Señoras y Señores,

Bienvenidos a Circus Day

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Hola,

Soy Caty y dirijo este circo

Foodie, diseñadora gráfica, cuentacuentos y aficionada a la fotografía es un resumen de lo que encontrarás aquí, un circo lleno de recetas, historias y espectáculo. Señoras y señores, mesdames et messieurs, ladies and gentlemen, bienvenidos a Circus day, espero que te guste el show.

The Show

En el blog

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Cocarrois

Iba María cargada de bolsas a casa de Catalina, su vecina. Al principio, cuando Catalina le propuso ayudarla a organizar una fiesta para el vecindario, a María le pareció una idea descabellada.

—¿Para los vecinos? ¡Pero si los conocemos a todos! —protestaba con vehemencia.

Catalina, que tenía más años y un porte más sereno, lo veía de otro modo. Le parecía fantástico celebrar juntos todos los años de penurias que habían pasado y, de paso, animar un poco la decadencia del barrio. Los apartamentos de las playas de la isla provocaban que, al primer rayo de sol, la gente saliera disparada de sus casas hacia su refugio vacacional.

—Seremos pocos, mujer. ¿No ves que todos los jóvenes se han ido de vacaciones? Haremos una bonita fiesta para saludarnos y contarnos las alegrías... ¡que de penas ya está lleno el mundo! Anda, ayúdame a montarla —pidió, lenta pero firme en su decisión.

Y María, por amor a Catalina, la ayudó encantada.

El barrio quedó precioso. La sombra de los árboles refrescaba la tarde. La gente, aunque sofocada por el calor, se vistió con ropa alegre y colorida. Se saludaban unos a otros como si hiciera mucho tiempo que no se veían. La felicidad de recordar por qué eran vecinos los rejuveneció y les hizo disfrutar de la fiesta.

Al final, María y Catalina se miraron con ojillos de felicidad. Habían llorado juntas, y ahora reían más que nadie y por nada. Era tiempo de mezclarse con todos, sin importar lo que les hubiera pasado, lo que pensaran o en qué circunstancias hubieran vivido. Todos, reunidos en el mismo lugar, construyeron una fiesta perfecta. Compartían las viandas que cada uno había traído de su cocina y, mientras comían cocarrois, charlaban animadamente. La mejor mesa que podían tener era la que ellos mismos formaban.

Cocarrois de verduras de Mallorca



La palabra cocarroi ha desconcertado a los lingüistas durante décadas. En el dialecto catalán del Alguer (Cerdeña), existe la palabra cocorroi, pero allí no es una empanada de verdura, sino un panecillo festivo de pascua con un huevo duro en el centro. Antoni Maria Alcover y Francesc de Borja Moll (creadores del Diccionari Català-Valencià-Balear) relacionaron la raíz con coc (coca) y sufijos propios del catalán medieval, compartidos por otras rutas de la Corona de Aragón.

Históricamente, la masa del cocarroi delataba el origen socioeconómico o la zona de la isla donde se elaboraba. En algunas comarcas de la Serra de Tramuntana o en familias acomodadas, se añadía un toque de azúcar y zumo de naranja a la masa, creando un fuerte contraste con el salado y picante de las acelgas con pimentón. En épocas de verdadera escasez o de rigor litúrgico, la masa se hacía únicamente con agua hirviendo, aceite y harina (sin nada de manteca), resultando en una superficie más lisa y rígida pero totalmente limpia de grasas animales.

El pellizcado superior que sella el cocarroi no es un simple adorno. Antiguamente, cuando las familias llevaban sus cocarrois a hornear al horno comunitario (forn de vila), el número de "pellizcos" o la forma del pellizcado de la cima servía como firma para reconocer qué cocarrois pertenecían a cada casa sin confundirlos. También servía para diferenciar el contenido sin abrir la masa. Por ejemplo, los cocarrois de verdura solían cerrarse con una cresta central marcada, mientras que los de cebolla a veces presentaban un formato ligeramente diferente o marcas laterales. A partir del siglo XVI, con la llegada del pimiento de América, la variedad local Tap de Cortí se integró en la mezcla de acelgas o col. Su inclusión no era meramente gastronómica: actuaba como conservante natural junto con el aceite de oliva, permitiendo que el cocarroi aguantara varios días en la despensa del payés sin deteriorarse.

El libro Cuina i menjar a Mallorca (Història i receptes) dice así:
[CAT] La Mallorca del segle XV: «El cocarroi és una coqueta de pasta de farina que de tot d'una es fa rodona i ben aprimada, i que, amb posterioritat, és farcida de verdura i altres ingredients damunt una banda de la coca i, doblegada l'altra banda damunt aquella, de manera que la coca pren forma semicircular o de mitja lluna i les voreres són confegides mitjançant una sèrie de pessics. Si bé els principals són de verdura o ceba, també hi ha altres farciments, esdevenen els cocarrois d'arròs, cocarrois de col, cocarrois de coliflor, cocarroiets de butzes de tord i els cocarroiets d'ou amb tomàtiga». 

**********************

[ES] La Mallorca del siglo XV: «El cocarroi es una empanada de pasta de harina que se hace redonda y muy delgada, y que, con posterioridad, se rellena de verdura y otros ingredientes encima de una parte de la torta y, doblada la otra parte sobre aquella, por lo que la torta toma forma semicircular o de media luna y el cierre es un hilo realizado mediante una serie de pellizcos. Si bien los principales son de verdura o cebolla, también hay otros rellenos, como los cocarrois de arroz, cocarrois de col, cocarrois de coliflor, cocarroiets de tripas de tordo y los cocarroiets de huevo con tomate». Cocina y comida en Mallorca (Historia y recetas).


En este vídeo puedes ver los mini cocarrois de sobrasada y miel:



El concepto de envolver alimentos en masa no es exclusivo de Mallorca, sino una técnica ancestral compartida en el Mediterráneo. Su origen primigenio se remonta a las masas horneadas del antiguo Egipto, Grecia y Roma, ideadas como un método práctico de conservación y transporte: la masa actuaba como un recipiente protector que mantenía el relleno comestible durante los trabajos en el campo o los viajes marítimos.

Aunque cada cultura utiliza sus propios ingredientes locales para elaborar la masa y el relleno, hay una silueta universal que nos une a todos en la cocina: la media luna. Es el mapa perfecto para demostrar que la humanidad entera ha tenido la brillante idea de doblar una masa para proteger un relleno. Al final, no somos tan diferentes, ¿verdad? Te dejo una lista de estas empanadas hermanas repartidas por el mundo:
  • Bolivia: salteñas
  • Brasil: pastéis
  • Chile: empanadas de pino
  • China: dumplings / jiaozi
  • Corea: mandu
  • Escocia: Scottish bridie
  • España: empanadillas
  • Finlandia: karjalanpiirakka
  • Hispanoamérica: empanadas / carimañolas
  • India: gujhia
  • Inglaterra: Cornish pasties
  • Indonesia y Malasia: karipap
  • Italia: culurgiones / calzoni
  • Jamaica: Jamaican patties
  • Japón: gyozas
  • Líbano y Siria: fatayer
  • Malta: qassatat
  • Mongolia: khuushuur
  • Nepal y Tíbet: momo
  • Nigeria: meat pies
  • Portugal: chamuças / pastéis de massa tenra
  • Rusia: pierogi
  • Sefardíes (comunidades): burekas
  • Turquía: çiğ börek
  • Ucrania: varenyky
  • U. S. A.: hand pies
  • Uzbekistán: samsa
Seguramente hay más países con este tipo de elaboraciones. ¿Conoces alguno más?

Actualizado 2026.

Cocarrois


Ingredientes para la masa

  • 1 taza de agua
  • 1 taza de manteca de cerdo, fundida
  • ½ taza de aceite de oliva
  • Harina de trigo (la que necesite)

Ingredientes para el relleno de verdura

  • 3 cebolletas
  • 1 manojo de acelgas
  • 1 manojo de hojas de col
  • ½ coliflor pequeña
  • Pasas
  • Sal, pimienta negra y pimentón dulce
  • Aceite de oliva virgen extra

Para la masa: En un lebrillo o, en su defecto, un bol grande, mezcla el agua, la manteca y el aceite. Añade harina poco a poco, amasando, hasta que la masa conseguida no se pegue a las manos. Tiene que quedar una masa elástica, pero no demasiado blanda.

Para el relleno: Corta la verdura en brunoise o en trocitos pequeñitos y mézclala toda. Salpimienta y añade también pimentón dulce junto con un poco de aceite de oliva virgen extra.

Formado de los cocarrois: Haz una bola con un poco de masa y aplánala con un rodillo; en el centro ponle un poco de relleno y unas pasas. Cierra la masa por la parte superior con un pellizco.

Horneado: Hornea a 200 °C durante 40 minutos o hasta que la masa esté dorada.

Nota: Para los vegetarianos, la masa se puede hacer sin manteca de cerdo: solo hay que añadir 1 taza de aceite en lugar de media y quitar la taza de manteca; lo demás, todo igual.

Y para los que lo de la taza les supera y lo prefieren en gramos*:

  • 350 g de agua
  • 150 g de aceite
  • 250 g de manteca derretida
  • 1 kg de harina (más o menos)
* Está pesado en balanza de gramos; por eso, los líquidos también están en gramos.


Elaboración de cocarrois

Cocarrois de verduras

Y para los que quieren vestirlo de fiesta, puedes añadir una salsita (la que más te guste) en una pipeta de cocina, le darás más sabor y textura extra.


Cocarroi agridulce
Cocarroi de cerdo con salsa agridulce

tapas de cocarrois
Cocarrois de curry, agridulce y salsa vino tinto


logo cocarrois

Preguntas frecuentes

¿Qué diferencia hay entre cocarroi y empanadilla?

La diferencia principal está en la masa y el cierre. El cocarroi usa una masa con manteca de cerdo y aceite de oliva, más quebrada y sabrosa que la empanadilla industrial. El cierre en pellizcos en la parte superior también es distinto — la empanadilla se cierra presionando el borde con un tenedor.

¿Se pueden congelar los cocarrois?

Sí, aguantan perfectamente en el congelador hasta tres meses. Puedes congelarlos crudos — antes de hornear — o ya horneados. Para consumirlos, hornéalos directamente desde el congelador a 180°C durante 20-25 minutos si están crudos, o 10 minutos si ya están horneados.

¿Qué es el pimiento Tap de Cortí?

Es una variedad de pimiento rojo autóctona de Mallorca, pequeño y muy aromático, que se usa principalmente seco y molido. Tiene Indicación Geográfica Protegida y es uno de los ingredientes más representativos de la cocina mallorquina tradicional. Se puede encontrar en mercados de la isla y en tiendas de productos mallorquines online.

Cocarroi de pollo al curry
Cocarroi de pollo al curry

¡Por si fuera poco! En cuanto Inés me invitó a formar parte de la II edición de @davantalposat, dije que sí al instante. Como este volumen gira en torno a los entrantes y tapas mallorquinas, me preguntó por dos clásicos: los cocarrois y el tumbet

Gracias, Inés, por contar conmigo una vez más ♥️
Ojalá este libro llegue a muchas cocinas; os aseguro que vale muchísimo la pena por la variedad de propuestas tan ricas y sorprendentes que incluye. 




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Puerros en vinagreta

Historias de sobremesa... ¡Qué bonita palabra!

Una mesa grande, de mucha cabida. Sillas —ahora vacías— para cada comensal. Una suave música que no moleste, cuando las conversaciones sean las protagonistas. Mantel blanco sobre la mesa y un jarrón con flores, mientras no estorbe. Ventanas abiertas, ya que todavía hace buen tiempo para poder tenerlas así, y un suave aroma que sale de la cocina, advirtiendo que ya está todo casi a punto para salir.

Los comensales empiezan a llegar. Se sienten los primeros besos, uno a cada lado, las miradas divertidas, de reconocimiento, de amistad. Las palabras salen según sienten los corazones; los abrazos son auténticos; las conversaciones, ligeras; las presentaciones, entre desconocidos.

El corazón de la cocina late con fuerza. La casa está iluminada y huele a mar, por la cercanía de él. Se auguran buenas historias, risas y carcajadas, muchos «mmmm» saboreando los platos, con ese mar y montaña, también huerto, ¿por qué no? Esos puerros vestidos de fiesta. El postre: hoy me salto la dieta. La foto finish de todos los presentes. El chinchín con los nuevos deseos, o quizá alguno viejo que aún no se ha cumplido. Las ganas de repetir la velada, otro día, en otro lugar, ¿con más gente? Siempre.

Puerros en vinagreta

Blogueros cocineros mallorquines

De izq. a dcha. José Antonio, Cristina, María, Teresa, Koldo, Mercedes, Lucía, Macu, Caty y Juana

Quizás pienses que los blogueros de Mallorca no necesitamos ninguna excusa para reunirnos, y tienes razón: nos gusta quedar, salir a cenar, conocer a quienes no conocíamos porque no habían podido venir con anterioridad y tomarnos algo. Esta vez tuvimos la oportunidad de conocer un poco más a Koldo Royo. Él mismo nos recibió: encantador, bromista y buen cocinero. Las tapas que degustamos nos encantaron a todos; fue una grata experiencia culinaria.

Y ¿de qué se habla en una cena con blogueros de cocina? ¿De cocina? No, en realidad no. De cocina hablamos poquito; alguna referencia sí hacemos, pero nada más. La verdad es que de estas comidas surgen otros proyectos, talleres, ideas, nuevas citas para quedar, recomendaciones sobre otros blogs, viajes y momentos para reír, reír muchísimo.

Actualizada en el 2026.

 

Puerros en vinagreta



Ingredientes
  • 3 puerros grandes
vinagreta:
  • 1/2 cebolla picada
  • 1/2 pimiento rojo picado
  • 1/2 pimiento verde picado
  • 2 cdas. de vinagre de manzana o de vino
  • 4 cdas. de aceite de oliva virgen extra
  • Sal al gusto
  • 1 cdta. de mostaza en grano (encurtida) o de salsa de mostaza (opcional)
  • 1 huevo cocido (opcional)
Nota: si te sobran partes del puerro, pícalas y añádelas a la vinagreta. Si no tienes mostaza en grano encurtida a mano, puedes usar una cucharadita de salsa de mostaza de toda la vida, o incluso mostaza a la antigua (la que lleva granitos). Le dará un punto ácido y alegre que tan bien le va al puerro.

Elaboración
  1. Lava los puerros retirando la parte más verde y la piel más externa, elimina toda la tierra. 
  2. Corta cada puerro en 3 partes. 
  3. Hierve agua y cuece los puerros durante 20 minutos. 
  4. Cuela y enfría para cortar la ebullición. 
  5. Mientras se hacen los puerros haz la vinagreta. 
  6. Pica todos los ingredientes y cuece el huevo 10 minutos si vas a usarlo. 
  7. Mezcla toda la verdura y añade el vinagre, el aceite, la sal y la mostaza.
  8. Pon los puerros en un recipiente y vierte la vinagreta por encima. 
  9. Decora con huevo rallado.
  10. Deja macerar unas horas, si lo preparas por la mañana déjalo hasta la noche así tendrá más sabor.



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Curry de sandía

En la corte de Agra, el príncipe Salim tenía un problema serio: se aburría.

Fue entonces cuando apareció Anarkali.

No entró por la puerta principal, como dictaba el protocolo, sino por una ventana, porque —según dijo— “las entradas oficiales tienen demasiada burocracia”. Era bailarina, cantante y, por lo visto, completamente inmune al miedo a los guardias reales.

Salim quedó inmediatamente fascinado. No tanto por su belleza, sino porque Anarkali era la única persona en todo el palacio que no se impresionaba cuando él decía “soy el príncipe”.

—Pues encantada —respondía ella—. ¿Sabes bailar o solo sabes mandar?

Eso, naturalmente, marcó el inicio del conflicto.

El emperador Akbar, padre de Salim, no veía con buenos ojos la presencia de Anarkali en palacio. Le resultaba inapropiada, disruptiva y, en términos de corte, excesivamente difícil de encajar en cualquier protocolo.

—¡Sacadla de aquí! —ordenaba el gran visir cada vez que la veía.

Sin embargo, Salim no solo ignoraba las advertencias: había comenzado a ausentarse de los asuntos de la corte con alarmante frecuencia. Mientras tanto, él y Anarkali habían desarrollado un sistema de comunicación secreto, basado en coreografías. Si ella giraba dos veces hacia la izquierda, significaba “escápate esta noche”. Si él respondía con un salto poco elegante, significaba “lo intentaré”.

El problema creció cuando el príncipe dejó de aparecer incluso en las reuniones más importantes. La corte, sin su heredero, empezó a perder estabilidad. Finalmente, el emperador Akbar decidió intervenir.

—Se acabó —dijo con firmeza—. Esta situación se ha vuelto insostenible.

Pero antes de que pudiera imponerse una solución definitiva, Anarkali hizo lo único que nadie esperaba: pidió bailar ante el emperador.

No fue una danza común. Fue una ejecución tan precisa y expresiva que la gran sala quedó en absoluto silencio. Incluso los consejeros más rígidos olvidaron por un momento su postura oficial. Salim, desde un lado, la observaba con una mezcla de orgullo y emoción contenida.

Cuando terminó, el silencio se prolongó unos segundos.

Luego, el emperador suspiró.

—Está bien —dijo finalmente—. Pero que conste en acta que esto no cambia mi opinión… aunque haya sido extraordinario.

Y así, entre tensiones de corte, música y decisiones imposibles, el reino aprendió una lección que nadie se atrevió a escribir en los registros oficiales: en la India de los cuentos, el arte y el amor a veces desordenan el mundo… pero también lo vuelven inolvidable.


Curry de sandía


Curry de sandía de la India

El curry de sandía (conocido localmente como tarbooz ki sabji) es uno de los platos más sorprendentes de la gastronomía de Rayastán, nacido de la pura necesidad de sobrevivir en el desierto de Thar.

Su origen se debe a la escasez y a la supervivencia en una geografía hostil, ya que Rayastán es una región árida con una carencia histórica de agua y vegetales verdes. Cuando las sandías estaban en temporada, los habitantes consumían la pulpa roja para hidratarse y usaban el resto para cocinar. Originalmente, era un plato humilde de pastores y agricultores en épocas de sequía extrema; con el tiempo, los chefs reales (khansamas) de los palacios de Jaipur y Jodhpur adoptaron la receta. Los palacios añadieron chiles de Mathania (un chile local muy costoso) y frutos secos, con lo que transformaron un plato de crisis en un manjar digno de la realeza rajput.

Cuando me encontré con este plato tradicional de Rayastán —el estado más grande de la India, ubicado en la esquina noroeste del país—, no sabía muy bien qué pensar. Pero funciona: este plato dulce y picante es una prueba de que la sandía es mucho más versátil de lo que jamás imaginé.

Receta actualizada en el 2026.





Curry de sandía


Ingredientes para 2

  • 220 g de sandía
  • 200 ml de sandía licuada
  • 1/2 cdta. de cayena
  • 1/2 cdta. de cúrcuma en polvo
  • 1/2 cdta. de cilantro en polvo
  • 1/4 cdta. de comino en polvo
  • 2 cdtas. de zumo de limón
  • 1 ajo prensado
  • 1 cdta. de jengibre rallado
  • 2 cdas. de aceite
  • 1 pizca de sal
* Cilantro fresco para servir (opcional)
* Pappadums (opcional)

Elaboración
  1. Corta y despepita la sandía. Con una parte, licúa hasta obtener el zumo; reserva la otra mitad en dados.
  2. En el zumo de sandía, mezcla la cayena, la cúrcuma, el cilantro, el comino, el ajo, el jengibre y la sal.
  3. Calienta el aceite en un wok o sartén y añade el zumo especiado de sandía. Baja la intensidad del fuego y cocina durante 3 minutos.
  4. Añade el zumo de limón y los dados de sandía. Remueve con cuidado para integrar y deja cocinar unos 3 minutos más.
Nota: 
Puedes servirlo como guarnición o acompañado de arroz, como en este caso, y añadir cilantro fresco picado si te gusta, junto con pan pappadum crujiente.

Collage de curry de sandía



Relato, fotografías y vídeo @catypol - Circus day.

Canelones de berenjena sin gluten

El Código de Honor del Caballero Comensal

El dilema del yelmo: Queda terminantemente prohibido intentar sorber sopa con la visera bajada.

La barba, esa zona de guerra: Si tu barba es lo suficientemente larga como para que se confunda con la crin de tu caballo, utiliza una red de seda o, en su defecto, apártala con la mano izquierda mientras con la derecha blandes la cuchara. Nadie quiere encontrar restos de comida en tu vello facial durante el baile posterior.

Uso de la armadura:
Si el jubón de hierro te aprieta tras el tercer plato, está permitido aflojar un par de remaches de forma discreta. Sin embargo, si al hacerlo saltan los tornillos y golpean el ojo del emperador, ten un plan para escapar.

Las manos y el mantel: El mantel de hilo de Constantinopla NO es para limpiarse la grasa de las berenjenas asadas. Para eso están las cortinas, que cuelgan más alto y disimulan mejor las manchas de salsa.

El eructo de la victoria: En caso de que un gas inoportuno escape de tu real cuerpo tras un banquete pesado, levanta tu copa y grita: «¡Por San Jorge, cómo ruge el dragón en mis entrañas!». Todo el mundo aplaudirá tu devoción religiosa.

Nota de Carmesina: «Tirant, si vuelves a intentar usar tu daga de combate para coger una berenjena mientras miras fijamente a mi padre, dormiremos en torres separadas».

Este código del caballero comensal está inspirado en Tirant lo Blanc.
 
Canelones de berenjena sin gluten rellenos de ternera

Canelones de berenjena rellenos de carne picada de ternera.

La berenjena (Solanum melongena) es una hortaliza originaria del sudeste asiático, concretamente de la India y China, que llegó a Europa de la mano de los árabes. Estos la llamaban «al-bâdinjân» y, durante la Edad Media, la introdujeron en la Península Ibérica. Aunque inicialmente fue recibida con escepticismo, con el tiempo logró conquistar los paladares hasta convertirse en un ingrediente imprescindible.

Al igual que los caballeros defendían o conquistaban territorios, la berenjena se abrió paso en Europa a través de las incursiones árabes en el Mediterráneo. Nuestra historia siempre ha estado marcada por grandes viajeros; imperios como el Otomano, el Bizantino o el Mameluco, junto a la Corona de Aragón y las Repúblicas Italianas, tejieron una red de intercambios constantes.

Está claro que aquellos no eran viajes low cost, sino más bien todo lo contrario. Tampoco se viajaba por placer: conquistar era la etiqueta de la época. Caballeros, mesas redondas, emperadores y crónicas de ultramar... Señoras y señores, preparen el equipaje: viajemos, mezclémonos. 

Unamos el Mediterráneo. Si hablo de canelones, la mayoría de las personas que me rodean pensarían de inmediato en los de pasta. ¡Y claro que nos gustan! Seguramente son los más famosos y los que más se preparan en el mundo pero, si no puedes comer gluten o buscas algo diferente, existen alternativas igual de ricas. Hacerlos con láminas de verdura, como estos de berenjena (o incluso de calabacín), es una opción deliciosa que se presta perfectamente al juego de texturas, ¿no crees?


Receta actualizada en 2026.


Canelones de berenjena rellenos de ternera


Ingredientes

  • 2 berenjenas (de tamaño mediano o pequeño)
  • 350 g de carne picada de ternera
  • 3 dientes de ajo
  • ½ cebolla
  • Aceite de oliva
  • Tomate frito
  • Sal
  • Pimienta negra molida
  • Orégano seco
  • Queso mozarela rallado
  • Albahaca fresca (para servir)
Para el relleno:
  1. Pica el ajo y la cebolla.
  2. Póchalos en una sartén con aceite de oliva hasta que estén transparentes.
  3. Añade la carne picada y cocínala por completo.
  4. Incorpora cinco cucharadas de tomate frito.
  5. Salpimienta al gusto y añade una cucharadita de orégano.
  6. Cocina durante varios minutos para que los ingredientes y los sabores se integren bien.
  7. Deja enfriar la mezcla antes de usarla.
Para las berenjenas
  1. Corta las berenjenas longitudinalmente en láminas. 
  2. Dora las láminas de berenjena por cada lado en una plancha engrasada con aceite de oliva. Resérvalas.
Montaje y horneado: 
  1. Coloca una lámina de berenjena sobre una tabla. 
  2. Añade una cucharada de carne picada en el extremo ancho de la berenjena. 
  3. Enrolla la berenjena con cuidado, dejando la carne en el interior y el cierre hacia abajo para evitar que se abran los canelones. 
  4. Distribuye unas cucharadas de tomate frito en una fuente o bandeja para horno. 
  5. Coloca los canelones de berenjena encima. 
  6. Añade un poco de tomate frito sobre cada canelón. 
  7. Termina con el queso rallado por encima. 
  8. Hornea a 200 °C durante 20 minutos, hasta que el queso se derrita y se dore ligeramente. 
  9. Sirve y decora con la albahaca fresca.
Mira el paso a paso en el vídeo:


Preguntas frecuentes

¿Son aptos para celíacos los canelones de berenjena?

Sí, completamente. Al sustituir la pasta por láminas de berenjena a la plancha, la receta es naturalmente sin gluten. Solo hay que asegurarse de que el tomate frito y el queso utilizados no contengan trazas de gluten en su etiquetado.

¿Se puede hacer la receta con calabacín en lugar de berenjena?

Sí, el calabacín es la alternativa más habitual. Tiene un sabor más suave y absorbe menos aceite que la berenjena. El proceso es idéntico: cortar en láminas finas y dorar a la plancha antes de rellenar y enrollar.

¿Se pueden preparar los canelones de berenjena con antelación?

Sí, es uno de sus grandes ventajas. Puedes montar los canelones y dejarlos en la fuente con el tomate y el queso en la nevera hasta 24 horas antes. Solo hay que hornearlos justo antes de servir.


Receta, relato, fotografías y vídeo @catypol - Circus day.

Towel crepe rolls

[DESEOS]
Besos en la frente
El sonido de la lluvia
El olor después de la lluvia
Abrazos inesperados
Nada más que cielos azules
La luz de verano
Sonidos del mar
El cantar de los pájaros
Envolverse en una toalla suave y grande
Enamorarse de los detalles
Japón en primavera
Libros, té y una deliciosa crepe enrollada





Se considera una receta relativamente nueva, popularizada a través de plataformas como TikTok, con influencias de la repostería de estilo asiático. Se llama "Towel" (toalla) debido a la técnica de enrollado, que crea capas similares a una toalla enrollada. Se diferencia de la tarta milcreps (crepe cake) tradicional en que las creps se disponen en una fila, se rellenan y se enrollan juntas formando un tronco o rollo compacto. Para que sea más rápido de hacer y fácil, la versión con obleas de arroz es lo más top ahora y además sin gluten.



· TOWEL CREPE ROLLS ·


Ingredientes
  • Fresas
  • Nata montada
  • Azúcar o eritritol
  • Obleas de arroz
  • Cacao, fresas y menta (para decorar)
Elaboración
  1. Moja las obleas de arroz en agua, no dejes que se ablanden demasiado. 
  2. Coloca encima de la mesa tres obleas superpuestas una encima de la otra por un lado. 
  3. Esparce por encima la nata montada y trozos de fresa. 
  4. Cierra las obleas enrollándolas de un lado y enrollándolas por un lado hacía el otro. 
  5. Espolvorea cacao en polvo por encima y decora con fresa y menta.


Texto, vídeo y fotografías @catypol - Circus day.

Carpaccio de higos con jamón ibérico

Deseo
Deseo que al soplar todo vuelva a su estado normal.
Deseo que al palmear mis manos sea porque acompañan una bonita melodía.
Deseo vibrar por emoción y no por miedo.
Deseo ser pequeña, pero con intención grande.
Deseo ver a través y no dejar que la luz me ciegue.
Deseo llegar tarde y entera antes que pronto y rota.
Deseo correr sin ser perseguida.
Deseo amar sin ser castigada.
Deseo una mente clara, sin carpaccios de nada.
Deseo un día de lluvia si limpia el ánimo.
Deseo un día de sol si llena el alma.
Deseo gritar si es de felicidad
o quedarme muda, pero solo si hace falta.

Carpaccio de higos, jamón y queso

Higos, jamón y queso de cabra


Los higos son uno de los frutos más antiguos cultivados por la humanidad y su historia está entrelazada con el origen de la agricultura. Restos arqueológicos hallados en el valle del Jordán demuestran que el ser humano ya domesticaba la higuera hace más de once mil años, adelantándose incluso al cultivo del trigo y las legumbres. Esta fruta, originaria de Oriente Próximo, se expandió rápidamente por toda la cuenca del Mediterráneo gracias a los fenicios y a los navegantes de la Antigüedad.

En el Antiguo Egipto, los higos se convirtieron en un alimento básico y sagrado, utilizándose tanto en la dieta diaria como en ofrendas funerarias para los faraones. Posteriormente, en la Grecia clásica, el higo alcanzó un estatus de honor al ser considerado el manjar predilecto de los atletas olímpicos, quienes lo consumían como una fuente natural de energía rápida durante sus entrenamientos. El propio Platón era un devoto consumidor de esta fruta, lo que le valió el apodo de «filósofo filóhigo» debido a su creencia de que potenciaba la inteligencia.

La Antigua Roma heredó esta devoción culinaria y expandió el cultivo del higo por todo su imperio, integrándolo en recetas tanto dulces como saladas. Los romanos descubrieron que los higos secos eran el alimento perfecto para los soldados en campaña debido a su larga conservación y alto valor calórico. En esta época, el higo también poseía una fuerte carga simbólica de fertilidad y prosperidad, estando presente en los banquetes de las clases altas y en las celebraciones populares.

Durante la Edad Media, el cultivo del higo se consolidó en la península ibérica gracias a la influencia de la cultura andalusí. Los árabes perfeccionaron los sistemas de regadío y las técnicas de secado, convirtiendo al higo seco en un producto de exportación clave y en un pilar de la repostería medieval. Al ser un endulzante natural en una época donde el azúcar era un lujo prohibitivo, el higo se utilizaba para espesar salsas, endulzar guisos de carne y preparar panes energéticos que consumían tanto campesinos como viajeros.

Con la llegada de la Edad Moderna y los viajes de exploración, los misioneros españoles transportaron las primeras higueras al continente americano durante el siglo XVI. El clima de zonas como California y Perú resultó ideal para su desarrollo, dando lugar a variedades famosas como el higo «Misión». En la actualidad, el higo ha pasado de ser un recurso de supervivencia y un endulzante básico a ocupar un lugar de honor en la alta cocina global, donde se valora su versatilidad para contrastar con quesos maduros, carnes de caza y postres sofisticados.

Esta receta no es sofisticada ni de alta cocina; es una elaboración sencilla pero tan deliciosa que convertirá a todos sus ingredientes en auténticos protagonistas de tu mesa.

Carpaccio de higos


Ingredientes para 4
  • 8 higos o brevas
  • Queso de cabra, a trocitos
  • Jamón ibérico
  • Semillas de calabaza y girasol
  • Aceite de oliva virgen extra
Elaboración
  1. Pela los higos, ponlos entre dos hojas de film transparente y con un rodillo de cocina aplánalos hasta dejar una masa de higos fina. 
  2. Guarda en el congelador mínimo 1 hora. 
  3. Para prepararlo para servir deja atemperar unos 5 minutos sin papel film, encima del plato que quieras servirlo. 
  4. Esparce por encima unos trocitos de queso de cabra, un poco de jamón y unas semillas de calabaza y girasol. 
  5. Rocía con un poco de aceite de oliva virgen extra y sirve.

Mira cómo prepararlo paso a paso:




Preguntas frecuentes

¿Cuál es la diferencia entre higos y brevas?

Las brevas son el primer fruto de la higuera, más grandes y que maduran en junio-julio. Los higos son el segundo fruto, más pequeños y dulces, que maduran en agosto-septiembre. Ambos funcionan igual de bien en esta receta.

¿Se puede hacer el carpaccio de higos sin congelar?

El paso del congelador es clave para conseguir la textura característica del carpaccio. Sin él, los higos se aplastan pero no mantienen la forma. Con una hora en el congelador quedan perfectos y se pueden preparar con antelación.

¿Con qué más se puede acompañar el carpaccio de higos?

La miel de romero, los frutos secos tostados como nueces o pistachos, el rúcula o el queso azul son combinaciones excelentes. El jamón ibérico y el queso de cabra son los clásicos que nunca fallan.


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Granola casera

A mi abuela le gustaba peinarme por la noche. Decía que mi negra cabellera la había heredado de su hija Olive, una mujer alta, exageradamente delgada y con un eterno novio marinero al que le gustaban mucho las espinacas. Aunque yo la recuerde con un casto moño —como el que lleva mi abuela— y con unos pies enormes (y eso que quede entre nosotros, pues nunca reconoceré haberlo dicho delante de ella).

Lo que me gustaba de que mi abuela estuviera en casa no era precisamente que me recordara a mi tía, sino más bien su granola. Mejor que las espinacas. Endulzada con algo que ella nunca revelaba, y a mí me daba igual, pues no iba para repostera ni cocinera. Con que me lo hiciera ella, me bastaba. Tendría que convencer a mi madre para que le dejara la receta, o un día esa maravilla desaparecería de mi vida.

Cuando la tía Olive vino una vez de visita, lo hizo sin su eterno novio. Yo todavía era pequeña y todo de ella me fascinaba. Su “Oh, dear!”, que solía decir tan frecuentemente, se me “pegó” y no paraba de repetirlo. Hasta la abuela me puso mala cara alguna vez:

¡Qué cansino! —decía frunciendo el ceño.

Desde aquella visita que nos trastocó a todos un poco, a mamá no le hacía demasiada gracia la llegada de su cuñada. Pero si la abuela prometía que lo compensaría con su granola, la tía Olive era recibida con alfombra roja incluida.



La granola es un delicioso alimento que se ha vuelto muy popular en los últimos años. Se trata de una mezcla de ingredientes naturales, copos de avena u otros, frutos secos, semillas y miel, que se hornea para obtener una textura crujiente y un sabor delicioso.

El origen de la granola se remonta al siglo XIX, cuando el médico suizo Maximilian Bircher-Benner desarrolló una receta a base de avena cruda, frutas y nueces para alimentar a sus pacientes. Esta mezcla se convirtió en un alimento energético y nutritivo, y con el tiempo evolucionó hasta convertirse en la granola que conocemos hoy en día.

Se ha vuelto muy popular debido a sus numerosos beneficios para la salud. La avena es una excelente fuente de fibra y ayuda a mantener el sistema digestivo saludable, mientras que los frutos secos y las semillas proporcionan grasas saludables, proteínas y una gran variedad de nutrientes. Además, la miel utilizada en la granola le brinda un dulzor natural y también aporta beneficios antioxidantes.

Puede ser consumida sola como un snack saludable, pero también se utiliza como ingrediente en numerosas recetas. Se puede añadir a yogures, batidos, ensaladas de frutas o espolvorear sobre postres para darles un toque crujiente y nutritivo.

Y esta es mi versión, queda decir que si quieres puedes añadirle chocolate negro aunque yo lo añadiría después de la cocción para que no se derrita o también puedes añadir a la mezcla frutas deshidratadas si te gustan, si lo mezclas con chocolate puedes hacer barritas, personalizable según tus gustos.



· GRANOLA ·

Ingredientes
  • 150 gramos de copos de avena o trigo sarraceno
  • 75 gramos de semillas de calabaza
  • 40 gramos de semillas de girasol 
  • 35 gramos de semillas de sésamo
  • 40 gramos de almendras laminadas
  • 40 gramos de avellanas troceadas
  • 50 gramos de coco rallado
  • 1 cucharada de sal y pimienta
  • 1 cucharada de canela molida
  • 1 cucharadita de cúrcuma
  • 75 gramos de aceite de coco derretido
  • 120 gramos de miel 
  • 1 cucharadita de vainilla líquida
Elaboración
  1. Mezcla bien y extiende todos los ingredientes sobre una bandeja de horno. 
  2. Hornea a 170 ºC durante 30 minutos o hasta que esté dorado. 
  3. Deja enfriar y rompe en trozos. 
  4. Guardar en un recipiente hermético.



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Brownie en taza

Sentada sobre una chimenea del viejo centro de la ciudad, Agatha observaba el ir y venir de la gente. No sabía si le gustaba lo que veía. La evolución había hecho que, a veces, añorara aquellos tiempos sencillos: el bosque, la casita de chocolate —como ella la llamaba, pues era de color marrón—, el huerto que le suministraba alimento y una olla tan grande que, cuando la usaba, habría podido dar de comer a todo el pueblo.

Ahora vivía en la planta número trece de un edificio. Sí, en ese edificio sí existía esa planta, y ella era la única que la habitaba. Ya no usaba una olla como cuando era joven. Ahora casi todo se podía cocinar en el microondas. Tampoco tenía huerto: el supermercado de debajo del edificio la abastecía sin problema. Tenía un aspirador que limpiaba el suelo solo y una pantalla que le permitía leer cualquier libro de la biblioteca que quisiera.

La gente llamaba a eso «comodidad». Ella no estaba tan segura. Había crecido rodeada de gatos, escobas voladoras y libros de hechizos. Todo funcionaba con solo mover el dedo índice. Pensaba que aquello era muy moderno… hasta que el hijo del vecino de la planta seis le dijo que, si no tenía conexión wifi o Bluetooth, era del tiempo de los dinosaurios.

Brownie de chocolate y helado

Brownie cocinado en el microondas


Los mug cakes, o bizcochos en taza, son una opción tentadora para satisfacer antojos dulces de manera instantánea y sin complicaciones. Se cree que surgieron en la década de 2010 con la popularización de las recetas rápidas y prácticas en Internet. Inicialmente, se compartían en blogs culinarios y foros de cocina, donde los aficionados a la repostería experimentaban con diferentes combinaciones de ingredientes. Entre sus creaciones más conocidas está el brownie en taza, y por este mismo me he decidido, con un poco de helado de vainilla. Te quita el antojo de golpe. ¿No lo crees?.


· BROWNIE EN TAZA ·

Ingredientes:
  • 10 g de aceite de oliva
  • 30 g de azúcar
  • 10 g de leche
  • 1 huevo campero
  • 10 g de cacao puro sin azúcar
  • 30 g de harina
  • 1/4 de cdta. de levadura en polvo
  • 1 pizca de sal
  • 1 nuez troceada (opcional)
  • Trocitos de chocolate negro (opcional)

Elaboración
  1. Bate el aceite, el azúcar y la leche. 
  2. Añade el huevo. 
  3. Añade el cacao, la harina, la levadura y la sal. 
  4. Bate. 
  5. Añade la nuez y el chocolate si los has elegido. 
  6. Pon dentro de una taza y lleva al microondas 1 minuto. 
  7. Mi microondas es de 800 W.

    Notas:
  • Asegúrate de remover bien la mezcla y que no quede nada de harina sin integrar. 
  • No lo cocines demasiado o se secará mucho. 
  • ¡Ah! déjalo enfriar un poco o te quemarás. 
  • Y por último, decóralo como más te guste, helado, nata, etc

Brownie en taza en el microondas


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Burballes ramen

Cuando llegaba el frío invierno se metía en capas de ropa, "como una cebolla" decía ella, y eso le encantaba, le gustaba sentir el frío aun metida entre esas capas, decía que eso la hacía sentirse viva, con vigor para seguir adelante y notar cada parte de su cuerpo, después se tomaba una sopa que había personalizado después de un viaje a Japón.

Una vez, cuando su novio rompió con ella y la dejó desolada, sus amigas decidieron viajar a una isla con mucho calor, para divertirse, bailar y beber, beber hasta olvidar. Pero ella no soportaba el calor, tanto calor, decía que la asfixiaba y que hacía que el dolor se quedara dentro, sin poder salir, sin poder quitárselo de encima, el calor la aletargaba, dejaba su interior en pausa y que cuando volviera a la normalidad aún lo llevaría dentro.

Así que se fue de la isla igual que llegó, dolorosa además de quemada por el sol. Juró y perjuró que nunca volvería a quitar penas expuesta al calor. Ella necesita el frío, necesitaba sentirse viva para gritar a los cuatro vientos y en todos los idiomas que sabía, que ella era una guerrera.

Burballes mallorquinas estilo Ramen



Las burballes son una pasta artesanal mallorquina elaborada con sémola de trigo y agua, sin huevo. Existen dos variedades principales: la lisa y la rizada. Se asemejan a los tallarines, pero son más finas y anchas.

Antiguamente, se preparaban en guisos de carne, especialmente de liebre o pollo. Es un plato con un profundo valor social y cultural en Mallorca, un reflejo de la cocina más humilde y honesta.

Hoy en día, con la influencia del ramen japonés, he decidido adaptar nuestras burballes a este concepto. El resultado ha sido aplaudido en casa, ¡aunque la próxima vez ajustaré mejor la cocción del huevo! 😜

Burballes/Ramen

Ingredientes (4 personas)
  • 350-400 g de Burballa Arrisada (rizada)
  • 1,5 litros de caldo casero de pollo y carne
  • 2 contramuslos de pollo de corral (deshuesados)
  • 200 g de churrasquito de ternera en tiras finas
  • 200 g de Gírgolas mallorquinas
  • 2 alcachofas y unas flores de brócoli fresco
  • Toppings: 2 huevos camperos y cebollino fresco
Elaboración
  1. El Huevo: Cocer 6 minutos y medio, enfriar en hielo y pelar (yema cremosa).
  2. Verduras: Saltear los corazones de alcachofa hasta que estén crujientes.
  3. Carnes: Dorar los contramuslos (piel crujiente) y saltear la ternera hasta tostar.
  4. Setas: Pasar por la plancha hasta que doren.
  5. Caldo y Pasta: Hervir el caldo, añadir las burballes y, 3 minutos antes de terminar, añadir el brócoli.

Montaje
En un cuenco de barro caliente, servir la pasta con caldo. Colocar encima de forma ordenada el pollo, la ternera, las setas y la alcachofa. Terminar con el huevo y cebollino fresco.

Tip: Añade una gota de AOVE en crudo al final. El barro mantendrá el calor ideal.

 
Detalle del montaje del plato
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Gofres de tortilla

El cocinero Robledo era un hombre metódico, amante del orden y de las recetas exactas. Su ayudante, Lolo, en cambio, era curioso y hacía demasiadas preguntas para alguien con un cuchillo en la mano.

—Huevos por un lado, patatas por otro —ordenó Robledo

Mientras el cocinero freía las patatas, Lolo decidió “optimizar el tiempo” y empezó a batir los huevos con entusiasmo exagerado. Tanto, que cuando Robledo se dio la vuelta, Lolo ya había vertido los huevos sobre las patatas cocinadas.

—¡¿Qué has hecho?! —gritó el cocinero.

—Unir ingredientes, jefe. Así avanzamos más rápido —contestó mientras lo echaba todo a una sartén.

Robledo, horrorizado, observó la mezcla cuajarse lentamente. Decidió no tocar nada, solo para poder decir luego “te lo advertí”. Cuando estuvo lista, la cortaron con desconfianza… y la probaron.

Silencio.

—Lolo —dijo finalmente Robledo—, esto está sorprendentemente bien.

—Entonces… ¿lo anotamos en el recetario?

Robledo suspiró, tomó la pluma y escribió: “Tortilla: huevos y patatas juntos.”




La patata y/o el boniato tiene que estar cocinada previamente, yo tengo 2 opciones, una es comprar la patata en bote que ya viene cocinada o cocinarla en el microondas, después todo el proceso es fácil o yo creo que es fácil, bueno, también tener una gofrera, aunque si no la tienes prueba con la sandwichera o sartén. Imaginación, también, estos son sencillos, llevan cebolla deshidratada, pero puedes añadirle la cebolla que más te guste, cocinada, cruda, sin cebolla y/o con otras verduras, queso, embutidos, etc.  

· GOFRES DE TORTILLA ·

Ingredientes para 1 unidad
  • 1 patata o boniato
  • 1 cucharada de cebolla "crujiente"
  • Sal
  • 1 cucharadita de aceite de oliva virgen extra
  • 1 huevo grande
Elaboración
Calienta la gofrera. 
Chafa la patata o boniato bien chafado, añádele la cebolla, sal y aceite.
Mezcla con el huevo. 
Pon la mezcla en la gofrera y cocina hasta que esté hecha. 
Sirve de acompañamiento de alguno de tus platos, o para hacer un pincho o así tal cual. 


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Buñuelos de las vírgenes

Los chicos salían del colegio con una rosa en la mano regalada por la chica "enamorada" y ellos, a cambio, se apresuraban para el último ensayo de la canción que le cantarían debajo de su ventana, aunque pensándolo bien solo lo hacían los más atrevidos y querían comer buñuelos.

Para los padres no sé si era un honor o un sacrificio tener al "maromo" cantándole a su hija, que por un lado significaba que era virgen, pero por otro así le vería bien la cara al pretendiente. Para las madres era un orgullo y satisfacción, y cocinaban los buñuelos que después invitarían a los chicos.

Margarita espantaba a los chicos así que sus padres sabían seguro que ningún chico se atrevería a cantarle a su hija, y eso a la señora Juana no le gustaba nada, intentaba instruir a su hija, quería que suavizara maneras pero a menudo la daba como caso perdido. Al padre le daba igual, su hija era única para él y que le cantaran o no, no era importante, a pesar de los sermones que le daba su mujer para que, también él, intentara instruirla.

El día que Margarita escuchó cantar una canción debajo de su ventana casi se cae de la cama, alguien se había atrevido a cantarle y de poco se emocionó pero recordó que no le había dado rosa a ningún chico así que salió a la ventana a cantarle ella al chico, pero la señora Juana fue más rápida, llorando había salido a buscar al chico y le hizo entrar. Cuando Margarita bajó y lo vio se puso colorada y decidió quedarse callada por la cara de felicidad que tenía su madre, mientras se limitó a sonreír al chico, el chico comió todos los buñuelos que la madre le puso y reía contento.

Papá, creo que el próximo año deberías cantarle tú a mamá—dijo Margarita. 
Tarde querida—le contestó su padre—tu madre probablemente no me abriría ni la puerta y los buñuelos ni los olería.



En Mallorca, los rosaris ensucrats de Tots Sants y los buñuelos de patata y boniato son tradición, de la noche del 20 al 21 de octubre, los llamamos los buñuelos de la vírgenes, y si, hace mucho tiempo los chicos les cantaban a las chicas, debajo de su ventana, las canciones que se sabían o aprendían, si no tocaban la guitarra se hacían acompañar por algún amigo que si supiera y a veces para darle valor, lo acompañaban toda la pandilla, creo que el top one del repertorio musical era la tan conocida canción, clavelitos, clavelitos, clavelitos de mi corazón...sí, se lo que estás pensando, esa también la canta la tuna ;)

· BUNYOLS DE LES VERGES ·


Ingredientes
  • 150 gramos patata 
  • 150 gramos boniato
  • 175 gramos harina 
  • 15 gramos levadura fresca
  • 1 huevo
  • 125 gramos agua de hervir la patata y el boniato
  • Aceite de oliva para freír
  • Azúcar para acompañar

Elaboración
  1. Hierve la patata y el boniato hasta que estén blanditos.
  2. Pásalos por el pasapurés y deja que se enfríe. 
  3. Disuelve la levadura fresca con el agua. 
  4. En un cuenco grande mezcla la harina, la levadura con el agua, la patata, el boniato y el huevo, mezcla hasta que la masa quede homogénea. 
  5. Deja leudar hasta que doble el tamaño. 
  6. Pon abundante aceite en una sartén, cuando esté bien caliente, coge la masa con una mano como apretando el puño y con la otra mano mojada en agua, coge un poco de la masa agujereándola con el dedo al mismo tiempo y déjala dentro del aceite para que se fría. 
  7. Repítelo con toda la masa. 
  8. Sirve con azúcar.





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Bullabesa de espinacas

Sentarse cerca de la chimenea encendida, al lado de María, me hacía olvidarme de mi día a día, mis preguntas sobre como fue su juventud, como luchó por tantos hijos, lo que opinaba sobre eso y lo otro, me desconectaba de mis inquietudes. Siempre vi en ella un referente de lucha, ella decía porque no le quedaba otra, si hubiera podido elegir seguramente no estaríamos hablando ella y yo en ese momento.

No fui muy buena alumna suya, quizás sus ganas de lucha se me quedaron tan dentro que cuando deberían haber salido se quedaron en humo, aunque siempre he pensando en ella cuando he sacado la pancarta, las uñas y mi alma para seguir adelante.

Esa olla en el fuego, ese receta de fuera pero con sabores de dentro, era inconfundible cuando hablábamos juntas mientras cocinábamos. Un plato caliente, un vaso de vino y una compañía inmejorable que sabía hablarme del tiempo, de la fuerza y de la esperanza. 



Una receta del programa de tv de las recetas de Julie, en este caso me enamoró por lo sencillez y sabores suaves, es tradicional en Marsella y aunque es una ciudad pesquera, es en este caso la excepción, quizás por ser una receta antigua, quizás para variar en la gastronomía, quizás por ser así. 
En el vídeo de Julie usan badiana fresca e hinojo seco, yo no tenía así que usé semillas en un difusor. También nombra el pimiento de espelette pero en el vídeo no lo refleja así que no lo he añadido. También se cocina en una olla de barro que si no fuera por que en casa tenemos inducción también lo haría.
El resultado fue muy un guiso muy suave y muy rico. Acompañado de pan frito, aunque yo prefiero sin, es un guiso para tener en cuenta. ¡Verdad, verdadera!.

· BULLABESA DE ESPINACAS · 
(La bouillabaisse d'épinards de Jeannine)

Para 2

Ingredientes 
  • 2 cucharadas soperas de aceite de oliva virgen extra
  • 1/2 cebolla
  • 1 diente de ajo
  • 1 puerro
  • 1 tomate rallado
  • 1 patata grande o 2 medianas, cortadas en rodajas de unos 0,5 cm. más o menos.
  • Azafrán
  • 500 mililitros de agua
  • 1/4 de cucharadita de semillas de hinojo (o hinojo seco)
  • 1/4 de cucharadita de semillas de anís estrellado ( o badiana)
  • Un trocito de piel de naranja seca
  • 1 hoja de laurel
  • Sal
  • 100 gramos de espinacas
  • 2 huevos 

Para acompañar:
Pan frito (puede ser con ajo fregado)

Elaboración
  1. Limpia y pica la cebolla, el puerro y el ajo. 
  2. En una olla/cacerola (si puede ser de barro mejor), verter el aceite y rehogar en él la cebolla, puerro y ajo. A fuego medio, que no se queme. 
  3. Seguidamente añade el tomate rallado, rehoga.
  4. Añade las patatas, removiendo para que se mezcle con el sofrito. 
  5. Del agua que tienes, aparta un vaso y en él diluye el azafrán.
  6. Añade este vaso de agua con azafrán a la olla, además del resto de agua. 
  7. Añade sal, la piel de la naranja, las semillas (en un difusor de infusiones) y deja cocinar durante 1/2 hora. 
  8. Corta las espinacas, en este caso yo usé espinacas baby, y agrégalas al guiso. 
  9. Remueve y tapa la olla. 
  10. Cocina 5 minutos más. 
  11. Parte los huevos de uno en uno y añádelos encima del guiso. 
  12. Tapa y deja cocinar hasta que la clara del huevo esté cocinada. 
  13. Apaga el fuego y sirve.

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Mini bizcochos carpa

La culpa siempre es del mayordomo, así lo dicen en el mundillo de la novela negra pero yo me resisto a creerlo, ese hombre no podía haber matado ni a una mosca, mi abuela confiaba ciegamente en él y a mi no me quedaba otra que creerlo, no por ella, sino por el aspecto que tenía el sujeto.

Un hombre muy mayor no lo exculpa de haber envenenado a la sra. Reiko, pero su poca habilidad para recordar al personal de servicio así lo dicen, le temblaban las manos, no recordaba que había hecho al levantarse y aunque iba vestido impoluto llevaba los zapatos al revés. Mi abuela no podía despedirlo, el día que iba hacerlo él lo adivinó y se puso a llorar, no quería dejar de trabajar ¿qué haría él sin esa rutina?, y mi abuela decidió que podía seguir en casa.

Cuando invitamos a la sra. Reiko a tomar el té nunca pensamos que sería la última vez, habíamos preparado unos mini bizcochos y mi abuela se preparaba para pasar una hermosa tarde en compañía de su amiga. Todo iba bien, escuchábamos sus risas desde la sala y su parloteo absurdo hasta que de repente, la abuela chilló, eso no era buena señal.

Y allí estaba la sra. Reiko, tendida en el suelo, mi abuela desmayada en su silla y el mayordomo gritando __la culpa no ha sido mía, la culpa no ha sido mía__.




La idea viene de Japón, una mamá hizo estos “mini bizcochos carpa” y me encantó. Adoro a los Japan Koi por su significado y por su belleza. La leyenda dice que los peces que conseguían nadar río arriba hasta la cascada y remontarla se transformaban en dragones como recompensa al esfuerzo. Estos bizcochos no tienen mucho esfuerzo así que no nos convertirán en dragones pero nos sacarán una sonrisa.

· MINI BIZCOCHOS CARPA ·


Ingredientes
  • 3 huevos L
  • 1 yogur griego natural
  • 1/2 vasito (del yogur que he usado) de aceite de oliva
  • El zumo de 1 limón
  • La ralladura del limón
  • 3/4 del vasito de yogur de eritritol o 1 vasito de yogur de azúcar
  • 1 sobre de levadura en polvo
  • 2 vasos y medio de harina 

Elaboración
Precalienta el horno a 180º C.
Mezcla con batidora los huevos, el yogur, el aceite y el limón, o mezcla con varillas. 
Añade el resto de ingredientes y bate hasta tener una masa homogénea. 
Vierte la mezcla en los moldes "Koi". 
Hornea 25 minutos o hasta que la masa esté dorada. 
Decora con glasa y chocolate como se ve en las fotos o vídeo.



Relato, video y fotografías @catypol - Circus day.

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