Señoras y Señores,

Bienvenidos a Circus Day

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Hola,

Soy Caty y dirijo este circo

Foodie, diseñadora gráfica, cuentacuentos y aficionada a la fotografía es un resumen de lo que encontrarás aquí, un circo lleno de recetas, historias y espectáculo. Señoras y señores, mesdames et messieurs, ladies and gentlemen, bienvenidos a Circus day, espero que te guste el show.

The Show

En el blog

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Towel crepe rolls

[DESEOS]
Besos en la frente
El sonido de la lluvia
El olor después de la lluvia
Abrazos inesperados
Nada más que cielos azules
La luz de verano
Sonidos del mar
El cantar de los pájaros
Envolverse en una toalla suave y grande
Enamorarse de los detalles
Japón en primavera
Libros, té y una deliciosa crepe enrollada





Se considera una receta relativamente nueva, popularizada a través de plataformas como TikTok, con influencias de la repostería de estilo asiático. Se llama "Towel" (toalla) debido a la técnica de enrollado, que crea capas similares a una toalla enrollada. Se diferencia de la tarta milcreps (crepe cake) tradicional en que las creps se disponen en una fila, se rellenan y se enrollan juntas formando un tronco o rollo compacto. Para que sea más rápido de hacer y fácil, la versión con obleas de arroz es lo más top ahora y además sin gluten.



· TOWEL CREPE ROLLS ·

Ingredientes
  • Fresas
  • Nata montada
  • Azúcar o eritritol
  • Obleas de arroz
  • Cacao, fresas y menta (para decorar)
Elaboración
  1. Moja las obleas de arroz en agua, no dejes que se ablanden demasiado. 
  2. Coloca encima de la mesa tres obleas superpuestas una encima de la otra por un lado. 
  3. Esparce por encima la nata montada y trozos de fresa. 
  4. Cierra las obleas enrollándolas de un lado y enrollándolas por un lado hacía el otro. 
  5. Espolvorea cacao en polvo por encima y decora con fresa y menta.


Texto, vídeo y fotografías @catypol - Circus day.

Granola casera

A mi abuela le gustaba peinarme por la noche. Decía que mi negra cabellera la había heredado de su hija Olive, una mujer alta, exageradamente delgada y con un eterno novio marinero al que le gustaban mucho las espinacas. Aunque yo la recuerde con un casto moño —como el que lleva mi abuela— y con unos pies enormes (y eso que quede entre nosotros, pues nunca reconoceré haberlo dicho delante de ella).

Lo que me gustaba de que mi abuela estuviera en casa no era precisamente que me recordara a mi tía, sino más bien su granola. Mejor que las espinacas. Endulzada con algo que ella nunca revelaba, y a mí me daba igual, pues no iba para repostera ni cocinera. Con que me lo hiciera ella, me bastaba. Tendría que convencer a mi madre para que le dejara la receta, o un día esa maravilla desaparecería de mi vida.

Cuando la tía Olive vino una vez de visita, lo hizo sin su eterno novio. Yo todavía era pequeña y todo de ella me fascinaba. Su “Oh, dear!”, que solía decir tan frecuentemente, se me “pegó” y no paraba de repetirlo. Hasta la abuela me puso mala cara alguna vez:

¡Qué cansino! —decía frunciendo el ceño.

Desde aquella visita que nos trastocó a todos un poco, a mamá no le hacía demasiada gracia la llegada de su cuñada. Pero si la abuela prometía que lo compensaría con su granola, la tía Olive era recibida con alfombra roja incluida.



La granola es un delicioso alimento que se ha vuelto muy popular en los últimos años. Se trata de una mezcla de ingredientes naturales, copos de avena u otros, frutos secos, semillas y miel, que se hornea para obtener una textura crujiente y un sabor delicioso.

El origen de la granola se remonta al siglo XIX, cuando el médico suizo Maximilian Bircher-Benner desarrolló una receta a base de avena cruda, frutas y nueces para alimentar a sus pacientes. Esta mezcla se convirtió en un alimento energético y nutritivo, y con el tiempo evolucionó hasta convertirse en la granola que conocemos hoy en día.

Se ha vuelto muy popular debido a sus numerosos beneficios para la salud. La avena es una excelente fuente de fibra y ayuda a mantener el sistema digestivo saludable, mientras que los frutos secos y las semillas proporcionan grasas saludables, proteínas y una gran variedad de nutrientes. Además, la miel utilizada en la granola le brinda un dulzor natural y también aporta beneficios antioxidantes.

Puede ser consumida sola como un snack saludable, pero también se utiliza como ingrediente en numerosas recetas. Se puede añadir a yogures, batidos, ensaladas de frutas o espolvorear sobre postres para darles un toque crujiente y nutritivo.

Y esta es mi versión, queda decir que si quieres puedes añadirle chocolate negro aunque yo lo añadiría después de la cocción para que no se derrita o también puedes añadir a la mezcla frutas deshidratadas si te gustan, si lo mezclas con chocolate puedes hacer barritas, personalizable según tus gustos.



· GRANOLA ·

Ingredientes
  • 150 gramos de copos de avena o trigo sarraceno
  • 75 gramos de semillas de calabaza
  • 40 gramos de semillas de girasol 
  • 35 gramos de semillas de sésamo
  • 40 gramos de almendras laminadas
  • 40 gramos de avellanas troceadas
  • 50 gramos de coco rallado
  • 1 cucharada de sal y pimienta
  • 1 cucharada de canela molida
  • 1 cucharadita de cúrcuma
  • 75 gramos de aceite de coco derretido
  • 120 gramos de miel 
  • 1 cucharadita de vainilla líquida
Elaboración
  1. Mezcla bien y extiende todos los ingredientes sobre una bandeja de horno. 
  2. Hornea a 170 ºC durante 30 minutos o hasta que esté dorado. 
  3. Deja enfriar y rompe en trozos. 
  4. Guardar en un recipiente hermético.



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Congee de pollo

Cuando llegaba el frío invierno se metía en capas de ropa, como una cebolla__decía ella, y eso le encantaba, le gustaba sentir el frío aun metida entre esas capas, decía que eso la hacía sentirse viva, con vigor para seguir adelante y notar cada parte de su cuerpo, después se tomaba una sopa. 

Una vez, cuando su novio rompió con ella y la dejó desolada, sus amigas decidieron viajar a una isla con mucho calor, para divertirse, bailar y beber, beber hasta olvidar. Pero ella no soportaba el calor, tanto calor, decía que la asfixiaba y que hacía que el dolor se quedara dentro, sin poder salir, sin poder quitárselo de encima, el calor la aletargaba, dejaba su interior en pausa y que cuando volviera a la normalidad aún lo llevaría dentro.

Así que se fue de la isla igual que llegó, dolorosa además de quemada por el sol. Juró y perjuró que nunca volvería a quitar penas expuesta al calor. Ella necesita el frío, necesitaba sentirse viva para gritar a los cuatro vientos y en todos los idiomas que sabía, que ella era una guerrera.



El congee son gachas de arroz tradicional muy consumido en Asia. Se obtiene cocinando el arroz durante mucho tiempo en caldo o agua, siendo el grano redondo quizás el más utilizado aunque dependiendo el país también se usa grano largo. Generalmente se sirve solo pero también se le añade pollo, pescado o verduras en la versión salada, pues también existe la versión dulce. Este plato está hecho a menudo para personas mayores o niños que están convalecientes ya que es nutritivo y fácil de digerir. Es un buen desayuno a pesar de que el tiempo de cocción sea largo y también un buen plato para las penas de amor.

En mi versión, como era para comer al mediodía, le he añadido pollo y champiñones, y el caldo también era de pollo, totalmente casero. Y aunque todo lo he cocinado por separado, existe la versión de cocinarlo todo junto, al menos la última media hora de cocción del arroz. Yo prefería pasar la carne y champiñones por la plancha y darle un toque tostado. A la hora de servir lo he presentado con unas gotas de aceite de sésamo pero también le va bien salsa de soja. Es una receta muy sencilla, lo único es el tiempo de preparación que se alarga mucho, pero realmente vale la pena probarlo.

· CONGEE DE POLLO Y CHAMPIÑONES ·

Ingredientes
  • 180 g arroz redondo de grano corto 
  • 2,5 litros de caldo de pollo o agua
  • 1 pechuga de pollo (cocida) finamente fileteada
  • 8 champiñones pequeños, cortados a rodajas finas
  • Jengibre fresco picado
Aceite de sésamo o salsa de soja, para servir
Cebollino fresco cortado pequeño, para servir

La sopa.
  1. Enjuaga y escurre el arroz por 3 veces. 
  2. En una olla lleva a ebullición el arroz con el caldo o agua, remueve, baja el fuego y deja cocinar durante 1 hora, removiendo cada 15 minutos, tiene que quedar una consistencia de gachas. 
  3. Vigila que los granos no se peguen al fondo de la olla.
  4. Mientras con un poco de aceite en una sartén, sofríe el pollo fileteado con los champiñones, termina con el jengibre rallado.

Para servir. 
Reparte el arroz en 4 cuencos, reparte por encima del arroz el pollo con los champiñones, el cebollino y echa unas gotas de aceite de sésamo por encima.

Nota: la sopa puede espesarse más cuando se vaya enfriando, puedes añadir un poco de caldo de pollo para compensar. Y si no le pones soja, añade un poco de sal al caldo. Proporción de agua de 12:1


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Gofres de tortilla

El cocinero Robledo era un hombre metódico, amante del orden y de las recetas exactas. Su ayudante, Lolo, en cambio, era curioso y hacía demasiadas preguntas para alguien con un cuchillo en la mano.

—Huevos por un lado, patatas por otro —ordenó Robledo

Mientras el cocinero freía las patatas, Lolo decidió “optimizar el tiempo” y empezó a batir los huevos con entusiasmo exagerado. Tanto, que cuando Robledo se dio la vuelta, Lolo ya había vertido los huevos sobre las patatas cocinadas.

—¡¿Qué has hecho?! —gritó el cocinero.

—Unir ingredientes, jefe. Así avanzamos más rápido —contestó mientras lo echaba todo a una sartén.

Robledo, horrorizado, observó la mezcla cuajarse lentamente. Decidió no tocar nada, solo para poder decir luego “te lo advertí”. Cuando estuvo lista, la cortaron con desconfianza… y la probaron.

Silencio.

—Lolo —dijo finalmente Robledo—, esto está sorprendentemente bien.

—Entonces… ¿lo anotamos en el recetario?

Robledo suspiró, tomó la pluma y escribió: “Tortilla: huevos y patatas juntos.”




La patata y/o el boniato tiene que estar cocinada previamente, yo tengo 2 opciones, una es comprar la patata en bote que ya viene cocinada o cocinarla en el microondas, después todo el proceso es fácil o yo creo que es fácil, bueno, también tener una gofrera, aunque si no la tienes prueba con la sandwichera o sartén. Imaginación, también, estos son sencillos, llevan cebolla deshidratada, pero puedes añadirle la cebolla que más te guste, cocinada, cruda, sin cebolla y/o con otras verduras, queso, embutidos, etc.  

· GOFRES DE TORTILLA ·

Ingredientes para 1 unidad
  • 1 patata o boniato
  • 1 cucharada de cebolla "crujiente"
  • Sal
  • 1 cucharadita de aceite de oliva virgen extra
  • 1 huevo grande
Elaboración
Calienta la gofrera. 
Chafa la patata o boniato bien chafado, añádele la cebolla, sal y aceite.
Mezcla con el huevo. 
Pon la mezcla en la gofrera y cocina hasta que esté hecha. 
Sirve de acompañamiento de alguno de tus platos, o para hacer un pincho o así tal cual. 


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Buñuelos de las vírgenes

Los chicos salían del colegio con una rosa en la mano regalada por la chica "enamorada" y ellos, a cambio, se apresuraban para el último ensayo de la canción que le cantarían debajo de su ventana, aunque pensándolo bien solo lo hacían los más atrevidos y querían comer buñuelos.

Para los padres no sé si era un honor o un sacrificio tener al "maromo" cantándole a su hija, que por un lado significaba que era virgen, pero por otro así le vería bien la cara al pretendiente. Para las madres era un orgullo y satisfacción, y cocinaban los buñuelos que después invitarían a los chicos.

Margarita espantaba a los chicos así que sus padres sabían seguro que ningún chico se atrevería a cantarle a su hija, y eso a la señora Juana no le gustaba nada, intentaba instruir a su hija, quería que suavizara maneras pero a menudo la daba como caso perdido. Al padre le daba igual, su hija era única para él y que le cantaran o no, no era importante, a pesar de los sermones que le daba su mujer para que, también él, intentara instruirla.

El día que Margarita escuchó cantar una canción debajo de su ventana casi se cae de la cama, alguien se había atrevido a cantarle y de poco se emocionó pero recordó que no le había dado rosa a ningún chico así que salió a la ventana a cantarle ella al chico, pero la señora Juana fue más rápida, llorando había salido a buscar al chico y le hizo entrar. Cuando Margarita bajó y lo vio se puso colorada y decidió quedarse callada por la cara de felicidad que tenía su madre, mientras se limitó a sonreír al chico, el chico comió todos los buñuelos que la madre le puso y reía contento.

Papá, creo que el próximo año deberías cantarle tú a mamá—dijo Margarita. 
Tarde querida—le contestó su padre—tu madre probablemente no me abriría ni la puerta y los buñuelos ni los olería.



En Mallorca, los rosaris ensucrats de Tots Sants y los buñuelos de patata y boniato son tradición, de la noche del 20 al 21 de octubre, los llamamos los buñuelos de la vírgenes, y si, hace mucho tiempo los chicos les cantaban a las chicas, debajo de su ventana, las canciones que se sabían o aprendían, si no tocaban la guitarra se hacían acompañar por algún amigo que si supiera y a veces para darle valor, lo acompañaban toda la pandilla, creo que el top one del repertorio musical era la tan conocida canción, clavelitos, clavelitos, clavelitos de mi corazón...sí, se lo que estás pensando, esa también la canta la tuna ;)

· BUNYOLS DE LES VERGES ·


Ingredientes
  • 150 gramos patata 
  • 150 gramos boniato
  • 175 gramos harina 
  • 15 gramos levadura fresca
  • 1 huevo
  • 125 gramos agua de hervir la patata y el boniato
  • Aceite de oliva para freír
  • Azúcar para acompañar

Elaboración
  1. Hierve la patata y el boniato hasta que estén blanditos.
  2. Pásalos por el pasapurés y deja que se enfríe. 
  3. Disuelve la levadura fresca con el agua. 
  4. En un cuenco grande mezcla la harina, la levadura con el agua, la patata, el boniato y el huevo, mezcla hasta que la masa quede homogénea. 
  5. Deja leudar hasta que doble el tamaño. 
  6. Pon abundante aceite en una sartén, cuando esté bien caliente, coge la masa con una mano como apretando el puño y con la otra mano mojada en agua, coge un poco de la masa agujereándola con el dedo al mismo tiempo y déjala dentro del aceite para que se fría. 
  7. Repítelo con toda la masa. 
  8. Sirve con azúcar.





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Bullabesa de espinacas

Sentarse cerca de la chimenea encendida, al lado de María, me hacía olvidarme de mi día a día, mis preguntas sobre como fue su juventud, como luchó por tantos hijos, lo que opinaba sobre eso y lo otro, me desconectaba de mis inquietudes. Siempre vi en ella un referente de lucha, ella decía porque no le quedaba otra, si hubiera podido elegir seguramente no estaríamos hablando ella y yo en ese momento.

No fui muy buena alumna suya, quizás sus ganas de lucha se me quedaron tan dentro que cuando deberían haber salido se quedaron en humo, aunque siempre he pensando en ella cuando he sacado la pancarta, las uñas y mi alma para seguir adelante.

Esa olla en el fuego, ese receta de fuera pero con sabores de dentro, era inconfundible cuando hablábamos juntas mientras cocinábamos. Un plato caliente, un vaso de vino y una compañía inmejorable que sabía hablarme del tiempo, de la fuerza y de la esperanza. 



Una receta del programa de tv de las recetas de Julie, en este caso me enamoró por lo sencillez y sabores suaves, es tradicional en Marsella y aunque es una ciudad pesquera, es en este caso la excepción, quizás por ser una receta antigua, quizás para variar en la gastronomía, quizás por ser así. 
En el vídeo de Julie usan badiana fresca e hinojo seco, yo no tenía así que usé semillas en un difusor. También nombra el pimiento de espelette pero en el vídeo no lo refleja así que no lo he añadido. También se cocina en una olla de barro que si no fuera por que en casa tenemos inducción también lo haría.
El resultado fue muy un guiso muy suave y muy rico. Acompañado de pan frito, aunque yo prefiero sin, es un guiso para tener en cuenta. ¡Verdad, verdadera!.

· BULLABESA DE ESPINACAS · 
(La bouillabaisse d'épinards de Jeannine)

Para 2

Ingredientes 
  • 2 cucharadas soperas de aceite de oliva virgen extra
  • 1/2 cebolla
  • 1 diente de ajo
  • 1 puerro
  • 1 tomate rallado
  • 1 patata grande o 2 medianas, cortadas en rodajas de unos 0,5 cm. más o menos.
  • Azafrán
  • 500 mililitros de agua
  • 1/4 de cucharadita de semillas de hinojo (o hinojo seco)
  • 1/4 de cucharadita de semillas de anís estrellado ( o badiana)
  • Un trocito de piel de naranja seca
  • 1 hoja de laurel
  • Sal
  • 100 gramos de espinacas
  • 2 huevos 

Para acompañar:
Pan frito (puede ser con ajo fregado)

Elaboración
  1. Limpia y pica la cebolla, el puerro y el ajo. 
  2. En una olla/cacerola (si puede ser de barro mejor), verter el aceite y rehogar en él la cebolla, puerro y ajo. A fuego medio, que no se queme. 
  3. Seguidamente añade el tomate rallado, rehoga.
  4. Añade las patatas, removiendo para que se mezcle con el sofrito. 
  5. Del agua que tienes, aparta un vaso y en él diluye el azafrán.
  6. Añade este vaso de agua con azafrán a la olla, además del resto de agua. 
  7. Añade sal, la piel de la naranja, las semillas (en un difusor de infusiones) y deja cocinar durante 1/2 hora. 
  8. Corta las espinacas, en este caso yo usé espinacas baby, y agrégalas al guiso. 
  9. Remueve y tapa la olla. 
  10. Cocina 5 minutos más. 
  11. Parte los huevos de uno en uno y añádelos encima del guiso. 
  12. Tapa y deja cocinar hasta que la clara del huevo esté cocinada. 
  13. Apaga el fuego y sirve.

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Mini bizcochos carpa

La culpa siempre es del mayordomo, así lo dicen en el mundillo de la novela negra pero yo me resisto a creerlo, ese hombre no podía haber matado ni a una mosca, mi abuela confiaba ciegamente en él y a mi no me quedaba otra que creerlo, no por ella, sino por el aspecto que tenía el sujeto.

Un hombre muy mayor no lo exculpa de haber envenenado a la sra. Reiko, pero su poca habilidad para recordar al personal de servicio así lo dicen, le temblaban las manos, no recordaba que había hecho al levantarse y aunque iba vestido impoluto llevaba los zapatos al revés. Mi abuela no podía despedirlo, el día que iba hacerlo él lo adivinó y se puso a llorar, no quería dejar de trabajar ¿qué haría él sin esa rutina?, y mi abuela decidió que podía seguir en casa.

Cuando invitamos a la sra. Reiko a tomar el té nunca pensamos que sería la última vez, habíamos preparado unos mini bizcochos y mi abuela se preparaba para pasar una hermosa tarde en compañía de su amiga. Todo iba bien, escuchábamos sus risas desde la sala y su parloteo absurdo hasta que de repente, la abuela chilló, eso no era buena señal.

Y allí estaba la sra. Reiko, tendida en el suelo, mi abuela desmayada en su silla y el mayordomo gritando __la culpa no ha sido mía, la culpa no ha sido mía__.




La idea viene de Japón, una mamá hizo estos “mini bizcochos carpa” y me encantó. Adoro a los Japan Koi por su significado y por su belleza. La leyenda dice que los peces que conseguían nadar río arriba hasta la cascada y remontarla se transformaban en dragones como recompensa al esfuerzo. Estos bizcochos no tienen mucho esfuerzo así que no nos convertirán en dragones pero nos sacarán una sonrisa.

· MINI BIZCOCHOS CARPA ·


Ingredientes
  • 3 huevos L
  • 1 yogur griego natural
  • 1/2 vasito (del yogur que he usado) de aceite de oliva
  • El zumo de 1 limón
  • La ralladura del limón
  • 3/4 del vasito de yogur de eritritol o 1 vasito de yogur de azúcar
  • 1 sobre de levadura en polvo
  • 2 vasos y medio de harina 

Elaboración
Precalienta el horno a 180º C.
Mezcla con batidora los huevos, el yogur, el aceite y el limón, o mezcla con varillas. 
Añade el resto de ingredientes y bate hasta tener una masa homogénea. 
Vierte la mezcla en los moldes "Koi". 
Hornea 25 minutos o hasta que la masa esté dorada. 
Decora con glasa y chocolate como se ve en las fotos o vídeo.



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Tambó d'ametlla

Mamá le dije al señor Gustavo que viniera a comer, su hija está de viaje y no quiero que coma solo._ me comentó mi hija justo cuando iba a repasar la vajilla para asegurarme que estuviera perfecta. Y yo le dije a la señora Adelaida que también viniera, ¡uy! lo siento mami, no te lo comenté, se me olvidó, ayer la vi sentada en el parque y parece tan triste desde que su marido se fue._ fue el siguiente comentario que recibí de mi hijo pequeño, el salvavidas del vecindario. Bueno, al menos esta vez conozco a los comensales, hubo un año que me trajeron a un vagabundo y el pobre estaba más avergonzado que nosotros.

Bien, estas fiestas pondremos dos platos más, por ahora, veremos a medida que pasa el día qué sucede, conociendo a mi familia pueda que hasta Papá Noel venga a comer después de haber pasado su noche "loca" por el Mundo, y alguno de mis hijos lo hay convencido para que se apunte al evento. ¡Huuummm! se me olvidaba, debo incluir a Lolo, el amigo invisible de Marta, o vamos a tener una comida llena de berridos y reproches, ¡uff!, vale, tres platos más.

Cariño_ me dice mi marido mientras me besa. Le he dicho a mi jefe que se venga a comer, ya sabes que los divorcios son duros y él tiene a su familia lejos, no te importa ¿verdad?_sigue hablando mientras me ayuda a poner la mesa. Y ¡bueno! se me olvidaba que el "grandullón" también tiene un gran corazón, así que no me quejo. De acuerdo, pero tendréis que ayudar todos, invitados incluidos_ dije yo intentando poner voz seria, aunque por dentro me siento feliz de formar parte de una familia como la nuestra.  



Recuerdo mi niñez, el día de Navidad es el cumpleaños de mi madre y todos nos reuníamos en casa, somos una familia muy grande por lo que la mesa era laaargaaa, los chillidos presentes y el olor a comida también. En esa comida no faltaba el tambó d'ametlla, es nuestro guirlache, casero, fácil y sí, muy calórico, jeje, pero bueno, es Navidad, no?. 

Ten cuidado a quemarte, pero es un turrón de almendra fácil y muy dulce con el que si no te atreves a elaborar otros con éste puedes empezar y en poco tiempo ya lo tienes en la mesa, recuerda en dejarlo enfriar.

· TAMBÓ D'AMETLLA ·

Ingredientes
  • 200 gramos de almendras peladas y tostadas
  • 200 gramos de azúcar
  • 1 limón
Elaboración
  1. Pon una sartén al fuego, vierte las almendras y seguidamente el azúcar, deja que el azúcar se funda y remueve para que no se queme. 
  2. Mientras pon un poco de aceite o bien en un mármol o sobre una bandeja de metal. 
  3. Cuando toda la mezcla está bien fundida pasarla, con cuidado a no quemarte, sobre la bandeja y con el limón partido aplana el turrón. 
  4. Deja enfriar. 
  5. Una vez frío trocea con las manos.





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Pastel filo de queso

Una mañana cualquiera, Filomena —la vecina más divertida del edificio, y posiblemente la más ruidosa— llamó a la puerta de Clara con un pastel filo entre las manos.
—¡Prueba esto! Lo hice yo misma… y no preguntes qué lleva —dijo, guiñando un ojo como si estuviera en una misión secreta.

Al morder el pastel filo, algo crujió. Era… ¡una nota! Con los dedos llenos de queso, Clara desplegó el papelito grasiento. Decía:

“Reunión secreta esta noche. Trae el cazamariposas rosa.
Filomena.”

Esa noche, Clara bajó al patio trasero con el cazamariposas rosa que usaba su gato como juguete. Encontró a Filomena esperándola detrás de una maceta gigante, con una linterna en la frente.
—¿Lista para la caza? —susurró Filomena, dramáticamente.
—¿De mariposas? —preguntó Clara, confundida.
—¡No! ¡Del tipo del tercero B! Estoy convencida de que oculta un laboratorio secreto en su piso. ¡Lo vi entrar con un saco lleno de naranjas! Un saco, Clara.

No descubrieron laboratorios secretos, pero rieron tanto que Clara deseaba repetir la aventura. Ahora, cada vez que huele pastel filo, sonríe y se prepara, por si Filomena aparece otra vez con alguna nueva misión… y una nota secreta escondida en el postre.




· PASTEL FILO DE QUESO Y NARANJA ·

Ingredientes

  • 600 gramos de ricotta fresca
  • 250 gramos de queso crema
  • 165 gramos de azúcar
  • 1 cucharada de fécula de maíz
  • 3 huevos
  • 1 cucharada extracto de vainilla
  • 60 mililitros de zumo de naranja
  • 2 cucharaditas de ralladura cáscara de naranja
  • 8 hojas de pasta filo
  • 50 gramos de mantequilla sin sal, derretida

  • Azúcar glas, para espolvorear (opcional)
  • Hojas de tomillo limonero, para servir (opcional)

  • Molde desmontable redondo de 22 cm.

Precalienta el horno a 180º C. 

Elaboración
  1. Cubre la base y los lados del molde con papel de hornear. 
  2. Coloca la ricotta, el queso crema, el azúcar, la harina de maíz, huevos, vainilla, jugo de naranja y cáscara de naranja en la túrmix o Thermomix y bate hasta que quede suave. 
  3. Reserva.
  4. Cepilla la mitad de las hojas de pasta con mantequilla (coloca una toalla de cocina húmeda en la parte superior de las hojas de pasta restantes para evitar que se reseque).
  5. Sienta cada hoja, una encima de la otra para crear un rectángulo. 
  6. Repite con el resto hojas de pasta para crear un segundo rectángulo. 
  7. Cubre el molde con 1 rectángulo y coloca el segundo rectángulo en cruz en la parte superior para cubrir la base y los lados del molde, dejando el exceso de masa en voladizo. 
  8. Vierte la mezcla de queso en el molde y alisa en una capa uniforme. 
  9. Dobla el exceso de masa para encerrar y cepillar con mantequilla. 
  10. Coloca en una bandeja para hornear grande y cuece durante 45 minutos o hasta que el relleno esté cocinado y que la masa esté crujiente. 
  11. Deja enfriar en el molde por completo. 
  12. Espolvorea con azúcar glas y sirve con hojas de tomillo limonero.

Pastel de pescado

Joe y la princesa se sentaron en el borde de una fuente de mármol, con los pies colgando y el sonido del agua de fondo, intentando recuperar el aliento tras el último "atentado" con la Vespa. 

Una pareja italiana, ella con un delantal lleno de harina y él con una gorra de cuadros y los brazos más velludos de todo el Lacio, estaban en mitad de lo que parecía el final de una tragedia.

—¡Ma che dici, Roberto! ¡No es un sacrilegio! —gritaba ella, agitando una cuchara de madera como si fuera el cetro de una reina guerrera.

Roberto no se quedaba atrás. Se echaba las manos a la cabeza, se golpeaba el pecho y luego abría los brazos al cielo, apelando directamente a la justicia divina.

—¡Por favor, Lucía! ¡La tradición es la tradición! ¡No me puedes pedir eso en mi propia casa!

Joe y Anna observaban fascinados. Ninguno de los dos hablaba suficiente italiano para seguir el hilo, pero la coreografía era hipnótica.

—¿De qué cree que hablan? —susurró la princesa, inclinándose hacia Joe con los ojos muy abiertos—. Él parece que le está pidiendo perdón por haber perdido toda su fortuna en el juego.

Joe negó con la cabeza, observando cómo Roberto ahora se ponía de rodillas sobre los adoquines mientras Lucía señalaba una ventana abierta en el segundo piso.

—No, no... es mucho más serio —respondió Joe con tono de experto—. Ella acaba de descubrir que él tiene otra familia en Nápoles. Mire cómo señala hacia el sur. Ese gesto de mano significa "vete con tus otros seis hijos y no vuelvas".

En ese momento, Lucía soltó un alarido que hizo que un gato saltara sobre una maceta y Roberto empezó a besar el aire, desesperado.

—¡Oh, pobre hombre! —exclamó Anna, conmovida—. Ella le está diciendo que su amor ha muerto y que se va a meter a un convento de clausura mañana mismo. ¡Mire cómo llora!

De repente, un vecino asomó la cabeza por la ventana de arriba y gritó: —¡Eh, basta! ¡Ponedle pescado o no le pongáis nada, pero dejadnos dormir la siesta!

Lucía y Roberto se detuvieron en seco. Se miraron. Lucía se encogió de hombros, le dio un beso sonoro a Roberto en la mejilla y dijo con total tranquilidad: —Venga, pues sin pescado. 

Entraron en el portal del brazo, riendo y comentando el tiempo que hacía.

Joe y la princesa se quedaron en silencio absoluto. Joe se rascó la nuca y miró sus zapatos.

—Olvide lo de Nápoles —murmuró Joe—. Creo que estaban discutiendo sobre el menú de la cena.

La princesa soltó una carcajada limpia que resonó en toda la plaza. —Es maravilloso. En mi país, para decir que algo no tiene sal, hace falta un consejo de ministros y tres notas diplomáticas. Aquí... aquí es una ópera.




La princesa está triste, ¿qué tendrá la princesa?. Así que un día se escapó decidida a recorrer la ciudad sin sirvientes, y a su aire, igual que si estuviera de vacaciones, sin agendas, ni protocolo, ni horario marcado. Pero no contó con él, no contó que él la cautivaría con sus palabras, con aventuras, que de otra manera jamás habría vivido, y con su atractivo. Ninguno dijo la verdad hasta que llegado el momento eran los sentimientos los que sin decir nada hablaban, no tuvieron que decirse mucho para saber cuál era el lugar de ambos, una historia que no podía terminar de otra manera.

Vacaciones en Roma fue la primera película que hizo la actriz Audrey Hepburn en el cine, y con ella ganó un Oscar a la mejor actriz principal, y con ella se hizo famosa. Rodada en 1953, en la ciudad de Roma, con escenarios auténticos, nos enseña una ciudad llena de luz y bullicio tan característico de los países Mediterráneos.

Nuestra querida Mon del blog April's Kitch, celebra su tercer aniversario, y nos propone celebrarlo con ella con un particular concurso con el que he disfrutado de principio a fin. Primero eligiendo la película, que deben ser entre los años 50 y 65, y habiendo visto de pequeña en el ciclo de cine en blanco y negro peliculas de esos años me emocionó mucho. Elegí esta película por la protagonista, dijo en alguna ocasión que ésta era una película especial para ella, además fue el inicio de una bonita amistad con Gregory Peck, y se nota la complicidad de ello en el film. A mi me encanta subida en la famosa Vespa, con esa cara de alegría, también en esta película se corta el pelo y disfruta de las cosas simples de la vida.

Pero tengo que decir que en esta película comer comen poco, la verdad, ella come un helado en la plaza de España, o pide una copa de champán, en un bar, y él un café frío. Así que mi querida Mon, nos pedías creatividad para impresionar, y yo, siendo Roma (el municipio que no la capital) bañada por el mar Mediterráneo, decidí usar uno de los frutos de este mar para hacerlo, eligiendo un pescado delicioso y colorido para que la receta presentada sea no solo deliciosa al paladar si no que también fuera bella a los ojos de todos. Además, esta receta la acompaña la película (vídeo receta), que en este caso, como yo he tenido que grabarlo ha sido Tomás el que ha seguido mis directrices para realizar la receta.



Título: Pastel de pescado

Director y editor: @catypol
Música: Michael Chapman
Reparto: Tomás
Duración: 7:15 M
Sinopsis: Se trata de una receta sencilla, con ingredientes de buen precio para todos, que si el pescado es fresco mejor pero si no es así y es congelado también va bien. Y que es tan fácil y delicioso que puede hacerlo hasta los que no se atreven a cocinar.  El final siempre es degustarlo en compañía y con amor.



 · PASTEL DE PESCADO ·

Ingredientes

  • 16 Lomos de salmonete para este molde de 21,5x11cm
  • 230 gramos de merluza 
  • 230 gramos de gambón
  • Aceite de oliva
  • 150 gramos de cebolla, cortada en bruonise
  • 2 ajos, picados
  • 3 huevos grandes
  • 1 cucharada harina
  • 1 tacita caldo de pescado 
  • Manteca de cerdo
  • Sal y pimienta

Mise en place: 
  1. Limpia el pescado, en caso de que sea necesario o pídele al pescadero que lo haga por ti.
  2. Corta a trozos la merluza y el gambón. 
  3. Reserva 3 gambones para decorar. 
  4. Pica la cebolla y los ajos. 
  5. Bate los huevos.
  6. Enmanteca el molde, con manteca de cerdo (la consistencia hará que se peguen con más facilidad los lomos al molde, cosa que con el aceite no pasará). 
  7. Ve colocando/pegando los lomos de los salmonetes (sin espinas), a la pared del molde enmantecado, quedando la parte rosada (piel) hacía la pared del molde. 
  8. Cuando los tengas todos colocados, en la base del molde coloca 3 gambones (si el molde fuera más grande se pondrá más cantidad, tanto de salmonetes como de gambones). 
  9. Deja el molde preparado en el frigorífico mientras haces el relleno.

El relleno:
  1. Pon aceite de oliva en la sartén, a fuego bajo, cuando esté caliente sofríe la cebolla y los ajos. 
  2. Cuando transparenten, añade la harina, remueve hasta que la harina se cocine y para que no se queme. Cuando la harina está tostada añade el caldo, y remueve hasta que espese. 
  3. Saca de la sartén y ponla en un plato para que enfríe. 
  4. Precalienta el horno a 180 ºC. 
  5. Prepara una fuente para baño María, y calienta agua.
  6. Una vez fría añade el pescado cortado a trozos y el gambón. 
  7. Remueve y salpimienta. 
  8. Añade los huevos batidos y mezcla todo el preparado. 
  9. Saca el molde del frigorífico. 
  10. Vierte dentro la mezcla de pescado y huevos. 
  11. Tapa con un poco de papel de aluminio. 
  12. En la fuente (para el baño María) vierte el agua hirviendo, con cuidado.
  13. Coloca el molde dentro del agua. 
  14. Hornea durante 1 hora, o hasta que el relleno esté cuajado.
Final.
  1. Sirve caliente, a temperatura ambiente o fría, eso ya depende del gusto de cada uno. 
  2. A mi me gusta a temperatura ambiente, que no esté fría del frigorífico. 
  3. Acompaña con verdura, o con ensalada, o con mayonesa, salsa rosa...

Nota: Esta es una receta mallorquina, solo que antiguamente se hacía con pescado que ahora no es tan asequible como lo era antes, y por supuesto hecha con producto totalmente Mediterráneo: cap roig (cabracho), langosta y salmonetes.


¡Ah! y con Champán o cava, para brindar por este maravilloso aniversario de April's Kitch.
¡Feliz cumple blog, qué cumplas muchos más!. 

Con esta receta participo en el concurso cocina de cine


Fotografías y vídeo @catypol - Circus day.

Molinetes de brioche

En esto descubrieron treinta o cuarenta molinos de viento que hay en aquel campo, y así como Don Quijote los vio, dijo a su escudero: la ventura va guiando nuestras cosas mejor de lo que acertáramos a desear; porque ves allí, amigo Sancho Panza, donde se descubren treinta o poco más desaforados gigantes con quien pienso hacer batalla, y quitarles a todos las vidas, con cuyos despojos comenzaremos a enriquecer: que esta es buena guerra, y es gran servicio de Dios quitar tan mala simiente de sobre la faz de la tierra. 
__¿Qué gigantes? __dijo Sancho Panza.

Don Quijote de la Mancha




Si Don Quijote fuera un personaje de estos tiempos no estaría mal visto que viera gigantes, quizás en vez de buscar aventuras y vivirlas sobre un caballo lo haría en la red, buscaría a Dulcinea en Instagram con Sancho.
Quizás en vez del Yelmo (bacía) que decía que estaba encantado, llevaría unos cascos para escuchar lo último de las listas, para que el encantado fuera él.
Quizás su nick fuera Rocinante y su lugar de residencia fuera El Toboso, o quizás no.
Yo no pude evitar pensar en él cuando hice estos molinetes, no pude quitármelo de la cabeza, hasta en la fotografías se ve reflejado, me pareció divertido.
Además quería presentarte de una manera bonita una mermelada que me regaló Raúl de El Oso con Botas, en nuestro viaje a Madrid, "hijo nuestro", ha sido muy fácil incluirte en la "familia" eres una persona maravillosa.


No, no enloquecerás por leer este post y no me quemes en la hoguera, tómatelo con humor que hablamos del ingenioso hidalgo sin título ni postín y que nos trae dulce aunque no sea de su amada.


· MOLINETES DE BRIOCHE · 

Ingredientes
  • 500 gramos de harina de fuerza
  • 100 gramos de leche 
  • 100 gramos de mantequilla o aceite de oliva suave
  • 50 gramos de azúcar
  • 3 huevos medianos
  • 30 gramos de levadura prensada
  • 1 cucharadita de sal
  • Mermelada (opcional)
  • 1 huevo para pincelar la masa antes de hornearla

Elaboración
  1. Calienta la leche, no la hiervas, unos 20 segundos en el micro va bien. 
  2. En un cuenco grande o en una amasadora mezcla la harina, los huevos, la sal y la mantequilla o el aceite. 
  3. Mezcla un poco y seguidamente añade la leche con la levadura. 
  4. Amasa hasta que todos los ingredientes estén bien integrados. 
  5. Deja levar hasta que doble el volumen. 
  6. Para hacer los molinetes tienes que formar cuadrados con la masa, aplanarlos con un rodillo, rellena un poco con la mermelada si los quieres rellenos y darle forma con las puntas para formar el molinete (como en el vídeo).
  7. Pincela los molinetes con huevo y deja levar un poco más.
  8. Precalienta el horno a 200º C y hornea los molinetes durante 15 - 20 minutos.

Nota: Usa toda la masa para hacer los molinetes o simplemente haz unos cuantos y el resto úsalo para un solo brioche.






Fotografías/vídeo @catypol - Circus day.

Empanadillas de pan

En pleno salón con moqueta marrón y cortinas que parecían sacadas de una telenovela venezolana, la abuela Paquita servía sus famosas empanadillas, rellenas de lo que hubiera en la nevera y mucho cariño. —¡Esto es receta de guerra y de gloria! —decía.

En la esquina, un televisor extranjero que hablaba en alemán mostraba anuncios de salchichas bávaras mientras Paquita lo golpeaba con una zapatilla para que volviera a TVE. —¡Ponme a Doña Rogelia, que hoy canta a Camilo Sesto! —protestaba.

Era pleno 1983, y la casa olía a ensaladilla, crema de chocolate y nostalgia. El primo Javi apareció con hombreras, la hermana con calentadores, y el perro con una peluca. El televisor, cansado de ser golpeado, decidió por su cuenta sintonizar una misa polaca. —¡Basta, esto no es Rogelia! —gritó Paquita, empanadilla en mano, lista para la batalla.





En esta ocasión preparé empanadillas con ensaladilla rusa, quería una versión salada, pero después preparé una versión dulce con crema de chocolate, la tentación pudo más.

· EMPANADILLAS DE PAN DE SANDWICH ·

Ingredientes
  • Pan de molde
  • Relleno salado o dulce

Utensilios
  • Rodillo de cocina
  • Molde para empanadillas pequeño

Elaboración
  1. Poner una rebanada de pan sobre el molde de empanadillas.
  2. Poner un poco de relleno y cerrar el molde, apretar. Quitar el sobrante y listo. 

Nota: no rellenes mucho la rebanada, ni aprietes demasiado fuerte o puede que el relleno salga por el otro extremo.



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Panna cotta de lima

Íbamos corriendo por el jardín como conejos buscando comida, casi saltando entre la maleza, para encontrar los huevos que, hábilmente, habían escondido los mayores, a veces en desesperación nuestra. Pero poco a poco los encontrábamos entre piedras o incluso entre las ramas más bajas de los árboles, ¡qué alegría! ¡qué buen tiempo aquel!.

Ahora, de mayor, lo recuerdo con cariño, toda la familia festejaba la Pascua entre huevos de chocolate y buen tiempo, risas y bromas, cestas y conejitos de golosinas. Ahora, de mayor, ya no es lo mismo, no, no es igual, pero mi corazón se salta un latido cuando recuerda los buenos momentos de familia, incluso con amigos, eran buenos tiempos, eran tiempos de bonanza, la magia desaparece cuando nos hacemos mayores.



Tengo que explicar que el relato es solo eso, un relato, en mi niñez y en Pascua no había huevos para nosotros, nosotros somos de empanadas, cocarrois, robiols, crespells, pero huevos no, no buscábamos nada en el jardín y aunque si, son buenos recuerdos para mi, igual me hubiera gustado comerme un huevo de chocolate, jeje.

Estos huevos de panna cotta de lima parecen una complicación, pero no, lo único es paciencia por el enfriado por lo que si los haces de un día para otro no te dará la sensación que esperas. Y también tienes que tener un molde en forma de huevo, si no, no pasa nada, puedes hacerlos en vasito y agujereas igual para ponerle el círculo de mango, serán huevos al vaso, jajaja, quedarán bonitos igual, creo yo. Como me gusta la fruta ácida y el mango con la lima lo es, me ha encantado el contraste dulce/ácido, y son tan buenos de comer como los de chocolate ;)

· PANNA COTTA DE LIMA Y MANGO ·

Ingredientes
  • 200 ml de nata 35%
  • 200 ml de leche
  • 4 hojas de gelatina
  • 1 lima (zumo)
  • 60 gramos de eritritol o 100 gramos de azúcar
  • 1 mango
  • 1 lima (zumo)

Elaboración
  1. Remoja la gelatina en la leche. 
  2. Lleva a ebullición la nata. 
  3. Baja el fuego. 
  4. Cuando hierva añade el zumo de lima, el eritritol o el azúcar y la leche con la gelatina. 
  5. Remueve bien, hasta que se disuelva bien la gelatina. 
  6. Cuela ante de poner en el molde por si quedara algún grumo. 
  7. Deja enfriar a temperatura ambiente y después lleva al frigorífico toda la noche o hasta que se solidifique la panna cotta.
  8. Con un sacabocados, saca el círculo de la panna cotta. 
  9. Reservar.
  10. Pela y corta el mango en trocitos. 
  11. Bate junto con el zumo de lima hasta quedar un puré. 
  12. Vierte el puré de mango en los círculos de los huevos y lleva al frigorífico hasta la hora de servir.

Nota: si quieres puedes usar mermelada de mango en vez de hacer puré, pero pensé que sería todo demasiado dulce.



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Canelones de berenjena

El Código de Honor del Caballero Comensal

El dilema del Yelmo: Queda terminantemente prohibido intentar sorber sopa con la visera bajada.

La barba, esa zona de guerra: Si tu barba es lo suficientemente larga como para que se confunda con la crin de tu caballo, utiliza una red de seda o, en su defecto, apártala con la mano izquierda mientras con la derecha blandes la cuchara. Nadie quiere encontrar restos de comida en tu vello facial durante el baile posterior.

Uso de la armadura: Si el jubón de hierro te aprieta tras el tercer plato de cordero, está permitido aflojar un par de remaches de forma discreta. Sin embargo, si al hacerlo saltan los tornillos y golpean el ojo del Emperador, ten un plan para escapar.

Las manos y el mantel: El mantel de hilo de Constantinopla NO es para limpiarse la grasa de las berenjenas asadas. Para eso están las cortinas, que cuelgan más alto y disimulan mejor las manchas de salsa.

El eructo de la victoria: En caso de que un gas inoportuno escape de tu real cuerpo tras un banquete pesado, levanta tu copa y grita: "¡Por San Jorge, cómo ruge el dragón en mis entrañas!". Todo el mundo aplaudirá tu devoción religiosa.

Nota de Carmesina: "Tirant, si vuelves a intentar usar tu daga de combate para coger una berenjena mientras miras fijamente a mi padre, dormiremos en torres separadas".

El código del caballero comensal esta inspirado en Tirant Lo Blanc.
 


La berenjena (Solanum melongena) es una hortaliza originaria del sudeste asiático, concretamente de la India y China, que llegó a Europa de la mano de los árabes. Estos la llamaban «al-bâdinjân» y, durante la Edad Media, la introdujeron en la Península Ibérica. Aunque inicialmente fue recibida con escepticismo, con el tiempo logró conquistar los paladares hasta convertirse en un ingrediente imprescindible.

Al igual que los caballeros defendían o conquistaban territorios, la berenjena se abrió paso en Europa a través de las incursiones árabes en el Mediterráneo. Nuestra historia siempre ha estado marcada por grandes viajeros; imperios como el Otomano, el Bizantino o el Mameluco, junto a la Corona de Aragón y las Repúblicas Italianas, tejieron una red de intercambios constantes.

Está claro que aquellos no eran viajes low cost, sino más bien todo lo contrario. Tampoco se viajaba por placer: conquistar era la etiqueta de la época. Caballeros, mesas redondas, emperadores y crónicas de ultramar... Señoras y señores, preparen el equipaje: viajemos, mezclémonos. 

Unamos el Mediterráneo. Si hablo de canelones, la mayoría de las personas que me rodean pensarían de inmediato en los de pasta. ¡Y claro que nos gustan! Seguramente son los más famosos y los que más se preparan en el mundo pero, si no puedes comer gluten o buscas algo diferente, existen alternativas igual de ricas. Hacerlos con láminas de verdura, como estos de berenjena (o incluso de calabacín), es una opción deliciosa que se presta perfectamente al juego de texturas, ¿no crees?

· CANELONES DE BERENJENA ·

Ingredientes
  • 2 berenjenas (tamaño medianas/ pequeñas)
  • 350 gramos de carne picada de vacuno 
  • 3 dientes de ajo
  • 1/2 cebolla
  • Aceite de oliva 
  • Tomate frito 
  • Sal 
  • Pimienta negra molida
  • Orégano (seco)
  • Queso mozzarella rallado
  • Albahaca (para servir)
Para el relleno:
  1. Picar el ajo y la cebolla.
  2. Pocharlos en una sartén con aceite de oliva hasta que estén transparentes.
  3. Añadir la carne picada y cocinarla completamente.
  4. Incorporar 5 cucharadas de tomate frito.
  5. Salpimentar al gusto y añadir una cucharadita de orégano.
  6. Cocinar durante varios minutos para que los ingredientes y los sabores se integren bien.
  7. Dejar enfriar antes de usar.
Para las berenjenas:
  1. Cortar la berenjena longitudinalmente en láminas. 
  2. Dorar las láminas de berenjena por cada lado en la plancha engrasada con aceite de oliva.
  3. Reservar.
Montaje:
  1. Coloca una lámina de berenjena sobre una tabla.
  2. Añade una cucharada de carne picada en el extremo ancho de la berenjena.
  3. Enrolla la berenjena con cuidado, dejando la carne en el interior y el cierre hacia abajo para evitar que se abran los canelones.
  4. En una fuente o bandeja para horno, distribuye unas cucharadas de tomate frito.
  5. Coloca los canelones de berenjena encima.
  6. Añade un poco de tomate frito sobre cada canelón.
  7. Termina con queso rallado por encima.
  8. Hornea a 200 ºC durante 20 minutos, hasta que el queso se derrita y se dore ligeramente.
  9. Sirve y decora con albahaca fresca.




Relato, fotografías y vídeo @catypol - Circus day.

Albóndigas de mi abuela

Ella vivía a un par de casas de la suya. En una pequeña casa de color blanco, con persianas verdes y un pequeño jardín interior, grandes ventanas dejaban entrar toda la luz del día. Él le decía que, por la mañana, cuando hacía café, el aroma se percibía desde su casa, y eso le hacía sonreír, porque sabía que ella ya se había levantado. ¿Y ella? Ella se emocionaba cuando se lo contaba; su cara se teñía de rosa y bajaba ligeramente los párpados, un poco avergonzada. ¿Y él? A él le parecía lo más maravilloso del mundo; aún tenía un poco de galán, a pesar de que la enfermedad se alojara en una parte de su cuerpo.

Al mediodía, cuando él sabía que la cocina de ella estaría en funcionamiento, se la imaginaba con el delantal puesto, boleando albóndigas y cantando una antigua canción con su voz ronca por la emoción. Imaginaba estar sentado en la mesa de la cocina, escuchándola y mirándola con amor, como siempre hacía cuando la veía pasar delante de su casa para ir al mercado. Imaginaba ayudándola a hacer las albóndigas de pan que tan bien sabían, imaginaba estar junto a ella. Y aunque solo fuera por imaginar, la sentía cerca, a un par de casas de la suya.



Hace una semana nos escribió Inés, ella tiene un blog de cocina de mercado, ella a través de un amigo de trabajo conoció una historia. La historia es la vida de Jontxu, un niño de 8 años con una enfermedad poco común, Leucodistrofia. Su familia creó el proyecto The Walk on Project, y ella para aportar su pequeño granito me ha sugerido si quería participar con una receta por una buena causa. Una receta, sencilla, que nos arrancara una sonrisa, que nos llevara a nuestra niñez, sin ingredientes de lujo, para publicar en el blog el día 29 de febrero, un día que solo tenemos cada cuatro años, un día especial, para una receta especial, para un niño especial.

Y yo participo con una fácil, sencilla y familiar receta, una receta que mi madre nos hacía de pequeños y que siempre nos ha gustado mucho.  Esta receta es mi única herencia de mi abuela paterna, una gran mujer (Conquense) que yo no conocí pero que mis hermanos hablan maravillas de ella, una mujer ciega que atendía a un marido y a dos hijos. Mi madre aprendió a hacer estas albóndigas de pan según la receta de mi abuela y ella me enseñó a mi. Espero que guste mi pequeña aportación.

"Nota: por los visto estas albóndigas se les llama huevos tontos, una receta básica del recetario español, pero en casa siempre fue albóndigas de pan, . ¡Ah! y en Extremadura las llaman repápalos.

· ALBÓNDIGAS DE PAN DE MI ABUELA ·

Ingredientes
  • 100 gramos de pan payés (mejor pan que tenga un día o dos)
  • 3 cucharadas de agua
  • 2 huevos M
  • 3 ajos picados
  • 1 cucharada de perejil picado
  • Sal
  • Aceite para freír
Elaboración
  1. Quita la corteza del pan y desmenuza la miga. 
  2. Mézclala con el agua, los huevos y el ajo picado, añade el perejil y mezcla bien. 
  3. Salpimienta al gusto. 
  4. Forma bolitas con dos cucharas y fríelas en aceite caliente hasta que estén doradas. 
  5. Puedes servirlas con salsa de tomate o añadirlas a guisos.


Relato, receta y fotografías @catypol - Circus day.

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