Señoras y Señores,

Bienvenidos a Circus Day

image
Hola,

Soy Caty y dirijo este circo

Foodie, diseñadora gráfica, cuentacuentos y aficionada a la fotografía es un resumen de lo que encontrarás aquí, un circo lleno de recetas, historias y espectáculo. Señoras y señores, mesdames et messieurs, ladies and gentlemen, bienvenidos a Circus day, espero que te guste el show.

The Show

En el blog

Mostrando entradas con la etiqueta Vídeo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Vídeo. Mostrar todas las entradas

Empanadillas de pan

En mitad de un salón alrededor de una mesa camilla vestida con faldas de pana marrón y cortinajes que parecían rescatados del plató de una telenovela venezolana, la abuela Paquita servía sus célebres empanadillas, rellenas con lo que hubiera en la nevera y un caudal inagotable de cariño.

—¡Esto es fórmula de guerra y gloria bendita! —proclamaba.

En una esquina, un televisor importado que transmitía en perfecto alemán emitía reclamos de salchichas bávaras mientras Paquita le propinaba certeros zapatillazos para obligarlo a sintonizar TVE.

—¡Ponme a doña Rogelia, que hoy le canta a Camilo Sesto! —protestaba, pertrechada con la zapatilla en alto.

Corrían los albores de 1983, y la casa entera desprendía un aroma a ensaladilla, y a chocolate y nostalgia ochentera. El primo Javi hizo su entrada luciendo hombreras kilométricas; la hermana apareció enfundada en calentadores de lana fosforito, y el perro desfilaba con un tupé postizo. El receptor, fatigado de tanto escarmiento físico, resolvió por iniciativa propia conectar con una misa solemne radiada en polaco.

—¡Hasta aquí podíamos llegar! ¡Esto no es la Rogelia! —bramó Paquita con una empanadilla en la mano, dispuesta a librar la batalla definitiva contra la tecnología alemana.


Empanadilla de pan de sándwich rellena de ensaladilla

Empanadilla de pan de sándwich rellena de chocolate


La historia del pan de sándwich (o pan de molde) se halla estrechamente ligada a los avances de la panadería industrial y al empeño por lograr rebanadas perfectamente simétricas capaces de albergar todo tipo de viandas. Si bien disponer viandas entre dos pedazos de pan constituye una práctica milenaria, el pan de sándwich tal como lo concebimos en la actualidad vio la luz en la Inglaterra del siglo XVIII.

Mientras en la Europa continental prevalecían las hogazas rústicas de corteza gruesa y recia, los maestros panaderos británicos comenzaron a emplear moldes metálicos de hojalata para la cocción. Esta técnica permitía obtener piezas prismáticas y regulares, de miga tierna y tupida, idóneas para cortar las láminas delgadas que demandaba la aristocracia tras la célebre ocurrencia de John Montagu, cuarto conde de Sandwich, hacia 1762.

El salto cualitativo hacia el pan de sándwich moderno se consumó en los Estados Unidos de comienzos del siglo XX al calor de la mecanización a gran escala. En 1928, el inventor Otto Frederick Rohwedder ideó el primer ingenio mecánico capaz de rebanar y empaquetar hogazas de forma continua, hito comercial que despegó de la mano de la Chillicothe Baking Company. 

Apenas dos años más tarde, en 1930, enseñas míticas como Wonder Bread lanzaron al mercado de masas un pan blanco, mullido y de miga sedosa. La practicidad de adquirir un producto previamente cortado y con una vida útil prolongada revolucionó los desayunos y los tentempiés escolares en medio planeta, afianzando esta elaboración como un icono indiscutible de la alimentación contemporánea.

Y aquí llego yo para darle una vuelta de tuerca y transformarlo en empanadillas: unas saladas, con relleno de ensaladilla rusa, y otras dulces, colmadas de crema de chocolate. ¿Te apetece probarlas?


Actualizada 2026.


Empanadillas de pan de sándwich saladas y dulces

Ingredientes:
  • Pan de molde
  • Ensaladilla
  • Crema de chocolate

Utensilios:
  • Rodillo de cocina
  • Molde para empanadillas pequeño

Elaboración:
  1. Poner una rebanada de pan sobre el molde de empanadillas.
  2. Poner un poco de relleno y cerrar el molde, apretar. Quitar el sobrante y listo. 

Nota: 
No rellenes mucho la rebanada, ni aprietes demasiado fuerte o puede que el relleno salga por el otro extremo.


Preguntas frecuentes

¿Por qué es indispensable aplanar previamente la rebanada de pan de molde con el rodillo antes de colocarla en el molde de empanadillas?

El pan de sándwich industrial posee una estructura alveolar esponjosa y aireada, diseñada para absorber líquidos y ofrecer una mordida blanda. Si se intenta plegar directamente en el molde tal como sale del paquete, las tensiones de doblado fracturan la matriz de gluten y la miga se quiebra por la mitad, dejando escapar el relleno. Al pasarle el rodillo con firmeza por ambas caras, los alvéolos de gas colapsan y las fibras se compactan mecánicamente, transformando la rebanada en una lámina flexible, elástica y resistente que se amolda sin fisuras a la curvatura del utensilio.

¿Qué precauciones físico-químicas exige el relleno de crema de chocolate frente al de ensaladilla rusa al sellar la pieza?

Ambos rellenos presentan comportamientos reológicos y cinéticos opuestos: la crema de cacao es una suspensión lipídica densa pero altamente sensible a la presión puntual y al calor ambiental, lo que significa que un exceso de fuerza al cerrar el molde provocará que fluya hacia los bordes dentados, engrasando la unión e impidiendo que el pan se solape y selle correctamente. Por su parte, la ensaladilla contiene mayonesa (una emulsión inestable de agua en aceite) y hortalizas troceadas; si se sobrecarga la cavidad, los trozos duros de patata o zanahoria actúan como cuñas punzantes que desgarran la fina masa prensada, permitiendo que la humedad de la salsa se filtre y ablande el pan en cuestión de minutos.

¿Cómo actúa el prensado mecánico de los bordes dentados del molde para sellar el pan sin necesidad de huevo ni agua?

A diferencia de las masas tradicionales de harina cruda y manteca, el pan de molde contiene azúcares añadidos, grasas emulsionadas y almidones ya completamente gelatinizados durante el horneado industrial. Cuando las cuchillas dentadas del molde ejercen una presión concentrada a lo largo del perímetro curvo, fuerzan a los almidones y a las proteínas superficiales de ambas capas a entrecruzarse y unirse por compresión en frío. Este aplastamiento hermético basta para sellar la empanadilla sin necesidad de añadir adhesivos líquidos (como clara de huevo o agua), siempre y cuando el sellado se mantenga limpio y libre de restos de grasa o mayonesa.



Empanadillas de pan de sándwich dulces y saladas


Relato y fotografías @Catypol - Circus day.

Mousse de chocolate

Todo comenzó cuando el despistado Aric, emocionado ante la inminencia de su boda, se topó con una mariposa que portaba un diminuto cartel: «¡Sígueme para una boda aún más emocionante!». Sin pensarlo dos veces, echó a correr tras ella y, para asombro de todos, el enlace acabó celebrándose al borde de un acantilado, justo al abrigo del árbol del cacao. El pueblo entero acudió vestido con ropas de colores vivos y sonrisas francas: adoraban a Aric y sabían de sobra que haría inmensamente feliz a Fiora.

Fiora descendía de un antiguo linaje de hechiceros; por sus venas corría la magia más pura. Aunque jamás había recurrido a ningún embrujo con Aric, él había caído rendido a sus pies desde el primer cruce de miradas. Aquello parecía salido de una fábula antigua. De esas que a veces cierran con moraleja y otras se despiden con un simple «colorín, colorado». Y aunque en el banquete no se sirvieron perdices, no faltaron riadas de chocolate… ni un final feliz.

Mousse de chocolate vegano para alérgicos o intolerantes

Mousse de chocolate con aguafaba de los garbanzos de bote


El nacimiento de este postre está ligado directamente al descubrimiento del aquafaba, el término culinario que recibe el agua viscosa resultante de la cocción de las legumbres. En diciembre de 2014, el tenor y cocinero aficionado francés Joël Roessel descubrió que el líquido de conservación de las conservas de palmitos y garbanzos formaba una espuma densa, similar a la clara montada, si se batía con energía. Roessel compartió sus ensayos en su blog de cocina vegetal, demostrando que aquel caldo habitualmente descartado poseía sorprendentes propiedades emulsionantes y espumantes gracias a las proteínas, saponinas y almidones que las legumbres liberan durante el hervor.

El testigo lo recogió en marzo de 2015 el ingeniero de software estadounidense Goose Wohlt. Obsesionado con perfeccionar el merengue vegano en los fogones de su casa, Wohlt comprobó que el caldo de los garbanzos en conserva montaba por sí solo con una firmeza impecable y un sabor prácticamente neutro, sin necesidad de recurrir a gomas ni espesantes artificiales. Bautizó el hallazgo uniendo las voces latinas aqua (agua) y faba (haba o alubia), y aprovechó el hito para idear la primera mousse de chocolate vegana moderna con solo dos ingredientes: aquafaba a punto de nieve y cobertura negra fundida.

La fórmula corrió como la pólvora por redes sociales y foros dedicados a la alimentación vegetal. La gran sorpresa de reposteros y aficionados de todo el mundo fue constatar que, al fundirse la espuma con la intensidad del cacao, el recuerdo a legumbre se desvanecía por completo, dando paso a una textura aireada, sedosa y untuosa, a la altura de la repostería clásica más exigente.

Hoy en día, este postre es un auténtico emblema del movimiento de cocina de aprovechamiento (zero waste), demostrando cómo la curiosidad doméstica puede transformar un residuo cotidiano en un bocado de alta gama apto para dietas veganas, alérgicos al huevo o intolerantes a los lácteos.

Ser la cuarta de cinco hermanos da para una enciclopedia de anécdotas, sobre todo de cuando éramos críos. Os podéis figurar a mi pobre madre capeando el temporal los fines de semana: sin colegio y con una energía inagotable que ni siquiera el campo abierto alrededor de casa lograban agotar.

Los desayunos de los domingos eran mi debilidad absoluta: chocolate a la taza bien espeso con ensaimada recién traída del horno. «¡Mmm!», pensaréis muchos; y sí, os doy toda la razón. En aquella mesa se veía de todo: quien devoraba primero la ensaimada para beberse después el chocolate a sorbos limpios; el que prefería el orden inverso; el purista que mojaba la miga hasta que no quedaba ni gota; y la que no paraba de corretear alrededor de la mesa hasta que tropezaba, vertía su taza y se quedaba compuesta y sin desayuno. Cada domingo traía su propia aventura, pero todos tenían en común una dulzura infinita.

Seguro que más de uno os sentís identificados: una casa llena de niños es garantía de taza derramada y zafarrancho a primera hora, ¿a que sí?

Aunque lo que hoy te traigo no es chocolate a la taza, tiene todo el aroma del mejor cacao; con la ventaja de que este no se derrama por más carreras que hagas por la cocina. Es una receta pensada al detalle para quienes no pueden o prefieren no tomar huevo —sean veganos, alérgicos o sencillamente curiosos—; y te aseguro que, si a mí me dejó con la boca abierta, a ti te va a fascinar.


Actualizada 2026.


Mousse de chocolate sin huevo


Ingredientes para 4:
  • El líquido (aguafaba) de 1 bote grande de garbanzos (400 g aprox.)
  • Unas gotas de zumo de limón
  • 135 g de chocolate negro
  • 65 g de mermelada de higos (o crema de dátil)

Elaboración:
  1. Vierte el líquido de los garbanzos en el cuenco de la batidora. 
  2. Bate a velocidad moderada durante 5 minutos. 
  3. Cuando comience a montar, añade unas gotas de limón y aumenta la velocidad hasta obtener un merengue firme con picos. 
  4. Derrite el chocolate al baño María. 
  5. Una vez fuera del fuego, añade la mermelada y mezcla bien. 
  6. Incorpora la mezcla de chocolate al merengue con movimientos suaves y envolventes hasta que esté completamente integrado. 
  7. Reparte en moldes individuales y refrigera al menos 4 horas antes de servir.

Notas:

  1. Importante que no lleve sal el agua de cocción.
  2. Si quieres usar el merengue con otras elaboraciones dulces puedes añadirle azúcar como se haría con un merengue hecho con claras de huevo.



Preguntas frecuentes

¿Por qué es capaz el aguafaba de montar como las claras de huevo y qué función cumplen las gotas de limón?

El agua de cocción de los garbanzos concentra una combinación equilibrada de proteínas solubles (albúminas y globulinas) y saponinas vegetales. Al batir con varillas, estas moléculas tensioactivas atrapan burbujas de aire y forman una película protectora alrededor de cada cavidad, emulando la estructura física de un merengue tradicional. Las gotas de zumo de limón aportan ácido cítrico, el cual reduce el pH del medio; esta acidez debilita las cargas electrostáticas repulsivas entre las cadenas de proteínas, permitiendo que se enlacen con mayor firmeza y creando una espuma mucho más estable y resistente al colapso.

¿Qué temperatura debe tener la mezcla de chocolate y mermelada antes de incorporarla al merengue vegetal?

La mezcla debe estar tibia o a temperatura ambiente (en torno a 35-40 °C). Si el chocolate se vierte demasiado caliente, el choque térmico desnaturalizará de golpe la débil red proteica del aguafaba montada, fundiendo las burbujas de aire y licuando la preparación. Por el contrario, si se deja enfriar en exceso, el chocolate comenzará a cristalizar y endurecerse antes de tiempo, formando grumos duros y apelmazados al contacto con la espuma fría en lugar de integrarse en una emulsión homogénea y aterciopelada.

¿Por qué es indispensable que el líquido de los garbanzos no contenga sal añadida?

Muchos botes de legumbres comerciales incorporan cantidades considerables de salmuera para su conservación. En una elaboración dulce tan delicada como esta mousse, un exceso de sodio alteraría de manera negativa el equilibrio gustativo frente al chocolate negro y los higos, dejando un regusto salino estridente y poco apetecible. Además, a nivel físico-químico, concentraciones elevadas de sal interfieren en la capacidad de hidratación y espumado de las proteínas vegetales, dificultando que el merengue alcance el volumen y la rigidez de picos necesarios.


Ingredientes de la mousse de chocolate con aguafaba


Relato, fotografías y vídeo @catypol - Circus day.

Sandwich libro

Había quedado con unos amigos para ir a la biblioteca. Mientras esperaba, sentada en la escalera de la entrada, admiraba la puerta de enfrente. Preciosa: roja, con un arco de madera moldurada en la parte superior, robusta y visiblemente antigua. Los años, la intemperie y tantas manos que la empujaron la habían envejecido con gracia, dejándola encajada en su marco como si estuviera allí solo para que el mundo la admirase. O, al menos, eso me gustaba pensar a mí.

No sabía quién vivía allí —si un vecino solitario o una familia entera—, así que recurrí a la imaginación para poblar el misterio. En esa casa vive una pareja de diseñadores: ella, de moda; él, de interiores. La puerta da paso a un recibidor blanco, minimalista pero acogedor, salpicado por los tonos cálidos que se escapan de un imponente lienzo de aire renacentista.

Ella es pelirroja, de ojos verdes y silueta esbelta, de esas mujeres capaces de lucir con soltura vestidos imposibles que al resto nos quedarían como un disfraz. Él es moreno, de mirada oscura y mandíbula marcada; quizá no tan atlético como desearía, pero disciplinado: solo rompe la rutina una vez por semana con un buen sándwich y una copa compartida con los compañeros de la oficina.

Justo cuando empezaba a elucubrar sobre cómo sería su convivencia, aparecieron mis amigos a lo lejos agitando los brazos para apurarme. Y así, de golpe, la ensoñación se disolvió ante la realidad. Pero tú no tienes prisa: puedes seguir imaginando.


Sandwich librito relleno de jamón y queso o aguacate



La historia de la tortilla de maíz comenzó hace más de 3000 años en Mesoamérica, donde el maíz era un grano sagrado que los mayas asociaban con la creación misma del ser humano. Para hacerlo digestible y nutritivo, las civilizaciones prehispánicas desarrollaron el proceso de nixtamalización, cociendo el grano en agua con cal para desprender su cascarilla, liberar la niacina y poder molerlo en el metate. La masa resultante se palmeaba a mano para formar discos delgados llamados tlaxcalli, los cuales se cocían sobre un comal de barro y servían a la vez como sustento primordial y como cubierto comestible.

Con la llegada de los españoles en el siglo XVI, los europeos rebautizaron este alimento como «tortilla» por su semejanza formal con las tortas redondas de su tierra natal. Aunque intentaron imponer el cultivo de trigo para la elaboración de pan, la tortilla de maíz resistió y se erigió en el eje indiscutible de la cocina mestiza, armonizando a la perfección con los nuevos ingredientes cárnicos y los quesos traídos de ultramar. Ya en el siglo XX, el oficio dio un salto cualitativo con la invención de las primeras máquinas tortilladoras mecánicas y la patente de la harina de maíz nixtamalizada, avances que estandarizaron su producción y permitieron que este icono de la gastronomía mexicana conquistara mesas en todo el planeta.

Pasó el Día del Libro, lo sé, e incluso el Día de la Madre —que tampoco viene nada mal para regalar lecturas—, pero ahora llega el tiempo de pícnic, las escapadas a la playa o las fiestas a gogó. Así que pensamos que un sándwich encaja en cualquier ocasión tanto como un buen libro: ¿por qué no unir ambos conceptos? En Circus day nos hemos propuesto que a estos no los leas, sino que te los comas, literalmente.

Pintas la portada como se te antoje: puedes escribir mensajitos o estampar sellos que te molen, y después pasas al relleno. ¿Que a tu chico le pirran los pepinillos? Pues escúrrelos bien y dale forma a tu obra literaria. ¿Que a los niños les tiran los clásicos? ¡Cuéntales un cuento! Sigue tu instinto y crea una colección que se convertirá en la auténtica atracción de la fiesta.

Actualizada 2026.


Sandwich libro


Ingredientes:
  • Tortillas de trigo 
  • Aguacate
  • Nueces
  • Sal y pimienta y unas gotas de limón para el aguacate
  • Queso para untar
  • Salmón ahumado
  • Queso en láminas
  • Jamón York
  • Rotuladores o colorantes alimentarios
Elaboración:
  1. Con un cutter o un cuchillo afilado y una regla corta las tortillas en rectángulos (si cortas rectángulos pequeños puedes hacer mini libros para tomar con el té). 
  2. Pinta la portada derecha del rectángulo y el lomo con el dibujo, mensaje o sello que más te guste, usando para ello rotuladores o colorantes alimentarios. 

Libritos:
- Libro de guacamole: 
Rellena el interior del rectángulo con guacamole y ciérralo como si fuera un libro.
 
- Libro de salmón y queso: 
Unta el interior con queso de untar y coloca encima unas lonchas de salmón ahumado. 
 
- Libro mixto: 
Coloca una loncha de queso y otra de jamón dulce en el interior. Si prefieres el queso caliente, caliéntalo unos segundos en el microondas antes de añadir el jamón.


Notas: 
  • Si no vas a comerlos en el momento, envuelve los “libros” con film transparente y refrigéralos hasta su consumo.
  • Con los restos de las tortillas podemos freírlos o los horneamos hasta quedar crujientes si los espolvoreamos con especias nos aportará un toque de sabor o si preferimos dulce con un poco de azúcar.



Paso a paso de la elaboración de los sandwiches libritos


Preguntas frecuentes

¿Por qué se utilizan tortillas de trigo para formar los «libros» en lugar de láminas de pan de molde?

Las tortillas de trigo cocidas presentan una estructura fina, continua y sin porosidades abiertas, lo que proporciona una superficie lisa y uniforme similar a la cartulina o al cuero de una encuadernación. Esta textura permite doblar la pieza por la mitad para simular el lomo del libro sin que la masa se quiebre ni se desmigue, además de ofrecer un soporte seco y plano sobre el que dibujar con rotuladores alimentarios sin que la tinta se expanda o se difumine por capilaridad.

¿Por qué es fundamental añadir unas gotas de limón al relleno de aguacate si los libritos no se consumen de inmediato?

Al triturar o cortar la pulpa del aguacate, la enzima polifenol oxidasa entra en contacto con el oxígeno del aire, iniciando una reacción de pardeamiento enzimático que vuelve la crema oscura y visualmente poco apetecible. El ácido cítrico del limón actúa como un antioxidante natural reduciendo el pH del medio, lo que frena la actividad de esta enzima y preserva tanto el color verde vivo como el frescor del relleno mientras los aperitivos reposan refrigerados.

¿Qué precauciones conviene tener con la tinta de los rotuladores comestibles al refrigerar los sándwiches envueltos en film?

La mayoría de los colorantes alimentarios son hidrosolubles y muy sensibles a la condensación. Al enfriar las tortillas en el frigorífico envueltas en film transparente, la humedad residual de los rellenos puede evaporarse y condensar contra el plástico, emborronando los trazos de la portada o el lomo. Para garantizar un acabado nítido, conviene dejar secar el dibujo al aire un par de minutos antes de montar el relleno y procurar no presionar el film directamente contra la cara ilustrada.


Sandwiches en forma de librito de varios rellenos

Relato, fotografías y vídeo @catypol - Circus day blog.

Sandwich Calas

La recuerdo sentada junto a la chimenea; esa estampa de invierno es la que con más fuerza sobrevive en mi memoria después de tantos años. Me hablaba de su pasado, de un tiempo revuelto y gris, violento y pobre. Yo era inconscientemente curiosa y preguntaba sin entender muy bien de sentimientos: quería llegar a imaginar cómo habría sido su vida, y eso, sin marcas en el corazón, es imposible. Sus relatos eran conmovedores, aunque callaba más de lo que contaba, detalle que comprendí mucho más tarde. Yo era su «descendiente» e iba a la escuela con otros «descendientes»; jamás hubo una desavenencia: era parte de su cometido enseñarme concordia, y siempre lo hizo con maestría.

En nuestro jardín teníamos plantadas calas. De vez en cuando cortábamos algunas para adornar en ramo alguna estancia de la casa; forman parte de mi infancia tanto como ella, y con su presencia despedíamos el frío. La cala es símbolo de pureza por su blanco inmaculado y su cáliz en trompeta, silueta que evoca las curvas de una mujer; y ya que el domingo 8 celebramos el Día de la Mujer, qué mejor manera de honrar la concordia y el florecer del buen tiempo.

Concordia parvae res crescunt, discordia maximae dilabuntur. («Mediante la concordia las cosas pequeñas crecen; mediante la discordia, las más grandes se derrumban». Salustio, La guerra de Yugurta).


Sandwiches en forma de calas con queso y zanahoria


Si en su momento empezó Fran con su receta para la concordia pasando el testigo a Marga para que también se pusiera a ello, ahora soy yo que gracias a ella les traigo la mía, y para no ser menos yo paso el testigo a Lola para que sigamos con este reto tan bonito. #recetaparalaconcordia

Actualizada 2026.

Sandwiches Calas


Ingredientes
para 8:

  • 100 g de queso para untar 
  • 50 g de  nueces muy picadas
  • Pimentón dulce
  • 8 rebanadas de pan blanco de molde
  • 1/2 zanahoria pelada 
  • Tallos de cebolla verde
Elaboración:
  1. En un cuenco, mezcla el queso y las nueces. 
  2. Con un rodillo, extiende cada loncha de pan. 
  3. Usa un cortador de 6 cm. de diámetro para cortar 8 rebanadas de pan de molde en círculo. 
  4. Unta, alrededor de 1 cucharadita de la mezcla de queso crema en cada rebanada de pan. 
  5. En el Centro espolvorea con pimentón, y pliega la parte inferior de pan uno sobre otro, aprieta para sellar. 
  6. Corta pequeños trozos de zanahoria, en palitos, y colócalos en el centro de cada sándwich para simular el estambre de la flor. 
  7. Adorna con la cebolla verde para formar los tallos.

Paso a paso de la elaboración de las calas

Preguntas frecuentes

¿Por qué es indispensable aplanar el pan de molde con rodillo antes de cortarlo y plegarlo?

El pan de molde contiene una miga aireada y elástica que tiende a agrietarse o romperse si se curva en seco. Al pasar el rodillo con firmeza, se compacta la estructura alveolar de la miga y se expulsan las bolsas de aire, transformando la rebanada en una lámina densa, elástica y maleable. Esta compresión permite enrollar la base en forma de cono cónico (imitando la espata de la flor de cala) sin que los bordes se quiebren ni pierdan la curvatura sellada.

¿Qué función mecánica cumple la mezcla de queso crema en la base del sándwich?

Además de aportar sabor untuoso y textura crujiente con la nuez, el queso crema actúa como un adhesivo estructural comestible gracias a su contenido de grasa láctea y consistencia plástica. Al presionar los dos bordes inferiores solapados del disco de pan, el queso fluye entre las fibras de la miga y se adhiere a ellas, manteniéndolas unidas bajo presión para que el cucurucho no se abra espontáneamente al colocarlo sobre la bandeja.

¿Por qué se utilizan bastones de zanahoria y tallos de cebolla verde para el acabado botánico?

La cala (Zantedeschia aethiopica) se caracteriza morfológicamente por una gran bráctea blanca envolvente que cobija un espádice central cilíndrico amarillo o anaranjado. El bastoncillo de zanahoria replica con exactitud el color, la rigidez vertical y el grosor de ese órgano floral interno, mientras que los tallos verdes de cebolleta (o cebolla verde) aportan la flexibilidad, el color herbáceo vivo y la longitud necesarios para simular los tallos naturales de la planta en el emplatado.


Sandwich en forma de cala con relleno de queso y zanahoria


Relato y fotografías @catypol - Circus day.

Berenjenas rellenas

Estaban las tres Marías sentadas en el comedor, desayunando juntas, como cada mañana. Habían decidido compartir piso desde que enviudaron. Vivían en un apartamento dentro de una residencia con todas las comodidades imaginables para su edad: médico, bingo, jardín y sala de baile. No se perdían ni una sola de las convocatorias; de lo contrario, se arriesgaban a quedarse descolgadas de los últimos dimes y diretes del centro. Y aunque eran mayores —porque viejas jamás, según su propio criterio—, aquel lugar daba para mucho cotilleo.

Las tres se llamaban María: María Antonia, María José y María del Carmen. Siempre bromeaban diciendo que en su época debía de estar de moda la Virgen María, y que sus madres se habían limitado a añadir detrás el nombre del pariente que «tocaba» por puro compromiso. En la intimidad se llamaban MariAn, MariJo y Mamen, pero para el resto eran, sin discusión, «las tres Marías», porque iban juntas a todas partes.

Las tres habían estado casadas con marineros —preferían ese término al de pescadores porque les sonaba más a la jet set—, aunque la verdad es que sentían tal orgullo por sus maridos que acababan confesando, entre carcajadas, la vez que uno pescó un pulpo con un calcetín blanco.

Durante el primer año de estancia, llegaron a la conclusión de que el personal de cocina carecía de la cualificación necesaria para tratar el pescado. Para disgusto de la directora, tomaron el mando: se colocaron sus delantales de recuerdo de la Cofradía de Pescadores de San Pedro y empezaron a dar órdenes a diestro y siniestro sobre qué, cómo y cuándo intervenir en los fogones.

Tras un par de horas de trajín entre ollas y sartenes, salieron al comedor por la puerta grande. Los residentes, puestos en pie, las ovacionaban. Ellas, más frescas que una merluza recién sacada del agua, sonreían triunfantes. Mientras tanto, el jefe de cocina le presentaba su ultimátum a la directora:

—¡Si vuelven a pisar mi cocina, yo me largo!


Berenjenas rellenas de gambas y rape



El origen geográfico de la berenjena se sitúa en el sudeste asiático, concretamente en las regiones montañosas y tropicales del noreste de la India, Birmania y China, donde se domesticó hace más de 4000 años a partir de variedades silvestres espinosas. En sus inicios, las berenjenas eran pequeñas, de color blanco o amarillento y con una forma ovalada que recordaba notablemente a la de un huevo. En los primeros tratados de medicina ayurvédica de la India ya se recogía su uso: no solo como alimento, sino también por sus virtudes terapéuticas y ornamentales.

La expansión de la berenjena hacia el oeste se debió sobre todo a los comerciantes árabes, quienes la descubrieron en sus rutas marítimas y caravaneras por Asia hacia el siglo VI, integrándola de lleno en su gastronomía y difundiéndola por todo el norte de África y Oriente Medio. Los árabes adaptaron su nombre al vocablo al-bâdinŷân, término derivado del persa antiguo. Durante la Alta Edad Media, la llegada de este fruto a la península ibérica y a Sicilia marcó el primer contacto de la berenjena con la Europa continental.

A pesar de su éxito en el mundo islámico, la Europa cristiana medieval la recibió con profundo recelo y temores supersticiosos. Al pertenecer a la familia de las solanáceas —emparentada con plantas tóxicas como la belladona—, los médicos y botánicos europeos de la época sostenían que su ingesta desataba fiebres, epilepsia, dolencias hepáticas, melancolía e incluso locura. En Italia se la llegó a bautizar como mela insana («manzana de la demencia»), denominación de la que deriva su nombre actual en italiano: melanzana. Además, en la España de la Inquisición, el consumo habitual de berenjenas estaba estrechamente vinculado a las comunidades judía y morisca; tanto es así que cocinarlas a la vista de todos podía servir de indicio delator para procesar a alguien por judaizante.

El prejuicio empezó a disiparse a medida que los cocineros mediterráneos afinaron las técnicas frente al fuego. Comprobaron que, sometida a una cocción prolongada y adecuada, el regusto amargo de la pulpa desaparecía por completo para dar paso a una textura extraordinariamente cremosa y sedosa, idónea para impregnarse de los sabores. A partir del siglo XVIII, el fruto logró despojarse por fin de su leyenda negra. Hoy en día se cultiva y se aprecia en medio mundo como un ingrediente imprescindible, versátil y muy sano.

A lo largo de sus vidas, seguro que las tres Marías prepararon más de una vez estas berenjenas rellenas de pescado y marisco; y si nunca llegaron a probarlas así, ¡es momento de que tomes el relevo! ¿La presentación? Es distinta y muy vistosa, ideal para lucirte en una comida especial. ¡Pruébala!

Actualizada 2026.


Berenjenas rellenas de gambas y rape


Ingredientes para 4:
  • 4 berenjenas medianas
  • 75 g de cebolla
  • 1/2 puerro
  • 160 g de rape (limpio, sin piel ni espinas)
  • 160 g de gambas 
  • Sal al gusto
  • Pimienta negra molida
  • 3 cdas. de aceite de oliva virgen extra
  • 4 cdas. de salsa de tomate casera
  • 2 cdas. de harina
  • 75 ml de caldo de pescado o leche

Mise en place:
  1. Corta la cebolla en brunoise. 
  2. Lava el puerro, córtalo por la mitad y luego en láminas finas. 
  3. Corta el rape en dados pequeños. 
  4. Pela y desvena las gambas, pícalas en trozos. 
  5. Corta las berenjenas por la mitad longitudinalmente.

Cocción de las berenjenas:
  1. Pon a hervir una olla con agua y sal. 
  2. Introduce las mitades de berenjena y cuece durante unos 20 minutos, hasta que estén tiernas pero firmes. 
  3. Retira, escurre y deja enfriar. 
  4. Vacia con cuidado la pulpa sin romper la piel. 
  5. Reserva las pieles para usar como moldes. 
  6. Trocea la pulpa.

Preparación del relleno:
  1. En una sartén amplia, calienta el aceite de oliva. 
  2. Sofríe la cebolla hasta que esté transparente.
  3. Añade el puerro y cocina unos minutos más. 
  4. Incorpora la pulpa de berenjena y remueve. 
  5. Añade el rape y las gambas. 
  6. Cocina a fuego medio hasta que el marisco esté hecho. 
  7. Salpimienta al gusto. 
  8. Añade la salsa de tomate y mezcla bien. 
  9. Espolvorea la harina sobre el relleno, remueve bien y añade el caldo de pescado o la leche poco a poco. 
  10. Cocina hasta que espese, removiendo para evitar grumos. 
  11. Retira del fuego.

Montaje y horneado:
  1. Pincela ligeramente con aceite moldes individuales tipo flanera. 
  2. Forra cada molde con la piel de berenjena, colocando la parte oscura hacia fuera. 
  3. Rellena con el preparado de marisco. 
  4. Hornea a 200 ºC (horno precalentado) durante 20 minutos.

Emplatado:
  1. Sirve desmoldando las berenjenas rellenas sobre una base de salsa de tomate casera caliente.

Nota: 
  • El relleno que me sobró (poco) lo refrigeré y a los dos días lo usé con unos tartaletas pequeñas para canapés.

Pasos a seguir para formar las berenjenas rellenas

Versión clásica de las berenjenas rellenas de gambas y rape
Si prefieres también puedes hacer la versión clásica, colocando una gamba encima cuando horneas como decoración.


Preguntas frecuentes

¿Por qué se hornean dentro de moldes tipo flanera en lugar de hacerlo directamente sobre la bandeja?

Al haber hervido las berenjenas para ablandar la pulpa, la piel pierde su rigidez vegetal y queda sumamente flexible y frágil. Utilizar flaneras individuales actúa como un soporte estructural que mantiene la forma semiesférica compacta durante la cocción, evitando que la piel se abra o se desparrame por el peso del relleno húmedo. Además, esta técnica permite desmoldar piezas limpias y uniformes, logrando una presentación vertical muy elegante sobre el espejo de salsa de tomate.

¿Qué aporta el rape a este relleno y cómo evitar que quede seco o gomoso?

El rape destaca por su textura firme, tersa y cartilaginosa, que no se deshace ni se vuelve puré al integrarse con el sofrito y la pulpa de la berenjena, aportando una mordida limpia que contrasta con la cremosidad de la farsa. Para evitar que sus proteínas se sobrecocinen y endurezcan, el pescado y las gambas se cocinan apenas un par de minutos en la sartén; de este modo, completan su cocción justa dentro del horno protegidos por la salsa ligada y el envoltorio de la verdura.

¿Qué diferencia aporta ligar el relleno con caldo de pescado frente a utilizar leche?

La elección define el perfil aromático final del plato. Si se opta por un fumet o caldo de pescado concentrado (elaborado preferiblemente con la espina central del rape y las cabezas de las gambas), se intensifican las notas yodadas y marineras del sofrito sin añadir pesadez láctea. Por el contrario, emplear leche crea una ligera velouté o bechamel marina que aporta mayor untuosidad, redondea la acidez del tomate y suaviza los matices del marisco.


Relato, fotos y vídeo @catypol - Circus day.

Pesto de remolacha

Jimena buscaba las ganas de acudir a la fiesta dentro de su bolso rojo Birkin. No era el accesorio más apropiado para ese evento, pero era el que le había regalado su padre antes de morir, y llevarlo consigo era como si él la acompañara. Mónica decidió dejar a su vecina al cuidado de su hijo Javier. Era la primera vez que podía permitirse salir de noche y se debatía entre ir o quedarse. Después de todo, algún día tendría que retomar la vida social tras ser mamá; volver al mundo le costaba un triunfo.

Lucía había estado a dieta estricta durante más de un año: prohibido el alcohol, la pasta o los dulces. Por lo demás, no había mayor peligro: nunca fue de buen comer y se pasaba el día corriendo de un lado a otro. Marisa acababa de aterrizar. Tenía el tiempo justo para pasar por casa, cambiarse de ropa y plantarse en la reunión. Le apetecía mucho más meterse en la cama, pero había empeñado su palabra, y ella jamás rompía una promesa, por mucho que la tentaran las sábanas de algodón egipcio que vestían su colchón.

La señora Bermúdez ultimaba los detalles de la fiesta esperando que, esta vez, acudieran las cuatro. Tras la muerte de su marido, necesitaba rodearse de energía y un poco de alegría. Sus hijas, en cambio, no lo veían igual: demasiado ocupadas, demasiado melancólicas, demasiado lejos. Pero ella se había asegurado su asistencia… al menos si querían heredar lo que les correspondía por testamento. Y sabía de sobra que, a pesar de todo, acudirían.

Una modelo, una madre soltera, una deportista y una mujer de negocios. Esa era su prole. Juntas en una misma habitación eran capaces de desatar una auténtica revolución, y ella ya no tenía paciencia para sofocar motines. Así que se limitaba a izar bandera blanca, servir una buena fuente de pasta con remolacha y plantar su mejor sonrisa de circunstancias. Siempre funcionaba. Lástima no haberlo aprendido antes; habría sido una estratega insuperable. Aunque, bien pensado, en aquella casa el único emperador con derecho a mandar había sido su difunto marido: Napoleón.


Pesto de remolacha con avellanas y eneldo fresco

Espaguetis con pesto de remolacha con avellanas y eneldo fresco


La historia de la remolacha, conocida científicamente como Beta vulgaris, comenzó en la Edad de Piedra en el norte de África, desde donde se propagó de forma silvestre por las costas del mar Mediterráneo y del océano Atlántico. Su antepasada directa es la acelga marina (Beta vulgaris subsp. maritima). En las civilizaciones clásicas de Grecia, Roma y Egipto, este vegetal no se cultivaba por su raíz carnosa como hacemos hoy, sino exclusivamente por sus hojas tiernas, que se cocinaban de manera similar a las espinacas. Sus raíces primitivas, finas y leñosas, se reservaban para la farmacopea tradicional en ungüentos y jarabes destinados a aliviar jaquecas, problemas digestivos o afecciones sanguíneas.

Durante la época romana la planta ganó arraigo en todo el imperio y se expandió con fuerza hacia el resto del continente europeo. A partir del siglo XV, la remolacha de mesa se consolidó en los fogones de países como España y Francia. Fue precisamente en este periodo bajomedieval cuando los hortelanos europeos iniciaron una rigurosa selección artificial: al sembrar sistemáticamente las semillas de las plantas con raíces más gruesas, jugosas y dulces, transformaron la fisonomía de la especie hasta fijar los bulbos redondeados y de intenso tono púrpura que disfrutamos en la actualidad.

El gran punto de inflexión histórico se produjo a mediados del siglo XVIII. El químico prusiano Andreas Marggraf descubrió en 1747 que las raíces de ciertas variedades contenían cristales de sacarosa idénticos a los de la caña de azúcar tropical. Décadas después, su discípulo Franz Karl Achard continuó las investigaciones, seleccionó ejemplares de alto rendimiento y construyó en Silesia la primera refinería industrial del mundo para extraer el endulzante. Este hito motivó el nacimiento de la remolacha azucarera moderna. Con el paso del tiempo, la remolacha afianzó su producción global por su extraordinaria resistencia a los climas fríos, aprovechándose hoy no solo como ingrediente de mesa, sino como colorante natural en la industria alimentaria y textil, y como fuente indiscutible del azúcar mundial.

Napoleón no era agraciado —o eso aseguraban quienes le trataron en persona—: bajito, corpulento y brillante por igual, fue un estratega formidable que sentía auténtico pavor por los gatos y al que la leyenda popular atribuyó, injustamente, el cañonazo que mutiló la nariz de la Gran Esfinge de Guiza (porque ya se sabe: quien ostenta el mando carga con todas las culpas).

Si hubiera entrado en los fogones con el mismo ardor que en el campo de batalla, habríamos descubierto el ratatouille un par de siglos antes; y, conociendo su obsesión logística, en tiempos de crisis nos habría untado el pan con margarina. Las célebres conservas de las que tanto se habla —y que prometían solucionar el racionamiento de su ejército— eran en sus inicios tan costosas de producir que solo los bolsillos adinerados podían costearlas. Por algo se decía entonces que el mejor recluta napoleónico debía lucir «piernas de liebre, corazón de león y estómago de hormiga». Ahora bien, cuando el bloqueo marítimo cortó el suministro de un bien tan codiciado como el azúcar de caña, el emperador ordenó encontrar una alternativa con urgencia. Y la hallaron, convirtiéndose en el gran hito azucarero de Europa: ¿a que adivináis cuál? ¡Pues claro! La remolacha.

Que nadie se alarme: no he cocinado un pesto dulce. Aunque haya evocado el azúcar, te traigo una salsa salada, vibrante y con ese fondo terroso tan característico de este tubérculo que, tras dudar si me convencería al paladar, terminó por enamorarme desde la primera cucharada. ¿Creéis que le habría hecho gracia al mismísimo Bonaparte?

Se emplea exactamente igual que el pesto tradicional genovés, con el aliciente de que tiñe los platos de pasta con un rubí espectacular que entra directo por los ojos. En lugar de albahaca le he añadido eneldo, porque combina a la perfección con la remolacha y con las avellanas (que he puesto en vez de piñones). Ya me dirás si te animas a prepararlo: sabes que me hace inmensamente feliz leerte y conocer tus impresiones.

Actualizada 2026.

 

Pesto de remolacha con avellanas — pasta rosa con sabor  


Ingredientes para pasta para 4:
  • 300 g de remolacha pelada y cocida
  • 1 diente de ajo
  • 75 g de avellanas tostadas (o almendras o piñones)
  • 100 g de Parmesano rallado
  • Sal, al gusto
  • 60 ml de aceite de oliva 
  • 10 g de eneldo fresco (solo las hojas, sin los tallos gruesos)
  • 350 g de pasta (espagueti, macarrones, fusilli, linguine...)
Secreto: 1 cucharada de zumo de limón y 1 chorrito del agua de cocción de la pasta.

Elaboración:
Aplasta 1/3 de las avellanas de un golpe con la base de un vaso o un cuchillo y resérvalas para decorar.
En el vaso de la túrmix o en la Thermomix pon la remolacha, el ajo, el resto de las avellanas, el parmesano, el eneldo, la sal, el limón y todo el aceite. Tritura a máxima potencia hasta lograr una crema lisa y brillante.
Cuece la pasta al dente. Cuando esté lista, pásala a un bol grande o a la olla (ya fuera del fuego), añade el pesto y un chorrito del agua de cocción caliente. 
Remueve vigorosamente para que la salsa cubra bien la pasta y termina con las avellanas crujientes por encima.

Notas:
El almidón del agua es clave para ligar la salsa a la pasta, y la acidez del limón corta la pesadez terrosa y dulce natural de la remolacha.

Si te gusta la remolacha como base de salsas y untables, también te encantará el hummus de remolacha.





Preguntas frecuentes

¿Se puede sustituir el eneldo por otra hierba aromática?

Sí, pero para esta combinación exacta de avellanas tostadas y queso Parmesano, la mejor hierba aromática es el eneldo fresco, seguido muy de cerca por la albahaca. La avellana aporta un perfil graso, dulce y tostado que requiere de una hierba que aporte un contraste limpio o que potencie los lácteos del queso. También le va bien el tomillo limón si buscas un toque sofisticado. Su nota cítrica ayuda a "aligerar" el aceite de oliva y el diente de ajo. También puedes quitarle la hierba aromática y hacerlo sin ellas.

¿Se puede sustituir las avellanas por otros frutos secos?

Sí. Varios lectores lo han probado con piñones, nueces y almendras con excelentes resultados. Los piñones dan el resultado más similar al pesto genovés clásico. Las nueces aportan un amargor suave que contrasta bien con el dulzor de la remolacha. Las almendras dan una textura más granulada y un sabor más neutro.

¿Para qué más se puede usar el pesto de remolacha además de la pasta?

Es extraordinariamente versátil. En tostadas con queso de cabra o roquefort, como base de pizza en lugar del tomate, en risotto para un color espectacular, como dip con crudités, mezclado con yogur griego para una salsa rápida o untado en sándwiches con pollo y rúcula. El color rubí que aporta a cualquier plato lo convierte en el ingrediente más fotogénico de la despensa.


Pesto de remolacha para pasta o ensaladas o tostadas


Relato y fotografías @catypol - Circus day.

Palomitas de maíz

A doña Julia le habían puesto una dentadura nueva. Decía que a su edad no era lo que más necesitaba, pero su sobrina le aseguraba que con aquella sonrisa encontraría por fin a su enamorado. Doña Julia no estaba para pretendientes, pero tampoco le llevó la contraria: al fin y al cabo, la muchacha era joven y entendía mejor lo que se cocía en el mundo en esos momentos.

Don Carlos, sabedor de la influencia de la sobrina y con el recuerdo latente de lo mucho que siempre le había gustado doña Julia, le regaló la mejor de sus sonrisas en cuanto la vio llegar. Muy galante, le hizo una leve reverencia y la invitó al cine.

—¿Al cine? —desconfió doña Julia.

—¿No te gustaría ver una película comiendo palomitas? —le propuso don Carlos con una sonrisa.

Y aunque ella no las tenía todas consigo con su nueva dentadura, su sobrina la animó a aceptar.

En la penumbra de la sala, doña Julia se sintió a salvo: cada vez que se llevaba una palomita a la boca, la pieza bailaba de un lado a otro obligándola a hacer muecas de lo más cómicas, y no quería por nada del mundo que don Carlos se percatara del trance. Sin embargo, don Carlos no le quitaba ojo, al menos a los mohínes de sus labios, y aquel baile de gestos lo animaba a soñar con que algún día la besaría: solo ella guardaba la pócima para devolverle la juventud.


Palomitas de maíz fáciles de hacer en el microondas con bolsa de papel

Palomitas de maíz hechas en bolsa de papel en el microondas

Durante el siglo XIX, las palomitas ya eran un aperitivo sumamente popular en Estados Unidos gracias a la invención de las máquinas de vapor móviles para hacer estallar el grano. Se vendían en ferias, circos y parques de atracciones porque resultaban baratas de producir, fáciles de consumir sobre la marcha y desprendían un aroma irresistible. Sin embargo, los primeros exhibidores, que abrieron sus salas a principios del siglo XX, rechazaban de plano este alimento: en aquella época, los cines imitaban la sofisticación de los teatros tradicionales con alfombras suntuosas y tapicerías caras que no estaban dispuestos a malograr con los restos y la grasa de la comida. Además, al tratarse de cine mudo, el público debía leer los intertítulos, lo que atraía a una audiencia letrada y acomodada que renegaba del bullicio feriante de las palomitas.

El panorama dio un vuelco en 1927 con la llegada del cine sonoro. Al incorporar voz y banda sonora, las películas se abrieron al gran público al derribar la barrera del alfabetismo. El crujido de los bocados ya no estorbaba en la sala, pues el propio audio tapaba el ruido de la masticación. Aun así, los exhibidores continuaban mostrándose reticentes a despachar tentempiés en sus recintos.

El punto de inflexión definitivo llegó con el crac del 29 y la Gran Depresión. Con millones de desempleados, el cine se convirtió en uno de los pocos entretenimientos accesibles, y las palomitas —que apenas costaban unos centavos por bolsa— eran un lujo al alcance de casi cualquier bolsillo. Al principio, los vendedores ambulantes se apostaban frente a las fachadas de los cines para ofrecérselas a los espectadores antes de entrar. Al comprobar que el público colaba la comida de la calle y que aquellos comerciantes prosperaban a sus puertas, los dueños de las salas reaccionaron: primero les cobraron un canon por permitirles operar en la entrada y, poco después, instalaron sus propias máquinas en el vestíbulo.

Aquella decisión rescató a la industria de la quiebra. Los cines que apostaron por las palomitas dispararon su rentabilidad y sortearon la crisis, mientras que las salas que se resistieron terminaron cerrando. La Segunda Guerra Mundial selló esta unión comercial a causa del racionamiento de azúcar, que mermó drásticamente la producción de caramelos y refrescos y dejó a las palomitas saladas sin rival. Con el paso de las décadas, el margen de beneficio de este aperitivo creció hasta tal punto que hoy sustenta la viabilidad del propio negocio de la exhibición, consolidando lo que empezó como un puesto callejero en el pilar financiero indiscutible del cine moderno.

«Popcorn is the potion» (las palomitas son la pócima o el remedio) es una expresión idiomática informal que alude al hecho de disfrutar como espectador de una situación conflictiva, entretenida o dramática, del mismo modo que se comen palomitas mientras se mira una película. Denota predisposición a presenciar un «espectáculo» o una discusión ajena. Se emplea con frecuencia en redes sociales y conversaciones cotidianas para indicar que alguien se dispone a seguir un drama o un chisme con deleite. Sugiere que las palomitas son la «pócima» mágica que adereza la experiencia de contemplar cómo se desata el caos. Está directamente ligada a la locución «grab the popcorn» (coger las palomitas) para presenciar algo tenso o divertido, quizás a doña Julia y a don Carlos.

Así es esta pócima: la que tomamos en el cine o en casa viendo una peli; la que cosemos en guirnaldas para Navidad, para decorar el árbol, cuando queremos entretener a los más pequeños; o la que añadimos a la ensalada cuando estamos a dieta para darle un toque crujiente sin sentir que nos estamos privando de nada, ¿no crees?

Actualizada 2026.


Palomitas caseras al microondas


Ingredientes
  • 50 g de granos de maíz para palomitas
  • 2 g de sal
  • 1 cda. de aceite 
  • 1 bolsa de papel con base cuadrada como la de la foto de abajo (puede ser antiadherente o no).
Elaboración
  1. Pon los granos, la sal y el aceite dentro de la bolsa de papel. Si la bolsa no es antiadherente, es mejor mezclar todo previamente en un bol y, una vez integrado, verterlo dentro para evitar que el papel se empape de aceite.
  2. Dobla la parte superior haciendo un pliegue (como la foto de abajo). 
  3. Si la bolsa es antiadherente, agítala bien para que los granos se impregnen. Si ya los has mezclado antes en el bol, puedes saltarte este paso, porque el exceso de grasa calaría el papel común.
  4. Introduce la bolsa en el microondas durante unos 3 minutos (en el mío, a 800 W de potencia, tardaron exactamente ese tiempo en hacerse).

Nota:
Es importante que la bolsa de papel sea de base cuadrada; así te aseguras de que las palomitas se hagan correctamente.


Mira cómo hacerlas paso a paso:



Cómo cerrar la bolsa de papel para hacer palomitas de maíz

Preguntas frecuentes

¿Dónde comprar granos de maíz para palomitas?

En cualquier supermercado en la sección de frutos secos o aperitivos — suele estar junto a los frutos secos a granel o en bolsas pequeñas. También en herbolarios y tiendas de productos naturales. Son granos de maíz especiales para palomitas, distintos del maíz para cocer — asegúrate de que el paquete especifique que son para "palomitas" o "popcorn".

¿Se puede usar cualquier bolsa?

La clave no es el material sino la forma: la bolsa debe tener base cuadrada para que el maíz tenga espacio suficiente para reventar correctamente en 3 minutos. Las bolsas sin base cuadrada — aunque sean de papel — quedan demasiado pegadas al maíz y dificultan la explosión. Esto incluye las bolsas de celofán para hornear pollos, que aunque aguantan el calor, tampoco funcionan por la misma razón. Base cuadrada es el único requisito imprescindible.

¿Se pueden hacer dulces con esta misma técnica?

El método de la bolsa es para las palomitas saladas básicas. Para las dulces — caramelizadas o con mantequilla — el proceso es diferente: primero se hacen las palomitas saladas con esta técnica y después se añade el caramelo o la mantequilla fundida por encima y se mezcla. No se puede poner el azúcar directamente en la bolsa del microondas porque se quema.


Bolsa de papel para hacer palomitas de maíz


Relato y fotografías @catypol - Circus day.

Semillas de mostaza

Sentado frente a la puerta del templo, se dedicaba a observar a la gente que entraba y salía de él: penitentes, turistas, hombres y mujeres, mayores y jóvenes. Todos se paraban ante el umbral, lo observaban y entraban; en cambio, los que salían no miraban atrás, como si hubieran dejado dentro todos los demonios que llevaban encima y no quisieran que regresaran una vez fuera. Él no era entusiasta de los templos, ni del rezo ni del perdón. Había dejado esa parte de la vida en manos de su familia: ella se encargaba de su alma, o al menos de rezar por ella. Él pensaba que ya estaba perdida.

Cuando la vio salir del templo, pensó que se había escapado un ángel de algún rincón del edificio. Sus ojos verdes rasgados, pómulos altos y boca agraciada; asomaba cabello negro por debajo del pañuelo que llevaba sobre la cabeza. Su vestido largo casi le tapaba los pies y una sonrisa —de haber dejado sus pecados rezando— lo atrajo como un imán. Y la siguió.

Ella cruzó la plaza, llegó al mercado y se paró frente al puesto de las especias. Compró semillas de mostaza y rio con gusto por algo que el mercader le había dicho. Siguió su camino por las callejuelas estrechas de la ciudad. Él la siguió con cuidado, procurando que ella no se diera cuenta. Era especialista en eso. La vio entrar en otro portal. Ese no era un templo, sino más bien la entrada de un palacio. Ahora entendía por qué lo había atraído tanto aquella mujer. Negó con la cabeza, sonrió y siguió su camino.

—No es para ti —se dijo, y suspiró, regresando sobre sus pasos.


Semillas de mostaza encurtida para bocadillos o sandwiches

Semillas de mostaza encurtidas en huevo relleno y ensaladilla



En la tradición bíblica, la semilla de mostaza aparece en las parábolas de los evangelios de Mateo y Lucas como símbolo de fe y crecimiento. Sin embargo, su historia escrita se remonta mucho antes: ya en el siglo V a. C. figuraba en relatos budistas de la India. En el sur de Asia, este diminuto grano es un pilar culinario indiscutible: las semillas se templan en aceite caliente hasta que chisporrotean y revientan liberando todo su aroma, sus hojas tiernas se cocinan como verdura y su potente aceite no solo reina en las sartenes, sino que se emplea tradicionalmente en masajes para templar el cuerpo durante los inviernos rigurosos.

En la gastronomía de regiones como Bengala, el aceite de mostaza (shorsher tel) es el medio de cocción por excelencia y aporta un regusto pungente inconfundible. Allí, las semillas majadas son el alma de emblemáticos guisos de pescado picantes como el machher jhaal o el paturi, además de enriquecer encurtidos tradicionales a base de mango verde, chile y mostaza en polvo madurados al sol en su propio aceite.

Pickled mustard seeds, semillas de mostaza encurtidas o el llamado «caviar de mostaza»: distintos nombres para una pequeña joya crujiente que transforma cualquier receta. Son el contrapunto perfecto para coronar huevos rellenos, hamburguesas, ensaladas, ensaladillas, tablas de quesos, bocatas, sándwiches o perritos calientes; en fin, hasta donde alcance la imaginación. Y no, no tienen la textura ni la acidez punzante de la salsa de mostaza comercial: estallan suavemente en boca y su sabor delicado te conquistará al primer bocado.


Actualizada 2026.


Semillas de mostaza encurtidas 


Ingredientes
  • 150 g de semillas de mostaza
  • 300 ml vinagre de manzana (o de vino)
  • 1/2 cdta. de sal
  • 1 cdta. de Tandoori masala (o el condimento que más te guste)
  • 150 ml vinagre de manzana (o de vino)
  • 125 ml vinagre de manzana (o de vino)

Elaboración
  1. Pon las semillas de mostaza en remojo con el vinagre y la sal, durante 2 horas a temperatura ambiente. 
  2. Añade el tandoori masala y remueve. 
  3. Lleva a ebullición a fuego bajo con 15 mililitros de vinagre. 
  4. Remueve para que no se pegue durante 20 minutos. 
  5. Deja enfriar. 
  6. Añade los últimos 125 mililitros de vinagre. 
  7. Remueve. 
  8. Transfiere a un bote y refrigera. 
  9. Dura varios meses.
Nota: 
El vinagre se añade en tres momentos distintos — 300 ml para el remojo inicial, 150 ml para la cocción y 125 ml al final en frío.



Preguntas frecuentes

¿Cuánto tiempo duran las semillas de mostaza encurtidas?

Varios meses en la nevera en un bote hermético bien cerrado. El vinagre actúa como conservante natural — cuanto más tiempo pasan en el bote, más suave y redondo se vuelve su sabor. Las primeras 48 horas son las más intensas; a partir de la primera semana alcanzan su punto óptimo.

¿Se puede cambiar el tandoori masala por otra especia?

Sí — y esa es la gracia de la receta. El tandoori masala aporta un perfil cálido y aromático con cúrcuma, comino y cardamomo. Puedes sustituirlo por curry en polvo para un sabor más familiar, por pimentón ahumado para una versión más española, o por hierbas provenzales para una versión mediterránea. Cada especia cambia completamente el perfil del caviar de mostaza.

¿Por qué explotan las semillas de mostaza en boca?

Porque al encurtirlas en vinagre las semillas absorben líquido y se hinchan ligeramente, pero mantienen su membrana exterior intacta. Al morderlas esa membrana revienta liberando el interior — una combinación de aceite esencial de mostaza y el líquido de encurtido — en una explosión de sabor suave y aromático. Por eso se llaman "caviar de mostaza" — el efecto es muy similar al del caviar real pero sin el precio.


Relato, vídeo y fotografías @catypol - Circus day.

Recetas con coliflor

Cuando todos ya dormían, corría escaleras arriba para tumbarme en el suelo del altillo, justo debajo de la claraboya redonda que el dueño original de la casa había hecho instalar para poder colocar allí su telescopio en invierno, cuando hacía tanto frío que incluso del cristal del aparato salían pequeñas nubes heladas.

No sé de constelaciones ni de otros mundos alineados con el mío. No sé quién vive en la Luna ni si en Marte hay marcianos o huertos de coliflor. Yo solo quiero un poco de paz, contar las estrellas como se cuentan las ovejas para dormir, pedir un deseo al paso de una estrella fugaz y dejarme envolver por la luz de la Luna cuando está llena.

Mis hermanos se ríen de mí cuando les cuento que visito el espacio sin cohete, o que su ruido es igual al del paso de meteoritos —aunque en el espacio no haya ruido—, y que en los anillos de Saturno suenan canciones para niños que puedes escuchar si cierras los ojos y abres la imaginación. Todos piensan que, si pudiera, sería astronauta.

Y no, yo no quiero ser astronauta. Me da miedo el silencio y el espacio infinito; temo que el cordón que me una a la nave se rompa y me deje vagando sin rumbo. A mí lo que me gusta es sacar la magia de donde sea, saber que si miro hacia arriba encontraré que el cielo sigue estando allí; que las respuestas las encuentro si las busco, y si no las busco, también. Que de la casualidad nacen grandes historias, recetas o sentimientos. Y que no le pongo fin a mi imaginación, porque la siento muy dentro, tan viva y tan clara como cuando miro el firmamento a través de la claraboya y veo todo un mundo de color.


Migas rápidas de colirroz con huevos fritos

Migas de coliflor con huevos fritos receta muy fácil



Las migas de coliflor son una propuesta culinaria moderna nacida a principios del siglo XXI al abrigo de corrientes como la dieta cetogénica o la paleodieta. El plato surge de la búsqueda de una alternativa ligera, saciante y sin gluten a las migas tradicionales, aquel contundente bocado de pastores elaborado a base de pan asentado frito. La tendencia se consolidó a nivel global en torno a 2012 con la popularización del «arroz de coliflor» en blogs gastronómicos de Estados Unidos y Europa, tras descubrirse que, al rallar o triturar los ramilletes crudos, se obtenía una textura granulada muy similar a la del cereal o la miga de pan.

A diferencia de la receta tradicional, que exige humedecer y trabajar pacientemente el pan en la sartén con manteca o aceite, la versión vegetal simplifica la técnica al máximo. Basta con saltear la coliflor rallada a fuego vivo con un hilo de aceite de oliva virgen extra para que se cocine en sus propios jugos, manteniendo una textura tierna pero con un punto crujiente (al dente). Para recrear el perfil sabroso y reconfortante de siempre, la base se acompaña de los aliños canónicos: ajos majados con su piel, buen pimentón de la Vera y, según la versión, chacinas clásicas como panceta, chorizo o taquitos de jamón.

Esta reinvención ilustra a la perfección la cocina contemporánea de sustitución, donde un ingrediente humilde de la huerta renueva un clásico sin renunciar a su arraigo. Lejos de quedar relegadas al ámbito de las dietas de adelgazamiento, las migas de coliflor se han ganado un hueco en los menús cotidianos gracias a su versatilidad, su aporte nutricional y su sencillez en los fogones.

La verdadera evolución hacia el hummus de verduras se fraguó entre finales del siglo XX y principios del XXI, impulsada por la globalización de la cocina mediterránea y el auge del veganismo en Europa y América. La industria alimentaria y la restauración occidental empezaron a reinterpretar la receta tradicional para seducir a un público que demandaba opciones más ligeras, vistosas y con perfiles nutricionales variados. Al triturar hortalizas cocidas o asadas junto con la base de garbanzo o sin él, se descubrió que no solo se enriquecía el sabor, sino que se obtenía una untuosidad sorprendente sin necesidad de incorporar grasas adicionales.

Entramos en una semana especial para los padres. Aunque la fiesta se ha vuelto muy comercial, aún recuerdo la manualidad que hacíamos en el cole para regalar: no se compraba nada. Y la verdad, tampoco hace falta gastar ahora: hijos, cocinad algo rico para celebrarlo —algo sano, para variar—, dadle un abrazo o un «te quiero» si hace tiempo que no lo hacéis. Veréis a vuestro padre feliz… y, al menos por un día, no le llevéis la contraria.

Actualizada 2026.

Aquí te dejo 2 recetas super fáciles.

Migas de colirroz


Para 2 comensales

Ingredientes:
  • Aceite de oliva 
  • 2 ajos picados
  • 75 g de panceta, cortada en trocitos pequeños
  • 1 cda. de pimentón dulce o ahumado
  • 200 g de colirroz (coliflor picada)
  • Sal
  • 2 huevos fritos (para acompañar)

Elaboración:
  1. Sofríe en aceite de oliva los ajos picados, a fuego bajo, añadir la panceta. 
  2. Añade el pimentón, remover. 
  3. Añade la colirroz, remover. 
  4. Añade la sal. 
  5. Remueve y deja cocinar 3 minutos. 
  6. Sirve.
  7. En una sartén aparte fríe 2 huevos. 
  8. Acompaña las migas con los huevos fritos.


Hummus de floretes de coliflor con tahini



Estaba en pleno atasco y mi paciencia cada vez iba a menos. Siempre me pregunté cómo lo hacía mi mujer sin explotar cada vez que se encontraba en esta situación. La compra, recoger al pequeño, llamar y recordar a los mayores que debían estar en casa después de clase, intentar cambiar de ruta para no encontrarme siempre con el mismo atasco de las cinco… ¡Uf! Debí aprender más de ella.

La adolescencia no es fácil, ni para ellos ni para mí. Recuerdo vagamente la mía y ahora quizás me vendría bien. Cada vez que le pregunto a mi padre sobre el tema, suspira y sonríe para terminar diciéndome: «Hijo mío, esa parte de tu vida mejor no recordarla», y eso me asusta, y mucho.

La rebeldía de los mayores hace que el pequeño me vea muchas veces irritado, y lo lamento. Él es todavía el que me abraza y me dice lo mucho que me quiere; el que me despierta por la mañana a besos, o el que me canta a pleno pulmón «Baby Shark» mientras conducimos al cole. Adoro esas manifestaciones de amor en estos tiempos revueltos.

«Eso no me gusta…», «estoy a dieta…», «ahora soy vegetariano…», «¡por favor!, eso ya no se lleva…», «necesito unas zapatillas nuevas…», «¡otra vez coliflor para comer!…», «me han invitado a una fiesta que terminará tarde, ¿me dejarás ir, verdad?…», «me viene a recoger mi novio…». ¿Queeeé? Es como vivir en el país de las maravillas, en el que ellos se han tomado la pócima para crecer y yo voy corriendo de un lado a otro como el Conejo Blanco: «¡No hay tiempo! ¡No hay tiempo!».


Hummus de coliflor


Ingredientes para 4 comensales:
  • 320 g de coliflor en floretes
  • 2 cdas. de aceite de oliva 
  • 2 cdas. de tahini
  • 2 cdas. de zumo de limón
  • 2 dientes de ajo
  • 2 cdtas. de comino molido
  • Sal y pimienta al gusto
Decoración:
  • Semillas de girasol, calabaza y/o sésamo negro
  • Aceite de oliva virgen extra
Elaboración:
  1. Hierve los floretes de la coliflor unos 4 minutos.
  2. En un vaso de túrmix, bate la coliflor con los demás ingredientes. 
  3. Salpimienta al gusto. 
  4. Sirve y decora con las semillas y un poco de aceite de oliva virgen extra.



Preguntas frecuentes

¿Qué es el colirroz y cómo se prepara?

El colirroz es coliflor rallada o triturada en trozos muy pequeños que imita la textura del arroz o la miga de pan. Para prepararlo en casa basta con rallar los ramilletes crudos con un rallador grueso o pulsarlos brevemente en un procesador de alimentos. También se vende ya preparado en muchos supermercados en la sección de refrigerados o congelados.

¿Se puede hacer el hummus de coliflor sin tahini?

Sí, aunque el tahini aporta el sabor a sésamo característico del hummus. Si no lo tienes o no te gusta, puedes sustituirlo por una cucharada de mantequilla de cacahuete suave o simplemente omitirlo. El resultado es un poco más ligero y con más protagonismo del sabor de la coliflor.

¿Para qué sirven las semillas de decoración en el hummus?

Las semillas de girasol, calabaza y sésamo negro no son solo decorativas — aportan textura crujiente, grasas saludables y proteínas vegetales al conjunto. En el hummus de coliflor, que es más ligero que el de garbanzo, las semillas añaden cuerpo y hacen el plato más saciante. También funcionan perfectamente como toppings en ensaladas o yogures.

Hummus de coliflor con palitos de galleta y topping de frutos secos

Relato, fotos y vídeos @catypol - Circus day

¿Estás buscando algo en especial?

Contacta conmigo