Señoras y Señores,

Bienvenidos a Circus Day

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Hola,

Soy Caty y dirijo este circo

Foodie, diseñadora gráfica, cuentacuentos y aficionada a la fotografía es un resumen de lo que encontrarás aquí, un circo lleno de recetas, historias y espectáculo. Señoras y señores, mesdames et messieurs, ladies and gentlemen, bienvenidos a Circus day, espero que te guste el show.

The Show

En el blog

Mostrando entradas con la etiqueta Festival de Piruetas. Mostrar todas las entradas
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Tapa de mousse de bonito

Isabel iba y venía de la cocina; corría, casi volaba, para terminar el pedido de un cliente a tiempo. Unos minibocaditos de mousse de bonito debían salir ya rumbo a la fiesta de «independencia» de Bari. Y, si no fuera porque los gatos callejeros habían olido el bonito y le habían montado la marimorena, ya estarían de camino.

Bari era un chico estupendo que, después de estudiar largo y tendido en la universidad, al fin se graduó y volvió a casa de sus padres. Su madre lo adoraba, y aunque su carácter había cambiado con los años —volviéndose un poco casquivano, cosa que a ella la sacaba de quicio—, seguía creyendo que aún quedaba algo de aquel jatorra que tanto quería.

Cuando se independizó y quiso montar una fiesta para celebrarlo con su cuadrilla, su madre se ofreció a encargarse de la comida.

—¡Epa, amá! No quiero nada pitiminí —le dijo él, conociéndola bien—. Unos pintxos y kalimotxo y vamos servidos —le aconsejó.

Y así quedó la cosa.

Pero la cosa se agrandó. La familia también quería ir a la fiesta… y allá que fueron todos. Al final, ocuparon la casa y la calle. Los pintxos y el kalimotxo fueron un éxito, incluidos los bocaditos de bonito de Isabel. ¿Y Bari? Bari pensó que, menos mal, aquello no era una fiesta anual… o tendría que volver a casa de su madre.

¡Aupa, Bari!

Tapa de mousse de bonito hecho con el aceite de la conserva

Pintxo de mousse de bonito para el concurso de conservas Isabel



En el País Vasco, las tradicionales tapas españolas se transformaron en una seña de identidad única conocida como pintxos. Esta historia comenzó en la primera mitad del siglo XX en San Sebastián, una ciudad que entonces era el destino vacacional de la aristocracia y la alta sociedad. Para satisfacer los paladares exigentes de estos visitantes, los bares locales empezaron a elaborar pequeños bocados que iban más allá de la simple aceituna o rodaja de embutido que se servía en el resto de España.

El nacimiento del pintxo propiamente dicho ocurrió en la década de 1940 en el bar Casa Vallés de San Sebastián. Allí, unos clientes habituales empezaron a ensartar en un palillo una aceituna, una guindilla y una anchoa. Esta combinación ácida y salada recibió el nombre de gilda, en honor a la famosa y provocativa película de Rita Hayworth de la época. El éxito de sujetar los ingredientes sobre una rebanada de pan con un palillo o «pincho» revolucionó la hostelería vasca, dando origen al verbo pintxear o ir de bar en bar probando estas delicias en miniatura.

Con el paso de las décadas y el estallido de la nueva cocina vasca en los años setenta y ochenta, los pintxos evolucionaron de banderillas frías a complejas creaciones de alta cocina en miniatura. Hoy en día, las barras de los bares vascos exhiben una variedad infinita de opciones que combinan pescados frescos del Cantábrico, carnes y verduras de la huerta local, convirtiendo esta costumbre culinaria en un fenómeno social y cultural reconocido a nivel mundial. 

Formar parte de un concurso siempre es una fiesta, encontrar la receta ideal apropiada y realizarla es en mi caso entretenimiento del bueno. Y en este caso podía elegir de entre las conservas Isabel la que yo quisiera, y me decidí por el bonito, porqué bonito no es sólo el nombre de un pescado, bonito es lo que tú quieras que sea.

Así empezó mi particular Culinary experience con Isabel y aquí la receta que presento para el concurso con el paso a paso, tanto del mousse como del pan. ¿Cuántas veces has cantado, hoy comemos con Isabel?, seguro que como yo, muchas. Mi agradecimiento a todos las personas que habéis votado mi receta, por que os gusta o simplemente por simpatía, de corazón gracias, no gané pero aún así me regalaron un lote surtido de conservas. 

Actualizada en 2026.


Tapa de mousse de bonito con mayonesa del aceite de conserva


Ingredientes
  • 1 bote (220 g) bonito Isabel
  • 1 cda. de alcaparras
  • 1 cda. de mostaza
  • 1 cda. de tomate frito (casero o Bio)
  • 2 sobres de Agar o 1 sobre de gelatina neutra
  • 50 ml de agua
Para la mayonesa
  • 1 huevo + el aceite de oliva del bonito Isabel
Utensilios
  • Molde de silicona de 15 cavidades de 3 centímetros de diámetro x 4 centímetros de alto
Presentación en mesa
  • Rebanadas de pan cortadas muy finas 
  • Tiras de pimiento rojo asadas
Nota: Casi todos los ingredientes llevan sal, por lo que creo que es suficiente en su conjunto, pero probar y rectificar de sal si hiciera falta.

Elaboración
La mayonesa. Cuela el aceite de oliva del bote del bonito Isabel, con ese aceite más el huevo hacer la mayonesa con la túrmix. Reserva. 

La gelatina. Lleva a ebullición 2 minutos el agua más el Agar Agar (o la gelatina neutra). Reserva.

La mousse. En un vaso de túrmix incorpora, 2 cucharadas de mayonesa que has hecho con el aceite del bonito, el bonito, las alcaparras, la mostaza y el tomate, bate, cuando tenga consistencia de crema añade el agua con la gelatina y sigue batiendo hasta conseguir que todo quede homogéneo. 

Llena una manga pastelera y vierte la mousse en los moldes. 
Deja en el frigorífico al menos media mañana, o toda la tarde o toda la noche. 

El pan: el pan debe ser muy fino, tostado unos minutos al horno, con cuidado que no se queme. 

Saca la mousse con cuidado de los moldes, decora con una tira de pimiento rojo y coloca sobre el pan. 

Para comerlo, esparce la mousse por toda la rebanada.

Nota: no tires la mayonesa que te sobre, úsala en cualquier preparación que te guste, tiene un ligero sabor a bonito y para una ensalada de patata o acompañar un pescado va genial.


La ensaladilla rusa también es una receta que forma parte del tapeo nacional, en Mallorca el pica pica también de nuestro variat mallorquín.


Paso a paso para el hacer la mousse de bonito

Pan para tapas de mousse de bonito


Preguntas frecuentes

¿Cómo conseguir que la mousse quede compacta y se desmolde bien?

La clave está en tres puntos: usar la cantidad correcta de agar-agar o gelatina para la textura que quieres conseguir, dejar reposar la mousse en el molde el tiempo suficiente — mínimo media mañana o toda la tarde — y desmoldar con cuidado cuando esté completamente fría y sólida. Si la mousse no cuaja suficientemente, la próxima vez aumenta ligeramente la cantidad de gelificante.

¿Se puede sustituir el agar-agar por gelatina neutra?

Sí, la propia receta lo indica como alternativa. La diferencia principal es que el agar-agar es de origen vegetal y apto para veganos, mientras que la gelatina neutra es de origen animal. En cuanto a resultado, ambas dan una textura similar aunque el agar-agar cuaja a temperatura ambiente y la gelatina necesita frío para solidificar.

¿Por qué usar el aceite de la conserva para la mayonesa?

Porque ese aceite ya ha absorbido todo el sabor del bonito durante la conserva. Al usarlo para hacer la mayonesa se transfiere ese sabor marino directamente a la salsa, intensificando el sabor del conjunto sin añadir ningún ingrediente extra. Es el truco que diferencia esta mousse de cualquier otra versión convencional.

Tapas de mousse de bonito para concurso de Isabel


Relato, receta y fotos @catypol - Circus day.

Conos rellenos de ensaladilla

Las cuatro brujas habían viajado durante tres días para llegar al valle. No era un viaje que ninguna hubiera emprendido por gusto. La recomendación había llegado durante un aquelarre celebrado hacía poco. Eran Morgana, de poca paciencia; Circe, elegante incluso cuando estaba enfadada; Agnes, la más irónica, y Tituba, que llevaba siempre un pequeño gato negro con una sola mancha blanca en la oreja. El gato se llamaba Björk y respondía solo cuando le convenía, como un artista pop.

La casa de la pitonisa apareció al final de un sendero estrecho, entre cipreses retorcidos y rosales demasiado perfectos para ser naturales. Fue un mayordomo quien les abrió la puerta. Un hombre alto, impecablemente vestido y completamente despistado.

—¡Ah! ¡Las cuatro directoras del coro! —anunció con alegría—. Pasen, pasen, el ensayo es en el salón principal.

—No somos directoras de coro —corrigió Circe con una sonrisa amable.

—Ya, bueno... La señora del fondo —dijo señalando a Morgana—, ¿no es el «do soprano»?

Morgana lo miró.

—Curiosamente, no se equivoca del todo; cuando me pongo, me pongo.

Agnes soltó un suspiro.

—Si seguimos así, acabamos siendo responsables de una ópera que no hemos ensayado.

El mayordomo, encantado consigo mismo, las condujo por un pasillo lleno de retratos hasta una sala circular. Allí estaba la pitonisa recomendada. Las cuatro repararon en lo mismo al instante. Las gafas tenían unos cristales tan gruesos que parecían capaces de ver el futuro por adelantado, seguramente no necesitara una bola de cristal. La pitonisa las observó unos segundos.

—Soy la adivina del valle —anunció.

Hizo una pausa solemne.

—Pero no adivino. Yo solo... acierto cuando acierto.

Otra pausa.

—Es decir, no predigo. Me limito a decir lo que digo.

Las cuatro brujas se miraron. La duda fue casi simultánea: quizá habían acudido al lugar equivocado. Tituba acarició a Björk, que maulló con desgana.

—Nos han dicho que usted puede ayudarnos con un problema delicado —dijo.

La pitonisa levantó un dedo.

—Claro. Ese problema... con el cono de...

—¡No diga el nombre! —gritaron las cuatro.

En ese momento, el mayordomo volvió a aparecer.

—¿Va a venir más gente del coro? —preguntó el mayordomo con interés.

—¿Qué coro? —dijo la pitonisa, frunciendo el ceño.

El mayordomo parpadeó, desconcertado.

—¿El cono?… ¿Qué cono? ¿Hay un cono en el coro?

Silencio. Las cuatro brujas se miraron lentamente.

—No hay coro —dijo Circe con paciencia.

—Ni cono en el coro —añadió Morgana.

—Aunque, visto lo visto —murmuró Agnes—, tampoco me sorprendería.

—¡Excelente! —exclamó el mayordomo, anotando algo en una libreta invisible—. Entonces apunto tres sopranos, una contralto y un cono solista...

Levantó la vista, orgulloso.

—El público va a enloquecer.

Cono salado hecho con barquillera

Cono salado con ensaladilla de aguacate


Por una razón que ahora no viene al caso se me ocurrió que podía hacer unos conos de masa salada para unos entrantes, y rellenarlos de alguna ensaladilla, y claro, necesitaba que la masa no contuviera azúcar, pues la mezcla no me parecía la más apropiada. Soy consciente que se pueden hacer cucuruchos de pan de molde, de hojaldre, o pizza, solamente horneándolos, pero me siento aventurera y quería ir más allá.

Así que me puse a ello, saqué la barquillera (que no había usado nunca) y leí la receta que había en el manual, pero, haciendo los cambios necesarios para que el resultado fuera el que buscaba. Así que quité el azúcar de la receta, y realicé los demás pasos. Para mi sorpresa, cuando debía formar los conos; no podía, le faltaba elasticidad para formar el cono. ¡cachis!

Se ve que el azúcar da elasticidad a la masa cuando esta está dorada haciendo que podamos dar forma cónica sin problema, pero sin ella, la masa se quiebra. Yo no quería una masa tipo hojaldre o pizza, yo quería la misma textura que la masa de barquillo para conos dulces pero que fueran salados. Hasta que encontré el ingrediente perfecto para darle elasticidad a la masa y poder darle la forma cónica que quería. ¿Adivinas cuál es ese ingrediente*? ¿no?, pues lee la receta.


Cono salado con ensaladilla


Originalmente, el barquillo nació en los monasterios del siglo IX como una evolución de las obleas litúrgicas. Durante la Edad Media, los panaderos utilizaban pesadas planchas manuales de hierro calentadas al fuego para prensar una masa fina a base de harina y azúcar. Estas herramientas evolucionaron hasta convertirse en las tradicionales barquilleras: moldes de metal con relieves estriados usados para cocinar la masa justo antes de enrollarla en caliente.

El formato del cucurucho como galleta cónica comenzó a documentarse en Francia a principios del siglo XIX. El libro de cocina de Julien Archambault, publicado en 1825, ya mencionaba el uso de barquillos enrollados en forma de cono. Años más tarde, en 1887, la escritora culinaria británica Agnes B. Marshall incluyó en sus recetarios una galleta llamada «Cornet with Cream», la cual consistía en un cono horneado que servía como base comestible para cremas y postres.

La verdadera revolución comercial e industrial del cono moderno ocurrió en los Estados Unidos a comienzos del siglo XX. El inmigrante italiano Italo Marchioni producía obleas hechas con moldes manuales en Nueva York desde 1896, y en diciembre de 1903 patentó una máquina para fabricar recipientes comestibles para helado.

El impulso definitivo y popular del formato actual sucedió por casualidad durante la Exposición Universal de San Luis de 1904. En este evento, un vendedor de helados se quedó sin recipientes de vidrio para atender a sus clientes. El panadero sirio Ernest Hamwi, quien operaba una barquillera contigua vendiendo zalabia (un gofre crujiente muy delgado), decidió enrollar sus obleas calientes en forma de cono para ofrecérselas al heladero. La combinación se convirtió en un éxito inmediato y masivo que transformó la industria global del helado.

A partir de 1928, inventores como J. T. «Stubby» Parker desarrollaron tecnologías para congelar el cono de barquillo junto con el helado sin que la galleta perdiera su textura crujiente. Esto permitió la producción en masa de los conos industriales que consumimos en la actualidad.

Y ahora vengo yo y me invento la versión salada… ¿Te lo puedes creer?

Actualizada en 2026



Conos salados de barquillo rellenos de ensaladilla de aguacate



Ingredientes para 6 conos en barquillera
  • 60 g de aceite o mantequilla
  • 1 huevo grande
  • 125 ml de agua caliente
  • 100 g de harina 
  • 25 g de harina de arroz
  • 1 pizca de sal
  • 1 pizca de pimienta negra ( pueden ser otras especias en polvo)
  • 1 cda. de glicerina alimentaria líquida
  • Una barquillera eléctrica o una sartén
Elaboración
  1. Mezcla bien los ingredientes. 
  2. Forma una masa. 
  3. Pon dos cucharadas de esa masa en la barquillera eléctrica. 
  4. Cierra y deja cocinar 3 minutos. 
  5. Usa el cono de la barquillera para formar los cucuruchos de barquillo. 
  6. Deja que se enfríen.
En este caso, hice una ensaladilla con aguacate y decore algunos conos con macarrones de arroz fritos. Si no tienes barquillera usa una sartén. No tendrás los dibujos en relieve que tiene la barquillera pero puedes formar los conos igual. Si eres cocinillas sobra decirte que salpimientes o que adereces con las especias que más te gusten para darle sabor a la masa. Y seas cocinillas o no, recuerda que es una oblea que si humedeces con rellenos más bien líquidos el barquillo no aguantará tanto tiempo pues bañarlo se terminará rompiendo, piensa bien en el relleno que quieras usar. 

*El ingrediente es: Glicerina líquida.

Me gustaría añadir que si usas la receta cuéntamelo, me encantará saberlo 😜 

Nota actualizada: en los comentarios hay un desconocido que ha usado la receta y ha dicho: Genial tu receta! La he usado ya un montón de veces. A veces la he tuneado un poco usando mitad agua mitad puré de tomate o puré de espinacas y el resultado es fantástico! Gracias por tus recetas...

Así que no sé quien es pero gracias a ti por contármelo.

Cono salado en barquillera

Preguntas frecuentes

¿Dónde comprar glicerina líquida alimentaria?

La glicerina líquida alimentaria se encuentra en tiendas de repostería creativa, herbolarios y en Amazon. Busca la marca Wilton o cualquier glicerina apta para uso alimentario. Es el ingrediente clave para conseguir que los conos salados sean elásticos y no se rompan al enrollarlos.

¿Se pueden hacer los conos salados sin barquillera?

Sí, con una sartén antiadherente funciona perfectamente. No tendrán los dibujos en relieve característicos del barquillo pero la textura y el sabor son idénticos. Extiende la masa muy fina, cocínala y enróllala en caliente sobre un cono de papel o un molde cónico.

¿Qué rellenos funcionan mejor en los conos salados?

Los mejores son los que no contienen aceite ni vinagre, ya que reblandecen el barquillo rápidamente. La ensaladilla rusa con mayonesa, la ensaladilla de aguacate, el queso crema con salmón o el paté son opciones perfectas. Monta los conos justo antes de servir para que mantengan el crujiente.


Receta, relato y fotografías @catypol - Circus day.

Crystal Snowball

Cuando llegaban las vacaciones de Navidad me gustaba visitar la tienda de antigüedades del señor Erwin, respiraba historia y polvo de años mejores pero a mi realmente me gustaba. Solía ir a ayudar a mi abuela mientras mis padres trabajaban y ella fue la que me llevó a descubrir este rincón de la calle Viena, y fue el mejor descubrimiento de mi corta vida.

Cada vez que cruzaba la puerta sonaba una campanilla pequeña, __tilín, y el señor Erwin miraba hacía mi y sonreía, nos gustamos desde la primera vez que nos vimos, era un señor rechoncho, calvo y con gafas minúsculas que le colgaban de su pequeña nariz, sus ojos guardaban secretos y eso hacía que yo tuviera curiosidad por todo.

Las antigüedades que allí se vendían eran verdaderas reliquias y todas tenían una historia relacionada con el señor Erwin, un espejito que perteneció a Hedy Lamarr, una batuta de Mozart, o unos binoculares de Friedrich Voigtländer, pero lo que me atraía con intensidad eran las bolas de nieve que reposaban en una vitrina justo en el centro de la tienda.

En ellas podía reconocer la Torre Eiffel, la Torre de Londres o la Estatua de la libertad, en otras había figuras y casas navideñas, Papá Noel o una bailarina a punto de girar sobre sí misma. Pero la que más me gustaba era la de un pequeño muñeco de nieve con la nariz de zanahoria, una bufanda a rayas y un gorro negro.

El señor Erwin me contaba que esa era especial. Había pertenecido a un rey del desierto que murió sin ver la nieve y que creía que mientras estuviera dentro de la bola nunca nevaría en su país, y guardaba la bola como el mayor tesoro, la volteaba todos los días y le hacía sonreír. A mi eso también me hacía sonreír, yo también vivía en un lugar sin nieve, seguramente, como pensaba el rey, debía estar toda en la bola.


Nota: Erwin Perzy, mientras experimentaba para crear una lámpara para un hospital, accidentalmente descubrió el efecto de la nieve en el agua dentro de una esfera de cristal. Inicialmente, su intención era mejorar la iluminación, pero el efecto de la nieve que caía en el agua dentro de la esfera lo fascinó. Su hijo, Erwin Perzy II, continuó con la tradición familiar y popularizó la bola de nieve como regalo navideño con motivos como Santa Claus, árboles de Navidad y muñecos de nieve.


    En diciembre de 2103 hice un taller de estas cupcakes en Snack Market, no sé por qué no las había publicado con anterioridad, y aunque lo bueno se hace esperar nunca pensé esperar tanto, jajajaja, en fin! ahora ya tenéis la receta que usé para hacer estas cupcakes, espero os guste. La gelatina se come, sí, pero no sabe a nada. Intenta al hinchar los globos que queden lo más redonditos posible o tendrás esferas alargadas en vez de redondas. ¡Espero te guste!

    · CUPCAKES BOLAS DE NIEVE ·

    Ingredientes para 6
    Bolas de "cristal"
    • 6 globos para agua
    • Brochetas de madera
    • Una base de corcho para poder pinchar las brochetas
    • 100 mililitros de agua
    • 50 gramos de gelatina neutra en polvo
    Cupcakes de vainilla
    • 100 gramos de mantequilla, a temperatura ambiente
    • 80 gramos de azúcar
    • 1 pizca de sal
    • Las semillas de 1/2 vaina de vainilla
    • 2 huevos M
    • 100 gramos de harina con levadura
    Decoración
    • Crema de chocolate y avellanas
    • Coco rallado para la nieve
    • Cápsulas de cupcakes doradas o rojas
    • Cupcake wrappers dorado o rojo
    • Muñequitos de nieve de chocolate o Papá Noel de chocolate
    Elaboración 
    1. 24 horas antes preparar las bolas de "cristal": Hincha los globos (con aire), al ser de agua no nos permitirá hinchar mucho pues explotan, no hace falta que sean bolas muy grandes, lo suficiente para poder llevar dentro una figurita. Intenta que queden redonditos para que se asemejen mejor a una bola de cristal.  Ata los globos a las brochetas de madera. Hidrata durante 5 minutos la gelatina con el agua, remueve y lleva 20 segundos al micro, remove y cuela la gelatina dentro de un cuenco. Moja los globos bien de gelatina y deja secar pinchados en el corcho durante 24 horas o hasta que estén bien secos. Para quitarle el globo a la bola de gelatina, sólo hay que pincharla y tirar poco a poco de ella. Tranquilos, si se rompe el globo, dejar reposar unas horas y saldrán solos. Recorta un poco la base de las bolas para hacer la boca un poco más grande y así poder poner bien encima las cupcakes.
    2. Cupcakes: Pon la mantequilla, el azúcar, la sal y las semillas de vainilla en el cuenco de la batidora. Bate hasta que la preparación esté pálida y esponjosa. Bate ligeramente los huevos en otro cuenco y agrégalos lentamente a la mezcla anterior, sin dejar de batir. Tamiza la harina y añade poco a poco a la mezcla. Utilizando una manga pastelera o cuchara rellena los moldes de los cupcakes a dos tercios de su capacidad. Hornea 15 minutos a 180 ºC o hasta que al insertar un palillo salga limpio. 
    3. Decoración: Si las cupcakes han hecho copete, cortárselo para que queden planas. Unta por encima de la cupcake la crema de chocolate, y sobre la crema esparcir coco rallado como si fuera nieve, y tiene que estar bien nevado. Pon la cupcake dentro de una cápsula de cupcake roja o dorada, y esta a la vez dentro del wrapper. Pon el muñequito de chocolate sobre la nieve, haciendo un poco de presión para que no se caiga, y termina con la bola de gelatina. 





     

    Con esta receta participo en el Reto de "Christmas Time" de la comunidad Cocineros del Mundo en G+ Reto ChristmasTime CdM 2016 



    Relato, receta y fotografías @catypol - Circus day.

    Paella de papel

    Cuando yo era pequeño, conocí a una niña con unos grandes ojos negros. Íbamos juntos a clase y ella siempre me miraba, pero yo nunca le decía nada porque era muy tímido. Un día, cuando volví del recreo, ella había dejado un avioncito de papel encima de mi pupitre. Yo la miré, ella ya me miraba y sonrió, pero no le dije nada porque era muy tímido. Pero el segundo día había dejado dos avioncitos de papel. La volví a mirar, me volvió a sonreír, pero nada, seguí sin poder decirle nada.

    ¿Al tercer día? Al tercer día el pupitre estaba lleno de aviones de papel. ¿La clase? La clase estaba llena de aviones de papel. ¿El colegio? El colegio lleno de aviones de papel. Entonces no tuve más remedio que buscarla, y la busqué y cuando la encontré le dije: "¿Por qué?, ¿Por qué me regalas tantos aviones de papel?". Y ella me contestó:"Porque tú, Tú eres mi cielo".
    "Avioncitos de papel", de Jairo Anibal Niño.

    El sabio es quien quiere asomar su cabeza al cielo; y el loco es quien quiere meter el cielo en su cabeza (Gilbert Keith Chesterton).




    Hace ya bastantes meses se realizó en Madrid el Big Food Grrrreat Market, y estuve invitada junto con Juana y Cristina, fue un viaje un poco disparatado pero nos reímos mucho. En ese evento, fue cuando conocí a María Navascués, una madrileña, arquitecta y emprendedora en su primera empresa gastrocreativa. Y conociéndome, yo pensé que María debía estar en mi circo, así que medio avergonzada y poco esperanzada, le preguntamos si nos diría la receta de su famosa Paella de Papel, qué alegría cuando nos dijo que sí, así que la grabé, allí probamos la paella de papel negra que nos gustó mucho. Y por primera vez que no será la última empiezan los Podcats de Circus day, espero os gusté el show. Escucha el podcats si quieres saber cómo hace María la Paella negra de papel que como ves, ella lo hace muy bonito.



    El plato es una fusión entre el rollito de primavera y la paella, donde el arroz toma forma de papel que envuelve a las verduras salteadas al wok o sartén. Es muy versátil ya que podemos elaborarlo con la paella que más nos guste, negra, con pollo, pescado, marisco... María usa una troqueladora de 8 cm. para darle el tamaño que ella quiere, yo he usado las obleas más pequeñas que he encontrado, pero no las he troquelado, aunque si lo queremos de un bocado nos conviene hacerlo. He elaborado mi versión, tengo que seguir practicando para que me salga tan bonito como a María, y si hay una próxima lo cocinaré al horno.

    · PAELLA DE PAPEL ·

    Ingredientes

    • 1 zanahoria, pelada y cortada a bastones finos
    • 1/4 pimiento rojo cortado a tiras
    • 3 cdas. habas frescas
    • 50g corazón de alcachofas cortadas a tiras
    • 1 tomate pequeño rallado
    • 1 ajo cortado a tiras finas
    • Caldo de verduras
    • Obleas de arroz
    • Sal y pimienta
    • Pimentón dulce
    Elaboración
    1. Corta las verduras en bastones finos y pequeños de unos 3 cm de largo. 
    2. Saltéala al wok o sartén unos 5 minutos con aceite de oliva. 
    3. Salpimienta y condimenta también con un poco de pimentón.
    4. Calienta el caldo de verduras. 
    5. Se remoja en este caldo no muy caliente el papel de arroz, unos 10 segundos, se seca con un paño de cocina y se repite la operación con otro papel. 
    6. En la base de un papel coloca las verduras, no mucha cantidad, y sobre las verduras coloca el otro papel.
    7. Calienta una paella a fuego medio con aceite de oliva.
    8. Cuando esté caliente coloca el papel de arroz relleno y fríe, con cuidado, hasta que quede tostado. 
    9. Saca de la paella y coloca en el plato o inserta en una brocheta, decora con un poco de alloli.
    10. Sirve.

    Nota: Si quieres colorear el papel de arroz, poned un poco de cúrcuma en el caldo, yo no lo he hecho por eso queda transparente. 
    Si quieres añadir otra verdura como brócoli o cebolla, etc, córtala muy pequeña, no a bastoncillos. 
    Sirve con diferentes salsas, si haces con otros sabores.



    Fotografías @catypol - Circus day.

    Rabanitos rellenos

    Ver todo desde otra perspectiva siempre es algo incómodo, mi mamá me dice que no me preocupe que ya creceré, ¡claro qué sí! pero mientras mi altura me va mostrando esa parte del mundo a una vista de ombligo siempre y cuando no alce la cabeza.

    Cuando eres muy pequeño y acompañas a mamá a la compra vas sentado en la sillita del carro, cuando pesas demasiado pero sigues siendo pequeño vas caminando al lado de ella, y sí, todo lo que nos gusta está a nuestra altura, en algo teníamos que tener ventaja.

    Ya no es lo mismo cuando vamos a comprar verdura, en eso ni carro ni ná y bueno esa parte no nos interesa tanto, aunque al menos me sirve para entretenerme cosa que a mi madre no le gustó mucho cuando usé el rábano para que me sirviera de espada y luchaba contra "Mr. Potato" del saco de patatas, ella me quitó la "espada" y me dio un manojo de rabanitos: .__¡Maaamá, con esto no puedo luchar!__, y ella me responde muy graciosa: .__imaginación hijo mío, imaginación__.




    Ya sé, quizás no sea la mejor semana para traer esta receta, pero podéis apuntarla para la operación bikini que pronto muy pronto estará de habitual en las casas, así que en vez de contribuir a la lista de deliciosos platos de Semana Santa, os propongo una manera más primaveral de comer rabanitos, también deliciosos, ¡ea!

    · RABANITOS RELLENOS ·

    Ingredientes
    • 1 manojo rabanitos (intentar que haya bastantes de mayor tamaño)
    • Cremas de verduras, o salsa de tomate, o pisto, o hummus... (las que más nos guste)
    Para decorar:
    • Flores
    • Pimienta
    • Sésamo
    Elaboración
    Corta los tallos a los rabanitos dejándoles un poquito.
    Límpialos bien, si fuera necesario usa un cepillo para limpiar vegetales, y quítales bien la tierrecilla que pudieran tener. 
    Corta una pequeña base para que el rabanito, al posar sobre le plato, no vuelque. 
    En la parte contraria donde has cortado la base corta otra base pero esta vez más grande casi a la mitad. 
    Con un sacacorazones de manzana, marca el agujero que posterior terminas de hacer con una puntilla. 
    Cuidado no agujerées completamente o al verter el relleno se saldrá.
    Con los rabanitos más pequeños haces el agujero con la puntilla directamente. 
    Cuando todos los rabanitos tengan su cavidad hecha, rellena con la crema que más te guste. 
    Pon sobre un plato bonito, espolvorea unas flores o pimienta negra o sésamo...
    Sirve.

    Nota: con los trocitos de los rabanitos que quitas puedes añadirlos a la ensalada.

    Y así quedan:




    Y además Con esta receta participo en el 2º Aniversario del Reto de Cocineros del Mundo. ¡FELICIDADES FAMILIA!.

    Relato, fotografías y receta @catypol - Circus day.

    Trifle cake

    En una fiesta clandestina de los locos años 20, bajo luces parpadeantes y jazz en la gramola, se servía un delicioso trifle cake que todos miraban con sospecha… y apetito. Al fondo, una figura envuelta en humo lanzaba un cigarrillo largo con elegancia, mientras hojeaba un libro de Agatha Christie: la invitada misteriosa del evento.

    —¿Quién se atreve a probar el trifle? —susurró, mientras desplegaba un surtido de copitas de licor muy mono sobre la mesa, cada una con un color más intrigante que el anterior.

    Un invitado valiente dio el primer bocado… y justo entonces se apagaron las luces. Cuando volvieron, la copa de licor había desaparecido, el trifle tenía un mordisco menos… y la invitada misteriosa sonreía, segura de que el verdadero asesinato esa noche sería… ¡el aburrimiento!



    Nacida en época victoriana, nos hizo tomar té a todos los que en su momento la hemos leído. Si esa época es conocida por los cambios extraordinarios que marcaron el país, ella lo fue por su vida, se alistó en el ejército y aprendió sobre venenos y pócimas que después nos descubriría en sus textos. Describía las escenas y nos hacía involucrarnos en ellas, todos veíamos en nuestras mentes, mientras leíamos, a una señora mayor que veía todo tan claro que aún sin acabar el libro ya sabía quien era el asesino. O ese Belga y su bigotillo peculiar. Y esa pareja joven, que se conocieron en una guerra, corrieron aventuras siempre juntos y tan enamorados.

    Sentémonos en una cómoda butaca, junto una taza de té inglés, un trocito de este rico pastel y disfrutemos de la intriga de un suceso que página a página nos hará olvidar en la época en que vivimos, y nos llevará a la época en que este pastel era servido en esas mesas con viandas a veces escasas, tanta guerra nos hará pasar algo de hambre, por lo que los restos de algo de fruta, de bizcocho, nata, crema, creará unos de los mejores postres que se hace en los países anglosajones y que en Circus day hemos decidido presentarlo así. 


    · TRIFLE CAKE ·

    Ingredientes
    • 1 naranja de zumo limpia y cortada a trocitos
    • 180 gramos de azúcar
    • 3 huevos
    • 100 gramos de AOVE Señorios de Relleu
    • 1 yogur
    • 250 gramos de harina
    • 1 sobre de levadura en polvo
    • 1 pellizco de sal
    • Flan o crema pastelera
    • Nata montada azucarada
    • Frambuesas
    • Grosellas
    • Mango crujiente

    Elaboración
    1. Engrasa un molde de 20 centímetros de diámetro. 
    2. Precalienta el horno a 180º C.
    3. En un cuenco pon los trozos de naranja, el azúcar y los huevos y tritura hasta que la masa blanquee y la naranja sea completamente puré. 
    4. Añádele el aceite y el yogur. 
    5. Mezcla con la batidora durante unos segundos. 
    6. Añade la harina cernida, la levadura y la sal.
    7. Remueve con una espátula hasta que toda la mezcla quedé sin grumos y esté bien integrada.
    8. Rellena el molde con la masa y hornea durante 30 minutos o hasta que al insertarle un palillo salga limpio.
    9. Cuando esté frío desmolda. 
    10. Con un cuchillo haz un círculo en el centro del bizcocho sin llegar al fondo (ver dibujo de arriba), solo le sacarás una parte del centro, lo justo para rellenarlo con el flan. 
    11. Primero rellena con unas cuantas frambuesas. 
    12. Sobre las frambuesas, vierte el flan
    13. Sobre el flan, más frambuesas.
    14. Si el flan estuviera todavía caliente, deja el bizcocho relleno dentro del frigorífico para que se enfríe todo bien. Antes de rellenar con nata, el flan debe estar frío.
    15. Sobre las frambuesas, añade la nata montada haciendo que corone el bizcocho. 
    16. Encima de la nata montada esparce a tu gusto grosellas y mango crujiente. 
    17. Deja en el frigorífico hasta la hora de servir.


    Si en lugar de flan te decides por crema pastelera puede pasar que se hunda con el peso, el flan queda más firme, o haz lo que yo no hice, dejar más base para que aguante el peso. Y por supuesto no hace falta que diga que la fruta puede ser cambiada por la que más te guste o la que tengas en casa. 

    Nota de Agatha: no hace falta que le pongas veneno, todos caerán "muertos" de gusto una vez que lo hayan probado. ¡Y recuerda! no siempre la culpa es del mayordomo, en este caso la cocinera tiene mucho que ver.

    Esta es mi aportación dulce al nuevo recetario de primavera verano de Cocina Prêt à porter by Kuki Square, de recetas con frutas.


    Receta y fotografías @catypol - Circus day.

    Canelón de rabanitos relleno

    Isabella encontró en el desván de la casa de su abuelo un antiguo libro lleno de secretos sobre las criaturas mágicas y los métodos ancestrales para volar. Con ojos brillantes y una determinación inquebrantable, comenzó a estudiar el arte de volar con la ayuda de las antiguas enseñanzas.

    En un pequeño pueblo rodeado de campos verdes y un vasto cielo azul, vivía Isabella que soñaba con volar. Desde que era una niña, miraba maravillada a las aves que surcaban el cielo, deseando poder unirse a ellas algún día. Sin embargo, su familia estaba preocupada por la seguridad de sus sueños y la instaban a abandonar esas ideas fantasiosas. Pero Isabella tenía un aliado incondicional: su querido abuelo, Don Emilio. Vivía en una acogedora casa cerca del campo de rabanitos que cultivaba con amor. 

    Don Emilio, al enterarse de la búsqueda de su nieta, decidió unirse a ella en su aventura. Recordando las historias que le contaban de su propia juventud, conocía algunos secretos que podrían ayudarla a cumplir su sueño. Juntos, comenzaron a experimentar con diferentes métodos, desde cometas hasta planeadores improvisados hechos con tela y palos.

    La familia seguía preocupada, pero cada día Isabella y su abuelo se sumergían más en su búsqueda compartida. Pasaban horas entre risas y desafíos, explorando las maravillas del campo de rabanitos mientras perfeccionaban sus creaciones. Los días se convirtieron en una mezcla de magia y aprendizaje, con el abuelo alentándola a seguir sus instintos y a no tener miedo de caer.

    Finalmente, después de muchas pruebas y errores, llegó el día en que Isabella sintió que estaba lista para volar. Con un artefacto peculiar, una mezcla de ingenio y magia, se elevó en el cielo junto a las aves que tanto admiraba. El abuelo, desde abajo, aplaudió con lágrimas en los ojos al ver el éxito de su nieta.

    A partir de ese día, Isabella se convirtió en la leyenda del pueblo, una joven que desafió la gravedad y encontró la libertad en el cielo. La familia, inicialmente preocupada, comenzó a comprender la importancia de seguir los sueños y permitir que cada individuo experimente la vida a su manera.

    La historia de Isabella se convirtió en un cuento que los abuelos del pueblo contaban a sus nietos antes de dormir, recordándoles la importancia de la determinación, el amor y la libertad para perseguir sus sueños, incluso cuando parecían imposibles. Y en el campo de rabanitos, donde Isabella aprendió a volar, las risas y el amor perduraron en cada rincón, contagiando la magia de un sueño que se hizo realidad.




    Descubrimientos simples que me hacen vibrar de emoción tanto como las recetas antiguas, experimentando después en mi cocina para ver si el descubrimiento es posible en las cocinas de todos, o solamente es posible en las cocinas de algunos, y es evidente que en este caso vale la pena, el resultado me gustó mucho, y el descubrimiento viene de la mano del chef Wylie Dufresne y funciona. 

    Uno de mis platos preferido es"s'arròs sec", y bueno, recuerdo que los domingos (todos) eran día de arroz, y en tiempo de rabanitos lo acompañábamos con los mismos. Pues bien, cuando descubrí que fácilmente podía hacer una plancha de rabanitos gracias a la gelatina, ¡ya ves qué fácil! no tuve duda de que los rellenaría. Pero en esta entrada la importancia no la tiene el arroz, en esta entrada lo que de verdad importa es la simplicidad de unos ingredientes para llegar a un sorprendente resultado. 

    · CANELONES DE RABANITOS RELLENOS ·

    Plancha de rabanitos
    • Rabanitos
    • 2 gramos de Agar agar
    • 150 mililitros de agua

    Utensilios
    • Mandolina
    • Pinzas o palillos
    • Papel de horno

    Para el relleno
    • "Arròs sec" de verduras

    Elaboración
    1. Corta con una mandolina en rodajas muy muy finas los rabanitos, si no las cortas tan finas la gelatina no nos hará de pegamento. 
    2. Diluye el Agar agar en el agua, en frío, y lleva a ebullición, cuando hierva saca del fuego.
    3. Con unas pinzas, introduce rodajas de rabanitos dentro de la gelatina, remójalas bien. 
    4. Sácalas y colócalas superpuestas sobre papel de hornear formando un rectángulo. 
    5. Trabaja rápido con la gelatina, a medida que se enfría no podrás usarla. 
    6. Además de todo esto yo he terminado pincelando un poco de gelatina sobre la plancha de rabanitos una vez colocados.
    7. Una vez que la plancha de rabanitos se ha solidificado bien, puedes cortar a medida para hacer el canelón que quieras para rellenar.




    Ahora podré experimentar con otros vegetales, imagino con esa remolacha tan linda o con zanahorias, o también con frutas, por qué no? ya que estamos se abren muchas variantes deliciosas y muy sanas. En esta para darle más sabor, le puse unas gotas de limón al agua del Agar agar, para darle el toque que le solemos dar al arroz, así hacer el plato completo.

    ¿Y qué haces con los rabanitos que nos queden?, ¿esos trocitos que nos sobren?. A mi me gustan mucho en ensaladas, encurtidos o naturales, no me importa, son deliciosos. Yo lo puse en vinagre para la ensaladas, solo tuve que hervir un poco de vinagre de manzana, unos 100 ml, 200 ml de agua, no le puse bolitas de pimienta negra ya que no tenía y después lo añadí junto con los trocitos de rabanito en un bote esterilizado.


























    Relato y fotografías @catypol - Circus day.

    Empanada barco

    Buscaba entre las rocas mis ganas de volver a entrar en el mar. A lo lejos se veían los barquitos navegando. Yo los veía pequeños, como barquitos de juguete, pero seguro que eran grandes.

    Habíamos ido en familia a pasar el día a la playa. Una playa llena de rocas y algas secas, nada de arena. Pero estaba casi desierta, y eso la hacía especial. A mamá no le gustaban las playas llenas de gente, y como aquella zona se había vuelto famosa por salir tantas veces en las redes sociales, ya no era lo mismo.

    Mamá solía cocinarnos unas empanadas de atún y huevo que nos dejaban una sonrisa en la cara durante todo el día. Gracias a ellas, se nos pasaban las protestas por las piedras y las rocas de la orilla.
    —¡Unos escarpines lo solucionan todo! —decía ella. Eso… y sus empanadas. Y tenía razón.

    El mar azul turquesa, un viento ligero y mucha crema solar hacían que la sonrisa más brillante fuera siempre la de mamá. Y eso nos gustaba tanto como jugar a pescar cangrejos, bucear para ver peces de colores o subirnos a la tabla de paddle surf y hacer luchas para ver quién caía primero al agua.

    Ese día no era el mío. Había caído tantas veces que se me quitaron las ganas de seguir jugando. Mis hermanos se reían, y yo, malhumorada, me fui a buscar entre las rocas, por si alguna sirena tenía ganas de jugar conmigo. Nunca tuve la suerte de encontrarla, pero yo sabía que estaba ahí.



    Ya sé que salimos de fiestas pero para nosotros queda una más todavía y hoy la celebramos así, con mucho amor pues es un día especial. Después de seis años hemos pasado por querer ser piloto, conductor de tren, héroe que se traslada en el tiempo, y creo que lo último es sobre un chico que quiere ser maestro, quiere viajar al espacio en una gran nave y luchar contra la fuerza oscura. Lo dicho; hoy es un día especial por lo que aceptamos barco...

    Lo que más me gusta es la imaginación usada en la realidad, a él le "chifla" hacer fotos (no sé a quién se parece), y ahora le gusta dibujar (además lo hace realmente bien). También tiene pasión por el baloncesto, eso ya es hereditario (creo), el trabajo en equipo es su fuerte y divertirse es su misión, es lo que toca, ¿verdad?. Y sorpresa, le gusta la cocina, a su manera.

    ¡En fin! quizás un día quiera ser marinero, de entrada le han parecido unos barquitos muy divertidos para una fiesta y me ha dado un gran beso (solo por eso vale la pena). No es fácil sorprender a un niño cuando su imaginación no tiene límites, ¿no crees?, y eso que estos barquitos causan sorpresa, aunque lo que más sorprende es lo fáciles que son de hacer.


    · EMPANADA BARCO ·

    • 2 láminas de masa para empanada 
    • 500 gramos de pollo asado desmenuzado 
    • 300 gramos de tomate frito 
    • 1 trozo de pimiento rojo de los de asar 
    • 1 cebolla mediana 
    • 3 huevos
    • 5 cucharadas de aceite de oliva
    • Sal y pimienta al gusto
    Utensilios
    • Moldes aluminio 14 cm. x11,5 cm. 
    • Papel aluminio
    • Papel hornear
    • Pajitas de papel (para el mástil)
    • Cartulinas triangulares (para las velas)
    Precalentar el horno a 200º C

    Elaboración 
    1. Pon un cazo con agua a calentar. 
    2. Cuando hierva el agua añade 2 huevos (reserva el otro para pintar la empanada) y deja que se cuezan durante 10 minutos. 
    3. Cuando estén saca del agua y deja enfriar antes de pelarlos.
    4. Mientras se cuecen los huevos trocea en trozos muy pequeños la cebolla y el pimiento rojo. 
    5. Pon una sartén mediana a fuego medio con 5 cucharadas de aceite de oliva. 
    6. Añade las verduras troceadas y una pizca de sal para que suden y se pochen bien. 
    7. Deja a fuego medio hasta que la cebolla está bien blanda y pochada.
    8. En un cuenco grande pon el pollo desmenuzado y añade el tomate frito, los huevos duros bien picados, las verduras pochadas, salpimienta. 
    9. Mezcla bien y prueba y si lo ves necesario añade más sal y pimienta al gusto.

    Montaje 
    1. Tirar del centro de un lado del molde de aluminio. 
    2. Forrar con papel de aluminio dando a la punta (proa) más superficie, así nos aseguramos que la proa se note cuando formemos la empanada. 
    3. Extender la masa preparada y cortar una parte (sólo la que necesitaremos para cada barco) y colocar sobre papel para hornear dentro del molde. 
    4. Darle la forma del barco recortando con una tijera y modelando la proa. 
    5. Llenar el barco con el relleno de pollo, no llegando arriba del todo pues lo tenemos que tapar. 
    6. Con un poco más de masa formar la tapa de la empanada. 
    7. Hacer un agujero central para que respire en la cocción, aunque después usaremos el agujero para clavar el mástil. 
    8. Recortar la tapa con la forma del barco y unir a la base rellena. 
    9. Con un tenedor le hacemos muescas y con un poco de masa hacer un círculo para el agujero del centro de la masa, pintar la superficie con huevo. 
    10. Hornear durante 30 minutos. 
    11. Sacar los barcos del horno, sacar del molde y hornear 15 minutos más sin molde para que los lados cojan color.

    Para hacer el mástil lo que hice fue cortar con cuidado y por el centro de la pajita de papel (con un cutter) una línea lo más recta que pude pero sin llegar arriba, pues la pajita se abre y después hay que sujetarla con celo. Imprimí unas velas triangulares con el número 6 y un texto bonito. Las recorte y las introduje por la ranura que había hecho en la pajita de papel. ¡Y listo, a navegar!



    Relato y fotografías @catypol - Circus day.

    Molinetes de brioche

    En esto descubrieron treinta o cuarenta molinos de viento que hay en aquel campo, y así como Don Quijote los vio, dijo a su escudero: la ventura va guiando nuestras cosas mejor de lo que acertáramos a desear; porque ves allí, amigo Sancho Panza, donde se descubren treinta o poco más desaforados gigantes con quien pienso hacer batalla, y quitarles a todos las vidas, con cuyos despojos comenzaremos a enriquecer: que esta es buena guerra, y es gran servicio de Dios quitar tan mala simiente de sobre la faz de la tierra. 
    __¿Qué gigantes? __dijo Sancho Panza.

    Don Quijote de la Mancha




    Si Don Quijote fuera un personaje de estos tiempos no estaría mal visto que viera gigantes, quizás en vez de buscar aventuras y vivirlas sobre un caballo lo haría en la red, buscaría a Dulcinea en Instagram con Sancho.
    Quizás en vez del Yelmo (bacía) que decía que estaba encantado, llevaría unos cascos para escuchar lo último de las listas, para que el encantado fuera él.
    Quizás su nick fuera Rocinante y su lugar de residencia fuera El Toboso, o quizás no.
    Yo no pude evitar pensar en él cuando hice estos molinetes, no pude quitármelo de la cabeza, hasta en la fotografías se ve reflejado, me pareció divertido.
    Además quería presentarte de una manera bonita una mermelada que me regaló Raúl de El Oso con Botas, en nuestro viaje a Madrid, "hijo nuestro", ha sido muy fácil incluirte en la "familia" eres una persona maravillosa.


    No, no enloquecerás por leer este post y no me quemes en la hoguera, tómatelo con humor que hablamos del ingenioso hidalgo sin título ni postín y que nos trae dulce aunque no sea de su amada.


    · MOLINETES DE BRIOCHE · 

    Ingredientes
    • 500 g de harina de fuerza
    • 100 g de leche 
    • 100 g de mantequilla o aceite de oliva suave
    • 50 g de azúcar
    • 3 huevos medianos
    • 30 g de levadura prensada
    • 1 cdta. de sal
    • Mermelada (opcional)
    • 1 huevo para pincelar la masa antes de hornearla

    Elaboración
    1. Calienta la leche, no la hiervas, unos 20 segundos en el micro va bien. 
    2. En un cuenco grande o en una amasadora mezcla la harina, los huevos, la sal y la mantequilla o el aceite. 
    3. Mezcla un poco y seguidamente añade la leche con la levadura. 
    4. Amasa hasta que todos los ingredientes estén bien integrados. 
    5. Deja levar hasta que doble el volumen. 
    6. Para hacer los molinetes tienes que formar cuadrados con la masa, aplanarlos con un rodillo, rellena un poco con la mermelada si los quieres rellenos y darle forma con las puntas para formar el molinete (como en el vídeo).
    7. Pincela los molinetes con huevo y deja levar un poco más.
    8. Precalienta el horno a 200º C y hornea los molinetes durante 15 - 20 minutos.

    Nota: Usa toda la masa para hacer los molinetes o simplemente haz unos cuantos y el resto úsalo para un solo brioche.






    Fotografías y vídeo @catypol - Circus day.

    Piruletas

    Martina perdió un calcetín. No era un calcetín cualquiera: era el calcetín, el que siempre aparecía cuando el otro desaparecía. Así que, decidida a resolver el misterio universal de las lavadoras, abrió la puerta del tambor… y encontró un pequeño ascensor con un cartel que decía:

    «Solo baja si estás poco cuerdo».

    Como toda persona sensata, entró.

    El ascensor descendió durante exactamente tres bostezos y medio, hasta detenerse en un lugar donde las nubes estaban debajo del suelo y los árboles daban piruletas en lugar de frutas.

    —Bienvenida al País de las Cosas Perdidas —dijo una ardilla hada con gafas de buceo—. ¿Has venido por un calcetín o por las llaves?

    —Por un calcetín.

    —Qué alivio. Las llaves siempre son un drama.

    Martina caminó por una avenida pavimentada con piezas de puzles que jamás encajaban. A un lado había una tienda donde vendían bolígrafos que escribían solos… pero solo recetas de maravillas. Al otro, una biblioteca llena de libros que cambiaban el final cada vez que alguien estornudaba.

    En la plaza principal la esperaba el Gran Caracol Administrativo.

    —Número.

    —¿Qué número?

    —El de tu turno.

    —No tengo.

    —Perfecto. Eso significa que vienes sin cita previa. Tendrás que esperar ayer.

    Martina pestañeó.

    —¿Ayer?

    —Sí. Mañana estamos completos.

    Antes de que pudiera protestar, apareció una bandada de relojes con alas gritando:

    —¡Cinco minutos tarde! ¡Cinco minutos pronto! ¡Cinco minutos exactamente!

    Era imposible saber cuál daba la hora.

    Después conoció al Gato Cantor, un felino que ronroneaba en do de pecho.

    —¿Buscas algo? —preguntó con voz aguda.

    —Mi calcetín.

    —Entonces no lo encontrarás.

    —¿Por qué?

    —Porque aquí las cosas solo aparecen cuando dejas de buscarlas.

    —Eso no tiene ningún sentido.

    —Precisamente por eso funciona.

    Resignada, Martina se sentó junto a un río que corría cuesta arriba. Se quitó los zapatos para refrescarse los pies y, de repente…

    —¡Ahí está!

    Dentro del zapato había dos calcetines: el suyo… y otro completamente desconocido.

    —¡Vaya! —dijo la ardilla—. Has encontrado el de otra persona.

    —¿Y el mío?

    —Ahora mismo alguien, en otro lugar, acaba de encontrarlo en su zapato. Así mantenemos el equilibrio del universo.

    Martina suspiró.

    —¿Entonces nunca recuperaré mi calcetín?

    —Claro que sí.

    El ascensor volvió a aparecer.

    Al llegar a casa, abrió la lavadora. Su calcetín seguía sin estar. Pero había una pinza, una canica, una moneda y una nota escrita que decía:

    «Gracias por visitar el País de las Cosas Perdidas. Si vuelve a desaparecer otro calcetín… ya sabes dónde no buscar».

    Piruletas caseras transparentes con frutas y frutos secos

    Piruleta casera de caramelo transparente con higo fresco


    La historia de la piruleta comenzó como una solución práctica para no ensuciarse los dedos al comer caramelo y terminó convirtiéndose en uno de los dulces más icónicos del mundo. A nivel global, la idea de poner un palo a una golosina se remonta a la prehistoria, cuando los humanos recolectaban miel con ramas. Sin embargo, la piruleta moderna nació en Estados Unidos a principios del siglo XX. En 1908, George Smith inventó un caramelo blando con un palito y lo bautizó en 1931 como Lolly Pop, en honor a un famoso caballo de carreras de la época.

    En los años 60, la empresa Fiesta importó maquinaria estadounidense a su fábrica de Alcalá de Henares para producir un caramelo plano. El director de marketing, Luis Jiménez Somacarrera, inventó el término piruleta combinando las palabras «pirulí» (un dulce alargado tradicional) y «paleta» (el nombre que recibían este tipo de caramelos en aquella época).

    Originalmente las piruletas eran redondas, pero con el tiempo Fiesta innovó dándoles su famosa forma de corazón y su característico sabor a cereza. Este diseño tuvo tanto éxito que el término «piruleta» fue aceptado oficialmente por la Real Academia Española para definir a cualquier caramelo plano fijado a un palito que sirve de mango.

    Y aquí estoy yo, proponiéndote simplemente piruletas: añadiendo fruta y algún fruto seco. No es que haya inventado la rueda, pero en la receta te dejo mis impresiones y la explicación de cómo puedes prepararlas de forma tradicional si lo prefieres.


    Piruletas caseras de caramelo con fruta fresca


    Ingredientes para el caramelo
    • 250 g de azúcar
    • 100 ml de agua
    • 50 ml de glucosa líquida
    Utensilios
    • Palitos para piruletas, (dependiendo del tamaño pueden ser palillos de madera también)
    • Molde de piruletas ( pero si te gustan "deformes" no hace falta )
    Relleno
    • Finas rodajas de higo
    • Polvos de fresa liofilizada
    • Pipas de calabaza
    • Cebolla frita (la que se usa para hot dogs o hamburguesas)
    Nota:
    Si las quieres de colores usa colorantes y si usas aromas naturales le darás sabor.

    Elaboración
    1. Mezcla todos los ingredientes para el caramelo en un cazo, ponlos al fuego mínimo durante 25 minutos. 
    2. Remueve de vez en cuando. (cuidado: si subes el fuego o te pasas de tiempo el caramelo se volverá ámbar, y no es que no esté rico, pero no será transparente).
    3. Coloca los palitos en el molde (en el caso de que uses molde que no sea de silicona, previamente úntalo un poco de aceite o una capa de spray para moldes), y vierte una base de caramelo transparente que no sea muy gruesa. Si no usas molde y usas un plato o bandeja unta un poco de aceite para que no se pegue.
    4. Encima colócale la fruta o fruto que quieras.
    5. Con un palillo húndelo para que queden bien agarradas a la piruleta. 
    6. Asegúrate que el palillo también está bien hundido dentro. 
    7. Deja enfriar hasta que endurezca.

    Tips
    Aconsejo que si usas fruta fresca, la seques muy bien, pues el líquido que desprende una vez que tiene el caramelo encima hace que la parte que la rodea quede semi líquida y no termine de secar. Los frutos secos o flores no tiene ese problema pero no tendrá sabor.

    Sabores. La de higo y la de cebolla sabía exactamente a eso, la de pipas de calabaza sabía a azúcar pues las pipas no "desprenden" sabor por eso si quieres usar algún aroma.

    Piruletas de caramelo con pipas de calabaza y cebolla frita

    Preguntas frecuentes

    ¿Para qué sirve la glucosa líquida en las piruletas?

    La glucosa líquida evita que el caramelo cristalice y se vuelva opaco. Es el secreto para conseguir piruletas completamente transparentes. Se puede encontrar en tiendas de repostería o en grandes superficies.

    ¿Qué frutas funcionan mejor en las piruletas caseras?

    Las frutas con poco líquido son las ideales: higo seco, rodajas muy finas de higo fresco bien secadas, frutos rojos deshidratados o flores comestibles. La fruta fresca con mucho jugo hace que el caramelo alrededor quede blando y no endurezca.

    ¿Cuánto tiempo se conservan las piruletas caseras?

    En un ambiente seco aguantan perfectamente 2-3 días. La humedad es su principal enemiga: el caramelo absorbe el agua del ambiente y se vuelve pegajoso. Guárdalas envueltas individualmente en papel de celofán.

    Piruleta casera de higo con caramelo transparente


    Relato y fotografías @catypol - Circus day.

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