Señoras y Señores,

Bienvenidos a Circus Day

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Hola,

Soy Caty y dirijo este circo

Foodie, diseñadora gráfica, cuentacuentos y aficionada a la fotografía es un resumen de lo que encontrarás aquí, un circo lleno de recetas, historias y espectáculo. Señoras y señores, mesdames et messieurs, ladies and gentlemen, bienvenidos a Circus day, espero que te guste el show.

The Show

En el blog

Mostrando entradas con la etiqueta Dulces Malabares. Mostrar todas las entradas
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Polos de frutas y coco

¿Quién me había dicho a mí que el asunto terminaría de esta manera?

Cuando recibí la invitación no me puse a dar saltitos de alegría, porque me parecía de mala educación hacerlo delante de los novios, pero era el acontecimiento del pueblo y todos estábamos expectantes.

La novia me preguntó si iba a ir acompañada.

—¡Mmmmm!... No... quiero decir... síii, claro, claro, iré acompañada —dije, sin estar muy convencida.

—Bien —respondió ella—. Tengo ganas de ver con quién.

Me hinché como un pavo y allá me presenté el día del evento. Medio pueblo estaba vestido con sus mejores galas… y el otro medio —el que no estaba invitado— también.

Como ninguno de mis ex quiso acompañarme, tuve que "sobornar" a Zulú, un jardinero que había viajado por todo el mundo y acababa de llegar de un país tropical.

Fue una ceremonia bellísima, diría yo. No repararon en gastos: flores, coche, vestidos… hasta la familia del novio, que venía de otro país, le daba un glamour de revista de bodas. ¡Ains! Bueno, bueno, no me emociono. La cosa vino cuando llegamos al restaurante.

Un lujazo. Hasta los camareros parecían pingüinos, y los aparcacoches, de película. Maravilloso todo. Mi acompañante y yo parecíamos más bien el café con leche: él era morenito y yo más blanca que la nieve. Aunque él aseguraba que en invierno se volvía blanco, blanco. No sé si hice bien en traerlo de acompañante...

Nada más llegar, una señora sexagenaria me preguntó:

—¿Mesa, gogó, mambo?

Y nos miraba a los dos de una manera coqueta.

—No, señora… no somos los gogós —dije yo, asombrada y extrañada de que ya hubiera animadores. ¡Menuda marcha llevaba la señora!

Pero no conté con que mi pareja fuera tan rápido. Así que, sin que pudiera reaccionar a tiempo, cogió a la señora por la cintura, la subió a la mesa, le dio un meneo del que pensamos que le había reajustado el esqueleto y la volteó unas cuantas veces, hasta que acabó enseñándonos la enagua a rayas que llevaba debajo del vestido.

Hubo gritos, pasos, carreras, un desmayo, una ambulancia y unos señores que muy “amablemente” nos acompañaron a la salida.

Zulú, extrañado, me preguntó:

—¿Pero no quería mambo la señora?

—¡Nooooo! —le dije—. Se había olvidado ponerse la dentadura y nos pedía mango… un cóctel de fresa, coco y mango.

Frío se quedó el jardinero.



Polo de fresa, mango y leche de coco, sin lactosa y casero

Polos caseros de mango, fresa y leche de coco caseros

Y frío servimos el "cóctel", no pienses que después de la aventura de la boda lo sirva con alcohol (o si lo haces es cosa tuya), nooo, es fruta, fruta madura, tan madura que no necesita que le añadas azúcar invertido, ya es suficiente la que lleva, fresas maduras, mango madurísimo, y la nata de la leche de coco, ésta sí lleva azúcar, para que tuviera un toque más fresco aún le añadimos menta, solo un poco, lo hemos "turmixado" por partes y congelado de la misma manera.

Y como es verano, hace calor, y tenemos ganas de lo que nos refresca se alargue lo más que podamos, lo convertimos en paletas y ya podemos bailar mambo, ¿por qué no?.

Polos de frutas y coco caseros sin lactosa


La historia de los polos de fruta comenzó por puro accidente en una fría noche de 1905 en San Francisco (California), cuando un niño de solo once años llamado Frank Epperson olvidó en el porche de su casa un vaso de agua con polvos de soda gaseosa y un palito para mezclar. Durante la noche, las temperaturas bajaron drásticamente a niveles de congelación, lo que provocó que la mezcla de refresco se solidificara por completo alrededor del bastón de madera. Al día siguiente, el pequeño Frank descubrió el bloque de hielo dulce, lo extrajo del vaso usando el palito como mango y halló una forma revolucionaria de consumir una bebida congelada.

Durante los años siguientes, Epperson solo preparaba este postre helado para sus amigos y familiares directos, pero, al darse cuenta de su enorme potencial comercial, decidió patentar su creación en 1924 bajo el nombre original de «Epsicle». Poco tiempo después, sus propios hijos comenzaron a pedir el invento llamándolo coloquialmente Pop's 'sicle —una combinación de las palabras «papá» y «carámbano» en inglés—, lo que derivó en la marca mundialmente conocida como Popsicle. Con el paso de las décadas, este formato sustituyó los refrescos artificiales por zumos naturales, naciendo así los polos de fruta que hoy en día se consideran una opción refrescante, saludable y universal para combatir las altas temperaturas.

Actualizado en 2026.


Polos caseros de fresa, mango y coco sin lactosa — en capas


Ingredientes
  • Fresas congeladas
  • Mango congelado
  • Nata de coco 
  • 1 cucharada de azúcar invertido
  • Unas hojas de menta
Elaboración
  1. Reduce, en la túrmix, a puré las fresas.
  2. Vierte el puré en los moldes de helado y mete en el congelador durante media hora. 
  3. Reduce el mango y la menta a puré y añade al polo, encima de la fresa. 
  4. Coloca el palo para polos, asegúrate de centrarlo (puedes hacerlo con un papel haciendo un corte en el centro). 
  5. Vuelve al congelador. 
  6. A la media hora añade la nata de coco mezclada con el azúcar invertido y deja en el congelador hasta que esté solidificado todo.

Azúcar invertido


Ingredientes (los mismos tanto para Thermomix como tradicional)
  • 150 gr. agua mineral embotellada
  • 350 gr. azúcar
  • Gasificante (1 sobre blanco y 1 morado) 

Elaboración tradicional
  1. Mezcla en un cazo, usando varillas, al fuego el agua, azúcar y sobre blanco (ácido tartárico), hasta que empiece a hervir. 
  2. Apaga el fuego.
  3. Deja que baje la temperatura hasta que esté templado y no queme. (unos 20-30 minutos) hasta los 50º C.
  4. Añade el sobre morado (bicarbonato) y mezcla unos segundos con las varillas. 
  5. Quedará con bastante espuma, se va quitando pasados unos minutos, deja que baje bastante antes de llenar un tarro de cristal, para que no desborde. 
  6. Envasa en tarro de cristal, deja enfriar del todo y tapa el tarro.
Elaboración Thermomix
  1. Mezcla en al jarra el agua, el azúcar y el sobre blanco (ácido tartárico), 6-7 min. 100º, velocidad 3 y espera a que llegue a esta temperatura.
  2. Deja que baje la temperatura a 50º (unos 20-30 minutos).
  3. Añade el sobre morado (bicarbonato) y mezcla 1 min. velocidad 3. 
  4. Quedará con un poco de espuma, se va quitando pasados unos minutos, deja enfriar y tapa. 
  5. Envasa en tarro de cristal.
Notas: 
Puedes usar fruta sin congelar e ir congelando igual dentro del molde, también queda bien. 
La nata del coco es la parte más "dura" que hay cuando abres una lata de leche de coco, suele estar arriba de la lata. 
El azúcar invertido suele usarse para helados, sé que se vende hecho o puedes hacerlo casero o puedes usar miel para endulzar.
La menta le da un toque fresco, usa hierbabuena si es más fácil encontrarla para ti que la menta.

Preguntas frecuentes

¿Se puede hacer el polo sin azúcar invertido?

Sí. Puedes sustituirlo por miel en la misma proporción o simplemente omitirlo si la fruta está muy madura y dulce. El azúcar invertido mejora la textura del polo evitando que quede demasiado duro y cristalice, pero no es imprescindible.

¿Qué es la nata de coco y cómo se separa?

La nata de coco es la parte sólida y grasa que se acumula en la parte superior de una lata de leche de coco fría. Para separarla fácilmente, mete la lata en la nevera unas horas antes. Al abrirla encontrarás la nata arriba — es más espesa y blanca — y el agua de coco abajo. Solo usamos la nata.

¿Cuánto tiempo necesitan los polos para congelarse bien?

Cada capa necesita unos 30 minutos en el congelador antes de añadir la siguiente. El polo completo necesita un mínimo de 4 horas para estar completamente sólido. Lo ideal es hacerlos la noche anterior.


Polos de fresa, mango y coco caseros

Relato y fotografías @catypol - Circus day

Cheesecake de patata

En el número 13 vive doña Tomasa, una mujer metomentodo que, por alquilar, alquila hasta la alcantarilla al pobre don Hurón.

Peculiar, este edificio. En general, hasta el ascensor —que siempre está estropeado— parece tener vida propia.
Y sus inquilinos son… bueno, no sé… ¿raros, raros? ¿Nunca has estado por allí?

Si es así, no conoces a la auténtica familia del Percebe. Y no creas que, por ser el 13 el número del edificio, tengan mala suerte. ¿O sí? Bueno, depende de cómo se mire… jeje.

Lo que sí sé es que, durante un tiempo, fueron casi como mi familia.
Tenía que tener cuidado con Ceferino: el pobre tenía la costumbre de “quedarse” con lo que quería, y eso tenía frita a su mujer. Nunca conseguía apropiarse de un diamante para ella.

¡Ah! Y me gustaba ver cómo se las ingeniaba Manolo para "espantar" a los acreedores. ¡Uff, si es que...!

Pero a mí, quien de verdad me fascinaba era don Senén, el de la tienda de ultramarinos en la planta baja.
Recuerdo sus mil y una maneras de sacarle las pesetas a la clientela con sus triquiñuelas. Todavía me pregunto cómo lograba que el saco de patatas pareciera tener vida propia.

¡En fin! Si alguna vez pasas por la Rue del Percebe, fíjate en el número 13.
¿Mi recomendación? No le compres las patatas a don Senén.


Creo que siguen siendo las mismas de la última vez que estuve… y de eso ya hace muuuucho tiempo. 


(Inspirada en: 13, Rue del Percebe es una serie de historieta de España creada por Francisco Ibáñez)

Cheesecake de patata

Tarta de queso con patata


Este mes Cocineros del mundo ha decidido que los ingredientes con los que teníamos que elaborar nuestras recetas fuera plátano y patata. No soy "amiga" del plátano he decidido que mi receta sea con patata, mi pregunta era, ¿puede ser plato dulce con patata? y sí, fue la respuesta. 

Después de buscar experimenté con la tarta de queso, y sí, ¿por qué no hacer una con patata?, para los que adoráis las tartas de queso, sé que existe una con batata que no patata, pues la batata es dulce (boniato), pero como yo experimentaba lo hice con patata. 

Llegó justo al límite del plazo, pero llegó, y con esta receta participo en el Reto de Agosto de Cocineros del Mundo en Google+ en el apartado dulce.

¡Listo! invitemos a los vecinos, espero no sean tan peculiares como los de la calle del Percebe, y si es así no pasa nada, será más divertido ¿no crees?.

Si crees que la patata no "casa" con la tarta de queso, puedes cambiarla por boniato.

Esta receta ganó el primer premio dulce del reto de agosto de Cocineros del Mundo. 


Receta actualizada en 2026.


Cheesecake de patata — tarta de queso dulce y salada, receta ganadora


La base
  • 85 g de almendras picadas 
  • 85 g de galletas integrales picadas 
  • 85 g de mantequilla en pomada
  • Molde redondo desmontable de 12 cm.
El relleno
  • 50 g de puré de patata cocida
  • 300 g de crema de queso 
  • 125 g de queso mascarpone
  • 3 huevos 
  • 80 g de azúcar
Decorar
  • Mermelada
  • Queso rallado de sabor fuerte
Precalentar el horno a 180º C

La base 
  1. Unta bien el molde con mantequilla o con spray para moldes. 
  2. Mezcla las avellanas, las galletas y la mantequilla picadas. 
  3. Extiende el preparado en la base del molde, aplanando presionando un poco. 
  4. Reserva el molde con la base en el frigorífico.

El relleno
  1. Pon los ingredientes en una batidora y bate hasta que estén bien mezclados. 
  2. Vierte la mezcla dentro del molde preparado y hornea durante 25 minutos.

Termina
  1. Deja enfriar dentro del molde. 
  2. Pon la mermelada que te guste por encima y lleva todo al frigorífico. 
  3. Deja hasta el momento de servir.
  4. Llegado el momento de servir; saca de el molde y coloca la tarta en una fuente. 
  5. Ralla el queso por encima.
Tarta de queso y patata

Preguntas frecuentes

¿Se nota el sabor de la patata en la tarta de queso?

Apenas. La patata cocida tiene un sabor muy neutro que se integra completamente con la crema de queso y el azúcar. Lo que aporta principalmente es una textura más densa y cremosa, similar a la del boniato en los postres anglosajones.

¿Se puede sustituir la patata por boniato?

Sí, y de hecho el boniato aporta un punto dulce extra que funciona muy bien. La propia receta lo sugiere como alternativa. La proporción es la misma: 50 g de puré de boniato cocido.

¿Con qué mermelada queda mejor el cheesecake de patata?

Las mermeladas de frutos rojos como fresa o frambuesa contrastan muy bien con el queso salado rallado por encima. La mermelada de tomate también funciona si quieres potenciar el contraste dulce-salado.



Relato, recetas y fotografías @catypol - Circus day

Cheesecake de lavanda sin horno

El calor era tan sofocante que hasta las estatuas de mármol parecían sudar. En el palacio real, Cleopatra y Marco Antonio mantenían una discusión logística de alto nivel sobre una de las plantas más codiciadas del Mediterráneo: la lavanda.

Cleopatra, que trataba el cuidado personal como una cuestión de Estado, observaba con horror cómo Marco Antonio intentaba usar un fajo de flores moradas.

—¡Antonio, por Isis! —exclamó la reina, arrebatándole el ramo—. Eso no es un espantamoscas. Si quieres que el ejército te respete, no puedes ir oliendo a sudor de centurión y cuero viejo.

—Es que los egipcios sois muy complicados, Cleo —gruñó Antonio, rascándose el cuello—. En Roma usamos la lavanda para lo que sirve: lavar. Lavare, ¿entiendes? La echamos al agua de las termas, lavamos la túnica y a otra cosa. Es una planta práctica, para gente con cáliga de cuero y pies en la tierra.

Cleopatra suspiró, frotando un poco de aceite esencial de lavanda en sus sienes. Para ella, la lavanda no era jabón: era diplomacia líquida.

—En Egipto —explicó ella con tono regio— la usamos para que los dioses nos miren bien y para que tú dejes de quejarte por el insomnio. Además, sirve para el embalsamamiento. Si te mueres mañana, quiero que al menos huelas como un jardín y no como un barril de salmuera.

—¿Embalsamarme? ¡Si estoy en la flor de la vida! —protestó Antonio, aunque aceptó que una esclava le ungiera los antebrazos con el ungüento aromático.

De repente, el rudo general romano se detuvo. Olisqueó el aire, notando cómo la tensión de las legiones y las guerras civiles parecía disiparse bajo el efecto sedante de la flor.

—Está bien, lo admito —dijo Antonio, relajando los hombros—. Huele mejor que el puerto de Ostia en agosto. Pero como se enteren en el Senado de que me pongo aceititos de flores antes de cenar, a Octavio no le va a gustar.

Cleopatra sonrió de lado, ajustándose su corona de oro.

—Tranquilo, Antonio. Si alguien te pregunta, diles que es un nuevo sistema defensivo egipcio: los enemigos se quedarán tan relajados que olvidarán dónde dejaron la espada.

Antonio soltó una carcajada y se echó un puñado de flores en la crin del casco, solo para fastidiar. Al final del día, los dos estaban de acuerdo en algo: los romanos la usaban para el cuerpo, los egipcios para el alma, pero ambos la necesitaban para soportarse el uno al otro en medio del desierto.


Lavanda cheesecake

tarta de queso de lavanda


Se dice de la lavanda que es una planta muy utilizada en el mediterráneo, yo eso no lo sé, lo que me recuerda a mi esta planta es a mi infancia, al olor tan especial que desprendía cuando paseaba por el jardín y lo mucho que me gustaba, siempre pensé que un día la tendría en casa y bueno esta ha sido una buena ocasión para comprarla y aprovechar su flor para decorar una cheesecake para celebrar el II aniversario de un blog muy especial: Cocinando con CatMan, que en esta ocasión lo celebra con recetas con flores. Felicidades Manu, espero y deseo que cumplas muchos más.

Esta receta ganó el primer premio en el concurso de recetas con flores de Cocinando con CatMan. 

Receta actualizada en 2026.


Cheesecake de lavanda sin horno — receta ganadora con flores


Ingredientes para 2 unidades
  • 4 flores frescas de lavanda (para decorar)
  • 1 hoja de acetato tamaño DIN A4 cortada por la mitad
  • 2 aros de emplatar de 4,5 x 10 cm con 4,5 de altura

Para la base de galleta:
  • 80 g de galletas María
  • 40 g de mantequilla a temperatura ambiente

Para la base de queso:
  • 150 g de queso crema
  • 30 g de azúcar
  • 75 g de chocolate blanco
  • 150 ml de nata 35 % de materia grasa
  • 1 cda. de agar-agar
  • 40 ml de agua caliente
  • 1 gota de extracto o aceite esencial de lavanda comestible (según intensidad)

Para la cobertura de gelatina:
  • 220 ml de agua
  • 10 g de azúcar
  • 3 hojas de gelatina neutra
  • 1 cda. de zumo de limón exprimido (opcional)
  • Un poco de colorante lila (la punta de un palillo de dientes es ideal, ya que solo queremos darle un ligero toque de color)

1. Preparación de las flores
Lava las flores frescas de lavanda en un bol con agua y un poco de zumo de limón. Reserva.

2. Preparación de los moldes
Coloca las mitades de acetato dentro de cada aro de emplatar y sitúalos sobre un plato o bandeja que quepa en el frigorífico.

3. Base de galleta
Tritura las galletas metiéndolas en una bolsa y pasando un rodillo por encima hasta obtener una miga fina. Viértelas en un bol, añade la mantequilla a temperatura ambiente y mezcla bien hasta conseguir una masa homogénea. Distribuye esta masa en el fondo de cada aro, presionando ligeramente con el dorso de una cuchara. Lleva al frigorífico para que endurezca.

4. Base de queso
En un cazo, calienta a fuego medio la nata, el queso crema, el azúcar y el chocolate blanco. Mientras tanto, disuelve bien la cucharada de agar-agar en los 40 ml de agua caliente.

Cuando la mezcla del cazo esté bien integrada y rompa a hervir, añade el agar-agar disuelto, remueve y deja que hierva un par de minutos sin dejar de remover. Retira del fuego, añade de inmediato la gota de lavanda comestible y mezcla enérgicamente. Vierte la mezcla caliente directamente sobre la base de galletas sin esperar a que se temple (así evitarás que el agar-agar cuaje en el cazo y haga grumos). Refrigera hasta que cuaje.

5. Cobertura de gelatina
Pon a hidratar las 3 hojas de gelatina en un bol con agua muy fría durante 5 o 10 minutos.

Mientras tanto, en otro cazo, calienta los 220 ml de agua con el azúcar y el colorante lila (usa muy poco; si te pasas y el color queda muy intenso, retira un poco de líquido y rebájalo con más agua). Cuando el agua esté bien caliente (no es necesario que hierva), retira el cazo del fuego. Escurre bien las hojas de gelatina con las manos, añádelas al cazo y remueve hasta que se disuelvan por completo. Si lo deseas, incorpora la cucharada de zumo de limón.

Deja que esta mezcla se temple por completo a temperatura ambiente (pero sin que llegue a cuajar). Una vez tibia tirando a fría, viértela con cuidado sobre la capa de queso ya cuajada. Coloca las flores frescas encima, hundiéndolas ligeramente para que la gelatina las cubra bien.

6. Reposo y presentación
Deja reposar en el frigorífico al menos 4 horas, o hasta el momento de servir. Cuando esté bien fría, desmolda con cuidado retirando el aro, retira el acetato... ¡y a disfrutar!

Nota:
  • Si no tienes acetato, te da pereza usarlo o no quieres comprarlo, no te preocupes: puedes saltarte ese paso por completo. En lugar de utilizar los aros de emplatar, monta la tarta directamente dentro de vasitos de cristal individuales, copas de postre o tarros pequeños. Sigue exactamente los mismos pasos montando las capas en el fondo del vaso (la galleta, la crema de queso y la gelatina con la flor) y sírvelos tal cual, directamente de la nevera y con una cucharilla. Queda una presentación preciosa, limpísima y te ahorras el momento del desmolde.
  • Hay personas que utilizan la esencia de lavanda en infusiones, galletas o limonadas, pero con esta planta ocurre un poco como con el cilantro: hay a quienes les sabe a jabón. Si por lo que sea no te convence la lavanda, no te preocupes; cambia el sabor añadiendo una gota de la esencia que más te guste (como vainilla, azahar o limón) y decora el postre a tu manera.

Cheesecake de lavanda

Preguntas frecuentes

¿Se puede comer la lavanda?

Sí, siempre que sea lavanda comestible o aceite esencial apto para uso alimentario. La lavanda culinaria tiene un sabor floral y ligeramente amargo. La clave es usar muy poca cantidad para que no resulte jabonosa.

¿Qué diferencia hay entre agar-agar y gelatina?

El agar-agar es de origen vegetal, apto para veganos, y cuaja a temperatura ambiente. La gelatina es de origen animal y necesita frío. En esta receta se usa agar-agar para la crema y gelatina neutra para la cobertura transparente.

¿Se puede hacer el cheesecake de lavanda sin molde de aro?

Sí. Puedes prepararlo directamente en vasitos de cristal individuales o copas de postre, montando las capas igual. Queda una presentación preciosa y te ahorras el desmolde.





Receta, relato y fotografías @catypol - Circus day.

Cheesecake Tiramisú

En una pequeña cafetería de Roma llamada “Dolce Vita”, Tommaso Bartolomei seguía empeñado en convertirse en el italiano más americano del barrio. Había cambiado su peinado, llevaba gafas de sol incluso de noche y pronunciaba cualquier palabra inglesa con una confianza absoluta.

Aquella tarde entró en la cafetería.

Hello everybody!

Nadie respondió. La camarera, Lucía, levantó la vista.

—¿Qué quieres, Tommaso?

Él apoyó ambas manos en la barra y habló muy serio:

—Hoy quiero un auténtico dessert americano.

—Tenemos tiramisú.

Tommaso hizo una mueca de superioridad.

—No, no, no… yo hablo de sweet international culture. Algo tipo… cheesecake.

Lucía señaló la vitrina.

—También hay cheesecake.

Y entonces ocurrió. Tommaso se quedó inmóvil. A la izquierda: una cheesecake brillante, perfecta, cremosa. A la derecha: un tiramisú espolvoreado con cacao, suave, glorioso, con olor a café recién hecho. El silencio fue absoluto.

Madonna santa… —susurró.

Lucía cruzó los brazos.

—¿Entonces?

Tommaso empezó a caminar nervioso de un lado a otro.

—La cheesecake es moderna… americana… cosmopolitan…

Se giró hacia el tiramisú.

—Pero el tiramisú… mamma mia… el tiramisú te abraza el alma…

Un señor del fondo dejó el periódico para observar la escena. Los demás ya hacía rato que estaban pendientes de Tommaso. Tommaso sudaba.

—¡No puedo elegir! ¡Es como escoger entre Elvis Presley y mi nonna!

Lucía ya estaba perdiendo la paciencia.

—Tommaso, hay gente esperando.

Él cerró los ojos dramáticamente.

Okay… decisión final…

Todo el bar contuvo la respiración. Tommaso señaló con solemnidad…

…la cheesecake.

Hubo murmullos. Lucía sirvió la porción. Tommaso cogió el tenedor, dio un bocado… y asintió lentamente.

Very good

Pero en ese momento vio cómo servían un tiramisú en la mesa de al lado. El cacao cayó lentamente sobre la crema. El aroma del café llegó hasta él. Tommaso tembló.

—No… no debo mirar…

El señor del fondo sonrió. Tommaso aguantó exactamente siete segundos. Después se levantó de golpe y gritó:

—¡LUCÍA, TRÁEME TAMBIÉN EL TIRAMISÚ Y QUE DIOS DECIDA!

El bar entero rompió a reír. Y esa noche, derrotado pero feliz, Tommaso salió de la cafetería con la camisa manchada de cacao y queso crema murmurando:

—América inventó la cheesecake… pero Italia inventó la felicidad.


tarta de queso con sabor a tiramisú

tarta de queso de tiramisu

Existen pocos postres que definan tan bien la identidad de sus regiones como la cheesecake y el tiramisú. Mientras la primera es un legado de la Grecia Antigua que Nueva York elevó a la perfección, el segundo nació en los salones de Italia como el 'tentempié' definitivo. Al unirlos, creamos un puente gastronómico: la textura densa y cremosa del queso se rinde ante la intensidad del espresso y la suavidad del mascarpone, logrando un postre que no solo satisface el paladar, sino que despierta los sentidos.

Tarta de queso de tiramisú

Ingredientes
  • 320 g de queso crema.
  • 250 g de queso Mascarpone.
  • 4 huevos L
  • 200 g de azúcar.
  • 200 ml de nata líquida (35% MG).
  • 3 cucharadas colmadas de café soluble.
  • 2 cucharadas de Amaretto.
  • 1 cucharada de harina de trigo.
  • Bizcochos de soletilla.
  • Para el remojo: 1 taza de café expreso muy fuerte + 1 chorrito de amaretto.
  • Para decorar: Cacao puro en polvo.

1. Infusionar la base: 

Calienta la nata y disuelve en ella las 3-4 cucharadas de café soluble. Remueve hasta que sea un jarabe oscuro y deja que temple.

2. Crear la crema:

En la batidora o Thermomix, bate el queso crema y el mascarpone con el azúcar. Añade los huevos y 2 cucharadas de amaretto. Incorpora el "jarabe" de café que preparaste y la harina. Bate hasta que sea una crema homogénea y de un color café con leche intenso.

3. El montaje:

1. Forra el molde (18-20 cm) con papel de horno humedecido.

2. El baño: Pasa las soletillas por la taza de café fuerte con amaretto. Ojo: vuelta y vuelta rápida. No queremos que se deshagan, solo que se saturen de sabor.

3. Capas: Cubre el fondo del molde con una capa densa de soletillas mojadas, bien apretadas. Vierte la mitad de la mezcla. Pon otra capa de soletillas mojadas en medio y termina de verter el resto de la crema.

4. Horneado y Enfriado

• Hornea a 200°C durante 40 minutos. Si te han quedado las soletillas arriba y ves que se doran mucho tapa con un papel de aluminio.

• Apaga el horno, deja la puerta entreabierta 15 minutos. Luego sácala y, cuando esté a temperatura ambiente, métela en la nevera al menos 8-12 horas. El sabor del café y el licor se asientan y ganan potencia con el frío.

• Justo antes de servir, desmolda con cuidado y cubre la superficie con una capa generosa de cacao puro tamizado.



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Brochetas dulces

Al final de la comida, entre bocados de postre y el principio de la sobremesa, empiezan las grandes historias.

Primero son pequeñas, casi tímidas, como si se asomaran con cautela desde la memoria. Alguien menciona un verano lejano, otro corrige un detalle —«no fue en el 98, fue el año de la tormenta grande»— y, de pronto, la mesa entera se inclina un poco hacia el centro, como si el mantel guardara un secreto.

Las cucharillas tintinean dentro de las tazas de café. Afuera, la tarde se vuelve más lenta.

Entonces aparece la primera carcajada.

Es la señal. A partir de ahí, todo se desordena: los recuerdos se pisan unos a otros, las versiones cambian, los héroes crecen y las desgracias se vuelven casi cómicas. El tío que siempre habla poco levanta un dedo para aclarar algo importante que nadie recordaba; la abuela niega con la cabeza, pero sonríe, porque sabe que la historia verdadera ya no importa.

Lo que importa es el viaje. Pincelada a pincelada… o, mejor dicho, a brocheta de fresa y chocolate.

—Eso no fue así —dice alguien—. Lo que pasó de verdad fue…

Y la historia vuelve a empezar.

Mientras tanto, el café se enfría lentamente y el sol baja un poco más por la ventana. Nadie tiene prisa. Las migas sobre el mantel parecen un mapa diminuto de lugares que quizá existieron o quizá no.

En algún momento, alguien cuenta algo que nunca había contado antes.

Y entonces la mesa se queda en silencio.
Un silencio corto, atento.

Porque todos entienden que, sin darse cuenta, acaban de entrar en otra historia distinta.

Brochetas dulces

Brochestas dulces de brownie, crepes y fresas


La práctica de ensartar alimentos se remonta a la prehistoria. Está documentada desde el Homo erectus, que utilizaba esta técnica para asar carne, y que con el tiempo evolucionó en diversas culturas para asar también frutas y verduras. Se cree que los pinchos de fruta tienen raíces en Asia y en la antigua Grecia y Roma, donde la fruta fresca era un postre habitual. Aunque la técnica es muy antigua, la brocheta de postre, como concepto versátil, es una variante moderna de preparaciones saladas tradicionales como los shish kebabs árabes o los souvlakis griegos. 

Estas brochetas dulces de fresas son un postre perfecto para el verano o para sorprender en una sobremesa. En mi opinión, es una forma diferente y fresca de presentar un postre. Y, si combinas bien los ingredientes, puede incluso convertirse en el centro de la sobremesa. ¿No lo crees?


Brochets de fresas, crepes y bizcocho de chocolate

Ingredientes para 4 personas (8 - 12 brochetas)
  • Crepes: 4-6 unidades (puedes comprarlas listas o hacerlas con harina, leche y huevo).
  • Relleno: Mermelada de albaricoque o melocotón o dulce de leche.
  • Acompañamiento: Bizcocho de chocolate (cortado en unos 16-20 cubos medianos).
  • Fruta: 12-15 fresas frescas, lavadas y sin el tallo verde.
  • Decoración: Azúcar glass para espolvorear.
  • Utensilios: Palillos largos para brochetas.
Preparación: 
Organiza todos tus elementos en la mesa de trabajo: las crepes estiradas, los cubos de bizcocho ya cortados, las fresas limpias y la mermelada.

Relleno de Crepes: 
Extiende una capa fina y uniforme de mermelada sobre toda la superficie de cada crepe usando una espátula. En lugar de mermelada puedes usar otro tipo de relleno que te guste más.

Enrollado: 
Enrolla la crepe de forma apretada para que el relleno se mantenga en su lugar y el cilindro quede firme.

Corte: 
Corta los rollitos de crepe en rodajas de aproximadamente 2 cm de ancho (estilo "sushi").

Ensamblaje (Parte 1): 
Toma un palillo de brocheta y comienza a insertar los ingredientes.

Ensamblaje (Parte 2): 
Repite el proceso hasta llenar la brocheta o terminar con los ingredientes. Asegúrate de que queden bien sujetas.

Toque Final: 
Coloca las brochetas en un plato plano y, con ayuda de un colador pequeño, espolvorea azúcar glass por encima para darles ese acabado profesional.

Presentación: 
Sirve inmediatamente.


Paso a paso de las brochetas dulces

Si las haces mini pueden formar parte de una tabla dulce:

tabla dulce


Relato y fotografías @catypol - Circus day

Towel crepe rolls

[DESEOS]
Besos en la frente
El sonido de la lluvia
El olor después de la lluvia
Abrazos inesperados
Nada más que cielos azules
La luz de verano
Sonidos del mar
El cantar de los pájaros
Envolverse en una toalla suave y grande
Enamorarse de los detalles
Japón en primavera
Libros, té y una deliciosa crepe enrollada





Se considera una receta relativamente nueva, popularizada a través de plataformas como TikTok, con influencias de la repostería de estilo asiático. Se llama "Towel" (toalla) debido a la técnica de enrollado, que crea capas similares a una toalla enrollada. Se diferencia de la tarta milcreps (crepe cake) tradicional en que las creps se disponen en una fila, se rellenan y se enrollan juntas formando un tronco o rollo compacto. Para que sea más rápido de hacer y fácil, la versión con obleas de arroz es lo más top ahora y además sin gluten.



· TOWEL CREPE ROLLS ·


Ingredientes
  • Fresas
  • Nata montada
  • Azúcar o eritritol
  • Obleas de arroz
  • Cacao, fresas y menta (para decorar)
Elaboración
  1. Moja las obleas de arroz en agua, no dejes que se ablanden demasiado. 
  2. Coloca encima de la mesa tres obleas superpuestas una encima de la otra por un lado. 
  3. Esparce por encima la nata montada y trozos de fresa. 
  4. Cierra las obleas enrollándolas de un lado y enrollándolas por un lado hacía el otro. 
  5. Espolvorea cacao en polvo por encima y decora con fresa y menta.


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Granola casera

A mi abuela le gustaba peinarme por la noche. Decía que mi negra cabellera la había heredado de su hija Olive, una mujer alta, exageradamente delgada y con un eterno novio marinero al que le gustaban mucho las espinacas. Aunque yo la recuerde con un casto moño —como el que lleva mi abuela— y con unos pies enormes (y eso que quede entre nosotros, pues nunca reconoceré haberlo dicho delante de ella).

Lo que me gustaba de que mi abuela estuviera en casa no era precisamente que me recordara a mi tía, sino más bien su granola. Mejor que las espinacas. Endulzada con algo que ella nunca revelaba, y a mí me daba igual, pues no iba para repostera ni cocinera. Con que me lo hiciera ella, me bastaba. Tendría que convencer a mi madre para que le dejara la receta, o un día esa maravilla desaparecería de mi vida.

Cuando la tía Olive vino una vez de visita, lo hizo sin su eterno novio. Yo todavía era pequeña y todo de ella me fascinaba. Su “Oh, dear!”, que solía decir tan frecuentemente, se me “pegó” y no paraba de repetirlo. Hasta la abuela me puso mala cara alguna vez:

¡Qué cansino! —decía frunciendo el ceño.

Desde aquella visita que nos trastocó a todos un poco, a mamá no le hacía demasiada gracia la llegada de su cuñada. Pero si la abuela prometía que lo compensaría con su granola, la tía Olive era recibida con alfombra roja incluida.



La granola es un delicioso alimento que se ha vuelto muy popular en los últimos años. Se trata de una mezcla de ingredientes naturales, copos de avena u otros, frutos secos, semillas y miel, que se hornea para obtener una textura crujiente y un sabor delicioso.

El origen de la granola se remonta al siglo XIX, cuando el médico suizo Maximilian Bircher-Benner desarrolló una receta a base de avena cruda, frutas y nueces para alimentar a sus pacientes. Esta mezcla se convirtió en un alimento energético y nutritivo, y con el tiempo evolucionó hasta convertirse en la granola que conocemos hoy en día.

Se ha vuelto muy popular debido a sus numerosos beneficios para la salud. La avena es una excelente fuente de fibra y ayuda a mantener el sistema digestivo saludable, mientras que los frutos secos y las semillas proporcionan grasas saludables, proteínas y una gran variedad de nutrientes. Además, la miel utilizada en la granola le brinda un dulzor natural y también aporta beneficios antioxidantes.

Puede ser consumida sola como un snack saludable, pero también se utiliza como ingrediente en numerosas recetas. Se puede añadir a yogures, batidos, ensaladas de frutas o espolvorear sobre postres para darles un toque crujiente y nutritivo.

Y esta es mi versión, queda decir que si quieres puedes añadirle chocolate negro aunque yo lo añadiría después de la cocción para que no se derrita o también puedes añadir a la mezcla frutas deshidratadas si te gustan, si lo mezclas con chocolate puedes hacer barritas, personalizable según tus gustos.



· GRANOLA ·

Ingredientes
  • 150 gramos de copos de avena o trigo sarraceno
  • 75 gramos de semillas de calabaza
  • 40 gramos de semillas de girasol 
  • 35 gramos de semillas de sésamo
  • 40 gramos de almendras laminadas
  • 40 gramos de avellanas troceadas
  • 50 gramos de coco rallado
  • 1 cucharada de sal y pimienta
  • 1 cucharada de canela molida
  • 1 cucharadita de cúrcuma
  • 75 gramos de aceite de coco derretido
  • 120 gramos de miel 
  • 1 cucharadita de vainilla líquida
Elaboración
  1. Mezcla bien y extiende todos los ingredientes sobre una bandeja de horno. 
  2. Hornea a 170 ºC durante 30 minutos o hasta que esté dorado. 
  3. Deja enfriar y rompe en trozos. 
  4. Guardar en un recipiente hermético.



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Brownie en taza

Sentada sobre una chimenea del viejo centro de la ciudad, Agatha observaba el ir y venir de la gente. No sabía si le gustaba lo que veía. La evolución había hecho que, a veces, añorara aquellos tiempos sencillos: el bosque, la casita de chocolate —como ella la llamaba, pues era de color marrón—, el huerto que le suministraba alimento y una olla tan grande que, cuando la usaba, habría podido dar de comer a todo el pueblo.

Ahora vivía en la planta número trece de un edificio. Sí, en ese edificio sí existía esa planta, y ella era la única que la habitaba. Ya no usaba una olla como cuando era joven. Ahora casi todo se podía cocinar en el microondas. Tampoco tenía huerto: el supermercado de debajo del edificio la abastecía sin problema. Tenía un aspirador que limpiaba el suelo solo y una pantalla que le permitía leer cualquier libro de la biblioteca que quisiera.

La gente llamaba a eso «comodidad». Ella no estaba tan segura. Había crecido rodeada de gatos, escobas voladoras y libros de hechizos. Todo funcionaba con solo mover el dedo índice. Pensaba que aquello era muy moderno… hasta que el hijo del vecino de la planta seis le dijo que, si no tenía conexión wifi o Bluetooth, era del tiempo de los dinosaurios.

Brownie de chocolate y helado

Brownie cocinado en el microondas


Los mug cakes, o bizcochos en taza, son una opción tentadora para satisfacer antojos dulces de manera instantánea y sin complicaciones. Se cree que surgieron en la década de 2010 con la popularización de las recetas rápidas y prácticas en Internet. Inicialmente, se compartían en blogs culinarios y foros de cocina, donde los aficionados a la repostería experimentaban con diferentes combinaciones de ingredientes. Entre sus creaciones más conocidas está el brownie en taza, y por este mismo me he decidido, con un poco de helado de vainilla. Te quita el antojo de golpe. ¿No lo crees?.


· BROWNIE EN TAZA ·

Ingredientes:
  • 10 g de aceite de oliva
  • 30 g de azúcar
  • 10 g de leche
  • 1 huevo campero
  • 10 g de cacao puro sin azúcar
  • 30 g de harina
  • 1/4 de cdta. de levadura en polvo
  • 1 pizca de sal
  • 1 nuez troceada (opcional)
  • Trocitos de chocolate negro (opcional)

Elaboración
  1. Bate el aceite, el azúcar y la leche. 
  2. Añade el huevo. 
  3. Añade el cacao, la harina, la levadura y la sal. 
  4. Bate. 
  5. Añade la nuez y el chocolate si los has elegido. 
  6. Pon dentro de una taza y lleva al microondas 1 minuto. 
  7. Mi microondas es de 800 W.

    Notas:
  • Asegúrate de remover bien la mezcla y que no quede nada de harina sin integrar. 
  • No lo cocines demasiado o se secará mucho. 
  • ¡Ah! déjalo enfriar un poco o te quemarás. 
  • Y por último, decóralo como más te guste, helado, nata, etc

Brownie en taza en el microondas


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Chocolate crinkles

Cuando una tirita formaba parte de la cura del dolor y las lágrimas duraban lo que duraba el “sana sanita”. 
Cuando en los cuentos de princesas, los príncipes salían del beso a una rana. 
Cuando la leche te dejaba bigote.
Cuando contabas me quiere, no me quiere, con los pétalos de una margarita, y si era sí, sonreías como una tonta y si era no, volvías a repetir para que saliera sí. 
Cuando las mariposas volaban en el estómago cada vez que te enamorabas. 
Cuando la primavera te hacía llorar de alegría y no de alergia. 
Cuando pedías un deseo a una estrella fugaz y te emocionabas por haberla visto y deseabas que se cumpliera. 
Cuando el chocolate te gustaba, y te sigue gustando, a porciones, a tableta, en taza, en bizcocho, en caramelo o en galleta.




Parece ser que la receta se originó en la primera mitad del siglo XX en la casa de Helen Fredell de St. Paul, Minnesota. En el “Cooky Carnival” de Betty Crocker (que presenta Molasses Crinkles), la Sra. Crocker escribe: “Cuando se sirvieron en Mrs. Fred Fredell's en St. Paul, Minnesota, estaban tan deliciosas que le supliqué la receta. Gracias a ella, miles de personas han disfrutado de estas galletas". 


·CHOCOLATE CRINKLES ·

Ingredientes
  • 60 gramos mantequilla 
  • 230 gramos chocolate semidulce o amargo, picado 
  • 85 gramos azúcar
  • 2 huevos grandes
  • 2 cucharaditas azúcar de vainilla
  • 195 gramos harina
  • 1/4 cucharadita de sal
  • 1/2 cucharadita de levadura en polvo
  • 110 gramos azúcar glass tamizado 

Elaboración
  1. Funde al baño María el chocolate con la mantequilla. 
  2. Reserva. 
  3. En la batidora, bate los huevos y el azúcar hasta que espese, se vuelva una crema blanca y esponjosa (de 3 a 5 minutos). 
  4. Añade la vainilla y seguidamente el chocolate. 
  5. Sigue batiendo hasta que se mezcle bien. 
  6. En un cuenco aparte mezcla la harina, la sal y la levadura en polvo. 
  7. Agrega los ingredientes secos con el chocolate y bate hasta que se mezcle todo bien. 
  8. Tapa con film y refrigera hasta que esté firme, desde unas horas hasta toda la noche. 
  9. Precalienta el horno a 165 ºC 
  10. En la bandeja del horno pon un papel de hornear. 
  11. Coloca el azúcar glass tamizada en un cuenco profundo. 
  12. Forma bolas de unos 2.5 cm. y hazlas rodar e impregnarse bien dentro del azúcar glass. 
  13. Tiene que quedar muy pero que muy recubierto. 
  14. Coloca en la bandeja dejando separación entre ellas (unos 5 cm.).
  15. Hornea unos 10 minutos, y deja reposar 5 sobre una rejilla. 



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Savillum la tarta de queso

Escipión se baja de su carro triunfal, con la cara pintada de rojo —siguiendo la tradición— y una corona de laurel perfectamente nivelada. Se acerca a Fabio, que lo mira expectante.

—¡Fabio! ¡Viejo amigo! —exclama Escipión, rebosante de adrenalina—. ¿Viste eso? Zama. Pum. Fin de la guerra. Aníbal está en su casa pidiendo asilo político y yo tengo un apodo nuevo que rima con el continente que acabo de dominar: «el Africano».

Fabio exhala un suspiro que parece cargar con toda la historia de la República.

—Sí, sí... Muy ruidoso todo, Publio —dice Fabio, limpiándose una mota de polvo de la toga—. Felicidades por no morir. Pero seamos honestos: Aníbal ya estaba agotado. Básicamente, tú solo llegaste para darle el último empujón. Si yo no lo hubiera tenido vagando por Italia durante dieciséis años, aburriéndolo hasta las lágrimas con mis retiradas estratégicas, ese hombre te habría merendado con un poco de savillum.

—¿En serio, Fabio? —se ríe Escipión—. Crucé el mar, recluté a los veteranos que tú habías jubilado, convencí a los númidas de que cambiaran de bando y derroté al general más peligroso de la historia en su propio patio... ¿y dices que fue porque tú lo «aburriste»?

—Exactamente —asiente Fabio con una seriedad absoluta—. Yo fui el que lo dejó sin suministros. Yo fui el que destruyó su moral. Tú solo fuiste el cobrador que llegó cuando la factura ya estaba vencida. De hecho, deberías agradecérmelo. Si te lo hubiera dejado fresco, ahora tu título sería «Escipión el Desaparecido».

Escipión se queda mirándolo, entre la admiración y las ganas de volver a África para no escucharlo:

—Eres increíble, Fabio. He traído toneladas de plata para el tesoro de Roma.

—Plata... Qué vulgar —murmura Fabio mientras se da la vuelta para irse—. Atrae a los ladrones y a la inflación. En mis tiempos, nos bastaba con el orgullo y un puñado de habas.

Mientras Fabio se aleja con su paso lento y calculado, Escipión le grita:

—¡Oye, Fabio! ¡Voy a proponer que mi estatua sea más alta que la tuya!

Fabio, sin detenerse, levanta una mano:

—No te molestes, Publio. Seguramente la pondrán en un lugar con muchas corrientes de aire. Yo esperaré a que se erosione... Tarde o temprano, el tiempo siempre me da la razón.


Nota real: Catón el Viejo vivió durante la época de la República Romana, sirviendo bajo influyentes figuras como Quinto Fabio Máximo (el "Cunctator") y Publio Cornelio Escipión el Africano.


Tarta de queso Savillum romana

Savillum tarta de queso Catón romana


Era el Siglo de Oro, aquel en el que la cocina se revolucionó por el descubrimiento de nuevos productos de otras tierras; una época en la que ser cocinero era importante y atrás quedaba el tiempo de la sobriedad: ahora las mesas se llenaban de lujuria y tentación. Ellos inventaron el arte del exceso —aunque las guerras y la escasez nos hablen de todo lo contrario en tantas historias más cercanas a nuestro siglo—. Sin embargo, en aquel siglo, y aunque solo se conociera la cuchara y el resto se comiera con las manos, lo básico dio paso a las exóticas viandas en la mesa de los poderosos.

Con el paso de los siglos, la tarta de queso se ha convertido en una elaboración muy conocida y realizada alrededor del mundo: la famosísima New York cheesecake, las variopintas tartas de queso con galleta, con mermelada, con frutas, con diferentes tipos de leche, etcétera. Y aunque la que comemos o hacemos hoy en día nada tiene que ver con esta tarta de queso simple, básica y original, pienso que en aquel momento debía ser un manjar de dioses o, más bien, de emperadores.

El pastel de queso no solo es uno de los postres favoritos del mundo: es también uno de los más antiguos. Se sabe que data del año 776 a. C.; sin embargo, las primeras recetas de esta preparación dulce se popularizaron en el libro de Marco Porcio Catón.

El savillum es una receta romana que se encuentra en De Agri Cultura (siglo II a. C.), la obra más antigua conocida de la prosa romana. Fue escrita por el político Catón el Viejo, un hombre conocido por su devoción a la sencillez y su amor por la vida en el campo. De acuerdo con el estilo de vida de su autor, De Agri Cultura es un manual de instrucciones práctico sobre agricultura. Las recetas que aparecen en él son tan sencillas y rústicas como el propio savillum.

La receta en latín es la siguiente:
Savillum hoc modo facito. Farinae selibram, casei P. II S una conmisceto quasi libum, mellis P. ✳ et ovum unum. Catinum fictile oleo unguito. Ubi omnia bene conmiscueris, in catinum indito, catinum testo operito. Videto ut bene percoquas medium, ubi altissimum erit. Ubi coctum erit, catinum eximito, papaver infriato, sub testum subde paulisper, postea eximito. Ita pone cum catillo et lingula. (De Agri Cultura, 84)

Que vendría a decir algo así:
«Haz el savillum de la siguiente manera: mezcla todo junto, media libra de harina, dos libras y media de queso (como para el libum), un cuarto de libra de miel y un huevo. Unta con aceite una escudilla de barro. Cuando lo hayas mezclado todo bien, échalo en la escudilla y cúbrela con una tapadera de barro. Procura que se cueza bien por el centro, donde es más alto: cuando esté cocido, retira la escudilla, úntalo de miel, espolvorea encima amapola molida, colócalo un poco bajo la tapadera de barro y retíralo después: sírvelo así en su escudilla y con una cuchara». (De Agri Cultura, 84)

Las versiones en línea de esta receta hablan de un solo huevo, además de queso tipo feta y requesón (que yo no he usado). Quería un pastel de queso suave y no seco; eso me hizo pensar que si en aquella época se lo comían con cuchara, debía de ser más cremoso que seco. También pensé que le había puesto poca miel, acostumbrados como estamos en exceso al azúcar, pero me sorprendió gratamente —aunque si eres muy, muy goloso, quizás te sepa a poco—.

El tipo de queso que se consumía en aquel siglo era de cabra o de oveja; elegí un queso feta por esa misma razón, por estar elaborado con leche de cabra y oveja, y añadí queso en crema para aportarle untuosidad (otras recetas utilizan requesón).

El resultado está riquísimo: me sorprendió de verdad. No es demasiado dulce y la textura no resulta para nada seca en caliente. Cuando se enfría sí se queda un poco más firme, lo que me hace pensar que ponerle dos huevos en lugar de uno quizás haya ayudado (o tal vez poner menos harina). Si alguien lo ha hecho con un solo huevo, ¡ya me contará!

En Mallorca tenemos la greixonera de brossat que tiene similitud, usamos requesón, azúcar, huevos, leche y se cuece en una olla de barro, no usamos harina pero está la versión que incluye ensaimada, como un pudding.

Con esta receta participo en el reto de Cooking the chef de septiembre: Gastronomía Íbera


Savillum la tarta de queso Catón

Ingredientes:
  • 200 g de queso Feta
  • 75 g de queso crema (o requesón)
  • 2 huevos 
  • 40 g de harina
  • 25 g de miel
· Miel y semillas de amapola para decorar

Elaboración
  1. Precalentar el horno a 200º C
  2. Mezcla todos los ingredientes (yo los he mezclado con la Thermomix, sí, lo sé, tiene poco de romano pero es lo que hay, también se puede hacer bien con la túrmix, el queso feta es difícil de deshacer bien).
  3. Unta un molde de barro (el mio es muy pequeño, 16 cm. x 4 cm. "foto abajo") con un poco de aceite y esparce bien con un papel cocina. 
  4. Vierte la mezcla y hornea durante 20 minutos. 
  5. Saca del horno y rocía el pastel con miel y semillas de amapola (opcional) y deja reposar 5 minutos dentro del horno aún caliente.

Ingredientes para la tarta de queso catón


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Helado chocolate flash

Durante un tiempo fue como si el tiempo pasado hubiera sido olvidado: los «sin prisa», el «poco a poco», el «no quieras ir tan rápido», el «todo a su tiempo»... De repente, nos vimos envueltos en una vorágine de «corre, corre que te pillo», en la sensación de hastío en las colas de cualquier lugar y en esa ansiedad por finalizar todo con la misma rapidez con la que empezamos. Hablan de que la tecnología nos ha traído bienestar y, cómo no, esa ansiada inmediatez en aquello que hemos decidido ejecutar: lo queremos todo para ya.

Ahora, el mundo se ha parado por un tiempo; hemos visto cómo nuestra rápida y «acomodada» vida ha temblado y, para muchos, se ha desvanecido para siempre. Hemos vuelto a tener tiempo para organizarnos y a tener paciencia en las colas de cualquier lugar; hemos entendido que el tiempo tiene un precio; la salud, la mayor importancia; la paciencia, una virtud que debemos recuperar; el contacto humano, un valor altísimo, y el amor, todo el respeto del mundo.



Polos zip de chocolate flash con aguacate y fécula

Polos de chocolate flash con aguacate


Este 2020 no está resultando el buen año que pensaba que sería cuando despedí el 2019. Este año nos ha sacudido fuerte y para muchos ha sido una bendición poder recuperar valores perdidos; para otros, en cambio, ha sido una mala experiencia estar recluidos en casa.

Muchos hemos experimentado haciendo pan —yo experimenté con las ensaïmades—; la levadura fue un producto tan vendido en los supermercados que llegó a agotarse en algunos de ellos. Incomprensiblemente, el papel higiénico también (todavía no le encuentro el significado a aquello).

Algo que preparé también, llegado el verano, fue helado; estaba en mi lista. ¿Y en la tuya?

La creación de este concepto se atribuye al joven empresario de origen murciano Evaristo Burgueño Martín, quien en 1973, con solo veintitrés años, fundó la empresa Burmar en Badajoz. Allí lanzó al mercado el mítico Burmar Flax, un producto pionero que consistía en un envase plástico alargado y rectangular relleno de agua aromatizada con azúcar y colorantes. Paralelamente, otra empresa pionera de infusiones dirigida por José Nortes puso a la venta la Flaggolosina, un producto de características muy similares que también compitió por el liderazgo en los quioscos de la época.

Aunque la marca extremeña se escribía con «x» (Flax) y la competencia usaba «Flag», el término popular terminó mutando de forma unánime a flash. Esto se debió a un fenómeno de confusión popular: los primeros envases comercializados en muchas regiones tenían un color naranja muy llamativo y venían decorados con la imagen del superhéroe Flash, de DC Comics. Los niños empezaron a pedir de forma masiva el «polo de Flash» en los quioscos tradicionales, consolidando ese nombre para siempre, independientemente de la marca real que lo fabricase. Dependiendo de la zona geográfica de España, el producto también adoptó variantes locales como poloflán, poloflash o flan.

El producto se convirtió en un fenómeno de masas porque costaba apenas unas pesetas, lo que permitía a los niños comprarlo con su propia paga como sustituto económico de los helados de bola o de marca. El ritual consistía en comprar el líquido a temperatura ambiente en el quiosco de confianza o adquirir paquetes grandes en el supermercado para congelarlos directamente en el hogar. Una vez sólido, bastaba con cortar el extremo superior de plástico con unas tijeras o con los dientes y presionar desde abajo hacia arriba para disfrutar de sabores clásicos como fresa, limón, naranja, cola, lima y el cotizado color azul misterioso con sabor a frambuesa.

A día de hoy, multinacionales de las golosinas mantienen vivo el formato bajo distintas denominaciones comerciales, permaneciendo intacto en el imaginario colectivo como el gran símbolo refrescante de la infancia de varias generaciones.

Y en Circus day nos gusta de chocolate. ¿Y a ti? ¿Cuál es tu sabor?

Helado de chocolate flash


Ingredientes
  • 100 g de aguacate maduro
  • 300 ml de leche 
  • 50 g de queso crema 
  • 80 g de azúcar o eritritol glass
  • 35 g de cacao puro sin azúcar
  • 40 g de chocolate troceado
  • 1 cdta. de café soluble
  • Una pizca de sal
Elaboración
  1. Calienta 100 ml de la leche con el azúcar y el café hasta que esté caliente (sin hervir) y disuelve ahí el chocolate troceado hasta fundir.
  2. Añade el cacao en polvo y la sal, mezclando bien.
  3. Vierte en el vaso de la batidora con el resto de la leche fría, el queso crema y el aguacate.
  4. Bate a máxima potencia hasta obtener una crema fluida pero sedosa.
  5. Rellena los Zipzicles fácilmente con un embudo y congela.


Helado flash de chocolate en zipzicles

Relato, receta y fotografías @catypol - Circus day

Cinnamon rolls muffins

Nils, era un niño muy travieso, decidió atrapar al gnomo con una red de mariposas. Logró capturarlo, pero su victoria duró poco y nada.

—¡Suéltame, niño insolente! —chilló el gnomo desde la red—. ¡O te arrepentirás!

Nils, lejos de asustarse, empezó a balancear la red como si fuera un juguete. Pero, de repente, sintió una bofetada invisible tan fuerte que lo mandó directo al suelo. El mundo empezó a crecer, los rolls que había hecho su madre se convirtieron en una gran montaña... o eso creía él.

Nils se miró en un fragmento de espejo que había caído al suelo. No medía más de un palmo. Tenía la cara de siempre, pero el cuerpo de un muñeco.

—¡Gnomo! ¡Señor Gnomo! —gritó con una vocecita que sonaba como un pito de juguete—. ¡Era una broma! ¡Vuelva a ponerme como antes!

Pero el gnomo se había esfumado. Nils corrió hacia el patio buscando ayuda, solo para descubrir que las gallinas, a las que ayer había perseguido con un palo, ahora lo rodeaban formando un círculo y picoteando el suelo.

Fue en ese momento de pánico cuando escuchó el aleteo de los gansos salvajes y vio a Martin, el ganso blanco de la granja, estirando el cuello hacia el cielo.



Los primeros rollos de canela comenzaron a hornearse en Suecia y Dinamarca, derivando de tradiciones reposteras escandinavas del siglo XIX. En Suecia, el kanelbulle es parte de su identidad cultural. Se celebra su día nacional el 4 de octubre. A diferencia de la versión americana, la receta sueca suele incluir cardamomo en la masa, no lleva glaseado cremoso, y se adorna con azúcar perlado. Inmigrantes alemanes y suecos llevaron la tradición a Estados Unidos a finales del siglo XIX. 
En América, el rollo evolucionó, volviéndose más grande, más dulce y con el característico glaseado de queso crema o glaseado de azúcar.
En 1959, la empresa Pillsbury introdujo los rollos de canela envasados en tubos refrigerados, facilitando su consumo en los hogares. Posteriormente, la cadena Cinnabon, fundada en 1985, estandarizó la versión moderna y mundialmente reconocida. El "Cinnamon Roll" además de ser un dulce, en inglés se usa para describir a una persona tierna o de buen corazón.

Y a mi me encantan los rolls de canela, pero no tengo tiempo de hacerlos, el tiempo del levado se me hace largo, así que para quitarme las ganas de comerlos en casa hago unos muffins de canela, es lo más que se le parecen, verdad, verdadera. Los dibujos de las cápsulas de los muffins los pinté yo 

· CINNAMON "ROLLS" MUFFINS ·

Ingredientes
  • 300 gramos de harina
  • 1 sobre de levadura en polvo
  • 1/2 cucharadita de sal
  • 100 gramos de azúcar
  • 3 cucharadas de mantequilla derretida y enfriada
  • 1 huevo
  • 250 mililitros de leche
Cobertura y relleno
  • 200 gramos de azúcar moreno o panela
  • 3 cucharaditas de canela molida
  • 3 cucharaditas de mantequilla derretida
Glaseado
  • 60 gramos de queso en crema ablandado
  • 120 gramos de azúcar en polvo
  • 1 cucharada de leche
  • Pizca de vainilla
Elaboración
  1. Precalienta el horno a 200 ºC
  2. Prepara el molde para los muffins.
  3. En un cuenco grande tamiza los ingredientes secos. 
  4. En un cuenco aparte mezcla los ingredientes húmedos. 
  5. Haz un hueco en medio de los ingredientes secos y vierte los húmedos hasta que se mezclen bien.
  6. Mezcla todos los ingredientes de la cobertura y relleno.
  7. Incorpora la mitad de la mezcla de cobertura y relleno a la masa de muffins.
  8. Vierte la masa de muffins en cada molde. 
  9. Cúbrelos con el resto de cobertura y relleno.
  10. Hornea durante 12/15 minutos (o hasta que los muffins recuperen su forma original al presionarlos ligeramente).
  11. Retira del horno y deja enfriar. 
  12. Transfiere a una rejilla.
  13. Bate todos los ingredientes del glaseado y vierte sobre los muffins.



Relato y fotografías @catypol - Circus day.

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