Señoras y Señores,

Bienvenidos a Circus Day

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Hola,

Soy Caty y dirijo este circo

Foodie, diseñadora gráfica, cuentacuentos y aficionada a la fotografía es un resumen de lo que encontrarás aquí, un circo lleno de recetas, historias y espectáculo. Señoras y señores, mesdames et messieurs, ladies and gentlemen, bienvenidos a Circus day, espero que te guste el show.

The Show

En el blog

Cheesecake de patata

En el número 13 vive doña Tomasa, una mujer metomentodo que, por alquilar, alquila hasta la alcantarilla al pobre don Hurón.

Peculiar, este edificio. En general, hasta el ascensor —que siempre está estropeado— parece tener vida propia.
Y sus inquilinos son… bueno, no sé… ¿raros, raros? ¿Nunca has estado por allí?

Si es así, no conoces a la auténtica familia del Percebe. Y no creas que, por ser el 13 el número del edificio, tengan mala suerte. ¿O sí? Bueno, depende de cómo se mire… jeje.

Lo que sí sé es que, durante un tiempo, fueron casi como mi familia.
Tenía que tener cuidado con Ceferino: el pobre tenía la costumbre de “quedarse” con lo que quería, y eso tenía frita a su mujer. Nunca conseguía apropiarse de un diamante para ella.

¡Ah! Y me gustaba ver cómo se las ingeniaba Manolo para "espantar" a los acreedores. ¡Uff, si es que...!

Pero a mí, quien de verdad me fascinaba era don Senén, el de la tienda de ultramarinos en la planta baja.
Recuerdo sus mil y una maneras de sacarle las pesetas a la clientela con sus triquiñuelas. Todavía me pregunto cómo lograba que el saco de patatas pareciera tener vida propia.

¡En fin! Si alguna vez pasas por la Rue del Percebe, fíjate en el número 13.
¿Mi recomendación? No le compres las patatas a don Senén.


Creo que siguen siendo las mismas de la última vez que estuve… y de eso ya hace muuuucho tiempo. 


(Inspirada en: 13, Rue del Percebe es una serie de historieta de España creada por Francisco Ibáñez)

Cheesecake de patata

Tarta de queso con patata


Este mes Cocineros del mundo ha decidido que los ingredientes con los que teníamos que elaborar nuestras recetas fuera plátano y patata. No soy "amiga" del plátano he decidido que mi receta sea con patata, mi pregunta era, ¿puede ser plato dulce con patata? y sí, fue la respuesta. 

Después de buscar experimenté con la tarta de queso, y sí, ¿por qué no hacer una con patata?, para los que adoráis las tartas de queso, sé que existe una con batata que no patata, pues la batata es dulce (boniato), pero como yo experimentaba lo hice con patata. 

Llegó justo al límite del plazo, pero llegó, y con esta receta participo en el Reto de Agosto de Cocineros del Mundo en Google+ en el apartado dulce.

¡Listo! invitemos a los vecinos, espero no sean tan peculiares como los de la calle del Percebe, y si es así no pasa nada, será más divertido ¿no crees?.

Si crees que la patata no "casa" con la tarta de queso, puedes cambiarla por boniato.

Esta receta ganó el primer premio dulce del reto de agosto de Cocineros del Mundo. 


Receta actualizada en 2026.


Cheesecake de patata — tarta de queso dulce y salada, receta ganadora


La base
  • 85 g de almendras picadas 
  • 85 g de galletas integrales picadas 
  • 85 g de mantequilla en pomada
  • Molde redondo desmontable de 12 cm.
El relleno
  • 50 g de puré de patata cocida
  • 300 g de crema de queso 
  • 125 g de queso mascarpone
  • 3 huevos 
  • 80 g de azúcar
Decorar
  • Mermelada
  • Queso rallado de sabor fuerte
Precalentar el horno a 180º C

La base 
  1. Unta bien el molde con mantequilla o con spray para moldes. 
  2. Mezcla las avellanas, las galletas y la mantequilla picadas. 
  3. Extiende el preparado en la base del molde, aplanando presionando un poco. 
  4. Reserva el molde con la base en el frigorífico.

El relleno
  1. Pon los ingredientes en una batidora y bate hasta que estén bien mezclados. 
  2. Vierte la mezcla dentro del molde preparado y hornea durante 25 minutos.

Termina
  1. Deja enfriar dentro del molde. 
  2. Pon la mermelada que te guste por encima y lleva todo al frigorífico. 
  3. Deja hasta el momento de servir.
  4. Llegado el momento de servir; saca de el molde y coloca la tarta en una fuente. 
  5. Ralla el queso por encima.
Tarta de queso y patata

Preguntas frecuentes

¿Se nota el sabor de la patata en la tarta de queso?

Apenas. La patata cocida tiene un sabor muy neutro que se integra completamente con la crema de queso y el azúcar. Lo que aporta principalmente es una textura más densa y cremosa, similar a la del boniato en los postres anglosajones.

¿Se puede sustituir la patata por boniato?

Sí, y de hecho el boniato aporta un punto dulce extra que funciona muy bien. La propia receta lo sugiere como alternativa. La proporción es la misma: 50 g de puré de boniato cocido.

¿Con qué mermelada queda mejor el cheesecake de patata?

Las mermeladas de frutos rojos como fresa o frambuesa contrastan muy bien con el queso salado rallado por encima. La mermelada de tomate también funciona si quieres potenciar el contraste dulce-salado.



Relato, recetas y fotografías @catypol - Circus day

Cheesecake de lavanda sin horno

El calor era tan sofocante que hasta las estatuas de mármol parecían sudar. En el palacio real, Cleopatra y Marco Antonio mantenían una discusión logística de alto nivel sobre una de las plantas más codiciadas del Mediterráneo: la lavanda.

Cleopatra, que trataba el cuidado personal como una cuestión de Estado, observaba con horror cómo Marco Antonio intentaba usar un fajo de flores moradas.

—¡Antonio, por Isis! —exclamó la reina, arrebatándole el ramo—. Eso no es un espantamoscas. Si quieres que el ejército te respete, no puedes ir oliendo a sudor de centurión y cuero viejo.

—Es que los egipcios sois muy complicados, Cleo —gruñó Antonio, rascándose el cuello—. En Roma usamos la lavanda para lo que sirve: lavar. Lavare, ¿entiendes? La echamos al agua de las termas, lavamos la túnica y a otra cosa. Es una planta práctica, para gente con cáliga de cuero y pies en la tierra.

Cleopatra suspiró, frotando un poco de aceite esencial de lavanda en sus sienes. Para ella, la lavanda no era jabón: era diplomacia líquida.

—En Egipto —explicó ella con tono regio— la usamos para que los dioses nos miren bien y para que tú dejes de quejarte por el insomnio. Además, sirve para el embalsamamiento. Si te mueres mañana, quiero que al menos huelas como un jardín y no como un barril de salmuera.

—¿Embalsamarme? ¡Si estoy en la flor de la vida! —protestó Antonio, aunque aceptó que una esclava le ungiera los antebrazos con el ungüento aromático.

De repente, el rudo general romano se detuvo. Olisqueó el aire, notando cómo la tensión de las legiones y las guerras civiles parecía disiparse bajo el efecto sedante de la flor.

—Está bien, lo admito —dijo Antonio, relajando los hombros—. Huele mejor que el puerto de Ostia en agosto. Pero como se enteren en el Senado de que me pongo aceititos de flores antes de cenar, a Octavio no le va a gustar.

Cleopatra sonrió de lado, ajustándose su corona de oro.

—Tranquilo, Antonio. Si alguien te pregunta, diles que es un nuevo sistema defensivo egipcio: los enemigos se quedarán tan relajados que olvidarán dónde dejaron la espada.

Antonio soltó una carcajada y se echó un puñado de flores en la crin del casco, solo para fastidiar. Al final del día, los dos estaban de acuerdo en algo: los romanos la usaban para el cuerpo, los egipcios para el alma, pero ambos la necesitaban para soportarse el uno al otro en medio del desierto.


Lavanda cheesecake

tarta de queso de lavanda


Se dice de la lavanda que es una planta muy utilizada en el mediterráneo, yo eso no lo sé, lo que me recuerda a mi esta planta es a mi infancia, al olor tan especial que desprendía cuando paseaba por el jardín y lo mucho que me gustaba, siempre pensé que un día la tendría en casa y bueno esta ha sido una buena ocasión para comprarla y aprovechar su flor para decorar una cheesecake para celebrar el II aniversario de un blog muy especial: Cocinando con CatMan, que en esta ocasión lo celebra con recetas con flores. Felicidades Manu, espero y deseo que cumplas muchos más.

Esta receta ganó el primer premio en el concurso de recetas con flores de Cocinando con CatMan. 

Receta actualizada en 2026.


Cheesecake de lavanda sin horno — receta ganadora con flores


Ingredientes para 2 unidades
  • 4 flores frescas de lavanda (para decorar)
  • 1 hoja de acetato tamaño DIN A4 cortada por la mitad
  • 2 aros de emplatar de 4,5 x 10 cm con 4,5 de altura

Para la base de galleta:
  • 80 g de galletas María
  • 40 g de mantequilla a temperatura ambiente

Para la base de queso:
  • 150 g de queso crema
  • 30 g de azúcar
  • 75 g de chocolate blanco
  • 150 ml de nata 35 % de materia grasa
  • 1 cda. de agar-agar
  • 40 ml de agua caliente
  • 1 gota de extracto o aceite esencial de lavanda comestible (según intensidad)

Para la cobertura de gelatina:
  • 220 ml de agua
  • 10 g de azúcar
  • 3 hojas de gelatina neutra
  • 1 cda. de zumo de limón exprimido (opcional)
  • Un poco de colorante lila (la punta de un palillo de dientes es ideal, ya que solo queremos darle un ligero toque de color)

1. Preparación de las flores
Lava las flores frescas de lavanda en un bol con agua y un poco de zumo de limón. Reserva.

2. Preparación de los moldes
Coloca las mitades de acetato dentro de cada aro de emplatar y sitúalos sobre un plato o bandeja que quepa en el frigorífico.

3. Base de galleta
Tritura las galletas metiéndolas en una bolsa y pasando un rodillo por encima hasta obtener una miga fina. Viértelas en un bol, añade la mantequilla a temperatura ambiente y mezcla bien hasta conseguir una masa homogénea. Distribuye esta masa en el fondo de cada aro, presionando ligeramente con el dorso de una cuchara. Lleva al frigorífico para que endurezca.

4. Base de queso
En un cazo, calienta a fuego medio la nata, el queso crema, el azúcar y el chocolate blanco. Mientras tanto, disuelve bien la cucharada de agar-agar en los 40 ml de agua caliente.

Cuando la mezcla del cazo esté bien integrada y rompa a hervir, añade el agar-agar disuelto, remueve y deja que hierva un par de minutos sin dejar de remover. Retira del fuego, añade de inmediato la gota de lavanda comestible y mezcla enérgicamente. Vierte la mezcla caliente directamente sobre la base de galletas sin esperar a que se temple (así evitarás que el agar-agar cuaje en el cazo y haga grumos). Refrigera hasta que cuaje.

5. Cobertura de gelatina
Pon a hidratar las 3 hojas de gelatina en un bol con agua muy fría durante 5 o 10 minutos.

Mientras tanto, en otro cazo, calienta los 220 ml de agua con el azúcar y el colorante lila (usa muy poco; si te pasas y el color queda muy intenso, retira un poco de líquido y rebájalo con más agua). Cuando el agua esté bien caliente (no es necesario que hierva), retira el cazo del fuego. Escurre bien las hojas de gelatina con las manos, añádelas al cazo y remueve hasta que se disuelvan por completo. Si lo deseas, incorpora la cucharada de zumo de limón.

Deja que esta mezcla se temple por completo a temperatura ambiente (pero sin que llegue a cuajar). Una vez tibia tirando a fría, viértela con cuidado sobre la capa de queso ya cuajada. Coloca las flores frescas encima, hundiéndolas ligeramente para que la gelatina las cubra bien.

6. Reposo y presentación
Deja reposar en el frigorífico al menos 4 horas, o hasta el momento de servir. Cuando esté bien fría, desmolda con cuidado retirando el aro, retira el acetato... ¡y a disfrutar!

Nota:
  • Si no tienes acetato, te da pereza usarlo o no quieres comprarlo, no te preocupes: puedes saltarte ese paso por completo. En lugar de utilizar los aros de emplatar, monta la tarta directamente dentro de vasitos de cristal individuales, copas de postre o tarros pequeños. Sigue exactamente los mismos pasos montando las capas en el fondo del vaso (la galleta, la crema de queso y la gelatina con la flor) y sírvelos tal cual, directamente de la nevera y con una cucharilla. Queda una presentación preciosa, limpísima y te ahorras el momento del desmolde.
  • Hay personas que utilizan la esencia de lavanda en infusiones, galletas o limonadas, pero con esta planta ocurre un poco como con el cilantro: hay a quienes les sabe a jabón. Si por lo que sea no te convence la lavanda, no te preocupes; cambia el sabor añadiendo una gota de la esencia que más te guste (como vainilla, azahar o limón) y decora el postre a tu manera.

Cheesecake de lavanda

Preguntas frecuentes

¿Se puede comer la lavanda?

Sí, siempre que sea lavanda comestible o aceite esencial apto para uso alimentario. La lavanda culinaria tiene un sabor floral y ligeramente amargo. La clave es usar muy poca cantidad para que no resulte jabonosa.

¿Qué diferencia hay entre agar-agar y gelatina?

El agar-agar es de origen vegetal, apto para veganos, y cuaja a temperatura ambiente. La gelatina es de origen animal y necesita frío. En esta receta se usa agar-agar para la crema y gelatina neutra para la cobertura transparente.

¿Se puede hacer el cheesecake de lavanda sin molde de aro?

Sí. Puedes prepararlo directamente en vasitos de cristal individuales o copas de postre, montando las capas igual. Queda una presentación preciosa y te ahorras el desmolde.





Receta, relato y fotografías @catypol - Circus day.

Pollo al curry con pan roti

Iba la señora Rosario con unas mallas de colores brillantes a su clase de yoga. Ojiplático quedó su marido cuando le dijo adónde iba. Necesitaba meditación y estirar un poco su cuerpo serrano. Él pensó que estaba enferma y, casi llorando, le rogó que se lo explicara o iba a llamar a sus hijos. Pero no. Lo único que le dijo fue:

—Gerardo, una no está pa’ tanto bombo ni platillo... ¡Ea! ¡Me voy!

Y se fue.

Al llegar a clase, todo olía a incienso. Ella pensó que ni la catedral de Santiago, pero como nadie dijo nada, pues ella, donde fueres, haz lo que vieres. Esperaba que eso no fuera de rezar, porque ella hacía muuuucho que no rezaba. Swami, que así se llamaba la profesora de yoga (aunque todos sabían que ese nombre se lo puso después de volver de algún país de Asia donde, según ella, comió mucho curry), en realidad antes era Susana. Swami le dijo que debía coger un mat. La señora Rosario se paseó por la clase preguntando por Mat, y como había pocos hombres, terminó pronto. Decepcionada, le dijo a Susana:

—Sami, guapa, ¿va a tardar mucho en venir ese Mat? ¿No puede ser Antonio, que hablamos el mismo idioma?

Muerta se quedó cuando le dijeron que mat no era un hombre, sino la esterilla para ponerse encima.

Empezaron por sukhasana, una postura fácil. Después vinieron otras como adho mukha svanasana, o el perro boca abajo, que según Swami era una postura de descanso. ¡Venga ya! La señora Rosario ya no podía ni con su alma. Llegada la hora de la meditación, se la pasó calibrando si su cuerpo estaba lesionado después de tanto retorcerlo y apretarlo.

Cuando llegó a casa, su marido no sabía si preguntar o hacerse el loco. Pero cuando la vio tan roja, se atrevió:

—Rosarito, ¿te has estirao bien? —le preguntó bajito.

Ella suspiró y le dijo:

—¡Ay, Gerardo! Cuando ha dicho la Susana «vamo a hacé er saludo al sol», yo ya no sabía si habíamos vuerto a tiempos pasados. Entre el incienso y eso, pensé que de esta... nos arrestan.

Pollo al curry indio con pan roti

Pollo al curry con pan roti


El curry de pollo de Kerala con leche de coco es un plato tradicional, más conocido como curry Nadan Kozhi. Entre las características más destacadas de la cocina de Kerala se incluyen el uso de mezclas de especias aromáticas (enteras o molidas), el aceite de coco, las hojas frescas de curry y el propio coco, ya sea crudo o en forma de leche.

Mi versión del pollo al curry es particular: lleva especias molidas, leche de coco y curry Madras ya elaborado. Es una opción rápida y muy sabrosa que suelo acompañar con pan roti aunque sin pan también está delicioso. 
Decir que con este curry también probé el arroz negro y, aunque estaba rico, me quedo con el blanco: a mí me gustó más.

Receta actualizada en 2026.


Pollo al curry con leche de coco


Ingredientes para 4

  • 2 cdas. de aceite de oliva
  • 1 cebolla cortada en brunoise
  • 1 cda. de ajo recién picado
  • 1 cda. de jengibre recién rallado
  • 500 g contramuslos de pollo deshuesados y sin piel, cortados en trozos pequeños (se pueden sustituir por pechuga de pollo)
  • 2 cdas. de curry en polvo
  • 1 cdta. de cúrcuma molida
  • 1 cdta. de comino molido
  • 1/2 cdta. de pimienta negra molida
  • ½ cdta. de sal al gusto
  • 2 cdas. de pasta de tomate o tomate rallado
  • 1 lata de leche de coco
  • Para servir:
  • 2 cdas. de cilantro recién picado (opcional)
  • Arroz basmati 
  • Pan roti

Elaboración
  1. Calienta el aceite de oliva en una sartén grande, profunda y de fondo grueso a fuego medio/bajo. 
  2. Agrega la cebolla, el ajo y el jengibre y cocina de 2 a 3 minutos hasta que se ablanden.
  3. Agrega el pollo y cocina durante 3 a 4 minutos, revolviendo ocasionalmente, hasta que el pollo esté dorado por todos lados.
  4. Añade el curry en polvo, la cúrcuma, el comino y la sal. 
  5. Cocina, removiendo, durante 30 segundos.
  6. Añade la pasta de tomate, remueve.  
  7. Añade la leche de coco.
  8. Cocina la mezcla a fuego lento. 
  9. Cocina removiendo ocasionalmente, durante 10 a 12 minutos, o hasta que el pollo esté bien cocido y la salsa espese.
  10. Añade el cilantro y remueve.
  11. Sirve el curry con arroz basmati.


Si te gusta hacer pan puedes hacer un pan roti, es un pan plano fácil de hacer y sabe muy rico con el curry.


Pan roti indio casero


Ingredientes
  • 500 g de harina de fuerza
  • 10 g de sal
  • 250 g de agua
  • Un poco de aceite (para tostar el pan)

Elaboración
  1. Mezcla en un bol la harina con la sal.
  2. Incorpora poco a poco el agua sin dejar de remover hasta ligar bien los ingredientes y hasta que obtengas una textura de masa. 
  3. Añade el agua gradualmente para poder controlar el poder de absorción de la harina. Tienes que conseguir una masa no demasiado húmeda.
  4. Amasa con las manos, si se te pega puedes untarlas con un poco de aceite. 
  5. Amasa durante 5 minutos. 
  6. Forma una bola y deja reposar en la encimera durante 25 minutos.
  7. Pasado ese tiempo, coge trozos con los que vas formando bolas de unos 50 gramos.
  8. Una vez tengas formadas las bolas, enharina la superficie de trabajo, dispone las bolas y las aplanas ligeramente con ayuda de las yemas de los dedos. 
  9. Cuando la tienes ligeramente estirada termina con el rodillo hasta conseguir que tenga un grosor de medio centímetro máximo. 
  10. Reserva.
  11. Seguidamente, pon una sartén al fuego engrasada con un poco de aceite y marca los panes hasta que doren.

Pollo al curry

Preguntas frecuentes

¿Qué curry en polvo usar para el pollo al curry?

Cualquier curry en polvo comercial funciona bien. Si quieres más sabor, añade cúrcuma, comino y pimienta negra por separado como en esta receta. El curry Madras es el más aromático y fácil de encontrar, además es el que más me gusta.

¿Se puede hacer pollo al curry sin leche de coco?

Sí, puedes sustituirla por nata líquida o yogur natural. El sabor cambia ligeramente pero sigue siendo cremoso y sabroso. La leche de coco aporta un dulzor suave que equilibra las especias.

¿Con qué acompañar el pollo al curry?

El arroz basmati es el acompañamiento clásico. En esta receta se propone también el pan roti casero, perfecto para mojar en la salsa. Ambas opciones funcionan igual de bien.

Pan roti con pollo al curry de la India


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Patatas alioli sin huevo

Las cuatro habían quedado para tomar un aperitivo... y patatas... con alioli... y solucionar sus vidas.

A las dos horas no habían arreglado ninguna vida, pero habían destripado una ruptura, diagnosticado dos traumas familiares, descubierto una posible ciberestafa y observado un lunar sospechoso que resultó ser una lenteja.

—Creo que necesito un cambio radical —dijo Catalina. 
—Córtate el flequillo —respondió Rosa. 
—Eso no es un cambio radical. Aunque, bien pensado, según el peluquero que me toque, igual sí.

Mientras discutían, Núria abrió una aplicación de inversión porque había visto un vídeo de veinte segundos sobre libertad financiera. Veinte minutos después, había comprado acciones de una empresa que, según descubrieron más tarde, fabricaba piezas para máquinas de ordeño automáticas.

—Bueno, la gente seguirá bebiendo leche. 
—Eres intolerante a la lactosa. 
—Precisamente. Estoy diversificando riesgos.

La última en llegar fue Cris, sofocada.

—Perdón por el retraso. 
—¿Qué ha pasado? 
—He seguido a un perro durante tres calles porque estaba convencida de que lo reconocía. 
—¿Y lo reconocías? 
—No. Era un perro. No sé por qué esperaba otro desenlace.

Hubo un silencio.

—¿Os dais cuenta de que ninguna de nosotras está capacitada para aconsejar a las demás? 
—Sí. 
—¿Y de que llevamos tiempo haciéndolo? 
—También.

Pidieron otra ronda de patatas con aperitivo (ellas no bebían alcohol; igual eso debía cambiar).

Las cuatro estuvieron de acuerdo en una cosa: sus vidas eran un desastre. Lo que nunca lograron acordar fue de quién era el desastre más entretenido.

Patatas alioli sin huevo con alioli de leche casero

Patatas alioli receta tradicional española aperitivo

Las patatas alioli son una de las tapas más populares, tradicionales y económicas de la gastronomía española. Se sirven principalmente como aperitivo frío y, junto con las patatas bravas, constituyen un entrante imprescindible en la barra de cualquier bar o terraza. Son especialmente apreciadas durante los meses de verano por su carácter refrescante.

Para su elaboración suelen emplearse variedades de patata de carne firme, como la agria o la Monalisa, ya que absorben bien los sabores y mantienen una textura consistente tras la cocción, sin deshacerse.

Aunque el término all i oli significa literalmente «ajo y aceite» en catalán, en la hostelería popular suele prepararse una salsa emulsionada a base de ajo, aceite y leche, prescindiendo del huevo por motivos de seguridad alimentaria. A pesar de no corresponderse con la receta tradicional, esta preparación continúa denominándose alioli de forma generalizada.

El plato se corona habitualmente con perejil fresco picado, que aporta contraste visual y una nota de frescura que equilibra el conjunto. No obstante, para quienes no son aficionados a esta hierba, puede servirse perfectamente sin ella.

Mi versión es sencilla, como casi todas las variantes de esta receta, y está elaborada con alioli de leche. Me acostumbré a prepararla así durante mi etapa trabajando en un restaurante y, desde entonces, he seguido haciéndola de la misma manera. El Crodino (aperitivo) está de moda, sin alcohol, la bebida top de los milenials, lo que para la generación X viene a ser un Bitter Kas de toda la vida.


PATATAS ALIOLI SIN HUEVO - LA TAPA ESPAÑOLA CON ALIOLI DE RESTAURANTE 


Ingredientes para 4 tapas
  • 500 g de patatas (variedad Monalisa o Agria)
  • 60 ml de leche
  • 1 diente de ajo
  • 120 ml de aceite de girasol o de oliva suave
  • Sal
  • Perejil fresco picado

Elaboración
  1. Pela las patatas y córtalas en dados medianos, procurando que todos tengan un tamaño similar.
  2. Cuécelas en abundante agua con sal durante unos 18-20 minutos, o hasta que estén tiernas pero aún firmes.
  3. Escúrrelas bien y deja que se enfríen por completo.
  4. Prepara el alioli. Para ello, coloca en el vaso de la batidora la leche, los ajos pelados, una pizca de sal y el aceite.
  5. Tritura con la batidora hasta que la mezcla emulsione y adquiera una textura cremosa. Si lo deseas más espeso, añade un poco más de aceite y continúa batiendo hasta obtener la consistencia que prefieras.
  6. Mezcla las patatas frías con el alioli hasta que queden bien cubiertas.
  7. Guarda las patatas en la nevera durante al menos 30 minutos antes de servir para que los sabores se integren y el resultado sea más sabroso.
Nota:
Justo antes de servir, espolvorea perejil fresco picado por encima para aportar un toque de color y frescura.

Patatas alioli cremosas listas para servir versión rápida


Preguntas frecuentes


¿Qué llevan las patatas alioli?

Las patatas alioli llevan patatas cocidas y alioli. En la versión casera más segura y popular, el alioli se prepara con aceite, leche y ajo, sin huevo.

¿Cómo hacer salsa alioli para patatas?

Coloca en el vaso de la batidora 60 ml de leche, un diente de ajo, una pizca de sal y 120 ml de aceite de girasol o de oliva suave. Tritura hasta que emulsione y quede cremoso: sin huevo y sin riesgo. La «fórmula» consiste en una medida de leche por dos medidas de aceite, un diente de ajo (o más, al gusto del consumidor) y una pizca de sal.

¿Cuál es la diferencia entre patatas alioli y patatas bravas?

Las patatas bravas llevan salsa brava picante y se sirven fritas. Las patatas alioli llevan alioli cremoso y las patatas suelen cocerse. Son las dos tapas más populares de la gastronomía española.

¿Qué lleva la salsa alioli?

El alioli tradicional lleva solo ajo y aceite de oliva. Sin embargo, en bares y restaurantes es habitual utilizar una versión con leche en lugar de huevo, ya que resulta más fácil de emulsionar y evita el riesgo de salmonelosis. Además, en muchos establecimientos se recurre al alioli comercial por ser una opción más rápida.


Patatas alioli sin huevo tapa española

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Cheesecake Tiramisú

En una pequeña cafetería de Roma llamada “Dolce Vita”, Tommaso Bartolomei seguía empeñado en convertirse en el italiano más americano del barrio. Había cambiado su peinado, llevaba gafas de sol incluso de noche y pronunciaba cualquier palabra inglesa con una confianza absoluta.

Aquella tarde entró en la cafetería.

Hello everybody!

Nadie respondió. La camarera, Lucía, levantó la vista.

—¿Qué quieres, Tommaso?

Él apoyó ambas manos en la barra y habló muy serio:

—Hoy quiero un auténtico dessert americano.

—Tenemos tiramisú.

Tommaso hizo una mueca de superioridad.

—No, no, no… yo hablo de sweet international culture. Algo tipo… cheesecake.

Lucía señaló la vitrina.

—También hay cheesecake.

Y entonces ocurrió. Tommaso se quedó inmóvil. A la izquierda: una cheesecake brillante, perfecta, cremosa. A la derecha: un tiramisú espolvoreado con cacao, suave, glorioso, con olor a café recién hecho. El silencio fue absoluto.

Madonna santa… —susurró.

Lucía cruzó los brazos.

—¿Entonces?

Tommaso empezó a caminar nervioso de un lado a otro.

—La cheesecake es moderna… americana… cosmopolitan…

Se giró hacia el tiramisú.

—Pero el tiramisú… mamma mia… el tiramisú te abraza el alma…

Un señor del fondo dejó el periódico para observar la escena. Los demás ya hacía rato que estaban pendientes de Tommaso. Tommaso sudaba.

—¡No puedo elegir! ¡Es como escoger entre Elvis Presley y mi nonna!

Lucía ya estaba perdiendo la paciencia.

—Tommaso, hay gente esperando.

Él cerró los ojos dramáticamente.

Okay… decisión final…

Todo el bar contuvo la respiración. Tommaso señaló con solemnidad…

…la cheesecake.

Hubo murmullos. Lucía sirvió la porción. Tommaso cogió el tenedor, dio un bocado… y asintió lentamente.

Very good

Pero en ese momento vio cómo servían un tiramisú en la mesa de al lado. El cacao cayó lentamente sobre la crema. El aroma del café llegó hasta él. Tommaso tembló.

—No… no debo mirar…

El señor del fondo sonrió. Tommaso aguantó exactamente siete segundos. Después se levantó de golpe y gritó:

—¡LUCÍA, TRÁEME TAMBIÉN EL TIRAMISÚ Y QUE DIOS DECIDA!

El bar entero rompió a reír. Y esa noche, derrotado pero feliz, Tommaso salió de la cafetería con la camisa manchada de cacao y queso crema murmurando:

—América inventó la cheesecake… pero Italia inventó la felicidad.


tarta de queso con sabor a tiramisú

tarta de queso de tiramisu

Existen pocos postres que definan tan bien la identidad de sus regiones como la cheesecake y el tiramisú. Mientras la primera es un legado de la Grecia Antigua que Nueva York elevó a la perfección, el segundo nació en los salones de Italia como el 'tentempié' definitivo. Al unirlos, creamos un puente gastronómico: la textura densa y cremosa del queso se rinde ante la intensidad del espresso y la suavidad del mascarpone, logrando un postre que no solo satisface el paladar, sino que despierta los sentidos.

Tarta de queso de tiramisú

Ingredientes
  • 320 g de queso crema.
  • 250 g de queso Mascarpone.
  • 4 huevos L
  • 200 g de azúcar.
  • 200 ml de nata líquida (35% MG).
  • 3 cucharadas colmadas de café soluble.
  • 2 cucharadas de Amaretto.
  • 1 cucharada de harina de trigo.
  • Bizcochos de soletilla.
  • Para el remojo: 1 taza de café expreso muy fuerte + 1 chorrito de amaretto.
  • Para decorar: Cacao puro en polvo.

1. Infusionar la base: 

Calienta la nata y disuelve en ella las 3-4 cucharadas de café soluble. Remueve hasta que sea un jarabe oscuro y deja que temple.

2. Crear la crema:

En la batidora o Thermomix, bate el queso crema y el mascarpone con el azúcar. Añade los huevos y 2 cucharadas de amaretto. Incorpora el "jarabe" de café que preparaste y la harina. Bate hasta que sea una crema homogénea y de un color café con leche intenso.

3. El montaje:

1. Forra el molde (18-20 cm) con papel de horno humedecido.

2. El baño: Pasa las soletillas por la taza de café fuerte con amaretto. Ojo: vuelta y vuelta rápida. No queremos que se deshagan, solo que se saturen de sabor.

3. Capas: Cubre el fondo del molde con una capa densa de soletillas mojadas, bien apretadas. Vierte la mitad de la mezcla. Pon otra capa de soletillas mojadas en medio y termina de verter el resto de la crema.

4. Horneado y Enfriado

• Hornea a 200°C durante 40 minutos. Si te han quedado las soletillas arriba y ves que se doran mucho tapa con un papel de aluminio.

• Apaga el horno, deja la puerta entreabierta 15 minutos. Luego sácala y, cuando esté a temperatura ambiente, métela en la nevera al menos 8-12 horas. El sabor del café y el licor se asientan y ganan potencia con el frío.

• Justo antes de servir, desmolda con cuidado y cubre la superficie con una capa generosa de cacao puro tamizado.



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Brochetas dulces

Al final de la comida, entre bocados de postre y el principio de la sobremesa, empiezan las grandes historias.

Primero son pequeñas, casi tímidas, como si se asomaran con cautela desde la memoria. Alguien menciona un verano lejano, otro corrige un detalle —«no fue en el 98, fue el año de la tormenta grande»— y, de pronto, la mesa entera se inclina un poco hacia el centro, como si el mantel guardara un secreto.

Las cucharillas tintinean dentro de las tazas de café. Afuera, la tarde se vuelve más lenta.

Entonces aparece la primera carcajada.

Es la señal. A partir de ahí, todo se desordena: los recuerdos se pisan unos a otros, las versiones cambian, los héroes crecen y las desgracias se vuelven casi cómicas. El tío que siempre habla poco levanta un dedo para aclarar algo importante que nadie recordaba; la abuela niega con la cabeza, pero sonríe, porque sabe que la historia verdadera ya no importa.

Lo que importa es el viaje. Pincelada a pincelada… o, mejor dicho, a brocheta de fresa y chocolate.

—Eso no fue así —dice alguien—. Lo que pasó de verdad fue…

Y la historia vuelve a empezar.

Mientras tanto, el café se enfría lentamente y el sol baja un poco más por la ventana. Nadie tiene prisa. Las migas sobre el mantel parecen un mapa diminuto de lugares que quizá existieron o quizá no.

En algún momento, alguien cuenta algo que nunca había contado antes.

Y entonces la mesa se queda en silencio.
Un silencio corto, atento.

Porque todos entienden que, sin darse cuenta, acaban de entrar en otra historia distinta.

Brochetas dulces

Brochestas dulces de brownie, crepes y fresas


La práctica de ensartar alimentos se remonta a la prehistoria. Está documentada desde el Homo erectus, que utilizaba esta técnica para asar carne, y que con el tiempo evolucionó en diversas culturas para asar también frutas y verduras. Se cree que los pinchos de fruta tienen raíces en Asia y en la antigua Grecia y Roma, donde la fruta fresca era un postre habitual. Aunque la técnica es muy antigua, la brocheta de postre, como concepto versátil, es una variante moderna de preparaciones saladas tradicionales como los shish kebabs árabes o los souvlakis griegos. 

Estas brochetas dulces de fresas son un postre perfecto para el verano o para sorprender en una sobremesa. En mi opinión, es una forma diferente y fresca de presentar un postre. Y, si combinas bien los ingredientes, puede incluso convertirse en el centro de la sobremesa. ¿No lo crees?


Brochets de fresas, crepes y bizcocho de chocolate

Ingredientes para 4 personas (8 - 12 brochetas)
  • Crepes: 4-6 unidades (puedes comprarlas listas o hacerlas con harina, leche y huevo).
  • Relleno: Mermelada de albaricoque o melocotón o dulce de leche.
  • Acompañamiento: Bizcocho de chocolate (cortado en unos 16-20 cubos medianos).
  • Fruta: 12-15 fresas frescas, lavadas y sin el tallo verde.
  • Decoración: Azúcar glass para espolvorear.
  • Utensilios: Palillos largos para brochetas.
Preparación: 
Organiza todos tus elementos en la mesa de trabajo: las crepes estiradas, los cubos de bizcocho ya cortados, las fresas limpias y la mermelada.

Relleno de Crepes: 
Extiende una capa fina y uniforme de mermelada sobre toda la superficie de cada crepe usando una espátula. En lugar de mermelada puedes usar otro tipo de relleno que te guste más.

Enrollado: 
Enrolla la crepe de forma apretada para que el relleno se mantenga en su lugar y el cilindro quede firme.

Corte: 
Corta los rollitos de crepe en rodajas de aproximadamente 2 cm de ancho (estilo "sushi").

Ensamblaje (Parte 1): 
Toma un palillo de brocheta y comienza a insertar los ingredientes.

Ensamblaje (Parte 2): 
Repite el proceso hasta llenar la brocheta o terminar con los ingredientes. Asegúrate de que queden bien sujetas.

Toque Final: 
Coloca las brochetas en un plato plano y, con ayuda de un colador pequeño, espolvorea azúcar glass por encima para darles ese acabado profesional.

Presentación: 
Sirve inmediatamente.


Paso a paso de las brochetas dulces

Si las haces mini pueden formar parte de una tabla dulce:

tabla dulce


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Chili con carne

En una noche de luna llena, a la orilla del Río Bravo, Juan “Big Boots” Smith —vaquero texano de sombrero enorme y dueño de un caballo que, en lugar de relinchar, parecía que hablaba— escuchó un lamento que le erizó hasta el bigote.

—¡Aaaaay, mis hiiijos! —lloraba una silueta blanca que flotaba sobre el agua.

Juan tragó saliva, se ajustó el cinturón y murmuró, disimulando el temblor de la voz:

—Ma’am, si perdió a sus niños, yo tengo un lazo… y chili.

La Llorona apareció frente a él, dramática como telenovela de la tarde. Juan, nervioso y muerto de miedo, le ofreció el chili con carne que estaba comiendo.

—Mire, señora Llorona, aquí en Texas resolvemos todo hablando —dijo, lo primero que le vino a la cabeza.

La Llorona parpadeó, confundida; siempre había creído que por allí todo se resolvía a tiros.

Entre cucharadas de chili y lágrimas, la leyenda se calmó, dejó de llorar y hasta soltó una risa cuando Juan le contó que una vez había confundido un cactus con un toro. Al final, La Llorona regresó al río, dejando a Juan con el plato vacío y una palidez tan profunda que tardó días en recuperar el color. Desde entonces, esperaba no volver a cruzarse con almas en pena tan desviadas de su camino… o tendría que dejar de acampar de noche, o llevar más chili en las alforjas.


Chili con carne

Chili texmex


El chili con carne es un plato emblemático de la cocina Tex-Mex que nació en el siglo XIX en Texas como resultado del intercambio cultural entre la población anglosajona y la mexicana. Su origen comercial está ligado a las «Chili Queens», mujeres de origen mexicano que vendían este guiso picante en las plazas públicas de San Antonio, convirtiéndolo en una comida callejera muy popular. Al mismo tiempo, los vaqueros y soldados tejanos adoptaron una versión deshidratada en forma de bloques compactos de carne, grasa y chiles, la cual transportaban fácilmente y preparaban con solo añadir agua hirviendo. 

El plato alcanzó notoriedad nacional tras presentarse con gran éxito en la Feria Mundial de Chicago en 1893, lo que impulsó su expansión por todo Estados Unidos hasta convertirse en el plato oficial de Texas. En la actualidad existe una firme controversia sobre su receta, ya que la tradición purista tejana exige que el guiso contenga únicamente carne de res y una pasta concentrada de chiles, mientras que la versión Tex-Mex comercializada fuera del estado suele incorporar frijoles y tomate para suavizar el sabor. 

Es una receta sumamente fácil de preparar. Aunque, mi versión, cuando lo cociné no tenía frijoles negros en casa, así que los sustituí por alubias... ¡y tengo que decir que quedó riquísimo igualmente!

En casa nos gustó muchísimo. Como a mis comensales les encanta el picante y yo lo prefiero más suave, decidí adaptarlo para que fuera apto para todos. Por ello, si eres de los que disfrutan con el picante intenso, te animo a probar la receta y a añadirle la cantidad que desees para ponerla a tu gusto.


Chili con carne


Ingredientes para 4 personas

  • 400 g de carne picada de ternera
  • 100 g de alubias rojas (ya cocidas) o frijoles negros
  • 25 g de cebolla blanca picada 
  • 1 diente de ajo picado 
  • 50 g de tomate concentrado 
  • 300 g de tomate troceado
  • 2 cdas. soperas de aceite de oliva o girasol 
  • 5 g de chili en polvo (1 cucharadita de café)
  • 5 g de comino (1 cucharadita de café)
  • 3 g de pimentón picante (media cucharadita)
  • 2 g de sal 
  • Una pizca de pimienta negra (al gusto)
  • Una pizca de cayena (al gusto)
  • 2 o 4 rodajitas finas de chili rojo fresco
  • Cilantro fresco para decorar

Elaboración
  1. En una sartén o cazuela amplia, calienta el aceite a fuego suave y añade el ajo. Deja que se dore ligeramente para que suelte todo su aroma. Pero cuidado a no quemarlo.
  2. Incorpora la cebolla blanca y rehógala hasta que esté transparente.
  3. Añade la cayena, el pimentón, el comino y el chili en polvo. Remueve las especias rápido (apenas unos segundos) para que se tuesten sin quemarse, evitando así que el plato amargue.
  4. Sube un poco el fuego y añade la carne de ternera. Cocínala removiendo constantemente hasta que cambie de color y esté bien suelta.
  5. Añade el tomate concentrado y mézclalo bien con la carne para que se caramelice un poco. Acto seguido, vierte el tomate troceado, la sal, la pimienta y una parte del cilantro.
  6. Incorpora las alubias rojas. Mezcla todo con suavidad para que se integren los sabores sin romper la legumbre. Rectifica de sal si es necesario, y de picante también, quizás te guste mucho el picante y quieras añadir más.
  7. Sirve caliente con unas rodajitas de chili rojo fresco por encima y cilantro fresco. 
  8. Acompaña con nachos o arroz o burritos. Si crees que pica mucho acompaña con unas cucharadas de yogur o crema agria o queso.
Chili mexicano


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Hummus de remolacha

El lunes decidí empezar una vida sana. Hice hummus de remolacha. Desayuné un bol. En la vida sana casi todo se come en bol. Mi bol llevaba semillas, fruta cortada y una cucharada de hummus de remolacha, por lo del equilibrio.

Luego tocaba ejercicio.
Puse una clase de “Yoga para principiantes”.
La profesora dijo:
—Conecta con tu cuerpo
A mi cuerpo le costó la "conexión".

A media mañana me entró hambre. Pero como ahora soy una persona consciente, no comí pan. Me comí palitos de zanahoria con hummus de remolacha. A la hora de comer: pollo plancha. Lo acompañé con verduras asadas y otra cucharada de hummus de remolacha, porque ya estaba hecho y no se iba a perder.

Durante el día bebí agua. Mucha. Tanta que empecé a sospechar que la vida sana consiste en vivir cerca de un baño. A las seis, crisis existencial leve. Respiré hondo. Me repetí: “No todo tiene que ser perfecto”. Y me tomé un café descafeinado, una ya no está para dormir poco. Por la noche, cena ligera: crema detox. Lo que sea que signifique esa palabra en la vida. Pero la serví con un topping elegante de hummus de remolacha, porque el color rosa y verde "casan".

Antes de dormir escribí en mi diario de gratitud:
—Estoy agradecida por mi compromiso.
—Por mi tránsito intestinal.
—Y por el pan, que no he olvidado.

Me acosté sintiéndome muy sana. Un poco vacía. Y con la firme sospecha de que mañana volveré a comprar pan.


Hummus de remolacha y tahini

Hummus de remolacha


La historia de la remolacha comenzó en las costas del Mediterráneo y el norte de África, donde su ancestro silvestre, la acelga marina, era recolectada por civilizaciones antiguas como los egipcios, los griegos y los romanos. Durante la Antigüedad, estas culturas consumían únicamente las hojas verdes de la planta como alimento, mientras que la raíz, que entonces era delgada, dura y de color pálido, se reservaba casi exclusivamente para usos medicinales orientados a tratar dolores o problemas sanguíneos.

El aprovechamiento culinario de la raíz cambió gradualmente durante la Edad Media y el Renacimiento, periodo en el que la selección agrícola en monasterios y campos europeos dio origen a variedades más carnosas y nutritivas, las cuales se integraron formalmente en la dieta de países como Francia y España hacia el siglo XV.

El gran giro en el destino de la planta ocurrió en el siglo XVIII, específicamente en 1747, cuando el químico alemán Andreas Marggraf descubrió que las raíces contenían cristales de azúcar idénticos a los de la caña procedentes de las colonias tropicales. Décadas más tarde, su discípulo Franz Karl Achard logró seleccionar genéticamente las variedades con mayor concentración de sacarosa y fundó la primera fábrica de procesamiento.

Finalmente, el siglo XIX consolidó a la remolacha como un recurso geopolítico estratégico debido a las guerras napoleónicas. Ante el bloqueo marítimo impuesto por Gran Bretaña que impedía la llegada de azúcar caribeño a la Europa continental, Napoleón Bonaparte impulsó de forma masiva el cultivo de la remolacha azucarera en 1811, financiando escuelas de procesamiento y fábricas. Este empuje político transformó la industria mundial, logró que Europa fuera autosuficiente y convirtió a la remolacha en un pilar de la economía agrícola que perdura hasta el día de hoy.

En cuanto a sus propiedades, la remolacha ayuda a mejorar la circulación y a relajar los vasos sanguíneos, aporta un extra de energía al aumentar el suministro de oxígeno a los músculos, combate los radicales libres, mejora el estado de la piel, favorece el tránsito intestinal y ayuda a potenciar la concentración y la memoria. Aunque es una verdura que suele generar amores u odios, en hummus resulta una excelente opción para disfrutarla.

Hummus de remolacha


Ingredientes para 2/3 comensales
  • 60 gramos de remolacha cocida
  • 115 gramos de garbanzos cocidos
  • 1 cucharada sopera de tahini
  • 1 Ajo
  • 1/2 cucharadita de comino molido
  • El zumo de medio limón pequeño
  • Sal al gusto
  • Aceite de oliva virgen extra (para decorar)
  • Semillas de sésamo tostado o garbanzos (para decorar)

Elaboración
  1. Pon todos los ingredientes en el vaso y programa 1-2 minutos en velocidad progresiva 5-6. 
  2. Prueba de sal y si necesitas más añádele.
  3. Si no tienes Thermomix, usa la túrmix o vaso americano.
  4. Pon en un cuenco y decora con semillas de sésamo tostado o garbanzos y aceite o al gusto. 

¿Te gusta el hummus?:

Hummus con remolacha

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Pudín de roscón

Había tres Reyes Magos convencidos de que lo tenían todo bajo control. Melchor había revisado las estrellas, Gaspar había hecho los cálculos y Baltasar… bueno, Baltasar llevaba el camello con el mejor sentido de orientación, o eso creía.

La estrella brillaba con fuerza, sí, pero nadie se dio cuenta de un pequeño detalle.

—¿No sienten que hace un poco más de frío de lo normal? —preguntó Gaspar, ajustándose la capa mientras soplaba un viento helado.
—Es el aire puro del desierto nocturno —respondió Melchor con seguridad, mientras el camello resbalaba sobre algo sospechosamente blanco.

Al amanecer, en lugar de palmeras encontraron pinos, sin un roscón debajo, esos estaban bien plantados. En vez de arena, nieve. Y en lugar de pastores… un grupo de renos los observaba con evidente desconcierto.

—Melchor —dijo Baltasar—, ¿desde cuándo Belén tiene auroras boreales?
Melchor miró al cielo verdoso, luego al mapa, y finalmente a la estrella, que parecía parpadear como riéndose de ellos.
—Bueno… técnicamente seguimos una estrella. Nunca especificó cuál Belén.

El oro se congeló, el incienso no encendía y la mirra fue confundida con un nuevo sabor de jarabe medicinal. Un anciano barbudo, vestido de rojo, los saludó amablemente y les sugirió que quizás habían pasado “un poquito” de largo.

Horas después, ya de regreso y con los camellos usando bufandas, los tres Reyes llegaron por fin al sur correcto.

—Para el próximo año —dijo Gaspar— llevamos GPS.
—Mejor Google Maps —añadió Baltasar.
Melchor suspiró mirando la estrella.




Quizás pienses que es difícil que sobre roscón, pero, en casa somos pocos y sí sobro. Como el roscón era casero y grande y, no estaba relleno aproveché para elaborar el pudín, que es lo que se suele hacer si en casa eres cocinillas y te gusta usar las "sobras" de lo que sea. También decirte que si no tienes roscón puedes hacerlo con ensaimada, croissant o pan. Así es la cocina de aprovechamiento. 
¡Feliz día de Reyes!

· PUDÍN DE ROSCÓN ·


Ingredientes

Pudín
  • 400 mililitros de leche 
  • 4 huevos M
  • 50 gramos de azúcar
  • 1 chorrito de agua de azahar
  • Sobras de roscón

Caramelo (también puedes comprarlo hecho)
  • 80 gramos de azúcar
  • 1 cucharada de agua

Elaboración

Precalienta el horno a 150º C.

Caramelo
  1. Pon el azúcar en un cazo con el agua, remueve que se mezcle bien y calienta a fuego fuerte sin remover.
  2. Cuando empiece a coger color ámbar, saca del fuego y vierte en el molde o moldes elegidos. Cuidado que quema mucho. Deja enfriar por completo.

Pudín
  1. Corta a trozos el roscón. Puede añadirle las frutas y almendras (si lleva). Es mejor hacerlo cuando el roscón está más seco que tierno.
  2. Mezcla los huevos con la leche, el azúcar y el agua de azahar.
  3. Mezcla una parte del roscón dentro de la mezcla de leche y dale unos "golpes" de Túrmix. También puedes hacerlo con la Thermomix si tienes.
  4. Unos cuantos trozos del roscón déjalos dentro el molde.
  5. Vierte la mezcla en el molde o moldes con el caramelo.
  6. Lleva agua a ebullición para el baño maría; coloca el molde dentro de la fuente, vierte el agua hirviendo, cierra el horno y cuece tapado 35-40 minutos.
  7. Prueba con un palillo que el pudín esté cuajado por el centro. 
  8. Sácalo y deja enfriar por completo a temperatura ambiente; después enfría en la nevera.
  9. Si el caramelo se queda en el molde puedes calentarlo un poco para echarlo por encima.


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Chocolate a la taza

Por fin había llegado su época favorita. La casa de los abuelos la recibió justo cuando los primeros copos de nieve empezaban a caer, silenciosos, como si no quisieran despertar a nadie. Sus padres la dejaban ir unos días antes de Navidad para que pudiera contarles, sin prisas, todo lo que había vivido en el colegio y con sus amigos. A los abuelos les encantaba tenerla para ellos solos, antes de que la Nochebuena llenara la casa de voces y risas alrededor de la gran mesa del comedor.

Al abrir la maleta, entre la ropa apareció un reno de peluche con la nariz roja… y encendida. La luz palpitaba suavemente, como un pequeño corazón. Casi gritó del susto. No recordaba haberlo visto nunca, y estaba segura de que su madre no lo había puesto allí. Iba a preguntarse cómo había llegado hasta ese lugar cuando un movimiento reclamó su atención.

La almohada de la cama se movía despacio, como si respirara. Se quedó muy quieta. Miró a su abuela preguntándose si ella también lo había notado, pero ella seguía doblando la ropa, ajena a todo. Luego dijo que iba a ordenar el baño y salió de la habitación.

Con el corazón latiéndole en los oídos, se acercó a la cama. Estiró la mano con cuidado y levantó la almohada. De debajo asomó una diminuta cabeza peluda, dos ojos brillantes y una nariz húmeda.

Guau —susurró el cachorro.

Ella abrió la boca, ahogando un chillido, maravillada. Los abuelos aparecieron en la puerta y se miraron sonriendo. Poco después, la cocina se llenó del aroma del chocolate caliente, ese que deja un bigote dulce en los labios. Eran días de magia y las sonrisas duraban todo el día.




Para mí, el chocolate a la taza en Navidad significa Nochebuena, después de la misa del Gallo, el 24 de diciembre. Recuerdo que los niños que hacíamos la catequesis formábamos parte de esa misa; tarde, sí, pero después nos invitaban a tomar chocolate con ensaimadas. Después de la comunión, el chocolate lo tomábamos en casa, también tarde y después de la misa del Gallo pero en casa. Ya hace tiempo que no voy a la misa del Gallo, pero sigo bebiendo chocolate, a veces con ensaimada, otras con churros y otras sin acompañamiento. 

Recuerdo a mi madre hacernos chocolate a la taza con una pastilla grande de chocolate. Ahora, hay muchas versiones en el mercado para hacerlo. Yo quería probar una versión fácil, rápida y con pocos ingredientes. Uso arrurruz para espesar, suele usarse en repostería vegana y hoy en día se encuentra fácil en herbolarios. El kuzu, también, aunque es un poco más caro. 

Lo hago de esta manera porqué los chocolates a la taza en polvo comerciales suelen llevar mucho azúcar, y espesantes como almidón de maíz o arroz, aditivos, gomas (xantana o tara) y aglomerantes que le da la textura cremosa al calentarse.

El arrurruz es un tubérculo similar en apariencia a la patata (Maranta arundinacea). Pertenece a la misma familia que el jengibre y la cúrcuma. Es fácil de digerir y no presenta molestias ni inflamación, También es sin gluten. Se usa como espesante o gelificante natural en la cocina, especialmente en repostería. Para mi, como alternativa a la fécula de maíz me parece mejor, tiene más proteínas y menos calorías.

🎄 Chocolate a la taza, fácil y rápido 🎄

Ingredientes
  • 1/2 l de leche almendras (o la que te guste más)
  • 2 cdas. soperas de azúcar (o cualquier endulzante que te guste)
  • 2 cdas. de arrurruz o kuzu*
  • 2 cdas. de cacao natural sin azúcar en polvo

Elaboración
Disuelve el arrurruz en dos o tres cucharadas de leche. Reserva. Pon los ingredientes restantes en un cazo al fuego. Remueve para que los ingredientes se disuelvan bien. Añade el arrurruz disuelto y sigue removiendo hasta que espese. Sirve.

*El Kuzu suele se venderse en formato granulado o trozos pequeños, que se disuelven en líquidos, en cambio el arrurruz ya se vende molido.


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Em miro al mirall

Em miro al mirall i no reconec la dona que hi veig. Quan va començar tot no em vaig adonar. Paraules que em ferien, però jo pensava que era degut a un mal dia i no vaig dir res. A poc a poc la tensió va anar més enllà. Una galtada, crits i empentes. El primer ull de vellut, les llàgrimes d'impotència, por i ignorància. Què havia fet jo per merèixer tot això? La por, aquella sensació d'angoixa quan sentia la porta, el cor em bategava de pressa i les ganes de fugir com fos, viva o no, però acabar amb aquella situació. Les galtades em feien mal però es curaven. Les seves paraules encara sonen dins el meu cap i dubt que es curin a pesar del temps. El menyspreu va arrelar dins mi i ara vull desfer-me'n i donar una passa endavant, lluitar per mi.


25/11 Dia internacional de l'eliminació de la violència contra la dona



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Mi libro

Desde hace un tiempo una idea en mi cabeza iba dando vueltas. Se que el mundo editorial no se fijaría en mi blog, no me malinterpretes, no es una queja, no es lo que pretendo. Entiendo que tienes que tener muchos seguidores o ser alguien conocido para que te publiquen un libro de cocina. Pero, eso no quita que siendo diseñadora y cocinera no pueda tener uno. Me hacía ilusión ya que en mi blog/libro hay recetas, si, pero también historias inventadas por mi y fotografías que, aunque en esta edición también he usado un poco la IA las fotos siguen siendo muy @catypol y, sí, diseño también, la portada es diseñada por mi. Me hacía ilusión tener mi libro blog, hecho con la ayuda de Blurb y con toda la magia que en Circus day existe. 

Señoras y señores, mesdames et messieurs, ladies and gentlemen, bienvenidos a Circus day, espero que te guste mi libro.





Aquí tienes un qr que te lleva a la página de venta por si te interesa:

https://www.blurb.es/b/12546935-circus-day



@catypol

Towel crepe rolls

[DESEOS]
Besos en la frente
El sonido de la lluvia
El olor después de la lluvia
Abrazos inesperados
Nada más que cielos azules
La luz de verano
Sonidos del mar
El cantar de los pájaros
Envolverse en una toalla suave y grande
Enamorarse de los detalles
Japón en primavera
Libros, té y una deliciosa crepe enrollada





Se considera una receta relativamente nueva, popularizada a través de plataformas como TikTok, con influencias de la repostería de estilo asiático. Se llama "Towel" (toalla) debido a la técnica de enrollado, que crea capas similares a una toalla enrollada. Se diferencia de la tarta milcreps (crepe cake) tradicional en que las creps se disponen en una fila, se rellenan y se enrollan juntas formando un tronco o rollo compacto. Para que sea más rápido de hacer y fácil, la versión con obleas de arroz es lo más top ahora y además sin gluten.



· TOWEL CREPE ROLLS ·


Ingredientes
  • Fresas
  • Nata montada
  • Azúcar o eritritol
  • Obleas de arroz
  • Cacao, fresas y menta (para decorar)
Elaboración
  1. Moja las obleas de arroz en agua, no dejes que se ablanden demasiado. 
  2. Coloca encima de la mesa tres obleas superpuestas una encima de la otra por un lado. 
  3. Esparce por encima la nata montada y trozos de fresa. 
  4. Cierra las obleas enrollándolas de un lado y enrollándolas por un lado hacía el otro. 
  5. Espolvorea cacao en polvo por encima y decora con fresa y menta.


Texto, vídeo y fotografías @catypol - Circus day.

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