Y así me ocurrió cuando mi padre, tras la muerte de mi madre, decidió casarse con aquella mujer. En aquella partida solo quedaban dos sillas: mi padre se quedó sin la suya y con mi madre se reunió. Entonces, la cruel mujer retiró una. Yo no anduve lista y ella pretendía enviarme con mis padres, pero a Totón le dio lástima de mí y me abandonó en mitad de un bosque.
Otro juego de sillas se cruzó en mi camino. Esta vez eran siete: siete pequeñas y a veces impertinentes criaturas que habitaban y faenaban por aquellos lares. Gruñón no me quería ver ni en pintura y se enzarzaba con Bonachón por mi culpa. A Dormilón le daba exactamente igual mientras no le arrebatara la cama. Mocoso moqueaba cada vez que me tenía delante y Tímido se escabullía. Otro eligió quedarse Mudo, y Sabiondo, que era quien llevaba la voz cantante, acabó por aceptarme.
Así transcurría mi vida: tenía un asiento para mí sola y, por primera vez, no sentía el pánico de que la música volviera a sonar obligándome a pelear por él. Me distraía cogiendo grosellas silvestres por la arboleda y cuidando de los enanos. Y en esas estaba cuando, de repente, la melodía volvió a sonar: se presentó una anciana y una manzana me ofreció. Al morderla caí fulminada, despojada de mi silla una vez más. Vueltas y más vueltas al compás; solo que en este cuento ningún príncipe vino a romper el compás.
En clase de Productos Culinarios —una asignatura del grado de FP de Cocina— nos tocó preparar esta ensalada bautizada como «Alicia»; aunque, sinceramente, a mí me parece que tiene bastante poco del País de las Maravillas y mucho más de Blancanieves. Sea como fuere, os aseguro que vais a dejar boquiabiertos a vuestros comensales con una presentación tan vistosa y delicada. Desconozco su origen exacto, ya que el profesor no entró en detalles históricos, pero el flechazo fue tan instantáneo que no dudé en replicarla en casa y compartirla en el blog.
NOTA ACLARATORIA:
Esta receta la aprendí en mis estudios de FP de Cocina y fui la primera bloguera en publicarla. Posteriormente la subí a la plataforma de Canal Cocina, que con el tiempo eliminó el perfil de todos los blogueros colaboradores manteniendo las recetas y fotografías. Las fotos que ilustran hoy su versión son mías.
Por aquel entonces solía subir elaboraciones a la plataforma de usuarios de Canal Cocina —quienes, con el tiempo, se quedaron con las recetas y quitaron a los autores de ellas —, así que compartí también esta propuesta. Poco después, la cadena decidió recrearla en televisión sin citar la autoría original y, por lo visto, causó bastante furor. Hoy en día, si tecleas el nombre de la ensalada en Google, la primera referencia que aparece es la suya; sin embargo, si entras en su web a ver la receta, comprobarás que las fotos que la ilustran siguen siendo las mías.
Actualizada 2026.
Ensalada Alicia
Ingredientes:
- 1 manzana roja por comensal
- El zumo de un limón
- Granos de grosella
- Crème fraîche
- Almendras fileteadas
- Pon en un cuenco grande agua con el zumo de un limón.
- Corta a la manzana una tapa.
- Vacía la tapa por dentro sin romperla.
- Déjala en el cuenco grande dentro del agua con limón para que no se oxide.
- Vacía las manzanas con un sacabolas de cocina dejando algo de pulpa alrededor de la piel.
- Deja las bolas de manzana y la manzana en el cuenco grande de agua y limón.
- Saca las bolitas del cuenco, sécalas un poquito y mezcla en otro cuenco con los granos de grosella y la crème fraîche.
- Saca las manzanas y sécalas un poquito por dentro y fuera.
- Rellénalas con la mezcla de bolitas y esparce por encima almendras fileteadas.
- Saca la tapa, sécala y colócala encima de la manzana.
- Sirve.







































