Después me dirigía a The Little Corner, un pequeño café y pastelería escondido entre edificios antiguos y modernos. Por las mañanas se llenaba de gente con prisas por un café y algo dulce antes de empezar la jornada; por la tarde, en cambio, se volvía un rincón sosegado y acogedor, perfecto para quienes buscábamos una pausa antes de volver a casa. Allí me esperaba Claire: menuda, risueña y con unos ojos que cortaban la respiración a cualquiera que se detuviera a mirarla. Siempre regalaba una sonrisa, incluso a quienes iban demasiado rápido como para devolverle el saludo.
Y allí estaba yo, sentado junto a la ventana, viendo el ajetreo ajeno y aliviado de no formar parte de esa vorágine, cuando apareció ella con su magia habitual. Llevaba algo entre las manos, cubierto por un paño delicado. Me miró con picardía.
—I'll give you some if you can guess what it is… —siempre conseguía hacerme sonreír.
—¡Mmm! ¿Una calabaza? —pregunté divertido.
—Nope! —negó ella.
—¿Le has quitado el sombrero al señor Henry? —bromeé.
—No way! —exclamó entre risas.
—De acuerdo, me rindo —dije al fin.
—Oh, come on! Chocolate cake for you! —anunció al retirar la tela.
Debajo apareció una tarta de chocolate espléndida, tan dulce como su mirada y tan perfecta como solo ella sabía prepararla. Si alguna vez visitas Chicago, búscala, déjate envolver por su magia y déjate mirar por sus ojos. Siempre sabrá cómo sorprenderte.
Un hito fundamental para la repostería fina ocurrió en Viena en 1832, cuando el joven aprendiz Franz Sacher creó la célebre tarta Sacher (Sachertorte). Ideada para agasajar al príncipe Klemens von Metternich, consistía en un bizcocho denso de chocolate con mermelada de albaricoque y un glaseado firme de chocolate negro. Este postre causó sensación en las cortes europeas, aunque distaba del concepto de tarta casera y esponjosa que se popularizaría más adelante. El verdadero punto de inflexión técnico llegó en 1847 en los Estados Unidos, cuando la autora culinaria Eliza Leslie publicó la primera receta impresa de un pastel de chocolate en su libro The Lady's Receipt-Book. Aquella versión pionera consistía en un bizcocho claro que simplemente llevaba trozos de chocolate picado repartidos por la masa.
La evolución hacia el postre húmedo, tierno y oscuro que conocemos hoy culminó a finales del siglo XIX. En 1879, el chocolatero suizo Rodolphe Lindt inventó el proceso de conchado (agitar, calentar y airear continuamente la pasta de chocolate durante horas o días para lograr una textura suave y eliminar la acidez indeseada), un método de refinado que permitía obtener un chocolate mucho más sedoso y fácil de fundir para emulsionar con la harina y la mantequilla.
Actualizada 2026.
Tarta de chocolate
Ingredientes de los bizcochos
- 200 g harina de repostería
- 90 g azúcar blanco
- 90 g azúcar moreno o panela
- 60 g cacao en polvo sin azúcar
- 6 g (1 cucharadita y media) levadura en polvo
- 6 g (1 cucharadita y media) bicarbonato sódico
- 2-3 g (1/2 cucharadita rasa) sal
- 1 sobre de café instantáneo
- 2 huevos grandes
- 200 ml leche
- 100 ml aceite suave
- 1 cdta. y media de extracto de vainilla
- 180 ml agua hirviendo
- Tamiza en un bol amplio los ingredientes secos.
- Mezcla brevemente con las varillas de mano.
- Añade los ingredientes líquidos a los secos.
- Bate a mano hasta que no queden grumos secos.
- Reparte la masa a partes iguales en los dos moldes de 20 cm previamente engrasados y con papel en la base.
- Hornea a 175°C (calor arriba y abajo sin ventilador) durante 25-30 minutos. Comprueba con un palillo en el centro antes de retirar.
Ganache de chocolate
Ingredientes
- 300 g chocolate para postres
- 300 ml nata para montar (35% M.G.)
- 50 g mantequilla sin sal a temperatura ambiente
- Trocea el chocolate y colócalo en un bol amplio.
- Vierte la nata hirviendo sobre el chocolate troceado, remueve hasta integrar y añade la mantequilla en dados hasta que se funda.
- Cubre el bol con film transparente en contacto con la superficie (a piel) y déjalo en la nevera un mínimo de 4 a 6 horas (o de un día para otro) para que la grasa cristalice bien.
- Bate con varillas eléctricas a velocidad media durante 1 o 2 minutos.
- En cuanto coja cuerpo y haga picos suaves, para inmediatamente (si te pasas de batido, la grasa se puede cortar).



































