¡Ayer! (Suspiro). Un día en el que me levanté poderosa, ágil, guapa... en fin, feliz, para resumir; llena de power of love. Tenía un brillante anillo en el dedo anular de la mano izquierda, la organización de la boda lista para ponerse en marcha y un novio de película. Así empezó mi mañana... antes de que todo se torciera.
Cuando esa mujer cruzó la puerta de la emisora, pensé que era la organizadora de eventos. Hubiera jurado que se trataba de la persona que iba a encargarse de mi boda y, a decir verdad, nadie me sacó de mi error. Así que la agarré del brazo, la llevé casi en volandas a mi despacho y la abrumé con un alud de detalles sobre lo que quería y lo que no, sin que ella dijera ni pío. Lo único que noté fue que, en un momento dado de mi monólogo, su boca dibujó un rictus extraño.
Desde luego, hablar de la futura suegra sin conocerla —aunque en mi cabeza ya me había hecho mi propia idea— no ayudó a que las cosas salieran bien. ¿Qué suegra que se precie se niega a conocer a su nuera hasta el último momento, eh?
Ahora solo me recuerdo vagamente de pie junto a la mesa, con ella acomodada en mi silla. Yo, observándola con aplomo y, por qué no decirlo, con cierto desdén; ella, con la sonrisa cada vez más torcida. Cuando mi prometido entró en la sala y soltó:
—Ah, veo que ya has conocido a mi madre...
...me quise morir. (Imagíname practicándome el harakiri a lo samurái: pues exactamente así me sentí).
¡En fin! —y nunca mejor dicho—, tras aquel monumental enfado del «niño de mamá», no quiso volver a verme. Se llevó mi anillo y yo me pasé lo que restaba de día descendiendo directamente al infierno desde mi nube.
Y aquí me tienes, otra vez, sentada delante del micrófono, intentando «arreglar» la vida amorosa de los oyentes...

- Tarta fraisier de autor (versión de chocolate y fresa): Sigue la estructura clásica de la fraisier francesa, mostrando el corte lateral de las fresas frescas dispuestas simétricamente alrededor del molde.
- Entremets / Tarta moussina o diplomática: Una elaboración por capas que combina un bizcocho genovés de cacao, crema diplomática de chocolate, fresas naturales y un mousse o cobertura de gelatina de fresa en la superficie.
- Pastelería conceptual y de diseño: Incorpora elementos de azúcar soplado/hilado (caramelo hilado o avellanas garrapiñadas con picos de caramelo) y una estructura aérea de algodón de azúcar que simula nubes.
Actualizada 2026.
Tarta de chocolate entre el cielo y el infierno
- 3 huevos tamaño
- Una pizca de sal
- 105 g de azúcar
- 30 g de mantequilla
- 80 g de harina
- 25 g de cacao puro sin azúcar
- 2 hojas de gelatina
- 250 ml de leche
- 1 vaina de vainilla
- 2 yemas de huevo
- 50 g de azúcar
- 25 g de harina de trigo
- 70 g de chocolate a trocitos pequeños
- 200 g de nata para montar
- 200 g de fresas
- 75 g de azúcar
- 6 g de gelatina neutra (1 sobre)
- 340 g de azúcar
- 90 ml de agua
- 1 cda. de jarabe de maíz blanco
- 15 avellanas tostadas sin piel
- 15 palillos de madera
- Celo
- Hojas de periódico
- Tijera
- 10 fresas
- Licor de Cointreau o almíbar de calar
- Azúcar para hacer algodón de azúcar
- Molde 16 centímetros de diámetro
- Film transparente
- Manga pastelera desechable
- Máquina para hacer algodón de azúcar
- Funde la mantequilla y reserva.
- Precalienta el horno a 180 ºC.
- Separa las claras de las yemas y reserva las yemas.
- Pon las claras en la batidora y añade una pizca de sal.
- Comienza a batir hasta que empiecen a estar espumosas, en este momento añade el azúcar poco a poco y continua batiendo hasta que queden montadas a punto de nieve.
- Añade las yemas y mezcla con suavidad para evitar que las claras pierdan aire.
- Vierte poco a poco la mantequilla en el recipiente donde tienes la preparación y mezcla con mucha suavidad.
- Tamiza la harina y el cacao sobre la preparación y mezcla con movimientos envolventes de abajo arriba hasta integrarlo por completo.
- Forra una bandeja de horno con papel de horno y vierte la preparación.
- Extiende con una espátula y hornea durante 10 minutos.
- Deja enfriar.
- Reserva.
- Moja la gelatina en un recipiente con agua helada durante unos minutos hasta que se ablanden.
- Escurre la gelatina para eliminar el exceso de agua.
- Raspa la vaina de vainilla para extraer las semillas del interior y pon la leche en un cazo junto con las semillas.
- Lleva a ebullición.
- Pon en el cuenco de la batidora las yemas y el azúcar, bate hasta blanquear.
- Tamiza la harina y añádela al cuenco.
- Mezcla hasta que quede suave.
- Vierte poco a poco la mitad de la leche en el cuenco y mezcla hasta que no queden grumos.
- Pasa la mezcla por un colador y vuelve al cazo con la leche restante.
- Lleva al fuego y remueve hasta que empiece a hervir, baja el fuego y cocina hasta que espese.
- Añade los trozos de chocolate hasta que se fundan y seguidamente la gelatina.
- Vierte en un cuenco y deja enfriar.
- Remueve ocasionalmente.
- Una vez frío, monta la nata y añádela a la mezcla.
- Pon en la manga pastelera cerrada y guarda en el frigorífico hasta su utilización.
- Hidrata la gelatina en un poco de agua fría.
- Tritura las fresas y el azúcar con la batidora.
- Cuela para quitarle las semillas e impurezas y calienta el puré obtenido en un cazo.
- Añade la gelatina al puré de frutas caliente.
- Remueve hasta que la gelatina esté totalmente disuelta y retírala del fuego.
- Deja enfriar.
- Corta un disco de genovesa de 16 cm.
- Forra los bordes y la tapadera de nuestro molde con film transparente.
- Pon dentro y abajo el disco de genovesa de chocolate.
- Pon en un cuenco un poco de licor de Cointreau o almíbar de calar y pincela la base de la genovesa.
- Escudilla con la manga pastelera el lado del molde con la crema diplomática.
- Corta las fresas reservadas por la mitad y colócalas, rodeando el molde, con la mitad plana en el borde del molde.
- Rellena con el resto de crema y fresas el centro del molde hasta que queden tapadas completamente y la parte superior del molde totalmente plana.
- Reserva en el frigorífico.
- Cuando la gelatina esté fría vierte sobre la crema diplomática.
- Al haberse enfriado endurece un poco y no traspasa.
- Mira que la gelatina quede plana y bien repartida sobre el molde.
- Enfría.
- Una vez solidificada tapa con film transparente y reserva en el frigorífico.
- Introduce suavemente un palillo de madera en cada avellana girando suavemente con la punta.
- Pon las hojas de periódico en el suelo, justo debajo de la encimera en donde colocarás las avellanas.
- Corta trocitos de celo y sitúalo para cogerlo fácilmente.
- En un cazo al fuego disuelve el azúcar, el jarabe y el agua, removiendo constantemente hasta que el azúcar se disuelva.
- Baja el fuego y deja que el caramelo se vuelva de color ámbar oscuro.
- Quita del fuego y pon sobre una fuente con hielo para que baje la temperatura y se espese un poco.
- Enseguida que bañes en el caramelo una avellana y el goteo se desliza hacia abajo, corta y coloca con el celo en el filo de la encimera asegurándote que cae sobre las hojas de periódico.
- Continua con todas las avellanas.
- Si se endurece pronto, calienta un poco para terminar de bañar todas las avellanas.
- Déjalas enfriar.
- Una vez frías, corta un poco con un tijera, si hiciera falta, las hebras del caramelo.
- Y con cuidado saca el palillo de madera.
- Pon una cucharada de azúcar en la máquina de algodón de azúcar y enciéndela.
- Cuando la máquina esté caliente empieza a sacar las hebras de algodón que recogerás con un palo.
- Saca la tarta del molde con cuidado.
- Deposita las avellanas caramelizadas con las puntas hacía arriba en el centro de la tarta.
- Y sobre las puntas el algodón de azúcar.
Preguntas frecuentes (FAQ)
¿Cómo se consigue que los picos de caramelo de las avellanas queden erguidos y perfectos?
El truco reside en controlar la viscosidad del caramelo. Tras alcanzar el tono ámbar oscuro, es fundamental enfriar brevemente la base del cazo sobre hielo para frenar la cocción y espesar la mezcla. Al sumergir la avellana clavada en el palillo y suspenderla boca abajo desde el borde de la encimera, la gravedad creará esa fina hebra alargada que se solidifica al instante en el aire.
¿Por qué se añade gelatina a la crema diplomática y cómo influye en el corte de la tarta?
La crema diplomática tradicional es una combinación de crema pastelera y nata montada. Al incluir gelatina, garantizamos que la crema adquiera la firmeza estructural necesaria para sostener las mitades de fresa en las paredes del molde y soportar el peso de la gelatina de fruta superior, asegurando un corte impecable y limpio sin que el relleno se desmorone.
¿Con qué antelación se deben colocar las avellanas caramelizadas y el algodón de azúcar sobre la tarta?
Ambas decoraciones son extremadamente sensibles a la humedad. Tanto las hebras de caramelo como el algodón de azúcar deben colocarse justo en el momento de servir. Si se introducen en la nevera o se montan con demasiada antelación, el algodón de azúcar se disolverá al contacto con la humedad de la gelatina de fresa y las hebras de caramelo perderán su firmeza.
¿Qué técnica garantiza que el patrón lateral de fresas quede perfectamente alineado y vistoso al desmoldar?
Es indispensable forrar el interior del molde con film transparente (o tira de acetato repostero) y presionar firmemente la parte plana de cada media fresa contra la pared antes de escudillar la crema diplomática. La crema debe rellenar todos los huecos entre fruta y fruta con la manga pastelera para evitar que se formen burbujas de aire visibles al retirar el aro.



























