Señoras y Señores,

Bienvenidos a Circus Day

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Hola,

Soy Caty y dirijo este circo

Foodie, diseñadora gráfica, cuentacuentos y aficionada a la fotografía es un resumen de lo que encontrarás aquí, un circo lleno de recetas, historias y espectáculo. Señoras y señores, mesdames et messieurs, ladies and gentlemen, bienvenidos a Circus day, espero que te guste el show.

The Show

En el blog

Pastel de tumbet mallorquín

Otra noche de agosto, caliente. Ni una ligera brisa; ni fresco se estaba «al fresco». Así que salimos todos a sentarnos con la silla en la acera, como cada noche de verano en la que el calor hace imposible estar dentro de casa: ni dormir ni soñar. En la calle ya estaban sentados todos los vecinos, que, al igual que nosotros, se abanicaban y hablaban de tal o cual cosa para entretenerse.

Vivimos en una zona donde aún la circulación de coches no es abundante y por la noche apenas pasa alguno, pero vaya si se nota con tanta algarabía formada en la calle. A la luz de las farolas se cuentan las novedades de cada familia: adónde van unos y otros de vacaciones o qué grupo musical tocará para el pueblo en la verbena.

—¡Mira que eran buenos Los Javaloyas! —decía doña Juana.

—¿Los qué? —preguntaba su nieta, recién llegada de un intercambio en Londres.

Don Cosme sonreía al recordar lo poco que se podían arrimar a las chicas cuando las sacaban a bailar.

—Eran otros tiempos —decía, nostálgico.

Doña Paloma se reía por lo bajo. Para ella, su Antonio la emocionaba más que cualquier grupo de música.

—¡Anda, anda, que no tenías tú peligro ni na’, tunanta! —le contestaba el señor Antonio, rojo de satisfacción.

—¿Recuerdas que mi madre había hecho tumbet para cenar y tú estabas recién llegada a la isla y no sabías si eso se comía? —se carcajeaba el señor Antonio.

—Antoñito, tengamos la fiesta en paz, que tu madre —en el cielo esté— me enseñó a cocinarlo. Y mírate tú... la curva de la felicidad que tienes en la panza —se reía doña Paloma.

Bueno, se reía ella y todos los vecinos allí presentes, pues, después de tantos años y tantas tertulias a la fresca en verano, todos tenían la curva de la felicidad en la panza.


Pastel de tumbet mallorquín en rodajas con higos frescos

Pastel de tumbet frío desmoldado sobre tabla

Si quieres conocer el fascinante origen histórico del tumbet mallorquín, lo cuento en detalle en la receta de tumbet en cestitas.

No se puede negar que el tumbet mallorquín es un plato de verano y a los mallorquines nos gusta mucho, tanto que cada familia tiene su receta o toque especial. Esta vez, también es diferente, una delicia de pastel de tumbet que puedes preparar para un buffet, una comida informal o brunch, o de acompañamiento de cualquier plato. 

Actualizado en 2026.


Pastel de tumbet


Ingredientes, para 4 personas
  • 10 ajos
  • 2 calabacines
  • 2 berenjenas
  • 4 patatas
  • 2 pimientos rojos
  • Aceite de oliva 
  • Salsa de tomate 
  • 3 huevos 
  • 50 mililitros de leche
  • Sal y pimienta al gusto
  • Molde rectangular de 20 cm. (tipo plum cake)

Mise en place.
  1. Pela los ajos, limpia y corta las berenjenas y los calabacines en rodajas no muy gruesas, sala y ponlo en un colador para que suden.  
  2. Pela las patatas y córtalas en rodajas, el mismo grosor que las berenjenas y calabacines que has cortado anteriormente.  
  3. Limpia y corta a tiras los pimientos rojos.

Freír.
  1. En una sartén con aceite de oliva caliente fríe las patatas y los ajos, deben quedar ligeramente doradas, sácalas y déjalas sobre papel de cocina para que drenen el aceite sobrante. 
  2. Haz lo mismo con el calabacín y berenjena, por separado, fríe y dora ligeramente, saca y deja drenar sobre papel de cocina. 
  3. Y por último fríe las tiras de pimiento rojo, saca y deja sobre papel de cocina. 
  4. Salpimienta todas las verduras.

Huevo.
  1. Con la túrmix o a varillas mezcla los huevos y la leche, y salpimienta.
  2. Reserva. 
  3. Precalienta el horno a 180 ºC

Montaje. 
  1. Forra el molde rectangular con papel de hornear. 
  2. En la base del molde coloca a capas las verduras, primero la de patatas y ajos, encima de las patatas vierte unas cucharadas de salsa de tomate, sobre la salsa pon la berenjena y después el calabacín y el pimiento. 
  3. Echa la mezcla de huevos y leche dentro del molde y hornea durante 30 minutos. 
  4. Saca del horno y deja enfriar dentro del molde. 
  5. Cuando no queme, desmolda cuidadosamente y deja enfriar en el frigorífico. 

Pastel de tumbet mallorquín con capas de verduras

Preguntas frecuentes

¿Se puede comer el pastel de tumbet caliente?

Está pensado para tomarse frío o a temperatura ambiente, lo que lo hace ideal para prepararlo con antelación. Recién sacado del horno también está bueno, pero pierde la forma característica de pastel. Lo ideal es dejarlo enfriar completamente en la nevera antes de desmoldarlo.

¿Cuánto tiempo aguanta el pastel de tumbet en la nevera?

Perfectamente 2-3 días bien tapado. De hecho el segundo día está más sabroso porque las verduras y el huevo se asientan y los sabores se integran mejor.

¿Con qué se puede acompañar el pastel de tumbet?

Los higos frescos de temporada son el acompañamiento más sorprendente y mallorquín. También queda muy bien con una ensalada verde, con alioli casero o con salsa de tomate aparte para quien quiera más.


Pastel de tumbet mallorquín acompañado de higos de temporada

Relato, receta y fotografías @catypol - Circus day

Tumbet mallorquín

La última noche en la casa fue más suave de lo que Antonio esperaba. El cielo estaba claro, el aire olía a tierra húmeda y al romero del pequeño huerto, y Paloma cocinaba tumbet en la cocina como si nada fuera a cambiar.

—Lo he hecho como le gustaba a tu madre —dijo sin mirarlo.

Antonio asintió en silencio. No se atrevía a decir que aquella sería la última vez que comerían allí, en la vieja casa familiar con su jardín lleno de árboles frutales, donde había pasado todos los veranos de su infancia. La venta se firmaba al día siguiente. Una familia alemana convertiría la finca en un «retiro consciente», lo que fuera que eso significase.

Comieron fuera, en la mesa de madera bajo el albaricoquero, mientras los grillos cantaban y la radio rota del porche escupía un leve zumbido, incapaz de morir del todo. Paloma sirvió el vino sin apuro. Antonio comió despacio, como si cada bocado pudiera atrapar algo del pasado.

—¿Te acuerdas cuando nos escondíamos en el algarrobo para que no nos encontraran a la hora de la siesta? —preguntó ella con una sonrisa triste.

Antonio asintió. Pero lo que recordaba no era solo eso, sino la forma en que ella reía, la forma en que el sol le pintaba mechones dorados en el pelo y aquella vez, con quince años, en que le dijo que se iba a casar con ella. Y ella dijo que no, riendo, con esa seguridad cruel que tienen algunas chicas cuando aún creen que el mundo se puede controlar.

—¿Y tú te acuerdas del tocadiscos de tu madre? —dijo entonces Antonio, cambiando el rumbo del recuerdo—. Siempre ponía a Mari Trini cuando cocinaba tumbet.

—Mentira —dijo Paloma—. Ponía a Serrat. Tú estás inventando ya.

Rieron. La noche se volvió más densa. La despedida flotaba en el aire como un insecto que no se deja espantar. Cuando terminaron de recoger, Antonio miró la casa una última vez. Tocó el marco de la puerta, el que aún tenía una muesca con su altura a los doce años. Luego fue al porche, se agachó y desenchufó la radio rota.

—¿Para qué haces eso? Si ya no funciona.

—Porque si la dejo enchufada, va a seguir intentándolo.

Paloma no respondió. Solo se acercó, le dio un beso en la mejilla —uno lento, cálido, más largo que todos los anteriores— y se marchó sin mirar atrás. La casa quedó en silencio. Y el jardín, como siempre, siguió creciendo.


Tumbet mallorquín casero dentro de cestas de empanadillas

Tumbet mallorquín dentro de cestas


Si eres mallorquín o tienes relación con Mallorca conoces el tumbet, si lo buscas por la red encontrarás muchas referencias sobre el mismo, que es parecido al ratatouille o a la samfaina, pisto o caponata, que el mallorquín no lleva cebolla, que acompaña principalmente al lomo, aunque también al pescado o con huevos fritos, como plato de verduras, no solo para vegetarianos, es un entrante ideal y muy sabroso, y sí, todo es verdad. Pero mi presentación es la mejor, más festiva ¿no crees?

¿Y porqué como tapa mallorquina en plan "festivo"?, es porque tengo algunas cosillas que celebrar, y el tumbet es un plato preferido por mi.

Clara me concede un segundo premio (un libro con unas estupendas recetas italianas) de su concurso de Italia mucho más que pasta y pizza, no sabéis la ilusión que me hizo, totalmente inesperado, me encantó.

Además hoy 25 soy el blog del día en Premios Blogdeldia.

Y las chicas de Sugartremens estrenaron revista esta semana, Sugartremens Magazine, y Circus day está en ella, gracias chicas, felicidades por vuestro recién estrenado número, es una revista maravillosa llena de color, pasión y mucha repostería además de otras cosas.


cestas hechas al horno para tumbet

cestas de empanadillas


El tumbet mallorquín es uno de los grandes emblemas de la gastronomía de las Islas Baleares. Aunque bebe de la tradición de las antiguas greixoneres medievales de berenjena —herencia de la cocina árabe y romana—, el tumbet como tal se configuró a partir de los siglos XVII y XVIII, tras la llegada y consolidación de los ingredientes americanos a la isla.

La receta del tumbet cobró su forma definitiva cuando se incorporaron tres elementos clave del Nuevo Mundo que se adaptaron a la perfección al suelo y clima mediterráneos: la patata, el tomate (base imprescindible de su salsa), el pimiento.

El curioso origen del calabacín:
En América existían diversas variedades de calabazas. Tras la llegada de sus semillas a Europa, fueron los agricultores italianos del siglo XIX quienes, mediante una minuciosa selección, desarrollaron la variante alargada, de piel fina y cosecha temprana que hoy conocemos como calabacín y que a menudo se suma al tumbet moderno.

Resumiendo: los productos americanos (patata, tomate, pimiento) tardaron casi dos siglos en incorporarse del todo a la cocina popular del Mediterráneo. Por ello, a finales del siglo XVIII y durante el siglo XIX se consolida la receta tradicional del tumbet: patata, pimiento, berenjena y salsa de tomate. Incluso en textos del siglo XIX, como el recetario La cuina mallorquina de Pere d'Alcàntara Penya, el tumbet aparece descrito esencialmente con esa base de patatas, berenjena, pimientos, tomate y ajos, mientras que la adición del calabacín moderno representa la última fase de evolución del plato hacia la receta que conocemos en la actualidad.

Y aunque comparte ingredientes con el pisto manchego, la ratatouille francesa o la caponata siciliana, el tumbet se distingue por su particular método de elaboración. En lugar de cortar las verduras en dados pequeños y sofreírlas todas juntas en una misma olla, los cocineros mallorquines optaron por una fritura individual y un montaje en capas. 


Esta receta tiene una versión especial publicada en papel. 

Receta actualizada en 2026.

Y por si te gusta mucho el tumbet también tengo otra versión: Pastel de tumbet


Tumbet mallorquín en cestitas de empanadillas


Ingredientes para 8 cestas:
  • 16 masa para empanadillas
  • 1 berenjena pequeña
  • 1 calabacín pequeño
  • 1 patata mediana
  • 1 pimiento verde pequeño
  • 1/2 pimiento rojo
  • 6 tomates de "ramellet" en su defecto tomates pera
  • Aceite de oliva 
  • Sal y pimienta para condimentar
  • Un poquito de azúcar para la salsa de tomate 
  • 1 hoja de laurel para la salsa
  • 2, 3 ajos cortados en láminas 

Para las cestas: 
  1. Pon 2 capas de masa de empanadillas sobre flaneras. 
  2. Hornea a 180º C durante 10 minutos o hasta que se doren. 
  3. Saca y deja templar. Reserva.

La salsa:

  1. Haz la salsa de tomate rallando los tomates. 
  2. Pon un poquito de aceite de oliva en una sartén y calienta la sartén a fuego medio.
  3. Añade el tomate rallado. 
  4. Salpimienta. 
  5. Añádele la hoja de laurel y deja cocinar hasta que la sea un salsa de tomate.
  6. Prueba la salsa. 
  7. Añádele una pizca de azúcar si es muy ácida. 
  8. Remueve y termina de cocinar. 
  9. Pásala por el chino para eliminar cualquier semilla. 
  10. Reserva

La verdura:
  1. Pela la patata y córtala a rodajas finas. Si tienes una mandolina este proceso es fácil y rápido.
  2. Limpia y corta la berenjena a rodajas. 
  3. Sala las rodajas de berenjena y déjalas dentro de un colador para que suden y se vaya el amargor.  
  4. El calabacín también córtalo en rodajas. 
  5. Limpia y cortar los pimientos a rodajas o cuadrados grandes, como mejor te vaya (los mallorquines que yo conozco lo hacemos en cuadrados así se reparte mejor.)
  6. Limpia las berenjenas en agua para que se vaya el exceso de sal. 
  7. Sécalas.
  8. Fríe toda la verdura, incluido el ajo, por separado. 
  9. Sala y déjala escurrir sobre un papel absorbente. 
  10. Reserva.

Montaje:
  1. Pon un poquito de salsa de tomate en la base de la cesta. 
  2. Una capa de patata. 
  3. Una capa de berenjena. 
  4. Una capa de calabacín.
  5. Una cucharada de pimientos fritos.
  6. Termina con una cucharada de salsa de tomate frito.

Tumbet mallorquí en tartaletas de empanadillas.


Preguntas frecuentes

¿Por qué el tumbet mallorquín no lleva cebolla?

La ausencia de cebolla es una de las características definitorias del tumbet auténtico. A diferencia del pisto manchego o la ratatouille, el tumbet mallorquín tradicional prescinde de ella para que el sabor de las verduras fritas por separado y la salsa de tomate sean los protagonistas absolutos del plato.

¿Cuál es la diferencia entre tumbet y pisto?

Aunque comparten ingredientes, el método es diferente. En el pisto todas las verduras se cocinan juntas en la misma sartén. En el tumbet cada verdura se fríe por separado y luego se monta en capas con la salsa de tomate. Esa fritura individual y el montaje en capas son la clave del sabor y la textura únicos del tumbet.

¿Con qué se acompaña el tumbet mallorquín?

Tradicionalmente acompaña al lomo de cerdo, al pescado al horno o a los huevos fritos. También se sirve como tapa o entrante, como en esta receta presentado en cestitas de empanadillas. Es un plato versátil que funciona igual de bien como guarnición que como plato principal vegetariano.



Para "rizar el rizo": cuando Inés me preguntó si quería participar en la II edición de @davantalposat acepté encantada. Esta edición va de entrantes y tapas de Mallorca. Gracias Inés por pensar en mi para esta ocasión ♥️, espero que el libro les guste a muchos, yo lo recomiendo por ser unas recetas (no solo la mía) muy ricas y diferentes, así que para el próximo #diadellibro o #regalopapanoel o #regaloreyes ya sabes que regalar ¿verdad?.


Libro Davantal Posat


Relato, receta y fotografías @catypol - Circus day.

Polos de frutas y coco

¿Quién me había dicho a mí que el asunto terminaría de esta manera?

Cuando recibí la invitación no me puse a dar saltitos de alegría, porque me parecía de mala educación hacerlo delante de los novios, pero era el acontecimiento del pueblo y todos estábamos expectantes.

La novia me preguntó si iba a ir acompañada.

—¡Mmmmm!... No... quiero decir... síii, claro, claro, iré acompañada —dije, sin estar muy convencida.

—Bien —respondió ella—. Tengo ganas de ver con quién.

Me hinché como un pavo y allá me presenté el día del evento. Medio pueblo estaba vestido con sus mejores galas… y el otro medio —el que no estaba invitado— también.

Como ninguno de mis ex quiso acompañarme, tuve que "sobornar" a Zulú, un jardinero que había viajado por todo el mundo y acababa de llegar de un país tropical.

Fue una ceremonia bellísima, diría yo. No repararon en gastos: flores, coche, vestidos… hasta la familia del novio, que venía de otro país, le daba un glamour de revista de bodas. ¡Ains! Bueno, bueno, no me emociono. La cosa vino cuando llegamos al restaurante.

Un lujazo. Hasta los camareros parecían pingüinos, y los aparcacoches, de película. Maravilloso todo. Mi acompañante y yo parecíamos más bien el café con leche: él era morenito y yo más blanca que la nieve. Aunque él aseguraba que en invierno se volvía blanco, blanco. No sé si hice bien en traerlo de acompañante...

Nada más llegar, una señora sexagenaria me preguntó:

—¿Mesa, gogó, mambo?

Y nos miraba a los dos de una manera coqueta.

—No, señora… no somos los gogós —dije yo, asombrada y extrañada de que ya hubiera animadores. ¡Menuda marcha llevaba la señora!

Pero no conté con que mi pareja fuera tan rápido. Así que, sin que pudiera reaccionar a tiempo, cogió a la señora por la cintura, la subió a la mesa, le dio un meneo del que pensamos que le había reajustado el esqueleto y la volteó unas cuantas veces, hasta que acabó enseñándonos la enagua a rayas que llevaba debajo del vestido.

Hubo gritos, pasos, carreras, un desmayo, una ambulancia y unos señores que muy “amablemente” nos acompañaron a la salida.

Zulú, extrañado, me preguntó:

—¿Pero no quería mambo la señora?

—¡Nooooo! —le dije—. Se había olvidado ponerse la dentadura y nos pedía mango… un cóctel de fresa, coco y mango.

Frío se quedó el jardinero.



Polo de fresa, mango y leche de coco, sin lactosa y casero

Polos caseros de mango, fresa y leche de coco caseros

Y frío servimos el "cóctel", no pienses que después de la aventura de la boda lo sirva con alcohol (o si lo haces es cosa tuya), nooo, es fruta, fruta madura, tan madura que no necesita que le añadas azúcar invertido, ya es suficiente la que lleva, fresas maduras, mango madurísimo, y la nata de la leche de coco, ésta sí lleva azúcar, para que tuviera un toque más fresco aún le añadimos menta, solo un poco, lo hemos "turmixado" por partes y congelado de la misma manera.

Y como es verano, hace calor, y tenemos ganas de lo que nos refresca se alargue lo más que podamos, lo convertimos en paletas y ya podemos bailar mambo, ¿por qué no?.

Polos de frutas y coco caseros sin lactosa


La historia de los polos de fruta comenzó por puro accidente en una fría noche de 1905 en San Francisco (California), cuando un niño de solo once años llamado Frank Epperson olvidó en el porche de su casa un vaso de agua con polvos de soda gaseosa y un palito para mezclar. Durante la noche, las temperaturas bajaron drásticamente a niveles de congelación, lo que provocó que la mezcla de refresco se solidificara por completo alrededor del bastón de madera. Al día siguiente, el pequeño Frank descubrió el bloque de hielo dulce, lo extrajo del vaso usando el palito como mango y halló una forma revolucionaria de consumir una bebida congelada.

Durante los años siguientes, Epperson solo preparaba este postre helado para sus amigos y familiares directos, pero, al darse cuenta de su enorme potencial comercial, decidió patentar su creación en 1924 bajo el nombre original de «Epsicle». Poco tiempo después, sus propios hijos comenzaron a pedir el invento llamándolo coloquialmente Pop's 'sicle —una combinación de las palabras «papá» y «carámbano» en inglés—, lo que derivó en la marca mundialmente conocida como Popsicle. Con el paso de las décadas, este formato sustituyó los refrescos artificiales por zumos naturales, naciendo así los polos de fruta que hoy en día se consideran una opción refrescante, saludable y universal para combatir las altas temperaturas.

Actualizado en 2026.


Polos caseros de fresa, mango y coco sin lactosa — en capas


Ingredientes
  • Fresas congeladas
  • Mango congelado
  • Nata de coco 
  • 1 cucharada de azúcar invertido
  • Unas hojas de menta
Elaboración
  1. Reduce, en la túrmix, a puré las fresas.
  2. Vierte el puré en los moldes de helado y mete en el congelador durante media hora. 
  3. Reduce el mango y la menta a puré y añade al polo, encima de la fresa. 
  4. Coloca el palo para polos, asegúrate de centrarlo (puedes hacerlo con un papel haciendo un corte en el centro). 
  5. Vuelve al congelador. 
  6. A la media hora añade la nata de coco mezclada con el azúcar invertido y deja en el congelador hasta que esté solidificado todo.

Azúcar invertido


Ingredientes (los mismos tanto para Thermomix como tradicional)
  • 150 gr. agua mineral embotellada
  • 350 gr. azúcar
  • Gasificante (1 sobre blanco y 1 morado) 

Elaboración tradicional
  1. Mezcla en un cazo, usando varillas, al fuego el agua, azúcar y sobre blanco (ácido tartárico), hasta que empiece a hervir. 
  2. Apaga el fuego.
  3. Deja que baje la temperatura hasta que esté templado y no queme. (unos 20-30 minutos) hasta los 50º C.
  4. Añade el sobre morado (bicarbonato) y mezcla unos segundos con las varillas. 
  5. Quedará con bastante espuma, se va quitando pasados unos minutos, deja que baje bastante antes de llenar un tarro de cristal, para que no desborde. 
  6. Envasa en tarro de cristal, deja enfriar del todo y tapa el tarro.
Elaboración Thermomix
  1. Mezcla en al jarra el agua, el azúcar y el sobre blanco (ácido tartárico), 6-7 min. 100º, velocidad 3 y espera a que llegue a esta temperatura.
  2. Deja que baje la temperatura a 50º (unos 20-30 minutos).
  3. Añade el sobre morado (bicarbonato) y mezcla 1 min. velocidad 3. 
  4. Quedará con un poco de espuma, se va quitando pasados unos minutos, deja enfriar y tapa. 
  5. Envasa en tarro de cristal.
Notas: 
Puedes usar fruta sin congelar e ir congelando igual dentro del molde, también queda bien. 
La nata del coco es la parte más "dura" que hay cuando abres una lata de leche de coco, suele estar arriba de la lata. 
El azúcar invertido suele usarse para helados, sé que se vende hecho o puedes hacerlo casero o puedes usar miel para endulzar.
La menta le da un toque fresco, usa hierbabuena si es más fácil encontrarla para ti que la menta.

Preguntas frecuentes

¿Se puede hacer el polo sin azúcar invertido?

Sí. Puedes sustituirlo por miel en la misma proporción o simplemente omitirlo si la fruta está muy madura y dulce. El azúcar invertido mejora la textura del polo evitando que quede demasiado duro y cristalice, pero no es imprescindible.

¿Qué es la nata de coco y cómo se separa?

La nata de coco es la parte sólida y grasa que se acumula en la parte superior de una lata de leche de coco fría. Para separarla fácilmente, mete la lata en la nevera unas horas antes. Al abrirla encontrarás la nata arriba — es más espesa y blanca — y el agua de coco abajo. Solo usamos la nata.

¿Cuánto tiempo necesitan los polos para congelarse bien?

Cada capa necesita unos 30 minutos en el congelador antes de añadir la siguiente. El polo completo necesita un mínimo de 4 horas para estar completamente sólido. Lo ideal es hacerlos la noche anterior.


Polos de fresa, mango y coco caseros

Relato y fotografías @catypol - Circus day

Sangría casera con tinto

Estaba doña Asunta sentada en el primer banco de la iglesia, con el abanico en mano y tapada hasta las orejas, aunque estábamos en pleno verano y a mediodía, cuando el calor apretaba más. Pero ella ni lo notaba. Blanca como las velas que donan los feligreses para dar gracias, destacaba no solo por eso, sino también por su atuendo. Lo del atuendo, si desconcertó a alguien, nadie lo comentó.

Don Laureano —que así se llama el párroco— la miraba de hito en hito mientras recitaba el sermón. Debía estar pensando lo mismo que todos: si nos descuidamos, doña Asunta se nos cae redonda de lo blanca que está. Al finalizar la misa, don Laureano se dirigió a toda prisa hacia ella, se sentó a su lado, le agarró la mano y le preguntó si se encontraba bien. Ella, algo desorientada por la pregunta, respondió que sí, y que por qué lo preguntaba. Eso, a su vez, desorientó al párroco.

—Doña Asunta, está usted muy pálida… casi tan blanca como la Virgen María colgada en el altar —le dijo. —¡Ah! Eso es por las tres gotas de agua bendita —especificó ella, dejando a don Laureano aún más confundido. —¿Tres gotas de agua bendita? —preguntó.

Los feligreses que estábamos sentados cerca los observábamos sin respirar, para no perdernos ni una palabra.

—Sí, padre, sí. Tres gotas de agua bendita —repitió—. Me he tomado un zumo de sangría que tiene mi hija en el frigorífico, y le he añadido tres gotitas. Y me he venío pa la misa —explicó—. Se ve que añadirle agua bendita al zumo no es lo suyo… y lo he desestructurado —suspiró.

—Deconstruido —corrigió el párroco.

—¿De qué?

—¡Da igual! ¿Sabe usted qué es la sangría?

Esta vez suspiró él.

—Siiii, zumo de color rojo sangre, como lo que toma usted aquí. Está bueno el jodío… pero el agua no debí ponérsela. Así de blanca me he quedado —rió ella por lo bajini.

—¡Mmm! Mejor la acompaño a casa a dormir la mona. Seguro que su hija lo entenderá. Por ahora, no le daré más agua bendita, y deje de tomar zumo de sangría cuando tenga que venir a misa. O mejor aún: no tome zumo de sangría en absoluto. Nos gusta verla con su color natural… la hace más joven y más bonita —sentenció.

Los ojos de doña Asunta brillaron, y asintió. Y así la vimos salir de la iglesia, agarrada al brazo de don Laureano, blanca como la nieve y vestida como para disfrutarla.

Jarra de sangría de fruta y vino

Sangria de fruta y vino


La sangría se ha convertido, desde hace muchos años, en una de las bebidas refrescantes más típicas e internacionales del verano. Aunque este cóctel veraniego es conocido en todo el mundo y se consume durante todo el año, está tradicionalmente vinculado a España y Portugal. 

El Reglamento Nº 251/2014 de la UE dictaminó que solo los productores de España y Portugal pueden etiquetar y vender su producto bajo el nombre comercial de «Sangría». Si se produce en Francia, Italia o cualquier otro país miembro, la ley les obliga a etiquetarlo con el nombre de «Bebida aromatizada a base de vino», pudiendo añadir el país de origen (por ejemplo: "Bebida aromatizada a base de vino producida en Alemania"), pero nunca usar la palabra «Sangría» a secas.

Aunque la asociamos inmediatamente a las terrazas de la península ibérica, la historia es difusa. Hay teorías que dicen que los antiguos romanos ya hacían mezclas similares con vino, agua y especias para desinfectar el agua. Otras teorías apuntan a que los marineros británicos en el Caribe del siglo XVIII consumían un brebaje muy parecido que llamaban sangaree. Y, por supuesto, está la versión tradicional de que nació de los campesinos ibéricos que mezclaban el vino de sus cosechas con las frutas de temporada que tenían a mano. Al no haber un registro oficial de la primera receta, su invención exacta sigue siendo un misterio.

¿Sabías que solo España y Portugal pueden llamar "Sangría" a su bebida? La UE lo protege desde 2014.

Actualizada a 2026.  



Sangría casera con vino tinto, moscatel y frutas de temporada


Ingredientes para 4 personas (o para 2 si quieres acabar como doña Asunta)
  • 50 g de azúcar + 70 ml de agua
  • 1 botella de vino tinto
  • 1 chupito de moscatel 
  • 1 naranja en rodajas finas
  • 1 limón en rodajas finas
  • 2 melocotones en trocitos
  • 1 manzana en trocitos
  • 1 melón en trocitos
  • 1 palito de canela
  • 330 ml de refresco de naranja
  • Hielo
Elaboración
  1. Disuelve el azúcar en los 70 ml de agua caliente para formar un almíbar; esto facilitará su disolución en el vino. Deja enfriar.
  2. En un recipiente amplio o un bol grande, pon el vino, el moscatel y el almíbar.
  3. Lava las frutas y córtalas en trozos pequeños, lo que facilitará su posterior maceración.
  4. Echa todos los pedazos de fruta al bol con el vino y el palito de canela, y deja que repose entre dos y tres horas para que macere bien.
  5. Una vez haya macerado, vuélcalo en una jarra de cristal y sirve la sangría acompañada de hielo.
  6. Añade el refresco de naranja justo en el momento de servir para que conserve su gas; si lo pones al principio, ralentizará la maceración.

Notas:
  • El vino: Usa un vino que te guste; no es necesario que sea caro o reserva.
  • La maceración: Es importante para que el vino y la fruta se impregnen bien de todos los sabores.
  • El frío: Mejor hacer la maceración en el frigorífico; así se enfriará más rápido y el hielo tardará más en derretirse al servirla.
  • Las frutas: Son totalmente adaptables a las que más te gusten o tengas de temporada.
  • Los licores: Puedes sustituir el moscatel por otro licor dulce, como Cointreau, Licor 43, hierbas dulces o vermut dulce.
  • El refresco: Puedes sustituir la naranjada por limonada o gaseosa.
  • El servicio: Suele servirse con una cuchara de madera dentro de la jarra para evitar que caiga la fruta de golpe en el vaso.
  • El peligro: La fruta habrá absorbido bien el alcohol, si te la comes igual no vayas a misa como doña Asunta.

Sangría servida en copas


José Antonio está de aniversario: su blog  cumple tres años. Él es un gaditano muy majo que vive en Mallorca y, como es un habitual de nuestras cenas blogueras y nos encanta, voy a celebrar su cumpleblog.

Para anunciarlo como es debido, he elegido una de sus recetas y la he elaborado en casa a mi manera. Aunque tiene muchísimas y riquísimas recetas en su blog (verdad verdadera), me he decidido por esta. Primero, porque no tengo ninguna receta de este cóctel y me gusta mucho; segundo, porque tampoco tengo muchas recetas de bebidas en mi blog y José Antonio tiene un montón; y tercero, porque estamos en verano, apetece mucho, es muy española y sabe de maravilla. Así que esta es mi versión de su receta.

¡Chinchín! 🥂🎉🥳 José Antonio, que conpanypostre cumpla muchos años más.



Preguntas frecuentes

¿Cuánto tiempo hay que macerar la sangría?

Lo ideal son entre 2 y 3 horas en el frigorífico para que el vino absorba bien el sabor de la fruta. Si la preparas la noche anterior queda aún mejor. El refresco de naranja se añade siempre en el momento de servir para conservar el gas.

¿Qué vino usar para hacer sangría casera?

Cualquier vino tinto que te guste para beber. No hace falta que sea caro — un vino joven y afrutado funciona perfectamente. Los vinos reserva o con mucho tanino no son los más adecuados porque su sabor puede resultar demasiado intenso mezclado con la fruta.

¿Se puede hacer sangría sin alcohol?

Sí. Sustituye el vino tinto por mosto o zumo de uva oscuro y el moscatel por zumo de naranja o de melocotón. El resultado es una bebida igualmente refrescante y con todo el sabor de la fruta macerada, perfecta para niños o conductores.

O puedes probar con la versión en infusión de la tienda Tea Shop te aseguro que sí parece sangría y está deliciosa, tanto si bebes alcohol como si no.

Infusión de sangría de la tienda Tea Shop


Relato, fotografías @catypol - Circus day.

Conos rellenos de ensaladilla

Las cuatro brujas habían viajado durante tres días para llegar al valle. No era un viaje que ninguna hubiera emprendido por gusto. La recomendación había llegado durante un aquelarre celebrado hacía poco. Eran Morgana, de poca paciencia; Circe, elegante incluso cuando estaba enfadada; Agnes, la más irónica, y Tituba, que llevaba siempre un pequeño gato negro con una sola mancha blanca en la oreja. El gato se llamaba Björk y respondía solo cuando le convenía, como un artista pop.

La casa de la pitonisa apareció al final de un sendero estrecho, entre cipreses retorcidos y rosales demasiado perfectos para ser naturales. Fue un mayordomo quien les abrió la puerta. Un hombre alto, impecablemente vestido y completamente despistado.

—¡Ah! ¡Las cuatro directoras del coro! —anunció con alegría—. Pasen, pasen, el ensayo es en el salón principal.

—No somos directoras de coro —corrigió Circe con una sonrisa amable.

—Ya, bueno... La señora del fondo —dijo señalando a Morgana—, ¿no es el «do soprano»?

Morgana lo miró.

—Curiosamente, no se equivoca del todo; cuando me pongo, me pongo.

Agnes soltó un suspiro.

—Si seguimos así, acabamos siendo responsables de una ópera que no hemos ensayado.

El mayordomo, encantado consigo mismo, las condujo por un pasillo lleno de retratos hasta una sala circular. Allí estaba la pitonisa recomendada. Las cuatro repararon en lo mismo al instante. Las gafas tenían unos cristales tan gruesos que parecían capaces de ver el futuro por adelantado, seguramente no necesitara una bola de cristal. La pitonisa las observó unos segundos.

—Soy la adivina del valle —anunció.

Hizo una pausa solemne.

—Pero no adivino. Yo solo... acierto cuando acierto.

Otra pausa.

—Es decir, no predigo. Me limito a decir lo que digo.

Las cuatro brujas se miraron. La duda fue casi simultánea: quizá habían acudido al lugar equivocado. Tituba acarició a Björk, que maulló con desgana.

—Nos han dicho que usted puede ayudarnos con un problema delicado —dijo.

La pitonisa levantó un dedo.

—Claro. Ese problema... con el cono de...

—¡No diga el nombre! —gritaron las cuatro.

En ese momento, el mayordomo volvió a aparecer.

—¿Va a venir más gente del coro? —preguntó el mayordomo con interés.

—¿Qué coro? —dijo la pitonisa, frunciendo el ceño.

El mayordomo parpadeó, desconcertado.

—¿El cono?… ¿Qué cono? ¿Hay un cono en el coro?

Silencio. Las cuatro brujas se miraron lentamente.

—No hay coro —dijo Circe con paciencia.

—Ni cono en el coro —añadió Morgana.

—Aunque, visto lo visto —murmuró Agnes—, tampoco me sorprendería.

—¡Excelente! —exclamó el mayordomo, anotando algo en una libreta invisible—. Entonces apunto tres sopranos, una contralto y un cono solista...

Levantó la vista, orgulloso.

—El público va a enloquecer.

Cono salado hecho con barquillera

Cono salado con ensaladilla de aguacate


Por una razón que ahora no viene al caso se me ocurrió que podía hacer unos conos de masa salada para unos entrantes, y rellenarlos de alguna ensaladilla, y claro, necesitaba que la masa no contuviera azúcar, pues la mezcla no me parecía la más apropiada. Soy consciente que se pueden hacer cucuruchos de pan de molde, de hojaldre, o pizza, solamente horneándolos, pero me siento aventurera y quería ir más allá.

Así que me puse a ello, saqué la barquillera (que no había usado nunca) y leí la receta que había en el manual, pero, haciendo los cambios necesarios para que el resultado fuera el que buscaba. Así que quité el azúcar de la receta, y realicé los demás pasos. Para mi sorpresa, cuando debía formar los conos; no podía, le faltaba elasticidad para formar el cono. ¡cachis!

Se ve que el azúcar da elasticidad a la masa cuando esta está dorada haciendo que podamos dar forma cónica sin problema, pero sin ella, la masa se quiebra. Yo no quería una masa tipo hojaldre o pizza, yo quería la misma textura que la masa de barquillo para conos dulces pero que fueran salados. Hasta que encontré el ingrediente perfecto para darle elasticidad a la masa y poder darle la forma cónica que quería. ¿Adivinas cuál es ese ingrediente*? ¿no?, pues lee la receta.


Cono salado con ensaladilla


Originalmente, el barquillo nació en los monasterios del siglo IX como una evolución de las obleas litúrgicas. Durante la Edad Media, los panaderos utilizaban pesadas planchas manuales de hierro calentadas al fuego para prensar una masa fina a base de harina y azúcar. Estas herramientas evolucionaron hasta convertirse en las tradicionales barquilleras: moldes de metal con relieves estriados usados para cocinar la masa justo antes de enrollarla en caliente.

El formato del cucurucho como galleta cónica comenzó a documentarse en Francia a principios del siglo XIX. El libro de cocina de Julien Archambault, publicado en 1825, ya mencionaba el uso de barquillos enrollados en forma de cono. Años más tarde, en 1887, la escritora culinaria británica Agnes B. Marshall incluyó en sus recetarios una galleta llamada «Cornet with Cream», la cual consistía en un cono horneado que servía como base comestible para cremas y postres.

La verdadera revolución comercial e industrial del cono moderno ocurrió en los Estados Unidos a comienzos del siglo XX. El inmigrante italiano Italo Marchioni producía obleas hechas con moldes manuales en Nueva York desde 1896, y en diciembre de 1903 patentó una máquina para fabricar recipientes comestibles para helado.

El impulso definitivo y popular del formato actual sucedió por casualidad durante la Exposición Universal de San Luis de 1904. En este evento, un vendedor de helados se quedó sin recipientes de vidrio para atender a sus clientes. El panadero sirio Ernest Hamwi, quien operaba una barquillera contigua vendiendo zalabia (un gofre crujiente muy delgado), decidió enrollar sus obleas calientes en forma de cono para ofrecérselas al heladero. La combinación se convirtió en un éxito inmediato y masivo que transformó la industria global del helado.

A partir de 1928, inventores como J. T. «Stubby» Parker desarrollaron tecnologías para congelar el cono de barquillo junto con el helado sin que la galleta perdiera su textura crujiente. Esto permitió la producción en masa de los conos industriales que consumimos en la actualidad.

Y ahora vengo yo y me invento la versión salada… ¿Te lo puedes creer?

Actualizada en 2026



Conos salados de barquillo rellenos de ensaladilla de aguacate



Ingredientes para 6 conos en barquillera
  • 60 g de aceite o mantequilla
  • 1 huevo grande
  • 125 ml de agua caliente
  • 100 g de harina 
  • 25 g de harina de arroz
  • 1 pizca de sal
  • 1 pizca de pimienta negra ( pueden ser otras especias en polvo)
  • 1 cda. de glicerina alimentaria líquida
  • Una barquillera eléctrica o una sartén
Elaboración
  1. Mezcla bien los ingredientes. 
  2. Forma una masa. 
  3. Pon dos cucharadas de esa masa en la barquillera eléctrica. 
  4. Cierra y deja cocinar 3 minutos. 
  5. Usa el cono de la barquillera para formar los cucuruchos de barquillo. 
  6. Deja que se enfríen.
En este caso, hice una ensaladilla con aguacate y decore algunos conos con macarrones de arroz fritos. Si no tienes barquillera usa una sartén. No tendrás los dibujos en relieve que tiene la barquillera pero puedes formar los conos igual. Si eres cocinillas sobra decirte que salpimientes o que adereces con las especias que más te gusten para darle sabor a la masa. Y seas cocinillas o no, recuerda que es una oblea que si humedeces con rellenos más bien líquidos el barquillo no aguantará tanto tiempo pues bañarlo se terminará rompiendo, piensa bien en el relleno que quieras usar. 

*El ingrediente es: Glicerina líquida.

Me gustaría añadir que si usas la receta cuéntamelo, me encantará saberlo 😜 

Nota actualizada: en los comentarios hay un desconocido que ha usado la receta y ha dicho: Genial tu receta! La he usado ya un montón de veces. A veces la he tuneado un poco usando mitad agua mitad puré de tomate o puré de espinacas y el resultado es fantástico! Gracias por tus recetas...

Así que no sé quien es pero gracias a ti por contármelo.

Cono salado en barquillera

Preguntas frecuentes

¿Dónde comprar glicerina líquida alimentaria?

La glicerina líquida alimentaria se encuentra en tiendas de repostería creativa, herbolarios y en Amazon. Busca la marca Wilton o cualquier glicerina apta para uso alimentario. Es el ingrediente clave para conseguir que los conos salados sean elásticos y no se rompan al enrollarlos.

¿Se pueden hacer los conos salados sin barquillera?

Sí, con una sartén antiadherente funciona perfectamente. No tendrán los dibujos en relieve característicos del barquillo pero la textura y el sabor son idénticos. Extiende la masa muy fina, cocínala y enróllala en caliente sobre un cono de papel o un molde cónico.

¿Qué rellenos funcionan mejor en los conos salados?

Los mejores son los que no contienen aceite ni vinagre, ya que reblandecen el barquillo rápidamente. La ensaladilla rusa con mayonesa, la ensaladilla de aguacate, el queso crema con salmón o el paté son opciones perfectas. Monta los conos justo antes de servir para que mantengan el crujiente.


Receta, relato y fotografías @catypol - Circus day.

Puerros en vinagreta

Historias de sobremesa... ¡Qué bonita palabra!

Una mesa grande, de mucha cabida. Sillas —ahora vacías— para cada comensal. Una suave música que no moleste, cuando las conversaciones sean las protagonistas. Mantel blanco sobre la mesa y un jarrón con flores, mientras no estorbe. Ventanas abiertas, ya que todavía hace buen tiempo para poder tenerlas así, y un suave aroma que sale de la cocina, advirtiendo que ya está todo casi a punto para salir.

Los comensales empiezan a llegar. Se sienten los primeros besos, uno a cada lado, las miradas divertidas, de reconocimiento, de amistad. Las palabras salen según sienten los corazones; los abrazos son auténticos; las conversaciones, ligeras; las presentaciones, entre desconocidos.

El corazón de la cocina late con fuerza. La casa está iluminada y huele a mar, por la cercanía de él. Se auguran buenas historias, risas y carcajadas, muchos «mmmm» saboreando los platos, con ese mar y montaña, también huerto, ¿por qué no? Esos puerros vestidos de fiesta. El postre: hoy me salto la dieta. La foto finish de todos los presentes. El chinchín con los nuevos deseos, o quizá alguno viejo que aún no se ha cumplido. Las ganas de repetir la velada, otro día, en otro lugar, ¿con más gente? Siempre.

Puerros en vinagreta

Blogueros cocineros mallorquines

De izq. a dcha. José Antonio, Cristina, María, Teresa, Koldo, Mercedes, Lucía, Macu, Caty y Juana

Quizás pienses que los blogueros de Mallorca no necesitamos ninguna excusa para reunirnos, y tienes razón: nos gusta quedar, salir a cenar, conocer a quienes no conocíamos porque no habían podido venir con anterioridad y tomarnos algo. Esta vez tuvimos la oportunidad de conocer un poco más a Koldo Royo. Él mismo nos recibió: encantador, bromista y buen cocinero. Las tapas que degustamos nos encantaron a todos; fue una grata experiencia culinaria.

Y ¿de qué se habla en una cena con blogueros de cocina? ¿De cocina? No, en realidad no. De cocina hablamos poquito; alguna referencia sí hacemos, pero nada más. La verdad es que de estas comidas surgen otros proyectos, talleres, ideas, nuevas citas para quedar, recomendaciones sobre otros blogs, viajes y momentos para reír, reír muchísimo.

Actualizada en el 2026.

 

Puerros en vinagreta



Ingredientes
  • 3 puerros grandes
vinagreta:
  • 1/2 cebolla picada
  • 1/2 pimiento rojo picado
  • 1/2 pimiento verde picado
  • 2 cdas. de vinagre de manzana o de vino
  • 4 cdas. de aceite de oliva virgen extra
  • Sal al gusto
  • 1 cdta. de mostaza en grano (encurtida) o de salsa de mostaza (opcional)
  • 1 huevo cocido (opcional)
Nota: si te sobran partes del puerro, pícalas y añádelas a la vinagreta. Si no tienes mostaza en grano encurtida a mano, puedes usar una cucharadita de salsa de mostaza de toda la vida, o incluso mostaza a la antigua (la que lleva granitos). Le dará un punto ácido y alegre que tan bien le va al puerro.

Elaboración
  1. Lava los puerros retirando la parte más verde y la piel más externa, elimina toda la tierra. 
  2. Corta cada puerro en 3 partes. 
  3. Hierve agua y cuece los puerros durante 20 minutos. 
  4. Cuela y enfría para cortar la ebullición. 
  5. Mientras se hacen los puerros haz la vinagreta. 
  6. Pica todos los ingredientes y cuece el huevo 10 minutos si vas a usarlo. 
  7. Mezcla toda la verdura y añade el vinagre, el aceite, la sal y la mostaza.
  8. Pon los puerros en un recipiente y vierte la vinagreta por encima. 
  9. Decora con huevo rallado.
  10. Deja macerar unas horas, si lo preparas por la mañana déjalo hasta la noche así tendrá más sabor.



Relato, vídeo y fotografías @catypol - Circus day.

Curry de sandía

En la corte de Agra, el príncipe Salim tenía un problema serio: se aburría.

Fue entonces cuando apareció Anarkali.

No entró por la puerta principal, como dictaba el protocolo, sino por una ventana, porque —según dijo— “las entradas oficiales tienen demasiada burocracia”. Era bailarina, cantante y, por lo visto, completamente inmune al miedo a los guardias reales.

Salim quedó inmediatamente fascinado. No tanto por su belleza, sino porque Anarkali era la única persona en todo el palacio que no se impresionaba cuando él decía “soy el príncipe”.

—Pues encantada —respondía ella—. ¿Sabes bailar o solo sabes mandar?

Eso, naturalmente, marcó el inicio del conflicto.

El emperador Akbar, padre de Salim, no veía con buenos ojos la presencia de Anarkali en palacio. Le resultaba inapropiada, disruptiva y, en términos de corte, excesivamente difícil de encajar en cualquier protocolo.

—¡Sacadla de aquí! —ordenaba el gran visir cada vez que la veía.

Sin embargo, Salim no solo ignoraba las advertencias: había comenzado a ausentarse de los asuntos de la corte con alarmante frecuencia. Mientras tanto, él y Anarkali habían desarrollado un sistema de comunicación secreto, basado en coreografías. Si ella giraba dos veces hacia la izquierda, significaba “escápate esta noche”. Si él respondía con un salto poco elegante, significaba “lo intentaré”.

El problema creció cuando el príncipe dejó de aparecer incluso en las reuniones más importantes. La corte, sin su heredero, empezó a perder estabilidad. Finalmente, el emperador Akbar decidió intervenir.

—Se acabó —dijo con firmeza—. Esta situación se ha vuelto insostenible.

Pero antes de que pudiera imponerse una solución definitiva, Anarkali hizo lo único que nadie esperaba: pidió bailar ante el emperador.

No fue una danza común. Fue una ejecución tan precisa y expresiva que la gran sala quedó en absoluto silencio. Incluso los consejeros más rígidos olvidaron por un momento su postura oficial. Salim, desde un lado, la observaba con una mezcla de orgullo y emoción contenida.

Cuando terminó, el silencio se prolongó unos segundos.

Luego, el emperador suspiró.

—Está bien —dijo finalmente—. Pero que conste en acta que esto no cambia mi opinión… aunque haya sido extraordinario.

Y así, entre tensiones de corte, música y decisiones imposibles, el reino aprendió una lección que nadie se atrevió a escribir en los registros oficiales: en la India de los cuentos, el arte y el amor a veces desordenan el mundo… pero también lo vuelven inolvidable.


Curry de sandía


Curry de sandía de la India

El curry de sandía (conocido localmente como tarbooz ki sabji) es uno de los platos más sorprendentes de la gastronomía de Rayastán, nacido de la pura necesidad de sobrevivir en el desierto de Thar.

Su origen se debe a la escasez y a la supervivencia en una geografía hostil, ya que Rayastán es una región árida con una carencia histórica de agua y vegetales verdes. Cuando las sandías estaban en temporada, los habitantes consumían la pulpa roja para hidratarse y usaban el resto para cocinar. Originalmente, era un plato humilde de pastores y agricultores en épocas de sequía extrema; con el tiempo, los chefs reales (khansamas) de los palacios de Jaipur y Jodhpur adoptaron la receta. Los palacios añadieron chiles de Mathania (un chile local muy costoso) y frutos secos, con lo que transformaron un plato de crisis en un manjar digno de la realeza rajput.

Cuando me encontré con este plato tradicional de Rayastán —el estado más grande de la India, ubicado en la esquina noroeste del país—, no sabía muy bien qué pensar. Pero funciona: este plato dulce y picante es una prueba de que la sandía es mucho más versátil de lo que jamás imaginé.

Receta actualizada en el 2026.





Curry de sandía


Ingredientes para 2

  • 220 g de sandía
  • 200 ml de sandía licuada
  • 1/2 cdta. de cayena
  • 1/2 cdta. de cúrcuma en polvo
  • 1/2 cdta. de cilantro en polvo
  • 1/4 cdta. de comino en polvo
  • 2 cdtas. de zumo de limón
  • 1 ajo prensado
  • 1 cdta. de jengibre rallado
  • 2 cdas. de aceite
  • 1 pizca de sal
* Cilantro fresco para servir (opcional)
* Pappadums (opcional)

Elaboración
  1. Corta y despepita la sandía. Con una parte, licúa hasta obtener el zumo; reserva la otra mitad en dados.
  2. En el zumo de sandía, mezcla la cayena, la cúrcuma, el cilantro, el comino, el ajo, el jengibre y la sal.
  3. Calienta el aceite en un wok o sartén y añade el zumo especiado de sandía. Baja la intensidad del fuego y cocina durante 3 minutos.
  4. Añade el zumo de limón y los dados de sandía. Remueve con cuidado para integrar y deja cocinar unos 3 minutos más.
Nota: 
Puedes servirlo como guarnición o acompañado de arroz, como en este caso, y añadir cilantro fresco picado si te gusta, junto con pan pappadum crujiente.

Collage de curry de sandía



Relato, fotografías y vídeo @catypol - Circus day.

Cóctel de pescado y marisco

Me acostumbré a llevar un lápiz en el bolso. Escribía en servilletas, tarjetas usadas, papeles varios y tiques de compra; escribía o dibujaba, dependía de lo que en aquel momento me tenía cautivada. Y así le conocí: sentada en una mesa de una terraza, tomando café y escribiendo en una servilleta, cuando noté que alguien me estaba observando por encima de mi hombro. «¡Cotilla!», dije yo en alto.

Y de pronto, ante mí, apareció una cara sonriente: pelirrojo con pecas y muy seguro de sí mismo. «¿Estás anotando tu número de teléfono para dármelo?», me preguntó. «No», dije yo, «estoy anotando las groserías que te diré si sigues con esa actitud insolente». No pude menos que sonreír. «¡Oh! Das de lleno en mi corazón», y se encogió, poniendo sus manos sobre su pecho. Y eso me hizo soltar una carcajada.

Se ofreció a llevarme de tour por la ciudad, como si yo fuera una turista, y me dejé llevar. Seguimos dando vueltas y llegamos a una librería. Pegué mi nariz al cristal de la ventana mientras veía que él entraba y hablaba con la dependenta.

Después nos detuvimos en un pequeño restaurante para tomar un cóctel marinero, y no pude dejar de sonreír durante todo el almuerzo. Allí fue cuando sacó un paquete, que me cabía en la mano, envuelto en un precioso papel, y dentro estaba la libreta más bonita que había visto en mi vida. «¿Es para que te anote mi número de teléfono?», pregunté yo. «No», dijo él esta vez, «es para que anotes las groserías que no me has dicho».

Cócteles de pescados y mariscos

Cóctel de pescado y marisco


No hace un año tuve la suerte de conocer a Carmen, nos conocimos en una reunión blogger que se hizo en Madrid, la primera impresión que me llevé de ella fue estupenda, agradable y muy abierta. Es una mujer simpática y muy cercana, sé que las que la conocéis pensáis si no igual; parecido. Pues esta guapa mujer que tiene un blog muy especial y que el pasado marzo hizo un añito, celebra esta semana su cumple blog, y yo quería estar presente en la celebración. ¡Muchas felicidades Tía Alia!

Nos pedías una receta de la cocina tradicional y familiar, además una historia que ligue con ella, y como es una fiesta, y vamos a celebrarlo, sacaremos las copas, pondremos cintas de colores, un mantel bonito y un poco de luz.

Mi historia.
Vengo de una familia grande, mi abuela materna tuvo 8 hijos y 20 nietos de los cuales 5 son de mi madre, por lo que nuestra casa siempre estaba llena de gente, ya nosotros somos muchos, pero como mi abuela vivía con nosotros pues los demás hijos y nietos también la visitaban así que imagínate. 
Cuando más se notaba que éramos una familia grande era en los bautizos, comuniones o bodas, sobre todo en las bodas. Toda la familia asistía, la ceremonia, las fotos, los achuchones, besos y el convite, por fin el convite, a veces tradicional, otras más atrevido, los entrantes casi siempre igual, pero había veces que nos servían un cóctel, yo preguntaba siempre por qué aquello nos lo servían en copa__para hacer bonito, cariño, por que la comida también entra por los ojos__pero por mis ojos entraban otras cosas, la mesa de los novios, nunca se tiene demasiado hambre, nunca se come mucho en esa mesa. 
Si el que inventó el que se besen cobrara derechos de autor, sería rico. 
Quién se había sentado al lado de quién, y quién lo había hecho porque había llegado tarde y tenía que sentarse donde había sitio, a veces no en el sitio correcto, ahora las mesas llevan el cartelito correspondiendo al invitado, nada de aventura. 
¿Y el ritual de cortar la liga y la corbata? la que se formaba para "vender" un trocito, sin palabras.

Los banquetes que yo recuerdo terminaban con un postre llamado pijama, por si alguien se había quedado con hambre claro, y ¿el puro?, fumaban puro hasta el que no fumaba tabaco, esas caras rollizas sacando humo como si un poblado indio hiciera señales. 
Se puede adivinar que yo no era muy fan de estas celebraciones, y sigo sin serlo, pero en estos eventos conocí algunos platos que no solíamos hacer en casa, el cóctel de pescado y marisco (o cóctel de gambas) fue uno de ellos, con el tiempo "acogimos" esta receta que nos gusta mucho y ahora hacemos, no puedo evitar recordar con una sonrisa como la conocí.

El mejor coctel de pescado y marisco


El origen y la evolución del cóctel de pescado y marisco en Europa están íntimamente ligados a la alta cocina de mediados del siglo XX y a la posterior democratización de la gastronomía festiva. Aunque la idea de servir mariscos fríos con salsas tiene raíces en los antiguos banquetes franceses, la fórmula europea moderna nació como una adaptación del estilo estadounidense que triunfaba en los años veinte y treinta del siglo pasado. Los chefs del viejo continente tomaron el concepto anglosajón y lo refinaron para adaptarlo a los paladares locales, sustituyendo las salsas americanas más picantes por una emulsión más suave y sofisticada que combinaba mayonesa con kétchup, rematada con licores tradicionales europeos como el brandy, el coñac o el whisky escocés.

A partir de la década de 1960, el plato se convirtió en un símbolo de estatus y modernidad culinaria en el Reino Unido gracias al impulso de la chef británica Fanny Cradock, quien popularizó el «prawn cocktail» como el entrante imprescindible de cualquier cena elegante. Esta moda se extendió rápidamente por los restaurantes y hoteles de toda Europa, llegando a España e Italia durante el auge turístico de los años setenta. En los hogares españoles, la preparación se consolidó bajo el nombre de cóctel de gambas, transformándose en el plato estrella de los banquetes de boda y, especialmente, de las cenas de Nochebuena y Fin de Año debido a su vistosidad y a la posibilidad de prepararlo con antelación.

Con el paso de las décadas, la receta original europea experimentó ligeras variaciones regionales según la disponibilidad del producto local. Mientras que en las costas del norte de Europa se priorizaban los camarones árticos de tamaño pequeño y el cangrejo, en los países mediterráneos se optó por piezas más grandes como los langostinos y las gambas, introduciendo a veces dados de pescado blanco firme cocido al vapor. A pesar de que durante los años noventa el plato sufrió cierto declive al ser considerado un cliché de la cocina «viejuna», hoy en día ha experimentado un resurgimiento nostálgico en los bistrós europeos, donde los chefs contemporáneos lo reivindican respetando su esencia original pero elevando la calidad del marisco fresco.

Receta actualizada en 2026.


Cóctel de pescado y marisco con salsa rosa 



Ingredientes para 4 personas
  • 1/2 lechuga
  • 450 g de merluza
  • 300 g de mejillones
  • 300 g de almejas
  • 500 g de gambas o langostinos

Para el court-buillón o caldo corto

  • 1 1/2 l agua
  • 1 rodaja de limón
  • 1 cebolla pequeña
  • 1 tomate
  • 1 puerro
  • 2 ramas de perejil
  • 1 diente de ajo
  • Unos granos de pimienta 
  • Sal
  • 1 copita de vino blanco seco

Para la salsa

  • 300 g de mayonesa
  • 6 cdas. de ketchup
  • 1 cda. de vinagre
  • 1 cda. de brandy o whisky
  • 1 cda. de zumo de limón
  • 1 cdta. de mostaza
  • Sal

Elaboración
  1. Para el court-buillon: Pon una olla al fuego con los ingredientes troceados, menos la rodaja de limón, que se pone entera.
  2. Lleva a ebullición y déjalo hervir unos 10 o 15 minutos.
  3. Filtra el caldo y déjalo en otra olla al fuego. Cuando hierva, pon dentro el pescado limpio y cocínalo durante 3 minutos.
  4. Añádele en el último minuto las gambas o langostinos, sin pelar, dejando que hiervan durante 1 minuto. Retira del fuego y tápalo.
  5. Limpia los mejillones y las almejas.
  6. Cuécelos en una olla, tapados, con un chorrito de vino y una hoja de laurel. Una vez abiertos, apártalos del fuego. Si alguno no se hubiera abierto, se tira.
  7. Escurre los mejillones y las almejas, desecha el caldo de la cocción y deja que los moluscos se enfríen por completo.
  8. Lava y seca la lechuga. Córtala en tiras finas, tipo juliana, y resérvala.
  9. Escurre el pescado y el marisco, y límpialo de piel y espinas. Trocea el pescado, pela las gambas o langostinos, y saca los mejillones y las almejas de las conchas. Reserva todo.

Para la salsa: 
  1. Mezcla la mayonesa con los demás ingredientes. Prueba de sal y rectifica si hiciera falta.

Montaje: 
  1. Monta el cóctel en copas. Una parte de lechuga. Encima colócale el pescado y el marisco. Finalmente napa con la salsa. 
  2. Sirve frío.

El cóctel marinero de restaurante

Preguntas frecuentes

¿Se puede preparar el cóctel de marisco con antelación?

Sí, es una de sus grandes ventajas para las celebraciones. Puedes cocinar el pescado y el marisco con hasta 24 horas de antelación y guardarlos tapados en la nevera. Monta las copas justo antes de servir para que la lechuga no se ablande.

¿Qué diferencia hay entre cóctel de gambas y cóctel de marisco?

El cóctel de gambas solo lleva gambas o langostinos. El cóctel de pescado y marisco es más completo: incluye merluza u otro pescado blanco, mejillones, almejas y gambas. La salsa rosa es la misma en ambos casos.

¿Qué es el court-bouillon o caldo corto?

Es un caldo aromático rápido hecho con verduras, hierbas y vino blanco en el que se cuece el pescado y el marisco. Da mucho más sabor que el agua sola y es el secreto de los restaurantes para conseguir un marisco jugoso y aromático.


Relato y fotografías @catypol - Circus day.

Canelones de berenjena sin gluten

El Código de Honor del Caballero Comensal

El dilema del yelmo: Queda terminantemente prohibido intentar sorber sopa con la visera bajada.

La barba, esa zona de guerra: Si tu barba es lo suficientemente larga como para que se confunda con la crin de tu caballo, utiliza una red de seda o, en su defecto, apártala con la mano izquierda mientras con la derecha blandes la cuchara. Nadie quiere encontrar restos de comida en tu vello facial durante el baile posterior.

Uso de la armadura:
Si el jubón de hierro te aprieta tras el tercer plato, está permitido aflojar un par de remaches de forma discreta. Sin embargo, si al hacerlo saltan los tornillos y golpean el ojo del emperador, ten un plan para escapar.

Las manos y el mantel: El mantel de hilo de Constantinopla NO es para limpiarse la grasa de las berenjenas asadas. Para eso están las cortinas, que cuelgan más alto y disimulan mejor las manchas de salsa.

El eructo de la victoria: En caso de que un gas inoportuno escape de tu real cuerpo tras un banquete pesado, levanta tu copa y grita: «¡Por San Jorge, cómo ruge el dragón en mis entrañas!». Todo el mundo aplaudirá tu devoción religiosa.

Nota de Carmesina: «Tirant, si vuelves a intentar usar tu daga de combate para coger una berenjena mientras miras fijamente a mi padre, dormiremos en torres separadas».

Este código del caballero comensal está inspirado en Tirant lo Blanc.
 
Canelones de berenjena sin gluten rellenos de ternera

Canelones de berenjena rellenos de carne picada de ternera.

La berenjena (Solanum melongena) es una hortaliza originaria del sudeste asiático, concretamente de la India y China, que llegó a Europa de la mano de los árabes. Estos la llamaban «al-bâdinjân» y, durante la Edad Media, la introdujeron en la Península Ibérica. Aunque inicialmente fue recibida con escepticismo, con el tiempo logró conquistar los paladares hasta convertirse en un ingrediente imprescindible.

Al igual que los caballeros defendían o conquistaban territorios, la berenjena se abrió paso en Europa a través de las incursiones árabes en el Mediterráneo. Nuestra historia siempre ha estado marcada por grandes viajeros; imperios como el Otomano, el Bizantino o el Mameluco, junto a la Corona de Aragón y las Repúblicas Italianas, tejieron una red de intercambios constantes.

Está claro que aquellos no eran viajes low cost, sino más bien todo lo contrario. Tampoco se viajaba por placer: conquistar era la etiqueta de la época. Caballeros, mesas redondas, emperadores y crónicas de ultramar... Señoras y señores, preparen el equipaje: viajemos, mezclémonos. 

Unamos el Mediterráneo. Si hablo de canelones, la mayoría de las personas que me rodean pensarían de inmediato en los de pasta. ¡Y claro que nos gustan! Seguramente son los más famosos y los que más se preparan en el mundo pero, si no puedes comer gluten o buscas algo diferente, existen alternativas igual de ricas. Hacerlos con láminas de verdura, como estos de berenjena (o incluso de calabacín), es una opción deliciosa que se presta perfectamente al juego de texturas, ¿no crees?


Receta actualizada en 2026.


Canelones de berenjena rellenos de ternera


Ingredientes

  • 2 berenjenas (de tamaño mediano o pequeño)
  • 350 g de carne picada de ternera
  • 3 dientes de ajo
  • ½ cebolla
  • Aceite de oliva
  • Tomate frito
  • Sal
  • Pimienta negra molida
  • Orégano seco
  • Queso mozarela rallado
  • Albahaca fresca (para servir)
Para el relleno:
  1. Pica el ajo y la cebolla.
  2. Póchalos en una sartén con aceite de oliva hasta que estén transparentes.
  3. Añade la carne picada y cocínala por completo.
  4. Incorpora cinco cucharadas de tomate frito.
  5. Salpimienta al gusto y añade una cucharadita de orégano.
  6. Cocina durante varios minutos para que los ingredientes y los sabores se integren bien.
  7. Deja enfriar la mezcla antes de usarla.
Para las berenjenas
  1. Corta las berenjenas longitudinalmente en láminas. 
  2. Dora las láminas de berenjena por cada lado en una plancha engrasada con aceite de oliva. Resérvalas.
Montaje y horneado: 
  1. Coloca una lámina de berenjena sobre una tabla. 
  2. Añade una cucharada de carne picada en el extremo ancho de la berenjena. 
  3. Enrolla la berenjena con cuidado, dejando la carne en el interior y el cierre hacia abajo para evitar que se abran los canelones. 
  4. Distribuye unas cucharadas de tomate frito en una fuente o bandeja para horno. 
  5. Coloca los canelones de berenjena encima. 
  6. Añade un poco de tomate frito sobre cada canelón. 
  7. Termina con el queso rallado por encima. 
  8. Hornea a 200 °C durante 20 minutos, hasta que el queso se derrita y se dore ligeramente. 
  9. Sirve y decora con la albahaca fresca.
Mira el paso a paso en el vídeo:


Preguntas frecuentes

¿Son aptos para celíacos los canelones de berenjena?

Sí, completamente. Al sustituir la pasta por láminas de berenjena a la plancha, la receta es naturalmente sin gluten. Solo hay que asegurarse de que el tomate frito y el queso utilizados no contengan trazas de gluten en su etiquetado.

¿Se puede hacer la receta con calabacín en lugar de berenjena?

Sí, el calabacín es la alternativa más habitual. Tiene un sabor más suave y absorbe menos aceite que la berenjena. El proceso es idéntico: cortar en láminas finas y dorar a la plancha antes de rellenar y enrollar.

¿Se pueden preparar los canelones de berenjena con antelación?

Sí, es uno de sus grandes ventajas. Puedes montar los canelones y dejarlos en la fuente con el tomate y el queso en la nevera hasta 24 horas antes. Solo hay que hornearlos justo antes de servir.


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