El nombre hace referencia al hecho de rociar el pan con un poco de agua para ablandarlo —creando una especie de pequeña fuente— o a la costumbre de ahuecar la miga del pan para contener los líquidos.
Las versiones más modernas añaden tomate cortado en dados pequeños y alcaparras. Pero mi bisabuela no se lo preparaba así a mi abuela —estoy hablando de principios del siglo XX—. Mi madre me contó la anécdota cuando me explicaba la receta de este plato.
Pa amb fonteta
- Pan moreno mallorquín de dos o tres días, que sea duro, en rebanadas (o cualquier pan)
- Agua
- Unas gotas de vinagre
- Aceite de oliva virgen extra
- Sal al gusto
- Corta las rebanadas de pan en trozos pequeños y disponlas en un plato hondo o cuenco.
- Salpica el pan con los dedos mojados en agua o pásalo de forma muy sutil bajo un chorro finísimo de agua. El objetivo es ablandarlo para que recupere su esponjosidad, sin llegar a empapar la corteza ni aguar el plato y que se deshaga.
- Regar generosamente la miga humedecida con un buen chorro de aceite de oliva virgen extra.
- Añadir unas gotas de vinagre y rematar con una pizca de sal.
Preguntas frecuentes (FAQ):
¿Qué tipo de pan es el más adecuado para preparar el pa amb fonteta?
Tradicionalmente se emplea pan moreno mallorquín de varios días (pan payés o de hogaza dura), ya que su miga densa absorbe perfectamente los líquidos sin deshacerse en exceso y recupera una textura jugosa al humedecerlo.
¿Cómo se debe humedecer el pan correctamente para no pasarse de agua?
El secreto consiste en salpicar la miga con los dedos mojados o pasarla de forma muy sutil bajo un hilo de agua muy fino. El objetivo es ablandarlo ligeramente para que recupere esponjosidad, evitando por completo que la corteza quede empapada o el plato acuoso.
¿Cuál es el origen de este plato dentro de la gastronomía rural mallorquina?
Nace de la profunda cultura del aprovechamiento de los hogares mallorquines en épocas de escasez. Cuando escaseaban los tomates de ramallet para elaborar el tradicional pa amb oli, se recurría al agua, un buen chorro de aceite de oliva virgen extra y un toque de vinagre para revivir el pan duro y convertirlo en un bocado delicioso.































