Para los padres, no sé si era un honor o un sacrificio tener al «maromo» cantándole a su hija, lo que por un lado significaba que era de buen ver, pero por otro así le verían bien la cara al pretendiente. Para las madres era un orgullo y una satisfacción, y cocinaban los buñuelos con los que después obsequiarían a los chicos.
Margarita espantaba a los chicos, así que sus padres sabían seguro que ninguno se atrevería a cantarle a su hija, y eso a la señora Juana no le gustaba nada. Intentaba instruir a su hija, quería que suavizara maneras, pero a menudo la daba por caso perdido. Al padre le daba igual; su hija era única para él y que le cantaran o no no era importante, a pesar de los sermones que le daba su mujer para que también él intentara instruirla.
El día que Margarita escuchó cantar una canción debajo de su ventana casi se cae de la cama. Alguien se había atrevido a cantarle y por poco se emociona, pero recordó que no le había dado una rosa a ningún chico, así que salió a la ventana para cantarle ella al pretendiente. Sin embargo, la señora Juana fue más rápida: llorando había salido a buscar al chico y lo hizo entrar. Cuando Margarita bajó y lo vio, se puso colorada y decidió quedarse callada ante la cara de felicidad que tenía su madre, limitándose a sonreír al joven. El chico comía todos los buñuelos que la madre le ponía y reía contento.
—Papá, creo que el próximo año deberías cantarle tú a mamá —dijo Margarita.
—Tarde, querida —le contestó su padre—. Tu madre probablemente no me abriría ni la puerta, y los buñuelos ni los olería.
Si la joven aceptaba el gesto y el pretendiente contaba con el beneplácito familiar, la tradición dictaba que la madre de la chica abría la puerta y obsequiaba a los rondadores con una buena bandeja de buñuelos recién hechos y un vaso de moscatel o malvasía.
Lejos de perderse, la noche de las Vírgenes se mantiene muy viva en Mallorca. Hoy en día, colegios, asociaciones de vecinos, hornos tradicionales y familias enteras perpetúan el rito: se preparan grandes cantidades de masa en palanganas, se montan cocinas improvisadas al aire libre y se comparten los buñuelos recién hechos entre vecinos, amigos y familiares, recordando que, aunque ya no corran las rondas de guitarra bajo los balcones, el dulce sabor del otoño mallorquín sigue cumpliendo su función más sagrada: reunirnos alrededor de la mesa.
Actualizada 2026.
Bunyols de les verges
- 150 g patata
- 150 g boniato
- 175 g harina
- 15 g levadura fresca
- 1 huevo
- 125 g agua de hervir la patata y el boniato
- Aceite de oliva para freír
- Azúcar para acompañar
- Hierve la patata y el boniato hasta que estén blanditos.
- Pásalos por el pasapurés y deja que se enfríe.
- Disuelve la levadura fresca con el agua.
- En un cuenco grande mezcla la harina, la levadura con el agua, la patata, el boniato y el huevo, mezcla hasta que la masa quede homogénea.
- Deja leudar hasta que doble el tamaño.
- Pon abundante aceite en una sartén, cuando esté bien caliente, coge la masa con una mano como apretando el puño y con la otra mano mojada en agua, coge un poco de la masa agujereándola con el dedo al mismo tiempo y déjala dentro del aceite para que se fría.
- Repítelo con toda la masa.
- Sirve con azúcar.
Preguntas frecuentes (FAQ)
¿Por qué se utiliza el agua de cocción de la patata y el boniato para disolver la levadura?
El agua donde se han hervido la patata y el boniato contiene almidones solubles liberados por los tubérculos que favorecen la fermentación de la levadura fresca, aportando además mayor elasticidad y humedad a la masa tradicional.
¿Cuál es el truco para dar forma a los buñuelos sin que la masa se pegue a las manos?
Al tratarse de una masa muy blanda y pegajosa, el secreto consiste en mantener la mano libre humedecida en agua al tomar la porción de masa y realizar el agujero central con el pulgar justo antes de introducirla en el aceite caliente.
¿Se pueden preparar los buñuelos únicamente con patata o solo con boniato?
Sí, aunque la receta tradicional de las Vírgenes combina ambos tubérculos a partes iguales para equilibrar el dulzor y el color anaranjado, pueden elaborarse exclusivamente con patata ajustando ligeramente la cantidad de harina según la humedad de la masa.































