Este año, el «féretro» era una caja de fruta forrada con papel de pinocho negro, y la sardina, una creación de cartón con una mirada de pánico que compartíamos todos los presentes. El drama lo ponían las «viudas»: un grupo de tíos de metro ochenta con barbas de tres días, medias de rejilla y velos de encaje que rescataron de sus abuelas.
—¡Ay, que se nos va la criatura! —gritaba mi vecino Paco, secándose lágrimas imaginarias.
El clímax llegó en la plaza. Según el protocolo, debíamos quemar al pescado para purificar nuestros pecados carnavalescos. El problema es que el ayuntamiento, en un ataque de prudencia, prohibió las hogueras grandes. Así que allí estábamos: ciento cincuenta personas vestidas de riguroso luto rodeando una pequeña hoguera donde la sardina ardía con dignidad.
La banda municipal tocó una marcha fúnebre tan desafinada que parecía que los instrumentos también tenían pena. Cuando la sardina se convirtió en cenizas... enterrar a la sardina es como intentar enterrar tu propia vergüenza después de haber bailado La Macarena encima de una mesa. No estás triste por el pescado: estás triste porque mañana trabajas y tú de penitente tienes poco.
(Fragmento del libro El Celler de Can Roca*)*
«Cuando cocinamos aunamos multitud de ingredientes: experiencia, técnica, tradición, expresión, valores, innovación, experimentación... Cada cocinero y cocinera basa su cocina en diferentes factores, muchas veces difíciles de explicar, que sin duda distinguen sus platos y menús. Estos son precisamente algunos de los grandes valores de la cocina: la diversidad y la singularidad».
—Joan Roca
Como cada día 5, toca el reto Cooking the Chef, y este mes nos rendimos a la cocina maravillosa de Joan Roca, uno de los tres hermanos propietarios del restaurante El Celler de Can Roca. Cuando vi el nombre del cocinero en el correo electrónico no sabía si reír o llorar; pensé en no participar este mes, pero después recordé que tampoco era para tanto: estaba segura de que él, que empezó desde abajo, debía de tener recetas fáciles, accesibles para todos y deliciosas.
Actualizada 2026.
Sardinas con albahaca y limón
Ingredientes para 4:
- 12 filetes de sardina fresca (limpios de espinas)
- 12 hojas de albahaca fresca
- 4 hojas de pasta brick o filo
- 50 ml de aceite de oliva virgen extra
- 1 limón (su zumo y la ralladura de la piel)
- Pimienta negra recién molida (al gusto)
- Aceite de oliva o de girasol para freír
- Sal marina (para la salmuera)
- Sumerge los filetes de sardina durante 5 minutos en una salmuera de agua fría al 10 % de sal (100 g de sal por cada litro de agua). Transcurrido este tiempo, escúrrelos y sécalos suavemente con papel absorbente.
- Emulsiona en un recipiente el aceite de oliva con unas gotas de zumo de limón y pimienta negra al gusto. Introduce los filetes de sardina y déjalos adobar durante 30 minutos.
- Corta cada hoja de pasta brick o filo en tres triángulos proporcionales.
- Coloca sobre cada triángulo de pasta una hoja de albahaca fresca y un filete de sardina escurrido. Enrolla la pasta sobre el pescado para formar un paquete cilíndrico y humedece el extremo exterior con unas gotas de agua para sellarlo bien y evitar que se abra durante la fritura.
- Calienta abundante aceite en una sartén a 180 °C y fríe las sardinas en tandas pequeñas hasta que la pasta adquiera un tono dorado y crujiente.
- Retíralas con una espumadera y déjalas sobre papel absorbente para eliminar el exceso de grasa. Espolvorea con la ralladura de piel de limón recién rallada y sirve de inmediato.
Adaptación a la freidora de aire (Airfryer):
- A diferencia de la sartén, en la freidora de aire debes pincelar o pulverizar ligeramente los paquetes de pasta brick/filo con aceite de oliva por ambos lados antes de meterlos. Esto es fundamental para que la masa se dore de forma homogénea y quede crujiente en lugar de seca o blanquecina.
- Precalienta la freidora de aire a 190 °C o 200 °C. Cocina los paquetes durante 5 a 7 minutos, dándoles la vuelta a mitad de cocción (hacia el minuto 3 ó 4) para que se doren por igual.
- Las hojas de pasta filo o brick son muy ligeras. Asegúrate de colocar las sardinas con el pliegue hacia abajo y, si tu freidora tiene un ventilador muy potente, no satures la cesta para evitar que el aire desplace los paquetes antes de que se doren.
- La pasta brick se vuelve especialmente quebradiza en la freidora de aire, por lo que es recomendable no amontonar las sardinas en la cesta para que el aire circule bien alrededor de cada pieza.
- Al ser una cocción tan rápida (apenas 6 minutos en total), el filete de sardina no se seca y conserva todo el jugo junto con el aroma de la albahaca y el limón.
Preguntas frecuentes
¿Puedo sustituir la pasta brick o filo si no la encuentro?
Sí. Puedes utilizar oblea de empanadilla (estirada bien fina con un rodillo) o masa de rollito de primavera (spring roll pastry). La pasta filo o brick es la opción ideal por su finura y textura crujiente, pero con obleas finas también obtendrás un resultado excelente.
¿Cómo evito que la pasta filo se rompa o se seque al manipularla?
La pasta filo se seca y se vuelve quebradiza muy rápido en contacto con el aire. El truco es mantener las hojas que no estés usando cubiertas con un paño de cocina ligeramente humedecido mientras vas montando los paquetes uno a uno.
¿Es mejor freírlas en sartén o prepararlas en la freidora de aire (airfryer)?
En la sartén tradicional obtendrás un dorado uniforme y ultrakrispy en menos de 2 minutos. Sin embargo, en la airfryer quedan igualmente crujientes y con mucho menos aceite: basta con pincelarlas ligeramente con aceite de oliva y cocinarlas a 190 °C durante 5–7 minutos, dándoles la vuelta a la mitad.


































