Señoras y Señores,

Bienvenidos a Circus Day

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Hola,

Soy Caty y dirijo este circo

Foodie, diseñadora gráfica, cuentacuentos y aficionada a la fotografía es un resumen de lo que encontrarás aquí, un circo lleno de recetas, historias y espectáculo. Señoras y señores, mesdames et messieurs, ladies and gentlemen, bienvenidos a Circus day, espero que te guste el show.

The Show

En el blog

Mostrando entradas con la etiqueta Líquidos equilibristas. Mostrar todas las entradas
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Palo amb sifó

Dicen los follets de la sierra de Tramuntana que, una vez cada cien años, el Sol y la Luna juegan una partida de canicas con las estrellas más pequeñas. Cuando terminan, siempre se les escapa alguna.

Una de aquellas estrellas cayó justo encima de un olivo.

—¡Ay! —protestó una aceituna verde—. ¿Quién ha apagado la luz?

La estrella, todavía mareada, respondió:

—Perdón. Es que me resbalé con un cometa.

Desde aquel día, la aceituna comenzó a brillar por las noches. Las demás aceitunas estaban escandalizadas:

—¡Eso no es normal!

—¡Vas a confundir a los búhos!

—¡Los turistas vendrán a hacernos fotos!

La aceituna, en cambio, tan campante como si hubiera formado parte de un aperitivo con licor de Palo, estaba encantada:

—Siempre he querido ser especial.

Cuando llegó la cosecha, los follets del molino descubrieron que aquella aceituna no servía para hacer aceite. Al prensarla, salían... carcajadas. Una risa suave. Luego otra. Y otra. Cada gota era una risita líquida.

Los follets embotellaron el extraño zumo en frascos diminutos y escribieron una etiqueta: «Aceite de buen humor. Una cucharadita antes de discutir».

El éxito fue inmediato. Los gigantes dejaron de pelear por quién tenía el garrote más grande; las brujas empezaron a reírse de sus propios hechizos y los dragones dejaron de echar fuego cuando perdían al escondite. Incluso un ogro, famoso por gruñir desde que nació, soltó una carcajada tan enorme que hizo caer las naranjas de tres valles distintos.

Solo había un problema: cada vez que alguien se reía gracias al aceite, la pequeña estrella que vivía dentro de la aceituna perdía un poquito de brillo, hasta que una noche desapareció. El cielo quedó con un hueco diminuto.

La Luna lo notó enseguida:

—¿Dónde está la estrellita Spica?

El Sol, que era bastante despistado, miró debajo de una nube:

—Aquí no está.

La buscaron durante tres amaneceres y cuatro atardeceres. Finalmente la encontraron, dormida dentro del último frasco de aceite que quedaba en el molino.

—¿Qué haces aquí? —preguntó la Luna.

—Descansar. Llevo semanas haciendo reír a medio mundo. Estoy agotada.

La Luna sonrió; el Sol, también. 

Si alguna vez paseas por un olivar en verano y te parece que los árboles brillan como si estuvieran llenos de luciérnagas, no te preocupes. No son luciérnagas: son aceitunas practicando para convertirse, aunque solo sea por una noche, en estrellas.

Y si al probar una buena aceituna se te escapa una sonrisa sin saber por qué... es posible que aún conserve una gotita de aquella antigua luz.

Palo con sifón aperitivo hecho en Mallorca

Palo con sifón aperitivo tradicional mallorquín


Así que cuando Cristina me invitó al evento HEMC#68 que ésta vez trata sobre bebidas, no lo dudé aquí el "aperitivo" mallorquín, que se puede tomar solo, con hielo o con sifón, me gusta participar en este evento siempre que puedo, y este mes reza así: ¡Agita, mezcla!


El Palo de Mallorca es un licor tradicional cuyo origen está directamente ligado a la medicina y a la lucha contra las enfermedades. Durante los siglos XVI y XVII, la isla de Mallorca contaba con numerosas zonas litorales pantanosas. Estos humedales eran el hábitat ideal para los mosquitos que transmitían el paludismo o malaria. Para combatir las fiebres asociadas a esta enfermedad, los farmacéuticos de la época recurrieron a dos plantas con potentes propiedades curativas: la corteza de quina —conocida popularmente como «palo quina» por su forma de rama— y las raíces de genciana.

La combinación de estas plantas medicinales daba como resultado una infusión sumamente eficaz gracias a la quinina de la quina y a las propiedades tonificantes de la genciana. Sin embargo, el preparado original poseía un sabor excesivamente amargo y astringente que lo hacía muy difícil de ingerir. Para enmascarar ese rechazo en el paladar, los boticarios comenzaron a endulzar el remedio añadiendo azúcares concentrados provenientes de productos locales como los higos secos, las algarrobas o las uvas. Estos jarabes azucarados se calentaban y, al hacerlo de forma prolongada, el azúcar se caramelizaba de forma natural, aportándole su característico color oscuro y denso.

Con el paso del tiempo, el jarabe dulce presentó el inconveniente de fermentar con mucha facilidad si se almacenaba durante un periodo prolongado. Para frenar esta degradación y mejorar la conservación del producto, se optó por añadir alcohol etílico a la mezcla. Este paso definitivo, consolidado especialmente a mediados del siglo XIX, modificó la naturaleza del preparado: la proporción de los componentes amargos y puramente medicinales se redujo paulatinamente, mientras que el volumen de alcohol y de azúcares quemados aumentó notablemente.

Este cambio transformó el antiguo remedio de botica en un licor apetecible y placentero. Lo que nació como una medicina obligatoria pasó a consumirse de manera recreativa en hogares y cafés. A principios del siglo XX, la bebida ya se había despojado de su rol curativo para convertirse en el aperitivo por excelencia de la isla, valorado por su capacidad para estimular el apetito antes de las comidas.

Hoy en día, su legado cultural está plenamente protegido bajo la regulación de la Indicación Geográfica Palo de Mallorca, la cual garantiza que el licor se sigue elaborando en la isla mediante los métodos tradicionales de infusión y caramelización de sus ingredientes históricos. Su consumo se mantiene muy arraigado en las islas Baleares, sirviéndose tradicionalmente en vasos fríos acompañado de hielo o diluido con sifón.

Actualizada en 2026.


Palo con sifón  

aperitivo mallorquín tradicional



Proporciones recomendadas:

  • Estándar (Equilibrado): 
1 parte de licor de Palo por 2 o 3 partes de sifón.


  • Intenso (Para amantes del amargo): 
1 parte de licor de Palo por 1 parte de sifón (a partes iguales).


  • Suave (Pared seca / refrescante): 
1 parte de licor de Palo por 4 partes de sifón.


Ingredientes
  • Licor de Palo de Mallorca
  • Sifón 
  • Hielo (opcional)
  • Una rodaja de naranja (opcional, para decorar y aportar matiz cítrico)

Elaboración
  1. Llena un vaso con hielo al gusto.
  2. Sirve el licor de Palo. La medida clásica orientativa es de 1 parte de Palo por 2 o 3 partes de sifón, según si prefieres un sabor más concentrado o más refrescante.
  3. Añade el sifón con fuerza para integrar las burbujas y remueve suavemente. El licor de Palo debe mantener su presencia característicamente amarga y dulce.

Notas:
El toque cítrico: Añadir una rodaja de naranja (o una corteza) es una práctica muy extendida que ayuda a equilibrar el dulzor caramelizado del Palo.

Bebida de palo con sifón de Mallorca


Preguntas frecuentes

¿Dónde comprar licor de palo fuera de Mallorca?

El licor de palo se puede encontrar en tiendas de productos mallorquines, en algunos supermercados especializados en productos de las Islas Baleares y en tiendas online. Las marcas más conocidas son Túnel y Morey. En Mallorca se encuentra en supermercados, licorerías y tiendas de souvenirs.

¿A qué sabe el licor de palo?

Tiene un sabor amargo y herbal con notas caramelizadas. Es oscuro y denso, con un amargor suave que recuerda al Campari o al Aperol pero con un carácter más mediterráneo y mallorquín. Rebajado con sifón se vuelve mucho más suave y refrescante.

¿Se puede usar el licor de palo para cocinar?

Sí. Algunos chefs mallorquines con estrella Michelin lo incorporan en salsas, marinadas y postres. Su amargor caramelizado marida bien con carnes de caza, higos y chocolate negro.


Palo con sifón mallorquín


Relato y fotografías @catypol - Circus day.

Sangría casera con tinto

Estaba doña Asunta sentada en el primer banco de la iglesia, con el abanico en mano y tapada hasta las orejas, aunque estábamos en pleno verano y a mediodía, cuando el calor apretaba más. Pero ella ni lo notaba. Blanca como las velas que donan los feligreses para dar gracias, destacaba no solo por eso, sino también por su atuendo. Lo del atuendo, si desconcertó a alguien, nadie lo comentó.

Don Laureano —que así se llama el párroco— la miraba de hito en hito mientras recitaba el sermón. Debía estar pensando lo mismo que todos: si nos descuidamos, doña Asunta se nos cae redonda de lo blanca que está. Al finalizar la misa, don Laureano se dirigió a toda prisa hacia ella, se sentó a su lado, le agarró la mano y le preguntó si se encontraba bien. Ella, algo desorientada por la pregunta, respondió que sí, y que por qué lo preguntaba. Eso, a su vez, desorientó al párroco.

—Doña Asunta, está usted muy pálida… casi tan blanca como la Virgen María colgada en el altar —le dijo. —¡Ah! Eso es por las tres gotas de agua bendita —especificó ella, dejando a don Laureano aún más confundido. —¿Tres gotas de agua bendita? —preguntó.

Los feligreses que estábamos sentados cerca los observábamos sin respirar, para no perdernos ni una palabra.

—Sí, padre, sí. Tres gotas de agua bendita —repitió—. Me he tomado un zumo de sangría que tiene mi hija en el frigorífico, y le he añadido tres gotitas. Y me he venío pa la misa —explicó—. Se ve que añadirle agua bendita al zumo no es lo suyo… y lo he desestructurado —suspiró.

—Deconstruido —corrigió el párroco.

—¿De qué?

—¡Da igual! ¿Sabe usted qué es la sangría?

Esta vez suspiró él.

—Siiii, zumo de color rojo sangre, como lo que toma usted aquí. Está bueno el jodío… pero el agua no debí ponérsela. Así de blanca me he quedado —rió ella por lo bajini.

—¡Mmm! Mejor la acompaño a casa a dormir la mona. Seguro que su hija lo entenderá. Por ahora, no le daré más agua bendita, y deje de tomar zumo de sangría cuando tenga que venir a misa. O mejor aún: no tome zumo de sangría en absoluto. Nos gusta verla con su color natural… la hace más joven y más bonita —sentenció.

Los ojos de doña Asunta brillaron, y asintió. Y así la vimos salir de la iglesia, agarrada al brazo de don Laureano, blanca como la nieve y vestida como para disfrutarla.

Jarra de sangría de fruta y vino

Sangria de fruta y vino


La sangría se ha convertido, desde hace muchos años, en una de las bebidas refrescantes más típicas e internacionales del verano. Aunque este cóctel veraniego es conocido en todo el mundo y se consume durante todo el año, está tradicionalmente vinculado a España y Portugal. 

El Reglamento Nº 251/2014 de la UE dictaminó que solo los productores de España y Portugal pueden etiquetar y vender su producto bajo el nombre comercial de «Sangría». Si se produce en Francia, Italia o cualquier otro país miembro, la ley les obliga a etiquetarlo con el nombre de «Bebida aromatizada a base de vino», pudiendo añadir el país de origen (por ejemplo: "Bebida aromatizada a base de vino producida en Alemania"), pero nunca usar la palabra «Sangría» a secas.

Aunque la asociamos inmediatamente a las terrazas de la península ibérica, la historia es difusa. Hay teorías que dicen que los antiguos romanos ya hacían mezclas similares con vino, agua y especias para desinfectar el agua. Otras teorías apuntan a que los marineros británicos en el Caribe del siglo XVIII consumían un brebaje muy parecido que llamaban sangaree. Y, por supuesto, está la versión tradicional de que nació de los campesinos ibéricos que mezclaban el vino de sus cosechas con las frutas de temporada que tenían a mano. Al no haber un registro oficial de la primera receta, su invención exacta sigue siendo un misterio.

¿Sabías que solo España y Portugal pueden llamar "Sangría" a su bebida? La UE lo protege desde 2014.

Actualizada a 2026.  



Sangría casera con vino tinto, moscatel y frutas de temporada


Ingredientes para 4 personas (o para 2 si quieres acabar como doña Asunta)
  • 50 g de azúcar + 70 ml de agua
  • 1 botella de vino tinto
  • 1 chupito de moscatel 
  • 1 naranja en rodajas finas
  • 1 limón en rodajas finas
  • 2 melocotones en trocitos
  • 1 manzana en trocitos
  • 1 melón en trocitos
  • 1 palito de canela
  • 330 ml de refresco de naranja
  • Hielo
Elaboración
  1. Disuelve el azúcar en los 70 ml de agua caliente para formar un almíbar; esto facilitará su disolución en el vino. Deja enfriar.
  2. En un recipiente amplio o un bol grande, pon el vino, el moscatel y el almíbar.
  3. Lava las frutas y córtalas en trozos pequeños, lo que facilitará su posterior maceración.
  4. Echa todos los pedazos de fruta al bol con el vino y el palito de canela, y deja que repose entre dos y tres horas para que macere bien.
  5. Una vez haya macerado, vuélcalo en una jarra de cristal y sirve la sangría acompañada de hielo.
  6. Añade el refresco de naranja justo en el momento de servir para que conserve su gas; si lo pones al principio, ralentizará la maceración.

Notas:
  • El vino: Usa un vino que te guste; no es necesario que sea caro o reserva.
  • La maceración: Es importante para que el vino y la fruta se impregnen bien de todos los sabores.
  • El frío: Mejor hacer la maceración en el frigorífico; así se enfriará más rápido y el hielo tardará más en derretirse al servirla.
  • Las frutas: Son totalmente adaptables a las que más te gusten o tengas de temporada.
  • Los licores: Puedes sustituir el moscatel por otro licor dulce, como Cointreau, Licor 43, hierbas dulces o vermut dulce.
  • El refresco: Puedes sustituir la naranjada por limonada o gaseosa.
  • El servicio: Suele servirse con una cuchara de madera dentro de la jarra para evitar que caiga la fruta de golpe en el vaso.
  • El peligro: La fruta habrá absorbido bien el alcohol, si te la comes igual no vayas a misa como doña Asunta.

Sangría servida en copas


José Antonio está de aniversario: su blog  cumple tres años. Él es un gaditano muy majo que vive en Mallorca y, como es un habitual de nuestras cenas blogueras y nos encanta, voy a celebrar su cumpleblog.

Para anunciarlo como es debido, he elegido una de sus recetas y la he elaborado en casa a mi manera. Aunque tiene muchísimas y riquísimas recetas en su blog (verdad verdadera), me he decidido por esta. Primero, porque no tengo ninguna receta de este cóctel y me gusta mucho; segundo, porque tampoco tengo muchas recetas de bebidas en mi blog y José Antonio tiene un montón; y tercero, porque estamos en verano, apetece mucho, es muy española y sabe de maravilla. Así que esta es mi versión de su receta.

¡Chinchín! 🥂🎉🥳 José Antonio, que conpanypostre cumpla muchos años más.



Preguntas frecuentes

¿Cuánto tiempo hay que macerar la sangría?

Lo ideal son entre 2 y 3 horas en el frigorífico para que el vino absorba bien el sabor de la fruta. Si la preparas la noche anterior queda aún mejor. El refresco de naranja se añade siempre en el momento de servir para conservar el gas.

¿Qué vino usar para hacer sangría casera?

Cualquier vino tinto que te guste para beber. No hace falta que sea caro — un vino joven y afrutado funciona perfectamente. Los vinos reserva o con mucho tanino no son los más adecuados porque su sabor puede resultar demasiado intenso mezclado con la fruta.

¿Se puede hacer sangría sin alcohol?

Sí. Sustituye el vino tinto por mosto o zumo de uva oscuro y el moscatel por zumo de naranja o de melocotón. El resultado es una bebida igualmente refrescante y con todo el sabor de la fruta macerada, perfecta para niños o conductores.

O puedes probar con la versión en infusión de la tienda Tea Shop te aseguro que sí parece sangría y está deliciosa, tanto si bebes alcohol como si no.

Infusión de sangría de la tienda Tea Shop


Relato, fotografías @catypol - Circus day.

Chocolate a la taza

Por fin había llegado su época favorita. La casa de los abuelos la recibió justo cuando los primeros copos de nieve empezaban a caer, silenciosos, como si no quisieran despertar a nadie. Sus padres la dejaban ir unos días antes de Navidad para que pudiera contarles, sin prisas, todo lo que había vivido en el colegio y con sus amigos. A los abuelos les encantaba tenerla para ellos solos, antes de que la Nochebuena llenara la casa de voces y risas alrededor de la gran mesa del comedor.

Al abrir la maleta, entre la ropa apareció un reno de peluche con la nariz roja… y encendida. La luz palpitaba suavemente, como un pequeño corazón. Casi gritó del susto. No recordaba haberlo visto nunca, y estaba segura de que su madre no lo había puesto allí. Iba a preguntarse cómo había llegado hasta ese lugar cuando un movimiento reclamó su atención.

La almohada de la cama se movía despacio, como si respirara. Se quedó muy quieta. Miró a su abuela preguntándose si ella también lo había notado, pero ella seguía doblando la ropa, ajena a todo. Luego dijo que iba a ordenar el baño y salió de la habitación.

Con el corazón latiéndole en los oídos, se acercó a la cama. Estiró la mano con cuidado y levantó la almohada. De debajo asomó una diminuta cabeza peluda, dos ojos brillantes y una nariz húmeda.

Guau —susurró el cachorro.

Ella abrió la boca, ahogando un chillido, maravillada. Los abuelos aparecieron en la puerta y se miraron sonriendo. Poco después, la cocina se llenó del aroma del chocolate caliente, ese que deja un bigote dulce en los labios. Eran días de magia y las sonrisas duraban todo el día.




Para mí, el chocolate a la taza en Navidad significa Nochebuena, después de la misa del Gallo, el 24 de diciembre. Recuerdo que los niños que hacíamos la catequesis formábamos parte de esa misa; tarde, sí, pero después nos invitaban a tomar chocolate con ensaimadas. Después de la comunión, el chocolate lo tomábamos en casa, también tarde y después de la misa del Gallo pero en casa. Ya hace tiempo que no voy a la misa del Gallo, pero sigo bebiendo chocolate, a veces con ensaimada, otras con churros y otras sin acompañamiento. 

Recuerdo a mi madre hacernos chocolate a la taza con una pastilla grande de chocolate. Ahora, hay muchas versiones en el mercado para hacerlo. Yo quería probar una versión fácil, rápida y con pocos ingredientes. Uso arrurruz para espesar, suele usarse en repostería vegana y hoy en día se encuentra fácil en herbolarios. El kuzu, también, aunque es un poco más caro. 

Lo hago de esta manera porqué los chocolates a la taza en polvo comerciales suelen llevar mucho azúcar, y espesantes como almidón de maíz o arroz, aditivos, gomas (xantana o tara) y aglomerantes que le da la textura cremosa al calentarse.

El arrurruz es un tubérculo similar en apariencia a la patata (Maranta arundinacea). Pertenece a la misma familia que el jengibre y la cúrcuma. Es fácil de digerir y no presenta molestias ni inflamación, También es sin gluten. Se usa como espesante o gelificante natural en la cocina, especialmente en repostería. Para mi, como alternativa a la fécula de maíz me parece mejor, tiene más proteínas y menos calorías.

🎄 Chocolate a la taza, fácil y rápido 🎄

Ingredientes
  • 1/2 l de leche almendras (o la que te guste más)
  • 2 cdas. soperas de azúcar (o cualquier endulzante que te guste)
  • 2 cdas. de arrurruz o kuzu*
  • 2 cdas. de cacao natural sin azúcar en polvo

Elaboración
Disuelve el arrurruz en dos o tres cucharadas de leche. Reserva. Pon los ingredientes restantes en un cazo al fuego. Remueve para que los ingredientes se disuelvan bien. Añade el arrurruz disuelto y sigue removiendo hasta que espese. Sirve.

*El Kuzu suele se venderse en formato granulado o trozos pequeños, que se disuelven en líquidos, en cambio el arrurruz ya se vende molido.


Relato, fotografías, vídeo y receta @catypol - Circus day.

Café dalgona

En lo alto de una montaña cubierta de niebla se alzaba una casita solitaria, con tejado de madera musgosa y ventanas siempre empañadas. No había caminos marcados para llegar hasta allí, salvo un sendero escondido entre pinos viejos y susurros del bosque. Los lugareños decían que en esa casa vivía un espíritu antiguo. Otros aseguraban que solo era un viejo ermitaño que servía café. Pero la verdad era otra.

Dentro de la casita había un pequeño café: tres mesas, una estufa de hierro y una repisa repleta de tazas desiguales. Detrás del mostrador, el dueño, un Gumiho de ojos grises y voz suave, preparaba café con una delicadeza que rozaba lo ritual. Aquel espíritu zorro de nueve colas había renunciado a devorar almas humanas hacía siglos. Ahora solo recolectaba historias a cambio de una taza de café.

Un día subió hasta la casita una chica de pelo oscuro. No parecía perdida ni asustada. Traía en brazos una marioneta de madera, tan gastada que apenas mantenía sus hilos unidos. Se sentó sin hablar, y el Gumiho le sirvió una taza.

—¿Qué historia traes? —preguntó él.

La chica señaló el pozo del fondo del jardín, visible desde la ventana. No era un pozo cualquiera: su brocal estaba tallado con símbolos antiguos, y un viento helado salía de su interior, incluso en verano.

—Mi madre tiró mi voz ahí —dijo la chica en lenguaje de signos.

El Gumiho la observó con cuidado. No era raro que las personas vinieran a él con dolores que no podían explicar. Pero lo de la chica era distinto.

—¿Y qué quieres que haga?

—Quiero que me enseñes a hacer café —respondió—. Dicen que el tuyo trae los recuerdos de vuelta.

Durante días, la chica aprendió. Aprendió a moler los granos con ritmo lento, a medir el agua como si fuera un conjuro y a esperar el momento exacto en que el aroma del café abría puertas invisibles. Una noche, bajo la luna llena, preparó sola su primera taza. La dejó sobre el brocal del pozo, junto a su marioneta. El vapor subió formando figuras que danzaban como recuerdos. Y entonces, desde el fondo, una voz —su voz— subió con el humo.

El Gumiho la observó sin intervenir. Solo sonrió, como lo hace quien guarda secretos y sabe que algunas heridas se curan con historias, otras con café y otras dejando ir una marioneta al fondo de un pozo.


Dalgona café coreano con café instantáneo con agua y azúcar

Dalgona café hecho con café soluble con azúcar y agua caliente


La palabra dalgona hace referencia a un caramelo tradicional coreano, elaborado a base de azúcar derretido y bicarbonato de sodio, que se popularizó en la década de 1960. En enero de 2020, el actor surcoreano Jung Il-woo visitó un restaurante en Macao para el programa de televisión Stars' Top Recipe, en el que le sirvieron un café batido a mano. Al probarlo, el actor comentó que la textura esponjosa y el sabor dulce y amargo le recordaban directamente a ese dulce de su infancia. A partir de esa emisión, el término «café dalgona» quedó bautizado de manera oficial en la cultura popular.

El despegue definitivo de la bebida ocurrió durante los meses de confinamiento por la pandemia de 2020. La receta compartida por creadores de contenido en plataformas como YouTube y TikTok se transformó en un reto viral para millones de personas atrapadas en sus hogares. Debido a que solo requería tres ingredientes básicos accesibles en cualquier despensa (café instantáneo, azúcar y agua caliente) y demandaba un esfuerzo físico notable al batirse de forma manual, se convirtió en el pasatiempo culinario perfecto para la cuarentena. La llamativa separación visual entre la densa espuma color toffee y la leche fría inferior consolidó su éxito en redes sociales.

Aunque Corea del Sur reclamó el nombre comercial moderno, la práctica de emulsionar café instantáneo con azúcar es un método antiguo presente en diversas regiones de Asia meridional, donde se conoce comúnmente como phenti hui o café batido de la India. Asimismo, guarda una estrecha relación técnica con el clásico café frappé desarrollado en Grecia durante la década de 1950 por la compañía Nescafé, demostrando que la famosa espuma de la cuarentena era en realidad la reinvención de una fórmula global ya existente.

Un gumiho es una criatura mítica coreana: un zorro de nueve colas que ha vivido miles de años y que puede transformarse, generalmente en una hermosa mujer, para seducir y devorar el corazón o el hígado de los hombres. Aunque a veces busca convertirse en humano de forma permanente, esta dualidad lo transforma en un personaje fascinante y complejo del folclore y la cultura coreana.

No sé mucho sobre Corea del Sur ni tampoco sobre sus leyendas, pero lo que sí sé de ellos es que les gusta mucho el café y, cómo no podía ser de otra forma, este café que se hizo tan famoso en las redes sociales es cosa suya. ¿Lo has probado?

Actualizada al 2020.



Café dalgona 

Ingredientes
  • 2 cdas. de café soluble
  • 2 cdas. de azúcar
  • 2 cdas. de agua caliente
  • Leche o bebida vegetal
  • Hielo (opcional)
Elaboración
  1. En un recipiente, vierte el café soluble con el azúcar y el agua caliente (es muy importante que el café sea soluble y el agua esté caliente o templada para conseguir el resultado deseado). 
  2. Bate esta mezcla con unas varillas eléctricas (con las eléctricas conseguirás la espuma de café más rápido). 
  3. En un vaso, llena 3/4 partes de leche o bebida vegetal. 
  4. Si te gusta con hielo este es el momento de añadirlo. 
  5. Por último, con una cuchara, coloca la espuma de café dalgona cuidadosamente sobre la leche y listo para saborearlo. 


café Dalgona de invención coreana con café soluble

café Dalgona coreano con café instantáneo


Relato y fotografías @catypol - Circus day.

Felices Fiestas

Aquí estamos, como en otros años deseándonos felicidad, salud y el cumplimiento riguroso de nuestros deseos. Sí, forma parte de un ritual al que nos unimos así como la Tierra gira. Son las tres de la tarde en Mallorca y Australia ya está en el año nuevo y durante la madrugada mallorquina llegará el nuevo año al continente americano. 

No voy a repasar este año que dejamos pues ha habido un poco de todo en mi vida, gente que me enseñó con su sabiduría, gente que volví a ver después de 30 años, amigos nuevos, amigos de siempre que siguen y seguirán. Familia, ¡ay, la familia! [suspiro].

Seguiré pidiendo lo mismo, salud, sobretodo y para todos, sin ella, todo lo demás no vale. Felicidad, también, de la manera que sea. Y espectáculo, llena tu vida de espectáculo para seguir con el show. Señoras y señores; ¡Brindo por ustedes!.

¡FELIZ AÑO NUEVO! 





· CÓCTEL FIN DE AÑO ·
Ingredientes
30 mililitros de de vodka 
60 mililitros de de zumo de frambuesa
30 mililitros de de cava o champán

Elaboración
  1. Agita el vodka con el zumo y el hielo. 
  2. Sirve en un vaso de largo de cava y termina con cava. 
  3. Sirve muy frío.


Fotografías @catypol - Circus day.

Café en cono

Trabajar en la heladería del pueblo en verano no era cosa fácil, no por ser verano ni por la venta de helados sino por el grupo de señoras que se instalaba cada mañana en mesa central del establecimiento a tejer y a contarse sus cosas, no me podía creer que cada día tuvieran tema de conversación.

Al principio me caían bien, solían pedirme helado, café, té, y me preguntaban con simpatía sobre tal o cuál persona, pero a medida que los día iban pasando querían profundizar más, y yo, la verdad no he sido nunca buena comunicadora así que mis desaires eran muy notorios. Al final pedía a mi compañero que las sirviera él, era más agradable y eso a ellas les gustaba.

Menos el día que él libraba y ese día, me tocaba a mi servirlas, ¡Santa Paciencia!. __Chiquilla, ¿ya tienes quién te lleve al baile del pueblo?__me preguntaban, __sí, señoras, así es, tengo novio. ¡Uff! gran error, les di demasiada información. __Ah ¿siiii?, y ¿quién es?__poniendo cara de atención. Intentaba zafarme y pasar de sus preguntas pero cada vez era más difícil sin llegar a ser grosera, ellas sabían todo, todo, todo, lo que pasaba en el pueblo.

El día que la heladería tuvo que cerrar por un problema de tuberías tuve ese día de descanso, así que mi alegría fue salir al porche de casa para leer toda la mañana, y bien a gusto estaba hasta que se me ocurrió mirar hacía la casa de los vecinos, y sí, ahí estaban ellas, en el porche con sus tejidos y parloteo, __hola chiquilla__me saludaron con efusividad. Me levanté de un salto de la silla y las salude con prisa, entré en casa y me atrincheré en la cocina, el lugar más alejado de ellas, mientras escuchaba cómo se reían a carcajada limpia, ahora sabía que no me libraría de ellas.




Aclamado como el café más "instagrameado" hasta ahora lo pusieron de moda en África, Canada, Japón y Australia. Es simplemente un mix con un cono de helado, una capa de chocolate negro que hace que el café no ablande la galleta y en su interior, café, así de simple y rico, no necesitas añadirle azúcar. 

· CAFÉ EN CONO ·

Ingredientes
  • 150 gramos de chocolate para fundir
  • 4 conos (para helado)
  • Café expresso
  • Leche (opcional)

Elaboración
  1. Funde el chocolate en el microondas durante 2 minutos o hasta que esté disuelto, con cuidado no se queme. 
  2. Con una cucharilla esparce el chocolate dentro de los conos.
  3. Deja los conos dentro el frigorífico unos 5 minutos. 
  4. Repite la operación una vez más. 
  5. Tiene que ser lo suficientemente gruesa como para no derretirse a la primera que le echemos el café.
  6. Prepara un buen café expresso para 4 y sirve dentro de los conos.

Nota: no te hace falta azúcar, entre la galleta de los conos y el chocolate le dan el dulzor que necesitas.



Relato y fotografías @catypol - Circus day.

Garrote de tomate

Mateo Txistu flotaba sobre un huerto de Guipúzcoa. Sus perros fantasmales, cansados de correr tras liebres inexistentes, aprovechaban para olisquear unos pepinos. Mateo, sin embargo, se quedó petrificado ante una hilera de tomates que brillaban con un rojo tan intenso que parecían rubíes del infierno.

— ¡Por el bastón de San José! —exclamó Mateo, ajustándose la sotana etérea—. Estos frutos claman por una transmutación. No pueden terminar en una simple ensalada con cebolla.

Abajo, Patxi, un campesino con una espalda tan ancha como un frontón y la paciencia de un buey, recolectaba los tomates con la delicadeza. No veía a Mateo, ni oía el silbido fantasmal del cura.

Mateo se puso a la altura de la oreja de Patxi y empezó a hablar como un barman.

— ¡Escúchame, buen hombre! —gritó Mateo—. Lo que tienes ahí no es verdura, ¡es el alma de un Cóctel de Sangre!

Patxi, sintiendo una brisa fría en el cuello, se rascó la oreja. — Maldita tramontana... —gruñó el campesino.

Harto de no ser escuchado, Mateo dio un silbido que hizo que todas las hojas de los tomates vibraran al unísono. Patxi, convencido de que venía tormenta, agarró su cesta y salió corriendo hacia el caserío a toda prisa.

— Qué desperdicio... —susurró el cura fantasma—. El mundo moderno no está preparado para un cura que sabe lo que es un buen Garrotín. ¡Perros! ¡A correr! ¡A ver si el vecino tiene vodka!



[COOKING THE CHEF]

Nací en la calle General Echagüe, junto a la Parte Vieja donostiarra, pero lo cierto es que casi nunca parábamos en casa. Mis padres eran propietarios del Bodegón Alejandro, toda una institución popular en nuestra ciudad. Allí hacíamos la vida. 

A mi padre, carnicero de profesión, lo conocía todo el mundo. Amaba con pasión las cosas de nuestra tierra y sabía rodearse de gente de su estilo. Pero no le gustaba la cocina, siempre estaba en el comedor, como si fuera un cliente privilegiado. Mi madre, Gabriela, andaba siempre trasegando de la cocina al comedor, atendiendo a la clientela y cuidando de nosotros. 

Mi madre y mi tía María, que eran quienes gobernaban realmente la nave, intentaban quitarme las ganas de ser cocinero, decían que era una profesión muy dura, que había cosas mejores en la vida, que cualquier otro oficio me haría más feliz. Pero a cabezota no me gana nadie, así que un día me dijeron que si quería guisar comenzara a trabajar a las ocho de la mañana como todo el mundo y sin parar hasta medianoche. Y así ha sido hasta hoy.  __Martín Berasategui para JotDown.

Y sí, esta es mi receta elegida del chef Martín Berasategui con la que participo en el reto Cooking the chef, una receta fácil, deliciosa y apropiada para estos días que vendrán de calor intenso, además servida en copas de cóctel la hace más cool, podrás brindar por esas noches de verano. 

· GARROTÍN DE TOMATE Y VODKA ·

El garrotín de tomate:
500 gramos de tomate
22 gramos de kétchup
25 gramos de concentrado de tomate
120 gramos de hielo pile
45 gramos de aceite de oliva
20 gramos de aceite de albahaca
Hojas de albahaca
Sal y pimienta
25 gramos de vinagre de sidra

El aceite de albahaca:
3 dientes de ajo
Pimienta negra en grano
Hojas de albahaca
Aceite de oliva virgen

El granizado de vodka:
500 gramos de agua
50 gramos de azúcar
70 gramos de vodka
1 hoja de gelatina o 1 sobre gelatina de 6 gramos.

El aceite de albahaca:
  1. Introduce todos los ingredientes en un bote de cristal, cubre con el aceite y deja macerar un mínimo de 15 días en algún lugar que no esté expuesto a la luz. 

El granizado de vodka:
  1. Calienta el agua con el azúcar, sin que hierva, y agrégale la gelatina previamente hidratada. 
  2. Agrega el vodka, mezcla bien y coloca en un recipiente. 
  3. Congela y a la hora de servir raspa con un tenedor para hacer el granizado.

El garrotín de tomate:
  1. Corta los tomates en trozos con piel y pepitas.
  2. Introduce dentro de un vaso de batidora y agrégale el kétchup, el tomate concentrado y el vinagre de sidra.
  3. Mezcla durante 1-2 minutos y filtra por un colador fino. 
  4. Salpimienta y coloca de nuevo en el vaso junto al hielo pile y los dos tipos de aceite.
  5. Tritura 1-2 minutos más y vierte en las copas para servir.
  6. Servir en copas, coloca una buena cucharada del granizado por encima y unas hojas de albahaca frescas para decorar.
Notas: 
  1. Martín recomienda conservar el aceite de albahaca dentro de la nevera. 
  2. La gelatina en el granizado hace que aguante más tiempo sin que se convierta en agua.



Fotografías @catypol - Circus day.

Halloween Blood

Cada vez que llegaba Halloween, mis niños se volvían loquitos. El mayor no tanto: la adolescencia nos había llegado este año y estaba un poco pasota. Pero si quería asistir al concierto de Slipknot, debía acompañar a sus hermanos al paseo «recoge-chuches». ¡Es lo que hay!

Mi amor de madre no podía con tanto. Iban los tres tan bien vestidos que daban ganas de hacerles un reportaje fotográfico… y casi lo hago, si no fuera porque el mayor se estaba impacientando y la niña quería salir corriendo para enseñarle a sus amigas que, este año, la había dejado disfrazarse de novia cadáver. Me costó asimilarlo, no por lo de «cadáver» —que bueno, vale, está bien—, sino por lo de «novia». ¡Es que ella no está en edad todavía! Y ya anda buscando novio como loca. ¡Es lo que hay!

Mi bebé todavía me dejaba ponerle lo que yo quisiera, así que lo vestí de calabacita. ¡Ains! Mi hijo y mi hija mayores no pudieron evitar poner cara de asquito cuando lo vieron.

—¡Mamá! ¿De verdad? —me dijo mi hija, avergonzada.

—¡Mamá! ¿Tengo que salir con él? —mi hijo se lo estaba pensando.

—Je, je, ¡síii! ¡Pero si va monísimo! —exclamé yo, feliz, mientras mi bebé caminaba decidido hacia la puerta.

Y ahí van los tres, con sus bolsitas recoge-chuches, listos para el truco o trato. Esperaré a que sean más grandes para enseñarles a convertirse en murciélagos. Mientras tanto, me tomaré un chupito de sangre a su salud.

¡Feliz Halloween!

Zumo de frutos para Halloween servidos dentro de bolsas de sangre

Zumo de frutos rojos para Halloween


Esta es un receta tan fácil que más que receta diría yo que es casi todo packaging. 
Mira si es fácil que solo tienes que comprar los zumos que más te gusten, con algún refresco o agua con gas, hacer la mezcla y rellenar estas bolsitas para "sangre". 
Refrigerar y servir cuando vengan los monstruitos, vampiros o seres de ultratumba. 
Si quieres que sea para adultos siempre puedes añadir un poco de alcohol que más te guste. 
Las bolsitas para sangre las encuentras en Internet fácil, pon en tu buscador bolsitas para sangre de Halloween y podrás elegir.

Si quieres acompañarlo con galletas terroríficas haz clic aquí.

¡Mira el vídeo!



Relato, receta, fotografías y vídeo @catypol - Circus day.

Chupitos de sandía

Lauren vive a tres casas de la mía. La conocí un día que salía a tirar la basura y ella regaba sus cactus con una regadera en forma de flamenco. Me saludó con una sonrisa torcida y un «hola» que parecía salido de una película indie. Desde entonces, nos saludamos con una familiaridad extraña, como si nos conociéramos de antes.

Hace dos semanas me confesó que quería ser bartender. Lo dijo así, sin rodeos, mientras me ofrecía una rodaja de sandía helada.

—Quiero ser bartender. De verdad. Mezclar cosas, inventar cócteles, hacer trucos con las botellas. ¿Me prestas tu licuadora? —preguntó, como si eso fuera parte del trato.

Me reí y le dije que sí, y que si necesitaba un conejillo de indias para sus experimentos etílicos, yo me ofrecía voluntaria. Alguien tenía que sufrir los errores para que otros disfrutaran los aciertos. Esa misma noche llegó a mi casa con una sandía entera, una botella de vodka y un entusiasmo que daba miedo.

—Hoy probamos «La Sandía Cósmica» —anunció, como si presentara un nuevo planeta.

Cortó la sandía, vació parte de su pulpa en la licuadora, añadió un chorro generoso de vodka —muy generoso— y hielo. Lo sirvió en copas de vino porque «no tengo vasos de cóctel todavía». El resultado era rosa, espeso y peligrosamente delicioso.

—¿Y? —preguntó, observándome como un químico que espera que su fórmula no explote.

—Es como el verano en la boca, pero con intenciones oscuras —respondí, ya medio mareada tras el segundo trago.

Desde entonces, cada viernes es «noche de prueba». Ya hemos pasado por combinaciones con pepino, jengibre e incluso un experimento fallido con pimiento rojo que juramos olvidar. Lauren apunta todo en una libreta azul con dibujos de cócteles. Dice que un día abrirá su propio bar y que habrá un cóctel en el menú llamado «El Conejillo», en mi honor. Llevará vodka, sandía y un poco de locura. Y yo, claro, estaré en la primera mesa, brindando con una sonrisa torcida.


Mix de fotografías de los chupitos de sandía

Chupitos de sandía con sandía fresca


Nacido en el siglo XVIII como una medida médica y de control en las tabernas, el shot (chupito, caballito o corto) ha evolucionado desde un trago rápido de destilado puro hasta convertirse en un fenómeno global de la coctelería y la vida nocturna.

La historia de este formato comenzó en las tabernas europeas y americanas del siglo XVIII, donde se introdujeron vasos pequeños para estandarizar las raciones de licores fuertes —usados entonces como remedios medicinales— y evitar que los clientes bebieran directamente de las botellas comunes. Un siglo después, en las haciendas agaveras de México, nació el término "caballito": los capataces usaban un cuerno de toro recortado para catar el mezcal que, al no tener una base plana para apoyarse, debía beberse de un solo golpe al bajar del caballo. Ya en la década de 1920, la Ley Seca en Estados Unidos impulsó el uso de vasos pequeños fáciles de ocultar para el alcohol ilegal. Tras la prohibición, la industria del vidrio diseñó el vaso de shot moderno con una base extremadamente gruesa y pesada, pensada para resistir el golpe seco de los clientes contra la barra.

A partir de los años 70 y 80, el concepto se transformó por completo gracias a la experimentación en la coctelería. Los chupitos dejaron de ser solo destilados puros para convertirse en tragos dulces y visuales. Los bartenders jugaron con la densidad y el azúcar de los licores para crear los vistosos chupitos por capas o pousse-café, coronados por el famoso B-52, mientras que recetas cromáticas y amables como el Kamikaze o el Lemon Drop conquistaron la vida nocturna. En esta misma época dorada, las fiestas universitarias rescataron una vieja idea del siglo XIX y popularizaron masivamente los coloridos chupitos de gelatina, convirtiéndolos en el formato lúdico y portátil definitivo.

En España tuvieron una década muy popular. ¡Esos eran los míticos chupitos a 100 pesetas (los famosos "duros" o "un billete de cien")!

Esa moda tuvo su auténtico bum en la década de los 90, extendiéndose con mucha fuerza hasta el año 2001, justo antes de la llegada del euro en 2002 (cuando las 100 pesetas se convirtieron mágicamente en los famosos "60 céntimos", que pronto redondearon a un euro).

A mediados y finales de los 90, coincidiendo con la explosión de la "Ruta del Bakalao" y la cultura de los pubs de barrio, aparecieron locales que se dedicaban casi en exclusiva a esto. Eran las famosas "Chupiterías", donde las pizarras se llenaban de listas interminables con nombres muy gamberros, picantes o divertidos (como el Cerebrito, Muerte Súbita, Beso de Judas, o el Kryptonita).

Por un billete de 100 pesetas (o una moneda de cinco duros), tenías una variedad increíble de licores de colores, de piruleta, de manzana verde o cremas que marcaron a toda una generación antes de salir a la discoteca. 

Yo no fui muy entusiasta de esa moda pero sí, la probé. Aunque no soy muy de beber alcohol y prefiero las celebraciones en casa antes que en discotecas o pubs, reconozco que tuvo su qué en su momento.


Chupitos de sandía hechos con gelatina



Ingredientes:

  • 10 limas
  • 1 sobre de gelatina de sandía
  • 250 ml de agua
  • 250 ml de vodka
  • Semillas de sésamo negro

Elaboración:
  1. Corta las limas por la mitad, exprime y vacía bien las cáscaras. 
  2. Limpia por dentro y deja secar boca abajo. 
  3. Hierve el agua en un cazo. 
  4. Retira del fuego y disuelve el sobre de gelatina, remueve bien hasta que no queden grumos.
  5. Añade el vodka, vuelve a mezclar. Coloca las cáscaras de lima en un molde para magdalenas o en una huevera para que se mantengan rectas y no se vuelque el líquido. Reparte el líquido dentro de las cáscaras de lima, llenándolas hasta el borde
  6. Mete las limas en el frigorífico hasta que la gelatina cuaje bien. 
  7. Una vez firmes, corta cada mitad en cuñas con un cuchillo bien afilado y decora con unas semillas de sésamo negro.

Chupitos de sandía con gelatina de sandía


Chupitos de sandía fresca hechos con gelatina




Ingredientes:

  • 10 limas
  • 250 ml de zumo de sandía fresca (licuada y colada).
  • 250 ml de vodka.
  • 10 g de gelatina neutra en polvo (aproximadamente 1 sobre) o 6 láminas de gelatina.
  • Semillas de sésamo negro (para decorar).

Elaboración:
  1. Corta las limas por la mitad, exprime y vacía bien las cáscaras. 
  2. Tritura varios trozos de sandía fresca con la batidora y pásalo por un colador fino para eliminar las pepitas y la pulpa más densa. Necesitas medir exactamente 250 ml de líquido limpio. Reserva.
  3. Si usas gelatina en polvo: Separa unas 4 cucharadas del zumo de sandía en un vaso, echa el sobre de gelatina por encima y déjalo reposar 5 minutos para que se hidrate. Luego, calienta el resto del zumo de sandía en un cazo sin que llegue a hervir. Retira del fuego, añade la gelatina hidratada y remueve muy bien hasta que se disuelva por completo.
  4. Si usas láminas: Remójalas en agua fría durante 5-7 minutos. Calienta el zumo de sandía en un cazo, retíralo del fuego, escurre bien las láminas con las manos e incorpóralas al zumo caliente, removiendo hasta que desaparezcan.
  5. Añade el vodka, vuelve a mezclar. Coloca las cáscaras de lima en un molde para magdalenas o en una huevera para que se mantengan rectas y no se vuelque el líquido. Reparte el líquido dentro de las cáscaras de lima, llenándolas hasta el borde
  6. Mete las limas en el frigorífico hasta que la gelatina cuaje bien. 
  7. Una vez firmes, corta cada mitad en cuñas con un cuchillo bien afilado y decora con unas semillas de sésamo negro.

Si te gusta brindar puedes hacerlo con nuestro aperitivo o con la bebida nacional.




Preguntas frecuentes

¿Cuánto duran los chupitos de sandía en la nevera?

Aguantan perfectamente 2-3 días en el frigorífico bien tapados. El alcohol no se evapora al estar cuajados en gelatina.

¿Se pueden hacer sin alcohol?

Sí, sustituye el vodka por más zumo de sandía o agua con gas. Quedan igual de vistosos y son perfectos para niños.

¿Qué gelatina usar para los chupitos?

Puedes usar gelatina de sabor sandía para la versión más rápida, o gelatina neutra si prefieres la versión con sandía fresca natural.


Chupitos caseros hechos con sandía

Relato, receta y fotografías @catypol - Circus day.

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