Señoras y Señores,

Bienvenidos a Circus Day

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Hola,

Soy Caty y dirijo este circo

Foodie, diseñadora gráfica, cuentacuentos y aficionada a la fotografía es un resumen de lo que encontrarás aquí, un circo lleno de recetas, historias y espectáculo. Señoras y señores, mesdames et messieurs, ladies and gentlemen, bienvenidos a Circus day, espero que te guste el show.

The Show

En el blog

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Canelones de berenjena sin gluten

El Código de Honor del Caballero Comensal

El dilema del yelmo: Queda terminantemente prohibido intentar sorber sopa con la visera bajada.

La barba, esa zona de guerra: Si tu barba es lo suficientemente larga como para que se confunda con la crin de tu caballo, utiliza una red de seda o, en su defecto, apártala con la mano izquierda mientras con la derecha blandes la cuchara. Nadie quiere encontrar restos de comida en tu vello facial durante el baile posterior.

Uso de la armadura:
Si el jubón de hierro te aprieta tras el tercer plato, está permitido aflojar un par de remaches de forma discreta. Sin embargo, si al hacerlo saltan los tornillos y golpean el ojo del emperador, ten un plan para escapar.

Las manos y el mantel: El mantel de hilo de Constantinopla NO es para limpiarse la grasa de las berenjenas asadas. Para eso están las cortinas, que cuelgan más alto y disimulan mejor las manchas de salsa.

El eructo de la victoria: En caso de que un gas inoportuno escape de tu real cuerpo tras un banquete pesado, levanta tu copa y grita: «¡Por San Jorge, cómo ruge el dragón en mis entrañas!». Todo el mundo aplaudirá tu devoción religiosa.

Nota de Carmesina: «Tirant, si vuelves a intentar usar tu daga de combate para coger una berenjena mientras miras fijamente a mi padre, dormiremos en torres separadas».

Este código del caballero comensal está inspirado en Tirant lo Blanc.
 
Canelones de berenjena sin gluten rellenos de ternera

Canelones de berenjena rellenos de carne picada de ternera.

La berenjena (Solanum melongena) es una hortaliza originaria del sudeste asiático, concretamente de la India y China, que llegó a Europa de la mano de los árabes. Estos la llamaban «al-bâdinjân» y, durante la Edad Media, la introdujeron en la Península Ibérica. Aunque inicialmente fue recibida con escepticismo, con el tiempo logró conquistar los paladares hasta convertirse en un ingrediente imprescindible.

Al igual que los caballeros defendían o conquistaban territorios, la berenjena se abrió paso en Europa a través de las incursiones árabes en el Mediterráneo. Nuestra historia siempre ha estado marcada por grandes viajeros; imperios como el Otomano, el Bizantino o el Mameluco, junto a la Corona de Aragón y las Repúblicas Italianas, tejieron una red de intercambios constantes.

Está claro que aquellos no eran viajes low cost, sino más bien todo lo contrario. Tampoco se viajaba por placer: conquistar era la etiqueta de la época. Caballeros, mesas redondas, emperadores y crónicas de ultramar... Señoras y señores, preparen el equipaje: viajemos, mezclémonos. 

Unamos el Mediterráneo. Si hablo de canelones, la mayoría de las personas que me rodean pensarían de inmediato en los de pasta. ¡Y claro que nos gustan! Seguramente son los más famosos y los que más se preparan en el mundo pero, si no puedes comer gluten o buscas algo diferente, existen alternativas igual de ricas. Hacerlos con láminas de verdura, como estos de berenjena (o incluso de calabacín), es una opción deliciosa que se presta perfectamente al juego de texturas, ¿no crees?


Receta actualizada en 2026.


Canelones de berenjena rellenos de ternera


Ingredientes

  • 2 berenjenas (de tamaño mediano o pequeño)
  • 350 g de carne picada de ternera
  • 3 dientes de ajo
  • ½ cebolla
  • Aceite de oliva
  • Tomate frito
  • Sal
  • Pimienta negra molida
  • Orégano seco
  • Queso mozarela rallado
  • Albahaca fresca (para servir)
Para el relleno:
  1. Pica el ajo y la cebolla.
  2. Póchalos en una sartén con aceite de oliva hasta que estén transparentes.
  3. Añade la carne picada y cocínala por completo.
  4. Incorpora cinco cucharadas de tomate frito.
  5. Salpimienta al gusto y añade una cucharadita de orégano.
  6. Cocina durante varios minutos para que los ingredientes y los sabores se integren bien.
  7. Deja enfriar la mezcla antes de usarla.
Para las berenjenas
  1. Corta las berenjenas longitudinalmente en láminas. 
  2. Dora las láminas de berenjena por cada lado en una plancha engrasada con aceite de oliva. Resérvalas.
Montaje y horneado: 
  1. Coloca una lámina de berenjena sobre una tabla. 
  2. Añade una cucharada de carne picada en el extremo ancho de la berenjena. 
  3. Enrolla la berenjena con cuidado, dejando la carne en el interior y el cierre hacia abajo para evitar que se abran los canelones. 
  4. Distribuye unas cucharadas de tomate frito en una fuente o bandeja para horno. 
  5. Coloca los canelones de berenjena encima. 
  6. Añade un poco de tomate frito sobre cada canelón. 
  7. Termina con el queso rallado por encima. 
  8. Hornea a 200 °C durante 20 minutos, hasta que el queso se derrita y se dore ligeramente. 
  9. Sirve y decora con la albahaca fresca.
Mira el paso a paso en el vídeo:


Preguntas frecuentes

¿Son aptos para celíacos los canelones de berenjena?

Sí, completamente. Al sustituir la pasta por láminas de berenjena a la plancha, la receta es naturalmente sin gluten. Solo hay que asegurarse de que el tomate frito y el queso utilizados no contengan trazas de gluten en su etiquetado.

¿Se puede hacer la receta con calabacín en lugar de berenjena?

Sí, el calabacín es la alternativa más habitual. Tiene un sabor más suave y absorbe menos aceite que la berenjena. El proceso es idéntico: cortar en láminas finas y dorar a la plancha antes de rellenar y enrollar.

¿Se pueden preparar los canelones de berenjena con antelación?

Sí, es uno de sus grandes ventajas. Puedes montar los canelones y dejarlos en la fuente con el tomate y el queso en la nevera hasta 24 horas antes. Solo hay que hornearlos justo antes de servir.


Receta, relato, fotografías y vídeo @catypol - Circus day.

Pollo al curry con pan roti

Iba la señora Rosario con unas mallas de colores brillantes a su clase de yoga. Ojiplático quedó su marido cuando le dijo adónde iba. Necesitaba meditación y estirar un poco su cuerpo serrano. Él pensó que estaba enferma y, casi llorando, le rogó que se lo explicara o iba a llamar a sus hijos. Pero no. Lo único que le dijo fue:

—Gerardo, una no está pa’ tanto bombo ni platillo... ¡Ea! ¡Me voy!

Y se fue.

Al llegar a clase, todo olía a incienso. Ella pensó que ni la catedral de Santiago, pero como nadie dijo nada, pues ella, donde fueres, haz lo que vieres. Esperaba que eso no fuera de rezar, porque ella hacía muuuucho que no rezaba. Swami, que así se llamaba la profesora de yoga (aunque todos sabían que ese nombre se lo puso después de volver de algún país de Asia donde, según ella, comió mucho curry), en realidad antes era Susana. Swami le dijo que debía coger un mat. La señora Rosario se paseó por la clase preguntando por Mat, y como había pocos hombres, terminó pronto. Decepcionada, le dijo a Susana:

—Sami, guapa, ¿va a tardar mucho en venir ese Mat? ¿No puede ser Antonio, que hablamos el mismo idioma?

Muerta se quedó cuando le dijeron que mat no era un hombre, sino la esterilla para ponerse encima.

Empezaron por sukhasana, una postura fácil. Después vinieron otras como adho mukha svanasana, o el perro boca abajo, que según Swami era una postura de descanso. ¡Venga ya! La señora Rosario ya no podía ni con su alma. Llegada la hora de la meditación, se la pasó calibrando si su cuerpo estaba lesionado después de tanto retorcerlo y apretarlo.

Cuando llegó a casa, su marido no sabía si preguntar o hacerse el loco. Pero cuando la vio tan roja, se atrevió:

—Rosarito, ¿te has estirao bien? —le preguntó bajito.

Ella suspiró y le dijo:

—¡Ay, Gerardo! Cuando ha dicho la Susana «vamo a hacé er saludo al sol», yo ya no sabía si habíamos vuerto a tiempos pasados. Entre el incienso y eso, pensé que de esta... nos arrestan.

Pollo al curry indio con pan roti

Pollo al curry con pan roti


El curry de pollo de Kerala con leche de coco es un plato tradicional, más conocido como curry Nadan Kozhi. Entre las características más destacadas de la cocina de Kerala se incluyen el uso de mezclas de especias aromáticas (enteras o molidas), el aceite de coco, las hojas frescas de curry y el propio coco, ya sea crudo o en forma de leche.

Mi versión del pollo al curry es particular: lleva especias molidas, leche de coco y curry Madras ya elaborado. Es una opción rápida y muy sabrosa que suelo acompañar con pan roti aunque sin pan también está delicioso. 
Decir que con este curry también probé el arroz negro y, aunque estaba rico, me quedo con el blanco: a mí me gustó más.

Receta actualizada en 2026.


Pollo al curry con leche de coco


Ingredientes para 4

  • 2 cdas. de aceite de oliva
  • 1 cebolla cortada en brunoise
  • 1 cda. de ajo recién picado
  • 1 cda. de jengibre recién rallado
  • 500 g contramuslos de pollo deshuesados y sin piel, cortados en trozos pequeños (se pueden sustituir por pechuga de pollo)
  • 2 cdas. de curry en polvo
  • 1 cdta. de cúrcuma molida
  • 1 cdta. de comino molido
  • 1/2 cdta. de pimienta negra molida
  • ½ cdta. de sal al gusto
  • 2 cdas. de pasta de tomate o tomate rallado
  • 1 lata de leche de coco
  • Para servir:
  • 2 cdas. de cilantro recién picado (opcional)
  • Arroz basmati 
  • Pan roti

Elaboración
  1. Calienta el aceite de oliva en una sartén grande, profunda y de fondo grueso a fuego medio/bajo. 
  2. Agrega la cebolla, el ajo y el jengibre y cocina de 2 a 3 minutos hasta que se ablanden.
  3. Agrega el pollo y cocina durante 3 a 4 minutos, revolviendo ocasionalmente, hasta que el pollo esté dorado por todos lados.
  4. Añade el curry en polvo, la cúrcuma, el comino y la sal. 
  5. Cocina, removiendo, durante 30 segundos.
  6. Añade la pasta de tomate, remueve.  
  7. Añade la leche de coco.
  8. Cocina la mezcla a fuego lento. 
  9. Cocina removiendo ocasionalmente, durante 10 a 12 minutos, o hasta que el pollo esté bien cocido y la salsa espese.
  10. Añade el cilantro y remueve.
  11. Sirve el curry con arroz basmati.


Si te gusta hacer pan puedes hacer un pan roti, es un pan plano fácil de hacer y sabe muy rico con el curry.


Pan roti indio casero


Ingredientes
  • 500 g de harina de fuerza
  • 10 g de sal
  • 250 g de agua
  • Un poco de aceite (para tostar el pan)

Elaboración
  1. Mezcla en un bol la harina con la sal.
  2. Incorpora poco a poco el agua sin dejar de remover hasta ligar bien los ingredientes y hasta que obtengas una textura de masa. 
  3. Añade el agua gradualmente para poder controlar el poder de absorción de la harina. Tienes que conseguir una masa no demasiado húmeda.
  4. Amasa con las manos, si se te pega puedes untarlas con un poco de aceite. 
  5. Amasa durante 5 minutos. 
  6. Forma una bola y deja reposar en la encimera durante 25 minutos.
  7. Pasado ese tiempo, coge trozos con los que vas formando bolas de unos 50 gramos.
  8. Una vez tengas formadas las bolas, enharina la superficie de trabajo, dispone las bolas y las aplanas ligeramente con ayuda de las yemas de los dedos. 
  9. Cuando la tienes ligeramente estirada termina con el rodillo hasta conseguir que tenga un grosor de medio centímetro máximo. 
  10. Reserva.
  11. Seguidamente, pon una sartén al fuego engrasada con un poco de aceite y marca los panes hasta que doren.

Pollo al curry

Preguntas frecuentes

¿Qué curry en polvo usar para el pollo al curry?

Cualquier curry en polvo comercial funciona bien. Si quieres más sabor, añade cúrcuma, comino y pimienta negra por separado como en esta receta. El curry Madras es el más aromático y fácil de encontrar, además es el que más me gusta.

¿Se puede hacer pollo al curry sin leche de coco?

Sí, puedes sustituirla por nata líquida o yogur natural. El sabor cambia ligeramente pero sigue siendo cremoso y sabroso. La leche de coco aporta un dulzor suave que equilibra las especias.

¿Con qué acompañar el pollo al curry?

El arroz basmati es el acompañamiento clásico. En esta receta se propone también el pan roti casero, perfecto para mojar en la salsa. Ambas opciones funcionan igual de bien.

Pan roti con pollo al curry de la India


Relato, receta y fotografías @catypol - Circus day.

Ensalada de fideos

Kenji sostenía con firmeza un paraguas de seda negra con protección UV 50+. A su lado, Hiro sostenía otro paraguas, sintiéndose un poco intimidado de la belleza de Florida.

—Abuelo, la gente nos mira —susurró Hiro—. Aquí nadie usa paraguas si no está lloviendo a cántaros. 

—Que miren, Hiro-kun —respondió Kenji. — El sol es un dragón de fuego que devora la piel. 

Llegaron a una ventanita de café en la Calle Ocho. El calor rebotaba en el pavimento, pero Kenji no cerraba su paraguas.

Next! —gritó una señora detrás del mostrador, con el pelo teñido de un rubio platino cegador—. ¿Qué les pongo, sirs?

Konnichiwa—dijo Kenji, haciendo una venia —. Quiero... black coffee

—¿Un colada, señor? —preguntó la señora, mirándolo con curiosidad—. ¿Y por qué el paraguas, master? Si hay un sol bellísimo para coger color.

Kenji la miró con profunda seriedad —La piel es como el tofu, señora. Si se cocina mucho, se pone dura y fea. Keep it white, keep it light

La señora soltó una carcajada y le sirvió el café en los vasitos pequeños de plástico. —¡Ay, qué cómico el chino! —exclamó ella.

—Es japonés, please —corrigió Hiro tímidamente.

¡SUGOI! —exclamó, con una energía renovada—. ¡Esto no es café ! ¡Siento que puedo correr hasta Orlando y volver!

En ese momento, un grupo de modelos esbeltas en patines pasó rozando los paraguas de los Matsuhisa. Una de ellas, con la piel bronceada color canela brillante, se detuvo.

Hey, guys! Me encanta el vibe victoriano de sus umbrellas —dijo ella, secándose el sudor

Kenji la miró por debajo del borde de su paraguas negro, como un ninja observando desde las sombras. — Usted es muy pretty, pero debe cuidarse del sol.

Kenji le guiñó un ojo, abrió su abanico con un golpe seco de muñeca y siguió caminando por la acera, bajo su sombra privada, mientras Hiro corría tras él intentando que sus paraguas no chocaran como espadas de samurái.



[RETO COOKING THE CHEF]
El chef nacido en Japón comenzó aprendiendo el arte de hacer sushi, y cuando a la edad de 22 años uno de sus clientes habituales en Tokio lo invitó a abrir un restaurante en Lima, Perú, aprovechó la oportunidad. "Nunca había salido de Japón, y mi sueño era viajar por el mundo", recuerda el Sr. Matsuhisa. "Cuando fui a Perú, me di cuenta de que las diferentes culturas significaban diferentes comidas: estaba tan emocionado de probar su comida y aprender sobre su cultura".

Admite que no recuerda haber querido ser chef. "Tomé la decisión yo mismo. Ahora la generación más joven quiere ser jugador de fútbol, o formar parte de una banda de rock, o cantante o actor, los niños tienen sueños", dice Matsuhisa. "Cuando era niño, mi hermano me llevó a un restaurante de sushi, uno muy tradicional con puertas correderas. Cuando entramos al restaurante, el chef dijo, "Irasshai", que significa bienvenido en japonés. Sentí que había mucha energía e inmediatamente quería ser chef. Por una fracción de segundo, ese fue mi sueño y me comprometí con él".

"Los restaurantes Matsuhisa se diferencian de los restaurantes Nobu en que son más pequeños, más íntimos y más exclusivos , pero el concepto de la comida, la mezcla entre la cocina japonesa y latinoamericana, es el mismo", explica Nobu Matsuhisa a Forbes.

Con esta receta participo en el reto Cooking the Chef.

He tenido que adaptarlo, la verdad, el miso blanco seco no es fácil de conseguir, en lugar de Yuzu he usado lima y no he usado aceite de trufa ni de semilla de uva porque no tenía, pero me gusta la idea de que llame ensalada a este plato, y si lees la receta sabrás porqué.

· ENSALADA DE FIDEOS CON ALCACHOFAS GREGORIO ·

Ingredientes
  • 150 gramos de fideos
  • 40 gramos de puerros en rodajas
  • Aceite para freír
  • 24 alcachofas baby
  • 1/2 manojo de perejil o rodajas de limón
  • 1/2 cucharada aceite de oliva
  • 1/2 cucharadita aceite de trufa (yo no he usado)
  • Gotas jugo de yuzu (he usado lima)
  • 1 pizca de pimienta recién molida
  • 1/2 cucharada miso blanco seco (yo no he usado)
  • 1/2 cucharada queso parmesano rallado
  • Pizca de sal
  • 1 cucharada de aderezo de Yuzu

Salsa de Yuzu
  • 3 cucharadas Jugo Yuzu (he usado lima)
  • 1/2 cucharadita pimienta recién molida negro
  • 1/2 cucharadita puré de ajo
  • 90 mililitros de aceite de semilla de uva (yo he usado de oliva)

Elaboración salsa de yuzu.
Bate todos los ingredientes juntos.

Elaboración
  1. Cocina los fideos en agua hirviendo durante aproximadamente 3 minutos, escurre y enjuaga con agua fría para eliminar el exceso de almidón. 
  2. Escurre y reserva.
  3. Fríe los puerros a 160 °C, hasta que estén crujientes. 
  4. Reserva.
  5. Corta las alcachofas tan delgadas como el papel. 
  6. Coloca en agua con perejil o limón para evitar la decoloración. 
  7. Seca las alcachofas apretando suavemente en una toalla. 
  8. Mezcla el aceite de oliva, el aceite de trufa, el jugo de yuzu, la pimienta molida, el Miso blanco seco y el queso parmesano. 
  9. Sazona con una pizca de sal al gusto. 
  10. Mezcla con la mitad de los puerros fritos.
  11. Mezcla los fideos en el aderezo Yuzu y cubre con la ensalada de alcachofas. 
  12. Adorna con los puerros restantes.



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Bullabesa de espinacas

Sentarse cerca de la chimenea encendida, al lado de María, me hacía olvidarme de mi día a día, mis preguntas sobre como fue su juventud, como luchó por tantos hijos, lo que opinaba sobre eso y lo otro, me desconectaba de mis inquietudes. Siempre vi en ella un referente de lucha, ella decía porque no le quedaba otra, si hubiera podido elegir seguramente no estaríamos hablando ella y yo en ese momento.

No fui muy buena alumna suya, quizás sus ganas de lucha se me quedaron tan dentro que cuando deberían haber salido se quedaron en humo, aunque siempre he pensando en ella cuando he sacado la pancarta, las uñas y mi alma para seguir adelante.

Esa olla en el fuego, ese receta de fuera pero con sabores de dentro, era inconfundible cuando hablábamos juntas mientras cocinábamos. Un plato caliente, un vaso de vino y una compañía inmejorable que sabía hablarme del tiempo, de la fuerza y de la esperanza. 



Una receta del programa de tv de las recetas de Julie, en este caso me enamoró por lo sencillez y sabores suaves, es tradicional en Marsella y aunque es una ciudad pesquera, es en este caso la excepción, quizás por ser una receta antigua, quizás para variar en la gastronomía, quizás por ser así. 
En el vídeo de Julie usan badiana fresca e hinojo seco, yo no tenía así que usé semillas en un difusor. También nombra el pimiento de espelette pero en el vídeo no lo refleja así que no lo he añadido. También se cocina en una olla de barro que si no fuera por que en casa tenemos inducción también lo haría.
El resultado fue muy un guiso muy suave y muy rico. Acompañado de pan frito, aunque yo prefiero sin, es un guiso para tener en cuenta. ¡Verdad, verdadera!.

· BULLABESA DE ESPINACAS · 
(La bouillabaisse d'épinards de Jeannine)

Para 2

Ingredientes 
  • 2 cucharadas soperas de aceite de oliva virgen extra
  • 1/2 cebolla
  • 1 diente de ajo
  • 1 puerro
  • 1 tomate rallado
  • 1 patata grande o 2 medianas, cortadas en rodajas de unos 0,5 cm. más o menos.
  • Azafrán
  • 500 mililitros de agua
  • 1/4 de cucharadita de semillas de hinojo (o hinojo seco)
  • 1/4 de cucharadita de semillas de anís estrellado ( o badiana)
  • Un trocito de piel de naranja seca
  • 1 hoja de laurel
  • Sal
  • 100 gramos de espinacas
  • 2 huevos 

Para acompañar:
Pan frito (puede ser con ajo fregado)

Elaboración
  1. Limpia y pica la cebolla, el puerro y el ajo. 
  2. En una olla/cacerola (si puede ser de barro mejor), verter el aceite y rehogar en él la cebolla, puerro y ajo. A fuego medio, que no se queme. 
  3. Seguidamente añade el tomate rallado, rehoga.
  4. Añade las patatas, removiendo para que se mezcle con el sofrito. 
  5. Del agua que tienes, aparta un vaso y en él diluye el azafrán.
  6. Añade este vaso de agua con azafrán a la olla, además del resto de agua. 
  7. Añade sal, la piel de la naranja, las semillas (en un difusor de infusiones) y deja cocinar durante 1/2 hora. 
  8. Corta las espinacas, en este caso yo usé espinacas baby, y agrégalas al guiso. 
  9. Remueve y tapa la olla. 
  10. Cocina 5 minutos más. 
  11. Parte los huevos de uno en uno y añádelos encima del guiso. 
  12. Tapa y deja cocinar hasta que la clara del huevo esté cocinada. 
  13. Apaga el fuego y sirve.

Relato y fotografías @catypol - Circus day.

Poke

A él le gustaba pintar, pintaba el mar embravecido con un pequeño barquito que daba tumbos pero no se hundía. Pintaba pájaros volando sobre montañas que habían crecido de la tierra lo suficiente para ser inalcanzables. Pintaba el coral hundido en el mar que daba cobijo a tantos peces de colores. Pero también la pintaba a ella.

Ella, su diosa de piel morena y pelo largo, la recordaba tan bella cuando bajó del avión y se acercó para ponerle el collar de flores en su cuello y lo saludó con su Aloha lleno de bendiciones tan típico de la tierra. 

Ella que por la noche le bailaba el hula y se movía como ese barquito en el mar embravecido, ella que le mostró la gastronomía de la isla e hizo de musa de sus lienzos, con sus verdes ojos y su pelo negro, la que lo amó en luna llena bajo el volcán y lo olvidó a pleno sol.



¿Es el plato de moda?, es una delicia de ensalada de pescado crudo, normalmente suele ser atún pero también las hay de salmón o pulpo (tako poke). Se sirve como aperitivo en Hawaii y también triunfa en Instagram, así que es tendencia que ha llegado a Europa. Adáptalo a tu gusto, yo lo hice con arroz para sushi pero me consta que puede hacerse con otros arroces como integral, Basmati, Thai...


· POKE SUSHI DE ATÚN ·

Ingredientes
  • 3 cucharadas de salsa de soja
  • 3 cucharadas de aceite de sésamo
  • 2 cucharadas de vinagre de arroz
  • Cebollino, picado
  • 1 lomo de atún de unos 350 gramos
  • Arroz para sushi
  • Zanahoria
  • Rabanitos
  • Aguacate
  • Semillas de sésamo
  • Trocitos de alga nori

Salsa poke
  • 2 cucharadas de soja
  • 1 cucharadita de azúcar
  • 1 cucharada de chili
  • 2 cucharadas de aceite de sésamo

Elaboración
  1. Mezcla la salsa de soja, el aceite de sésamo, el vinagre de arroz y el cebollino picado. 
  2. Corta el lomo de atún a dados y agrégalo a la mezcla anterior. 
  3. Tapa y dejar macera 24 horas.
  4. Prepara el arroz para sushi (me guié de esta elaboración), deja enfriar. 
  5. Corta el aguacate en tiras. 
  6. Pela y cortar la zanahoria en rodajas finas para formar una flor, pero también se puede cortar en palitos. 
  7. Limpia bien y corta en rodajas los rabanitos para formar un flor, pero también se puede cortar en palitos.
  8. Mezcla todos los ingredientes de la salsa poke. Caliéntalos un poco para que se derrita el azúcar y deja enfriar.
  9. Pon en dos cuencos el arroz, el atún macerado (sin el líquido), la zanahoria, los rabanitos, el aguacate, trocitos de alga nori y las semillas de sésamo sobre el aguacate. 
  10. Añade una cucharada de la salsa al poke.
Nota: Cambia el atún por salmón si te gusta más. Este atún ya había estado congelado y descongelado por lo que no tuve que hacerlo yo. 


Relato y fotografías @catypol - Circus day.

Salchichas caseras

La noche de Walpurgis, Jakob y Sven, dos entusiastas del folclore con una preocupante falta de sentido común, decidieron aventurarse en el monte Brocken. Armados con ajo (por si acaso), cruces de madera (por si acaso), esperaban presenciar un aquelarre.

—¡Dicen que las brujas bailan desnudas bajo la luna, invocando demonios y pactando con el diablo! —exclamó Sven, con los ojos brillantes de emoción y algo de miedo. Jakob asintió, ajustándose las gafas.

Después de horas de tropezar con raíces llegaron a una extraña explanada. Había un fuego crepitante, sí. Y figuras encapuchadas. ¡El corazón les latió a mil!

Se acercaron sigilosamente, ocultándose tras unos arbustos espinosos. La luna llena iluminaba la escena. Levantaron sus cámaras, listos para documentar el evento más pagano del año.

Pero, en lugar de cantos guturales y danzas frenéticas, lo que escucharon fue un "¡Pásame la mostaza, Gertrude!" y un "¡Estas salchichas están quedando perfectas, Helga!".

Jakob y Sven se miraron. ¿Habrían llegado a la fiesta equivocada?. Jakob guardó lentamente su ajo. Sven bajó su cámara.

—Creo que nos equivocamos de aquelarre —susurró Jakob y en un descuido, pisó una rama seca. ¡CRAC!

Siete pares de ojos se clavaron en el arbusto. Jakob y Sven salieron con las manos en alto, temiendo ser pasto de alguna plaga. Pero ellas no les prestaron atención, las "brujas" siguieron con su fiesta para decepción de los chicos... o alivio. Se sintieron ridículos con las manos en alto, no sabían si irse o quedarse al fin y al cabo, nadie les prestaba atención.

—¿No... no van a maldecirnos? —balbuceó Sven.

La risa de las brujas todavía se escucha en todo el monte.




La ventaja de hacer las salchichas en casa es que tu controlas los ingredientes, y aunque no lo parezca son muy fáciles de hacer, podemos poner las verduras que más nos gusten, imagina una salchicha con guisantes o con habitas, estás están hechas con acelgas, las acelgas tienen un ligero sabor terroso que combina muy bien con la carne, no se nota en el resultado final y sabes lo que estás comiendo.

Cuando la asociación española de fabricantes de vegetales congelados se puso en contacto conmigo para colaborar en la II edición de #MiVerduraCongelada haciéndome hincapié en la importancia de hacer recetas elaboradas para niños me encantó.

· SALCHICHAS DE POLLO CON ACELGAS ·

Para 2 salchichas

Ingredientes
  • 150 gramos de carne picada de pollo
  • 100 gramos de acelga congelada
  • 1 cucharadita de pimentón dulce
  • 1 cucharadita de ajo y perejil (seco)
  • Sal y pimienta negra molida
  • Film transparente de cocina
  • Pan de barra o pan de hot dog
  • Salsa de tomate casera

Elaboración
  1. Pon la acelga en el microondas, función descongelar, durante unos minutos. 
  2. Aprieta bien la acelga para que salga toda el agua que tiene. 
  3. Mezcla, en un cuenco, la carne, la acelga cortada a trocitos, el pimentón y el ajo con perejil. 
  4. Salpimienta.
  5. En un trozo de film po parte de la mezcla, y ayudándote con el film forma una salchicha. 
  6. Ata con un nudo en los dos lados. 
  7. Pon las salchichas al vapor, durante 25 minutos. 
  8. Con cuidado, que quema y mucho, saca las salchichas de la vaporera y quita el film. 
  9. En una sartén con un poco de aceite de oliva marca las salchichas para que quede un poco dorada.
  10. Sirve con pan de barra o con pan de hot dog. 

Para acompañar de salsa de tomate casera. ¿Ketchup y mayonesa? pues también.




¡La II edición de #MiVerduraCongelada ya está en marcha!. Para la Asociación Española de Fabricantes de Vegetales Congelados (ASEVEC), el objeto de #MiVerduraCongelada es concienciar a la población de la importancia de introducir verduras en la dieta diaria, y este año, con especial atención a los más pequeños. 

Creemos que es fundamental sensibilizar a las familias sobre la importancia de enseñar, desde la infancia, a adquirir hábitos saludables. Así, entre todos, aportamos nuestro granito de arena para reducir los alarmantes índices de sobrepeso y obesidad infantil existentes hoy en día.

¿Por qué verduras congeladas y cuáles son sus ventajas?
- Llegan a la mesa prácticamente en las mismas condiciones y con la misma calidad con las que son recogidas en la huerta.
- El proceso de ultracongelación minimiza las posibilidades de contaminación de los alimentos; evitando comprometer la salud de las personas.
- Se pueden consumir todo el año.

Asociación Española de Fabricantes de Vegetales Congelados (Asevec) 


Relato, receta y fotografías @catypol - Circus day.

Mole verde

Don Chencho era el hombre más tacaño de D.F. Se decía que era capaz de quitarle un peso a un ciego y pedirle el cambio. Una noche, mientras caminaba por un sendero oscuro contando sus monedas, escuchó el rítmico trote de un caballo.

De la penumbra surgió un caballero impecable: traje de charro negro con botonadura de oro puro, un sombrero de ala ancha que ocultaba su rostro y un caballo cuyos ojos brillaban como brasas de carbón.
—Buenas noches, Chencho —dijo el Charro con una voz que sonaba a ultratumba y a seda—. Te veo muy preocupado por esos centavos. ¿Qué te parecería una bolsa llena de monedas de oro? De las que no se acaban nunca.

A Chencho se le iluminaron los ojos más que al caballo. —¿Oro? ¿Del de verdad? ¿Y qué quiere a cambio? ¿Mi alma?

El Charro Negro asintió con elegancia, sacando una bolsa de cuero que tintineaba de forma celestial. —Solo un pequeño contrato. Oro infinito a cambio de tu compañía eterna en mi... hacienda particular. Hace calor, pero nunca falta el trabajo.
Chencho, que era ambicioso pero no tonto, miró la bolsa y luego el traje del Charro.

—Mire, patrón —dijo Chencho rascándose la barba—, acepto. Pero con una condición de caballero. Ese traje de charro que trae... es de una calidad impresionante. Si me voy al infierno, quiero ir elegante. El oro me lo da ahora, pero el alma se la lleva cuando me consiga un sastre que me haga una botonadura de plata como la suya, pero con mi nombre grabado en cada pieza.

—¿Un sastre? —rugió el Charro—. ¡Soy el cobrador del averno, no el asistente de un modista!

—Ah, pues si no hay atención al cliente, no hay contrato —replicó Chencho guardándose sus monedas de cobre—. Además, ese caballo suyo suelta mucho pelo. Mi alma vale al menos que un plato de mole.

El Charro Negro, indignado por la y la tacañería de Chencho, espoleó a su caballo y desapareció en una nube de azufre, gritando que prefería llevarse a políticos.

Chencho volvió a su casa silbando. Había salvado su alma, no por santo, sino porque al diablo no le salía a cuenta pagarle el sastre.




[RETO COOKING THE CHEF]
Sin investigación no hay cocina, en el sentido que si creas de la nada acabas creando nada, entonces nosotros creemos que nuestra cocina es básicamente un seguimiento sobre la tradición, y de ahí es de donde partimos, sin conocer nuestras raíces es muy difícil crear.

El círculo. Ni principio ni fin.
"La madre tierra es circular. La tortilla es circular. La ciudad es circular. El calendario maya es circular. Y emplato en círculo". Su logo es un círculo que contiene su nombre. Movámonos en círculo y regresemos al inicio. El plato que mejor encaja en la teoría del círculo es Madre Mole. El nombre impacta porque a una madre no se la nombra de forma gratuita. Si sacas a jugar a una madre, que sea en serio, de forma respetuosa. El mole es un icono. Pocos platos más intrincados y profundos: México cabe dentro. Salsa espesa con decenas de ingredientes, que cooperan, que se complementan, que se entrelazan hasta conformar un sabor nuevo. El mole es uno y cien.

De niño, en la escuela, a Enrique lo llamaban Pozole: "Me gustaba el pozole, la sopa con oreja, trompa, buche de cerdo y maíz. Lo de Pozole fue deteriorando, pasó a Pozol, a Puchol y de ahí a Pujol. Al principio algunos pensaban que era un restaurante catalán, lo que creo confusión". ¿Por qué no catalán? El abuelo paterno, Enrique, lo era.

"Naces cocinero y ya te chingaste", expresa Enrique con esos ojos de chino que le diluyen la sonrisa. Los padres, Alfonso y Pilar, quisieron que estudiara alguna profesión con prestigio, aunque cuando a los 12 años el chavo calentó una sopa de Campbell's para darles la bienvenida tras un viaje, supieron que el fuego sería el ganador. Enrique Olvera para el Periódico.

Señoras y señores estamos a día 5 y este mes toca presentar al gran chef Mexicano Enrique Olvera y con ello participo en el reto Cooking The Chef, bienvenidos al show.

Los moles son sinónimos de estacionalidad. Como muchas referencias tradicionales, conjugan, a la perfección, el "aquí y el ahora" que a tantos chefs nos interesa reflejar en nuestras cocinas. Enrique Olvera, México de adentro hacía afuera.

· MOLE VERDE ·

Para 4

Espárragos y habas tiernas.
8 espárragos verdes, con las puntas separadas de los tallos
1 cucharadita de sal 
100 gramos de haba tierna y limpia

Mole de brócoli.
1/2 cebolla blanca cortada en trozos grandes
1 diente de ajo grande
60 ml. aceite de oliva
200 gramos de brócoli cortado en trozos grandes
80 gramos de los tallos de espárragos reservados, troceados
1 chile jalapeño
35 gramos de pepita de calabaza
240 ml. agua
20 gramos de cilantro
1 cucharadita de sal

Col china.
1 cucharada de cebolla blanca fileteada
1 cucharadita de aceite de oliva
8 hojas de col china cortadas en chiffonade
3 cucharadas de agua
1 cucharadita de sal

Alcachofa.
2 alcachofas tiernas
120 ml. de vinagre blanco 
2 cucharadas de zumo de limón
240 ml. de aceite de oliva
1 cucharadita de sal

Puré de espinacas.
1 cucharadita de bicarbonato de sodio
1 cucharadita de sal
80 gramos de espinaca tierna

Puré de nabo.
1 1/2 piezas de nabo pelado
240 ml. de nata para cocinar
1 cucharadita de sal

Coliflor.
100 gramos de coliflor blanca en un solo florete cortado en pluma y 4 láminas
1 cucharada de zumo de lima
1 cucharadita de sal 


Espárragos y habas tiernas.
  1. Lleva a ebullición 1 litro de agua con sal. 
  2. Cuece las puntas de espárrago y las habas durante 5 minutos. 
  3. Escurre, enfría y pela las habas.

Mole de brócoli.
  1. En una cacerola, pocha a fuego medio la cebolla y el ajo. 
  2. Añade el brócoli, después los tallos de espárragos y finalmente el chile. 
  3. Echa las pepitas de calabaza y el agua, lleva a ebullición. 
  4. Retira del fuego e incorpora el cilantro. 
  5. Tritura, pasa por un colador fino y pon a fuego medio hasta que hierva. 
  6. Retira del fuego y rectifica la sazón.

Col china.
  1. En una sartén a fuego medio, saltea la cebolla en el aceite. 
  2. Agrega la col y el agua.
  3. Tapa y cuece a fuego bajo durante 3 minutos. 
  4. Sazona y reserva.

Alcachofa.
  1. Pon 1 litro de agua con el zumo de limón y el vinagre, sumerge las alcachofas durante 15 minutos. 
  2. Escurre y corta en octavos. 
  3. Calienta una olla con el aceite y la sal a 65 ºC y cocina las alcachofas 25 minutos manteniendo la temperatura constante. 
  4. Reserva.

Puré de espinacas.
  1. En una olla a fuego alto, lleva a ebullición 1 litro de agua con el bicarbonato y la sal. 
  2. Blanquea las espinacas durante 30 segundos. 
  3. Escurre, enfría, tritura y pasa por un colador fino. 
  4. Rectifica la sazón y pon el puré en una manga o botella dispensadora.

Puré de nabo.
  1. Pica el nabo finamente y cocina en una olla con la crema y la sal a fuego medio hasta que suavice. 
  2. Tritura y pasa por un colador fino. 
  3. Coloca en una maga o botella dispensadora.

Coliflor.
  1. Sazona la coliflor con el zumo de lima y la sal. 
  2. Separa en pequeños floretes y hornea a 180 ºC durante 20 minutos, hasta que se dore.

Montaje.
  1. En cada plato, extiende 90 gramos de mole en forma de círculo con ayuda del dorso de una cuchara. 
  2. Dispone encima la col, las habas, los espárragos y las alcachofas. 
  3. Pon 3 bombones de ambos purés y termina con una lámina de coliflor. 

Notas: 
Él usa sal de Colima para la alcachofa y el puré de espinacas para lo demás sal fina. 
En vez de nabo usa colinabo pero no encontré en la verdulería. 
También usa chile serrano en lugar de jalapeño pero el único que encontré natural era el jalapeño y de bote. 




Fotografías @catypol - Circus day.

Mejillones el Bulli

El Museo de Historia y Curiosidades no tenía presupuesto para cámaras de seguridad. A las doce en punto, el silencio se rompió con un bostezo metálico y el crujido de huesos milenarios. Todo iba bien hasta que Augusto, el emperador romano, decidió que no podía pasar una noche más sin probar la tecnología moderna. Se acercó a la máquina expendedora de la entrada, arrastrando sus pies de piedra con un ruido de lija.

—¡Por los dioses! —exclamó Augusto, señalando un paquete de colores—. ¿Qué clase de manjar es este que tiene tanto color?

El T-Rex, que pasaba por allí moviendo la cola y casi derribando jarrones de la dinastía Ming intentó ayudar.

—¡RAWWR!

—¡Ni se les ocurra! —chilló el Faraón Tut, saliendo de su sarcófago —. Si rompen el cristal, mañana el conservador nos pone a todos a la venta.

El Hombre de Neandertal, que era el único con pulgares funcionales y una mente curiosa, se acercó a la máquina. Miró la ranura de las monedas, miró su taparrabos de piel de bisonte y, con un suspiro, sacó una moneda que había encontrado en la sección de numismática y filatelia.

La introdujo en la ranura. La máquina emitió un pitido de pánico, una luz roja parpadeó y, de repente, expulsó una caja de colores de golpe.

—¿Mejillones? —preguntó Augusto con cara de asombro.

A las seis de la mañana, cuando el guarda de seguridad abrió la puerta, encontró al T-Rex en su pedestal, a la momia en su caja y a Augusto en su nicho. Lo único extraño era que el emperador romano tenía una mancha en la túnica de mármol y a los pies del dinosaurio había cáscaras de mejillones vacías.



[RETO COOKING THE CHEF]
"La gente piensa que soy extravagante, pero soy una persona normal", dice. "Estoy casado y sin hijos. Mi esposa es maravillosa, maravillosa. No separo mi trabajo de mi vida. Todo es uno. Pero hay aspectos de mi vida personal que no son públicos. Nunca he tomado una foto en mi casa para una publicación, voy al cine, al teatro, leo el periódico: soy normal siempre decimos que la gente que trabajó en el Bulli eran personas comunes que hicieron cosas extraordinarias". Ferrán Adrià para Epicorius.

Había una vez, el lenguaje gastronómico era francés. Si un chef quería subir los precios en su menú, todo lo que tenía que hacer era añadir un toque de "jus", un toque de "vin", tal vez un poco "petit". palabras en francés que forjaron una conexión entre lo que el chef estaba sirviendo y el hogar de "gastronomía": usted podría estar comiendo pescado y patatas fritas en un pub de Croydon, lo llaman "poisson-frites" y de repente estás en una brasserie de París , mirando profundamente en los ojos de un aspirante a actriz de teatro mientras se recita con ternura Rimbaud.

A continuación, Ferran Adrià llegó, y la jerga gastronómica dio un giro tecnocrático. Palabras como "deconstruir" y "esferificación" aparecieron en los menús. Adrià se llama a sí mismo un chef de "vanguardia", un "constructivista culinario" y un "modernista". Los alimentos dejaron de sonar poéticos y adquirieron una teoría más académica: en 10 años se pasó de Rimbaud a Roland Barthes, de ménage à trois a "pastinaca tres maneras". Alex Dymoke en City A.M. sobre Ferrán Adrià

Creo que has adivinado que estamos a día 5 y con esta receta participo en el reto Cooking The Chef . Este mes está dedicado a Ferrán Adrià, y yo no tengo mucho más que decir, para mi es un genio, un creativo gastronómico.

Por cierto; mi receta de pollo con cebolla (receta familiar) está incluida en el libreto que acompaña el libro de Ferrán Adrià: La comida de la familia. #menú4. Fue elegida entre muchas y forma parte de las únicas 15 recetas que componen este libreto 😍


Tapas fría - 1994 - Receta 239 

· MEJILLONES CON ESPUMA DE CILANTRO ·

Para 4

Para abrir los mejillones
4 mejillones (de roca) de 30 g/u.

Para los mejillones gelatinados
4 mejillones de roca (elaboración anterior) 
50 g de agua de mejillón (elaboración anterior)
1/4 de hoja de gelatina de 2 g (previamente rehidratada en agua fría)

Para el agua de cilantro 
150 g de cilantro fresco 
100 g de agua

Para la espuma de cilantro 
100 g de agua de cilantro (elaboración anterior)
1⁄4 de hoja de gelatina de 2 g (previamente rehidratada en agua fría)
1 sifón ISI de 1⁄2 l 
1 carga de N2O
sal

Para la juliana de naranja 
1 naranja

Otros 
sal gorda 


Mejillones.
  1. Sumerge en agua hirviendo los mejillones durante 10 segundos.
  2. Con la ayuda de una puntilla corta los pedúnculos que unen los mejillones con las valvas. 
  3. Saca los moluscos y huélelos uno a uno.
  4. Guárdalos en su propia agua pasada por una estameña.
  5. Guarda las valvas.

Mejillones gelatinados.
  1. Coloca los mejillones en una rejilla con una separación entre ellos de 1 cm. 
  2. Guarda en la nevera.
  3. Calienta 1/4 parte del agua del mejillón y disuelve la gelatina. 
  4. Retira del fuego y mezcla con el resto del agua de mejillón.
  5. Guarda la mitad del agua de mejillón en la nevera y ve removiéndola de vez en cuando hasta que adquiera densidad espesa.
  6. Napa cada mejillón con la gelatina comprobando la densidad, puesto que si está muy líquida no se adhiere al molusco y si está demasiado cuajada no lo cubrirá uniformemente.
  7. Guarda el mejillón en la nevera para que la gelatina se solidifique.
  8. Repite los puntos 4 y 5 dos veces más.

Agua de cilantro.
  1. Separa las hojas de los tallos. 
  2. Necesitas 100 gramos de hojas de cilantro.
  3. Escalda las hojas en agua hirviendo, durante 5 segundos.
  4. Refresca en agua y hielo y escurre.
  5. Tritura con 100 gramos de agua. 
  6. Cuela y pasa por una estameña.

Espuma de cilantro.
  1. Calienta 1/4 parte del agua de cilantro y disuelve la gelatina.
  2. Retira del fuego y mezcla con el resto del agua. 
  3. Pom punto de sal.
  4. Cuela y llena el sifón con la ayuda de un embudo.
  5. Carga el sifón y deja reposar 2 horas en la nevera.

Juliana de naranja.
  1. Pela la naranja y procura dejar el mínimo de parte blanca del interior de la piel.
  2. Haz una juliana de piel de naranja de 0,1 cm de grosor y de 3 cm de longitud.

Acabado y presentación.
Extiende en cuatro platos una capa de sal gorda. 
Deja las 8 valvas de los mejillones limpias de pedúnculos y disponlas encima de los platos con sal gorda.
Pon un mejillón, con la cara gelatinada hacia arriba, en una de las dos valvas de cada plato.
Llena la otra valva de cada plato con espuma de cilantro.
Acaba con tres tiras de juliana de naranja encima de la espuma de cilantro.



Relato y fotografías @catypol - Circus day.

Canelones de gambas

En una cala escondida de la costa, donde la brisa marina olía a sal y a vino joven, se encontraba el pequeño pueblo de Sant Camil. Allí vivía Rosita, una señorona divertida, de voz ronca por los años y las carcajadas, que había decidido en su jubilación hacer lo que siempre quiso: abrir la primera bodega submarina del pueblo.

Si los vinos envejecen mejor bajo el mar… ¡pues yo también! —decía, hundiendo botellas y preocupaciones entre las rocas sumergidas.

Pero no todos compartían su entusiasmo. Un grupo de jubilados que se hacían llamar "La Cofradía del Bingo", empezaron a quejarse de que el vino submarino “molestaba a los peces” y que Rosita “quería hundir el pueblo como un Titanic de segunda”.

Rosita, lejos de amilanarse, organizó una comida al aire libre para calmar los ánimos. Preparó canelones de gambas y colocó la mesa bajo el árbol de la vida, un viejo olivo retorcido que, según la leyenda, crecía justo en el centro energético del pueblo.

Los jubilados llegaron con ceños fruncidos. Pero tras el primer bocado y una copa de tinto submarino, las quejas se diluyeron.

Este vino está raro… pero me gusta —admitió Manolo, el más cascarrabias.

Es como si el mar te diera un abrazo —dijo otra, con los ojos brillantes.

Rosita sonrió, orgullosa. Cuando el sol empezó a caer y la brisa se volvió más fresca, alguien sacó un acordeón. Bailaron, rieron y despejaron dudas.





· CANELONES DE GAMBAS ·

Ingredientes 
12 láminas de pasta para canelones
4 huevos 
1/2 piña
20 gambas cocidas 

Salsa rosa
150 gramos de mayonesa
3 cucharadas de ketchup
1/2 cucharada de vinagre
1/2 cucharada de brandy 
1/2 cucharada de zumo de limón
1/2 cucharada de mostaza
Sal

Mise en place.
  1. Hierve las láminas de pasta. 
  2. Deja enfriar. 
  3. Cuece los huevos durante 10 minutos y enfríalos con agua y hielo.
  4. Pélalos y abre dos huevos, reserva sus yemas. 
  5. Trocea la piña, los huevos y las gambas cocidas. 
  6. Reserva.

La salsa. 
  1. Mezcla la mayonesa con los demás ingredientes y prueba de sal.

Montaje.
  1. Mezcla la salsa con la piña, el cangrejo y los huevos. 
  2. Prueba de sal. 
  3. Extiende las láminas de pasta y rellénalas. 
  4. Forma los canelones. 
  5. Pica las yemas de huevo apartadas. 
  6. Pincela los canelones con salsa rosa y sobre ella espolvorea con yema de huevo. 


Relato, receta y fotografías @catypol - Circus day

Moqueca

Paco y Pepe son gemelos. Idénticos para desconcierto de sus vecinos. 

—¡Buenos días, Paco! —le soltó la señora Engracia al encontrárselo en el rellano con una bolsa de pan. —Buenos días tendrá usted, Engracia —respondió él con una sonrisa pícara—, pero yo soy Pepe. Paco es el que acaba de bajar a por el periódico. —¡Ay, perdona hijo! Es que no doy una con vosotros.

—¡Pepe! ¡Paco! —gritó el del cuarto, un hombre que siempre intentaba pillarlos—. ¡Ya sé quién es quién! Paco tiene la verruga en la izquierda y Pepe en la derecha.

Los dos gemelos se miraron, fingiendo una sorpresa dramática. —¿Qué verruga? —preguntaron al unísono. —Esa de ahí... ¡espera! —el vecino se acercó—. Pero si ahora no la tiene ninguno de los dos.

Pero con las esposas no se juega, y ellas sabían perfectamente quien era quien, aunque a veces lo intentaran ellas se avisaban por WhatsApp.

Paco va hacia tu casa con mi jersey azul. Va a intentar pedirte dinero prestado haciéndose pasar por Pepe para que no se lo eches en cara."

"Recibido. Le voy a decir que 'Pepe' ya me lo dio ayer. Que se raye un poco."

Al final del día, Paco y Pepe se sentaban en el banco del parque, derrotados. —Pepe, creo que nos estamos haciendo viejos. Ya no colamos ni una. —Es el amor, Paco. El amor es un radar que detecta gemelos a kilómetros.




[RETO COOKING THE CHEF]
Apenas llevaban tres años en Brasil y su restaurante ya estaba considerado como uno de los mejores extranjeros del país. Los llamados "gemelos de oro" de la cocina española inauguraron Eñe en 2007 en la cosmopolita Sao Paulo, haciendo lo propio en 2009 en Río de Janeiro, y formando una marca que ha abanderado el desembarco nacional en Brasil.

Son gemelos idénticos pero si quieres saber cómo diferenciar a los hermanos Torres, háblales. El que se extienda más en las respuestas, el que más hable, será Javier. El que sea más conciso y vaya directo al grano será Sergio. Y es que si bien estos dos cocineros que han conseguido la simpatía del público a través de su espontaneidad en la tele

Los gemelos Torres descubrieron la pasión por la gastronomía a través de su abuela Catalina, quien desde un pequeño piso en el barcelonés barrio de Gracia cocinaba para las familias burguesas de la ciudad. Ella les enseñó los mercados y el amor por la cocina. Con 14 años entraron en una escuela de hostelería, después trabajaron con sus ídolos en los mejores restaurantes de Europa.

Esta vez el reto Cooking The Chef nos ha llevado a cocinar recetas de los hermanos gemelos Torres, dos simpatiquísimos cocineros españoles que cocinan en su restaurante Dos cielos entre el cielo y la tierra. Quizás te preguntes por qué de todas sus recetas he elegido la moqueca, plato de Brasil y con un ingrediente difícil de encontrar aquí. Pues bien, viendo las recetas que nos enseñan en su programa Torres en la cocina, el 5 de diciembre del año pasado ellos nos cocinaron junto a la mujer de Sergio, Mariana una moqueca de camarón. 

Mi dificultad o no tanta, es que este plato usa aceite de dendé que es aceite de palma, ingrediente muy típico en Brasil pero aquí de difícil acceso. Después de "investigar" vi que podía sustituirse por un aceite suave, por eso yo he usado aceite de oliva suave pues como leí en la red, lo importante es el sabor de la leche de coco. A mi me gustó mucho el resultado, con un suave sabor a coco y pimiento, no le puse el toque de picante que ellos dan al final pero si te gusta puedes usarlo.


· MOQUECA ·

Ingredientes para 4 personas
  • 1 kilo gamba blanca
  • 2 pimientos rojos
  • 2 pimientos verdes
  • 1 cebolla tierna
  • 4 dientes de ajo
  • Sal y pimienta
  • 100 ml. leche de coco
  • Cilantro
  • Aceite de oliva suave
Arroz basmati, para acompañar

El arroz.
  1. 2 tazas de arroz basmati: Limpia el arroz con agua hasta que transparente. 
  2. Pon en una cacerola las 2 tazas de arroz por 4 tazas de agua y cocina hasta que el agua queda absorbida por el arroz. 
  3. No hace falta remover. 

Moqueca. 
  1. Limpia la gamba, desvena. 
  2. Corta en brunoise los pimientos y la cebolla. 
  3. Pica el ajo. 
  4. Calienta en una cacerola el aceite de oliva, rehoga los pimientos, la cebolla y el ajo. 
  5. Añade las gambas y remueve. 
  6. Salpimienta. 
  7. Añadela leche de coco y deja cocinar unos 5 minutos. 
  8. Mientras pica un poco de cilantro.
  9. Sirve la moqueca espolvoreando cilantro por encima y acompáñala con arroz basmati hervido.




Fotografías @catypol - Circus day.

Hamburguesa "Emilia"

Giovanni, un romano que llevaba tres años en Manhattan y sostenía con ambas manos una hamburguesa que chorreaba salsa. A su lado, Mike, un neoyorquino que medía dos metros y llevaba una gorra de los Yankees incrustada en el cráneo, lo miraba mientras sostenía su porción de pizza de un dólar, doblada perfectamente en forma de "U".
—¡Pero qué haces, Gio! —exclamó Mike, señalando la hamburguesa —. Eres italiano. Tienes el ADN hecho de pomodoro. ¡Estás a diez metros de la mejor pizza de la ciudad y te estás comiendo "burguer".
—¿A esto lo llamas pizza? —dijo Gio con una sonrisa llena de salsa verde.
—La pizza en Nueva York es lo mejor —se defendió Mike.
—Estás perdido, Gio. Te has vuelto un yanki de manual. 
—Puede ser —dijo Giovanni con la boca medio llena



[RETO COOKING THE CHEF]
Él es un genio, pero en casa cocino yo._ dice Lara Gilmore esposa de Massimo Bottura. El apoyo de ella ha sido decisivo, pues es la única persona capaz de descifrar los conceptos abstractos que luego su marido transforma en ideas comestibles. Pero lo que sin duda significa una aportación trascendente de ella a la cocina de Massimo, es su inquietud cultural, pues lo obliga a salir y visitar exposiciones de arte, lo que le ha permitido ampliar sus horizontes mentales y proponer platos cada vez más bellos y sazonados con una estética del sabor muy pleno.

Nacida en Brooklyn, Estados Unidos, ella creció rodeada de arte y lo que comenzó como una afición heredada con los años se convirtió en una pasión. Para costear su pasión decidió tomar un segundo empleo: Caffe di Nonna, un restaurante italiano en Nueva York que recién abría sus puertas, buscaba personal. Al saber italiano y estar familiarizada con la cultura de aquel país, obtuvo fácilmente un empleo como camarera, ahí conoció al chef del lugar, Massimo Bottura.

Para saber cuán grande es un artista debemos primero saber de su mujer, y creo que ella es ese 50% que hace que él sea 100% mejor.


Este mes Cooking the chef tiene el honor de presentarnos al chef italiano Massimo Bottura, del que para muchos es un genio y para otros un loco, o quizás todo unido haga su descripción más simple, sea como sea, él estudia y trabaja cada plato que presenta a sus clientes, nada es de la casualidad. Y con esta receta participo en el reto. 

A mi me ha costado mucho decidirme por alguno de sus platos, son obras de arte, por lo que cuando encontré esta receta tan mezcla de Italia y Norteamérica, como su familia, por ella me decidí. Vas a pensar, bah! una hamburguesa más, y te equivocarás, la mezcla de ingredientes está muy bien pensada, y si alguna vez te decides a probarla verás que tengo razón. Bottura la llama Emilia por ser su región de nacimiento (Emilia-Romaña), y usa los ingredientes propios de allí, el parmesano y el vinagre balsámico de Modena.

· HAMBURGUESA "EMILIA" ·
 
Ingredientes (para 4 hamburguesas)
  • 250 gramos de Parmigiano-Reggiano rallado
  • 800 gramos de de carne picada de ternera
  • Sal y pimienta negra, recién molida
  • 4 cucharadas de mayonesa
  • ¾ cucharada de vinagre balsámico
  • 2 cucharadas de agua
  • 1 rebanada de pan blanco crujiente, del día anterior
  • 6 cucharadas de aceite de oliva
  • 1 puñado de hojas de perejil
  • 1 cucharada de alcaparras, enjuagadas y secadas
  • 3 filetes de anchoa
  • ½ cucharadita de vinagre de vino blanco
  • ¼ diente de ajo
  • 4 panes de hamburguesa
Hamburguesas.
  1. En un cuenco grande, mezcla el queso con la carne. 
  2. Sazona con sal y pimienta. 
  3. Divide la mezcla en 4 porciones iguales y forma las hamburguesas. 
Para la mayonesa/balsámico.
  1. En un cuenco pequeño, mezcla la mayonesa y el balsámico. 
Para la salsa verde. 
  1. Vierte el agua sobre el pan y deja que se absorba por completo. 
  2. En una licuadora o procesador de alimentos, pon el pan remojado pero sin agua, 5 cucharadas de aceite, perejil, alcaparras, anchoas, vinagre de vino blanco, ajo y sal.

Terminar.
  1. Calienta el aceite restante en una sartén grande a fuego medio-alto. 
  2. Una vez caliente, añade las hamburguesas a la sartén y cocina hasta que esté bien sellado, 2-3 minutos por cada lado. 
  3. Para servir, extiende la base de cada pan con la mayonesa/balsámico.
  4. Cubre con la hamburguesa. 
  5. Vierte la salsa sobre la hamburguesa.
  6. Cubre con la otra mitad del pan.



Fotografías @catypol - Circus day.

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