Cuando llegaba el frío invierno se metía en capas de ropa, como una cebolla__decía ella, y eso le encantaba, le gustaba sentir el frío aun metida entre esas capas, decía que eso la hacía sentirse viva, con vigor para seguir adelante y notar cada parte de su cuerpo, después se tomaba una sopa que había personalizado después de un viaje a Japón.
Una vez, cuando su novio rompió con ella y la dejó desolada, sus amigas decidieron viajar a una isla con mucho calor, para divertirse, bailar y beber, beber hasta olvidar. Pero ella no soportaba el calor, tanto calor, decía que la asfixiaba y que hacía que el dolor se quedara dentro, sin poder salir, sin poder quitárselo de encima, el calor la aletargaba, dejaba su interior en pausa y que cuando volviera a la normalidad aún lo llevaría dentro.
Así que se fue de la isla igual que llegó, dolorosa además de quemada por el sol. Juró y perjuró que nunca volvería a quitar penas expuesta al calor. Ella necesita el frío, necesitaba sentirse viva para gritar a los cuatro vientos y en todos los idiomas que sabía, que ella era una guerrera.
- 350-400 g de Burballa Arrisada (rizada)
- 1,5 litros de caldo casero de pollo y carne
- 2 contramuslos de pollo de corral (deshuesados)
- 200 g de churrasquito de ternera cortado en tiras muy finas
- 200 g de Gírgolas mallorquinas (o la seta que más te guste)
- 2 alcachofas
- Unas flores de brócoli fresco
- 2 huevos camperos (para media unidad por persona)
- Cebollino fresco
- Aceite de oliva virgen extra (AOVE), sal y pimienta negra
- El Huevo: Pon agua a hervir y cuece los huevos durante 6 minutos y medio. Pásalos inmediatamente a un bol con agua y hielo para cortar la cocción. Pélalos y resérvalos (la yema quedará cremosa).
- Las Alcachofas: Límpialas dejando solo el corazón tierno. Córtalas en láminas muy finas o trozos pequeños y saltéalas en una sartén con AOVE hasta que estén doradas y crujientes. Retira y reserva.
- Salpimienta los contramuslos y dóralos en la plancha a fuego medio-alto para que la piel quede crujiente y el interior jugoso. Una vez hechos, córtalos en láminas transversales.
- En la misma plancha (aprovechando el sabor), saltea las tiras finas de ternera hasta que estén bien tostadas.
- Limpia las setas y pásalas por la plancha hasta que pierdan el agua y empiecen a dorarse en los bordes.
- El Caldo y la Pasta: Pon el caldo casero a calentar en una olla grande. Cuando empiece a hervir, añade las burballes arrisades. A falta de 3 minutos para que la pasta esté lista, añade los ramilletes de brócoli directamente al caldo. Así se cocinarán lo justo para mantener su color verde vibrante y textura crujiente.
- En cada cuenco o plato de barro (previamente calentado), sirve una buena base de burballes y brócoli.
- Vierte el caldo caliente hasta cubrir la pasta.
- Coloca ordenadamente encima: las láminas de pollo, el churrasquito crujiente, las gírgolas y los trocitos de alcachofa. Corta el huevo por la mitad y ponlo en el centro. Corona con una lluvia generosa de cebollino picado muy fino.
Añade una gota de AOVE en crudo al final de cada bol. El barro mantendrá el calor mientras disfrutas de esta mezcla perfecta entre Mallorca y el concepto de ramen asiático.















































