Señoras y Señores,

Bienvenidos a Circus Day

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Hola,

Soy Caty y dirijo este circo

Foodie, diseñadora gráfica, cuentacuentos y aficionada a la fotografía es un resumen de lo que encontrarás aquí, un circo lleno de recetas, historias y espectáculo. Señoras y señores, mesdames et messieurs, ladies and gentlemen, bienvenidos a Circus day, espero que te guste el show.

The Show

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Burballes "ramen"

Cuando llegaba el frío invierno se metía en capas de ropa, como una cebolla__decía ella, y eso le encantaba, le gustaba sentir el frío aun metida entre esas capas, decía que eso la hacía sentirse viva, con vigor para seguir adelante y notar cada parte de su cuerpo, después se tomaba una sopa que había personalizado después de un viaje a Japón. 

Una vez, cuando su novio rompió con ella y la dejó desolada, sus amigas decidieron viajar a una isla con mucho calor, para divertirse, bailar y beber, beber hasta olvidar. Pero ella no soportaba el calor, tanto calor, decía que la asfixiaba y que hacía que el dolor se quedara dentro, sin poder salir, sin poder quitárselo de encima, el calor la aletargaba, dejaba su interior en pausa y que cuando volviera a la normalidad aún lo llevaría dentro.

Así que se fue de la isla igual que llegó, dolorosa además de quemada por el sol. Juró y perjuró que nunca volvería a quitar penas expuesta al calor. Ella necesita el frío, necesitaba sentirse viva para gritar a los cuatro vientos y en todos los idiomas que sabía, que ella era una guerrera.



Las burballes son una pasta artesanal mallorquina elaborada con sémola de trigo y agua, sin huevo. Existen dos variedades principales: la lisa y la rizada. Se asemejan a los tallarines, pero son más finas y anchas, y se utilizan sobre todo en guisos caldosos típicos de la cocina casera.

Antiguamente, las burballes se preparaban sobre todo en guisos de carne, especialmente de liebre, aunque también se hacían con conejo o pollo. El plato tradicional de burballes consiste en cocer la pasta en un caldo rico en carne y verduras, al que se le añaden carne, setas, alcachofas o col, ingredientes que le dan un sabor intenso y casero.

Este plato tiene un profundo valor social y cultural. Durante la Guerra Civil y la posguerra, cada pueblo o barrio de Mallorca tenía su propia versión del guiso de burballes, adaptando la receta a los ingredientes disponibles. Su auténtico sabor es un reflejo de la cocina mallorquina más humilde y honesta, basada en productos de temporada y en el aprovechamiento de lo que había en cada casa.

Hoy en día, está tan de moda el ramen que surgió de los fideos lamian chinos y que Japón lo transformó tras la Segunda Guerra Mundial, popularizándolo como una comida rápida, barata y adaptada con sabores locales, y del que yo no tengo especial predilección pero que cuando lo he comido lo he hecho con gusto. 

Igual que nuestras burballes, adaptarlo ha sido aplaudido en casa. Con el huevo me he pasado un poco de cocción pero la próxima lo clavaré 😜

· BURBALLES / RAMEN ·

Ingredientes (para 4 personas)

  • 350-400 g de Burballa Arrisada (rizada)
  • 1,5 litros de caldo casero de pollo y carne
  • 2 contramuslos de pollo de corral (deshuesados)
  • 200 g de churrasquito de ternera cortado en tiras muy finas
  • 200 g de Gírgolas mallorquinas (o la seta que más te guste)
  • 2 alcachofas 
  • Unas flores de brócoli fresco
Toppings:
  • 2 huevos camperos (para media unidad por persona)
  • Cebollino fresco 
  • Aceite de oliva virgen extra (AOVE), sal y pimienta negra
Elaboración 
  1. El Huevo: Pon agua a hervir y cuece los huevos durante 6 minutos y medio. Pásalos inmediatamente a un bol con agua y hielo para cortar la cocción. Pélalos y resérvalos (la yema quedará cremosa).
  2. Las Alcachofas: Límpialas dejando solo el corazón tierno. Córtalas en láminas muy finas o trozos pequeños y saltéalas en una sartén con AOVE hasta que estén doradas y crujientes. Retira y reserva.
  3. Salpimienta los contramuslos y dóralos en la plancha a fuego medio-alto para que la piel quede crujiente y el interior jugoso. Una vez hechos, córtalos en láminas transversales.
  4. En la misma plancha (aprovechando el sabor), saltea las tiras finas de ternera hasta que estén bien tostadas.
  5. Limpia las setas y pásalas por la plancha hasta que pierdan el agua y empiecen a dorarse en los bordes.
  6. El Caldo y la Pasta: Pon el caldo casero a calentar en una olla grande. Cuando empiece a hervir, añade las burballes arrisades. A falta de 3 minutos para que la pasta esté lista, añade los ramilletes de brócoli directamente al caldo. Así se cocinarán lo justo para mantener su color verde vibrante y textura crujiente.

El Montaje en el cuenco de Barro:
  1. En cada cuenco o plato de barro (previamente calentado), sirve una buena base de burballes y brócoli.
  2. Vierte el caldo caliente hasta cubrir la pasta.
  3. Coloca ordenadamente encima: las láminas de pollo, el churrasquito crujiente, las gírgolas y los trocitos de alcachofa. Corta el huevo por la mitad y ponlo en el centro. Corona con una lluvia generosa de cebollino picado muy fino.
Tip:
Añade una gota de AOVE en crudo al final de cada bol. El barro mantendrá el calor mientras disfrutas de esta mezcla perfecta entre Mallorca y el concepto de ramen asiático.


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Greixonera de brossat

Cuando los primeros ingleses llegaron al pueblo, los mallorquines los miraban con recelo. No por maldad, sino porque desayunaban té caliente en pleno agosto y se empeñaban en sentarse al sol hasta ponerse rojos cangrejo.

El señor Wilkins, expatriado reciente y poeta en excedencia, decidió integrarse. Lo anunció solemnemente en la plaza, frente al colmado de Can Biel, donde tres hombres jugaban al dominó desde 1960 sin que nadie recordara quién había ganado la última partida. Wilkins aseguró que amaba Mallorca “por su silencio ancestral”. Los mallorquines asintieron sin corregirle: el silencio era simplemente la hora de la siesta. Wilkins, con su entusiasmo de poeta, quiso profundizar:

— Es una paz casi mística, ¿no cree? ¿En qué piensan ustedes cuando callan durante horas?

Los tres hombres se miraron. Biel, el dueño del colmado, se rascó la oreja y dejó escapar un suspiro cansado.

— En si el viento vendrá de Tramuntana o de Llevant, señor Wilkins. Porque uno trae frío y el otro trae moscas. Para lo místico ya tenemos al señor cura, que para eso cobra.

Hubo un silencio denso, de esos que pesan. La integración empezó mal. Wilkins intentó convencer a su casera, na Margalida, de que la "greixonera" era demasiado “emocional” para el desayuno. Ella le respondió que podía ponerle encima la mermelada inglesa que a él le gustaba tanto si quería para que "lo emocional" fuera más de su tierra y beber junto con ese té inglés. Fin de la controversia. Wilkins comprendió que la diplomacia inglesa no tenía nada que hacer.

En el pueblo, la familia lo era todo. Todo se sabía antes de que ocurriera y, si no ocurría, se inventaba. La Guardia Civil —dos hombres con tricornios— lo observaban todo con calma. No hacían preguntas: ya conocían las respuestas. Cuando Wilkins preguntó qué hacían exactamente, le explicaron que mantenían el orden natural de las cosas, lo cual incluía que los ingleses no cambiaran su mundo y que el mundo no cambiara demasiado deprisa. Eran otros tiempos.

Un día llegó Ava Gardner.

No llegó: apareció. Ava se sentó en la terraza del bar, pidió algo que nadie entendió —posiblemente un Martini seco con una aceituna— y sonrió como si el pueblo entero fuera un decorado. Los hombres dejaron de jugar al dominó. Las mujeres fingieron no mirar. Wilkins, que la conocía de otras ocasiones, se acercó a saludarla. Ava dijo que adoraba la isla, pero que temía que algún día la llenaran de hoteles “como cajas de zapatos para extranjeros aburridos”.

Pasaron los años. Llegaron más turistas, menos silencio y demasiada gente. El señor Wilkins envejeció escribiendo poemas que nadie leía y defendiendo una Mallorca que ya solo existía en sus recuerdos y en las discusiones del bar. Na Margalida siguió sirviendo "greixonera". Y el pueblo, paciente, aprendió a sonreír a los visitantes mientras no estorbasen. Porque en Mallorca, incluso el cambio llega despacio.
Y siempre, siempre, tiene la cortesía de llegar tarde al té.

Inspirado en "Breus històries mallorquines" de Robert Graves




La "greixonera de brossat" es uno de los postres más tradicionales y queridos de Mallorca. Una tarta de requesón melosa que toma su nombre de la cazuela de barro (greixonera) en la que se hornea. Es un postre de aprovechamiento con una textura suave y un sabor característico a requesón, limón y canela. 
También se le suele añadir restos de ensaimada que quedan de un día para otro, pero en esta ocasión no lleva. 
Es un postre sencillo y fácil de nuestra cocina, no se habla mucho de él en los libros antiguos pero sí que es muy común en la cocina repostera de los mallorquines. Entiendo, que ahora, es más famoso la cheesecake o tarta de queso, pero este postre no deja indiferente.
El requesón es un ingrediente muy presente en la Pascua mallorquina, los "robiols" suelen, además de confitura o cabello de ángel, ir rellenos de requesón. No hace falta decir que si no tienes una cazuela de barro puedes hacerlo en otra, sea de cerámica o cristal. Y acompañarlo, si te apetece, con mermelada y ¿por qué no? un té.


· GREIXONERA DE BROSSAT ·

Ingredientes 
  • 400 gramos de requesón
  • 75 gramos de azúcar
  • 80 gramos de leche
  • 1 huevo entero
  • 2 yemas de huevo
  • Una cucharadita de piel de limón rallado
  • Una pizca de canela
  • Mantequilla o manteca para untar el molde
  • Cazuela de barro (greixonera) de 18 cm. diámetro. Altura 4/5 cm.

Elaboración
  1. Unta una cazuela de barro con un poco de mantequilla o manteca. Enciende el horno a 180º C.
  2. Pon todos los ingredientes dentro de un bol y mezcla con la batidora eléctrica hasta conseguir una mezcla homogénea. Vierte la mezcla dentro de la cazuela de barro (si quieres añadir trocitos de ensaimada, este es el momento) y hornea.
  3. Se cuece, más o menos, en una hora. Si ves que la superficie coge mucho color, tapa con papel de aluminio.
  4. Puedes comprobar si está cocida pinchando con un palillo y que salga seco. Deja enfriar y guarda en el frigorífico. 


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Panades

En todos los pueblos existe una casa grande, señorial, con una familia poderosa y miembros, a veces inhumanos, bellos y ricos. Donde yo vivía también. La familia Acosta tenía un viñedo, contrataba a los pueblerinos para encargarse de él y lo vendía a un alto precio en la ciudad. La señora Acosta manejaba con mano férrea toda la empresa y también a la familia. Dicen que su marido murió en extrañas circunstancia una madrugada que salió a cazar, iba solo con sus perros y a caballo, y nunca se supo que pasó, ni quién fue. Desde entonces una nube negra vive sobre el casoplón de los Acosta.

Y allí vive Sara, es la hija pequeña de la familia, algo cursi, totalmente enamorada de Keanu Reeves desde que lo vio en Matrix y es, además, malhablada, ingeniosa y sincera, cosa que a su madre no le gusta para nada y está segurísima que no conseguirá casarla con ningún terrateniente del lugar, así que la tiene trabajando en la cocina para que aprenda el oficio o a controlar su mala lengua.

La cocina la dirige Martina, señora de poco hablar y mandar mucho, pero a Sara le cae bien. Señora Martina, ¿le parece que hagamos empanadas estas fiestas?__le pregunta Sara. Hmmm! no sé Sara, ya sabes que a tu madre no le gustan__dijo la cocinera. A mi madre no le gustan, a mi madre no le gustan__se burló Sara__pero si se las come de dos en dos__dijo Sara sarcástica, y todos en la cocina se reían excepto Martina. Ssshit! que no te oiga tu madre o se va a liar, niña!__decía Martina callando a todos de golpe mientras Sara sonreía de oreja a oreja.




De pequeña nuestra Pascua familiar significaba hacer empanadas (panades), de carne y pescado, robiols y crespellines. Las mujeres de la familia nos reunimos para elaborarlas y llevamos a cocer a uno de los hornos del pueblo. Ponemos las empanadas encima de estos moldes antiguos, con un cartoncito con el nombre familiar y allá que se van. Es un ritual que seguro un día echaré de menos, mi abuela, mi madre, mis hermanas, ese día era el día de las mujeres de la familia y guardó el recuerdo como un tesoro.

Mi hijo disfrutando de las vacaciones de Pascua decidió que también quería hacer empanadas. Hace unos años hizo un taller y se lo pasó tan bien que ahora él quiere experimentar, pero con un relleno totalmente diferente al clásico, así que yo hice las clásicas de pescado y él las hizo de lo que más le gusta ¿imaginas de qué?.

· PANADES ·

Ingredientes Masa
  • 125 ml. manteca {fundida}
  • 250 ml. aceite de oliva
  • 250 ml. agua
  • Harina {la que admita}
Elaboración
  1. En un cuenco grande vierte la manteca, el aceite y el agua. 
  2. Echa la harina poco a poco y amasa al mismo tiempo hasta que la masa no se pegue a las manos. 

· RELLENOS ·
1.- Salchichas con patatas (este relleno lo eligió mi hijo, no es tradicional)

  • 6 salchichas de pollo cortadas a trocitos de unos 4 cm.
  • 2 patatas medianas cortadas a cubos pequeños
  • 100 gramos de guisantes
  • Sal y pimienta
  • Aceite de oliva virgen extra
Mezcla todos los ingredientes, salpimienta y aliña con un poco de aceite.


2.- Mussola(Éste sí es un relleno tradicional)

  • 500 gramos de mussola (cazón), limpia sin piel ni espina, cortada a trozos pequeños
  • 150 gramos de acelgas sin tronco, cortada a trozos pequeños
  • 150 gramos de cebolla tierna, cortada a trozos pequeños
  • 100 gramos guisantes
  • Sal y pimienta
  • Pimentón
  • Aceite de oliva virgen extra
Mezcla todos los ingredientes, salpimienta, sazona con pimentón y aliña con un poco de aceite.

Elaboración
  1. Precalienta el horno a 200 º C
  2. Haz bolas con la masa y dale forma a la base (como si fuera el culo de un vaso). 
  3. No hagas la base ni muy fina, se rompería fácil, ni muy gruesa, sería muy pastosa después de cocida.
  4. Una vez que tienes la base pon el relleno que has preparado con anterioridad. 
  5. Con un poco más de masa en forma de tapa cierra las bases rellenas y haz el repulgue.
  6. Hornea durante 45 minutos o hasta que la masa esté dorada.



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Escaldums d'endiot

No conducía, ella no fue una privilegiada de su tiempo, iba a pie, en bicicleta o en tren, que en aquel entonces, decía ella, llegaba a casi todos los pueblos que ella necesitaba ir, y le bastaba. Compraba en el mercado del pueblo vecino ya que en el nuestro no había, si necesitaba de médico, cosa rara en ella, iba al que conocía, al de toda la vida y aunque nunca la vi enferma, por lo visto se conocían bien.

Sentada en su silla de trabajo, para coser alpargatas, bien amanecía y hasta que casi no había luz, sabía coser casi con los ojos cerrados, y sus puños, aunque parecía una frágil mujer, no tenían nada de blandos, eran duros, como su rostro cuando se enfadaba. Reía poco, hablaba menos, escuchaba con desconfianza a aquellos que no entendía, vivía sin miedo y siempre con el ceño fruncido, era toda una institución entre los vecinos, no tan mayores como ella pero sabiondos de su vida, el respeto se gana, decía, igual que el jornal, igual que el cariño, y ella tenía mucho por nuestra parte. Era directa, línea recta se llega más rápido, aunque a veces no le quedaba otra que ir por la línea curva.

Le gustaba comer, un plato de cuchara como un estofado, tomar una copa de vino, si había postre bien, pero que no fuera fruta, eso no era postre, era necesidad y ella no quería saber de eso en la mesa. Era generosa a su manera y luchadora si era necesario, ¡ah, María! tanto vivido es difícil resumirlo en pocas palabras, tanto sentido, tanto dolido, tanto olvidado.




En mi adolescencia empezó mi "andadura" en la cocina, mi madre trabajaba y me dejaba a cargo de la comida que ella previamente me dictaba, y este fue mi primer plato pero en vez de pavo era con pollo. Yo tenía 16 años, no iba para chef pero a mi misma me asombraba el resultado de mi poca maña cocinera. Escogía las hierbas aromáticas como si fueran mágicas y pelaba las patatas intentando que la peladura fuera lo más fina posible para no malgastar, y remover la olla como una pócima aunque fuera o no Navidad, tiempo después llegaron otros platos pero no me hicieron sentir la misma magia.

En Mallorca es típico preparar este plato para las fiestas navideñas, es uno de los clásicos, y me gusta recordarlo y comerlo aunque no sean fiestas, vuelvo a ser una niña, por que el pasado no volverá pero sigue en mi camino.

· ESCALDUMS D'ENDIOT ·

Ingredientes
  • 500 gramos de pavo (o pollo), cortado a trozos
  • Fécula de patata
  • 1 litro de caldo de verduras o pollo o agua
  • 1 cebolla grande
  • 1 cabeza de ajos
  • 1 tomate de ramallet
  • 2 zanahorias
  • 50 gramos judía verde (o guisantes)
  • 1 hoja de laurel
  • 100 ml. brandi
  • 40 gramos almendras tostadas
  • 12 pasas (pueden ser orejones)
  • 1 puñado de piñones 
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Sal
  • Pimienta negra
  • Mejorana fresca o orégano fresco
  • 1/2 kilo patatas
  • 16 albóndigas

Elaboración
  1. Salpimienta los trozos de pavo (o pollo).
  2. Enharina con la fécula y fríe con poco aceite de oliva en una sartén para dorar un poco. 
  3. Saca y ponlos sobre un papel absorbente. 
  4. Reserva. 
  5. Corta la cebolla en brunoise. 
  6. Ralla el tomate. 
  7. Pela un poco la cabeza de ajos. 
  8. Pela y corta a rodajas las zanahorias. 
  9. Corta y deshecha las puntas a las judías.
  10. El resto córtalas por la mitad. 
  11. Pon el caldo a hervir.
  12. En una cacerola con aceite de oliva virgen extra caliente, sofríe la cebolla y la cabeza de ajos, hasta que la cebolla transparente. 
  13. Añade el tomate, remueve y deja pochar unos minutos.
  14. Vierte el caldo hirviendo, el pavo, el laurel, el brandy, la zanahoria y las judías verdes. 
  15. Añade sal al gusto y deja hervir unos 30 minutos.
  16. Mientras, pica la mejorana con las almendras en un mortero hasta conseguir una pasta fina. 
  17. Añade una cucharada de caldo. 
  18. Pela y cota las patatas a "tacos", fríelas y ponlas sobre papel absorbente. 
  19. Fríe las albóndigas y ponlas sobre papel absorbente. 
  20. Pasado el tiempo de cocción añade la patata, las albóndigas, las pasas, piñones y el contenido del mortero. Remueve y deja hervir 10 minutos más. 

Nota: Como todos los guisos, sabe mejor si se come al día siguiente.





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Buñuelos de las vírgenes

Los chicos salían del colegio con una rosa en la mano regalada por la chica "enamorada" y ellos, a cambio, se apresuraban para el último ensayo de la canción que le cantarían debajo de su ventana, aunque pensándolo bien solo lo hacían los más atrevidos y querían comer buñuelos.

Para los padres no sé si era un honor o un sacrificio tener al "maromo" cantándole a su hija, que por un lado significaba que era virgen, pero por otro así le vería bien la cara al pretendiente. Para las madres era un orgullo y satisfacción, y cocinaban los buñuelos que después invitarían a los chicos.

Margarita espantaba a los chicos así que sus padres sabían seguro que ningún chico se atrevería a cantarle a su hija, y eso a la señora Juana no le gustaba nada, intentaba instruir a su hija, quería que suavizara maneras pero a menudo la daba como caso perdido. Al padre le daba igual, su hija era única para él y que le cantaran o no, no era importante, a pesar de los sermones que le daba su mujer para que, también él, intentara instruirla.

El día que Margarita escuchó cantar una canción debajo de su ventana casi se cae de la cama, alguien se había atrevido a cantarle y de poco se emocionó pero recordó que no le había dado rosa a ningún chico así que salió a la ventana a cantarle ella al chico, pero la señora Juana fue más rápida, llorando había salido a buscar al chico y le hizo entrar. Cuando Margarita bajó y lo vio se puso colorada y decidió quedarse callada por la cara de felicidad que tenía su madre, mientras se limitó a sonreír al chico, el chico comió todos los buñuelos que la madre le puso y reía contento.

Papá, creo que el próximo año deberías cantarle tú a mamá—dijo Margarita. 
Tarde querida—le contestó su padre—tu madre probablemente no me abriría ni la puerta y los buñuelos ni los olería.



En Mallorca, los rosaris ensucrats de Tots Sants y los buñuelos de patata y boniato son tradición, de la noche del 20 al 21 de octubre, los llamamos los buñuelos de la vírgenes, y si, hace mucho tiempo los chicos les cantaban a las chicas, debajo de su ventana, las canciones que se sabían o aprendían, si no tocaban la guitarra se hacían acompañar por algún amigo que si supiera y a veces para darle valor, lo acompañaban toda la pandilla, creo que el top one del repertorio musical era la tan conocida canción, clavelitos, clavelitos, clavelitos de mi corazón...sí, se lo que estás pensando, esa también la canta la tuna ;)

· BUNYOLS DE LES VERGES ·


Ingredientes
  • 150 gramos patata 
  • 150 gramos boniato
  • 175 gramos harina 
  • 15 gramos levadura fresca
  • 1 huevo
  • 125 gramos agua de hervir la patata y el boniato
  • Aceite de oliva para freír
  • Azúcar para acompañar

Elaboración
  1. Hierve la patata y el boniato hasta que estén blanditos.
  2. Pásalos por el pasapurés y deja que se enfríe. 
  3. Disuelve la levadura fresca con el agua. 
  4. En un cuenco grande mezcla la harina, la levadura con el agua, la patata, el boniato y el huevo, mezcla hasta que la masa quede homogénea. 
  5. Deja leudar hasta que doble el tamaño. 
  6. Pon abundante aceite en una sartén, cuando esté bien caliente, coge la masa con una mano como apretando el puño y con la otra mano mojada en agua, coge un poco de la masa agujereándola con el dedo al mismo tiempo y déjala dentro del aceite para que se fría. 
  7. Repítelo con toda la masa. 
  8. Sirve con azúcar.





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Frit Bord

Cuenta la leyenda que un joven astrónomo árabe llamado Omar construyó la torre más alta del pueblo para observar las estrellas. Estaba obsesionado con encontrar una estrella que solo aparecía cada cien años. Una noche la vio, pero brillaba tanto que quedó cegado. Sin embargo, a cambio recibió el don de «mirar» el futuro a través de los sonidos del viento. El nombre viene de Bini (hijo de) y Mira, por su don.

Cada agosto, el pueblo celebra «Ses Llavors d’Omar» (Las Semillas de Omar). No es una feria cualquiera; es un despliegue de orgullo payés. En el día grande de la huerta, las grandes sartenes de barro (greixoneres) se colocan sobre fuegos de leña en plena plaza mayor. El frit es la máxima expresión del ingenio de los antepasados de Binimira: un plato que nació de la necesidad y que con el tiempo se convirtió en una delicatessen. Antes de empezar a comer, el payés más anciano del pueblo levanta una rama de hinojo y bendice la mesa en nombre de la tierra. Los vecinos se reúnen con sus platos de barro y una buena rebanada de pa pagès.

Al caer el sol, el ambiente cambia. El misticismo de la leyenda cobra vida con el Baile de los Dimonis. Estos demonios son únicos en la isla: visten sacos de arpillera cubiertos de pequeños espejos redondos que reflejan las chispas de los fuegos artificiales, simulando estrellas errantes.

Portan máscaras con un solo ojo central, en honor a la visión única del astrónomo. Bailan frenéticamente al son de los tambores, intentando «cazar» la luz de las antorchas, hasta que el Dimoni Gros es derrotado simbólicamente por el toque de una campana, devolviendo la paz al valle.

Presidiendo cada acto aparecen las figuras más altas y queridas del pueblo: los gigantes de Binimira, en Pep i na Maria. Cuando ambos bailan el bolero final en la plaza mayor, se dan por terminadas las fiestas.

No hay fuegos artificiales —hace años que un incendio los dejó fuera del programa—, pero tampoco hacen falta. El cielo se llena de estrellas y el pueblo entero se queda mirándolas.

Quién sabe… quizá alguna sea la misma que vio Omar.


El relato es inventado, en Mallorca no existe Binimira. Es mi manera de homenajear al pasado árabe y la herencia que dejó en la isla, como por ejemplo los nombres de muchos pueblos.




En la gastronomía mallorquina también tenemos platos vegetarianos, sobre todo en verano, se usan muchas verduras en esta época del año y siempre viene bien tener esos platos tan mediterráneos en el recetario. Este plato en concreto también se puede cocinar en invierno con la verdura propia de esta época del año.

Su nombre, frit bord es por qué no lleva carne entre sus ingredientes. Cada casa tiene su receta, algunos le ponen calabacín pero a mi me recuerda mucho al tumbet así que no se lo pongo. También se acompaña con olives trencades mallorquines (aceitunas partidas) como el frit mallorquí de carne tradicional.

· FRIT BORD MALLORQUÍ ·

Ingredientes 
  • 6 patatas medianas
  • 1 cabeza de ajos
  • 1 hoja de laurel
  • 1 cebolleta
  • 2 pimientos verdes 
  • 1 pimiento rojo
  • 2 berenjenas
  • Sal y Pimienta
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Hinojo

Mise en place.
  1. Limpia las verduras. 
  2. Pela y corta las patatas en dados de unos 2 cm. 
  3. Déjalas en remojo mientras sigues con las demás verduras. 
  4. Corta el resto de verdura en cubos de similar tamaño que la patata. 
  5. Limpia el hinojo. 
  6. Separa los ajos de la cabeza y cháfalos un poco sin pelarlos. 
Elaboración.
  1. En una sartén con aceite de oliva fríe las patatas. 
  2. Saca de la sartén y reserva sobre papel de cocina para que absorba el aceite.
  3. En una cazuela, si es de barro mejor, con cuatro cucharadas de aceite, sofríe a fuego fuerte los ajos y el laurel, un minuto. 
  4. Añade la cebolleta. 
  5. Remueve, a los pocos minutos, añade el pimiento rojo y verde, remueve. 
  6. Unos minutos de cocción y añade la berenjena, salpimienta. 
  7. Baja el fuego y deja rehogar hasta que la verdura esté pochada. 
  8. Añade las patatas y el hinojo, remueve y mezcla bien con la verdura. 
  9. Rectifica de sal si hace falta. 
  10. Sirve.

Nota: acompaña con "pa moreno" (pan de pueblo) y olives "trencades" (aceitunas partidas). Opcional, si te gusta el picante le puedes añadir una punta de guindilla a trocitos.



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Robiols

Amanecí antes de que el sol nos regara con su luz, antes de que el gallo abriera su pico para atormentarnos con su sonido estridente y pensé, ¡bien! he ganado a María, pero no, ella ya estaba en pie, lista para comerse el día que venía por delante y esperándome con café recién hecho en la cocina. 

Los mayores habían pronosticado que íbamos a ser una generación lejana, viajera, tecnológica y acomodada, que no nos importa la tradición y sobre todo, el pasado. Pero yo soy la excepción, les digo. Llegado estas fechas me gusta ponerme el delantal y ensuciarme de harina, manteca o queso, mientras mis hermanos viajan o ocupan estos día libres en otras actividades más a su estilo.

María es lo más cercano que tengo de mi familia y con ella me voy cada año, la casa grande, el fresco primaveral y su sabiduría pasada me atrae como el hierro a un imán. El parral en el patio nos hace sombra mientras comemos fuera, Lanas la vieja perra que curiosamente casi no tiene pelo sigue acostada en el mismo sitio cada año, María asegura que de vez en cuando se mueve, y se ríe al ver la expresión de mi cara.

No quise contradecir a los mayores, también viajé y me acomodé a mis tiempos pero echaba de menos disfrutar con más cordura y entendimiento estos momentos, diferentes a cuando era pequeña y corría alrededor de la mesa de la cocina mientras las mayores hacía "rubiols" y panades, veía la televisión y me enfadaba porque con dos canales no había nadie que pensara en los pequeños por lo que no había dibujos animados. Peleaba con mis hermanos para hacer los crespells con los cortapastas que más nos gustaban, y leía, leía sobre países lejanos y personajes famosos, sobre vivir en otras ciudades y en otras culturas e imaginaba que un día yo también marcharía de aquí.




Dentro de nuestra gastronomía dulce de Semana Santa tenemos los robiols o "rubiols", rellenos de requesón o mermelada o cabello de ángel que con el tiempo se ha extendido al gusto de los más jóvenes, flan, crema de cacao o dulce de leche. Como dice mi madre los primeros en comerse deben ser los de requesón pues los de mermelada y cabello de ángel duran más tiempo y los primeros enmohecen, eso si no llegan a tanto tiempo pues desaparecen muy rápidamente si la familia es grande como la nuestra.


· ROBIOLS ·
Masa.
  • 300 gramos azúcar
  • 75 mililitros de aceite de oliva
  • 150 mililitros de zumo de naranja
  • 75 mililitros de mistela (opcional)
  • 3 yemas de huevo
  • 300 gramos manteca a temperatura ambiente
  • 1 kilo harina 

Relleno de requesón.
  • 250 gramos de requesón
  • 1 cucharadita de canela en polvo
  • 2 cucharaditas de azúcar
  • 1 yema de huevo
  • Ralladura de 1 limón

Otros rellenos: cabello de ángel, mermelada, flan, crema de cacao, dulce de leche

Azúcar glas 

Masa.
En un cuenco grande vierte el azúcar, el aceite, el zumo y la Mistela. 
Añade las yemas de huevo y remueve. 
Añade la manteca y poco a poco la harina hasta formar una masa que no se pegue a las manos. 
Deja reposar.

El requesón.
Mezcla el requesón, canela, azúcar, yema de huevo y ralladura de limón. 

Precalienta el horno a 180 ºC

Formardo. 
Pon una bola de masa no muy grande entre dos plásticos. 
Aplana con un rodillo. 
Quita el plástico superior y rellena con una cucharada de requesón. 
Con el plástico inferior ayuda a cerrar la masa y darle forma al robiol. 
Aprieta los bordes y corta en semicírculo dándole forma de empanadilla. 
Hornea entre 15 y 20 minutos, que estén un poco dorados. 
Cuando estén fríos espolvorea por encima azúcar glas.




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Greixera de faves

En un pequeño huerto, donde crecían habas que parecían tocar el cielo, una niña encontró una bola mágica enterrada entre la tierra. La sostuvo con cuidado y deseó que su amigo, el caballo castrado, pudiera correr libre y feliz de nuevo. A su lado, una serpiente sin dientes, que nunca había hecho daño a nadie, la observaba con ojos tranquilos. Aunque no podía morder, cuidaba del huerto con paciencia. Esa noche, bajo la luz de la luna, la bola brilló suavemente. Al amanecer, el caballo galopaba libre, la serpiente se enroscaba junto a las habas y la niña sonreía, entendiendo que a veces la verdadera magia está en el amor y la esperanza que damos.



Es tiempo de carnaval y en Mallorca en esta festividad hay un plato que, a muchos mayores, les gusta comer llamado fava parada, aunque, en este caso se usa la haba seca. Así que cuál fue mi sorpresa cuando en la plaza del pueblo el verdulero tenía habas frescas. Lo reconozco, tardé mucho en apreciar esta cazuela, pero no me arrepiento lo más mínimo. Es tan fácil de cocinar que solo necesitas buenos ingredientes, mi versión no lleva carne pero también es posible cocinarla con cerdo y "botifarrons". 


· GREIXERA DE FAVES TENDRES ·
(Cazuela de habas tiernas mallorquina)

Para 4 

Ingredientes
  • 3 ajos
  • 1 cebolla pequeña
  • 2 tomates (ramallet)
  • 2 zanahorias pequeñas
  • 3 patatas medianas
  • 1 alcachofa
  • Mejorana
  • Perejil
  • 4 almendras
  • Pimienta negra
  • Pimentón
  • Aceite de oliva virgen extra
  • 1/2 litro de caldo de verduras (o agua)
  • 500 gramos de habas tiernas (sin vaina)
  • 100 gramos de guisantes
  • Sal
  • 1 hoja de laurel
  • 4 huevos cocidos


Mise en place.
  1. Pica el ajo. 
  2. Corta la cebolla en brunoise. 
  3. Ralla los tomates. 
  4. Pela y corta la zanahoria en rodajas. 
  5. Pela y corta las patatas en cubos. 
  6. Pela y corta la alcachofa quedándote con el corazón. 
  7. Haz un picadillo con las almendras, perejil, mejorana, pimienta negra, pimentón y aceite.

Greixera.
  1. Haz un sofrito con el ajo, cebolla y tomate. 
  2. Añade el caldo (o agua) y las habas.
  3. Cuando hierva añade los guisantes, la zanahoria, las patatas, el picadillo, laurel y sal. 
  4. Que hierva hasta que las habas estén cocinadas. 
  5. Corta los huevos cocidos a cuartos y añádelos al guiso. 
  6. Apaga el fuego y sirve.




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Espinagada

Para Jaime Mas (hijo)

Valldemossa, 14 de agosto de 1911, calle Chopin nº 4. En esa calle nace Jaime Mas Estrades, en una familia humilde, con huerto familiar, en tiempos de escasez y necesidad. Tuvo que espabilarse pronto y, como muchos niños, dejó la escuela a edad temprana. Cinco hijos eran muchas bocas que alimentar y se necesitaban manos en el huerto para sacar adelante la cosecha. Almendros, avellanos, olivos y alguna encina; plantaban trigo, verduras y legumbres, y criaban cerdos y gallinas.

Tenim llom de porc negre —chillaba uno en el mercado.
Verdura, verdura per fer espinagada —cantaba otro.

Era la jerga del bullicioso mercado de la capital. Allí llevaban lo que cosechaba la familia y compraban lo imprescindible, además de un poco de tabaco que luego liaba en cigarrillos finos para que le durara unos días más.

El molinero les molía el trigo y, con la harina, podían hacer pan para comer un poco cada día, pues hasta la próxima cosecha no había más. Con la aceituna desechada hacían aceite y, con las buenas, conservas en salmuera. La matanza del cerdo ayudaba en la alimentación familiar, pero aun así había noches en las que la necesidad apretaba. Cazar y las fiestas del pueblo eran la única diversión que tenían.

Lejana queda la aventura que vivieron él y Sebastián, su amigo entrañable: aquella en la que, sin permiso, se fueron con los pescadores a faenar. Su huerto daba al Mediterráneo y los pescadores pasaban por allí camino de la playa, donde tenían sus botes. A veces había trueque, sobre todo cuando querían comer pescado, y les guardaban en el galpón del huerto sus artes de pesca.

Esa aventura no la olvidaron jamás. Fue la experiencia de sus vidas, decía Jaime a los 75 años, aunque significara el enfado de sus padres y trabajo extra en el huerto. La pesca fue tan buena, muchísima, que los botes regresaron llenos de pescado.

Montevideo, 14 de febrero de 1928. Con 16 años llega Jaime Mas Estrades a Uruguay, con una maleta de cartón, recién bajado de un barco que lo llevó de Mallorca a Barcelona y, de allí, a su nuevo país. En tercera clase, por supuesto; ya se sabe: agua tibia y comida escasa. Pero tuvo suerte: una pareja catalana de primera clase, que se dirigía a Argentina, lo ayudó y lo alimentó durante el trayecto. Siempre lamentó la pérdida de su dirección; estén donde estén, gracias.

Los tres varones de la familia partieron hacia allí para ayudar a los que se quedaron en Valldemossa, que bajo la protección de don Vicente Colom, amigo de la familia: un hombre bajito, calvo, de hablar pausado y lleno de bondad, que regentaba una panadería que se convirtió en el primer refugio para los que llegaban desde Valldemossa a Montevideo.

Jaime creció y formó su familia en Montevideo. Es de mayor cuando se recuerda el pasado y se añoran aquellas experiencias y personas que quedaron atrás en el momento en que “cruzó el charco”. Allí probó a elaborar sobrasada; orgulloso estaba él y su familia del resultado. Aún hoy la siguen elaborando, ya no solo por la raíz de una tierra lejana, sino por el recuerdo y el amor a una familia, a un padre, a unos abuelos, a una historia que creció lejos de aquí.

Noventa y cinco años después de su nacimiento, su vida en la tierra terminó. Quizá volvió a cruzar el mar; quizá quiso vivir su última aventura pescando en la playita junto al huerto; quizá aquel día los pescadores regresaron con los botes llenos y celebró la hazaña con ellos.





No sé si llamarlo de Valldemossa a Montevideo. Mi historia con Jaime data de hace poco tiempo. Un día recibí un precioso correo electrónico en el que Jaime me decía lo mucho que le gustan mis historias; las recetas también, pero especialmente las historias que escribo con tanto cariño, medio reales, medio inventadas. Se ve que le gustan más. Sinceramente, mi corazón se ensanchó de agradecimiento, porque nacen desde mi memoria hasta mi alma y ya forman parte de Circus Day casi tanto como las recetas.

Quiero recalcar aquí que muchas otras personas también me hablan de lo mucho que les gustan mis historias, y no quiero dejarlas atrás, pues son igualmente seguidoras de ellas. Gracias a todos.

Ya digo que unir la gastronomía de Mallorca y Uruguay no es fácil, pero como país que recibió a tantos españoles en su momento, imagino que algo de parecido tendremos, ¿no crees? Agradecida por la carta que recibí de ti, Jaime, contándome la historia familiar de tu padre, decidí que la receta de unión entre nosotros sería la espinagada, con cerdo, por supuesto, que para la matanza es importante, y con verduras; no las que plantabais en vuestro huerto familiar, Sa Sini, pero podría ser. Además, en Mallorca ahora es tiempo de comerla.

Vosotros tenéis vuestra empanada, aunque diferentes, ambas quizá deriven de la misma raíz. Espero que te guste, pues la historia de este post ya la sabes: es la de tu padre y también la he escrito desde el corazón.


· ESPINAGADA DE LLOM AMB COL ·

La masa
250 mililitros de agua
25 gramos de levadura fresca
125 mililitros de aceite de oliva
1 cucharada de manteca (opcional)
La harina que necesite

El relleno.
500 gramos de carne de cerdo
1/2 col pequeña rizada (Borretxona mallorquina)
2 puerros
3 ajos
2 cebolletas
Pasas

Condimento.
1 cucharada de manteca colorada disuelta
Pimentón
Pimiento rojo picante
Sal
Aceite de oliva

Para la masa.
  1. Disuelve la levadura con el agua y mezcla con los demás ingredientes hasta formar una masa de la misma consistencia que el pan. 
  2. Déjala tapada reposando durante 1 hora. 
  3. Mientras prepara el relleno. 

Mise en place.
  1. Corta el lomo en dados pequeños. 
  2. Limpia y corta la verdura en brunoise. 
  3. Ponla en un bol y condiméntala. 
  4. Precalienta el horno a 175 ºC

Formar las espinagadas.
  1. Pon papel de hornear sobre la mesa y separa en dos la masa (o en tres o no separar, depende del tamaño que quiera cada uno). 
  2. Aplana la masa en forma de círculo. 
  3. Forma un rectángulo con el relleno en el centro del círculo y cierra la empanada o bien con repulgue o bien juntando la masa como si fuera un sobre.  
  4. Cuece al horno durante 1 hora. 


Relato y fotografías @catypol - Circus day.
(Carta de Jaime Mas de su padre)

Tambó d'ametlla

Mamá le dije al señor Gustavo que viniera a comer, su hija está de viaje y no quiero que coma solo._ me comentó mi hija justo cuando iba a repasar la vajilla para asegurarme que estuviera perfecta. Y yo le dije a la señora Adelaida que también viniera, ¡uy! lo siento mami, no te lo comenté, se me olvidó, ayer la vi sentada en el parque y parece tan triste desde que su marido se fue._ fue el siguiente comentario que recibí de mi hijo pequeño, el salvavidas del vecindario. Bueno, al menos esta vez conozco a los comensales, hubo un año que me trajeron a un vagabundo y el pobre estaba más avergonzado que nosotros.

Bien, estas fiestas pondremos dos platos más, por ahora, veremos a medida que pasa el día qué sucede, conociendo a mi familia pueda que hasta Papá Noel venga a comer después de haber pasado su noche "loca" por el Mundo, y alguno de mis hijos lo hay convencido para que se apunte al evento. ¡Huuummm! se me olvidaba, debo incluir a Lolo, el amigo invisible de Marta, o vamos a tener una comida llena de berridos y reproches, ¡uff!, vale, tres platos más.

Cariño_ me dice mi marido mientras me besa. Le he dicho a mi jefe que se venga a comer, ya sabes que los divorcios son duros y él tiene a su familia lejos, no te importa ¿verdad?_sigue hablando mientras me ayuda a poner la mesa. Y ¡bueno! se me olvidaba que el "grandullón" también tiene un gran corazón, así que no me quejo. De acuerdo, pero tendréis que ayudar todos, invitados incluidos_ dije yo intentando poner voz seria, aunque por dentro me siento feliz de formar parte de una familia como la nuestra.  



Recuerdo mi niñez, el día de Navidad es el cumpleaños de mi madre y todos nos reuníamos en casa, somos una familia muy grande por lo que la mesa era laaargaaa, los chillidos presentes y el olor a comida también. En esa comida no faltaba el tambó d'ametlla, es nuestro guirlache, casero, fácil y sí, muy calórico, jeje, pero bueno, es Navidad, no?. 

Ten cuidado a quemarte, pero es un turrón de almendra fácil y muy dulce con el que si no te atreves a elaborar otros con éste puedes empezar y en poco tiempo ya lo tienes en la mesa, recuerda en dejarlo enfriar.

· TAMBÓ D'AMETLLA ·

Ingredientes
  • 200 gramos de almendras peladas y tostadas
  • 200 gramos de azúcar
  • 1 limón
Elaboración
  1. Pon una sartén al fuego, vierte las almendras y seguidamente el azúcar, deja que el azúcar se funda y remueve para que no se queme. 
  2. Mientras pon un poco de aceite o bien en un mármol o sobre una bandeja de metal. 
  3. Cuando toda la mezcla está bien fundida pasarla, con cuidado a no quemarte, sobre la bandeja y con el limón partido aplana el turrón. 
  4. Deja enfriar. 
  5. Una vez frío trocea con las manos.





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Calamar relleno

El Capitán Nemo, inusualmente locuaz, deleitaba a sus invitados con anécdotas sobre la arquitectura de la Atlántida, mientras el profesor Aronnax y el joven secretario Conseil reían ante las ocurrencias de Lord Harrington, un diplomático británico.

—Debo admitir, Capitán —decía Harrington, pinchando el tierno calamar—, que su cocina supera a la del mismísimo club Reform

—Es una receta secreta de mi cocinero, Lord Harrington —respondió Nemo con una leve sonrisa.

De repente el monóculo de Harrington cayó sobre su plato. Su risa se transformó en un hipo seco.

—Harrington, ¿se encuentra bien? —preguntó Aronnax, inclinándose hacia adelante.

—El... el mar... —balbuceó Harrington.

Su cuerpo se arqueó hacia atrás con rigidez. Un espasmo final recorrió sus dedos y Harrington se desplomó sobre el mantel de lino, derribando una copa de vino tinto que tiñó de rojo el calamar restante. Estaba muerto.

—Hans —dijo Nemo con voz de acero—, siempre me pregunté por qué un hombre con tus modales de la marina real británica acabaría en mi sala de máquinas.

—Lord Harrington sabía demasiado sobre las coordenadas de su base, Capitán —dijo el infiltrado con una voz desprovista de emoción—. El Almirantazgo no podía permitirse que viviera para ser rescatado. 

—Has profanado mi casa —susurró Nemo, y por primera vez, su voz tembló de una furia gélida—. En el Nautilus, la política de la superficie no tiene jurisdicción.

El infiltrado no gritó cuando lo arrastraron hacia la esclusa de aire. Sabía que, en las novelas de misterio de Nemo, no hay última página con un juicio; solo hay un epílogo de agua salada a mil metros de profundidad.




calamares rellenos circusday

El calamar debe cocinarse o bien breve y escasamente para evitar que las fibras musculares se endurezcan, o bien durante mucho tiempo para disolver el colágeno. Si se cocina rápidamente a 57 ºC, su carne queda húmeda y casi crujiente. A 60 ºC se enrosca y encoge, porque las capas de colágeno se contraen y exprimen humedad de las fibras musculares. Si se cocina suave y continuamente durante una hora o más, el colágeno duro y contraído se disuelve y forma gelatina, dando a la carne una suculencia sedosa. 

· CALAMAR MALLORQUÍN RELLENO ·

Para 4

Ingredientes
  • 4 calamares "de bou" medianos, limpios para rellenar
  • 12 Judias verdes, limpias
Para el arroz.
  • 120 gramos de de arroz redondo
  • 350 mililitros de caldo de pescado
  • 1 cebolla pequeña
  • 1 tomate de ramallet rallado
  • 5 gambones, limpios y cortados en trocitos pequeños
  • Sal y pimienta
  • Aceite de oliva virgen extra
Opciones para servir:
1.- servir con allioli.
2.- mientras se cocinan a la plancha hacer una mezcla de ajo, perejil y aceite y embadurnarlos bien, como la receta tradicional de calamares a la plancha.

Preparar el arroz para el relleno:
  1. Pica la cebolla en brunoise y sofríe en una sartén con dos cucharadas de aceite de oliva virgen extra unos minutos hasta que este transparente. 
  2. Añade el tomate y deja que se cocine con la cebolla. 
  3. Añade las aletas de los calamares picaditas y sofríelas unos minutos. 
  4. Agrega el arroz, rehoga 1 minuto.
  5. Vierte el caldo caliente y deja unos 16 minutos hasta que el arroz esté al dente. 
  6. En los últimos minutos añade los gambones cortados en trocitos pequeños.
  7. Salpimienta.
  8. Retira del fuego y deja templar, tapado.
  9. Rellena los cuerpos de los calamares con la ayuda de una cuchara, no rellenes a tope (generalmente dicen que el calamar de bou no encoge pero siempre lo hace un poco, así que mejor no rellenar hasta rebosar pues al ponerlos sobre la plancha se pueden romper o salir el relleno).
  10. Cuando estén rellenos introduce, a cada uno, 3 judías verdes (a modo de "patas"), que se asarán en la plancha con los mismos calamares por lo que no quedarán blandas, sino crujientes y con todo su sabor. 
  11. Si es otro tipo de calamar puedes cerrarlo con un palillo abajo, así te aseguras que no sale el relleno.
  12. Pon una sartén o plancha (si tienes barbacoa también es perfecto) con unas cucharadas de aceite y los cocina durante 3 - 4 minutos por cada lado.
  13. Saca y come inmediatamente sobre unas cucharadas de alloli.

calamar relleno de arroz circusday




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Pica pica

Iba María cargada de bolsas a casa de Catalina, su vecina, al principio cuando Catalina le pidió que la ayudase a montar una fiesta de vecinos a María le pareció una idea descabellada. __¿Para los vecinos?, ¿te has vuelto loca? ¡pero si los conocemos a todos!__decía ella con vehemencia. A Catalina, que tenía más años que ella y un porte más tranquilo, le pareció una idea fantástica para celebrar juntos todos los años de penuria que habían pasado, y así ya de paso, animar un poco la decadencia de la zona pues los apartamentos en las playas de la isla había hecho que al primer rayo de sol la gente saliera disparada de sus casas hacía su punto vacacional.

__¡Seremos pocos, mujer!, ¿no ves que todos los jóvenes están de vacaciones?. Haremos una bonita fiesta para saludarnos y contarnos las alegrías, ¡qué de penas está lleno el Mundo!. ¡Anda, ayúdame a montarla!__le contestó lenta pero firme en su decisión. Y María, por amor a Catalina, la ayudó encantada.

El barrio estaba precioso, la sombra de los árboles hizo más fresca la tarde de la fiesta, la gente, aunque con calor, se vistió con ropa bonita y de colores, se abrazaron unos a otros como si hiciera tiempo que no se vieran, la felicidad de volver a recordar por que eran vecinos les hizo rejuvenecer y disfrutar de la fiesta.

Al final, María y Catalina se miraron con ojillos de felicidad, habían llorado juntas y ahora reían más que nada, y por nada, era tiempo de mezclarse con todos, sin importar que les pasó, que pensaban cada uno y en que circunstancias vivieron. Todos reunidos en el mismo lugar hicieron una fiesta perfecta, mezclaban en el mismo plato las viandas, y mientras comían charlaban unos con otros, la mejor mesa que podían tener era la que ellos formaban.

pica pica circusday


· PICA PICA MALLORQUÍN ·

Para 2

Ingredientes 
Aceite de oliva virgen extra
250 gramos de cebolla
2 ajos
500 gramos de calamar o sepia (limpio)
300 gramos de tomate
1/2 guindilla
1 hoja de laurel
1 cucharada pimentón dulce
Pimienta negra
Sal
20 mililitros de ron dulce (Amazona)

Mise en place.
  1. Pica la cebolla en brunoise.
  2. Pica los ajos. 
  3. Corta a dados el calamar o la sepia.
  4. Ralla el tomate (también puedes usar de bote) 

Pica pica.
  1. Sofríe en una cazuela con aceite, la cebolla y el ajo, a fuego bajo.
  2. Cuando estén transparentes añade los calamares y rehógalos un minuto. 
  3. Añade el tomate, la guindilla, el laurel y el pimentón, remueve y salpimienta. 
  4. Por último añade el ron y deja cocinar, a fuego lento, unos 40 minutos o hasta que el calamar o sepia estén tiernos. 
  5. Prueba para comprobar el punto de sal, y también de picante (si te gusta muy picante añadir un poco de guindilla más).

Notas: 
  1. Acompaña con ensaladilla, como solemos hacer aquí con el "Variat", o cómelo solo. 
  2. También existe el pica pica de pulpo, como ves elegir un tipo u otro de cefalópodo es algo personal o familiar, en los bares que lo sirven, el picapica suele ser de sepia. 
  3. Otra opción en la elaboración del picapica es poner pasas, para contrarestar un punto el picante, en este caso, el ron mallorquín es suficientemente dulce y me gusta más.

pica pica mallorquin circusday


Así se come el "variat" mallorquín, como ves es una mezcla de diferentes elaboraciones en el mismo plato, cada cual elige lo que quiere comer, las opciones: ensaladilla, albóndigas, picapica, tortilla española, coliflor rebozada...un lugar que no debes perderte para comerlo en Palma es la Bodega La Rambla.

bodega la rambla collage circusday

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Coques

Nueve meses después de mi nacimiento nos trasladamos a vivir a casa de mi abuela materna, mi abuelo había fallecido, ella tenía una casa grande y se decidió que fuéramos a vivir allí. En mi familia, aunque los hombres han sido importantes, en realidad son las mujeres las que "tienen el poder". Mi abuela madre de ocho hijos fue todo genio y figura. Mi madre, madre de cinco hijos, es paciencia y control. Y mis hermanas mayores, son una mezcla de ambas; abuela y madre. Nuestro ritual familiar era reunirnos en Semana Santa para hacer empanadas y robiols, la coca se come todo el año. No es una receta complicada, y el resultado es muy rico, la coca es sobradamente conocida en el Mediterráneo, y aunque varía dependiendo de la comunidad, aquí en Mallorca es típica la de "Trempó" y la de verduras, entre otras. 



La palabra coca significa en occitano còca, que tiene relación con kok, una palabra holandesa que significa pastel, de donde también se deriva el cake inglés. El origen de este pan o pastel es incierto pero la teoría más común es que surge de las masas sobrantes de los panes que no subían adecuadamente y que las amas de casa emplearon par aprovechar. Las cocas son preparaciones de sabor dulce o salado sobre una masa de pan muy típicas de toda la región mediterránea española. Son una de las recetas que podemos encontrar con todo tipo de ingredientes si hacemos un viaje por Cataluña, la Comunidad Valenciana o Baleares.


· COQUES MALLORQUINES ·

La masa (2 bandejas de horno)
  • 150 mililitros de manteca fundida
  • 250 mililitros de aceite de oliva
  • 250 mililitros de agua
  • 10 gramos de levadura fresca
  • Harina, la que tome

"Trempó"
  • 400 gramos de tomate
  • 200 gramos de pimiento verde (blanco mallorquín)
  • 250 gramos de cebolla
  • 1 ajo
  • Sal
  • Pimienta
  • Pimentón
  • Aceite

Verduras
  • 400 gramos de acelgas (sin las pencas)
  • 2 Cebolletas
  • 3 Tomates
  • Sal
  • Pimienta 
  • Aceite

Precalienta el horno a 200 ºC

La masa.
  1. Mezcla los ingredientes líquidos con la levadura hasta disolverla, y ves añadiendo harina hasta que la masa no se te pegue a las manos. 
  2. Sigue amasando hasta conseguir una masa lisa.
  3. Deja reposar la masa.
"Trempó".
  1. Corta la verdura a cuadraditos, alíñala con sal, pimienta, pimentón y aceite.
  2. Aliña con sal, pimienta y aceite.
Verduras.
  1. Corta las acelgas en chiffonade, la cebolleta en brunoise, 2 tomates en concasse y 1 en rodajas. 
  2. Aliña con sal, pimienta y aceite.
Montaje "trempó".
  1. Unta dos bandejas del horno con manteca.
  2. Extiende la masa por encima dejando los bordes un poco más altos. 
  3. Escurre el trempó y distribúyelo sobre la primera masa. 
  4. Hornea durante 40 minutos.

Montaje verduras.
  1. Con la otra bandeja, extiende las verduras por encima de la masa.
  2. Coloca sobre ella toda la verdura y las rodajas de tomate. 
  3. Hornea durante 40 minutos.

Deja enfriar antes de comer.


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La Pescateca

Por mi residencia fuera de la ciudad o por qué no me desplazo con asiduidad al centro de la misma, os cuento que suelo ir poco a los mercados municipales de Palma de Mallorca, a no ser que tenga que desplazarme cerca por cualquier gestión. Lo sé, me pierdo muchos productos frescos, de calidad y variados. Lo que más me molesta es no tener una pescadería cerca, ni tampoco de confianza, así que es lo que menos se cocina en casa. Pero, hoy ya puedo decir que eso se acabó gracias a La Pescateca. Os preguntaréis, qué es La Pescateca? es el primer mercado de pescado fresco online de España. La forman un grupo de profesionales con dilatada experiencia en el ámbito de las Ciencias Marinas y Pesquerías por un lado, y en el mundo de las Pescaderías de los Mercados Locales por otro. 

Juana Durán, una mujer emprendedora, mamá con poco tiempo para compras, como nos pasa a muchos, que decidió a cubrir esa necesidad y facilitándonoslo también a los demás. Usando una plataforma, ya común y familiar; Internet, poder hacer la compra de pescado, directamente del mercado, eligiendo el vendedor, cómodamente, en cualquier momento del día, teniendo las mismas opciones que si la comprásemos In situ pero con la ventaja que nos la traen a casa o a la oficina, sin perder frescor, sin parkings, ni colas, sin molestias de horarios y prisas. Existe un pedido mínimo para llevártelo con reparto gratuito, y reparten en todos los municipios de la isla y también en el resto de las islas Baleares, además también en la Península.

Pero, no se acaba aquí la propuesta, no sólo preparan y venden pescado, no sabes qué pescado quieres comprar?, dudas qué puedes cocinar con él?, pues también tienen cestas, adaptándose a cada familia, gustos y número, pescado blanco o azul, local, marisco, y menús y recetas para cocinar lo que compres, tranquilidad, te facilitan las dudas en todo momento garantizándote el producto. También existe un número de teléfono por si lo de Internet te agobia y prefieres que te atienda alguien, está pensado para todo tipo de familias, incluso para aquellas que las nuevas tecnologías no son de su gusto, y según a la hora que llames te lo pueden servir el mismo día, genial, no crees?

Cómo funciona? fácil, seleccionas los productos y los añades a la cesta de compra, puedes ver los detalles del producto elegido si quieres, elegimos las cantidades y podemos comparar las diferentes opciones que te da cada vendedor. En el caso de que te lo lleven a la oficina y no tengas nevera allí no hay problema, puede pedir la neverita, sólo cuesta 4,50 € y la tienes para próximos pedidos, se conserva el producto hasta 8 horas, (guarda los acumuladores y llévalos congelados con la nevera si tienes que recibir más producto). Los horarios de entrega se adaptan a los tuyos, horarios de oficina para facilitarnos la recogida, pero también se puede recoger en el mercado si queremos o nos va mejor.



Mi primera experiencia?, la cuento; yo dudaba, la verdad, quería comer pescado, pero el marisquito también me gusta, ains! bueno, bueno...al final me decidí, entre otros pescados, por pescado para caldo (morralla o peix de sopa) para hacer un arrocito con berberecho y mejillón gallego, un plato sencillo, sencillo, con sabor a mar y delicioso. Como no iba a estar en casa el pedido lo recibió mi marido en la oficina a la hora convenida, en una caja acondicionada para el uso, bien envuelto y preservando el frío con acondicionadores de frío para llegar a casa en la mejor condición, y así fue, el pescado fresco, limpio, cortado como había pedido y envasado al vacío. Estoy muy satisfecha, así que sí, repetiré, me pareció fácil, fácil, y totalmente aconsejable, ya tengo solucionado el no tener una pescadería cerca ya que la tengo más cerca que nunca.

Un consejo: sabemos de las largas colas que se forman, cuando se acerca Navidad, en las pescaderías de los mercados, no lo dudes, agiliza tus compras, usa La Pescateca, prueba, que seguro repites, tienen muchísimos pescados y mariscos. No te fías por qué no los ves? por eso el pescadero se compromete a servirte lo mejor y más fresco que tenga, sin trampas, y no, no mal pienses, no es pescado que le sobra, es pescado del día, traído de la lonja, también puedes hablar con los pescaderos si quieres, te convencerá. Aprovecha, y todo el tiempo que te ahorres en la cola del mercado úsalo para disfrutar más de la familia y amigos. 


· ARROZ CALDOSO CON MEJILLONES Y BERBERECHOS ·


Ingredientes.
1 cebolla pequeña picada en brunoise
2 dientes de ajo, picados
2 cucharadas Aceite de oliva
2 tomates (de ramallet), rallados
1 cucharadita de pimentón dulce
50 mililitros de vino blanco seco
1 litro de caldo de pescado casero
200 gramos de arroz redondo
Sal
Pimienta negra
250 gramos de berberechos gallegos limpios 
250 gramos de mejillones gallegos (limpios y sin barbas).

Elaboración
  1. Sofríe en una cazuela la cebolla y el ajo con el aceite de oliva. 
  2. Cuando esté pochada añade el pimentón, el tomate y el vino. 
  3. Rehoga hasta que el sofrito esté bien cocinado. 
  4. Agrega el arroz y rehoga con el sofrito. 
  5. Vierte el caldo de pescado caliente. 
  6. Salpimienta. 
  7. Cocina 18 minutos, remueve de tanto en tanto para que no se pegue. 
  8. Cuando falten 7 minutos para finalizar, incorpora los berberechos y los mejillones.


Contacta con ellos si tienes duda de cómo realizar tu pedido o para cualquier otro tipo de consulta
Por teléfono: 615 419 712 (9:00-18:00 h)
Por email: info@lapescateca.com

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