- 400 gr. calamares (en mi caso chipirones)
- 3 huevos grandes
- 2 cebollas medianas
- Unos tomates Cherry
- 500 gr. salsa de tomate


El bacalao rebozado y frito, cortado en tiras alargadas, recuerda a pequeños soldados en formación.
El pimiento rojo asado o frito, colocado encima o al lado, evoca la banda roja del uniforme de los tercios españoles.
Así, el plato se convirtió en una especie de homenaje culinario, irónico y castizo, a una victoria militar. Los soldaditos de Pavía nacen en el entorno de:
Cocina del siglo XIX y principios del XX
Aprovechamiento del bacalao en salazón, barato, duradero y muy común en el interior de España
El bacalao era ideal para épocas de Cuaresma y para alimentar a clases populares, lo que ayudó a que el plato se difundiera rápidamente.
Ingredientes (4 personas)
Para el bacalao
500 g de bacalao salado
Agua fría (para el remojo)
Para la masa del rebozado
150 g de harina de trigo
200 ml de agua fría
6 g de sal
1 diente de ajo (5 g), muy picado
10 g de perejil fresco, muy picado
6 g de levadura química tipo en polvo
8–10 hebras de azafrán
Para freír
500 ml de aceite de oliva suave o girasol alto oleico
Para acompañar
2 pimientos rojos grandes (350–400 g)
10 ml de aceite de oliva virgen extra
Sal al gusto
Para la salsa de pimiento asado y chile
150 g de pimiento rojo asado
20 ml de aceite de oliva virgen extra
1 cucharada de agua o caldo suave (15 ml)
1 pizca de chile (al gusto)
Sal
1.- Desalar el bacalao
Remoja el bacalao durante 24 horas, en frío, cambiando el agua 2–3 veces.
Retira piel y espinas, corta en tiras alargadas y sécalas muy bien.
2.- Asar los pimientos
Asa los pimientos enteros al horno a 200 °C hasta que la piel esté bien tostada.
Tápalos y deja sudar, pélalos y córtalos en tiras. Reserva parte para la salsa.
3.- Infusionar el azafrán
Tuesta ligeramente las hebras de azafrán y machácalas.
Mézclalas con 2 cucharadas del agua de la receta para extraer aroma y color.
4.- Preparar la masa
Mezcla harina y sal. Añade el agua poco a poco hasta obtener una pasta ligera.
Incorpora el ajo, el perejil y el azafrán infusionado.
Justo antes de freír, añade la levadura.
5.- Freír los soldaditos
Calienta el aceite a 180–190 °C.
Reboza el bacalao con ayuda de una cuchara y fríe en tandas pequeñas hasta dorar.
Escurre sobre papel absorbente.
6.- Salsa de pimiento asado y chile
Tritura el pimiento asado con el aceite, el agua o caldo, la sal y una pizca de chile.
Debe quedar una salsa sedosa, ligeramente picante y equilibrada.
7.- Presentación
Sirve los soldaditos bien calientes, acompañados de tiras de pimiento rojo asado y la salsa aparte o en la base del plato.

Catypol
26.11.12
Siempre que llegaba al final de un año no lo sentía así. Sí, se decía, de acuerdo, es lo que piensa la mayoría, pero en realidad, pensaba ella, mi año se acaba un día antes de mi cumpleaños. El año que termina para todos no es especial, ni el primer día del año es diferente, sino una continuación de lo mismo.
En cambio, "mi año" comienza con un beso de mi familia, un —¡Levántate que hoy es tu día!—, un desayuno especial con tortitas, una fiesta con mi tribu, soplando velas, cantando “Feliz cumpleaños” y regalándome —¡Sí, cariño!— todo el día, hasta que me vuelvo a la cama y guardo como un tesoro ese día, con fotos, con dibujos, con recuerdos que, aunque pasen los días, siempre me hacen sonreír.
Ese, ese es mi principio de año, el que no lleva etiquetas, ni propósitos de dietas ni la promesa de que el año que viene será mejor, el que celebro con más amor.
Y para ti, ¿cuándo empieza tu año?.
- 240 mililitros de leche
- 2 porciones de espinacas congeladas
- 1 huevo
- 180 gramos de harina de garbanzo
- 1 cucharadita de levadura en polvo
- 1/2 cucharadita de bicarbonato
- 1/2 cucharadita de sal
- 2 cucharadas de Aceite de oliva virgen extra
- Pon la leche y las espinacas en una batidora. Yo lo he hecho con la Thermomix. Bate hasta obtener una mezcla líquida sin grumos.
- Añade los demás ingredientes y vuelve a batir hasta que la masa sea más espesa y también sin grumos.
- Calienta una sartén con un poco de aceite. Cuando esté caliente, vierte un cucharón de masa. Ten cuidado de no calentar demasiado la sartén para que las tortitas queden verdes y no se pongan marrones al cocinarlas.
- Cocina las tortitas una a una, dándoles la vuelta y dejando que se hagan unos minutos por cada lado.
- Sirve con lo que más te guste.
Catypol
7.1.12
- 1 láminas de masa de hojaldre
- 1/2 cebolla picada y 1 ajo picado
- 1/2 brócoli pequeño
- 50 gramos de champiñones limpios y troceados
- 1 bolsa de cuatro quesos
- Sal al gusto
- 1 huevo para dar color a la masa
- Aceite para pochar
- Precalienta el horno a 180 ºC.
- Cocina el brócoli, ya sea hirviéndolo o al microondas si viene en bolsa.
- Mientras tanto, en una sartén con un poco de aceite, sofríe la cebolla, el ajo y los champiñones.
- Cuando esté todo cocinado, mezcla el brócoli (puedes cortar el brócoli en trozos más pequeños si prefieres) con la mezcla de la sartén en un cuenco.
- Salpimienta al gusto y añade la bolsa de cuatro quesos rallados. Mezcla bien.
- Sobre la mitad de una lámina de masa, esparce la mezcla preparada y cierra con la otra mitad, sellando los bordes con un tenedor.
- Pinta la masa con huevo batido.
- Hornea durante 30 minutos o hasta que la masa esté dorada.
Sirve caliente, cuando el queso esté completamente fundido.
Catypol
18.11.11
Había viajado a tantos lugares como años tenía, por trabajo, por placer, por familia, y siempre volvía al mismo lugar: su casa, o lo que ella consideraba su hogar. Tantas veces le había atraído quedarse en otro diferente, pero cuando se paraba a pensar, su hogar solo era aquí, y eso la hacía volver.
¿Podía decir que ya nada le asombraba? ¡Mmm, no! Todavía tenía curiosidad, todavía se sentía sorprendida cuando algo le llegaba al corazón. Como aquella vez, en la India, cuando una chica, casi una niña, servía en un pequeño restaurante familiar y le aconsejó que probara un curry de sandía, que según ella era famoso por la zona, aunque no viera demasiada gente allí sentada para tomarlo. Y sí, sabía bien: era especiado y sencillo, como debía ser. Ese día fue toda una sorpresa, no solo por descubrir el curry de sandía, sino también por la belleza del lugar y de la chica.
Y cuando llegaba a casa, intentaba acordarse de todos los detalles del viaje: los aromas, la gente, la cultura y también los sabores. Intentaba reproducirlos en un librito de viaje que, curiosamente, nunca llevaba consigo cuando viajaba. Le producía más placer volver a viajar en sus recuerdos una vez en casa. Allí escribía todo cuanto había vivido, hacía pequeños dibujos cuando no conseguía definirlo con palabras, anotaba horarios de vuelos, nombres de barcos o enganchaba fotos o entradas de cualquier cosa: teatro, museos, metro...
Después de haber sacado todo de la mente, guardaba el librito en su estantería de los viajes, segura de que, si algún día alguien la heredaba, viviría como una gran aventura la historia de alguien que, aunque viajara mucho, siempre volvía a su hogar.
- 220 gramos de sandía
- 200 mililitros de sandía licuada
- 1/2 cucharadita de cayena
- 1/2 cucharadita de cúrcuma en polvo
- 1/2 cucharadita de cilantro en polvo
- 1/4 cucharadita de comino en polvo
- 2 cucharaditas de zumo de limón
- 1 ajo prensado
- 1 cucharadita de jengibre rallado
- 2 cucharadas de aceite
- 1 pizca de sal
- Corta y despepita la sandía. Con una parte, licúa hasta obtener el zumo; reserva la otra mitad en dados.
- En el zumo de sandía, mezcla la cayena, la cúrcuma, el cilantro, el comino, el ajo, el jengibre y la sal.
- Calienta el aceite en un wok o sartén y añade el zumo especiado de sandía. Baja la intensidad del fuego y cocina durante 3 minutos.
- Añade el zumo de limón y los dados de sandía. Remueve con cuidado para integrar y deja cocinar unos 3 minutos más.
Marta estaba sentada en su regazo. Balbuceaba mientras el vaivén de su cuerpo, con el que intentaba tranquilizarla, empezaba a hacer efecto en la niña. Canturreaba por lo bajo una canción de cuna, vieja y casi olvidada, pero que se negaba a actualizar para no perder sus raíces.
La noche había sido muy larga. Marta no la había dejado descansar y su cuerpo estaba ya al límite. Habían comido tortillitas de arroz para llenar el estómago, y ahora solo deseaba que la nana hiciera efecto y la dejara tranquila y dormida... para poder hacer ella lo mismo. ¡Dios, cómo echaba de menos los tiempos pasados!
No es que no quisiera a la niña. La amaba. La había llevado dentro durante siete meses. La pequeña tuvo prisa por salir, y casi no lo cuenta cuando se puso de parto. Al final, una cesárea decidió cómo llegaría al mundo, porque su cuerpo no daba para más. Y medio año después, seguía casi en el mismo estado.
A pesar de todo, la unión que había entre ellas era fuerte, y eso la llenaba de orgullo. La hacía sonreír, la calmaba y le daba fuerzas para seguir adelante. Ya volvería la energía, cuando tuviera que volver.
Esta entrada me recuerda mis noches sin dormir después de tener a mi hijo. ¡Dios! Esas comidas a deshoras, esas ganas de salir corriendo cuando no dormía... El arroz es uno de mis ingredientes preferidos, así que no le digo que no, incluso si la tortilla no lleva patata, sino arroz.
Si te digo que esta receta tiene muchos años...
Si te digo que era parte de un coleccionable de recetas de una revista (una de esas que ya han desaparecido)...
Si te digo que esta es mi primera vez haciéndola, pero no será la última...
Y que el resultado nos encantó...
Pues bien, esta es mi receta para el concurso de tortillas de Canal Cocina. Y aunque gané, no pude disfrutar del premio porque era en Madrid y en ese momento no podía viajar. Aun así, estoy muy feliz de haber ganado.
Ingredientes para 4 tortillitas
- 1 taza de arroz hervido
- 4 huevos
- 100 gramos de jamón cocido
- 50 gramos de pechuga de pollo (puede ser fiambre o pollo asado)
- 50 gramos de queso mozzarella rallado
- Sal y pimienta al gusto
- Aceite para freír las tortillas
Elaboración
- Corta el jamón y el pollo en trocitos pequeños.
- Incorpóralos al arroz hervido junto con el queso rallado.
- Salpimienta al gusto y mezcla bien con los huevos.
- Pon al fuego una sartén pequeña con un poco de aceite.
- Forma tortillitas con la mezcla y cocínalas hasta que queden doraditas por ambos lados.











