Señoras y Señores,

Bienvenidos a Circus Day

image
Hola,

Soy Caty y dirijo este circo

Foodie, diseñadora gráfica, cuentacuentos y aficionada a la fotografía es un resumen de lo que encontrarás aquí, un circo lleno de recetas, historias y espectáculo. Señoras y señores, mesdames et messieurs, ladies and gentlemen, bienvenidos a Circus day, espero que te guste el show.

The Show

En el blog

Towel crepe rolls

[DESEOS]
Besos en la frente
El sonido de la lluvia
El olor después de la lluvia
Abrazos inesperados
Nada más que cielos azules
La luz de verano
Sonidos del mar
El cantar de los pájaros
Envolverse en una toalla suave y grande
Enamorarse de los detalles
Japón en primavera
Libros, té y una deliciosa crepe enrollada





Se considera una receta relativamente nueva, popularizada a través de plataformas como TikTok, con influencias de la repostería de estilo asiático. Se llama "Towel" (toalla) debido a la técnica de enrollado, que crea capas similares a una toalla enrollada. Se diferencia de la tarta milcreps (crepe cake) tradicional en que las creps se disponen en una fila, se rellenan y se enrollan juntas formando un tronco o rollo compacto. Para que sea más rápido de hacer y fácil, la versión con obleas de arroz es lo más top ahora y además sin gluten.



· TOWEL CREPE ROLLS ·


Ingredientes
  • Fresas
  • Nata montada
  • Azúcar o eritritol
  • Obleas de arroz
  • Cacao, fresas y menta (para decorar)
Elaboración
  1. Moja las obleas de arroz en agua, no dejes que se ablanden demasiado. 
  2. Coloca encima de la mesa tres obleas superpuestas una encima de la otra por un lado. 
  3. Esparce por encima la nata montada y trozos de fresa. 
  4. Cierra las obleas enrollándolas de un lado y enrollándolas por un lado hacía el otro. 
  5. Espolvorea cacao en polvo por encima y decora con fresa y menta.


Texto, vídeo y fotografías @catypol - Circus day.

Carpaccio de higos con jamón

Deseo
Deseo que al soplar todo vuelva a su estado normal.
Deseo que al palmear mis manos sea porque acompañan una bonita melodía.
Deseo vibrar por emoción y no por miedo.
Deseo ser pequeña, pero con intención grande.
Deseo ver a través y no dejar que la luz me ciegue.
Deseo llegar tarde y entera antes que pronto y rota.
Deseo correr sin ser perseguida.
Deseo amar sin ser castigada.
Deseo una mente clara, sin carpaccios de nada.
Deseo un día de lluvia si limpia el ánimo.
Deseo un día de sol si llena el alma.
Deseo gritar si es de felicidad
o quedarme muda, pero solo si hace falta.

Carpaccio de higos, jamón y queso

Higos, jamón y queso de cabra


Los higos son uno de los frutos más antiguos cultivados por la humanidad y su historia está entrelazada con el origen de la agricultura. Restos arqueológicos hallados en el valle del Jordán demuestran que el ser humano ya domesticaba la higuera hace más de once mil años, adelantándose incluso al cultivo del trigo y las legumbres. Esta fruta, originaria de Oriente Próximo, se expandió rápidamente por toda la cuenca del Mediterráneo gracias a los fenicios y a los navegantes de la Antigüedad.

En el Antiguo Egipto, los higos se convirtieron en un alimento básico y sagrado, utilizándose tanto en la dieta diaria como en ofrendas funerarias para los faraones. Posteriormente, en la Grecia clásica, el higo alcanzó un estatus de honor al ser considerado el manjar predilecto de los atletas olímpicos, quienes lo consumían como una fuente natural de energía rápida durante sus entrenamientos. El propio Platón era un devoto consumidor de esta fruta, lo que le valió el apodo de «filósofo filóhigo» debido a su creencia de que potenciaba la inteligencia.

La Antigua Roma heredó esta devoción culinaria y expandió el cultivo del higo por todo su imperio, integrándolo en recetas tanto dulces como saladas. Los romanos descubrieron que los higos secos eran el alimento perfecto para los soldados en campaña debido a su larga conservación y alto valor calórico. En esta época, el higo también poseía una fuerte carga simbólica de fertilidad y prosperidad, estando presente en los banquetes de las clases altas y en las celebraciones populares.

Durante la Edad Media, el cultivo del higo se consolidó en la península ibérica gracias a la influencia de la cultura andalusí. Los árabes perfeccionaron los sistemas de regadío y las técnicas de secado, convirtiendo al higo seco en un producto de exportación clave y en un pilar de la repostería medieval. Al ser un endulzante natural en una época donde el azúcar era un lujo prohibitivo, el higo se utilizaba para espesar salsas, endulzar guisos de carne y preparar panes energéticos que consumían tanto campesinos como viajeros.

Con la llegada de la Edad Moderna y los viajes de exploración, los misioneros españoles transportaron las primeras higueras al continente americano durante el siglo XVI. El clima de zonas como California y Perú resultó ideal para su desarrollo, dando lugar a variedades famosas como el higo «Misión». En la actualidad, el higo ha pasado de ser un recurso de supervivencia y un endulzante básico a ocupar un lugar de honor en la alta cocina global, donde se valora su versatilidad para contrastar con quesos maduros, carnes de caza y postres sofisticados.

Esta receta no es sofisticada ni de alta cocina; es una elaboración sencilla pero tan deliciosa que convertirá a todos sus ingredientes en auténticos protagonistas de tu mesa.

Carpaccio de higos


Ingredientes para 4:
  • 8 higos o brevas
  • Queso de cabra, a trocitos
  • Jamón ibérico
  • Semillas de calabaza y girasol
  • Aceite de oliva virgen extra
Elaboración:
  1. Pela los higos, ponlos entre dos hojas de film transparente y con un rodillo de cocina aplánalos hasta dejar una masa de higos fina. 
  2. Guarda en el congelador mínimo 1 hora. 
  3. Para prepararlo para servir deja atemperar unos 5 minutos sin papel film, encima del plato que quieras servirlo. 
  4. Esparce por encima unos trocitos de queso de cabra, un poco de jamón y unas semillas de calabaza y girasol. 
  5. Rocía con un poco de aceite de oliva virgen extra y sirve.

Mira cómo prepararlo paso a paso:




Preguntas frecuentes

¿Cuál es la diferencia entre higos y brevas?

Las brevas son el primer fruto de la higuera, más grandes y que maduran en junio-julio. Los higos son el segundo fruto, más pequeños y dulces, que maduran en agosto-septiembre. Ambos funcionan igual de bien en esta receta.

¿Se puede hacer el carpaccio de higos sin congelar?

El paso del congelador es clave para conseguir la textura característica del carpaccio. Sin él, los higos se aplastan pero no mantienen la forma. Con una hora en el congelador quedan perfectos y se pueden preparar con antelación.

¿Con qué más se puede acompañar el carpaccio de higos?

La miel de romero, los frutos secos tostados como nueces o pistachos, el rúcula o el queso azul son combinaciones excelentes. El jamón ibérico y el queso de cabra son los clásicos que nunca fallan.


Relato, fotografías y vídeo @catypol - Circus day.

Helado de almendra casero

Eran tiempos modernos, me decía mi abuelo, y yo lo miraba con interrogantes. Eso le hacía sonreír.
Era un hombre alto —o eso pensaba yo—, pues cuando estaba al lado de mi abuela parecían la una y media, y eso me hacía sonreír a mí.

Cuando hacía un sol de justicia, como decía él, se sentaba bajo el parral, cigarro en boca, gorra campesina y la mirada perdida en el campo. Sus tierras estaban llenas de almendros: los cuidaba, los recogía y llevaba las almendras a la cooperativa para que las pelasen con aquellas grandes máquinas.

Cuando iba a recogerlas, siempre me llevaba con él. Me decía:
—Seguro que se quedan una buena parte de mis almendras.
Luego se encogía de hombros y me sonreía… o lo que yo pensaba que era una sonrisa, pues sus finos labios dibujaban una línea un poco más larga de lo habitual.

Nunca supe si era cierto lo que decía o si simplemente era su forma de quejarse por algo que no podía controlar. Gran parte de las almendras se vendían a la cooperativa, y una pequeñísima parte nos la llevábamos a casa, para el turrón o para el helado, según las ganas de trabajar de mi abuela. Porque de eso se encargaba ella; él decía que ya había hecho su parte.

Ahora sí que llegaron los tiempos modernos: en el campo del abuelo ya no hay almendros. Poco a poco fueron desapareciendo. Él tampoco está ya. No es nostalgia… o quizás sí, un poco.

Cada vez que como helado de almendra recuerdo su sonrisa —o lo que yo pensaba que era su sonrisa— y la imagen de verlo sentado bajo el parral, cigarro en boca y gorra campesina, atraviesa mi mente. Entonces sonrío.


Helado de almendra casero

Helado con almendras


El helado de almendra tiene su origen más antiguo en la China del año 2000 a. C., donde las clases nobles ya mezclaban nieve de las montañas con arroz, frutas y leche de almendra para crear un postre refrescante. Esta costumbre viajó a través de la Ruta de la Seda hacia el Imperio persa, donde refinaron la técnica combinando el hielo con jugos de frutas y frutos secos molidos. Los antiguos romanos, bajo el mandato del emperador Nerón, adoptaron métodos similares al triturar hielo alpino con miel y pastas de frutos secos locales.

Durante la Edad Media, el mundo árabe perfeccionó estas preparaciones introduciendo el azúcar de caña en lugar de la miel, dando vida al sharbât (el antepasado directo del sorbete). Los árabes introdujeron extensos cultivos de almendros en la cuenca del Mediterráneo, especialmente en Sicilia y el sur de España. En estas regiones, la leche de almendra se convirtió en un ingrediente fundamental para los postres helados, ya que permitía una textura cremosa ideal durante los periodos de ayuno religioso en los que no se podía consumir leche de origen animal.

El gran cambio hacia el helado moderno ocurrió en el siglo XVII en Europa, cuando el siciliano Francesco Procopio dei Coltelli inventó una máquina homogeneizadora que lograba mezclar de manera uniforme el azúcar, el hielo y los sabores culinarios. A partir de este momento, las recetas comenzaron a incorporar crema de leche y yemas de huevo. La combinación de esta nueva base láctea con la almendra tostada y molida se transformó rápidamente en un clásico de las cortes reales de Francia e Italia debido a su sutil equilibrio entre dulzor y textura.

Con la llegada de la refrigeración industrial en los siglos XIX y XX, el helado de almendra se democratizó a escala global. En regiones como la Comunidad Valenciana o las islas Baleares, se consolidó como uno de los sabores artesanales más tradicionales, vendiéndose inicialmente en carritos callejeros refrigerados con hielo y sal. Hoy en día, el helado de almendra mantiene su relevancia internacional tanto en su versión tradicional de crema de fruto seco como en las nuevas alternativas veganas elaboradas directamente con leche de almendra.


Helado con almendras casero

Recuerdo perfectamente las fiestas del pueblo en verano. San Bartolomé es el patrón y se celebra el 24 de agosto. Ese verano en concreto, siendo yo una niña pequeña, estaba sentada en la plaza del pueblo con mi madre y mi hermano menor. Habíamos ido a ver un concurso de helados hechos con la heladera tradicional, esa de manivela y hielo. No tanta gente tenía una, pero aun así participaron las familias suficientes como para que no se anulara el certamen. Me debió de impresionar muchísimo, porque es un recuerdo que conservo muy vivo: el helado que ganó fue uno de melón. Y sí, lo probé. Creo que nunca he vuelto a comer un helado de melón tan rico; de hecho, no he vuelto a probarlo porque jamás volví a verlo en ninguna parte.

Durante mis veranos infantiles, el postre de los domingos siempre era helado. Específicamente, helado de almendra que mi madre elaboraba a base de un preparado mallorquín de azúcar y almendra (o a veces de avellana). En invierno, el postre dominical cambiaba por el flan. Al llegar la adolescencia todo aquello se perdió; eran otros tiempos. Ahora, la nostalgia lo ha traído de nuevo. La nostalgia... o quizás el hecho de que los helados suelen ser para el verano, aunque se puedan disfrutar todo el año si a uno le apetece. Aquí te traigo mi versión para que salga cremoso y no un bloque duro.


Helado de almendra con leche fresca


Ingredientes

  • 1 litro de leche entera y fresca 
  • 180 g de almendras peladas (o harina de almendras)
  • 100 g de azúcar 
  • 100 g de miel o azúcar invertido
  • La piel de 1 limón (sin la parte blanca)
  • 1 rama de canela
  • 11 g de fécula de arroz 

Paso 1: Infusionar y espesar 
  1. Pon en el vaso de la Thermomix el litro de leche entera, el azúcar y la miel, la piel de limón, la canela y la fécula.
  2. Programa 8 minutos, 90°C, velocidad 2. 
  3. Retira la piel de limón. Vierte esta leche en cubiteras. Deja enfriar y métela al congelador hasta que esté congelada.

Paso 2: El día del helado
  1. Pon las almendras en el vaso limpio y seco. Pica 25 segundos, velocidad progresiva 5-10 hasta que se hagan harina fina. O usa harina de almendra directamente.
  2. Saca los cubitos de tu leche ya cocinada y congelada. Déjalos unos minutos sobre la encimera para que no estén como el granito.
  3. Añade los cubitos al vaso junto con la harina de almendra. Programa 1 minuto y medio, velocidad 5-10, ayudándote con la espátula por el bocal si es necesario, hasta que veas que se forma una crema helada perfecta, sin un solo cristal de hielo.

Notas: 
Si no tienes Thermomix hazlo con la túrmix o con un procesador de alimentos, pero que las almendras sean en harina y no enteras así será más fácil, si no usa harina de almendras directamente.


Preguntas:

¿Por qué leche entera fresca?

Porque es mucho mejor que la que se vende en tetrabrick para el helado. La leche fresca solo se pasteuriza (se calienta suavemente a unos 72º C). Al mantener sus proteínas intactas, estas tienen una capacidad mucho mayor para atrapar el aire y la grasa durante el batido en la Thermomix. El resultado es un helado notablemente más cremoso, con más cuerpo y que se derrite más lentamente. La grasa de la leche fresca emulsiona mejor con la grasa natural de la almendra que vas a triturar. Al unirse la grasa láctea de calidad con el almidón de arroz, la estructura del helado queda "blindada" contra los cristales de hielo. Usa el tetrabrik solo si te pilla de imprevisto y no tienes otra cosa a mano.

¿Dónde comprar la leche fresca?

En la sección frío (neveras) de lácteos de los supermercados.

¿Dónde puedes encontrar fécula de arroz?

En supermercados asiáticos o online. Quizás donde vives también puedes encontrarlo en grandes superficies. Yo suelo comprarlo en supermercados asiáticos así me aseguro encontrarlo.


Este es el helado para preparar (fotos abajo) que mi madre hacía cuando era pequeña, de la empresa Gelabert de Porreres (Mallorca).


Helado de almendra de Gelabert


Relato, receta y fotografías @catypol - Circus day.

Granola casera

A mi abuela le gustaba peinarme por la noche. Decía que mi negra cabellera la había heredado de su hija Olive, una mujer alta, exageradamente delgada y con un eterno novio marinero al que le gustaban mucho las espinacas. Aunque yo la recuerde con un casto moño —como el que lleva mi abuela— y con unos pies enormes (y eso que quede entre nosotros, pues nunca reconoceré haberlo dicho delante de ella).

Lo que me gustaba de que mi abuela estuviera en casa no era precisamente que me recordara a mi tía, sino más bien su granola. Mejor que las espinacas. Endulzada con algo que ella nunca revelaba, y a mí me daba igual, pues no iba para repostera ni cocinera. Con que me lo hiciera ella, me bastaba. Tendría que convencer a mi madre para que le dejara la receta, o un día esa maravilla desaparecería de mi vida.

Cuando la tía Olive vino una vez de visita, lo hizo sin su eterno novio. Yo todavía era pequeña y todo de ella me fascinaba. Su “Oh, dear!”, que solía decir tan frecuentemente, se me “pegó” y no paraba de repetirlo. Hasta la abuela me puso mala cara alguna vez:

¡Qué cansino! —decía frunciendo el ceño.

Desde aquella visita que nos trastocó a todos un poco, a mamá no le hacía demasiada gracia la llegada de su cuñada. Pero si la abuela prometía que lo compensaría con su granola, la tía Olive era recibida con alfombra roja incluida.



La granola es un delicioso alimento que se ha vuelto muy popular en los últimos años. Se trata de una mezcla de ingredientes naturales, copos de avena u otros, frutos secos, semillas y miel, que se hornea para obtener una textura crujiente y un sabor delicioso.

El origen de la granola se remonta al siglo XIX, cuando el médico suizo Maximilian Bircher-Benner desarrolló una receta a base de avena cruda, frutas y nueces para alimentar a sus pacientes. Esta mezcla se convirtió en un alimento energético y nutritivo, y con el tiempo evolucionó hasta convertirse en la granola que conocemos hoy en día.

Se ha vuelto muy popular debido a sus numerosos beneficios para la salud. La avena es una excelente fuente de fibra y ayuda a mantener el sistema digestivo saludable, mientras que los frutos secos y las semillas proporcionan grasas saludables, proteínas y una gran variedad de nutrientes. Además, la miel utilizada en la granola le brinda un dulzor natural y también aporta beneficios antioxidantes.

Puede ser consumida sola como un snack saludable, pero también se utiliza como ingrediente en numerosas recetas. Se puede añadir a yogures, batidos, ensaladas de frutas o espolvorear sobre postres para darles un toque crujiente y nutritivo.

Y esta es mi versión, queda decir que si quieres puedes añadirle chocolate negro aunque yo lo añadiría después de la cocción para que no se derrita o también puedes añadir a la mezcla frutas deshidratadas si te gustan, si lo mezclas con chocolate puedes hacer barritas, personalizable según tus gustos.



· GRANOLA ·

Ingredientes
  • 150 gramos de copos de avena o trigo sarraceno
  • 75 gramos de semillas de calabaza
  • 40 gramos de semillas de girasol 
  • 35 gramos de semillas de sésamo
  • 40 gramos de almendras laminadas
  • 40 gramos de avellanas troceadas
  • 50 gramos de coco rallado
  • 1 cucharada de sal y pimienta
  • 1 cucharada de canela molida
  • 1 cucharadita de cúrcuma
  • 75 gramos de aceite de coco derretido
  • 120 gramos de miel 
  • 1 cucharadita de vainilla líquida
Elaboración
  1. Mezcla bien y extiende todos los ingredientes sobre una bandeja de horno. 
  2. Hornea a 170 ºC durante 30 minutos o hasta que esté dorado. 
  3. Deja enfriar y rompe en trozos. 
  4. Guardar en un recipiente hermético.



Relato, fotografías y vídeo @catypol - Circus day.


Pizza vietnamita

El Rey Hung estaba cansado. Tenía 18 hijos y solo un trono. Organizar una guerra civil le parecía un lío logístico, así que decidió resolverlo como cualquier monarca sensato: con un concurso de cocina.

—"El que me traiga el plato más delicioso y significativo antes del Año Nuevo, se queda con la corona", anunció el Rey.

Mientras sus hermanos mayores fletaban barcos hacia tierras exóticas para cazar unicornios o pescar tiburones con dentadura de oro, Lang Lieu estaba en su jardín, mirando una maceta de arroz. Era el hijo humilde.
"Genial", pensó Lang Lieu. "Mis hermanos vienen con sopa de nido de fénix y yo aquí, con este arroz".

Esa noche, mientras Lang Lieu se quedaba dormido sobre un saco de granos, un genio se le apareció en sueños: —"A ver, muchacho", dijo el espíritu. "En el mundo no hay nada más valioso que el arroz. Es el sustento de la gente. Deja de buscar trufas y usa lo que tienes frente a tu nariz".
El palacio olía a exceso. Los hermanos mayores presentaron platos que requerían la extinción de tres especies de peces y el uso de especias que costaban lo que un castillo.

Cuando llegó el turno de Lang Lieu, el silencio fue sepulcral.

Lang Lieu explicó su filosofía: la gratitud a la tierra, el respeto al cielo y la importancia de que el pueblo tenga algo rico que comer sin tener que vender un riñón. El Rey probó el BÁNH TRANG NU'Ó'NG.

El Rey se limpió la comisura de los labios con su túnica de seda y se puso de pie: — "Lang Lieu acaba de inventar el concepto de 'comida del pueblo'. ¡Tenemos nuevo Rey!"




¿Qué es bánh trang nướng?
A menudo llamada pizza vietnamita, bánh trang nướng es un refrigerio vietnamita que apareció hace unos 20 años. Bánh tráng es el nombre del papel de arroz y nướng significa asado, por lo que podríamos traducirlo como papel de arroz asado.

Es muy popular en Đà Lạt, una ciudad de Vietnam, donde se suele vender por la noche en la calle. Se pone papel de arroz en una parrilla, luego se le agregan cebolleta, se sazona, se rompe un huevo y se cubre con chorizo ​​en rodajas. Luego, todo se rocía con salsa de chile y mayonesa antes de doblarlo, hay tantas versiones como vendedores.

A mi me parece un desayuno ideal, ¿por qué?, porque es salado (y dicen que es mejor que el desayuno sea salado a dulce, por eso de los picos de glucosa), puedes usar restos de ingredientes de otros platos, y es súper fácil de cocinar, empiezas el día con energía.


· BÁNH TRANG NU'Ó'NG ·

Ingredientes para 4 
  • 4 obleas de arroz
  • 4 huevos (batidos)
  • Tiras de pollo asado o cerdo
  • 4 cucharadas de maíz
  • Tiras de zanahoria
  • 4 cucharadas de cebollino cortado
  • Salsa chili
  • Mayonesa
  • Aceite de oliva virgen extra
Elaboración
  1. Pincela un poco de aceite en una sartén, pon una oblea de arroz dentro. 
  2. Echar el huevo batido y espárcelo con una cuchara dentro de la oblea.
  3. Cuando empiece a cuajar añade los demás ingredientes
  4. Por último echa un chorrito de salsa chili y otro de mayonesa. 
  5. Dobla la oblea y sirve.

NOTA:

Se puede hacer al gusto de cada uno, con cebolleta, pimiento, kimchi, arroz...



Relato, fotografías @catypol - Circus day

Cumpleaños feliz


@catypol (1987)

Ja deia la meva padrina
que a la vida només hi venim de pas
sense saber que ens passarà
desgracies o felicitats.
Uns moriran i feliços els altres seguiran
sabent que un dia a ells el tocarà.
Hi ha gent pobre que no saben el que és viure
hi ha gent rica que tenen doblers per tirar.
Ara que la vida no es tota de color rosa
hi ha clapes negres
i a vegades grosses com un campanar.
Després de la mort no sabem que hi ha 
hi ha Deu o l'infern o un espai sense acabar.
La gent no ho sap i viu la vida dia a dia
pensant que han de fer l'endemà per menjar.
La gent fa feina sense aturar
per poder menjar un tros de pa 
eixut o banyat el migdia.
A la vida hi ha odi
ala vida hi ha guerra
no hi ha mai pau?
que és la vida?
ho saps explicar?
diguem-ho per favor
i no em tornaré equivocar.






Tarta de cumpleaños pequeña en caja

Mini tarta dentro de caja de hamburguesa

Tarta dentro de caja de hamburguesa

Tarta de cumpleaños en caja

Una manera diferente y bonita de presentar una mini tarta individual dentro de cajas.


Poema, vídeos y fotografías @catypol - Circus day.

Brownie en taza

Sentada sobre una chimenea del viejo centro de la ciudad, Agatha observaba el ir y venir de la gente. No sabía si le gustaba lo que veía. La evolución había hecho que, a veces, añorara aquellos tiempos sencillos: el bosque, la casita de chocolate —como ella la llamaba, pues era de color marrón—, el huerto que le suministraba alimento y una olla tan grande que, cuando la usaba, habría podido dar de comer a todo el pueblo.

Ahora vivía en la planta número trece de un edificio. Sí, en ese edificio sí existía esa planta, y ella era la única que la habitaba. Ya no usaba una olla como cuando era joven. Ahora casi todo se podía cocinar en el microondas. Tampoco tenía huerto: el supermercado de debajo del edificio la abastecía sin problema. Tenía un aspirador que limpiaba el suelo solo y una pantalla que le permitía leer cualquier libro de la biblioteca que quisiera.

La gente llamaba a eso «comodidad». Ella no estaba tan segura. Había crecido rodeada de gatos, escobas voladoras y libros de hechizos. Todo funcionaba con solo mover el dedo índice. Pensaba que aquello era muy moderno… hasta que el hijo del vecino de la planta seis le dijo que, si no tenía conexión wifi o Bluetooth, era del tiempo de los dinosaurios.

Brownie de chocolate y helado

Brownie cocinado en el microondas


Los mug cakes, o bizcochos en taza, son una opción tentadora para satisfacer antojos dulces de manera instantánea y sin complicaciones. Se cree que surgieron en la década de 2010 con la popularización de las recetas rápidas y prácticas en Internet. Inicialmente, se compartían en blogs culinarios y foros de cocina, donde los aficionados a la repostería experimentaban con diferentes combinaciones de ingredientes. Entre sus creaciones más conocidas está el brownie en taza, y por este mismo me he decidido, con un poco de helado de vainilla. Te quita el antojo de golpe. ¿No lo crees?.


· BROWNIE EN TAZA ·

Ingredientes:
  • 10 g de aceite de oliva
  • 30 g de azúcar
  • 10 g de leche
  • 1 huevo campero
  • 10 g de cacao puro sin azúcar
  • 30 g de harina
  • 1/4 de cdta. de levadura en polvo
  • 1 pizca de sal
  • 1 nuez troceada (opcional)
  • Trocitos de chocolate negro (opcional)

Elaboración
  1. Bate el aceite, el azúcar y la leche. 
  2. Añade el huevo. 
  3. Añade el cacao, la harina, la levadura y la sal. 
  4. Bate. 
  5. Añade la nuez y el chocolate si los has elegido. 
  6. Pon dentro de una taza y lleva al microondas 1 minuto. 
  7. Mi microondas es de 800 W.

    Notas:
  • Asegúrate de remover bien la mezcla y que no quede nada de harina sin integrar. 
  • No lo cocines demasiado o se secará mucho. 
  • ¡Ah! déjalo enfriar un poco o te quemarás. 
  • Y por último, decóralo como más te guste, helado, nata, etc

Brownie en taza en el microondas


Relato y fotografías @catypol - Circus day

Té de María Antonieta

María Antonia Josefa Juana Huerta del Rey es, además de una adolescente, una chica del montón… pero no del montón normal, sino del montón de la parte de arriba, pues vive en el ático del edificio de la plaza Viuda Capeto. Guapa y de lengua afilada, provoca que todo el bloque de pisos hable mal de ella. Bueno, lo hacen…, pero ella tampoco se calla con los vecinos, y eso trae de cabeza a sus padres. Una noche, casi, casi acaba de cabeza en el calabozo, porque María Antonia juraba y perjuraba que el vulgo la había robado mientras subía por la escalera hacia casa, y los del edificio estuvieron a punto de decapitarla.

¡En fin! La historia, que no es otra que la de una niña malcriada y llena de orgullo y satisfacción, no hace más que empeorar… a favor de la susodicha. Que si es una excéntrica, que si come dulces y pasteles a todas horas, que si toma té con tanto azúcar que da dolor de muelas, que si lleva joyas que claramente no puede costear —«¿a ver a quién se las ha robado?», se preguntan todos—, que si esto, que si aquello…

Creo que esta historia va a acabar muy mal. Pero, mientras tanto, disfrutemos de la receta de su té.

El té dulce que tomaba María Antonieta con algodón de azúcar

Té de María Antonieta con algodón de azúcar color azul


El té de María Antonieta es una famosa mezcla de té negro creada originalmente por casas de té francesas icónicas como Maison Ladurée y Nina's Paris. Se aromatiza con pétalos de rosa, notas cítricas, miel y manzanas frescas cultivadas directamente en los huertos históricos del Palacio de Versalles. Esto le otorga un sabor marcadamente floral, dulce y afrutado.

La tendencia moderna consiste en servir esta infusión caliente debajo, al lado o directamente vertida sobre una gran nube de algodón de azúcar rosado. En muchas cafeterías temáticas y salones de té de alta gama en ciudades como Londres, Hong Kong o Los Ángeles, el algodón de azúcar se moldea imitando los icónicos y ostentosos peinados de «Madame Déficit», cuanto más desbaratado esté el algodón en la taza, más caprichoso será el efecto.

Cuando el té caliente entra en contacto con el algodón de azúcar, este se derrite de forma instantánea. El azúcar hilado se disuelve por completo en el líquido, actuando como el endulzante natural de la infusión sin necesidad de añadir terrones de azúcar tradicionales. El proceso crea un espectáculo visual muy cotizado para vídeos en plataformas digitales.

Grandes referentes de la repostería como Ladurée incluyen esta temática no solo en tés, sino en macarons con sabor a té de María Antonieta y algodón de azúcar. Restaurantes de alta cocina teatral, como el célebre Barton G. en Estados Unidos, han inmortalizado el postre sirviendo gigantescas esculturas de algodón de azúcar rosa sobre la cabeza de un busto de María Antonieta, acompañadas de dulces y tés finos.

Puedes comprar algodón de azúcar o elaborarlo en casa si dispones de máquina para prepararlo.

Té de algodón de azúcar de María Antonieta


Ingredientes:
  • Té negro
  • Algodón de azúcar rosa (o de colores si te gustan más)
  • Las mejores tazas de té que tengas en casa

Elaboración:
  1. Coloca el algodón de azúcar en la taza de una manera "alocada" como los peinados de María Antonieta.
  2. Vierte el té caliente sobre el algodón de azúcar.

Notas:
Usa el té que más te guste. 
Recuerda que endulza mucho, mucho. Por si no eres de infusiones dulces como yo.
El de las fotos lo preparé con algodón de azúcar comercial pues es de colores. El de María Antonieta es el de color rosa, pero la nota de color me gustó.


Collage de ingredientes que componen el té de algodón de azúcar


Relato, vídeo y fotografías @catypol - Circus day

Chocolate crinkles

Cuando una tirita formaba parte de la cura del dolor y las lágrimas duraban lo que duraba el “sana sanita”. 
Cuando en los cuentos de princesas, los príncipes salían del beso a una rana. 
Cuando la leche te dejaba bigote.
Cuando contabas me quiere, no me quiere, con los pétalos de una margarita, y si era sí, sonreías como una tonta y si era no, volvías a repetir para que saliera sí. 
Cuando las mariposas volaban en el estómago cada vez que te enamorabas. 
Cuando la primavera te hacía llorar de alegría y no de alergia. 
Cuando pedías un deseo a una estrella fugaz y te emocionabas por haberla visto y deseabas que se cumpliera. 
Cuando el chocolate te gustaba, y te sigue gustando, a porciones, a tableta, en taza, en bizcocho, en caramelo o en galleta.




Parece ser que la receta se originó en la primera mitad del siglo XX en la casa de Helen Fredell de St. Paul, Minnesota. En el “Cooky Carnival” de Betty Crocker (que presenta Molasses Crinkles), la Sra. Crocker escribe: “Cuando se sirvieron en Mrs. Fred Fredell's en St. Paul, Minnesota, estaban tan deliciosas que le supliqué la receta. Gracias a ella, miles de personas han disfrutado de estas galletas". 


·CHOCOLATE CRINKLES ·

Ingredientes
  • 60 gramos mantequilla 
  • 230 gramos chocolate semidulce o amargo, picado 
  • 85 gramos azúcar
  • 2 huevos grandes
  • 2 cucharaditas azúcar de vainilla
  • 195 gramos harina
  • 1/4 cucharadita de sal
  • 1/2 cucharadita de levadura en polvo
  • 110 gramos azúcar glass tamizado 

Elaboración
  1. Funde al baño María el chocolate con la mantequilla. 
  2. Reserva. 
  3. En la batidora, bate los huevos y el azúcar hasta que espese, se vuelva una crema blanca y esponjosa (de 3 a 5 minutos). 
  4. Añade la vainilla y seguidamente el chocolate. 
  5. Sigue batiendo hasta que se mezcle bien. 
  6. En un cuenco aparte mezcla la harina, la sal y la levadura en polvo. 
  7. Agrega los ingredientes secos con el chocolate y bate hasta que se mezcle todo bien. 
  8. Tapa con film y refrigera hasta que esté firme, desde unas horas hasta toda la noche. 
  9. Precalienta el horno a 165 ºC 
  10. En la bandeja del horno pon un papel de hornear. 
  11. Coloca el azúcar glass tamizada en un cuenco profundo. 
  12. Forma bolas de unos 2.5 cm. y hazlas rodar e impregnarse bien dentro del azúcar glass. 
  13. Tiene que quedar muy pero que muy recubierto. 
  14. Coloca en la bandeja dejando separación entre ellas (unos 5 cm.).
  15. Hornea unos 10 minutos, y deja reposar 5 sobre una rejilla. 



Relato y fotografías @catypol - Circus day

Burballes ramen

Cuando llegaba el frío invierno se metía en capas de ropa, "como una cebolla" decía ella, y eso le encantaba, le gustaba sentir el frío aun metida entre esas capas, decía que eso la hacía sentirse viva, con vigor para seguir adelante y notar cada parte de su cuerpo, después se tomaba una sopa que había personalizado después de un viaje a Japón.

Una vez, cuando su novio rompió con ella y la dejó desolada, sus amigas decidieron viajar a una isla con mucho calor, para divertirse, bailar y beber, beber hasta olvidar. Pero ella no soportaba el calor, tanto calor, decía que la asfixiaba y que hacía que el dolor se quedara dentro, sin poder salir, sin poder quitárselo de encima, el calor la aletargaba, dejaba su interior en pausa y que cuando volviera a la normalidad aún lo llevaría dentro.

Así que se fue de la isla igual que llegó, dolorosa además de quemada por el sol. Juró y perjuró que nunca volvería a quitar penas expuesta al calor. Ella necesita el frío, necesitaba sentirse viva para gritar a los cuatro vientos y en todos los idiomas que sabía, que ella era una guerrera.

Burballes mallorquinas estilo Ramen



Las burballes son una pasta artesanal mallorquina elaborada con sémola de trigo y agua, sin huevo. Existen dos variedades principales: la lisa y la rizada. Se asemejan a los tallarines, pero son más finas y anchas.

Antiguamente, se preparaban en guisos de carne, especialmente de liebre o pollo. Es un plato con un profundo valor social y cultural en Mallorca, un reflejo de la cocina más humilde y honesta.

Hoy en día, con la influencia del ramen japonés, he decidido adaptar nuestras burballes a este concepto. El resultado ha sido aplaudido en casa, ¡aunque la próxima vez ajustaré mejor la cocción del huevo! 😜

Burballes/Ramen

Ingredientes (4 personas)
  • 350-400 g de Burballa Arrisada (rizada)
  • 1,5 litros de caldo casero de pollo y carne
  • 2 contramuslos de pollo de corral (deshuesados)
  • 200 g de churrasquito de ternera en tiras finas
  • 200 g de Gírgolas mallorquinas
  • 2 alcachofas y unas flores de brócoli fresco
  • Toppings: 2 huevos camperos y cebollino fresco
Elaboración
  1. El Huevo: Cocer 6 minutos y medio, enfriar en hielo y pelar (yema cremosa).
  2. Verduras: Saltear los corazones de alcachofa hasta que estén crujientes.
  3. Carnes: Dorar los contramuslos (piel crujiente) y saltear la ternera hasta tostar.
  4. Setas: Pasar por la plancha hasta que doren.
  5. Caldo y Pasta: Hervir el caldo, añadir las burballes y, 3 minutos antes de terminar, añadir el brócoli.

Montaje
En un cuenco de barro caliente, servir la pasta con caldo. Colocar encima de forma ordenada el pollo, la ternera, las setas y la alcachofa. Terminar con el huevo y cebollino fresco.

Tip: Añade una gota de AOVE en crudo al final. El barro mantendrá el calor ideal.

 
Detalle del montaje del plato
Relato, vídeo y fotografías @catypol - Circus day

Savillum la tarta de queso

Escipión se baja de su carro triunfal, con la cara pintada de rojo —siguiendo la tradición— y una corona de laurel perfectamente nivelada. Se acerca a Fabio, que lo mira expectante.

—¡Fabio! ¡Viejo amigo! —exclama Escipión, rebosante de adrenalina—. ¿Viste eso? Zama. Pum. Fin de la guerra. Aníbal está en su casa pidiendo asilo político y yo tengo un apodo nuevo que rima con el continente que acabo de dominar: «el Africano».

Fabio exhala un suspiro que parece cargar con toda la historia de la República.

—Sí, sí... Muy ruidoso todo, Publio —dice Fabio, limpiándose una mota de polvo de la toga—. Felicidades por no morir. Pero seamos honestos: Aníbal ya estaba agotado. Básicamente, tú solo llegaste para darle el último empujón. Si yo no lo hubiera tenido vagando por Italia durante dieciséis años, aburriéndolo hasta las lágrimas con mis retiradas estratégicas, ese hombre te habría merendado con un poco de savillum.

—¿En serio, Fabio? —se ríe Escipión—. Crucé el mar, recluté a los veteranos que tú habías jubilado, convencí a los númidas de que cambiaran de bando y derroté al general más peligroso de la historia en su propio patio... ¿y dices que fue porque tú lo «aburriste»?

—Exactamente —asiente Fabio con una seriedad absoluta—. Yo fui el que lo dejó sin suministros. Yo fui el que destruyó su moral. Tú solo fuiste el cobrador que llegó cuando la factura ya estaba vencida. De hecho, deberías agradecérmelo. Si te lo hubiera dejado fresco, ahora tu título sería «Escipión el Desaparecido».

Escipión se queda mirándolo, entre la admiración y las ganas de volver a África para no escucharlo:

—Eres increíble, Fabio. He traído toneladas de plata para el tesoro de Roma.

—Plata... Qué vulgar —murmura Fabio mientras se da la vuelta para irse—. Atrae a los ladrones y a la inflación. En mis tiempos, nos bastaba con el orgullo y un puñado de habas.

Mientras Fabio se aleja con su paso lento y calculado, Escipión le grita:

—¡Oye, Fabio! ¡Voy a proponer que mi estatua sea más alta que la tuya!

Fabio, sin detenerse, levanta una mano:

—No te molestes, Publio. Seguramente la pondrán en un lugar con muchas corrientes de aire. Yo esperaré a que se erosione... Tarde o temprano, el tiempo siempre me da la razón.


Nota real: Catón el Viejo vivió durante la época de la República Romana, sirviendo bajo influyentes figuras como Quinto Fabio Máximo (el "Cunctator") y Publio Cornelio Escipión el Africano.


Tarta de queso Savillum romana

Savillum tarta de queso Catón romana


Era el Siglo de Oro, aquel en el que la cocina se revolucionó por el descubrimiento de nuevos productos de otras tierras; una época en la que ser cocinero era importante y atrás quedaba el tiempo de la sobriedad: ahora las mesas se llenaban de lujuria y tentación. Ellos inventaron el arte del exceso —aunque las guerras y la escasez nos hablen de todo lo contrario en tantas historias más cercanas a nuestro siglo—. Sin embargo, en aquel siglo, y aunque solo se conociera la cuchara y el resto se comiera con las manos, lo básico dio paso a las exóticas viandas en la mesa de los poderosos.

Con el paso de los siglos, la tarta de queso se ha convertido en una elaboración muy conocida y realizada alrededor del mundo: la famosísima New York cheesecake, las variopintas tartas de queso con galleta, con mermelada, con frutas, con diferentes tipos de leche, etcétera. Y aunque la que comemos o hacemos hoy en día nada tiene que ver con esta tarta de queso simple, básica y original, pienso que en aquel momento debía ser un manjar de dioses o, más bien, de emperadores.

El pastel de queso no solo es uno de los postres favoritos del mundo: es también uno de los más antiguos. Se sabe que data del año 776 a. C.; sin embargo, las primeras recetas de esta preparación dulce se popularizaron en el libro de Marco Porcio Catón.

El savillum es una receta romana que se encuentra en De Agri Cultura (siglo II a. C.), la obra más antigua conocida de la prosa romana. Fue escrita por el político Catón el Viejo, un hombre conocido por su devoción a la sencillez y su amor por la vida en el campo. De acuerdo con el estilo de vida de su autor, De Agri Cultura es un manual de instrucciones práctico sobre agricultura. Las recetas que aparecen en él son tan sencillas y rústicas como el propio savillum.

La receta en latín es la siguiente:
Savillum hoc modo facito. Farinae selibram, casei P. II S una conmisceto quasi libum, mellis P. ✳ et ovum unum. Catinum fictile oleo unguito. Ubi omnia bene conmiscueris, in catinum indito, catinum testo operito. Videto ut bene percoquas medium, ubi altissimum erit. Ubi coctum erit, catinum eximito, papaver infriato, sub testum subde paulisper, postea eximito. Ita pone cum catillo et lingula. (De Agri Cultura, 84)

Que vendría a decir algo así:
«Haz el savillum de la siguiente manera: mezcla todo junto, media libra de harina, dos libras y media de queso (como para el libum), un cuarto de libra de miel y un huevo. Unta con aceite una escudilla de barro. Cuando lo hayas mezclado todo bien, échalo en la escudilla y cúbrela con una tapadera de barro. Procura que se cueza bien por el centro, donde es más alto: cuando esté cocido, retira la escudilla, úntalo de miel, espolvorea encima amapola molida, colócalo un poco bajo la tapadera de barro y retíralo después: sírvelo así en su escudilla y con una cuchara». (De Agri Cultura, 84)

Las versiones en línea de esta receta hablan de un solo huevo, además de queso tipo feta y requesón (que yo no he usado). Quería un pastel de queso suave y no seco; eso me hizo pensar que si en aquella época se lo comían con cuchara, debía de ser más cremoso que seco. También pensé que le había puesto poca miel, acostumbrados como estamos en exceso al azúcar, pero me sorprendió gratamente —aunque si eres muy, muy goloso, quizás te sepa a poco—.

El tipo de queso que se consumía en aquel siglo era de cabra o de oveja; elegí un queso feta por esa misma razón, por estar elaborado con leche de cabra y oveja, y añadí queso en crema para aportarle untuosidad (otras recetas utilizan requesón).

El resultado está riquísimo: me sorprendió de verdad. No es demasiado dulce y la textura no resulta para nada seca en caliente. Cuando se enfría sí se queda un poco más firme, lo que me hace pensar que ponerle dos huevos en lugar de uno quizás haya ayudado (o tal vez poner menos harina). Si alguien lo ha hecho con un solo huevo, ¡ya me contará!

En Mallorca tenemos la greixonera de brossat que tiene similitud, usamos requesón, azúcar, huevos, leche y se cuece en una olla de barro, no usamos harina pero está la versión que incluye ensaimada, como un pudding.

Con esta receta participo en el reto de Cooking the chef de septiembre: Gastronomía Íbera


Savillum la tarta de queso Catón

Ingredientes:
  • 200 g de queso Feta
  • 75 g de queso crema (o requesón)
  • 2 huevos 
  • 40 g de harina
  • 25 g de miel
· Miel y semillas de amapola para decorar

Elaboración
  1. Precalentar el horno a 200º C
  2. Mezcla todos los ingredientes (yo los he mezclado con la Thermomix, sí, lo sé, tiene poco de romano pero es lo que hay, también se puede hacer bien con la túrmix, el queso feta es difícil de deshacer bien).
  3. Unta un molde de barro (el mio es muy pequeño, 16 cm. x 4 cm. "foto abajo") con un poco de aceite y esparce bien con un papel cocina. 
  4. Vierte la mezcla y hornea durante 20 minutos. 
  5. Saca del horno y rocía el pastel con miel y semillas de amapola (opcional) y deja reposar 5 minutos dentro del horno aún caliente.

Ingredientes para la tarta de queso catón


Relato y fotografías @catypol - Circus day.

Helado chocolate flash

Durante un tiempo fue como si el tiempo pasado hubiera sido olvidado: los «sin prisa», el «poco a poco», el «no quieras ir tan rápido», el «todo a su tiempo»... De repente, nos vimos envueltos en una vorágine de «corre, corre que te pillo», en la sensación de hastío en las colas de cualquier lugar y en esa ansiedad por finalizar todo con la misma rapidez con la que empezamos. Hablan de que la tecnología nos ha traído bienestar y, cómo no, esa ansiada inmediatez en aquello que hemos decidido ejecutar: lo queremos todo para ya.

Ahora, el mundo se ha parado por un tiempo; hemos visto cómo nuestra rápida y «acomodada» vida ha temblado y, para muchos, se ha desvanecido para siempre. Hemos vuelto a tener tiempo para organizarnos y a tener paciencia en las colas de cualquier lugar; hemos entendido que el tiempo tiene un precio; la salud, la mayor importancia; la paciencia, una virtud que debemos recuperar; el contacto humano, un valor altísimo, y el amor, todo el respeto del mundo.



Polos zip de chocolate flash con aguacate y fécula

Polos de chocolate flash con aguacate


Este 2020 no está resultando el buen año que pensaba que sería cuando despedí el 2019. Este año nos ha sacudido fuerte y para muchos ha sido una bendición poder recuperar valores perdidos; para otros, en cambio, ha sido una mala experiencia estar recluidos en casa.

Muchos hemos experimentado haciendo pan —yo experimenté con las ensaïmades—; la levadura fue un producto tan vendido en los supermercados que llegó a agotarse en algunos de ellos. Incomprensiblemente, el papel higiénico también (todavía no le encuentro el significado a aquello).

Algo que preparé también, llegado el verano, fue helado; estaba en mi lista. ¿Y en la tuya?

La creación de este concepto se atribuye al joven empresario de origen murciano Evaristo Burgueño Martín, quien en 1973, con solo veintitrés años, fundó la empresa Burmar en Badajoz. Allí lanzó al mercado el mítico Burmar Flax, un producto pionero que consistía en un envase plástico alargado y rectangular relleno de agua aromatizada con azúcar y colorantes. Paralelamente, otra empresa pionera de infusiones dirigida por José Nortes puso a la venta la Flaggolosina, un producto de características muy similares que también compitió por el liderazgo en los quioscos de la época.

Aunque la marca extremeña se escribía con «x» (Flax) y la competencia usaba «Flag», el término popular terminó mutando de forma unánime a flash. Esto se debió a un fenómeno de confusión popular: los primeros envases comercializados en muchas regiones tenían un color naranja muy llamativo y venían decorados con la imagen del superhéroe Flash, de DC Comics. Los niños empezaron a pedir de forma masiva el «polo de Flash» en los quioscos tradicionales, consolidando ese nombre para siempre, independientemente de la marca real que lo fabricase. Dependiendo de la zona geográfica de España, el producto también adoptó variantes locales como poloflán, poloflash o flan.

El producto se convirtió en un fenómeno de masas porque costaba apenas unas pesetas, lo que permitía a los niños comprarlo con su propia paga como sustituto económico de los helados de bola o de marca. El ritual consistía en comprar el líquido a temperatura ambiente en el quiosco de confianza o adquirir paquetes grandes en el supermercado para congelarlos directamente en el hogar. Una vez sólido, bastaba con cortar el extremo superior de plástico con unas tijeras o con los dientes y presionar desde abajo hacia arriba para disfrutar de sabores clásicos como fresa, limón, naranja, cola, lima y el cotizado color azul misterioso con sabor a frambuesa.

A día de hoy, multinacionales de las golosinas mantienen vivo el formato bajo distintas denominaciones comerciales, permaneciendo intacto en el imaginario colectivo como el gran símbolo refrescante de la infancia de varias generaciones.

Y en Circus day nos gusta de chocolate. ¿Y a ti? ¿Cuál es tu sabor?

Helado de chocolate flash


Ingredientes
  • 100 g de aguacate maduro
  • 300 ml de leche 
  • 50 g de queso crema 
  • 80 g de azúcar o eritritol glass
  • 35 g de cacao puro sin azúcar
  • 40 g de chocolate troceado
  • 1 cdta. de café soluble
  • Una pizca de sal
Elaboración
  1. Calienta 100 ml de la leche con el azúcar y el café hasta que esté caliente (sin hervir) y disuelve ahí el chocolate troceado hasta fundir.
  2. Añade el cacao en polvo y la sal, mezclando bien.
  3. Vierte en el vaso de la batidora con el resto de la leche fría, el queso crema y el aguacate.
  4. Bate a máxima potencia hasta obtener una crema fluida pero sedosa.
  5. Rellena los Zipzicles fácilmente con un embudo y congela.


Helado flash de chocolate en zipzicles

Relato, receta y fotografías @catypol - Circus day

Café dalgona

En lo alto de una montaña cubierta de niebla se alzaba una casita solitaria, con tejado de madera musgosa y ventanas siempre empañadas. No había caminos marcados para llegar hasta allí, salvo un sendero escondido entre pinos viejos y susurros del bosque. Los lugareños decían que en esa casa vivía un espíritu antiguo. Otros aseguraban que solo era un viejo ermitaño que servía café. Pero la verdad era otra.

Dentro de la casita había un pequeño café: tres mesas, una estufa de hierro y una repisa repleta de tazas desiguales. Detrás del mostrador, el dueño, un Gumiho de ojos grises y voz suave, preparaba café con una delicadeza que rozaba lo ritual. Aquel espíritu zorro de nueve colas había renunciado a devorar almas humanas hacía siglos. Ahora solo recolectaba historias a cambio de una taza de café.

Un día subió hasta la casita una chica de pelo oscuro. No parecía perdida ni asustada. Traía en brazos una marioneta de madera, tan gastada que apenas mantenía sus hilos unidos. Se sentó sin hablar, y el Gumiho le sirvió una taza.

—¿Qué historia traes? —preguntó él.

La chica señaló el pozo del fondo del jardín, visible desde la ventana. No era un pozo cualquiera: su brocal estaba tallado con símbolos antiguos, y un viento helado salía de su interior, incluso en verano.

—Mi madre tiró mi voz ahí —dijo la chica en lenguaje de signos.

El Gumiho la observó con cuidado. No era raro que las personas vinieran a él con dolores que no podían explicar. Pero lo de la chica era distinto.

—¿Y qué quieres que haga?

—Quiero que me enseñes a hacer café —respondió—. Dicen que el tuyo trae los recuerdos de vuelta.

Durante días, la chica aprendió. Aprendió a moler los granos con ritmo lento, a medir el agua como si fuera un conjuro y a esperar el momento exacto en que el aroma del café abría puertas invisibles. Una noche, bajo la luna llena, preparó sola su primera taza. La dejó sobre el brocal del pozo, junto a su marioneta. El vapor subió formando figuras que danzaban como recuerdos. Y entonces, desde el fondo, una voz —su voz— subió con el humo.

El Gumiho la observó sin intervenir. Solo sonrió, como lo hace quien guarda secretos y sabe que algunas heridas se curan con historias, otras con café y otras dejando ir una marioneta al fondo de un pozo.


Dalgona café coreano con café instantáneo con agua y azúcar

Dalgona café hecho con café soluble con azúcar y agua caliente


La palabra dalgona hace referencia a un caramelo tradicional coreano, elaborado a base de azúcar derretido y bicarbonato de sodio, que se popularizó en la década de 1960. En enero de 2020, el actor surcoreano Jung Il-woo visitó un restaurante en Macao para el programa de televisión Stars' Top Recipe, en el que le sirvieron un café batido a mano. Al probarlo, el actor comentó que la textura esponjosa y el sabor dulce y amargo le recordaban directamente a ese dulce de su infancia. A partir de esa emisión, el término «café dalgona» quedó bautizado de manera oficial en la cultura popular.

El despegue definitivo de la bebida ocurrió durante los meses de confinamiento por la pandemia de 2020. La receta compartida por creadores de contenido en plataformas como YouTube y TikTok se transformó en un reto viral para millones de personas atrapadas en sus hogares. Debido a que solo requería tres ingredientes básicos accesibles en cualquier despensa (café instantáneo, azúcar y agua caliente) y demandaba un esfuerzo físico notable al batirse de forma manual, se convirtió en el pasatiempo culinario perfecto para la cuarentena. La llamativa separación visual entre la densa espuma color toffee y la leche fría inferior consolidó su éxito en redes sociales.

Aunque Corea del Sur reclamó el nombre comercial moderno, la práctica de emulsionar café instantáneo con azúcar es un método antiguo presente en diversas regiones de Asia meridional, donde se conoce comúnmente como phenti hui o café batido de la India. Asimismo, guarda una estrecha relación técnica con el clásico café frappé desarrollado en Grecia durante la década de 1950 por la compañía Nescafé, demostrando que la famosa espuma de la cuarentena era en realidad la reinvención de una fórmula global ya existente.

Un gumiho es una criatura mítica coreana: un zorro de nueve colas que ha vivido miles de años y que puede transformarse, generalmente en una hermosa mujer, para seducir y devorar el corazón o el hígado de los hombres. Aunque a veces busca convertirse en humano de forma permanente, esta dualidad lo transforma en un personaje fascinante y complejo del folclore y la cultura coreana.

No sé mucho sobre Corea del Sur ni tampoco sobre sus leyendas, pero lo que sí sé de ellos es que les gusta mucho el café y, cómo no podía ser de otra forma, este café que se hizo tan famoso en las redes sociales es cosa suya. ¿Lo has probado?

Actualizada al 2020.



Café dalgona 

Ingredientes
  • 2 cdas. de café soluble
  • 2 cdas. de azúcar
  • 2 cdas. de agua caliente
  • Leche o bebida vegetal
  • Hielo (opcional)
Elaboración
  1. En un recipiente, vierte el café soluble con el azúcar y el agua caliente (es muy importante que el café sea soluble y el agua esté caliente o templada para conseguir el resultado deseado). 
  2. Bate esta mezcla con unas varillas eléctricas (con las eléctricas conseguirás la espuma de café más rápido). 
  3. En un vaso, llena 3/4 partes de leche o bebida vegetal. 
  4. Si te gusta con hielo este es el momento de añadirlo. 
  5. Por último, con una cuchara, coloca la espuma de café dalgona cuidadosamente sobre la leche y listo para saborearlo. 


café Dalgona de invención coreana con café soluble

café Dalgona coreano con café instantáneo


Relato y fotografías @catypol - Circus day.

¿Estás buscando algo en especial?

Contacta conmigo