Greixonera de brossat
Cuando los primeros ingleses llegaron al pueblo, los mallorquines los miraban con recelo. No por maldad, sino porque desayunaban té caliente en pleno agosto y se empeñaban en sentarse al sol hasta ponerse rojos cangrejo.
El señor Wilkins, expatriado reciente y poeta en excedencia, decidió integrarse. Lo anunció solemnemente en la plaza, frente al colmado de Can Biel, donde tres hombres jugaban al dominó desde 1960 sin que nadie recordara quién había ganado la última partida. Wilkins aseguró que amaba Mallorca “por su silencio ancestral”. Los mallorquines asintieron sin corregirle: el silencio era simplemente la hora de la siesta. Wilkins, con su entusiasmo de poeta, quiso profundizar:
— Es una paz casi mística, ¿no cree? ¿En qué piensan ustedes cuando callan durante horas?
Los tres hombres se miraron. Biel, el dueño del colmado, se rascó la oreja y dejó escapar un suspiro cansado.
— En si el viento vendrá de Tramuntana o de Llevant, señor Wilkins. Porque uno trae frío y el otro trae moscas. Para lo místico ya tenemos al señor cura, que para eso cobra.
Hubo un silencio denso, de esos que pesan. La integración empezó mal. Wilkins intentó convencer a su casera, na Margalida, de que la "greixonera" era demasiado “emocional” para el desayuno. Ella le respondió que podía ponerle encima la mermelada inglesa que a él le gustaba tanto si quería para que "lo emocional" fuera más de su tierra y beber junto con ese té inglés. Fin de la controversia. Wilkins comprendió que la diplomacia inglesa no tenía nada que hacer.
En el pueblo, la familia lo era todo. Todo se sabía antes de que ocurriera y, si no ocurría, se inventaba. La Guardia Civil —dos hombres con tricornios— lo observaban todo con calma. No hacían preguntas: ya conocían las respuestas. Cuando Wilkins preguntó qué hacían exactamente, le explicaron que mantenían el orden natural de las cosas, lo cual incluía que los ingleses no cambiaran su mundo y que el mundo no cambiara demasiado deprisa. Eran otros tiempos.
Un día llegó Ava Gardner.
No llegó: apareció. Ava se sentó en la terraza del bar, pidió algo que nadie entendió —posiblemente un Martini seco con una aceituna que era lo único, de lo que había pedido, que sabían dónde encontrar— y sonrió como si el pueblo entero fuera un decorado. Los hombres dejaron de jugar al dominó. Las mujeres fingieron no mirar. Wilkins, que la conocía de otras ocasiones, se acercó a saludarla. Ava dijo que adoraba la isla, pero que temía que algún día la llenaran de hoteles “como cajas de zapatos para extranjeros aburridos”.
Pasaron los años. Llegaron más turistas, menos silencio y demasiada gente. El señor Wilkins envejeció escribiendo poemas que nadie leía y defendiendo una Mallorca que ya solo existía en sus recuerdos y en las discusiones del bar. Na Margalida siguió sirviendo "greixonera". Y el pueblo, paciente, aprendió a sonreír a los visitantes mientras no estorbasen. Porque en Mallorca, incluso el cambio llega despacio.
Y siempre, siempre, tiene la cortesía de llegar tarde al té.
Inspirado en "Breus històries mallorquines" de Robert Graves
La "greixonera de brossat" es uno de los postres más tradicionales y queridos de Mallorca, una tarta de requesón melosa que toma su nombre de la cazuela de barro (greixonera) en la que se hornea. Es un postre de aprovechamiento con una textura suave y un sabor característico a requesón, limón y canela.
También se le suele añadir restos de ensaimada que quedan de un día para otro, pero en esta ocasión no lleva.
Es un postre sencillo y fácil de nuestra cocina, no se habla mucho de él en los libros antiguos pero sí que es muy común en la cocina repostera de los mallorquines. Entiendo, que ahora, es más famoso la cheesecake o tarta de queso, pero este postre no deja indiferente.
El requesón es un ingrediente muy presente en la Pascua mallorquina, los "robiols" suelen, además de confitura o cabello de ángel, ir rellenos de requesón. No hace falta decir que si no tienes una cazuela de barro puedes hacerlo en otra, sea de cerámica o cristal. Y acompañarlo, si te apetece, con mermelada y ¿porqué no? un té.
Ingredientes
· GREIXONERA DE BROSSAT ·
Ingredientes
- 400 gramos de requesón
- 75 gramos de azúcar
- 80 gramos de leche
- 1 huevo entero
- 2 yemas de huevo
- Una cucharadita de piel de limón rallado
- Una pizca de canela
- Mantequilla o manteca para untar el molde
- Cazuela de barro (greixonera) de 18 cm. diámetro. Altura 4/5 cm.
Elaboración
- Unta una cazuela de barro con un poco de mantequilla o manteca. Enciende el horno a 180º C.
- Pon todos los ingredientes dentro de un bol y mezcla con la batidora eléctrica hasta conseguir una mezcla homogénea. Vierte la mezcla dentro de la cazuela de barro y hornea.
- Se cuece, más o menos, en una hora. Si ves que la superficie coge mucho color, tapa con papel de aluminio.
- Puedes comprobar si está cocida pinchando con un palillo y que salga seco. Deja enfriar y guarda en el frigorífico.














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