Señoras y Señores,

Bienvenidos a Circus Day

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Hola,

Soy Caty y dirijo este circo

Foodie, diseñadora gráfica, cuentacuentos y aficionada a la fotografía es un resumen de lo que encontrarás aquí, un circo lleno de recetas, historias y espectáculo. Señoras y señores, mesdames et messieurs, ladies and gentlemen, bienvenidos a Circus day, espero que te guste el show.

The Show

En el blog

Chili con carne

En una noche de luna llena, a la orilla del Río Bravo, Juan “Big Boots” Smith —vaquero texano de sombrero enorme y dueño de un caballo que, en lugar de relinchar, parecía que hablaba— escuchó un lamento que le erizó hasta el bigote.

—¡Aaaaay, mis hiiijos! —lloraba una silueta blanca que flotaba sobre el agua.

Juan tragó saliva, se ajustó el cinturón y murmuró, disimulando el temblor de la voz:

—Ma’am, si perdió a sus niños, yo tengo un lazo… y chili.

La Llorona apareció frente a él, dramática como telenovela de la tarde. Juan, nervioso y muerto de miedo, le ofreció el chili con carne que estaba comiendo.

—Mire, señora Llorona, aquí en Texas resolvemos todo hablando —dijo, lo primero que le vino a la cabeza.

La Llorona parpadeó, confundida; siempre había creído que por allí todo se resolvía a tiros.

Entre cucharadas de chili y lágrimas, la leyenda se calmó, dejó de llorar y hasta soltó una risa cuando Juan le contó que una vez había confundido un cactus con un toro. Al final, La Llorona regresó al río, dejando a Juan con el plato vacío y una palidez tan profunda que tardó días en recuperar el color. Desde entonces, esperaba no volver a cruzarse con almas en pena tan desviadas de su camino… o tendría que dejar de acampar de noche, o llevar más chili en las alforjas.


Chili con carne

Chili texmex


El chili con carne es un plato emblemático de la cocina Tex-Mex que nació en el siglo XIX en Texas como resultado del intercambio cultural entre la población anglosajona y la mexicana. Su origen comercial está ligado a las «Chili Queens», mujeres de origen mexicano que vendían este guiso picante en las plazas públicas de San Antonio, convirtiéndolo en una comida callejera muy popular. Al mismo tiempo, los vaqueros y soldados tejanos adoptaron una versión deshidratada en forma de bloques compactos de carne, grasa y chiles, la cual transportaban fácilmente y preparaban con solo añadir agua hirviendo. 

El plato alcanzó notoriedad nacional tras presentarse con gran éxito en la Feria Mundial de Chicago en 1893, lo que impulsó su expansión por todo Estados Unidos hasta convertirse en el plato oficial de Texas. En la actualidad existe una firme controversia sobre su receta, ya que la tradición purista tejana exige que el guiso contenga únicamente carne de res y una pasta concentrada de chiles, mientras que la versión Tex-Mex comercializada fuera del estado suele incorporar frijoles y tomate para suavizar el sabor. 

Es una receta sumamente fácil de preparar. Aunque, mi versión, cuando lo cociné no tenía frijoles negros en casa, así que los sustituí por alubias... ¡y tengo que decir que quedó riquísimo igualmente!

En casa nos gustó muchísimo. Como a mis comensales les encanta el picante y yo lo prefiero más suave, decidí adaptarlo para que fuera apto para todos. Por ello, si eres de los que disfrutan con el picante intenso, te animo a probar la receta y a añadirle la cantidad que desees para ponerla a tu gusto.


Chili con carne


Ingredientes para 4 personas

  • 400 g de carne picada de ternera
  • 100 g de alubias rojas (ya cocidas) o frijoles negros
  • 25 g de cebolla blanca picada 
  • 1 diente de ajo picado 
  • 50 g de tomate concentrado 
  • 300 g de tomate troceado
  • 2 cdas. soperas de aceite de oliva o girasol 
  • 5 g de chili en polvo (1 cucharadita de café)
  • 5 g de comino (1 cucharadita de café)
  • 3 g de pimentón picante (media cucharadita)
  • 2 g de sal 
  • Una pizca de pimienta negra (al gusto)
  • Una pizca de cayena (al gusto)
  • 2 o 4 rodajitas finas de chili rojo fresco
  • Cilantro fresco para decorar

Elaboración
  1. En una sartén o cazuela amplia, calienta el aceite a fuego suave y añade el ajo. Deja que se dore ligeramente para que suelte todo su aroma. Pero cuidado a no quemarlo.
  2. Incorpora la cebolla blanca y rehógala hasta que esté transparente.
  3. Añade la cayena, el pimentón, el comino y el chili en polvo. Remueve las especias rápido (apenas unos segundos) para que se tuesten sin quemarse, evitando así que el plato amargue.
  4. Sube un poco el fuego y añade la carne de ternera. Cocínala removiendo constantemente hasta que cambie de color y esté bien suelta.
  5. Añade el tomate concentrado y mézclalo bien con la carne para que se caramelice un poco. Acto seguido, vierte el tomate troceado, la sal, la pimienta y una parte del cilantro.
  6. Incorpora las alubias rojas. Mezcla todo con suavidad para que se integren los sabores sin romper la legumbre. Rectifica de sal si es necesario, y de picante también, quizás te guste mucho el picante y quieras añadir más.
  7. Sirve caliente con unas rodajitas de chili rojo fresco por encima y cilantro fresco. 
  8. Acompaña con nachos o arroz o burritos. Si crees que pica mucho acompaña con unas cucharadas de yogur o crema agria o queso.
Chili mexicano


Relato y fotografías @catypol - Circus day.

Hummus de remolacha

El lunes decidí empezar una vida sana. Hice hummus de remolacha. Desayuné un bol. En la vida sana casi todo se come en bol. Mi bol llevaba semillas, fruta cortada y una cucharada de hummus de remolacha, por lo del equilibrio.

Luego tocaba ejercicio.
Puse una clase de “Yoga para principiantes”.
La profesora dijo:
—Conecta con tu cuerpo
A mi cuerpo le costó la "conexión".

A media mañana me entró hambre. Pero como ahora soy una persona consciente, no comí pan. Me comí palitos de zanahoria con hummus de remolacha. A la hora de comer: pollo plancha. Lo acompañé con verduras asadas y otra cucharada de hummus de remolacha, porque ya estaba hecho y no se iba a perder.

Durante el día bebí agua. Mucha. Tanta que empecé a sospechar que la vida sana consiste en vivir cerca de un baño. A las seis, crisis existencial leve. Respiré hondo. Me repetí: “No todo tiene que ser perfecto”. Y me tomé un café descafeinado, una ya no está para dormir poco. Por la noche, cena ligera: crema detox. Lo que sea que signifique esa palabra en la vida. Pero la serví con un topping elegante de hummus de remolacha, porque el color rosa y verde "casan".

Antes de dormir escribí en mi diario de gratitud:
—Estoy agradecida por mi compromiso.
—Por mi tránsito intestinal.
—Y por el pan, que no he olvidado.

Me acosté sintiéndome muy sana. Un poco vacía. Y con la firme sospecha de que mañana volveré a comprar pan.


Hummus de remolacha y tahini

Hummus de remolacha


La historia de la remolacha comenzó en las costas del Mediterráneo y el norte de África, donde su ancestro silvestre, la acelga marina, era recolectada por civilizaciones antiguas como los egipcios, los griegos y los romanos. Durante la Antigüedad, estas culturas consumían únicamente las hojas verdes de la planta como alimento, mientras que la raíz, que entonces era delgada, dura y de color pálido, se reservaba casi exclusivamente para usos medicinales orientados a tratar dolores o problemas sanguíneos.

El aprovechamiento culinario de la raíz cambió gradualmente durante la Edad Media y el Renacimiento, periodo en el que la selección agrícola en monasterios y campos europeos dio origen a variedades más carnosas y nutritivas, las cuales se integraron formalmente en la dieta de países como Francia y España hacia el siglo XV.

El gran giro en el destino de la planta ocurrió en el siglo XVIII, específicamente en 1747, cuando el químico alemán Andreas Marggraf descubrió que las raíces contenían cristales de azúcar idénticos a los de la caña procedentes de las colonias tropicales. Décadas más tarde, su discípulo Franz Karl Achard logró seleccionar genéticamente las variedades con mayor concentración de sacarosa y fundó la primera fábrica de procesamiento.

Finalmente, el siglo XIX consolidó a la remolacha como un recurso geopolítico estratégico debido a las guerras napoleónicas. Ante el bloqueo marítimo impuesto por Gran Bretaña que impedía la llegada de azúcar caribeño a la Europa continental, Napoleón Bonaparte impulsó de forma masiva el cultivo de la remolacha azucarera en 1811, financiando escuelas de procesamiento y fábricas. Este empuje político transformó la industria mundial, logró que Europa fuera autosuficiente y convirtió a la remolacha en un pilar de la economía agrícola que perdura hasta el día de hoy.

En cuanto a sus propiedades, la remolacha ayuda a mejorar la circulación y a relajar los vasos sanguíneos, aporta un extra de energía al aumentar el suministro de oxígeno a los músculos, combate los radicales libres, mejora el estado de la piel, favorece el tránsito intestinal y ayuda a potenciar la concentración y la memoria. Aunque es una verdura que suele generar amores u odios, en hummus resulta una excelente opción para disfrutarla.

Hummus de remolacha


Ingredientes para 2/3 comensales
  • 60 gramos de remolacha cocida
  • 115 gramos de garbanzos cocidos
  • 1 cucharada sopera de tahini
  • 1 Ajo
  • 1/2 cucharadita de comino molido
  • El zumo de medio limón pequeño
  • Sal al gusto
  • Aceite de oliva virgen extra (para decorar)
  • Semillas de sésamo tostado o garbanzos (para decorar)

Elaboración
  1. Pon todos los ingredientes en el vaso y programa 1-2 minutos en velocidad progresiva 5-6. 
  2. Prueba de sal y si necesitas más añádele.
  3. Si no tienes Thermomix, usa la túrmix o vaso americano.
  4. Pon en un cuenco y decora con semillas de sésamo tostado o garbanzos y aceite o al gusto. 

¿Te gusta el hummus?:

Hummus con remolacha

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Pudín de roscón

Había tres Reyes Magos convencidos de que lo tenían todo bajo control. Melchor había revisado las estrellas, Gaspar había hecho los cálculos y Baltasar… bueno, Baltasar llevaba el camello con el mejor sentido de orientación, o eso creía.

La estrella brillaba con fuerza, sí, pero nadie se dio cuenta de un pequeño detalle.

—¿No sienten que hace un poco más de frío de lo normal? —preguntó Gaspar, ajustándose la capa mientras soplaba un viento helado.
—Es el aire puro del desierto nocturno —respondió Melchor con seguridad, mientras el camello resbalaba sobre algo sospechosamente blanco.

Al amanecer, en lugar de palmeras encontraron pinos, sin un roscón debajo, esos estaban bien plantados. En vez de arena, nieve. Y en lugar de pastores… un grupo de renos los observaba con evidente desconcierto.

—Melchor —dijo Baltasar—, ¿desde cuándo Belén tiene auroras boreales?
Melchor miró al cielo verdoso, luego al mapa, y finalmente a la estrella, que parecía parpadear como riéndose de ellos.
—Bueno… técnicamente seguimos una estrella. Nunca especificó cuál Belén.

El oro se congeló, el incienso no encendía y la mirra fue confundida con un nuevo sabor de jarabe medicinal. Un anciano barbudo, vestido de rojo, los saludó amablemente y les sugirió que quizás habían pasado “un poquito” de largo.

Horas después, ya de regreso y con los camellos usando bufandas, los tres Reyes llegaron por fin al sur correcto.

—Para el próximo año —dijo Gaspar— llevamos GPS.
—Mejor Google Maps —añadió Baltasar.
Melchor suspiró mirando la estrella.




Quizás pienses que es difícil que sobre roscón, pero, en casa somos pocos y sí sobro. Como el roscón era casero y grande y, no estaba relleno aproveché para elaborar el pudín, que es lo que se suele hacer si en casa eres cocinillas y te gusta usar las "sobras" de lo que sea. También decirte que si no tienes roscón puedes hacerlo con ensaimada, croissant o pan. Así es la cocina de aprovechamiento. 
¡Feliz día de Reyes!

· PUDÍN DE ROSCÓN ·


Ingredientes

Pudín
  • 400 mililitros de leche 
  • 4 huevos M
  • 50 gramos de azúcar
  • 1 chorrito de agua de azahar
  • Sobras de roscón

Caramelo (también puedes comprarlo hecho)
  • 80 gramos de azúcar
  • 1 cucharada de agua

Elaboración

Precalienta el horno a 150º C.

Caramelo
  1. Pon el azúcar en un cazo con el agua, remueve que se mezcle bien y calienta a fuego fuerte sin remover.
  2. Cuando empiece a coger color ámbar, saca del fuego y vierte en el molde o moldes elegidos. Cuidado que quema mucho. Deja enfriar por completo.

Pudín
  1. Corta a trozos el roscón. Puede añadirle las frutas y almendras (si lleva). Es mejor hacerlo cuando el roscón está más seco que tierno.
  2. Mezcla los huevos con la leche, el azúcar y el agua de azahar.
  3. Mezcla una parte del roscón dentro de la mezcla de leche y dale unos "golpes" de Túrmix. También puedes hacerlo con la Thermomix si tienes.
  4. Unos cuantos trozos del roscón déjalos dentro el molde.
  5. Vierte la mezcla en el molde o moldes con el caramelo.
  6. Lleva agua a ebullición para el baño maría; coloca el molde dentro de la fuente, vierte el agua hirviendo, cierra el horno y cuece tapado 35-40 minutos.
  7. Prueba con un palillo que el pudín esté cuajado por el centro. 
  8. Sácalo y deja enfriar por completo a temperatura ambiente; después enfría en la nevera.
  9. Si el caramelo se queda en el molde puedes calentarlo un poco para echarlo por encima.


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Chocolate a la taza

Por fin había llegado su época favorita. La casa de los abuelos la recibió justo cuando los primeros copos de nieve empezaban a caer, silenciosos, como si no quisieran despertar a nadie. Sus padres la dejaban ir unos días antes de Navidad para que pudiera contarles, sin prisas, todo lo que había vivido en el colegio y con sus amigos. A los abuelos les encantaba tenerla para ellos solos, antes de que la Nochebuena llenara la casa de voces y risas alrededor de la gran mesa del comedor.

Al abrir la maleta, entre la ropa apareció un reno de peluche con la nariz roja… y encendida. La luz palpitaba suavemente, como un pequeño corazón. Casi gritó del susto. No recordaba haberlo visto nunca, y estaba segura de que su madre no lo había puesto allí. Iba a preguntarse cómo había llegado hasta ese lugar cuando un movimiento reclamó su atención.

La almohada de la cama se movía despacio, como si respirara. Se quedó muy quieta. Miró a su abuela preguntándose si ella también lo había notado, pero ella seguía doblando la ropa, ajena a todo. Luego dijo que iba a ordenar el baño y salió de la habitación.

Con el corazón latiéndole en los oídos, se acercó a la cama. Estiró la mano con cuidado y levantó la almohada. De debajo asomó una diminuta cabeza peluda, dos ojos brillantes y una nariz húmeda.

Guau —susurró el cachorro.

Ella abrió la boca, ahogando un chillido, maravillada. Los abuelos aparecieron en la puerta y se miraron sonriendo. Poco después, la cocina se llenó del aroma del chocolate caliente, ese que deja un bigote dulce en los labios. Eran días de magia y las sonrisas duraban todo el día.




Para mí, el chocolate a la taza en Navidad significa Nochebuena, después de la misa del Gallo, el 24 de diciembre. Recuerdo que los niños que hacíamos la catequesis formábamos parte de esa misa; tarde, sí, pero después nos invitaban a tomar chocolate con ensaimadas. Después de la comunión, el chocolate lo tomábamos en casa, también tarde y después de la misa del Gallo pero en casa. Ya hace tiempo que no voy a la misa del Gallo, pero sigo bebiendo chocolate, a veces con ensaimada, otras con churros y otras sin acompañamiento. 

Recuerdo a mi madre hacernos chocolate a la taza con una pastilla grande de chocolate. Ahora, hay muchas versiones en el mercado para hacerlo. Yo quería probar una versión fácil, rápida y con pocos ingredientes. Uso arrurruz para espesar, suele usarse en repostería vegana y hoy en día se encuentra fácil en herbolarios. El kuzu, también, aunque es un poco más caro. 

Lo hago de esta manera porqué los chocolates a la taza en polvo comerciales suelen llevar mucho azúcar, y espesantes como almidón de maíz o arroz, aditivos, gomas (xantana o tara) y aglomerantes que le da la textura cremosa al calentarse.

El arrurruz es un tubérculo similar en apariencia a la patata (Maranta arundinacea). Pertenece a la misma familia que el jengibre y la cúrcuma. Es fácil de digerir y no presenta molestias ni inflamación, También es sin gluten. Se usa como espesante o gelificante natural en la cocina, especialmente en repostería. Para mi, como alternativa a la fécula de maíz me parece mejor, tiene más proteínas y menos calorías.

🎄 Chocolate a la taza, fácil y rápido 🎄

Ingredientes
  • 1/2 l de leche almendras (o la que te guste más)
  • 2 cdas. soperas de azúcar (o cualquier endulzante que te guste)
  • 2 cdas. de arrurruz o kuzu*
  • 2 cdas. de cacao natural sin azúcar en polvo

Elaboración
Disuelve el arrurruz en dos o tres cucharadas de leche. Reserva. Pon los ingredientes restantes en un cazo al fuego. Remueve para que los ingredientes se disuelvan bien. Añade el arrurruz disuelto y sigue removiendo hasta que espese. Sirve.

*El Kuzu suele se venderse en formato granulado o trozos pequeños, que se disuelven en líquidos, en cambio el arrurruz ya se vende molido.


Relato, fotografías, vídeo y receta @catypol - Circus day.

Em miro al mirall

Em miro al mirall i no reconec la dona que hi veig. Quan va començar tot no em vaig adonar. Paraules que em ferien, però jo pensava que era degut a un mal dia i no vaig dir res. A poc a poc la tensió va anar més enllà. Una galtada, crits i empentes. El primer ull de vellut, les llàgrimes d'impotència, por i ignorància. Què havia fet jo per merèixer tot això? La por, aquella sensació d'angoixa quan sentia la porta, el cor em bategava de pressa i les ganes de fugir com fos, viva o no, però acabar amb aquella situació. Les galtades em feien mal però es curaven. Les seves paraules encara sonen dins el meu cap i dubt que es curin a pesar del temps. El menyspreu va arrelar dins mi i ara vull desfer-me'n i donar una passa endavant, lluitar per mi.


25/11 Dia internacional de l'eliminació de la violència contra la dona



Texto e imagen @catypol - Circus day.

El libro

Desde hace un tiempo una idea en mi cabeza iba dando vueltas. Se que el mundo editorial no se fijaría en mi blog, no me malinterpretes, no es una queja, no es lo que pretendo. Entiendo que tienes que tener muchos seguidores o ser alguien conocido para que te publiquen un libro de cocina. Pero, eso no quita que siendo diseñadora y cocinera no pueda tener uno. Me hacía ilusión ya que en mi blog/libro hay recetas, si, pero también relatos inventados por mi y fotografías que, aunque en esta edición también he usado un poco la IA las fotos siguen siendo muy @catypol y, sí, diseño también, la portada es diseñada por mi. Me hacía ilusión tener mi libro blog, hecho con la ayuda de Blurb y con toda la magia que en Circus day existe. Así tienes una copia escrita de Circus day y su magia 

Señoras y señores, mesdames et messieurs, ladies and gentlemen, bienvenidos a Circus day, espero que te guste mi libro.





Aquí tienes un qr que te lleva a la página de venta por si te interesa:

https://www.blurb.es/b/12546935-circus-day



@catypol

Towel crepe rolls

[DESEOS]
Besos en la frente
El sonido de la lluvia
El olor después de la lluvia
Abrazos inesperados
Nada más que cielos azules
La luz de verano
Sonidos del mar
El cantar de los pájaros
Envolverse en una toalla suave y grande
Enamorarse de los detalles
Japón en primavera
Libros, té y una deliciosa crepe enrollada





Se considera una receta relativamente nueva, popularizada a través de plataformas como TikTok, con influencias de la repostería de estilo asiático. Se llama "Towel" (toalla) debido a la técnica de enrollado, que crea capas similares a una toalla enrollada. Se diferencia de la tarta milcreps (crepe cake) tradicional en que las creps se disponen en una fila, se rellenan y se enrollan juntas formando un tronco o rollo compacto. Para que sea más rápido de hacer y fácil, la versión con obleas de arroz es lo más top ahora y además sin gluten.



· TOWEL CREPE ROLLS ·


Ingredientes
  • Fresas
  • Nata montada
  • Azúcar o eritritol
  • Obleas de arroz
  • Cacao, fresas y menta (para decorar)
Elaboración
  1. Moja las obleas de arroz en agua, no dejes que se ablanden demasiado. 
  2. Coloca encima de la mesa tres obleas superpuestas una encima de la otra por un lado. 
  3. Esparce por encima la nata montada y trozos de fresa. 
  4. Cierra las obleas enrollándolas de un lado y enrollándolas por un lado hacía el otro. 
  5. Espolvorea cacao en polvo por encima y decora con fresa y menta.


Texto, vídeo y fotografías @catypol - Circus day.

Carpaccio de higos con jamón ibérico

Deseo
Deseo que al soplar todo vuelva a su estado normal.
Deseo que al palmear mis manos sea porque acompañan una bonita melodía.
Deseo vibrar por emoción y no por miedo.
Deseo ser pequeña, pero con intención grande.
Deseo ver a través y no dejar que la luz me ciegue.
Deseo llegar tarde y entera antes que pronto y rota.
Deseo correr sin ser perseguida.
Deseo amar sin ser castigada.
Deseo una mente clara, sin carpaccios de nada.
Deseo un día de lluvia si limpia el ánimo.
Deseo un día de sol si llena el alma.
Deseo gritar si es de felicidad
o quedarme muda, pero solo si hace falta.

Carpaccio de higos, jamón y queso

Higos, jamón y queso de cabra


Los higos son uno de los frutos más antiguos cultivados por la humanidad y su historia está entrelazada con el origen de la agricultura. Restos arqueológicos hallados en el valle del Jordán demuestran que el ser humano ya domesticaba la higuera hace más de once mil años, adelantándose incluso al cultivo del trigo y las legumbres. Esta fruta, originaria de Oriente Próximo, se expandió rápidamente por toda la cuenca del Mediterráneo gracias a los fenicios y a los navegantes de la Antigüedad.

En el Antiguo Egipto, los higos se convirtieron en un alimento básico y sagrado, utilizándose tanto en la dieta diaria como en ofrendas funerarias para los faraones. Posteriormente, en la Grecia clásica, el higo alcanzó un estatus de honor al ser considerado el manjar predilecto de los atletas olímpicos, quienes lo consumían como una fuente natural de energía rápida durante sus entrenamientos. El propio Platón era un devoto consumidor de esta fruta, lo que le valió el apodo de «filósofo filóhigo» debido a su creencia de que potenciaba la inteligencia.

La Antigua Roma heredó esta devoción culinaria y expandió el cultivo del higo por todo su imperio, integrándolo en recetas tanto dulces como saladas. Los romanos descubrieron que los higos secos eran el alimento perfecto para los soldados en campaña debido a su larga conservación y alto valor calórico. En esta época, el higo también poseía una fuerte carga simbólica de fertilidad y prosperidad, estando presente en los banquetes de las clases altas y en las celebraciones populares.

Durante la Edad Media, el cultivo del higo se consolidó en la península ibérica gracias a la influencia de la cultura andalusí. Los árabes perfeccionaron los sistemas de regadío y las técnicas de secado, convirtiendo al higo seco en un producto de exportación clave y en un pilar de la repostería medieval. Al ser un endulzante natural en una época donde el azúcar era un lujo prohibitivo, el higo se utilizaba para espesar salsas, endulzar guisos de carne y preparar panes energéticos que consumían tanto campesinos como viajeros.

Con la llegada de la Edad Moderna y los viajes de exploración, los misioneros españoles transportaron las primeras higueras al continente americano durante el siglo XVI. El clima de zonas como California y Perú resultó ideal para su desarrollo, dando lugar a variedades famosas como el higo «Misión». En la actualidad, el higo ha pasado de ser un recurso de supervivencia y un endulzante básico a ocupar un lugar de honor en la alta cocina global, donde se valora su versatilidad para contrastar con quesos maduros, carnes de caza y postres sofisticados.

Esta receta no es sofisticada ni de alta cocina; es una elaboración sencilla pero tan deliciosa que convertirá a todos sus ingredientes en auténticos protagonistas de tu mesa.

Carpaccio de higos


Ingredientes para 4
  • 8 higos o brevas
  • Queso de cabra, a trocitos
  • Jamón ibérico
  • Semillas de calabaza y girasol
  • Aceite de oliva virgen extra
Elaboración
  1. Pela los higos, ponlos entre dos hojas de film transparente y con un rodillo de cocina aplánalos hasta dejar una masa de higos fina. 
  2. Guarda en el congelador mínimo 1 hora. 
  3. Para prepararlo para servir deja atemperar unos 5 minutos sin papel film, encima del plato que quieras servirlo. 
  4. Esparce por encima unos trocitos de queso de cabra, un poco de jamón y unas semillas de calabaza y girasol. 
  5. Rocía con un poco de aceite de oliva virgen extra y sirve.

Mira cómo prepararlo paso a paso:




Preguntas frecuentes

¿Cuál es la diferencia entre higos y brevas?

Las brevas son el primer fruto de la higuera, más grandes y que maduran en junio-julio. Los higos son el segundo fruto, más pequeños y dulces, que maduran en agosto-septiembre. Ambos funcionan igual de bien en esta receta.

¿Se puede hacer el carpaccio de higos sin congelar?

El paso del congelador es clave para conseguir la textura característica del carpaccio. Sin él, los higos se aplastan pero no mantienen la forma. Con una hora en el congelador quedan perfectos y se pueden preparar con antelación.

¿Con qué más se puede acompañar el carpaccio de higos?

La miel de romero, los frutos secos tostados como nueces o pistachos, el rúcula o el queso azul son combinaciones excelentes. El jamón ibérico y el queso de cabra son los clásicos que nunca fallan.


Relato, fotografías y vídeo @catypol - Circus day.

Helado de almendra casero

Eran tiempos modernos, me decía mi abuelo, y yo lo miraba con interrogantes. Eso le hacía sonreír.
Era un hombre alto —o eso pensaba yo—, pues cuando estaba al lado de mi abuela parecían la una y media, y eso me hacía sonreír a mí.

Cuando hacía un sol de justicia, como decía él, se sentaba bajo el parral, cigarro en boca, gorra campesina y la mirada perdida en el campo. Sus tierras estaban llenas de almendros: los cuidaba, los recogía y llevaba las almendras a la cooperativa para que las pelasen con aquellas grandes máquinas.

Cuando iba a recogerlas, siempre me llevaba con él. Me decía:
—Seguro que se quedan una buena parte de mis almendras.
Luego se encogía de hombros y me sonreía… o lo que yo pensaba que era una sonrisa, pues sus finos labios dibujaban una línea un poco más larga de lo habitual.

Nunca supe si era cierto lo que decía o si simplemente era su forma de quejarse por algo que no podía controlar. Gran parte de las almendras se vendían a la cooperativa, y una pequeñísima parte nos la llevábamos a casa, para el turrón o para el helado, según las ganas de trabajar de mi abuela. Porque de eso se encargaba ella; él decía que ya había hecho su parte.

Ahora sí que llegaron los tiempos modernos: en el campo del abuelo ya no hay almendros. Poco a poco fueron desapareciendo. Él tampoco está ya. No es nostalgia… o quizás sí, un poco.

Cada vez que como helado de almendra recuerdo su sonrisa —o lo que yo pensaba que era su sonrisa— y la imagen de verlo sentado bajo el parral, cigarro en boca y gorra campesina, atraviesa mi mente. Entonces sonrío.


Helado de almendra casero

Helado con almendras


El helado de almendra tiene su origen más antiguo en la China del año 2000 a. C., donde las clases nobles ya mezclaban nieve de las montañas con arroz, frutas y leche de almendra para crear un postre refrescante. Esta costumbre viajó a través de la Ruta de la Seda hacia el Imperio persa, donde refinaron la técnica combinando el hielo con jugos de frutas y frutos secos molidos. Los antiguos romanos, bajo el mandato del emperador Nerón, adoptaron métodos similares al triturar hielo alpino con miel y pastas de frutos secos locales.

Durante la Edad Media, el mundo árabe perfeccionó estas preparaciones introduciendo el azúcar de caña en lugar de la miel, dando vida al sharbât (el antepasado directo del sorbete). Los árabes introdujeron extensos cultivos de almendros en la cuenca del Mediterráneo, especialmente en Sicilia y el sur de España. En estas regiones, la leche de almendra se convirtió en un ingrediente fundamental para los postres helados, ya que permitía una textura cremosa ideal durante los periodos de ayuno religioso en los que no se podía consumir leche de origen animal.

El gran cambio hacia el helado moderno ocurrió en el siglo XVII en Europa, cuando el siciliano Francesco Procopio dei Coltelli inventó una máquina homogeneizadora que lograba mezclar de manera uniforme el azúcar, el hielo y los sabores culinarios. A partir de este momento, las recetas comenzaron a incorporar crema de leche y yemas de huevo. La combinación de esta nueva base láctea con la almendra tostada y molida se transformó rápidamente en un clásico de las cortes reales de Francia e Italia debido a su sutil equilibrio entre dulzor y textura.

Con la llegada de la refrigeración industrial en los siglos XIX y XX, el helado de almendra se democratizó a escala global. En regiones como la Comunidad Valenciana o las islas Baleares, se consolidó como uno de los sabores artesanales más tradicionales, vendiéndose inicialmente en carritos callejeros refrigerados con hielo y sal. Hoy en día, el helado de almendra mantiene su relevancia internacional tanto en su versión tradicional de crema de fruto seco como en las nuevas alternativas veganas elaboradas directamente con leche de almendra.


Helado con almendras casero

Recuerdo perfectamente las fiestas del pueblo en verano. San Bartolomé es el patrón y se celebra el 24 de agosto. Ese verano en concreto, siendo yo una niña pequeña, estaba sentada en la plaza del pueblo con mi madre y mi hermano menor. Habíamos ido a ver un concurso de helados hechos con la heladera tradicional, esa de manivela y hielo. No tanta gente tenía una, pero aun así participaron las familias suficientes como para que no se anulara el certamen. Me debió de impresionar muchísimo, porque es un recuerdo que conservo muy vivo: el helado que ganó fue uno de melón. Y sí, lo probé. Creo que nunca he vuelto a comer un helado de melón tan rico; de hecho, no he vuelto a probarlo porque jamás volví a verlo en ninguna parte.

Durante mis veranos infantiles, el postre de los domingos siempre era helado. Específicamente, helado de almendra que mi madre elaboraba a base de un preparado mallorquín de azúcar y almendra (o a veces de avellana). En invierno, el postre dominical cambiaba por el flan. Al llegar la adolescencia todo aquello se perdió; eran otros tiempos. Ahora, la nostalgia lo ha traído de nuevo. La nostalgia... o quizás el hecho de que los helados suelen ser para el verano, aunque se puedan disfrutar todo el año si a uno le apetece. Aquí te traigo mi versión para que salga cremoso y no un bloque duro.


Helado de almendra con leche fresca


Ingredientes

  • 1 litro de leche entera y fresca 
  • 180 g de almendras peladas (o harina de almendras)
  • 100 g de azúcar 
  • 100 g de miel o azúcar invertido
  • La piel de 1 limón (sin la parte blanca)
  • 1 rama de canela
  • 11 g de fécula de arroz 

Paso 1: Infusionar y espesar 
  1. Pon en el vaso de la Thermomix el litro de leche entera, el azúcar y la miel, la piel de limón, la canela y la fécula.
  2. Programa 8 minutos, 90°C, velocidad 2. 
  3. Retira la piel de limón. Vierte esta leche en cubiteras. Deja enfriar y métela al congelador hasta que esté congelada.

Paso 2: El día del helado
  1. Pon las almendras en el vaso limpio y seco. Pica 25 segundos, velocidad progresiva 5-10 hasta que se hagan harina fina. O usa harina de almendra directamente.
  2. Saca los cubitos de tu leche ya cocinada y congelada. Déjalos unos minutos sobre la encimera para que no estén como el granito.
  3. Añade los cubitos al vaso junto con la harina de almendra. Programa 1 minuto y medio, velocidad 5-10, ayudándote con la espátula por el bocal si es necesario, hasta que veas que se forma una crema helada perfecta, sin un solo cristal de hielo.

Notas: 
Si no tienes Thermomix hazlo con la túrmix o con un procesador de alimentos, pero que las almendras sean en harina y no enteras así será más fácil, si no usa harina de almendras directamente.


Preguntas:

¿Por qué leche entera fresca?

Porque es mucho mejor que la que se vende en tetrabrick para el helado. La leche fresca solo se pasteuriza (se calienta suavemente a unos 72º C). Al mantener sus proteínas intactas, estas tienen una capacidad mucho mayor para atrapar el aire y la grasa durante el batido en la Thermomix. El resultado es un helado notablemente más cremoso, con más cuerpo y que se derrite más lentamente. La grasa de la leche fresca emulsiona mejor con la grasa natural de la almendra que vas a triturar. Al unirse la grasa láctea de calidad con el almidón de arroz, la estructura del helado queda "blindada" contra los cristales de hielo. Usa el tetrabrik solo si te pilla de imprevisto y no tienes otra cosa a mano.

¿Dónde comprar la leche fresca?

En la sección frío (neveras) de lácteos de los supermercados.

¿Dónde puedes encontrar fécula de arroz?

En supermercados asiáticos o online. Quizás donde vives también puedes encontrarlo en grandes superficies. Yo suelo comprarlo en supermercados asiáticos así me aseguro encontrarlo.


Este es el helado para preparar (fotos abajo) que mi madre hacía cuando era pequeña, de la empresa Gelabert de Porreres (Mallorca).


Helado de almendra de Gelabert


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Granola casera

A mi abuela le gustaba peinarme por la noche. Decía que mi negra cabellera la había heredado de su hija Olive, una mujer alta, exageradamente delgada y con un eterno novio marinero al que le gustaban mucho las espinacas. Aunque yo la recuerde con un casto moño —como el que lleva mi abuela— y con unos pies enormes (y eso que quede entre nosotros, pues nunca reconoceré haberlo dicho delante de ella).

Lo que me gustaba de que mi abuela estuviera en casa no era precisamente que me recordara a mi tía, sino más bien su granola. Mejor que las espinacas. Endulzada con algo que ella nunca revelaba, y a mí me daba igual, pues no iba para repostera ni cocinera. Con que me lo hiciera ella, me bastaba. Tendría que convencer a mi madre para que le dejara la receta, o un día esa maravilla desaparecería de mi vida.

Cuando la tía Olive vino una vez de visita, lo hizo sin su eterno novio. Yo todavía era pequeña y todo de ella me fascinaba. Su “Oh, dear!”, que solía decir tan frecuentemente, se me “pegó” y no paraba de repetirlo. Hasta la abuela me puso mala cara alguna vez:

¡Qué cansino! —decía frunciendo el ceño.

Desde aquella visita que nos trastocó a todos un poco, a mamá no le hacía demasiada gracia la llegada de su cuñada. Pero si la abuela prometía que lo compensaría con su granola, la tía Olive era recibida con alfombra roja incluida.



La granola es un delicioso alimento que se ha vuelto muy popular en los últimos años. Se trata de una mezcla de ingredientes naturales, copos de avena u otros, frutos secos, semillas y miel, que se hornea para obtener una textura crujiente y un sabor delicioso.

El origen de la granola se remonta al siglo XIX, cuando el médico suizo Maximilian Bircher-Benner desarrolló una receta a base de avena cruda, frutas y nueces para alimentar a sus pacientes. Esta mezcla se convirtió en un alimento energético y nutritivo, y con el tiempo evolucionó hasta convertirse en la granola que conocemos hoy en día.

Se ha vuelto muy popular debido a sus numerosos beneficios para la salud. La avena es una excelente fuente de fibra y ayuda a mantener el sistema digestivo saludable, mientras que los frutos secos y las semillas proporcionan grasas saludables, proteínas y una gran variedad de nutrientes. Además, la miel utilizada en la granola le brinda un dulzor natural y también aporta beneficios antioxidantes.

Puede ser consumida sola como un snack saludable, pero también se utiliza como ingrediente en numerosas recetas. Se puede añadir a yogures, batidos, ensaladas de frutas o espolvorear sobre postres para darles un toque crujiente y nutritivo.

Y esta es mi versión, queda decir que si quieres puedes añadirle chocolate negro aunque yo lo añadiría después de la cocción para que no se derrita o también puedes añadir a la mezcla frutas deshidratadas si te gustan, si lo mezclas con chocolate puedes hacer barritas, personalizable según tus gustos.



· GRANOLA ·

Ingredientes
  • 150 gramos de copos de avena o trigo sarraceno
  • 75 gramos de semillas de calabaza
  • 40 gramos de semillas de girasol 
  • 35 gramos de semillas de sésamo
  • 40 gramos de almendras laminadas
  • 40 gramos de avellanas troceadas
  • 50 gramos de coco rallado
  • 1 cucharada de sal y pimienta
  • 1 cucharada de canela molida
  • 1 cucharadita de cúrcuma
  • 75 gramos de aceite de coco derretido
  • 120 gramos de miel 
  • 1 cucharadita de vainilla líquida
Elaboración
  1. Mezcla bien y extiende todos los ingredientes sobre una bandeja de horno. 
  2. Hornea a 170 ºC durante 30 minutos o hasta que esté dorado. 
  3. Deja enfriar y rompe en trozos. 
  4. Guardar en un recipiente hermético.



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Pizza vietnamita

El Rey Hung estaba cansado. Tenía 18 hijos y solo un trono. Organizar una guerra civil le parecía un lío logístico, así que decidió resolverlo como cualquier monarca sensato: con un concurso de cocina.

—"El que me traiga el plato más delicioso y significativo antes del Año Nuevo, se queda con la corona", anunció el Rey.

Mientras sus hermanos mayores fletaban barcos hacia tierras exóticas para cazar unicornios o pescar tiburones con dentadura de oro, Lang Lieu estaba en su jardín, mirando una maceta de arroz. Era el hijo humilde.
"Genial", pensó Lang Lieu. "Mis hermanos vienen con sopa de nido de fénix y yo aquí, con este arroz".

Esa noche, mientras Lang Lieu se quedaba dormido sobre un saco de granos, un genio se le apareció en sueños: —"A ver, muchacho", dijo el espíritu. "En el mundo no hay nada más valioso que el arroz. Es el sustento de la gente. Deja de buscar trufas y usa lo que tienes frente a tu nariz".
El palacio olía a exceso. Los hermanos mayores presentaron platos que requerían la extinción de tres especies de peces y el uso de especias que costaban lo que un castillo.

Cuando llegó el turno de Lang Lieu, el silencio fue sepulcral.

Lang Lieu explicó su filosofía: la gratitud a la tierra, el respeto al cielo y la importancia de que el pueblo tenga algo rico que comer sin tener que vender un riñón. El Rey probó el BÁNH TRANG NU'Ó'NG.

El Rey se limpió la comisura de los labios con su túnica de seda y se puso de pie: — "Lang Lieu acaba de inventar el concepto de 'comida del pueblo'. ¡Tenemos nuevo Rey!"




¿Qué es bánh trang nướng?
A menudo llamada pizza vietnamita, bánh trang nướng es un refrigerio vietnamita que apareció hace unos 20 años. Bánh tráng es el nombre del papel de arroz y nướng significa asado, por lo que podríamos traducirlo como papel de arroz asado.

Es muy popular en Đà Lạt, una ciudad de Vietnam, donde se suele vender por la noche en la calle. Se pone papel de arroz en una parrilla, luego se le agregan cebolleta, se sazona, se rompe un huevo y se cubre con chorizo ​​en rodajas. Luego, todo se rocía con salsa de chile y mayonesa antes de doblarlo, hay tantas versiones como vendedores.

A mi me parece un desayuno ideal, ¿por qué?, porque es salado (y dicen que es mejor que el desayuno sea salado a dulce, por eso de los picos de glucosa), puedes usar restos de ingredientes de otros platos, y es súper fácil de cocinar, empiezas el día con energía.


· BÁNH TRANG NU'Ó'NG ·

Ingredientes para 4 
  • 4 obleas de arroz
  • 4 huevos (batidos)
  • Tiras de pollo asado o cerdo
  • 4 cucharadas de maíz
  • Tiras de zanahoria
  • 4 cucharadas de cebollino cortado
  • Salsa chili
  • Mayonesa
  • Aceite de oliva virgen extra
Elaboración
  1. Pincela un poco de aceite en una sartén, pon una oblea de arroz dentro. 
  2. Echar el huevo batido y espárcelo con una cuchara dentro de la oblea.
  3. Cuando empiece a cuajar añade los demás ingredientes
  4. Por último echa un chorrito de salsa chili y otro de mayonesa. 
  5. Dobla la oblea y sirve.

NOTA:

Se puede hacer al gusto de cada uno, con cebolleta, pimiento, kimchi, arroz...



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Cumpleaños feliz


@catypol (1987)

Ja deia la meva padrina
que a la vida només hi venim de pas
sense saber que ens passarà
desgracies o felicitats.
Uns moriran i feliços els altres seguiran
sabent que un dia a ells el tocarà.
Hi ha gent pobre que no saben el que és viure
hi ha gent rica que tenen doblers per tirar.
Ara que la vida no es tota de color rosa
hi ha clapes negres
i a vegades grosses com un campanar.
Després de la mort no sabem que hi ha 
hi ha Deu o l'infern o un espai sense acabar.
La gent no ho sap i viu la vida dia a dia
pensant que han de fer l'endemà per menjar.
La gent fa feina sense aturar
per poder menjar un tros de pa 
eixut o banyat el migdia.
A la vida hi ha odi
ala vida hi ha guerra
no hi ha mai pau?
que és la vida?
ho saps explicar?
diguem-ho per favor
i no em tornaré equivocar.






🥂  HAPPY BIRTHDAY TO ME 🎂





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Brownie en taza

Sentada sobre una chimenea del viejo centro de la ciudad, Agatha observaba el ir y venir de la gente. No sabía si le gustaba lo que veía. La evolución había hecho que, a veces, añorara aquellos tiempos sencillos: el bosque, la casita de chocolate —como ella la llamaba, pues era de color marrón—, el huerto que le suministraba alimento y una olla tan grande que, cuando la usaba, habría podido dar de comer a todo el pueblo.

Ahora vivía en la planta número trece de un edificio. Sí, en ese edificio sí existía esa planta, y ella era la única que la habitaba. Ya no usaba una olla como cuando era joven. Ahora casi todo se podía cocinar en el microondas. Tampoco tenía huerto: el supermercado de debajo del edificio la abastecía sin problema. Tenía un aspirador que limpiaba el suelo solo y una pantalla que le permitía leer cualquier libro de la biblioteca que quisiera.

La gente llamaba a eso «comodidad». Ella no estaba tan segura. Había crecido rodeada de gatos, escobas voladoras y libros de hechizos. Todo funcionaba con solo mover el dedo índice. Pensaba que aquello era muy moderno… hasta que el hijo del vecino de la planta seis le dijo que, si no tenía conexión wifi o Bluetooth, era del tiempo de los dinosaurios.

Brownie de chocolate y helado

Brownie cocinado en el microondas


Los mug cakes, o bizcochos en taza, son una opción tentadora para satisfacer antojos dulces de manera instantánea y sin complicaciones. Se cree que surgieron en la década de 2010 con la popularización de las recetas rápidas y prácticas en Internet. Inicialmente, se compartían en blogs culinarios y foros de cocina, donde los aficionados a la repostería experimentaban con diferentes combinaciones de ingredientes. Entre sus creaciones más conocidas está el brownie en taza, y por este mismo me he decidido, con un poco de helado de vainilla. Te quita el antojo de golpe. ¿No lo crees?.


· BROWNIE EN TAZA ·

Ingredientes:
  • 10 g de aceite de oliva
  • 30 g de azúcar
  • 10 g de leche
  • 1 huevo campero
  • 10 g de cacao puro sin azúcar
  • 30 g de harina
  • 1/4 de cdta. de levadura en polvo
  • 1 pizca de sal
  • 1 nuez troceada (opcional)
  • Trocitos de chocolate negro (opcional)

Elaboración
  1. Bate el aceite, el azúcar y la leche. 
  2. Añade el huevo. 
  3. Añade el cacao, la harina, la levadura y la sal. 
  4. Bate. 
  5. Añade la nuez y el chocolate si los has elegido. 
  6. Pon dentro de una taza y lleva al microondas 1 minuto. 
  7. Mi microondas es de 800 W.

    Notas:
  • Asegúrate de remover bien la mezcla y que no quede nada de harina sin integrar. 
  • No lo cocines demasiado o se secará mucho. 
  • ¡Ah! déjalo enfriar un poco o te quemarás. 
  • Y por último, decóralo como más te guste, helado, nata, etc

Brownie en taza en el microondas


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Chocolate crinkles

Cuando una tirita formaba parte de la cura del dolor y las lágrimas duraban lo que duraba el “sana sanita”. 
Cuando en los cuentos de princesas, los príncipes salían del beso a una rana. 
Cuando la leche te dejaba bigote.
Cuando contabas me quiere, no me quiere, con los pétalos de una margarita, y si era sí, sonreías como una tonta y si era no, volvías a repetir para que saliera sí. 
Cuando las mariposas volaban en el estómago cada vez que te enamorabas. 
Cuando la primavera te hacía llorar de alegría y no de alergia. 
Cuando pedías un deseo a una estrella fugaz y te emocionabas por haberla visto y deseabas que se cumpliera. 
Cuando el chocolate te gustaba, y te sigue gustando, a porciones, a tableta, en taza, en bizcocho, en caramelo o en galleta.




Parece ser que la receta se originó en la primera mitad del siglo XX en la casa de Helen Fredell de St. Paul, Minnesota. En el “Cooky Carnival” de Betty Crocker (que presenta Molasses Crinkles), la Sra. Crocker escribe: “Cuando se sirvieron en Mrs. Fred Fredell's en St. Paul, Minnesota, estaban tan deliciosas que le supliqué la receta. Gracias a ella, miles de personas han disfrutado de estas galletas". 


·CHOCOLATE CRINKLES ·

Ingredientes
  • 60 gramos mantequilla 
  • 230 gramos chocolate semidulce o amargo, picado 
  • 85 gramos azúcar
  • 2 huevos grandes
  • 2 cucharaditas azúcar de vainilla
  • 195 gramos harina
  • 1/4 cucharadita de sal
  • 1/2 cucharadita de levadura en polvo
  • 110 gramos azúcar glass tamizado 

Elaboración
  1. Funde al baño María el chocolate con la mantequilla. 
  2. Reserva. 
  3. En la batidora, bate los huevos y el azúcar hasta que espese, se vuelva una crema blanca y esponjosa (de 3 a 5 minutos). 
  4. Añade la vainilla y seguidamente el chocolate. 
  5. Sigue batiendo hasta que se mezcle bien. 
  6. En un cuenco aparte mezcla la harina, la sal y la levadura en polvo. 
  7. Agrega los ingredientes secos con el chocolate y bate hasta que se mezcle todo bien. 
  8. Tapa con film y refrigera hasta que esté firme, desde unas horas hasta toda la noche. 
  9. Precalienta el horno a 165 ºC 
  10. En la bandeja del horno pon un papel de hornear. 
  11. Coloca el azúcar glass tamizada en un cuenco profundo. 
  12. Forma bolas de unos 2.5 cm. y hazlas rodar e impregnarse bien dentro del azúcar glass. 
  13. Tiene que quedar muy pero que muy recubierto. 
  14. Coloca en la bandeja dejando separación entre ellas (unos 5 cm.).
  15. Hornea unos 10 minutos, y deja reposar 5 sobre una rejilla. 



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Burballes ramen

Cuando llegaba el frío invierno se metía en capas de ropa, "como una cebolla" decía ella, y eso le encantaba, le gustaba sentir el frío aun metida entre esas capas, decía que eso la hacía sentirse viva, con vigor para seguir adelante y notar cada parte de su cuerpo, después se tomaba una sopa que había personalizado después de un viaje a Japón.

Una vez, cuando su novio rompió con ella y la dejó desolada, sus amigas decidieron viajar a una isla con mucho calor, para divertirse, bailar y beber, beber hasta olvidar. Pero ella no soportaba el calor, tanto calor, decía que la asfixiaba y que hacía que el dolor se quedara dentro, sin poder salir, sin poder quitárselo de encima, el calor la aletargaba, dejaba su interior en pausa y que cuando volviera a la normalidad aún lo llevaría dentro.

Así que se fue de la isla igual que llegó, dolorosa además de quemada por el sol. Juró y perjuró que nunca volvería a quitar penas expuesta al calor. Ella necesita el frío, necesitaba sentirse viva para gritar a los cuatro vientos y en todos los idiomas que sabía, que ella era una guerrera.

Burballes mallorquinas estilo Ramen



Las burballes son una pasta artesanal mallorquina elaborada con sémola de trigo y agua, sin huevo. Existen dos variedades principales: la lisa y la rizada. Se asemejan a los tallarines, pero son más finas y anchas.

Antiguamente, se preparaban en guisos de carne, especialmente de liebre o pollo. Es un plato con un profundo valor social y cultural en Mallorca, un reflejo de la cocina más humilde y honesta.

Hoy en día, con la influencia del ramen japonés, he decidido adaptar nuestras burballes a este concepto. El resultado ha sido aplaudido en casa, ¡aunque la próxima vez ajustaré mejor la cocción del huevo! 😜

Burballes/Ramen

Ingredientes (4 personas)
  • 350-400 g de Burballa Arrisada (rizada)
  • 1,5 litros de caldo casero de pollo y carne
  • 2 contramuslos de pollo de corral (deshuesados)
  • 200 g de churrasquito de ternera en tiras finas
  • 200 g de Gírgolas mallorquinas
  • 2 alcachofas y unas flores de brócoli fresco
  • Toppings: 2 huevos camperos y cebollino fresco
Elaboración
  1. El Huevo: Cocer 6 minutos y medio, enfriar en hielo y pelar (yema cremosa).
  2. Verduras: Saltear los corazones de alcachofa hasta que estén crujientes.
  3. Carnes: Dorar los contramuslos (piel crujiente) y saltear la ternera hasta tostar.
  4. Setas: Pasar por la plancha hasta que doren.
  5. Caldo y Pasta: Hervir el caldo, añadir las burballes y, 3 minutos antes de terminar, añadir el brócoli.

Montaje
En un cuenco de barro caliente, servir la pasta con caldo. Colocar encima de forma ordenada el pollo, la ternera, las setas y la alcachofa. Terminar con el huevo y cebollino fresco.

Tip: Añade una gota de AOVE en crudo al final. El barro mantendrá el calor ideal.

 
Detalle del montaje del plato
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