Señoras y Señores,

Bienvenidos a Circus Day

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Hola,

Soy Caty y dirijo este circo

Foodie, diseñadora gráfica, cuentacuentos y aficionada a la fotografía es un resumen de lo que encontrarás aquí, un circo lleno de recetas, historias y espectáculo. Señoras y señores, mesdames et messieurs, ladies and gentlemen, bienvenidos a Circus day, espero que te guste el show.

The Show

En el blog

Pizza vietnamita

El Rey Hung estaba cansado. Tenía 18 hijos y solo un trono. Organizar una guerra civil le parecía un lío logístico, así que decidió resolverlo como cualquier monarca sensato: con un concurso de cocina.

—"El que me traiga el plato más delicioso y significativo antes del Año Nuevo, se queda con la corona", anunció el Rey.

Mientras sus hermanos mayores fletaban barcos hacia tierras exóticas para cazar unicornios o pescar tiburones con dentadura de oro, Lang Lieu estaba en su jardín, mirando una maceta de arroz. Era el hijo humilde.
"Genial", pensó Lang Lieu. "Mis hermanos vienen con sopa de nido de fénix y yo aquí, con este arroz".

Esa noche, mientras Lang Lieu se quedaba dormido sobre un saco de granos, un genio se le apareció en sueños: —"A ver, muchacho", dijo el espíritu. "En el mundo no hay nada más valioso que el arroz. Es el sustento de la gente. Deja de buscar trufas y usa lo que tienes frente a tu nariz".
El palacio olía a exceso. Los hermanos mayores presentaron platos que requerían la extinción de tres especies de peces y el uso de especias que costaban lo que un castillo.

Cuando llegó el turno de Lang Lieu, el silencio fue sepulcral.

Lang Lieu explicó su filosofía: la gratitud a la tierra, el respeto al cielo y la importancia de que el pueblo tenga algo rico que comer sin tener que vender un riñón. El Rey probó el BÁNH TRANG NU'Ó'NG.

El Rey se limpió la comisura de los labios con su túnica de seda y se puso de pie: — "Lang Lieu acaba de inventar el concepto de 'comida del pueblo'. ¡Tenemos nuevo Rey!"




¿Qué es bánh trang nướng?
A menudo llamada pizza vietnamita, bánh trang nướng es un refrigerio vietnamita que apareció hace unos 20 años. Bánh tráng es el nombre del papel de arroz y nướng significa asado, por lo que podríamos traducirlo como papel de arroz asado.

Es muy popular en Đà Lạt, una ciudad de Vietnam, donde se suele vender por la noche en la calle. Se pone papel de arroz en una parrilla, luego se le agregan cebolleta, se sazona, se rompe un huevo y se cubre con chorizo ​​en rodajas. Luego, todo se rocía con salsa de chile y mayonesa antes de doblarlo, hay tantas versiones como vendedores.

A mi me parece un desayuno ideal, ¿por qué?, porque es salado (y dicen que es mejor que el desayuno sea salado a dulce, por eso de los picos de glucosa), puedes usar restos de ingredientes de otros platos, y es súper fácil de cocinar, empiezas el día con energía.


· BÁNH TRANG NU'Ó'NG ·

Ingredientes para 4 
  • 4 obleas de arroz
  • 4 huevos (batidos)
  • Tiras de pollo asado o cerdo
  • 4 cucharadas de maíz
  • Tiras de zanahoria
  • 4 cucharadas de cebollino cortado
  • Salsa chili
  • Mayonesa
  • Aceite de oliva virgen extra
Elaboración
  1. Pincela un poco de aceite en una sartén, pon una oblea de arroz dentro. 
  2. Echar el huevo batido y espárcelo con una cuchara dentro de la oblea.
  3. Cuando empiece a cuajar añade los demás ingredientes
  4. Por último echa un chorrito de salsa chili y otro de mayonesa. 
  5. Dobla la oblea y sirve.

NOTA:

Se puede hacer al gusto de cada uno, con cebolleta, pimiento, kimchi, arroz...



Relato, fotografías @catypol - Circus day

Cumpleaños feliz


@catypol (1987)

Ja deia la meva padrina
que a la vida només hi venim de pas
sense saber que ens passarà
desgracies o felicitats.
Uns moriran i feliços els altres seguiran
sabent que un dia a ells el tocarà.
Hi ha gent pobre que no saben el que és viure
hi ha gent rica que tenen doblers per tirar.
Ara que la vida no es tota de color rosa
hi ha clapes negres
i a vegades grosses com un campanar.
Després de la mort no sabem que hi ha 
hi ha Deu o l'infern o un espai sense acabar.
La gent no ho sap i viu la vida dia a dia
pensant que han de fer l'endemà per menjar.
La gent fa feina sense aturar
per poder menjar un tros de pa 
eixut o banyat el migdia.
A la vida hi ha odi
ala vida hi ha guerra
no hi ha mai pau?
que és la vida?
ho saps explicar?
diguem-ho per favor
i no em tornaré equivocar.






🥂  HAPPY BIRTHDAY TO ME 🎂





Poema, vídeos y fotografías @catypol - Circus day.

Brownie en taza

Sentada sobre una chimenea del viejo centro de la ciudad, Agatha observaba el ir y venir de la gente. No sabía si le gustaba lo que veía. La evolución había hecho que, a veces, añorara aquellos tiempos sencillos: el bosque, la casita de chocolate —como ella la llamaba, pues era de color marrón—, el huerto que le suministraba alimento y una olla tan grande que, cuando la usaba, habría podido dar de comer a todo el pueblo.

Ahora vivía en la planta número trece de un edificio. Sí, en ese edificio sí existía esa planta, y ella era la única que la habitaba. Ya no usaba una olla como cuando era joven. Ahora casi todo se podía cocinar en el microondas. Tampoco tenía huerto: el supermercado de debajo del edificio la abastecía sin problema. Tenía un aspirador que limpiaba el suelo solo y una pantalla que le permitía leer cualquier libro de la biblioteca que quisiera.

La gente llamaba a eso «comodidad». Ella no estaba tan segura. Había crecido rodeada de gatos, escobas voladoras y libros de hechizos. Todo funcionaba con solo mover el dedo índice. Pensaba que aquello era muy moderno… hasta que el hijo del vecino de la planta seis le dijo que, si no tenía conexión wifi o Bluetooth, era del tiempo de los dinosaurios.

Brownie de chocolate y helado

Brownie cocinado en el microondas


Los mug cakes, o bizcochos en taza, son una opción tentadora para satisfacer antojos dulces de manera instantánea y sin complicaciones. Se cree que surgieron en la década de 2010 con la popularización de las recetas rápidas y prácticas en Internet. Inicialmente, se compartían en blogs culinarios y foros de cocina, donde los aficionados a la repostería experimentaban con diferentes combinaciones de ingredientes. Entre sus creaciones más conocidas está el brownie en taza, y por este mismo me he decidido, con un poco de helado de vainilla. Te quita el antojo de golpe. ¿No lo crees?.


· BROWNIE EN TAZA ·

Ingredientes:
  • 10 g de aceite de oliva
  • 30 g de azúcar
  • 10 g de leche
  • 1 huevo campero
  • 10 g de cacao puro sin azúcar
  • 30 g de harina
  • 1/4 de cdta. de levadura en polvo
  • 1 pizca de sal
  • 1 nuez troceada (opcional)
  • Trocitos de chocolate negro (opcional)

Elaboración
  1. Bate el aceite, el azúcar y la leche. 
  2. Añade el huevo. 
  3. Añade el cacao, la harina, la levadura y la sal. 
  4. Bate. 
  5. Añade la nuez y el chocolate si los has elegido. 
  6. Pon dentro de una taza y lleva al microondas 1 minuto. 
  7. Mi microondas es de 800 W.

    Notas:
  • Asegúrate de remover bien la mezcla y que no quede nada de harina sin integrar. 
  • No lo cocines demasiado o se secará mucho. 
  • ¡Ah! déjalo enfriar un poco o te quemarás. 
  • Y por último, decóralo como más te guste, helado, nata, etc

Brownie en taza en el microondas


Relato y fotografías @catypol - Circus day

Chocolate crinkles

Cuando una tirita formaba parte de la cura del dolor y las lágrimas duraban lo que duraba el “sana sanita”. 
Cuando en los cuentos de princesas, los príncipes salían del beso a una rana. 
Cuando la leche te dejaba bigote.
Cuando contabas me quiere, no me quiere, con los pétalos de una margarita, y si era sí, sonreías como una tonta y si era no, volvías a repetir para que saliera sí. 
Cuando las mariposas volaban en el estómago cada vez que te enamorabas. 
Cuando la primavera te hacía llorar de alegría y no de alergia. 
Cuando pedías un deseo a una estrella fugaz y te emocionabas por haberla visto y deseabas que se cumpliera. 
Cuando el chocolate te gustaba, y te sigue gustando, a porciones, a tableta, en taza, en bizcocho, en caramelo o en galleta.




Parece ser que la receta se originó en la primera mitad del siglo XX en la casa de Helen Fredell de St. Paul, Minnesota. En el “Cooky Carnival” de Betty Crocker (que presenta Molasses Crinkles), la Sra. Crocker escribe: “Cuando se sirvieron en Mrs. Fred Fredell's en St. Paul, Minnesota, estaban tan deliciosas que le supliqué la receta. Gracias a ella, miles de personas han disfrutado de estas galletas". 


·CHOCOLATE CRINKLES ·

Ingredientes
  • 60 gramos mantequilla 
  • 230 gramos chocolate semidulce o amargo, picado 
  • 85 gramos azúcar
  • 2 huevos grandes
  • 2 cucharaditas azúcar de vainilla
  • 195 gramos harina
  • 1/4 cucharadita de sal
  • 1/2 cucharadita de levadura en polvo
  • 110 gramos azúcar glass tamizado 

Elaboración
  1. Funde al baño María el chocolate con la mantequilla. 
  2. Reserva. 
  3. En la batidora, bate los huevos y el azúcar hasta que espese, se vuelva una crema blanca y esponjosa (de 3 a 5 minutos). 
  4. Añade la vainilla y seguidamente el chocolate. 
  5. Sigue batiendo hasta que se mezcle bien. 
  6. En un cuenco aparte mezcla la harina, la sal y la levadura en polvo. 
  7. Agrega los ingredientes secos con el chocolate y bate hasta que se mezcle todo bien. 
  8. Tapa con film y refrigera hasta que esté firme, desde unas horas hasta toda la noche. 
  9. Precalienta el horno a 165 ºC 
  10. En la bandeja del horno pon un papel de hornear. 
  11. Coloca el azúcar glass tamizada en un cuenco profundo. 
  12. Forma bolas de unos 2.5 cm. y hazlas rodar e impregnarse bien dentro del azúcar glass. 
  13. Tiene que quedar muy pero que muy recubierto. 
  14. Coloca en la bandeja dejando separación entre ellas (unos 5 cm.).
  15. Hornea unos 10 minutos, y deja reposar 5 sobre una rejilla. 



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Burballes ramen

Cuando llegaba el frío invierno se metía en capas de ropa, "como una cebolla" decía ella, y eso le encantaba, le gustaba sentir el frío aun metida entre esas capas, decía que eso la hacía sentirse viva, con vigor para seguir adelante y notar cada parte de su cuerpo, después se tomaba una sopa que había personalizado después de un viaje a Japón.

Una vez, cuando su novio rompió con ella y la dejó desolada, sus amigas decidieron viajar a una isla con mucho calor, para divertirse, bailar y beber, beber hasta olvidar. Pero ella no soportaba el calor, tanto calor, decía que la asfixiaba y que hacía que el dolor se quedara dentro, sin poder salir, sin poder quitárselo de encima, el calor la aletargaba, dejaba su interior en pausa y que cuando volviera a la normalidad aún lo llevaría dentro.

Así que se fue de la isla igual que llegó, dolorosa además de quemada por el sol. Juró y perjuró que nunca volvería a quitar penas expuesta al calor. Ella necesita el frío, necesitaba sentirse viva para gritar a los cuatro vientos y en todos los idiomas que sabía, que ella era una guerrera.

Burballes mallorquinas estilo Ramen



Las burballes son una pasta artesanal mallorquina elaborada con sémola de trigo y agua, sin huevo. Existen dos variedades principales: la lisa y la rizada. Se asemejan a los tallarines, pero son más finas y anchas.

Antiguamente, se preparaban en guisos de carne, especialmente de liebre o pollo. Es un plato con un profundo valor social y cultural en Mallorca, un reflejo de la cocina más humilde y honesta.

Hoy en día, con la influencia del ramen japonés, he decidido adaptar nuestras burballes a este concepto. El resultado ha sido aplaudido en casa, ¡aunque la próxima vez ajustaré mejor la cocción del huevo! 😜

Burballes/Ramen

Ingredientes (4 personas)
  • 350-400 g de Burballa Arrisada (rizada)
  • 1,5 litros de caldo casero de pollo y carne
  • 2 contramuslos de pollo de corral (deshuesados)
  • 200 g de churrasquito de ternera en tiras finas
  • 200 g de Gírgolas mallorquinas
  • 2 alcachofas y unas flores de brócoli fresco
  • Toppings: 2 huevos camperos y cebollino fresco
Elaboración
  1. El Huevo: Cocer 6 minutos y medio, enfriar en hielo y pelar (yema cremosa).
  2. Verduras: Saltear los corazones de alcachofa hasta que estén crujientes.
  3. Carnes: Dorar los contramuslos (piel crujiente) y saltear la ternera hasta tostar.
  4. Setas: Pasar por la plancha hasta que doren.
  5. Caldo y Pasta: Hervir el caldo, añadir las burballes y, 3 minutos antes de terminar, añadir el brócoli.

Montaje
En un cuenco de barro caliente, servir la pasta con caldo. Colocar encima de forma ordenada el pollo, la ternera, las setas y la alcachofa. Terminar con el huevo y cebollino fresco.

Tip: Añade una gota de AOVE en crudo al final. El barro mantendrá el calor ideal.

 
Detalle del montaje del plato
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Savillum la tarta de queso

Escipión se baja de su carro triunfal, con la cara pintada de rojo —siguiendo la tradición— y una corona de laurel perfectamente nivelada. Se acerca a Fabio, que lo mira expectante.

—¡Fabio! ¡Viejo amigo! —exclama Escipión, rebosante de adrenalina—. ¿Viste eso? Zama. Pum. Fin de la guerra. Aníbal está en su casa pidiendo asilo político y yo tengo un apodo nuevo que rima con el continente que acabo de dominar: «el Africano».

Fabio exhala un suspiro que parece cargar con toda la historia de la República.

—Sí, sí... Muy ruidoso todo, Publio —dice Fabio, limpiándose una mota de polvo de la toga—. Felicidades por no morir. Pero seamos honestos: Aníbal ya estaba agotado. Básicamente, tú solo llegaste para darle el último empujón. Si yo no lo hubiera tenido vagando por Italia durante dieciséis años, aburriéndolo hasta las lágrimas con mis retiradas estratégicas, ese hombre te habría merendado con un poco de savillum.

—¿En serio, Fabio? —se ríe Escipión—. Crucé el mar, recluté a los veteranos que tú habías jubilado, convencí a los númidas de que cambiaran de bando y derroté al general más peligroso de la historia en su propio patio... ¿y dices que fue porque tú lo «aburriste»?

—Exactamente —asiente Fabio con una seriedad absoluta—. Yo fui el que lo dejó sin suministros. Yo fui el que destruyó su moral. Tú solo fuiste el cobrador que llegó cuando la factura ya estaba vencida. De hecho, deberías agradecérmelo. Si te lo hubiera dejado fresco, ahora tu título sería «Escipión el Desaparecido».

Escipión se queda mirándolo, entre la admiración y las ganas de volver a África para no escucharlo:

—Eres increíble, Fabio. He traído toneladas de plata para el tesoro de Roma.

—Plata... Qué vulgar —murmura Fabio mientras se da la vuelta para irse—. Atrae a los ladrones y a la inflación. En mis tiempos, nos bastaba con el orgullo y un puñado de habas.

Mientras Fabio se aleja con su paso lento y calculado, Escipión le grita:

—¡Oye, Fabio! ¡Voy a proponer que mi estatua sea más alta que la tuya!

Fabio, sin detenerse, levanta una mano:

—No te molestes, Publio. Seguramente la pondrán en un lugar con muchas corrientes de aire. Yo esperaré a que se erosione... Tarde o temprano, el tiempo siempre me da la razón.


Nota real: Catón el Viejo vivió durante la época de la República Romana, sirviendo bajo influyentes figuras como Quinto Fabio Máximo (el "Cunctator") y Publio Cornelio Escipión el Africano.


Tarta de queso Savillum romana

Savillum tarta de queso Catón romana


Era el Siglo de Oro, aquel en el que la cocina se revolucionó por el descubrimiento de nuevos productos de otras tierras; una época en la que ser cocinero era importante y atrás quedaba el tiempo de la sobriedad: ahora las mesas se llenaban de lujuria y tentación. Ellos inventaron el arte del exceso —aunque las guerras y la escasez nos hablen de todo lo contrario en tantas historias más cercanas a nuestro siglo—. Sin embargo, en aquel siglo, y aunque solo se conociera la cuchara y el resto se comiera con las manos, lo básico dio paso a las exóticas viandas en la mesa de los poderosos.

Con el paso de los siglos, la tarta de queso se ha convertido en una elaboración muy conocida y realizada alrededor del mundo: la famosísima New York cheesecake, las variopintas tartas de queso con galleta, con mermelada, con frutas, con diferentes tipos de leche, etcétera. Y aunque la que comemos o hacemos hoy en día nada tiene que ver con esta tarta de queso simple, básica y original, pienso que en aquel momento debía ser un manjar de dioses o, más bien, de emperadores.

El pastel de queso no solo es uno de los postres favoritos del mundo: es también uno de los más antiguos. Se sabe que data del año 776 a. C.; sin embargo, las primeras recetas de esta preparación dulce se popularizaron en el libro de Marco Porcio Catón.

El savillum es una receta romana que se encuentra en De Agri Cultura (siglo II a. C.), la obra más antigua conocida de la prosa romana. Fue escrita por el político Catón el Viejo, un hombre conocido por su devoción a la sencillez y su amor por la vida en el campo. De acuerdo con el estilo de vida de su autor, De Agri Cultura es un manual de instrucciones práctico sobre agricultura. Las recetas que aparecen en él son tan sencillas y rústicas como el propio savillum.

La receta en latín es la siguiente:
Savillum hoc modo facito. Farinae selibram, casei P. II S una conmisceto quasi libum, mellis P. ✳ et ovum unum. Catinum fictile oleo unguito. Ubi omnia bene conmiscueris, in catinum indito, catinum testo operito. Videto ut bene percoquas medium, ubi altissimum erit. Ubi coctum erit, catinum eximito, papaver infriato, sub testum subde paulisper, postea eximito. Ita pone cum catillo et lingula. (De Agri Cultura, 84)

Que vendría a decir algo así:
«Haz el savillum de la siguiente manera: mezcla todo junto, media libra de harina, dos libras y media de queso (como para el libum), un cuarto de libra de miel y un huevo. Unta con aceite una escudilla de barro. Cuando lo hayas mezclado todo bien, échalo en la escudilla y cúbrela con una tapadera de barro. Procura que se cueza bien por el centro, donde es más alto: cuando esté cocido, retira la escudilla, úntalo de miel, espolvorea encima amapola molida, colócalo un poco bajo la tapadera de barro y retíralo después: sírvelo así en su escudilla y con una cuchara». (De Agri Cultura, 84)

Las versiones en línea de esta receta hablan de un solo huevo, además de queso tipo feta y requesón (que yo no he usado). Quería un pastel de queso suave y no seco; eso me hizo pensar que si en aquella época se lo comían con cuchara, debía de ser más cremoso que seco. También pensé que le había puesto poca miel, acostumbrados como estamos en exceso al azúcar, pero me sorprendió gratamente —aunque si eres muy, muy goloso, quizás te sepa a poco—.

El tipo de queso que se consumía en aquel siglo era de cabra o de oveja; elegí un queso feta por esa misma razón, por estar elaborado con leche de cabra y oveja, y añadí queso en crema para aportarle untuosidad (otras recetas utilizan requesón).

El resultado está riquísimo: me sorprendió de verdad. No es demasiado dulce y la textura no resulta para nada seca en caliente. Cuando se enfría sí se queda un poco más firme, lo que me hace pensar que ponerle dos huevos en lugar de uno quizás haya ayudado (o tal vez poner menos harina). Si alguien lo ha hecho con un solo huevo, ¡ya me contará!

En Mallorca tenemos la greixonera de brossat que tiene similitud, usamos requesón, azúcar, huevos, leche y se cuece en una olla de barro, no usamos harina pero está la versión que incluye ensaimada, como un pudding.

Con esta receta participo en el reto de Cooking the chef de septiembre: Gastronomía Íbera


Savillum la tarta de queso Catón

Ingredientes:
  • 200 g de queso Feta
  • 75 g de queso crema (o requesón)
  • 2 huevos 
  • 40 g de harina
  • 25 g de miel
· Miel y semillas de amapola para decorar

Elaboración
  1. Precalentar el horno a 200º C
  2. Mezcla todos los ingredientes (yo los he mezclado con la Thermomix, sí, lo sé, tiene poco de romano pero es lo que hay, también se puede hacer bien con la túrmix, el queso feta es difícil de deshacer bien).
  3. Unta un molde de barro (el mio es muy pequeño, 16 cm. x 4 cm. "foto abajo") con un poco de aceite y esparce bien con un papel cocina. 
  4. Vierte la mezcla y hornea durante 20 minutos. 
  5. Saca del horno y rocía el pastel con miel y semillas de amapola (opcional) y deja reposar 5 minutos dentro del horno aún caliente.

Ingredientes para la tarta de queso catón


Relato y fotografías @catypol - Circus day.

Helado chocolate flash

Durante un tiempo fue como si el tiempo pasado hubiera sido olvidado: los «sin prisa», el «poco a poco», el «no quieras ir tan rápido», el «todo a su tiempo»... De repente, nos vimos envueltos en una vorágine de «corre, corre que te pillo», en la sensación de hastío en las colas de cualquier lugar y en esa ansiedad por finalizar todo con la misma rapidez con la que empezamos. Hablan de que la tecnología nos ha traído bienestar y, cómo no, esa ansiada inmediatez en aquello que hemos decidido ejecutar: lo queremos todo para ya.

Ahora, el mundo se ha parado por un tiempo; hemos visto cómo nuestra rápida y «acomodada» vida ha temblado y, para muchos, se ha desvanecido para siempre. Hemos vuelto a tener tiempo para organizarnos y a tener paciencia en las colas de cualquier lugar; hemos entendido que el tiempo tiene un precio; la salud, la mayor importancia; la paciencia, una virtud que debemos recuperar; el contacto humano, un valor altísimo, y el amor, todo el respeto del mundo.



Polos zip de chocolate flash con aguacate y fécula

Polos de chocolate flash con aguacate


Este 2020 no está resultando el buen año que pensaba que sería cuando despedí el 2019. Este año nos ha sacudido fuerte y para muchos ha sido una bendición poder recuperar valores perdidos; para otros, en cambio, ha sido una mala experiencia estar recluidos en casa.

Muchos hemos experimentado haciendo pan —yo experimenté con las ensaïmades—; la levadura fue un producto tan vendido en los supermercados que llegó a agotarse en algunos de ellos. Incomprensiblemente, el papel higiénico también (todavía no le encuentro el significado a aquello).

Algo que preparé también, llegado el verano, fue helado; estaba en mi lista. ¿Y en la tuya?

La creación de este concepto se atribuye al joven empresario de origen murciano Evaristo Burgueño Martín, quien en 1973, con solo veintitrés años, fundó la empresa Burmar en Badajoz. Allí lanzó al mercado el mítico Burmar Flax, un producto pionero que consistía en un envase plástico alargado y rectangular relleno de agua aromatizada con azúcar y colorantes. Paralelamente, otra empresa pionera de infusiones dirigida por José Nortes puso a la venta la Flaggolosina, un producto de características muy similares que también compitió por el liderazgo en los quioscos de la época.

Aunque la marca extremeña se escribía con «x» (Flax) y la competencia usaba «Flag», el término popular terminó mutando de forma unánime a flash. Esto se debió a un fenómeno de confusión popular: los primeros envases comercializados en muchas regiones tenían un color naranja muy llamativo y venían decorados con la imagen del superhéroe Flash, de DC Comics. Los niños empezaron a pedir de forma masiva el «polo de Flash» en los quioscos tradicionales, consolidando ese nombre para siempre, independientemente de la marca real que lo fabricase. Dependiendo de la zona geográfica de España, el producto también adoptó variantes locales como poloflán, poloflash o flan.

El producto se convirtió en un fenómeno de masas porque costaba apenas unas pesetas, lo que permitía a los niños comprarlo con su propia paga como sustituto económico de los helados de bola o de marca. El ritual consistía en comprar el líquido a temperatura ambiente en el quiosco de confianza o adquirir paquetes grandes en el supermercado para congelarlos directamente en el hogar. Una vez sólido, bastaba con cortar el extremo superior de plástico con unas tijeras o con los dientes y presionar desde abajo hacia arriba para disfrutar de sabores clásicos como fresa, limón, naranja, cola, lima y el cotizado color azul misterioso con sabor a frambuesa.

A día de hoy, multinacionales de las golosinas mantienen vivo el formato bajo distintas denominaciones comerciales, permaneciendo intacto en el imaginario colectivo como el gran símbolo refrescante de la infancia de varias generaciones.

Y en Circus day nos gusta de chocolate. ¿Y a ti? ¿Cuál es tu sabor?

Helado de chocolate flash


Ingredientes
  • 100 g de aguacate maduro
  • 300 ml de leche 
  • 50 g de queso crema 
  • 80 g de azúcar o eritritol glass
  • 35 g de cacao puro sin azúcar
  • 40 g de chocolate troceado
  • 1 cdta. de café soluble
  • Una pizca de sal
Elaboración
  1. Calienta 100 ml de la leche con el azúcar y el café hasta que esté caliente (sin hervir) y disuelve ahí el chocolate troceado hasta fundir.
  2. Añade el cacao en polvo y la sal, mezclando bien.
  3. Vierte en el vaso de la batidora con el resto de la leche fría, el queso crema y el aguacate.
  4. Bate a máxima potencia hasta obtener una crema fluida pero sedosa.
  5. Rellena los Zipzicles fácilmente con un embudo y congela.


Helado flash de chocolate en zipzicles

Relato, receta y fotografías @catypol - Circus day

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