
- 300 g tomate frito casero
- 3 huevos M
- Calienta el tomate en una sartén, a fuego lento.
- Añade los huevos y remueve rápidamente para que el huevo no cuaje.
- Verás que el color va cambiando a medida que los huevos cuajen.
- Deja cocinar unos segundos más.

Foodie, diseñadora gráfica, cuentacuentos y aficionada a la fotografía es un resumen de lo que encontrarás aquí, un circo lleno de recetas, historias y espectáculo. Señoras y señores, mesdames et messieurs, ladies and gentlemen, bienvenidos a Circus day, espero que te guste el show.


Catypol
19.2.18
El cocinero Robledo era un hombre metódico, amante del orden y de las recetas exactas. Su ayudante, Lolo, en cambio, era curioso y hacía demasiadas preguntas para alguien con un cuchillo en la mano.
—Huevos por un lado, patatas por otro —ordenó Robledo
Mientras el cocinero freía las patatas, Lolo decidió “optimizar el tiempo” y empezó a batir los huevos con entusiasmo exagerado. Tanto, que cuando Robledo se dio la vuelta, Lolo ya había vertido los huevos sobre las patatas cocinadas.
—¡¿Qué has hecho?! —gritó el cocinero.
—Unir ingredientes, jefe. Así avanzamos más rápido —contestó mientras lo echaba todo a una sartén.
Robledo, horrorizado, observó la mezcla cuajarse lentamente. Decidió no tocar nada, solo para poder decir luego “te lo advertí”. Cuando estuvo lista, la cortaron con desconfianza… y la probaron.
Silencio.
—Lolo —dijo finalmente Robledo—, esto está sorprendentemente bien.
—Entonces… ¿lo anotamos en el recetario?
Robledo suspiró, tomó la pluma y escribió: “Tortilla: huevos y patatas juntos.”
Catypol
22.1.18
Clara, bailarina de puntas ligeras, llegó a la residencia de ancianos con su gato Canela, un experto maullador. Apenas cruzaron la puerta, Canela anunció su presencia con un “miau” tan dramático que un abuelo comentó: “Perfecto, ya tenemos sesión”.
Clara comenzó a bailar en el salón común. Giró, saltó y sonrió, mientras Canela la seguía como si fuera su representante artístico. Un anciano con boina murmuró: “Baila bien, pero el gato tiene más carisma”. Canela, al oírlo, se subió a una silla y maulló como pidiendo aplausos.
Otra señora, afilada como aguja, dijo: “En mis tiempos bailábamos sin gatos”. Clara respondió con una reverencia, y Canela hizo una voltereta improvisada. Silencio. Luego risas.
Al final, los ancianos pidieron “otra función”. Canela se quedó dormido en el regazo de la más sarcástica, mientras se comía un roll, que concluyó: “No me gustan los gatos… excepto este”. Y Clara entendió que habían ganado.
Catypol
8.1.18



Catypol
31.12.17


Catypol
10.12.17






Catypol
4.12.17



Catypol
26.11.17



Catypol
8.11.17



Catypol
23.10.17
Catypol
9.10.17
Catypol
1.10.17
Catypol
4.9.17
Catypol
13.8.17



Catypol
7.8.17


Catypol
11.6.17