Señoras y Señores,

Bienvenidos a Circus Day

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Hola,

Soy Caty y dirijo este circo

Foodie, diseñadora gráfica, cuentacuentos y aficionada a la fotografía es un resumen de lo que encontrarás aquí, un circo lleno de recetas, historias y espectáculo. Señoras y señores, mesdames et messieurs, ladies and gentlemen, bienvenidos a Circus day, espero que te guste el show.

The Show

En el blog

Café Dalgona

En lo alto de una montaña cubierta de niebla, se alzaba una casita solitaria con tejado de madera musgosa y ventanas siempre empañadas. No había caminos marcados para llegar hasta allí, salvo un sendero escondido entre pinos viejos y susurros del bosque. Los lugareños decían que en esa casa vivía un espíritu antiguo. Otros, que era solo un viejo eremita que servía café. Pero la verdad era otra.

Dentro de la casita, había un pequeño café: tres mesas, una estufa de hierro y una repisa repleta de tazas desiguales. Detrás del mostrador, el dueño, un Gumiho de ojos grises y voz suave, preparaba café con una delicadeza que rozaba lo ritual. Aquel espíritu zorro de nueve colas había renunciado a devorar almas humanas hacía siglos. Ahora solo recolectaba historias a cambio de una taza de café.

Un día, subió hasta la casita una chica de pelo oscuro. No parecía perdida, ni asustada. Traía en brazos una marioneta de madera, tan gastada que apenas mantenía sus hilos unidos. Se sentó sin hablar, y el Gumiho le sirvió una taza.__¿Qué historia traes?__preguntó él.

La chica señaló el pozo del fondo del jardín, visible desde la ventana. No era un pozo cualquiera, su brocal estaba tallado con símbolos antiguos, y un viento helado salía de su interior, incluso en verano. __Mi madre tiró mi voz ahí__dijo la chica en lenguaje de signos. El Gumiho la observó con cuidado. No era raro que las personas vinieran a él con dolores que no podían explicar. Pero lo de la chica era distinto.

__¿Y qué quieres que haga?.

__Quiero que me enseñes a hacer café__respondió. __Dicen que el tuyo trae los recuerdos de vuelta.

Durante días, la chica aprendió. Aprendió a moler los granos con ritmo lento, a medir el agua como si fuera un conjuro, y a esperar el momento exacto en que el aroma del café abría puertas invisibles. Una noche, bajo la luna llena, preparó sola su primera taza. La dejó sobre el brocal del pozo, junto a su marioneta. El vapor subió, formando figuras que danzaban como recuerdos. Y entonces, desde el fondo, una voz, su voz, subió con el humo. El Gumiho la observó sin intervenir. Solo sonrió, como lo hace quien guarda secretos y sabe que algunas heridas se curan con historias, otras con café y otras dejando ir una marioneta al fondo de un pozo.




No sé mucho sobre Corea del Sur, tampoco de sus leyendas pero lo que sí sé de ellos es que les gusta mucho el café y como no podía ser de otra forma este café que se hizo muy famoso en las redes sociales es cosa suya. ¿Lo has probado?.


· CAFÉ DALGONA ·
  • 2 cucharadas de café soluble
  • 2 cucharadas de azúcar
  • 2 cucharadas de agua caliente
  • Leche o bebida vegetal
  • Hielo (opcional)
Café Dalgona.
  1. En un recipiente, vierte el café soluble con el azúcar y el agua caliente (es muy importante que el café sea soluble y el agua esté caliente o templada para conseguir el resultado deseado). 
  2. Bate esta mezcla con unas varillas eléctricas (con las eléctricas conseguirás la espuma de café más rápido). 
  3. En un vaso, llena 3/4 partes de leche o bebida vegetal. 
  4. Si te gusta con hielo este es el momento de añadirlo. 
  5. Por último, con una cuchara, coloca la espuma de café Dalgona cuidadosamente sobre la leche y listo para saborearlo. 




Relato y fotografías @catypol - Circus day.



Felices fiestas

Celebrando un año más, deseándote lo mejor y que se cumplan tus deseos, que se repitan los abrazos y que haya de nuevos, que los besos viajen de aquí para allá, cerca y lejos, come y bebe, guarda los recuerdos bonitos y los que no lo son, que viajen al olvido. 

Celebra lo bueno y la salud, dile al vecino, si está solo que se apunte a la fiesta, si la abuela sigue con el ceño fruncido, deshazlo, como la calceta, y dale un beso por Navidad. Que no sabes si la pareja ha entendido tu carta de Navidad, da lo mismo, seguro que te sorprende y el próximo año ¡hazle un vídeo!. 

No importa si es Santa, los Reyes o quien sea ha envuelto tu regalo, lo importante aún cuando crecemos es mantenernos ilusionados, ese ratito, ese poquito, ese pasito y así cuando lo abramos sentir todo el amor que han puesto en él. 

Bones Festes




Fotografía @catypol - Circus day.




Ensaladilla rusa

Javier llegó a Madrid un viernes de julio de 1985 con una mochila, un walkman con las pilas agotadas y la firme ilusión de ver algo, lo que fuera, de esa Movida madrileña que tanto salía en la tele de su pueblo. Pero antes, tenía que entregar unos papeles a su tío, que trabajaba en un edificio de oficinas en la calle Alcalá.

El hall del edificio era todo lujo. Entró con su carpeta y preguntó por la oficina de su tío Miguel. Se acercó al ascensor justo cuando un chico con chaqueta militar y gafas oscuras estaba dentro. "¡Pisa el acelerador, hombre!", le dijo Sabina, viendo que el chico no entraba. Javier pulsó el botón, algo confuso. En el ascensor, mientras subía, olía fuerte a laca y colonia cara. En una de las paredes, alguien había pegado con celo una pegatina que decía: "Gabinete Caligari vive". Sonaba a secta.

La puerta se abrió en la planta 3. Entró un grupo con estética juvenil: todos llevaban vaqueros, otro una camiseta polo verde, otro más iba con americana y zapatillas blancas. "¿Vamos al quinto?", preguntó Javier, educado. "¡Siempre, chaval!", respondió uno con voz grave y gafas cuadradas negras. Y se bajaron en el cuarto cantando a coro "Sufre mamón, devuélveme a mi chica…". Javier se quedó solo. Y algo inquieto.

En la planta 5, salió al pasillo donde se topó de bruces con una mujer que se retocaba los labios en un espejo de mano. Pelazo cardado, sombras azules y tacones imposibles. "Uy, perdona. ¿Buscas algo?", le preguntó Alaska. "A mi tío", dijo sin aclarar. "¡A quién le importa! Si lo ves, dile que Tino se ha dejado el bastón en recepción". Confundido, siguió andando. Vio una puerta entreabierta con música y se asomó. Encontró a un grupo afinando un teclado y discutiendo que "resaca" rimaba con "petaca". "¿Esto es la oficina del señor Miguel?", preguntó Javier, educadamente. "¡No! Esto es Un Pingüino en mi Ascensor, colega", respondieron.

Una chica apareció por detrás comiendo una tapa de ensaladilla. "¡Rufino! Está al fondo, junto a los de Radio Futura", le dijo sonriendo Luz. Javier llegó muy desconcertado, dejó la carpeta a su tío. "¿Qué, Javier? ¿Te ha molado la movida?", le preguntó su tío. Javier dudó. "¡Hummm! Pero si no he visto nada de la Movida todavía". El tío soltó una carcajada. "¡Ay, muchacho, qué despiste llevas!". Cuando Javier salió del edificio iba tarareando sin saberlo algo que acababa de oír arriba. Le pareció pegadizo. "No me mires, no me mires, no me mires…"




Vale, la Movida madrileña, la ensaladilla rusa, los 80, en esa época, aunque yo no era una gran comensal, la ensaladilla rusa era la reina del verano en casa. De la ensaladilla dicen que fue cosa de un cocinero de origen ruso, otros que ya estaba en recetarios antiguos, que existen variantes en diferentes continentes. A estas alturas de la vida ¿quién no se ha rendido a la ensaladilla? En España la comemos como tapa, como acompañamiento a rebozados, como plato único, para llevar, para comer en casa, para niños, para mayores... ahora adoro la ensaladilla, SIEMPRE.

· ENSALADILLA RUSA ·

Ingredientes para 2 - 4 
  • 2 patatas
  • 2 huevos 
  • 1 zanahoria
  • 4 judías verdes
  • Una pizca de sal
Para la mayonesa
  • 1 huevo entero crudo
  • 250 mililitros de aceite de oliva o de girasol
  • 1 cucharada de vinagre
  • Una pizca de sal
Sirve con anchoas, o gambas, o bonito, o atún o piparra o pimiento rojo, aceitunas...

Ensaladilla
  1. Cuece las patatas sin pelar y enteras. 
  2. Cuece también la zanahoria, pelada y entera, y las judías verdes enteras, sin las puntas. 
  3. Cuece los huevos y separa las claras de las yemas. 
  4. Reserva las yemas para el final.
  5. Una vez que las patatas estén frías, pélalas y córtalas en cuadraditos pequeños. 
  6. Corta también la zanahoria y las judías verdes del mismo modo. 
  7. Ralla las claras de huevo cocidas. 
  8. Mezcla la zanahoria, las judías verdes, la patata y las claras ralladas. 
  9. Sala si es necesario. 
  10. Refrigera.

Mayonesa
  1. Pon el huevo, el aceite, el vinagre y la sal en el vaso de la batidora. 
  2. Introduce la batidora hasta que toque el fondo del vaso y, sin moverla, ponla en marcha hasta que emulsione. 
  3. En ese momento, levanta suavemente el brazo de la batidora hasta que la mezcla esté completamente integrada.
  4. Rectifica de sal. 
  5. Si se desea una textura más espesa, añade un hilo de aceite poco a poco mientras sigues batiendo. 
  6. Refrigera.

Montaje
  1. Cuando todo esté bien frío, mezcla la ensaladilla con la mayonesa.
  2. Coloca la mezcla en un bol o tupper de cristal y ralla por encima las yemas cocidas. 
  3. Tapa y refrigera hasta el momento de servir.

Si quieres una mayo más fácil y sin "riesgo", esta es la receta:

Ingredientes
2 huevos duros
4 cucharadas de de agua
2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
1 cucharada de vinagre
Sal
1 cucharadita de mostaza

Elaboración
Bate con la túrmix hasta conseguir la consistencia de salsa.

aso pequeño de la batidora y elige el programa dip o salsa.

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Guinness cake

Lola vivía subiendo la cuesta, en la casa rosada, en el primer piso, izquierda. No era la típica pitonisa que los famosos visitan; más bien, era del pueblo, con camisa a topos rojos y pantalón pitillo pirata, subida a sus tacones y los ojos pintados de verde esmeralda.

Cuando Javier, el vecinito universitario, le preguntaba por alguna novia, ella le ponía colorado: —Javier, cariño, si mi marío, que en paz descanse, hubiera tenido esos labios que tú tienes, la cola de mujeres que le habría rondao habría sido como de aquí al súper de la Remedios. Y Javier se iba más contento que unas castañuelas a poner morritos a las niñas.

Por la noche, una vez a la semana, la visitaba Carmen, mujerona buena donde las haya, pero con muchas bocas que alimentar. ¡Ay, con la Carmen! Quería saber el número ganador de la lotería, y ella le decía: —Carmen, mujé, primero hay que jugá pa' que te toque. Y Carmen pensaba que, si se echaba un novio lotero, igual le solucionaba lo de la papeleta.

María se iba a casar. Estaba nerviosa porque no había "catado" al novio. —¿Y si resulta que no me gusta? ¿Lo puedo devolver a su madre? —preguntó. Lola, muy seria, le decía: —¡Ay, mi niña! El novio no sé cómo será, aquí lo que importa es que sepa "tocá bien la guitarra". Que gusta, gusta. ¡Deseando que llegue el sabadete pa' celebrarlo, ea! ¡Qué te lo digo yo!

Y así Lola iba dando consejo a uno y otra, a este y a esa, sin bola, sin cartas ni letra, porque ella no era una pitonisa como las demás. Te subía el ánimo o te contaba un cuento. ¿Y si se enfadaba? ¡Aaayy!, si se enfadaba la Lola, lo veía "to" casi negro, negro, negro… como el chocolate.





Hoy día de San Patricio patrón de Irlanda en donde fue esclavo durante su adolescencia, donde encontró la fe para hacerse sacerdote y donde volvió para evangelizar la isla que lo había esclavizado. Respetó sus costumbres, les habló con un lenguaje sencillo e hizo famoso el trébol de tres hojas que es hoy en día el símbolo irlandés. 

De todos es conocido el carácter irlandés, su nivel alto de pelirrojos y por supuesto su pastel de cerveza Guinness, además del color verde del trébol que teñirá el mundo. Pero además, marzo nos ha traído el día Internacional de la Mujer, el día de las Islas Baleares y, nos traerá, la primavera. ¿No crees que marzo es un buen mes para comernos un trocito de pastel?.

· GUINNESS CAKE ·

Molde 23 cm. diámetro

El bizcocho
  • 250 mililitros de cerveza Guinness
  • 250 gramos de mantequilla
  • 75 gramos de cacao en polvo, puro sin azúcar
  • 300 gramos de azúcar
  • 140 mililitros de crème fraîche
  • 2 huevos
  • 1 cucharadita de esencia de vainilla
  • 275 gramos de harina 
  • 2 ½ cucharaditas de bicarbonato 
La cobertura
  • 300 gramos de queso crema, frío
  • 150 gramos de azúcar glas, tamizado
  • 125 mililitros de nata para montar, fría
El bizcocho.
  1. Precalentar el horno a 180 ºC
  2. Unta un molde desmontable con mantequilla y espolvorea con harina o rocía spray para moldes.
  3. Pon la cerveza y la mantequilla en un cazo, y calienta hasta que se haya derretido. 
  4. Echa el cacao y el azúcar en un cuenco, y vierte la cerveza con mantequilla.
  5. Mezcla con unas varillas la nata agria, los huevos y la vainilla y échalo a la mezcla de azúcar con mantequilla y cerveza.
  6. Añade la harina y el bicarbonato (previamente tamizados), y mezcla con una espátula o un robot de cocina.
  7. Echa la masa en el molde y hornea 45 minutos o hasta que al pinchar con un palillo salga limpio.
  8. Saca del horno y deja reposar unos minutos.
  9. Desmolda hasta que esté frío sobre una rejilla.

La cobertura. 
  1. En un bol tamiza el azúcar y bate con el queso crema hasta que el azúcar haya quedado totalmente disuelto.
  2. Añade la nata y bate hasta que te quede una mezcla aireada y esponjosa como de nata montada espesa.
  3. Cuando el bizcocho esté frío pon la cobertura en el centro del bizcocho y reparte del centro hacia afuera. Tiene que quedar como si fuera la espuma de la cerveza negra.
 

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Panades

En todos los pueblos existe una casa grande, señorial, con una familia poderosa y miembros, a veces inhumanos, bellos y ricos. Donde yo vivía también. La familia Acosta tenía un viñedo, contrataba a los pueblerinos para encargarse de él y lo vendía a un alto precio en la ciudad. La señora Acosta manejaba con mano férrea toda la empresa y también a la familia. Dicen que su marido murió en extrañas circunstancia una madrugada que salió a cazar, iba solo con sus perros y a caballo, y nunca se supo que pasó, ni quién fue. Desde entonces una nube negra vive sobre el casoplón de los Acosta.

Y allí vive Sara, es la hija pequeña de la familia, algo cursi, totalmente enamorada de Keanu Reeves desde que lo vio en Matrix y es, además, malhablada, ingeniosa y sincera, cosa que a su madre no le gusta para nada y está segurísima que no conseguirá casarla con ningún terrateniente del lugar, así que la tiene trabajando en la cocina para que aprenda el oficio o a controlar su mala lengua.

La cocina la dirige Martina, señora de poco hablar y mandar mucho, pero a Sara le cae bien. Señora Martina, ¿le parece que hagamos empanadas estas fiestas?__le pregunta Sara. Hmmm! no sé Sara, ya sabes que a tu madre no le gustan__dijo la cocinera. A mi madre no le gustan, a mi madre no le gustan__se burló Sara__pero si se las come de dos en dos__dijo Sara sarcástica, y todos en la cocina se reían excepto Martina. Ssshit! que no te oiga tu madre o se va a liar, niña!__decía Martina callando a todos de golpe mientras Sara sonreía de oreja a oreja.




De pequeña nuestra Pascua familiar significaba hacer empanadas (panades), de carne y pescado, robiols y crespellines. Las mujeres de la familia nos reunimos para elaborarlas y llevamos a cocer a uno de los hornos del pueblo. Ponemos las empanadas encima de estos moldes antiguos, con un cartoncito con el nombre familiar y allá que se van. Es un ritual que seguro un día echaré de menos, mi abuela, mi madre, mis hermanas, ese día era el día de las mujeres de la familia y guardó el recuerdo como un tesoro.

Mi hijo disfrutando de las vacaciones de Pascua decidió que también quería hacer empanadas. Hace unos años hizo un taller y se lo pasó tan bien que ahora él quiere experimentar, pero con un relleno totalmente diferente al clásico, así que yo hice las clásicas de pescado y él las hizo de lo que más le gusta ¿imaginas de qué?.

· PANADES ·

Ingredientes Masa
  • 125 ml. manteca {fundida}
  • 250 ml. aceite de oliva
  • 250 ml. agua
  • Harina {la que admita}
Elaboración
  1. En un cuenco grande vierte la manteca, el aceite y el agua. 
  2. Echa la harina poco a poco y amasa al mismo tiempo hasta que la masa no se pegue a las manos. 

· RELLENOS ·
1.- Salchichas con patatas (este relleno lo eligió mi hijo, no es tradicional)

  • 6 salchichas de pollo cortadas a trocitos de unos 4 cm.
  • 2 patatas medianas cortadas a cubos pequeños
  • 100 gramos de guisantes
  • Sal y pimienta
  • Aceite de oliva virgen extra
Mezcla todos los ingredientes, salpimienta y aliña con un poco de aceite.


2.- Mussola(Éste sí es un relleno tradicional)

  • 500 gramos de mussola (cazón), limpia sin piel ni espina, cortada a trozos pequeños
  • 150 gramos de acelgas sin tronco, cortada a trozos pequeños
  • 150 gramos de cebolla tierna, cortada a trozos pequeños
  • 100 gramos guisantes
  • Sal y pimienta
  • Pimentón
  • Aceite de oliva virgen extra
Mezcla todos los ingredientes, salpimienta, sazona con pimentón y aliña con un poco de aceite.

Elaboración
  1. Precalienta el horno a 200 º C
  2. Haz bolas con la masa y dale forma a la base (como si fuera el culo de un vaso). 
  3. No hagas la base ni muy fina, se rompería fácil, ni muy gruesa, sería muy pastosa después de cocida.
  4. Una vez que tienes la base pon el relleno que has preparado con anterioridad. 
  5. Con un poco más de masa en forma de tapa cierra las bases rellenas y haz el repulgue.
  6. Hornea durante 45 minutos o hasta que la masa esté dorada.



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Coca de nueces

Encontrarte en aquel aeropuerto, tan lleno de gente corriendo de un lado a otro, y tú, en medio de la nada, tocando un piano que publicitaba una escuela de música de algún lugar, fue como un sueño. Estabas tan rígido, sentado en la banqueta, con los ojos cerrados y escuchando el sonido que tus dedos hacían al golpear las teclas.

Y yo, con los ojos bien abiertos, tratando de que mis oídos se llenaran de esa música y no de las idas y venidas de la gente. Así que me fui acercando, paso a paso, escuchando cada vez más cerca tus latidos, y, sin darme cuenta, el ruido de la gente se detuvo y solo éramos tú y yo.

Cuando salí del sueño, ya estabas de pie, con la maleta en la mano y sonriéndome. Mi reacción fue aplaudir; era extraño que solo yo lo hiciera, pero te lo merecías. Descubrir que los dos íbamos a viajar en el mismo avión fue una casualidad: los billetes asomaban por el bolsillo de tu chaqueta y los míos, en mi mano, y así entrelazamos nuestras vidas.

—¿Conoces algo de California? —me preguntaste.
—No, solo las nueces —respondí, riendo.
—Pues te gustará: nuestros amaneceres, las playas... y nuestras nueces, claro —me sugeriste.

Y así despegó mi viaje, con el corazón en una nuez, para descubrir mi nuevo mundo.



No sé cuando llegaron las nueces a mi vida, era pequeña seguro, quizás las comíamos más en navidades, pero si que forman parte de mi pues los frutos secos en general y las nueces en particular me gustan mucho tanto como una #NuezLover, por eso forman parte de esta tapa tan Mediterránea, como yo.

Esta vez me he atrevido a molerlas un poco, sin pasarme no quiero que lleguen a formar mantequilla, y las he añadido a la masa de coca, tan típica del Mediterráneo, el hecho de hornear la masa sin el relleno hace que quede crocante y se mezcle con el suave sabor de la berenjena asada y el langostino. ¿Un secreto? si la dejas reposar unas horas sabe mucho mejor.


· COCA DE NUECES CON BERENJENA Y LANGOSTINOS · 


La coca de nueces.
  • 100 mililitros agua
  • 100 mililitros aceite suave
  • 50 gramos de nueces molidas
  • Harina (la que necesite)
El topping de berenjena y langostinos.
  • 2 berenjenas asadas
  • 1 cebolla
  • 2 ajos
  • 20 langostinos
Para decorar.
  • Nueces 
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Sal en escamas

Para la coca.
  1. Precalienta el horno a 200 ºC 
  2. Pon en un bol el agua, el aceite y las nueces molidas, añade harina y amasa, dejará de necesitar harina cuando la masa no se pegue a las manos. 
  3. Deja reposar la masa unos minutos. 
  4. Mientras, prepara un cuchillo, una regla y papel de hornear. 
  5. Sobre el papel de hornear estira la masa, 1/2 centímetro más o menos de grosor, con la regla y el cuchillo mide y corta rectángulos de 5x10 cm. 
  6. Hornea 20 minutos o hasta que la masa se dore.


Para la berenjena y langostinos.
  1. Pela y corta en cuadraditos la berenjena asada.
  2. Corta en brunoise la cebolla y pica el ajo. 
  3. En una sartén con 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra, a fuego lento, confita la cebolla y el ajo, con cuidado no quemarlo. 
  4. Añade la berenjena y cocina hasta que se confite con la cebolla y el ajo pero a fuego un poco más fuerte. Saca de la sartén. 
  5. Usa esa misma sartén con un poco más de aceite para cocinar a fuego suave los langostinos. 
  6. Reservar.

Montaje.
  1. Sobre una bandeja coloca las cocas de nueces y sobre cada coca unas cucharadas de berenjena. 
  2. Para finalizar con dos langostinos sobre cada una. 
  3. Pon una nuez a mitad de la coca y riega sobre ella un poco de aceite y unas escamas de sal.


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Patatas asadas

Cada vez que conocía un lugar nuevo de su nueva ciudad —la City— lo apuntaba en la libreta. Cada vez que probaba un plato nuevo, también. Y cada vez que lo veía pasar por delante del restaurante, suspiraba. Y no, eso no lo apuntaba en la libreta. Se limitaba a dibujar una raya imaginaria en su mano, creyendo que, si las líneas dicen cómo somos y a dónde vamos, quizás esa nueva marca quedaría grabada, y él se haría realidad algún día. Su compañera, que conocía bien la historia, negaba en silencio con la cabeza, suspirando también. Pero no por él, sino para darle valor a ella… para que diera el paso.

Y el paso llegó. Llegaba tarde, llovía, iba corriendo, resbaló y tropezó con él, justo cuando volvía a pasar por delante del restaurante. Fue tan rápido que, en vez de pintar la raya en su propia mano, la dibujó en la de él, cuando la ayudó a levantarse. Él le sonrió, como si entendiera el ritual, antes de preguntarle si se encontraba bien. Ella asintió con la cabeza, incapaz de devolverle la mano en la que había trazado, con su dedo, la esperanza de volverse a ver.

Todo el personal del restaurante estaba pegado al cristal de la ventana, esperando algún resultado de ese encuentro. Todos se pintaron la raya en la mano, aguantando el suspiro hasta ver cómo terminaría la situación. En una ciudad que a veces es ciega entre unos y otros, no hay lugar para cuentos de hadas.





Uno de los platos favoritos por los ingleses son las conocidas como Baked o Jacket Potato. Se trata de una receta muy simple pero realmente deliciosa, una patata cocida al horno con una piel crujiente, un interior tierno y un relleno delicioso.

Aunque podemos probarla en cualquier época del año, lo cierto es que este plato es bastante consumido por los ingleses en una fecha concreta, el cinco de noviembre, en la conocida como Bonfire Night o Guy Fawkes, o lo que es lo mismo, el día en el que se conmemora el intento de asesinato de Jacobo I por abrazar la iglesia anglicana.

Es una receta humilde que no requiere de esfuerzo alguno. Basta con embadurnar las patatas en aceite, introducirlas en el horno y asarlas hasta que estén tiernas por dentro y crujientes por fuera. Si usas una buena patata y cuidas la calidad del relleno, tendrás un bocado exquisito. Dependiendo del relleno, verter una cucharada de mantequilla después de realizar la cruz en la patata, todavía caliente, para dar más sabor, a los ingleses les gusta mucho.

Los 5 rellenos más clásicos: nata agria (sour cream), judías con tomate (baked beans), atún y maíz dulce, bacon con queso, mantequilla y cebollino. Pero esta es mi versión.

· PATATAS ASADAS RELLENAS ·

Ingredientes para 3 patatas
  • 3 patatas medianas/grandes
  • Aceite de oliva virgen extra
Relleno Guacamole:
  • 1 aguacate maduro
  • 1 cucharada de jugo de lima
  • Cebolla cortada en brunoise 
  • Tomate picado
  • Cilantro picado
  • 1/2 cucharadita de jalapeño picado 
  • Sal al gusto
Relleno gambas:
  • 6 gambas cocidas
  • 2 cucharadas de sour cream
  • 1 cucharada de zanahoria rallada
  • 1 guindilla en vinagre
Relleno huevo:
  • 1 huevo frito
  • Queso mozzarella
  • Sal y pimienta
Elaboración
  1. Precalienta el horno a 220 ºC. 
  2. Lava muy bien las patatas, seca y embadurna de aceite. 
  3. Introdúcelas en el horno y programa 30 minutos. 
  4. Voltéalas y programa 45 minutos más. 
  5. Mientras tanto haz los diferentes rellenos. 
  6. Cuando las patatas estén tiernas por dentro y la piel crujiente sácalas del horno. 
  7. Con cuidado de no quemarte haz un corte en forma de cruz en la superficie de cada patata. 
  8. Presiona los extremos de abajo hacia arriba para abrir la patata por el corte. 
  9. Rellena y sirve.

Guacamole: Quita la piel del aguacate y el hueso, pica hasta convertirlo en pasta, añade la lima, la cebolla y el cilantro, mezcla el jalapeño un poco de sal y el tomate, mezcla.

Gambas: Pica las gambas y mezcla con la sour cream y la zanahoria rallada. Cuando rellenes la patata pon la guindilla encima.

Huevo: Pon el queso dentro de la patata y asa al grill hasta que se derrita, pon encima el huevo frito y salpimienta.



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Ous amb tomàtiga

En el pueblo de San Despiste, donde hasta los gallos se confundían de día, vivía Don Eusebio, un señor que juraba que sus gallinas ponían huevos con mensajes del más allá.

—¡Hoy una puso uno que decía “compra ajo”!, gritaba por la plaza, agitando el huevo como si fuera un oráculo.

Tenía un corral tan pequeño que las gallinas dormían apiladas como libros en una estantería. Aún así, eran felices o eso parecía, hasta que desaparecieron misteriosamente tres gallinas y media (nadie quiso aclarar lo de la media). Desesperado, Don Eusebio investigó el corral, la pocilga (que, por cierto, no tenía cerdos desde 1997) y hasta el pozo del patio, que estaba más seco que su sentido común.

—¡Esto es cosa de brujas o de chinos!, exclamó, y corrió a contárselo a la alcaldesa, quien también era su hermana y le tenía una paciencia milagrosa.

—Eusebio, eso es un cuento chino. Las gallinas seguro están en la casa de al lado, con Doña Pura, que cocina mejor que tú.

Ofendido, pero curioso, Eusebio fue a espiar con unos binoculares que encontró en el buzón (nadie sabe cómo llegaron allí) y efectivamente: allí estaban sus gallinas, comiendo arroz con huevo y viendo telenovelas. Volvió a casa refunfuñando, se sentó en su pocilga vacía y murmuró:

—Bueno, al menos ya sé lo que quería decir el huevo: “compra ajo… y cocina mejor, inútil”.

Desde entonces, Eusebio cocina para las gallinas una vez por semana, el pozo sigue seco, la pocilga vacía... y cada tanto, aparece un huevo con otro mensaje misterioso como: “Aprende chino. Esto recién empieza.”




Mi madre me cocinaba, cuando era pequeña, huevos con tomate, un clásico que creo que cocinaban en muchos hogares españoles. Ahora, yo lo cocino en casa para mis chicos, no quiero dejar pasar esta tradición y además está muy rico, es fácil y muy rápido. ¿Ya sabes qué cocinar para cenar?.

Sé que cada familia tiene su versión, algunas madres o abuelas lo cocinaban con un sofrito, en casa no, es un revuelto super simple, sólo tomate frito y huevo, y como el tomate frito es casero y ya lleva sal y pimienta no necesita más.

·OUS AMB TOMÀTIGA ·

Ingredientes
  • 300 g tomate frito casero
  • 3 huevos M 
Elaboración
  1. Calienta el tomate en una sartén, a fuego lento. 
  2. Añade los huevos y remueve rápidamente para que el huevo no cuaje. 
  3. Verás que el color va cambiando a medida que los huevos cuajen.
  4. Deja cocinar unos segundos más.
Comer con pan ♥️

Nota: La consistencia depende de los huevos que pongas, si te gusta más cremoso solo añadir 2 huevos. 


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Embutido de higo

Buscaba dentro del cajón mis ganas de juventud y no encontraba nada que me llevara a ella. En la biblioteca de casa, llena de libros del pasado, hallaba los conocimientos de otros y viajaba por su imaginación, pero tampoco la encontré. Lo sé, te preguntarás por qué buscaba algo que se supone se lleva dentro. La juventud no es un estado que empieza y termina de tal a tal año: es un estado sin número ni permanencia. “¡A lo que dé el cuerpo!”, exclaman unos; otros, resignados, ya no creen en esas milongas.

María me relataba cómo ella se hizo fuerte, cómo hay que seguir mirando hacia delante. Pero la juventud… a ratos se le veía en los ojos, en los gestos, en las palabras. Y esos ratos eran justo lo que yo buscaba.

—¿Cuál es tu comida preferida? —le preguntaba yo.
—¡Mmm! Un poco de pan, aceite de oliva del bueno y tres higos secos —me respondía ella.
—¿De verdad? —pregunté yo, asombrada.

Ella se reía. —¡Y sí! Puede que creas que debería decir otro alimento, pero ese es mi secreto. Es lo que me sienta bien, lo que me hace feliz cuando lo como. No es un elixir de la juventud, ni espero que me lleve a vivir muchísimos años… pero cada vez que lo como, me siento bien. Y eso, al fin y al cabo, también forma parte de la juventud, ¿no crees? —me dijo, dejándome con la boca abierta.






Dice María Zannia sobre los higos en Grecia, "desde la antigüedad los higos caseros se esparcían sobre las tejas de las casas y se secaban al sol para poder disfrutar de su sabor y sus propiedades durante todo el año"

Yo crecí entre cañizos llenos de higos, al final de verano, para que se secaran y poder disfrutar de ellos, como María en Grecia, todo el año. Creo que es una delicia que los mediterráneos disfrutamos no solo de hacer sino también de comer. Aquí los higos secos acompañan elaboraciones, o forman parte de ellas. Son los preferidos de mi madre y hubo un tiempo pasado que también míos.

Esta receta es parecida a la del pan de higo, lo que en lugar de ser alargado como un embutido es redondo como un pan.

· EMBUTIDO DE HIGO ·

Tiempo de elaboración: 15 minutos + 1 noche mínimo en frío
Ingredientes
  • 500 gramos de higos secos (sin harinas)
  • 80 gramos de almendras peladas, tostadas y picadas en trozos.
  • 1 cucharadita de sésamo
  • 1/2 cucharadita de canela
  • 1/2 cucharadita de nuez moscada
  • 1/2 cucharada de pimentón ahumado
  • 1/2 cucharada de pimentón picante
  • 1 pizca de clavo molido
  • 2 cucharadas Moscatel
  • Harina tamizada
En Thermomix.
  1. Primero corta a trocitos los higos secos a cuchillo (yo lo probé sin cortar y la Thermomix no los trituró, así que los corté en trocitos pequeños y no hubo problema). 
  2. Pon los trocitos en la Thermomix junto con las especias y el moscatel. 
  3. Tritura velocidad 10. 
  4. Saca y pon la masa en un cuenco.
  5. Añade las almendras picadas y el sésamo, y amasa.
  6. Echa la harina suficiente en una superficie limpia. 
  7. Coge una bola de masa para enrollarla sobre la fécula.
  8. Quita el exceso de fécula y ponla sobre film transparente.
  9. Haz un cilindro con la masa y envuelve con el film dándole forma de embutido.
  10. Retuerce los extremos del film, para cerrarlo, termina con un hilo en cada extremo para asegurar que no se abra. 
  11. Deja en el frigorífico mínimo toda la noche o hasta el momento de servir. 
  12. Es una delicia si se acompaña de queso curado de oveja o cabra o queso azul.




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Gofres de tortilla

El detective Martín, famoso por ser más despistado que eficiente, tenía una misión complicada: encontrar una tortilla desaparecida justo en medio de un desfile de alta costura en los Campos Elíseos.—¿Una tortilla? —se preguntaba mientras miraba el desfile de modelos impecables y vestidos que parecían esculturas. Para colmo, Martín conducía un coche pequeñísimo, tan pequeño que parecía un juguete de exposición. Mientras esquivaba tacones altísimos y flashes, Martín buscaba pistas. De repente, una modelo con un vestido cubierto de huevos fritos gritó: —¡Es mi tortilla de patatas! ¡Se ha perdido justo antes de la gran cena!. Martín, con su habitual despiste, sacó una lupa y comenzó a inspeccionar las baguettes y macarons, confundiendo una baguette con la tortilla. Al final, la tortilla apareció... ¡en el asiento trasero del coche pequeñísimo! Resulta que el asistente del desfile la había dejado allí por error. —Detective, creo que esta vez no hizo falta tanta investigación —dijo la modelo, riendo. Martín sonrió, encajó la tortilla en su maletín (sí, también pequeño) y pensó que, quizá, ser despistado tiene su gracia, especialmente en los Campos Elíseos.



La patata y/o el boniato tiene que estar cocinada previamente, yo tengo 2 opciones, una es comprar la patata en bote que ya viene cocinada o cocinarla en el microondas (ver vídeo abajo), después todo el proceso es fácil o yo creo que es fácil, bueno, también tener una gofrera, aunque si no la tienes prueba con la sandwichera o sartén. Imaginación, también, estos son sencillos, llevan cebolla deshidratada, pero puedes añadirle la cebolla que más te guste, cocinada, cruda, sin cebolla y/o con otras verduras, queso, embutidos, etc.  

· GOFRES DE TORTILLA ·

Ingredientes para 1 unidad
  • 1 patata o boniato
  • 1 cucharada de cebolla "crujiente"
  • Sal
  • 1 cucharadita de aceite de oliva virgen extra
  • 1 huevo grande
Elaboración
Calienta la gofrera. 
Chafa la patata o boniato bien chafado, añádele la cebolla, sal y aceite.
Mezcla con el huevo. 
Pon la mezcla en la gofrera y cocina hasta que esté hecha. 
Sirve de acompañamiento de alguno de tus platos, o para hacer un pincho o así tal cual. 


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Boloñesa de lentejas

La mamma había estado cocinando todo el día. Las lentejas estaban preparadas para despedir el año, y esta vez sabíamos que decir adiós al pasado nos haría felices. No había sido un buen año, aunque mamá solía decirnos: —¡Podría haber sido peor!. Pero yo no me lo creía.

Mirar hacia el futuro con esperanza es lo que todos hacemos en algún momento de la vida, y en nuestra familia nos levantábamos con esa ilusión cada día. Pero pasar página este año, y hacerlo con dignidad, era la mayor recompensa. La Nonna nos había dejado ese mismo año, y desde que no estaba, parecía que la familia iba a la deriva.

Mi hermano mayor había decidido dar clases de salsa. —¿De verdad? —le preguntó mi madre. —¡Claro, corasón! —le contestó muy serio. Después nos enteramos de que tenía una novia caribeña y nos quedamos tranquilos. Él tenía aspecto de ejecutivo agresivo, y más de una vez habíamos pensado que estaba metido en La Cosa Nostra, así que no pudimos evitar respirar aliviados.

Mi tía abuela iba por su cuarto matrimonio. Bueno, ya era viuda de su cuarto marido, por eso no nos sorprendió que durante el funeral de la Nonna encontrara al quinto novio, y quizás futuro marido, en el cementerio. No, no dentro de una tumba —si es lo que piensas—, sino entre los enterradores. Exactamente, un señor mayor… Lo de "mayor" lo digo por ser amable; hubo un momento en que pensamos que se alojaba en algún panteón. Ella, entre reír y llorar, no desentonaba con él.

Mi hermana pequeña decidió quedarse embarazada. No supimos muy bien por qué. Un año quiso ser enfermera, pero al ver la sangre se desmayó. Se dio cuenta de que si tenía que ver sangre a menudo, no le alcanzaría la vida para curarse todos los chichones de la cabeza. Lo siguiente que quiso ser fue profesora de autoescuela, aunque no tenía carnet de conducir. —¡Pero si no conduciré yo! —nos decía muy resuelta.
No la hicimos cambiar de idea. Ella misma se dio cuenta cuando descubrió que en su lado del coche también había pedales, y que de tanto frenar, se golpeaba la cabeza con el salpicadero. Así que todos pensamos que tanto golpe le debió afectar de algún modo. Mi madre solo le comentó el dolor de cabeza que producen los hijos y no se habló más del tema.

Y el párroco… Que no, no era de la familia, pero como si lo fuera. Había oficiado todos los sacramentos de la familia, por lo que nos conocía bien. Normalmente lo hacía con resignación y humor, sobre todo cuando se trataba de mi tía abuela. Nosotros, a cambio, lo invitábamos a comer después del oficio del domingo. Ese día también estaba allí, cuando mi madre había cocinado lentejas para desearnos un próspero año. Le preguntamos cómo creía que nos trataría el año nuevo. Él nos contestó: —Comiendo muchas lentejas, familia… comiendo muchas lentejas.




“Ser supersticioso es de ignorantes, pero no serlo trae mala suerte”, dijo el napolitano Eduardo De Filippo. La tradición de comer lentejas tiene relación con el hecho de desear suerte y riqueza para el año venidero, y se remonta a la Roma Antigua. Los romanos, regalaban por estas fechas un pequeño bolso de cuero para atarlo a la cintura, y que estaba lleno de lentejas.

Yo tuve mi época odiosa con las lentejas y fue cuando me quedé embarazada de mi hijo mayor cuando las adoré todos los días del embarazo, hasta mi madre me comentaba que creía que había comido más lentejas en esos nueve meses que en todos los años anteriores. En el blog tengo algunas recetas con lentejas que lo demuestran, con remolacha o marineras

Ahora, una boloñesa con lentejas que no dejará indiferente a nadie, si las lentejas no son plato de buen gusto, no pasa nada, pásalas por el turmix y quedará igual que una boloñesa. Espero que te guste el show.

· BOLOÑESA DE LENTEJAS CON CAPELLINI ·

Ingredientes para 4
  • 1 zanahoria grande
  • 1 cebolla grande
  • 3 dientes de ajo
  • Sal y pimienta al gusto
  • 4 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
  • 2 cucharadas de orégano y albahaca
  • 200 gramos lentejas crudas (en remojo la noche anterior) o 1 bote de lentejas ya cocinadas
  • 100 mililitros de vino tinto
  • 200 gramos tomates triturados
  • 200 ml. caldo de verduras o agua (si hiciera falta)
  • 2 cucharadas de vinagre
  • 350g capellini
  • 6 hojas de albahaca picadas
  • Queso parmesano rallado

Elaboración
  1. Calienta el aceite en una olla. 
  2. Añade el ajo y la cebolla picada, con un poco de sal para que se vaya pochando. 
  3. Para picar la zanahoria muy rápidamente, te traigo un tip: pélala, córtala en cubos y tritúrala en una picadora. 
  4. En menos de 5 segundos estará picada muy pequeña y te ahorrarás muchísimo trabajo.
  5. Incorpora las especias, cocina 2 minutos a fuego fuerte y añade las lentejas junto con el tomate triturado y el vino o el líquido que vayas a utilizar.
  6. Incorpora también el vinagre y deja que se cocine. 
  7. Si has añadido lentejas ya cocidas, tendrás tu boloñesa lista en 15 minutos desde que comience a hervir. 
  8. Si tus lentejas son secas, te llevará unos 30 minutos y muy probablemente tendrás que añadir algo más de líquido hacia el final de la coción, para que no se te pequen y se terminen de cocinar las lentejas
  9. Cuando tu boloñesa esté lista, utiliza, si tienes, una batidora de brazo para darle unos «golpes» de triturado. 
  10. De esta forma las lentejas dejarán de identificarse y la textura se parecerá muchísimo a la de la boloñesa tradicional
  11. Cocina los capellini según las indicaciones del paquete. 
  12. Cuela y sirve junto la boloñesa, la albahaca y el queso parmesano.


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Cinnamon rolls muffins

Clara era una bailarina apasionada, aunque con una curiosidad que a veces la metía en líos. Tenía un gato llamado Canela, que más que gato parecía detective, siempre observando todo con ojo crítico. Una tarde, Clara decidió ver Buscando a Nemo para relajarse después de un ensayo agotador. Pero Canela tenía otros planes. Cada vez que aparecía un pez en la pantalla, Canela saltaba hacia la tele, confundido. —¡Canela, deja eso! —le decía Clara—. Ya sabemos que tienes memoria de pez, pero no necesitas perseguirlos todos. El gato, sin embargo, olvidaba al instante y volvía a intentarlo una y otra vez, moviendo la cola con entusiasmo.



Me encantan los rolls de canela, pero no tengo tiempo de hacerlos, el tiempo del levado se me hace largo, así que para quitarme las ganas de comerlos en casa hacer unos muffins de canela es lo más que se le parecen, verdad, verdadera. Los dibujos de las cápsulas de los muffins los pinté yo 

· CINNAMON "ROLLS" MUFFINS ·

Ingredientes
  • 300 gramos de harina
  • 1 sobre de levadura en polvo
  • 1/2 cucharadita de sal
  • 100 gramos de azúcar
  • 3 cucharadas de mantequilla derretida y enfriada
  • 1 huevo
  • 250 mililitros de leche
Cobertura y relleno
  • 200 gramos de azúcar moreno o panela
  • 3 cucharaditas de canela molida
  • 3 cucharaditas de mantequilla derretida
Glaseado
  • 60 gramos de queso en crema ablandado
  • 120 gramos de azúcar en polvo
  • 1 cucharada de leche
  • Pizca de vainilla
Elaboración
  1. Precalienta el horno a 200 ºC
  2. Prepara el molde para los muffins.
  3. En un cuenco grande tamiza los ingredientes secos. 
  4. En un cuenco aparte mezcla los ingredientes húmedos. 
  5. Haz un hueco en medio de los ingredientes secos y vierte los húmedos hasta que se mezclen bien.
  6. Mezcla todos los ingredientes de la cobertura y relleno.
  7. Incorpora la mitad de la mezcla de cobertura y relleno a la masa de muffins.
  8. Vierte la masa de muffins en cada molde. 
  9. Cúbrelos con el resto de cobertura y relleno.
  10. Hornea durante 12/15 minutos (o hasta que los muffins recuperen su forma original al presionarlos ligeramente).
  11. Retira del horno y deja enfriar. 
  12. Transfiere a una rejilla.
  13. Bate todos los ingredientes del glaseado y vierte sobre los muffins.



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Felices Fiestas

Aquí estamos, como en otros años deseándonos felicidad, salud y el cumplimiento riguroso de nuestros deseos. Sí, forma parte de un ritual al que nos unimos así como la Tierra gira. Son las tres de la tarde en Mallorca y Australia ya está en el año nuevo y durante la madrugada mallorquina llegará el nuevo año al continente americano. 

No voy a repasar este año que dejamos pues ha habido un poco de todo en mi vida, gente que me enseñó con su sabiduría, gente que volví a ver después de 30 años, amigos nuevos, amigos de siempre que siguen y seguirán. Familia, ¡ay, la familia! [suspiro].

Seguiré pidiendo lo mismo, salud, sobretodo y para todos, sin ella, todo lo demás no vale. Felicidad, también, de la manera que sea. Y espectáculo, llena tu vida de espectáculo para seguir con el show. Señoras y señores; ¡Brindo por ustedes!.

¡FELIZ AÑO NUEVO! - ¡HAPPY NEW YEAR!





· CÓCTEL FIN DE AÑO ·
Ingredientes
30 mililitros de de vodka 
60 mililitros de de zumo de frambuesa
30 mililitros de de cava o champán

Elaboración
  1. Agita el vodka con el zumo y el hielo. 
  2. Sirve en un vaso de largo de cava y termina con cava. 
  3. Sirve muy frío.


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Bizcocho de manzana

Entré en la habitación que, en otras épocas, había estado tan llena. El aparador de la abuela seguía junto a la puerta, la chimenea presidía la estancia y aquel viejo sofá, que tantas veces nos había acogido entre sus brazos, estaba ya desteñido y sin fuerza.

Acaricié el aparador que siempre me había gustado tanto. Abrí el primer cajón, y dentro seguía allí el reloj que le habíamos regalado a papá una Navidad. El reloj estaba parado a las diez, la hora en que todos debíamos estar en la cama y él se sentaba frente a la chimenea, leyendo su libro, hasta que el sueño lo vencía y sus ojos se cerraban.

Al lado del reloj estaba la bola sorpresa de mamá, aquella que habíamos conseguido en unos recreativos y que llevaba como premio un anillo dentro. Ella lo había lucido con orgullo; parecía un anillo de princesa, con un diamante grande y rosa. Se lo ponía después de cocinar para todos un bizcocho sencillo, el postre de la comida de Navidad. Mi padre y ella presidían la mesa, uno a cada lado: él con su reloj, ella con su anillo.

Al fondo del cajón había una caja metálica antigua, llena de fotos de cuando la casa hablaba, de cuando latían corazones dentro, de cuando su música eran las risas y los gritos por la llegada de Papá Noel. Abracé todo lo encontrado fuertemente contra mi pecho, que en esos momentos latía con fuerza. Sonreí, porque los buenos recuerdos hay que sonreírlos.




Yo soy muy de bizcochos, simples, aromáticos y fáciles, sobretodo fáciles,  crecí comiéndolos, así que éste no me decepcionó, su sabor suave y muy jugoso.

· BIZCOCHO DE MANZANA ·

Ingredientes
  • 1 manzana
  • 140 gramos de mantequilla, pomada
  • 280 gramos de azúcar moreno
  • 1 cucharada de esencia de vainilla
  • 4 huevos 
  • 125 gramos leche
  • 280 gramos de harina
  • 1 cucharadita de canela en polvo
  • 1 sobre de levadura en polvo
  • Una pizca de sal
  • Molde de 20 cm. de diámetro

Elaboración
  1. Precalienta el horno a 180 ºC
  2. Pela y corta a dados pequeños la manzana. 
  3. Pon en un cuenco y añade una cucharada de harina. 
  4. Mezcla y reserva.
  5. Pon la mantequilla en una batidora de varillas a velocidad media. 
  6. Pasados unos 2 minutos incorpora poco a poco el azúcar. 
  7. Añade al final la esencia de vainilla. 
  8. Sin parar la batidora, incorpora uno a uno los huevos. 
  9. Añade la leche y bate 10 segundos. 
  10. Para la batidora y vierte la harina, la levadura, la canela y la sal. 
  11. Bate velocidad media/alta unos 30 segundos. 
  12. Vierte la manzana a dados y mezcla con la espátula. 
  13. Echa la mezcla en el molde, previamente engrasado, dando unos pequeños golpecitos. 
  14. Allana la superficie con la espátula. 
  15. Coloca el molde sobre la rejilla del horno, no la bandeja.
  16. Hornea 30 minutos a 180 ºC y 10 minutos más a 16 ºC
  17. Saca fuera del horno y espera 5 minutos dentro del molde. 
  18. Desmolda sobre una rejilla hasta que se enfríe.


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Escaldums d'endiot

No conducía, ella no fue una privilegiada de su tiempo, iba a pie, en bicicleta o en tren, que en aquel entonces, decía ella, llegaba a casi todos los pueblos que ella necesitaba ir, y le bastaba. Compraba en el mercado del pueblo vecino ya que en el nuestro no había, si necesitaba de médico, cosa rara en ella, iba al que conocía, al de toda la vida y aunque nunca la vi enferma, por lo visto se conocían bien.

Sentada en su silla de trabajo para coser alpargatas, bien amanecía y hasta que casi no había luz, sabía coser casi con los ojos cerrados, y sus puños, aunque parecía un frágil mujer no tenían nada de blandos, eran duros, como su rostro cuando se enfadaba. Reía poco, hablaba menos, escuchaba con desconfianza a aquellos que no entendía, vivía sin miedo y siempre con el ceño fruncido, era toda una institución entre los vecinos, no tan mayores como ella pero sabiondos de su vida, el respeto se gana, decía, igual que el jornal, igual que el cariño, y ella tenía mucho por nuestra parte.

Le gustaba comer, un plato de cuchara como un estofado, tomar una copa de vino, si había postre bien, pero que no fuera fruta, eso no era postre, era necesidad y ella no quería saber de eso en la mesa. Era generosa a su manera y luchadora si era necesario, ¡ah, María! tanto vivido es difícil resumirlo en pocas palabras, tanto sentido, tanto dolido, tanto olvidado.




SUPONGAMOS QUE HABLO DE MI. 
En mi adolescencia empezó mi "andadura" en la cocina, mi madre trabajaba y me dejaba a cargo de la comida que ella previamente me dictaba, y este fue mi primer plato pero en vez de pavo era con pollo. Yo tenía 16 años, no iba para chef pero a mi misma me asombraba el resultado de mi poca maña cocinera. Escogía las hierbas aromáticas como si fueran mágicas y pelaba las patatas intentando que la peladura fuera lo más fina posible para no malgastar, y remover la olla como una pócima aunque fuera o no Navidad, tiempo después llegaron otros platos pero no me hicieron sentir la misma magia.

En Mallorca es típico preparar este plato para las fiestas navideñas, es uno de los clásicos, y me gusta recordarlo y comerlo aunque no sean fiestas, vuelvo a ser una niña, por que el pasado no volverá pero sigue en mi camino.

· ESCALDUMS D'ENDIOT ·

Ingredientes
  • 500 gramos de pavo (o pollo), cortado a trozos
  • Fécula de patata
  • 1 litro de caldo de verduras o pollo o agua
  • 1 cebolla grande
  • 1 cabeza de ajos
  • 1 tomate de ramallet
  • 2 zanahorias
  • 50 gramos judía verde (o guisantes)
  • 1 hoja de laurel
  • 100 ml. brandi
  • 40 gramos almendras tostadas
  • 12 pasas (pueden ser orejones)
  • 1 puñado de piñones 
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Sal
  • Pimienta negra
  • Mejorana fresca o orégano fresco
  • 1/2 kilo patatas
  • 16 albóndigas

Elaboración
  1. Salpimienta los trozos de pavo (o pollo).
  2. Enharina con la fécula y fríe con poco aceite de oliva en una sartén para dorar un poco. 
  3. Saca y ponlos sobre un papel absorbente. 
  4. Reserva. 
  5. Corta la cebolla en brunoise. 
  6. Ralla el tomate. 
  7. Pela un poco la cabeza de ajos. 
  8. Pela y corta a rodajas las zanahorias. 
  9. Corta y deshecha las puntas a las judías.
  10. El resto córtalas por la mitad. 
  11. Pon el caldo a hervir.
  12. En una cacerola con aceite de oliva virgen extra caliente, sofríe la cebolla y la cabeza de ajos, hasta que la cebolla transparente. 
  13. Añade el tomate, remueve y deja pochar unos minutos.
  14. Vierte el caldo hirviendo, el pavo, el laurel, el brandy, la zanahoria y las judías verdes. 
  15. Añade sal al gusto y deja hervir unos 30 minutos.
  16. Mientras, pica la mejorana con las almendras en un mortero hasta conseguir una pasta fina. 
  17. Añade una cucharada de caldo. 
  18. Pela y cota las patatas a "tacos", fríelas y ponlas sobre papel absorbente. 
  19. Fríe las albóndigas y ponlas sobre papel absorbente. 
  20. Pasado el tiempo de cocción añade la patata, las albóndigas, las pasas, piñones y el contenido del mortero. Remueve y deja hervir 10 minutos más. 

Nota: Como todos los guisos, sabe mejor si se come al día siguiente.





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Christmas Won Ton

Los vecinos la llamaban la casa de Babel porque en ella habitábamos familias de otros países. La planta baja tenía dos locales, uno era una escuela de baile clásico ruso, y el otro era un restaurante chino. Los propietarios de esos locales vivían encima de ellos, con sus respectivas familias. 

Nuestra familia vivía encima de la familia rusa y nuestros vecinos eran de un principado africano que ya no era suyo y les habían quitado la corona. Encima de nosotros, la familia, era Portuguesa y sus vecinos italianos. Todo el ático era una gran terraza que, cuando se podía y se podía poco, nos reunía a todos para festejar en todos los idiomas.

Nuestros padres trabajaban duro, así que nos cuidaba el padre o madre que en esos momentos tuviera libre. Hablábamos todos los idiomas y cuando nos juntábamos parecíamos realmente una familia de Babel. Cuando llegaba la Navidad, eso si era una fiesta por todo lo alto, platos de todos los países, tradiciones, cuentos y recuerdos salían de todos los rincones de las familias.

Fuera, nevaba en silencio, el color predominante era el gris, y se podían hacer figuritas en el vaho que salía de nuestras bocas, pero dentro, dentro todo era diferente, luces de calor, ruido a familia, platos con historia y mucho amor, al fin y al cabo todas la familias habían tenido que abandonar su país para seguir adelante, todas tenían eso en común, sabían que los vecinos la llamaban la casa de Babel, y por eso el brindis oficial de todos los años se lo dedicaban a eso ¡Por Babel!. 




El nombre Won Ton significa literalmente 'tragarse una nube'. Los Won Ton tienen una larga y rica historia anterior a la dinastía Tang, originaria del norte de China, como un bollo relleno sellado llamado 'Huidun' o caos. Incluso se dice que el famoso doctor, Zhang Zhongjing, llenó Won Tons con hierbas medicinales como una cura para la congelación.

Mi primera vez comiendo Won Ton fue en un restaurante chino y lo comí frito, tal cual, relleno de carne, como aperitivo, y la verdad es que me gustó. Con los años he descubierto un supermercado Chino y allí venden, entre otras muchas cosas, la masa Won Ton, que también he usado otras veces para elaborar pasta rellena y queda igual de deliciosa.

A mi hijo le gusta ayudarme en la cocina, nada complicado, y nos divertimos mucho, estos Won Ton decorados aunque deben hacerse rápidos pues la masa no puede secarse fueron la excusa para pasar un rato juntos cocinando. No quise freírlos y probé con el horno, y sí, nos gustaron, crujen igual, quizás te guste acompañarlo con alguna salsa, nosotros no le pusimos con el relleno nos bastó.

· Christmas won ton ·

Ingredientes
  • 1 zanahoria, pelada y rallada
  • 1 hoja de col, picada
  • 5 tiras de pimiento rojo asado, picado
  • 3 champiñones, picados
  • 1 florete pequeño de coliflor, picado
  • 1 cucharada de jengibre fresco, picado
  • 1 cucharada de salsa de soja
  • 1 cucharada de salsa Hoisin
  • 1 yema de huevo
  • 1 paquete de Won Ton
  • La clara del huevo
  • Sellos navideños
  • Colorante alimentario en gel
  • Rotuladores de colores alimentarios

Elaboración
Precalienta el horno a 200 ºC
  1. Si te es más fácil usa la Thermomix para picar todo, menos la masa Wont Ton y la clara de huevo. Si no, puedes hacerlo con una picadora Turmix de toda la vida o a cuchillo pero tiene que quedar finamente picado. 
  2. Para los sellos de goma navideños he usado colorante alimentario en gel, pero si tienes hijos o te gusta dibujar puedes hacerlo con rotuladores alimentarios. Un consejo: la masa Won Ton es porosa, eso significa que si presionas mucho el colorante se expandirá y quizás el mensaje no se entienda, es mejor hacerlo con cuidado y sin presionar mucho.
  3. Sobre una oblea Won Ton marcamos con el sello o a mano el dibujo que queramos. En otra oblea ponemos un poco de relleno y con la clara de huevo pincelamos y colocamos la oblea con el dibujo encima. Pincelamos sobre el dibujo con clara de huevo y ¡Listo! poner sobre una bandeja de hornear y mientras hacemos los demás cubrimos con un trapo húmedo para que no se reseque la masa.
  4. Hornear durante 10 minutos o hasta que la masa se dore por los bordes. También se puede freír si lo prefieres.





Relato y fotografías @catypol - Circus day.

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