Por estas fechas se murió un vecino del pueblo. María se empeñó en que la acompañara a visitar a la familia del difunto, y a mí no me apetecía nada. No conocía al señor, tampoco a la familia, pero insistió tanto que no pude negarme más.
Rogelio se llamaba. Según los allí presentes, le había llegado bien su hora, murió mientras dormía. “Menudo susto para su mujer”, pensé yo, pero no. Por lo visto, no fue ella quien lo encontró, sino la señora de la limpieza, que, aunque ya sabía que el señor no estaba bien, no se esperaba semejante situación. Así que se puso a correr y a chillar por toda la casa… y, por lo visto, eso sí que asustó a su mujer.
Y bueno, allí estaba yo, con todo el pueblo, dando el pésame a la familia. ¡Ah! El difunto también estaba, claro, presidiendo la sala de estar como si fuera el premio del evento. La gente se acercaba, murmuraba unas palabras, se santiguaba y se iba a beber vino y a comer crespells que la señora de la limpieza había preparado cuando se le pasó el susto.
Yo, que saco la imaginación cuando la situación no me gusta, estaba de pie, a los pies del ataúd, esperando que en cualquier momento el difunto se despertara y todos salieran corriendo, como hizo la señora de la limpieza. Solo de pensarlo me entró la risa floja. Las señoras más cercanas me miraron, desconcertadas. Y yo, que cada vez que volvía a imaginarlo, volvía a reír.
Cuando me "tocó" acercarme al lado del difunto y seguir todo el ritual, me di cuenta de que al maquillarlo le habían pintado los labios de un rojo muy rojo. Parecía un vampiro recién comido. Bueno, eso también lo imaginé, y se me caían las lágrimas de la risa. Entonces, tras notar los ojos de todos los asistentes clavados en mi cogote, me giré y dije: —¡Qué buen aspecto tiene! Lloro de felicidad al verle tan bien. Y así fue como María no volvió a llevarme a ningún otro velatorio.


Aunque sea Semana Santa y disfrutemos de la gastronomía de estas fiestas, la vida sigue sin entender de todo ello. Los "Crespells mallorquins" son unas pastas dulces muy típicas mallorquinas, de origen judío y que eran consumidas principalmente en estas fiestas, aunque ya se pueden encontrar en pastelerías durante todo el año.
Las formas son variadas, estrellas, corazones, peces o la flor de seis pétalos, y ahora ya con tantos cortapastas en el mercado, seguro que los habrá más modernos. Llevan manteca, ya se sabe, era la grasa que se usaba antiguamente pero seguro los podrás elaborar solo con aceite, y mantendrán un "aspecto" igual de precioso.
· CRESPELLS MALLORQUINS ·
Ingredientes
- 150 gramos de manteca de cerdo
- 150 gramos de azúcar
- 500 gramos de harina
- 2 yemas de huevo
- Ralladura de limón
- 60 mililitros de aceite
- 60 mililitros de zumo naranja natural
- Azúcar glas para decorar
Precalentar el horno a 180º C
- Mezcla los ingredientes hasta que quede una masa fina.
- Espolvorea harina sobre la mesa de trabajo y aplana la masa con un rodillo hasta unos 0,5 cm de grosor.
- Con el cortapastas que más te guste, forma los "crespells".
- Hornear durante 10 - 15 minutos o hasta que estén ligeramente dorados.
- Una vez fríos espolvorear con azúcar glas.

Relato, receta y fotografías @catypol - Circus day.