Señoras y Señores,

Bienvenidos a Circus Day

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Hola,

Soy Caty y dirijo este circo

Foodie, diseñadora gráfica, cuentacuentos y aficionada a la fotografía es un resumen de lo que encontrarás aquí, un circo lleno de recetas, historias y espectáculo. Señoras y señores, mesdames et messieurs, ladies and gentlemen, bienvenidos a Circus day, espero que te guste el show.

The Show

En el blog

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Bizcocho de miel y té

Cada jueves, Esther y Lea se encontraban en la misma parada de autobús. Llevaban treinta años haciéndolo y nunca tomaban el autobús juntas, porque cada una llegaba a una hora distinta.

—¿Has visto a tu nieto? —preguntó Lea.

—Sí. Ha terminado la carrera de medicina.

—¡Magnífico! ¿Y ya trabaja?

—Todavía no. Ahora está buscando quién le enseñe lo que no aprendió en la universidad.

Lea asintió.

—Eso se llama experiencia. La parte cara de la educación.

Permanecieron un momento en silencio.

Después Esther dijo:

—¿Y tu hija?

—Muy bien. Se ha comprado una casa enorme.

—¿Grande?

—Enorme. Tiene habitaciones que no sabe para qué sirven.

—Entonces es una casa moderna.

—¿Por qué moderna?

—Porque antes las personas construían casas para vivir. Ahora construyen casas para preguntarse dónde dejaron las llaves.

Lea sonrió.

Llegó el autobús, pero estaba lleno y lo dejaron pasar.

—¿Por qué no has subido? —preguntó Esther.

—Porque iba demasiado lleno.

—¿Y qué harás ahora?

—Esperar al siguiente.

—¿Y si también va lleno?

Lea se encogió de hombros.

—Entonces esperaré otro.

—Eso puede durar todo el día.

—Exactamente. A mi edad, la paciencia ya no es una virtud; es una estrategia.

Pasó un joven corriendo, hablando por teléfono.

—No tengo tiempo...

Lea lo observó alejarse.

—Pobrecillo.

—¿Por qué?

—Porque cree que el tiempo es algo que se puede perder.

Esther pensó un instante.

—¿Y no lo es?

—No. Lo que se pierde son las gafas, las llaves o la paciencia. 

Las dos rieron.

Llegó otro autobús.

Esta vez subió Esther.

Antes de entrar, miró a Lea.

—¿Nos vemos el jueves que viene?

Lea hizo un gesto de duda.

—Si Dios quiere.

Esther asintió.

—Y si no quiere, nos veremos el viernes. No conviene discutir con Él, pero tampoco darle demasiada ventaja.

Humor judío

Bizcocho judío de miel y té negro

Bizcocho de miel y té negro


La historia de los judíos en Mallorca comenzó en el siglo V y alcanzó su máximo esplendor bajo el reinado de Jaime I (siglo XIII), cuando el barrio judío de Palma (el call) se convirtió en un gran foco cultural y científico destacado por su famosa escuela de cartografía.

El dulce más icónico de la isla, la ensaimada, hunde sus raíces directamente en la jalá, el pan trenzado y redondeado que los judíos consumen para celebrar el Shabat y el año nuevo. Originalmente, esta masa festiva se elaboraba con aceite de oliva o grasa de ave, respetando las leyes del kósher. Tras las conversiones forzosas, la comunidad tuvo que demostrar públicamente su supuesta fe católica añadiendo «saïm» (manteca de cerdo) a la receta original.

La repostería tradicional de la Semana Santa mallorquina conserva vínculos evidentes con el Pésaj o Pascua judía. Los populares crespells, unas galletas secas con formas geométricas y estrelladas, derivan de la tradición de elaborar el matzá o pan ácimo. Del mismo modo, los robiols —unas empanadillas dulces rellenas— guardan una estrecha relación formal y conceptual con las hamentashen sefardíes. Estos dulces permitieron a los conversos seguir horneando sus masas rituales bajo la fachada de las festividades cristianas del calendario oficial.

En sus inicios en el antiguo Mediterráneo, la dulcería judía compartía los ingredientes básicos de la región, destacando el trigo, el aceite de oliva, los frutos secos y la miel como endulzante principal. La evolución independiente de esta repostería estuvo fuertemente marcada por las leyes dietéticas judías, específicamente la prohibición de mezclar productos lácteos con carne en una misma comida. Esta regla impulsó el desarrollo de la pastelería parve (neutra), elaborada tradicionalmente con aceite en lugar de mantequilla o manteca, lo que permitía consumir los postres al final de cualquier banquete sin violar los preceptos religiosos. Las festividades también moldearon las masas: la prohibición de consumir levadura durante el Pésaj (la Pascua judía) dio origen a panes planos y bizcochos aireados a base de harina de matzá y huevo batido.

Durante los siglos XIX y XX, las olas migratorias hacia América y la posterior creación del Estado de Israel provocaron un fenómeno de fusión global. En ciudades como Nueva York, las panaderías judías popularizaron preparaciones tradicionales en todo el mundo, integrando el chocolate de forma masiva en el babka clásico y estandarizando los bizcochos de Europa oriental. Hoy en día, la repostería judía vive un renacimiento contemporáneo donde los sabores cítricos e impregnados de almíbar de los sefardíes se entrecruzan con las masas densas y horneadas de los asquenazíes, manteniendo viva una herencia milenaria que convierte cada ingrediente en un símbolo histórico y espiritual.

Esta receta está adaptada de una cocinera judía australiana llamada Natanya Eskin, quien, junto con Lisa Goldberg, forma parte del blog Monday Morning Cooking Club (entre otras), dedicado a recopilar recetas judías de todo el mundo, ella le pone un glaseado que yo no y usa un Angel food cake en lugar del molde bundt cake. Cierto que conocemos más a Ottolenghi pero he ido más allá. No sé mucho de cocina judía, pero no le digo que no a un bizcocho. ¿Y tú?


Bizcocho de miel y té negro


Ingredientes
  • 6 huevos (separadas claras y yemas)
  • 100 g de azúcar
  • 150 g de miel
  • 180 ml de aceite de oliva suave
  • 120 ml de té negro fuerte (templado o frío)
  • 275 g de harina de trigo
  • 1 cda. levadura en polvo
  • 1/2 cucharadita de bicarbonato de sodio
  • 1 pizca de sal

Elaboración

Precalienta el horno a 180 °C.

  1. Engrasa un molde de bundt cake usando mantequilla derretida o spray desmoldante, asegurándote de cubrir cada hendidura y el tubo central. Espolvorea con una capa fina de harina o cacao en polvo y sacude el exceso.
  2. En un bol grande, bate las yemas con la mitad del azúcar hasta que la mezcla blanquee y esté cremosa.
  3. Añade el aceite en un hilo constante sin dejar de batir hasta que quede emulsionado.
  4. Mezcla la miel con el té negro.
  5. Tamiza la harina, la levadura, el bicarbonato y la pizca de sal.
  6. Integra en las yemas los ingredientes secos y los líquidos (miel + té) alternándolos en dos o tres tandas, mezclando a velocidad baja o con espátula solo hasta integrar.
  7. En un bol limpio y seco, bate las claras hasta que comiencen a espumar.
  8. Añade el resto del azúcar poco a poco y bate a velocidad media-alta hasta obtener picos firmes pero flexibles.
  9. Añade un tercio de las claras montadas a la mezcla de yemas y remueve sin miedo para aligerar la masa.
  10. Incorpora el resto de las claras en dos tandas con una espátula, haciendo movimientos envolventes de abajo hacia arriba para conservar todo el aire posible.
  11. Vierte la masa en el molde preparado de forma uniforme. Da un par de golpecitos suaves sobre la encimera para eliminar burbujas grandes de aire.
  12. Hornea a 180 °C durante 45 minutos. Comprueba el punto pinchando el centro con un palillo o brocheta; debe salir limpio.
  13. Deja reposar el bundt cake dentro del molde sobre una rejilla durante 10 minutos exactos.
  14. Pasa una espátula fina o palillo por los bordes con cuidado, coloca la rejilla encima del molde y dale la vuelta para desmoldar.
  15. Deja enfriar por completo sobre la rejilla.

ingredientes del bizcocho de miel y té negro

Preguntas frecuentes

¿Se nota el sabor del té negro en el bizcocho?

Apenas. El té negro integrado con los demás ingredientes aporta un fondo de sabor sutil y ligeramente amargo que complementa la miel sin protagonismo propio. Si no te gusta el té o no lo tienes, puedes sustituirlo por agua templada en la misma cantidad y el resultado sigue siendo excelente.

¿Se puede hacer este bizcocho sin molde bundt?

Sí, perfectamente. Un molde de bizcocho redondo de 23 cm o un molde rectangular funcionan igual de bien. El tiempo de horneado puede variar ligeramente — comprueba el punto con un palillo a partir de los 40 minutos.

¿Por qué este bizcocho es apto para la dieta kosher?

Porque no mezcla lácteos con carne. La receta usa aceite de oliva en lugar de mantequilla, lo que la convierte en una preparación parve — neutra según las leyes dietéticas judías — apta para servir al final de cualquier comida, con o sin carne.


bizcocho de miel y té negro de origen judío

Bizcocho de miel y té negro casero
El mismo bizcocho con otros moldes



Relato y fotografías @catypol - Circus day.

Robiols

Amanecí antes de que el sol nos regara con su luz, antes de que el gallo abriera su pico para atormentarnos con su sonido estridente y pensé, ¡bien! he ganado a María, pero no, ella ya estaba en pie, lista para comerse el día que venía por delante y esperándome con café recién hecho en la cocina. 

Los mayores habían pronosticado que íbamos a ser una generación lejana, viajera, tecnológica y acomodada, que no nos importa la tradición y sobre todo, el pasado. Pero yo soy la excepción, les digo. Llegado estas fechas me gusta ponerme el delantal y ensuciarme de harina, manteca o queso, mientras mis hermanos viajan o ocupan estos día libres en otras actividades más a su estilo.

María es lo más cercano que tengo de mi familia y con ella me voy cada año, la casa grande, el fresco primaveral y su sabiduría pasada me atrae como el hierro a un imán. El parral en el patio nos hace sombra mientras comemos fuera, Lanas la vieja perra que curiosamente casi no tiene pelo sigue acostada en el mismo sitio cada año, María asegura que de vez en cuando se mueve, y se ríe al ver la expresión de mi cara.

No quise contradecir a los mayores, también viajé y me acomodé a mis tiempos pero echaba de menos disfrutar con más cordura y entendimiento estos momentos, diferentes a cuando era pequeña y corría alrededor de la mesa de la cocina mientras las mayores hacía "rubiols" y panades, veía la televisión y me enfadaba porque con dos canales no había nadie que pensara en los pequeños por lo que no había dibujos animados. Peleaba con mis hermanos para hacer los crespells con los cortapastas que más nos gustaban, y leía, leía sobre países lejanos y personajes famosos, sobre vivir en otras ciudades y en otras culturas e imaginaba que un día yo también marcharía de aquí.




Dentro de nuestra gastronomía dulce de Semana Santa tenemos los robiols o "rubiols", rellenos de requesón o mermelada o cabello de ángel que con el tiempo se ha extendido al gusto de los más jóvenes, flan, crema de cacao o dulce de leche. Como dice mi madre los primeros en comerse deben ser los de requesón pues los de mermelada y cabello de ángel duran más tiempo y los primeros enmohecen, eso si no llegan a tanto tiempo pues desaparecen muy rápidamente si la familia es grande como la nuestra.


· ROBIOLS ·
Masa.
  • 300 gramos azúcar
  • 75 mililitros de aceite de oliva
  • 150 mililitros de zumo de naranja
  • 75 mililitros de mistela (opcional)
  • 3 yemas de huevo
  • 300 gramos manteca a temperatura ambiente
  • 1 kilo harina 

Relleno de requesón.
  • 250 gramos de requesón
  • 1 cucharadita de canela en polvo
  • 2 cucharaditas de azúcar
  • 1 yema de huevo
  • Ralladura de 1 limón

Otros rellenos: cabello de ángel, mermelada, flan, crema de cacao, dulce de leche

Azúcar glas 

Masa.
En un cuenco grande vierte el azúcar, el aceite, el zumo y la Mistela. 
Añade las yemas de huevo y remueve. 
Añade la manteca y poco a poco la harina hasta formar una masa que no se pegue a las manos. 
Deja reposar.

El requesón.
Mezcla el requesón, canela, azúcar, yema de huevo y ralladura de limón. 

Precalienta el horno a 180 ºC

Formardo. 
Pon una bola de masa no muy grande entre dos plásticos. 
Aplana con un rodillo. 
Quita el plástico superior y rellena con una cucharada de requesón. 
Con el plástico inferior ayuda a cerrar la masa y darle forma al robiol. 
Aprieta los bordes y corta en semicírculo dándole forma de empanadilla. 
Hornea entre 15 y 20 minutos, que estén un poco dorados. 
Cuando estén fríos espolvorea por encima azúcar glas.




Relato, receta y fotografías @catypol - Circus day.

Panna cotta de lima

Íbamos corriendo por el jardín como conejos buscando comida, casi saltando entre la maleza, para encontrar los huevos que, hábilmente, habían escondido los mayores, a veces en desesperación nuestra. Pero poco a poco los encontrábamos entre piedras o incluso entre las ramas más bajas de los árboles, ¡qué alegría! ¡qué buen tiempo aquel!.

Ahora, de mayor, lo recuerdo con cariño, toda la familia festejaba la Pascua entre huevos de chocolate y buen tiempo, risas y bromas, cestas y conejitos de golosinas. Ahora, de mayor, ya no es lo mismo, no, no es igual, pero mi corazón se salta un latido cuando recuerda los buenos momentos de familia, incluso con amigos, eran buenos tiempos, eran tiempos de bonanza, la magia desaparece cuando nos hacemos mayores.



Tengo que explicar que el relato es solo eso, un relato, en mi niñez y en Pascua no había huevos para nosotros, nosotros somos de empanadas, cocarrois, robiols, crespells, pero huevos no, no buscábamos nada en el jardín y aunque si, son buenos recuerdos para mi, igual me hubiera gustado comerme un huevo de chocolate, jeje.

Estos huevos de panna cotta de lima parecen una complicación, pero no, lo único es paciencia por el enfriado por lo que si los haces de un día para otro no te dará la sensación que esperas. Y también tienes que tener un molde en forma de huevo, si no, no pasa nada, puedes hacerlos en vasito y agujereas igual para ponerle el círculo de mango, serán huevos al vaso, jajaja, quedarán bonitos igual, creo yo. Como me gusta la fruta ácida y el mango con la lima lo es, me ha encantado el contraste dulce/ácido, y son tan buenos de comer como los de chocolate ;)

· PANNA COTTA DE LIMA Y MANGO ·


Ingredientes
  • 200 ml de nata 35%
  • 200 ml de leche
  • 4 hojas de gelatina
  • 1 lima (zumo)
  • 60 gramos de eritritol o 100 gramos de azúcar
  • 1 mango
  • 1 lima (zumo)

Elaboración
  1. Remoja la gelatina en la leche. 
  2. Lleva a ebullición la nata. 
  3. Baja el fuego. 
  4. Cuando hierva añade el zumo de lima, el eritritol o el azúcar y la leche con la gelatina. 
  5. Remueve bien, hasta que se disuelva bien la gelatina. 
  6. Cuela ante de poner en el molde por si quedara algún grumo. 
  7. Deja enfriar a temperatura ambiente y después lleva al frigorífico toda la noche o hasta que se solidifique la panna cotta.
  8. Con un sacabocados, saca el círculo de la panna cotta. 
  9. Reservar.
  10. Pela y corta el mango en trocitos. 
  11. Bate junto con el zumo de lima hasta quedar un puré. 
  12. Vierte el puré de mango en los círculos de los huevos y lleva al frigorífico hasta la hora de servir.

Nota: si quieres puedes usar mermelada de mango en vez de hacer puré, pero pensé que sería todo demasiado dulce.



Relato y fotos @catypol - Circus day.

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