Señoras y Señores,

Bienvenidos a Circus Day

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Hola,

Soy Caty y dirijo este circo

Foodie, diseñadora gráfica, cuentacuentos y aficionada a la fotografía es un resumen de lo que encontrarás aquí, un circo lleno de recetas, historias y espectáculo. Señoras y señores, mesdames et messieurs, ladies and gentlemen, bienvenidos a Circus day, espero que te guste el show.

The Show

En el blog

Sangría casera con tinto

Estaba doña Asunta sentada en el primer banco de la iglesia, con el abanico en mano y tapada hasta las orejas, aunque estábamos en pleno verano y a mediodía, cuando el calor apretaba más. Pero ella ni lo notaba. Blanca como las velas que donan los feligreses para dar gracias, destacaba no solo por eso, sino también por su atuendo. Lo del atuendo, si desconcertó a alguien, nadie lo comentó.

Don Laureano —que así se llama el párroco— la miraba de hito en hito mientras recitaba el sermón. Debía estar pensando lo mismo que todos: si nos descuidamos, doña Asunta se nos cae redonda de lo blanca que está. Al finalizar la misa, don Laureano se dirigió a toda prisa hacia ella, se sentó a su lado, le agarró la mano y le preguntó si se encontraba bien. Ella, algo desorientada por la pregunta, respondió que sí, y que por qué lo preguntaba. Eso, a su vez, desorientó al párroco.

—Doña Asunta, está usted muy pálida… casi tan blanca como la Virgen María colgada en el altar —le dijo. —¡Ah! Eso es por las tres gotas de agua bendita —especificó ella, dejando a don Laureano aún más confundido. —¿Tres gotas de agua bendita? —preguntó.

Los feligreses que estábamos sentados cerca los observábamos sin respirar, para no perdernos ni una palabra.

—Sí, padre, sí. Tres gotas de agua bendita —repitió—. Me he tomado un zumo de sangría que tiene mi hija en el frigorífico, y le he añadido tres gotitas. Y me he venío pa la misa —explicó—. Se ve que añadirle agua bendita al zumo no es lo suyo… y lo he desestructurado —suspiró.

—Deconstruido —corrigió el párroco.

—¿De qué?

—¡Da igual! ¿Sabe usted qué es la sangría?

Esta vez suspiró él.

—Siiii, zumo de color rojo sangre, como lo que toma usted aquí. Está bueno el jodío… pero el agua no debí ponérsela. Así de blanca me he quedado —rió ella por lo bajini.

—¡Mmm! Mejor la acompaño a casa a dormir la mona. Seguro que su hija lo entenderá. Por ahora, no le daré más agua bendita, y deje de tomar zumo de sangría cuando tenga que venir a misa. O mejor aún: no tome zumo de sangría en absoluto. Nos gusta verla con su color natural… la hace más joven y más bonita —sentenció.

Los ojos de doña Asunta brillaron, y asintió. Y así la vimos salir de la iglesia, agarrada al brazo de don Laureano, blanca como la nieve y vestida como para disfrutarla.

Jarra de sangría de fruta y vino

Sangria de fruta y vino


La sangría se ha convertido, desde hace muchos años, en una de las bebidas refrescantes más típicas e internacionales del verano. Aunque este cóctel veraniego es conocido en todo el mundo y se consume durante todo el año, está tradicionalmente vinculado a España y Portugal. 

El Reglamento Nº 251/2014 de la UE dictaminó que solo los productores de España y Portugal pueden etiquetar y vender su producto bajo el nombre comercial de «Sangría». Si se produce en Francia, Italia o cualquier otro país miembro, la ley les obliga a etiquetarlo con el nombre de «Bebida aromatizada a base de vino», pudiendo añadir el país de origen (por ejemplo: "Bebida aromatizada a base de vino producida en Alemania"), pero nunca usar la palabra «Sangría» a secas.

Aunque la asociamos inmediatamente a las terrazas de la península ibérica, la historia es difusa. Hay teorías que dicen que los antiguos romanos ya hacían mezclas similares con vino, agua y especias para desinfectar el agua. Otras teorías apuntan a que los marineros británicos en el Caribe del siglo XVIII consumían un brebaje muy parecido que llamaban sangaree. Y, por supuesto, está la versión tradicional de que nació de los campesinos ibéricos que mezclaban el vino de sus cosechas con las frutas de temporada que tenían a mano. Al no haber un registro oficial de la primera receta, su invención exacta sigue siendo un misterio.

¿Sabías que solo España y Portugal pueden llamar "Sangría" a su bebida? La UE lo protege desde 2014.

Actualizada a 2026.  



Sangría casera con vino tinto, moscatel y frutas de temporada


Ingredientes para 4 personas (o para 2 si quieres acabar como doña Asunta)
  • 50 g de azúcar + 70 ml de agua
  • 1 botella de vino tinto
  • 1 chupito de moscatel 
  • 1 naranja en rodajas finas
  • 1 limón en rodajas finas
  • 2 melocotones en trocitos
  • 1 manzana en trocitos
  • 1 melón en trocitos
  • 1 palito de canela
  • 330 ml de refresco de naranja
  • Hielo
Elaboración
  1. Disuelve el azúcar en los 70 ml de agua caliente para formar un almíbar; esto facilitará su disolución en el vino. Deja enfriar.
  2. En un recipiente amplio o un bol grande, pon el vino, el moscatel y el almíbar.
  3. Lava las frutas y córtalas en trozos pequeños, lo que facilitará su posterior maceración.
  4. Echa todos los pedazos de fruta al bol con el vino y el palito de canela, y deja que repose entre dos y tres horas para que macere bien.
  5. Una vez haya macerado, vuélcalo en una jarra de cristal y sirve la sangría acompañada de hielo.
  6. Añade el refresco de naranja justo en el momento de servir para que conserve su gas; si lo pones al principio, ralentizará la maceración.

Notas:
  • El vino: Usa un vino que te guste; no es necesario que sea caro o reserva.
  • La maceración: Es importante para que el vino y la fruta se impregnen bien de todos los sabores.
  • El frío: Mejor hacer la maceración en el frigorífico; así se enfriará más rápido y el hielo tardará más en derretirse al servirla.
  • Las frutas: Son totalmente adaptables a las que más te gusten o tengas de temporada.
  • Los licores: Puedes sustituir el moscatel por otro licor dulce, como Cointreau, Licor 43, hierbas dulces o vermut dulce.
  • El refresco: Puedes sustituir la naranjada por limonada o gaseosa.
  • El servicio: Suele servirse con una cuchara de madera dentro de la jarra para evitar que caiga la fruta de golpe en el vaso.
  • El peligro: La fruta habrá absorbido bien el alcohol, si te la comes igual no vayas a misa como doña Asunta.

Sangría servida en copas


José Antonio está de aniversario: su blog  cumple tres años. Él es un gaditano muy majo que vive en Mallorca y, como es un habitual de nuestras cenas blogueras y nos encanta, voy a celebrar su cumpleblog.

Para anunciarlo como es debido, he elegido una de sus recetas y la he elaborado en casa a mi manera. Aunque tiene muchísimas y riquísimas recetas en su blog (verdad verdadera), me he decidido por esta. Primero, porque no tengo ninguna receta de este cóctel y me gusta mucho; segundo, porque tampoco tengo muchas recetas de bebidas en mi blog y José Antonio tiene un montón; y tercero, porque estamos en verano, apetece mucho, es muy española y sabe de maravilla. Así que esta es mi versión de su receta.

¡Chinchín! 🥂🎉🥳 José Antonio, que conpanypostre cumpla muchos años más.



Preguntas frecuentes

¿Cuánto tiempo hay que macerar la sangría?

Lo ideal son entre 2 y 3 horas en el frigorífico para que el vino absorba bien el sabor de la fruta. Si la preparas la noche anterior queda aún mejor. El refresco de naranja se añade siempre en el momento de servir para conservar el gas.

¿Qué vino usar para hacer sangría casera?

Cualquier vino tinto que te guste para beber. No hace falta que sea caro — un vino joven y afrutado funciona perfectamente. Los vinos reserva o con mucho tanino no son los más adecuados porque su sabor puede resultar demasiado intenso mezclado con la fruta.

¿Se puede hacer sangría sin alcohol?

Sí. Sustituye el vino tinto por mosto o zumo de uva oscuro y el moscatel por zumo de naranja o de melocotón. El resultado es una bebida igualmente refrescante y con todo el sabor de la fruta macerada, perfecta para niños o conductores.

O puedes probar con la versión en infusión de la tienda Tea Shop te aseguro que sí parece sangría y está deliciosa, tanto si bebes alcohol como si no.

Infusión de sangría de la tienda Tea Shop


Relato, fotografías @catypol - Circus day.

Conos rellenos de ensaladilla

Las cuatro brujas habían viajado durante tres días para llegar al valle. No era un viaje que ninguna hubiera emprendido por gusto. La recomendación había llegado durante un aquelarre celebrado hacía poco. Eran Morgana, de poca paciencia; Circe, elegante incluso cuando estaba enfadada; Agnes, la más irónica, y Tituba, que llevaba siempre un pequeño gato negro con una sola mancha blanca en la oreja. El gato se llamaba Björk y respondía solo cuando le convenía, como un artista pop.

La casa de la pitonisa apareció al final de un sendero estrecho, entre cipreses retorcidos y rosales demasiado perfectos para ser naturales. Fue un mayordomo quien les abrió la puerta. Un hombre alto, impecablemente vestido y completamente despistado.

—¡Ah! ¡Las cuatro directoras del coro! —anunció con alegría—. Pasen, pasen, el ensayo es en el salón principal.

—No somos directoras de coro —corrigió Circe con una sonrisa amable.

—Ya, bueno... La señora del fondo —dijo señalando a Morgana—, ¿no es el «do soprano»?

Morgana lo miró.

—Curiosamente, no se equivoca del todo; cuando me pongo, me pongo.

Agnes soltó un suspiro.

—Si seguimos así, acabamos siendo responsables de una ópera que no hemos ensayado.

El mayordomo, encantado consigo mismo, las condujo por un pasillo lleno de retratos hasta una sala circular. Allí estaba la pitonisa recomendada. Las cuatro repararon en lo mismo al instante. Las gafas tenían unos cristales tan gruesos que parecían capaces de ver el futuro por adelantado, seguramente no necesitara una bola de cristal. La pitonisa las observó unos segundos.

—Soy la adivina del valle —anunció.

Hizo una pausa solemne.

—Pero no adivino. Yo solo... acierto cuando acierto.

Otra pausa.

—Es decir, no predigo. Me limito a decir lo que digo.

Las cuatro brujas se miraron. La duda fue casi simultánea: quizá habían acudido al lugar equivocado. Tituba acarició a Björk, que maulló con desgana.

—Nos han dicho que usted puede ayudarnos con un problema delicado —dijo.

La pitonisa levantó un dedo.

—Claro. Ese problema... con el cono de...

—¡No diga el nombre! —gritaron las cuatro.

En ese momento, el mayordomo volvió a aparecer.

—¿Va a venir más gente del coro? —preguntó el mayordomo con interés.

—¿Qué coro? —dijo la pitonisa, frunciendo el ceño.

El mayordomo parpadeó, desconcertado.

—¿El cono?… ¿Qué cono? ¿Hay un cono en el coro?

Silencio. Las cuatro brujas se miraron lentamente.

—No hay coro —dijo Circe con paciencia.

—Ni cono en el coro —añadió Morgana.

—Aunque, visto lo visto —murmuró Agnes—, tampoco me sorprendería.

—¡Excelente! —exclamó el mayordomo, anotando algo en una libreta invisible—. Entonces apunto tres sopranos, una contralto y un cono solista...

Levantó la vista, orgulloso.

—El público va a enloquecer.

Cono salado hecho con barquillera

Cono salado con ensaladilla de aguacate


Por una razón que ahora no viene al caso se me ocurrió que podía hacer unos conos de masa salada para unos entrantes, y rellenarlos de alguna ensaladilla, y claro, necesitaba que la masa no contuviera azúcar, pues la mezcla no me parecía la más apropiada. Soy consciente que se pueden hacer cucuruchos de pan de molde, de hojaldre, o pizza, solamente horneándolos, pero me siento aventurera y quería ir más allá.

Así que me puse a ello, saqué la barquillera (que no había usado nunca) y leí la receta que había en el manual, pero, haciendo los cambios necesarios para que el resultado fuera el que buscaba. Así que quité el azúcar de la receta, y realicé los demás pasos. Para mi sorpresa, cuando debía formar los conos; no podía, le faltaba elasticidad para formar el cono. ¡cachis!

Se ve que el azúcar da elasticidad a la masa cuando esta está dorada haciendo que podamos dar forma cónica sin problema, pero sin ella, la masa se quiebra. Yo no quería una masa tipo hojaldre o pizza, yo quería la misma textura que la masa de barquillo para conos dulces pero que fueran salados. Hasta que encontré el ingrediente perfecto para darle elasticidad a la masa y poder darle la forma cónica que quería. ¿Adivinas cuál es ese ingrediente*? ¿no?, pues lee la receta.


Cono salado con ensaladilla


Originalmente, el barquillo nació en los monasterios del siglo IX como una evolución de las obleas litúrgicas. Durante la Edad Media, los panaderos utilizaban pesadas planchas manuales de hierro calentadas al fuego para prensar una masa fina a base de harina y azúcar. Estas herramientas evolucionaron hasta convertirse en las tradicionales barquilleras: moldes de metal con relieves estriados usados para cocinar la masa justo antes de enrollarla en caliente.

El formato del cucurucho como galleta cónica comenzó a documentarse en Francia a principios del siglo XIX. El libro de cocina de Julien Archambault, publicado en 1825, ya mencionaba el uso de barquillos enrollados en forma de cono. Años más tarde, en 1887, la escritora culinaria británica Agnes B. Marshall incluyó en sus recetarios una galleta llamada «Cornet with Cream», la cual consistía en un cono horneado que servía como base comestible para cremas y postres.

La verdadera revolución comercial e industrial del cono moderno ocurrió en los Estados Unidos a comienzos del siglo XX. El inmigrante italiano Italo Marchioni producía obleas hechas con moldes manuales en Nueva York desde 1896, y en diciembre de 1903 patentó una máquina para fabricar recipientes comestibles para helado.

El impulso definitivo y popular del formato actual sucedió por casualidad durante la Exposición Universal de San Luis de 1904. En este evento, un vendedor de helados se quedó sin recipientes de vidrio para atender a sus clientes. El panadero sirio Ernest Hamwi, quien operaba una barquillera contigua vendiendo zalabia (un gofre crujiente muy delgado), decidió enrollar sus obleas calientes en forma de cono para ofrecérselas al heladero. La combinación se convirtió en un éxito inmediato y masivo que transformó la industria global del helado.

A partir de 1928, inventores como J. T. «Stubby» Parker desarrollaron tecnologías para congelar el cono de barquillo junto con el helado sin que la galleta perdiera su textura crujiente. Esto permitió la producción en masa de los conos industriales que consumimos en la actualidad.

Y ahora vengo yo y me invento la versión salada… ¿Te lo puedes creer?

Actualizada en 2026



Conos salados de barquillo rellenos de ensaladilla de aguacate



Ingredientes para 6 conos en barquillera
  • 60 g de aceite o mantequilla
  • 1 huevo grande
  • 125 ml de agua caliente
  • 100 g de harina 
  • 25 g de harina de arroz
  • 1 pizca de sal
  • 1 pizca de pimienta negra ( pueden ser otras especias en polvo)
  • 1 cda. de glicerina alimentaria líquida
  • Una barquillera eléctrica o una sartén
Elaboración
  1. Mezcla bien los ingredientes. 
  2. Forma una masa. 
  3. Pon dos cucharadas de esa masa en la barquillera eléctrica. 
  4. Cierra y deja cocinar 3 minutos. 
  5. Usa el cono de la barquillera para formar los cucuruchos de barquillo. 
  6. Deja que se enfríen.
En este caso, hice una ensaladilla con aguacate y decore algunos conos con macarrones de arroz fritos. Si no tienes barquillera usa una sartén. No tendrás los dibujos en relieve que tiene la barquillera pero puedes formar los conos igual. Si eres cocinillas sobra decirte que salpimientes o que adereces con las especias que más te gusten para darle sabor a la masa. Y seas cocinillas o no, recuerda que es una oblea que si humedeces con rellenos más bien líquidos el barquillo no aguantará tanto tiempo pues bañarlo se terminará rompiendo, piensa bien en el relleno que quieras usar. 

*El ingrediente es: Glicerina líquida.

Me gustaría añadir que si usas la receta cuéntamelo, me encantará saberlo 😜 

Nota actualizada: en los comentarios hay un desconocido que ha usado la receta y ha dicho: Genial tu receta! La he usado ya un montón de veces. A veces la he tuneado un poco usando mitad agua mitad puré de tomate o puré de espinacas y el resultado es fantástico! Gracias por tus recetas...

Así que no sé quien es pero gracias a ti por contármelo.

Cono salado en barquillera

Preguntas frecuentes

¿Dónde comprar glicerina líquida alimentaria?

La glicerina líquida alimentaria se encuentra en tiendas de repostería creativa, herbolarios y en Amazon. Busca la marca Wilton o cualquier glicerina apta para uso alimentario. Es el ingrediente clave para conseguir que los conos salados sean elásticos y no se rompan al enrollarlos.

¿Se pueden hacer los conos salados sin barquillera?

Sí, con una sartén antiadherente funciona perfectamente. No tendrán los dibujos en relieve característicos del barquillo pero la textura y el sabor son idénticos. Extiende la masa muy fina, cocínala y enróllala en caliente sobre un cono de papel o un molde cónico.

¿Qué rellenos funcionan mejor en los conos salados?

Los mejores son los que no contienen aceite ni vinagre, ya que reblandecen el barquillo rápidamente. La ensaladilla rusa con mayonesa, la ensaladilla de aguacate, el queso crema con salmón o el paté son opciones perfectas. Monta los conos justo antes de servir para que mantengan el crujiente.


Receta, relato y fotografías @catypol - Circus day.

Puerros en vinagreta

Historias de sobremesa... ¡Qué bonita palabra!

Una mesa grande, de mucha cabida. Sillas —ahora vacías— para cada comensal. Una suave música que no moleste, cuando las conversaciones sean las protagonistas. Mantel blanco sobre la mesa y un jarrón con flores, mientras no estorbe. Ventanas abiertas, ya que todavía hace buen tiempo para poder tenerlas así, y un suave aroma que sale de la cocina, advirtiendo que ya está todo casi a punto para salir.

Los comensales empiezan a llegar. Se sienten los primeros besos, uno a cada lado, las miradas divertidas, de reconocimiento, de amistad. Las palabras salen según sienten los corazones; los abrazos son auténticos; las conversaciones, ligeras; las presentaciones, entre desconocidos.

El corazón de la cocina late con fuerza. La casa está iluminada y huele a mar, por la cercanía de él. Se auguran buenas historias, risas y carcajadas, muchos «mmmm» saboreando los platos, con ese mar y montaña, también huerto, ¿por qué no? Esos puerros vestidos de fiesta. El postre: hoy me salto la dieta. La foto finish de todos los presentes. El chinchín con los nuevos deseos, o quizá alguno viejo que aún no se ha cumplido. Las ganas de repetir la velada, otro día, en otro lugar, ¿con más gente? Siempre.

Puerros en vinagreta

Blogueros cocineros mallorquines

De izq. a dcha. José Antonio, Cristina, María, Teresa, Koldo, Mercedes, Lucía, Macu, Caty y Juana

Quizás pienses que los blogueros de Mallorca no necesitamos ninguna excusa para reunirnos, y tienes razón: nos gusta quedar, salir a cenar, conocer a quienes no conocíamos porque no habían podido venir con anterioridad y tomarnos algo. Esta vez tuvimos la oportunidad de conocer un poco más a Koldo Royo. Él mismo nos recibió: encantador, bromista y buen cocinero. Las tapas que degustamos nos encantaron a todos; fue una grata experiencia culinaria.

Y ¿de qué se habla en una cena con blogueros de cocina? ¿De cocina? No, en realidad no. De cocina hablamos poquito; alguna referencia sí hacemos, pero nada más. La verdad es que de estas comidas surgen otros proyectos, talleres, ideas, nuevas citas para quedar, recomendaciones sobre otros blogs, viajes y momentos para reír, reír muchísimo.

Actualizada en el 2026.

 

Puerros en vinagreta



Ingredientes
  • 3 puerros grandes
vinagreta:
  • 1/2 cebolla picada
  • 1/2 pimiento rojo picado
  • 1/2 pimiento verde picado
  • 2 cdas. de vinagre de manzana o de vino
  • 4 cdas. de aceite de oliva virgen extra
  • Sal al gusto
  • 1 cdta. de mostaza en grano (encurtida) o de salsa de mostaza (opcional)
  • 1 huevo cocido (opcional)
Nota: si te sobran partes del puerro, pícalas y añádelas a la vinagreta. Si no tienes mostaza en grano encurtida a mano, puedes usar una cucharadita de salsa de mostaza de toda la vida, o incluso mostaza a la antigua (la que lleva granitos). Le dará un punto ácido y alegre que tan bien le va al puerro.

Elaboración
  1. Lava los puerros retirando la parte más verde y la piel más externa, elimina toda la tierra. 
  2. Corta cada puerro en 3 partes. 
  3. Hierve agua y cuece los puerros durante 20 minutos. 
  4. Cuela y enfría para cortar la ebullición. 
  5. Mientras se hacen los puerros haz la vinagreta. 
  6. Pica todos los ingredientes y cuece el huevo 10 minutos si vas a usarlo. 
  7. Mezcla toda la verdura y añade el vinagre, el aceite, la sal y la mostaza.
  8. Pon los puerros en un recipiente y vierte la vinagreta por encima. 
  9. Decora con huevo rallado.
  10. Deja macerar unas horas, si lo preparas por la mañana déjalo hasta la noche así tendrá más sabor.



Relato, vídeo y fotografías @catypol - Circus day.

Curry de sandía

En la corte de Agra, el príncipe Salim tenía un problema serio: se aburría.

Fue entonces cuando apareció Anarkali.

No entró por la puerta principal, como dictaba el protocolo, sino por una ventana, porque —según dijo— “las entradas oficiales tienen demasiada burocracia”. Era bailarina, cantante y, por lo visto, completamente inmune al miedo a los guardias reales.

Salim quedó inmediatamente fascinado. No tanto por su belleza, sino porque Anarkali era la única persona en todo el palacio que no se impresionaba cuando él decía “soy el príncipe”.

—Pues encantada —respondía ella—. ¿Sabes bailar o solo sabes mandar?

Eso, naturalmente, marcó el inicio del conflicto.

El emperador Akbar, padre de Salim, no veía con buenos ojos la presencia de Anarkali en palacio. Le resultaba inapropiada, disruptiva y, en términos de corte, excesivamente difícil de encajar en cualquier protocolo.

—¡Sacadla de aquí! —ordenaba el gran visir cada vez que la veía.

Sin embargo, Salim no solo ignoraba las advertencias: había comenzado a ausentarse de los asuntos de la corte con alarmante frecuencia. Mientras tanto, él y Anarkali habían desarrollado un sistema de comunicación secreto, basado en coreografías. Si ella giraba dos veces hacia la izquierda, significaba “escápate esta noche”. Si él respondía con un salto poco elegante, significaba “lo intentaré”.

El problema creció cuando el príncipe dejó de aparecer incluso en las reuniones más importantes. La corte, sin su heredero, empezó a perder estabilidad. Finalmente, el emperador Akbar decidió intervenir.

—Se acabó —dijo con firmeza—. Esta situación se ha vuelto insostenible.

Pero antes de que pudiera imponerse una solución definitiva, Anarkali hizo lo único que nadie esperaba: pidió bailar ante el emperador.

No fue una danza común. Fue una ejecución tan precisa y expresiva que la gran sala quedó en absoluto silencio. Incluso los consejeros más rígidos olvidaron por un momento su postura oficial. Salim, desde un lado, la observaba con una mezcla de orgullo y emoción contenida.

Cuando terminó, el silencio se prolongó unos segundos.

Luego, el emperador suspiró.

—Está bien —dijo finalmente—. Pero que conste en acta que esto no cambia mi opinión… aunque haya sido extraordinario.

Y así, entre tensiones de corte, música y decisiones imposibles, el reino aprendió una lección que nadie se atrevió a escribir en los registros oficiales: en la India de los cuentos, el arte y el amor a veces desordenan el mundo… pero también lo vuelven inolvidable.


Curry de sandía


Curry de sandía de la India

El curry de sandía (conocido localmente como tarbooz ki sabji) es uno de los platos más sorprendentes de la gastronomía de Rayastán, nacido de la pura necesidad de sobrevivir en el desierto de Thar.

Su origen se debe a la escasez y a la supervivencia en una geografía hostil, ya que Rayastán es una región árida con una carencia histórica de agua y vegetales verdes. Cuando las sandías estaban en temporada, los habitantes consumían la pulpa roja para hidratarse y usaban el resto para cocinar. Originalmente, era un plato humilde de pastores y agricultores en épocas de sequía extrema; con el tiempo, los chefs reales (khansamas) de los palacios de Jaipur y Jodhpur adoptaron la receta. Los palacios añadieron chiles de Mathania (un chile local muy costoso) y frutos secos, con lo que transformaron un plato de crisis en un manjar digno de la realeza rajput.

Cuando me encontré con este plato tradicional de Rayastán —el estado más grande de la India, ubicado en la esquina noroeste del país—, no sabía muy bien qué pensar. Pero funciona: este plato dulce y picante es una prueba de que la sandía es mucho más versátil de lo que jamás imaginé.

Receta actualizada en el 2026.





Curry de sandía


Ingredientes para 2

  • 220 g de sandía
  • 200 ml de sandía licuada
  • 1/2 cdta. de cayena
  • 1/2 cdta. de cúrcuma en polvo
  • 1/2 cdta. de cilantro en polvo
  • 1/4 cdta. de comino en polvo
  • 2 cdtas. de zumo de limón
  • 1 ajo prensado
  • 1 cdta. de jengibre rallado
  • 2 cdas. de aceite
  • 1 pizca de sal
* Cilantro fresco para servir (opcional)
* Pappadums (opcional)

Elaboración
  1. Corta y despepita la sandía. Con una parte, licúa hasta obtener el zumo; reserva la otra mitad en dados.
  2. En el zumo de sandía, mezcla la cayena, la cúrcuma, el cilantro, el comino, el ajo, el jengibre y la sal.
  3. Calienta el aceite en un wok o sartén y añade el zumo especiado de sandía. Baja la intensidad del fuego y cocina durante 3 minutos.
  4. Añade el zumo de limón y los dados de sandía. Remueve con cuidado para integrar y deja cocinar unos 3 minutos más.
Nota: 
Puedes servirlo como guarnición o acompañado de arroz, como en este caso, y añadir cilantro fresco picado si te gusta, junto con pan pappadum crujiente.

Collage de curry de sandía



Relato, fotografías y vídeo @catypol - Circus day.

Cóctel de pescado y marisco

Me acostumbré a llevar un lápiz en el bolso. Escribía en servilletas, tarjetas usadas, papeles varios y tiques de compra; escribía o dibujaba, dependía de lo que en aquel momento me tenía cautivada. Y así le conocí: sentada en una mesa de una terraza, tomando café y escribiendo en una servilleta, cuando noté que alguien me estaba observando por encima de mi hombro. «¡Cotilla!», dije yo en alto.

Y de pronto, ante mí, apareció una cara sonriente: pelirrojo con pecas y muy seguro de sí mismo. «¿Estás anotando tu número de teléfono para dármelo?», me preguntó. «No», dije yo, «estoy anotando las groserías que te diré si sigues con esa actitud insolente». No pude menos que sonreír. «¡Oh! Das de lleno en mi corazón», y se encogió, poniendo sus manos sobre su pecho. Y eso me hizo soltar una carcajada.

Se ofreció a llevarme de tour por la ciudad, como si yo fuera una turista, y me dejé llevar. Seguimos dando vueltas y llegamos a una librería. Pegué mi nariz al cristal de la ventana mientras veía que él entraba y hablaba con la dependenta.

Después nos detuvimos en un pequeño restaurante para tomar un cóctel marinero, y no pude dejar de sonreír durante todo el almuerzo. Allí fue cuando sacó un paquete, que me cabía en la mano, envuelto en un precioso papel, y dentro estaba la libreta más bonita que había visto en mi vida. «¿Es para que te anote mi número de teléfono?», pregunté yo. «No», dijo él esta vez, «es para que anotes las groserías que no me has dicho».

Cócteles de pescados y mariscos

Cóctel de pescado y marisco


No hace un año tuve la suerte de conocer a Carmen, nos conocimos en una reunión blogger que se hizo en Madrid, la primera impresión que me llevé de ella fue estupenda, agradable y muy abierta. Es una mujer simpática y muy cercana, sé que las que la conocéis pensáis si no igual; parecido. Pues esta guapa mujer que tiene un blog muy especial y que el pasado marzo hizo un añito, celebra esta semana su cumple blog, y yo quería estar presente en la celebración. ¡Muchas felicidades Tía Alia!

Nos pedías una receta de la cocina tradicional y familiar, además una historia que ligue con ella, y como es una fiesta, y vamos a celebrarlo, sacaremos las copas, pondremos cintas de colores, un mantel bonito y un poco de luz.

Mi historia.
Vengo de una familia grande, mi abuela materna tuvo 8 hijos y 20 nietos de los cuales 5 son de mi madre, por lo que nuestra casa siempre estaba llena de gente, ya nosotros somos muchos, pero como mi abuela vivía con nosotros pues los demás hijos y nietos también la visitaban así que imagínate. 
Cuando más se notaba que éramos una familia grande era en los bautizos, comuniones o bodas, sobre todo en las bodas. Toda la familia asistía, la ceremonia, las fotos, los achuchones, besos y el convite, por fin el convite, a veces tradicional, otras más atrevido, los entrantes casi siempre igual, pero había veces que nos servían un cóctel, yo preguntaba siempre por qué aquello nos lo servían en copa__para hacer bonito, cariño, por que la comida también entra por los ojos__pero por mis ojos entraban otras cosas, la mesa de los novios, nunca se tiene demasiado hambre, nunca se come mucho en esa mesa. 
Si el que inventó el que se besen cobrara derechos de autor, sería rico. 
Quién se había sentado al lado de quién, y quién lo había hecho porque había llegado tarde y tenía que sentarse donde había sitio, a veces no en el sitio correcto, ahora las mesas llevan el cartelito correspondiendo al invitado, nada de aventura. 
¿Y el ritual de cortar la liga y la corbata? la que se formaba para "vender" un trocito, sin palabras.

Los banquetes que yo recuerdo terminaban con un postre llamado pijama, por si alguien se había quedado con hambre claro, y ¿el puro?, fumaban puro hasta el que no fumaba tabaco, esas caras rollizas sacando humo como si un poblado indio hiciera señales. 
Se puede adivinar que yo no era muy fan de estas celebraciones, y sigo sin serlo, pero en estos eventos conocí algunos platos que no solíamos hacer en casa, el cóctel de pescado y marisco (o cóctel de gambas) fue uno de ellos, con el tiempo "acogimos" esta receta que nos gusta mucho y ahora hacemos, no puedo evitar recordar con una sonrisa como la conocí.

El mejor coctel de pescado y marisco


El origen y la evolución del cóctel de pescado y marisco en Europa están íntimamente ligados a la alta cocina de mediados del siglo XX y a la posterior democratización de la gastronomía festiva. Aunque la idea de servir mariscos fríos con salsas tiene raíces en los antiguos banquetes franceses, la fórmula europea moderna nació como una adaptación del estilo estadounidense que triunfaba en los años veinte y treinta del siglo pasado. Los chefs del viejo continente tomaron el concepto anglosajón y lo refinaron para adaptarlo a los paladares locales, sustituyendo las salsas americanas más picantes por una emulsión más suave y sofisticada que combinaba mayonesa con kétchup, rematada con licores tradicionales europeos como el brandy, el coñac o el whisky escocés.

A partir de la década de 1960, el plato se convirtió en un símbolo de estatus y modernidad culinaria en el Reino Unido gracias al impulso de la chef británica Fanny Cradock, quien popularizó el «prawn cocktail» como el entrante imprescindible de cualquier cena elegante. Esta moda se extendió rápidamente por los restaurantes y hoteles de toda Europa, llegando a España e Italia durante el auge turístico de los años setenta. En los hogares españoles, la preparación se consolidó bajo el nombre de cóctel de gambas, transformándose en el plato estrella de los banquetes de boda y, especialmente, de las cenas de Nochebuena y Fin de Año debido a su vistosidad y a la posibilidad de prepararlo con antelación.

Con el paso de las décadas, la receta original europea experimentó ligeras variaciones regionales según la disponibilidad del producto local. Mientras que en las costas del norte de Europa se priorizaban los camarones árticos de tamaño pequeño y el cangrejo, en los países mediterráneos se optó por piezas más grandes como los langostinos y las gambas, introduciendo a veces dados de pescado blanco firme cocido al vapor. A pesar de que durante los años noventa el plato sufrió cierto declive al ser considerado un cliché de la cocina «viejuna», hoy en día ha experimentado un resurgimiento nostálgico en los bistrós europeos, donde los chefs contemporáneos lo reivindican respetando su esencia original pero elevando la calidad del marisco fresco.

Receta actualizada en 2026.


Cóctel de pescado y marisco con salsa rosa 



Ingredientes para 4 personas
  • 1/2 lechuga
  • 450 g de merluza
  • 300 g de mejillones
  • 300 g de almejas
  • 500 g de gambas o langostinos

Para el court-buillón o caldo corto

  • 1 1/2 l agua
  • 1 rodaja de limón
  • 1 cebolla pequeña
  • 1 tomate
  • 1 puerro
  • 2 ramas de perejil
  • 1 diente de ajo
  • Unos granos de pimienta 
  • Sal
  • 1 copita de vino blanco seco

Para la salsa

  • 300 g de mayonesa
  • 6 cdas. de ketchup
  • 1 cda. de vinagre
  • 1 cda. de brandy o whisky
  • 1 cda. de zumo de limón
  • 1 cdta. de mostaza
  • Sal

Elaboración
  1. Para el court-buillon: Pon una olla al fuego con los ingredientes troceados, menos la rodaja de limón, que se pone entera.
  2. Lleva a ebullición y déjalo hervir unos 10 o 15 minutos.
  3. Filtra el caldo y déjalo en otra olla al fuego. Cuando hierva, pon dentro el pescado limpio y cocínalo durante 3 minutos.
  4. Añádele en el último minuto las gambas o langostinos, sin pelar, dejando que hiervan durante 1 minuto. Retira del fuego y tápalo.
  5. Limpia los mejillones y las almejas.
  6. Cuécelos en una olla, tapados, con un chorrito de vino y una hoja de laurel. Una vez abiertos, apártalos del fuego. Si alguno no se hubiera abierto, se tira.
  7. Escurre los mejillones y las almejas, desecha el caldo de la cocción y deja que los moluscos se enfríen por completo.
  8. Lava y seca la lechuga. Córtala en tiras finas, tipo juliana, y resérvala.
  9. Escurre el pescado y el marisco, y límpialo de piel y espinas. Trocea el pescado, pela las gambas o langostinos, y saca los mejillones y las almejas de las conchas. Reserva todo.

Para la salsa: 
  1. Mezcla la mayonesa con los demás ingredientes. Prueba de sal y rectifica si hiciera falta.

Montaje: 
  1. Monta el cóctel en copas. Una parte de lechuga. Encima colócale el pescado y el marisco. Finalmente napa con la salsa. 
  2. Sirve frío.

El cóctel marinero de restaurante

Preguntas frecuentes

¿Se puede preparar el cóctel de marisco con antelación?

Sí, es una de sus grandes ventajas para las celebraciones. Puedes cocinar el pescado y el marisco con hasta 24 horas de antelación y guardarlos tapados en la nevera. Monta las copas justo antes de servir para que la lechuga no se ablande.

¿Qué diferencia hay entre cóctel de gambas y cóctel de marisco?

El cóctel de gambas solo lleva gambas o langostinos. El cóctel de pescado y marisco es más completo: incluye merluza u otro pescado blanco, mejillones, almejas y gambas. La salsa rosa es la misma en ambos casos.

¿Qué es el court-bouillon o caldo corto?

Es un caldo aromático rápido hecho con verduras, hierbas y vino blanco en el que se cuece el pescado y el marisco. Da mucho más sabor que el agua sola y es el secreto de los restaurantes para conseguir un marisco jugoso y aromático.


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Canelones de berenjena sin gluten

El Código de Honor del Caballero Comensal

El dilema del yelmo: Queda terminantemente prohibido intentar sorber sopa con la visera bajada.

La barba, esa zona de guerra: Si tu barba es lo suficientemente larga como para que se confunda con la crin de tu caballo, utiliza una red de seda o, en su defecto, apártala con la mano izquierda mientras con la derecha blandes la cuchara. Nadie quiere encontrar restos de comida en tu vello facial durante el baile posterior.

Uso de la armadura:
Si el jubón de hierro te aprieta tras el tercer plato, está permitido aflojar un par de remaches de forma discreta. Sin embargo, si al hacerlo saltan los tornillos y golpean el ojo del emperador, ten un plan para escapar.

Las manos y el mantel: El mantel de hilo de Constantinopla NO es para limpiarse la grasa de las berenjenas asadas. Para eso están las cortinas, que cuelgan más alto y disimulan mejor las manchas de salsa.

El eructo de la victoria: En caso de que un gas inoportuno escape de tu real cuerpo tras un banquete pesado, levanta tu copa y grita: «¡Por San Jorge, cómo ruge el dragón en mis entrañas!». Todo el mundo aplaudirá tu devoción religiosa.

Nota de Carmesina: «Tirant, si vuelves a intentar usar tu daga de combate para coger una berenjena mientras miras fijamente a mi padre, dormiremos en torres separadas».

Este código del caballero comensal está inspirado en Tirant lo Blanc.
 
Canelones de berenjena sin gluten rellenos de ternera

Canelones de berenjena rellenos de carne picada de ternera.

La berenjena (Solanum melongena) es una hortaliza originaria del sudeste asiático, concretamente de la India y China, que llegó a Europa de la mano de los árabes. Estos la llamaban «al-bâdinjân» y, durante la Edad Media, la introdujeron en la Península Ibérica. Aunque inicialmente fue recibida con escepticismo, con el tiempo logró conquistar los paladares hasta convertirse en un ingrediente imprescindible.

Al igual que los caballeros defendían o conquistaban territorios, la berenjena se abrió paso en Europa a través de las incursiones árabes en el Mediterráneo. Nuestra historia siempre ha estado marcada por grandes viajeros; imperios como el Otomano, el Bizantino o el Mameluco, junto a la Corona de Aragón y las Repúblicas Italianas, tejieron una red de intercambios constantes.

Está claro que aquellos no eran viajes low cost, sino más bien todo lo contrario. Tampoco se viajaba por placer: conquistar era la etiqueta de la época. Caballeros, mesas redondas, emperadores y crónicas de ultramar... Señoras y señores, preparen el equipaje: viajemos, mezclémonos. 

Unamos el Mediterráneo. Si hablo de canelones, la mayoría de las personas que me rodean pensarían de inmediato en los de pasta. ¡Y claro que nos gustan! Seguramente son los más famosos y los que más se preparan en el mundo pero, si no puedes comer gluten o buscas algo diferente, existen alternativas igual de ricas. Hacerlos con láminas de verdura, como estos de berenjena (o incluso de calabacín), es una opción deliciosa que se presta perfectamente al juego de texturas, ¿no crees?


Receta actualizada en 2026.


Canelones de berenjena rellenos de ternera


Ingredientes

  • 2 berenjenas (de tamaño mediano o pequeño)
  • 350 g de carne picada de ternera
  • 3 dientes de ajo
  • ½ cebolla
  • Aceite de oliva
  • Tomate frito
  • Sal
  • Pimienta negra molida
  • Orégano seco
  • Queso mozarela rallado
  • Albahaca fresca (para servir)
Para el relleno:
  1. Pica el ajo y la cebolla.
  2. Póchalos en una sartén con aceite de oliva hasta que estén transparentes.
  3. Añade la carne picada y cocínala por completo.
  4. Incorpora cinco cucharadas de tomate frito.
  5. Salpimienta al gusto y añade una cucharadita de orégano.
  6. Cocina durante varios minutos para que los ingredientes y los sabores se integren bien.
  7. Deja enfriar la mezcla antes de usarla.
Para las berenjenas
  1. Corta las berenjenas longitudinalmente en láminas. 
  2. Dora las láminas de berenjena por cada lado en una plancha engrasada con aceite de oliva. Resérvalas.
Montaje y horneado: 
  1. Coloca una lámina de berenjena sobre una tabla. 
  2. Añade una cucharada de carne picada en el extremo ancho de la berenjena. 
  3. Enrolla la berenjena con cuidado, dejando la carne en el interior y el cierre hacia abajo para evitar que se abran los canelones. 
  4. Distribuye unas cucharadas de tomate frito en una fuente o bandeja para horno. 
  5. Coloca los canelones de berenjena encima. 
  6. Añade un poco de tomate frito sobre cada canelón. 
  7. Termina con el queso rallado por encima. 
  8. Hornea a 200 °C durante 20 minutos, hasta que el queso se derrita y se dore ligeramente. 
  9. Sirve y decora con la albahaca fresca.
Mira el paso a paso en el vídeo:


Preguntas frecuentes

¿Son aptos para celíacos los canelones de berenjena?

Sí, completamente. Al sustituir la pasta por láminas de berenjena a la plancha, la receta es naturalmente sin gluten. Solo hay que asegurarse de que el tomate frito y el queso utilizados no contengan trazas de gluten en su etiquetado.

¿Se puede hacer la receta con calabacín en lugar de berenjena?

Sí, el calabacín es la alternativa más habitual. Tiene un sabor más suave y absorbe menos aceite que la berenjena. El proceso es idéntico: cortar en láminas finas y dorar a la plancha antes de rellenar y enrollar.

¿Se pueden preparar los canelones de berenjena con antelación?

Sí, es uno de sus grandes ventajas. Puedes montar los canelones y dejarlos en la fuente con el tomate y el queso en la nevera hasta 24 horas antes. Solo hay que hornearlos justo antes de servir.


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Bizcocho zanahoria morada

Mi vecina Mari tiene un torrente de voz que ni un estadio entero gritando «¡gol!». Es una mezcla entre Iggy Pop, Janis Joplin, Édith Piaf y la Caballé. Pero todo eso en bata y con rulos. Al principio me costó acostumbrarme a su voz. Ella es simpática, aunque también una caja de sorpresas con mecha corta. Lo mismo llama a la puerta con una sonrisa:

—Vecina, ¿me das un poco de sal, guapa? —dice con voz aterciopelada—, que a los cinco minutos grita por la ventana: —¡Que te cargas mis plantas, loca! —. Y una ya no sabe si está recibiendo cariño o una amenaza.

Una noche, sin avisar, se puso a cantar en su terraza. El cielo se oscureció, los perros del barrio aullaron y la farola de la esquina explotó en chispas, como en un concierto de AC/DC. Te atraía, eso sí. Te tragaba como un vórtice emocional, te dejaba los pelos de punta... y luego te tiraba al suelo como un papel arrugado. Los plomos de mi casa se fundieron. Literalmente. Saltó el automático, el digital y hasta se apagó el horno. Me crucé con ella en el rellano.

—Mari, el otro día cantaste La vie en rose, ¿verdad? 
—¿Y? —me dijo alzando una ceja, como si preguntarle fuera arriesgar mi estabilidad vital. 
—Nada, nada... solo quería decirte que se me tostó el bizcocho en el congelador.

Ella solo me guiñó un ojo. Creo que fue un cumplido.

Bizcocho de zanahoria morada

Purple carrot cake


La zanahoria original que consumía la humanidad era de color morado y no naranja. Su origen doméstico se sitúa alrededor del año 3000 a.C. en la región que hoy ocupa Afganistán. En esa época, las raíces de esta planta presentaban tonos púrpuras, amarillos, blancos y negros debido a su alta concentración de antocianinas, unos pigmentos con potentes propiedades antioxidantes. Estos cultivos primitivos se expandieron gradualmente por Asia, Oriente Medio y el norte de África gracias a las rutas comerciales.

Durante la Edad Media, los comerciantes introdujeron la hortaliza en Europa meridional, donde se siguió cultivando principalmente la variedad púrpura y la amarilla. La transformación radical del vegetal ocurrió en los Países Bajos durante los siglos XVI y XVII. En ese periodo, los agricultores holandeses comenzaron a realizar cruces deliberados y selecciones genéticas a partir de semillas mutantes de zanahorias amarillas y rojas. El objetivo de este experimento agrícola era estabilizar una variedad que tuviera un alto contenido de carotenos, lo que daba como resultado un color naranja brillante.

La popularización de la versión naranja respondió a motivos puramente políticos y patrióticos. La sociedad holandesa impulsó este nuevo cultivo para honrar a Guillermo de Orange y a la dinastía de la Casa de Orange, que lideraba la independencia del país. Debido a que Holanda era la principal potencia agrícola y exportadora de Europa en ese momento, la variedad naranja desplazó rápidamente al resto de las opciones del mercado. La hortaliza naranja se impuso globalmente por su sabor más dulce, su menor amargor y el respaldo comercial de la época, relegando a la zanahoria morada al olvido casi absoluto.

Zanahoria morada · Safàrnaria · Purple carrot

Negra con alma blanca, así es ella: dulce, más dulce que la otra. Quedó olvidada, dejando a un lado que forma parte de una historia en un tiempo de hambre, de dificultad y desasosiego. Ella fue reina en muchas cocinas mallorquinas durante mucho tiempo; las cocineras la usaban en los guisos y en los fritos, y un buen día allí quedó. Fue sustituida por otra de color más parecido a un atardecer, a un ocaso. Hasta hace poco. Hace poco volvió, y hoy podemos volver a comerla, prepararla y saborearla como si no hubieran pasado los años; disfrutemos del espectáculo. Mi madre recuerda comer la zanahoria morada cuando era niña.

La zanahoria morada o safàrnaria es un producto tradicional de Mallorca, recuperado en los últimos años en los mercados de la isla.

Receta actualizada en 2026.

¡Ah! El carrot cake suele acompañarse de frosting, pero a mí no me entusiasma y siempre termino quitándoselo de encima, así que yo solo lo he decorado con azúcar glas.


Bizcocho de zanahoria morada mallorquina con nueces


Ingredientes:

  • 150 ml de aceite suave o neutro
  • 3 huevos a temperatura ambiente
  • 1 cda. de vinagre de manzana
  • 1 cdta. de canela
  • ½ cdta. de jengibre en polvo
  • ½ cdta. de clavo en polvo
  • ½ cdta. de bicarbonato
  • 200 g de harina de trigo
  • 10 g de levadura en polvo
  • ¾ cdta. de sal
  • 150 g de azúcar
  • 150 g de zanahorias moradas ralladas o picadas, bien exprimidas
  • 30 g de nueces picadas
  • Azúcar glas
Molde: redondo de 20 centímetros.

Elaboración:
  1. Precalienta el horno a 180 °C.
  2. Engrasa el molde con espray para moldes o con mantequilla y harina. Resérvalo.
  3. Tamiza en un bol la harina, la levadura, el bicarbonato, la sal, la canela, el jengibre y el clavo. Resérvalo.
  4. Mezcla el aceite, el azúcar, los huevos y el vinagre.
  5. Agrega los ingredientes secos y mezcla hasta que no queden grumos.
  6. Añade la zanahoria rallada y las nueces; mézclalas con la masa.
  7. Vierte la mezcla en el molde y dale unos golpecitos para que se «acomode» la masa.
  8. Hornea durante 45 minutos o hasta que, al pinchar con un palillo, este salga limpio.
  9. Deja enfriar unos 5 minutos en el molde y desmolda.
  10. Deja reposar sobre una rejilla de repostería hasta que se enfríe.
  11. Espolvorea con azúcar glas.
Nota: 
Sustituye la zanahoria morada por la zanahoria naranja si lo prefieres.


Coca de safarnaria

Preguntas frecuentes

¿Dónde comprar zanahoria morada en España?

La zanahoria morada se encuentra en mercados tradicionales de Mallorca, tiendas ecológicas y algunos supermercados. También se puede pedir online. Si no la encuentras, puedes sustituirla por zanahoria naranja en la misma cantidad.

¿Sabe diferente la zanahoria morada de la naranja?

Sí, la zanahoria morada es notablemente más dulce y tiene un sabor más suave.  Para un bizcocho, el resultado es más dulce y jugoso que con zanahoria naranja.

¿Se puede hacer este bizcocho sin glaseado?

Esta receta está pensada precisamente sin frosting. Solo lleva azúcar glas espolvoreado al final, lo que permite apreciar mejor el sabor de la zanahoria morada y las especias. Es más ligero y el sabor de la zanahoria protagoniza completamente el bizcocho.

Zanahoria morada

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Cheesecake de patata

En el número 13 vive doña Tomasa, una mujer metomentodo que, por alquilar, alquila hasta la alcantarilla al pobre don Hurón.

Peculiar, este edificio. En general, hasta el ascensor —que siempre está estropeado— parece tener vida propia.
Y sus inquilinos son… bueno, no sé… ¿raros, raros? ¿Nunca has estado por allí?

Si es así, no conoces a la auténtica familia del Percebe. Y no creas que, por ser el 13 el número del edificio, tengan mala suerte. ¿O sí? Bueno, depende de cómo se mire… jeje.

Lo que sí sé es que, durante un tiempo, fueron casi como mi familia.
Tenía que tener cuidado con Ceferino: el pobre tenía la costumbre de “quedarse” con lo que quería, y eso tenía frita a su mujer. Nunca conseguía apropiarse de un diamante para ella.

¡Ah! Y me gustaba ver cómo se las ingeniaba Manolo para "espantar" a los acreedores. ¡Uff, si es que...!

Pero a mí, quien de verdad me fascinaba era don Senén, el de la tienda de ultramarinos en la planta baja.
Recuerdo sus mil y una maneras de sacarle las pesetas a la clientela con sus triquiñuelas. Todavía me pregunto cómo lograba que el saco de patatas pareciera tener vida propia.

¡En fin! Si alguna vez pasas por la Rue del Percebe, fíjate en el número 13.
¿Mi recomendación? No le compres las patatas a don Senén.


Creo que siguen siendo las mismas de la última vez que estuve… y de eso ya hace muuuucho tiempo. 


(Inspirada en: 13, Rue del Percebe es una serie de historieta de España creada por Francisco Ibáñez)

Cheesecake de patata

Tarta de queso con patata


Este mes Cocineros del mundo ha decidido que los ingredientes con los que teníamos que elaborar nuestras recetas fuera plátano y patata. No soy "amiga" del plátano he decidido que mi receta sea con patata, mi pregunta era, ¿puede ser plato dulce con patata? y sí, fue la respuesta. 

Después de buscar experimenté con la tarta de queso, y sí, ¿por qué no hacer una con patata?, para los que adoráis las tartas de queso, sé que existe una con batata que no patata, pues la batata es dulce (boniato), pero como yo experimentaba lo hice con patata. 

Llegó justo al límite del plazo, pero llegó, y con esta receta participo en el Reto de Agosto de Cocineros del Mundo en Google+ en el apartado dulce.

¡Listo! invitemos a los vecinos, espero no sean tan peculiares como los de la calle del Percebe, y si es así no pasa nada, será más divertido ¿no crees?.

Si crees que la patata no "casa" con la tarta de queso, puedes cambiarla por boniato.

Esta receta ganó el primer premio dulce del reto de agosto de Cocineros del Mundo. 


Receta actualizada en 2026.


Cheesecake de patata — tarta de queso dulce y salada, receta ganadora


La base
  • 85 g de almendras picadas 
  • 85 g de galletas integrales picadas 
  • 85 g de mantequilla en pomada
  • Molde redondo desmontable de 12 cm.
El relleno
  • 50 g de puré de patata cocida
  • 300 g de crema de queso 
  • 125 g de queso mascarpone
  • 3 huevos 
  • 80 g de azúcar
Decorar
  • Mermelada
  • Queso rallado de sabor fuerte
Precalentar el horno a 180º C

La base 
  1. Unta bien el molde con mantequilla o con spray para moldes. 
  2. Mezcla las avellanas, las galletas y la mantequilla picadas. 
  3. Extiende el preparado en la base del molde, aplanando presionando un poco. 
  4. Reserva el molde con la base en el frigorífico.

El relleno
  1. Pon los ingredientes en una batidora y bate hasta que estén bien mezclados. 
  2. Vierte la mezcla dentro del molde preparado y hornea durante 25 minutos.

Termina
  1. Deja enfriar dentro del molde. 
  2. Pon la mermelada que te guste por encima y lleva todo al frigorífico. 
  3. Deja hasta el momento de servir.
  4. Llegado el momento de servir; saca de el molde y coloca la tarta en una fuente. 
  5. Ralla el queso por encima.
Tarta de queso y patata

Preguntas frecuentes

¿Se nota el sabor de la patata en la tarta de queso?

Apenas. La patata cocida tiene un sabor muy neutro que se integra completamente con la crema de queso y el azúcar. Lo que aporta principalmente es una textura más densa y cremosa, similar a la del boniato en los postres anglosajones.

¿Se puede sustituir la patata por boniato?

Sí, y de hecho el boniato aporta un punto dulce extra que funciona muy bien. La propia receta lo sugiere como alternativa. La proporción es la misma: 50 g de puré de boniato cocido.

¿Con qué mermelada queda mejor el cheesecake de patata?

Las mermeladas de frutos rojos como fresa o frambuesa contrastan muy bien con el queso salado rallado por encima. La mermelada de tomate también funciona si quieres potenciar el contraste dulce-salado.



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Cheesecake de lavanda sin horno

El calor era tan sofocante que hasta las estatuas de mármol parecían sudar. En el palacio real, Cleopatra y Marco Antonio mantenían una discusión logística de alto nivel sobre una de las plantas más codiciadas del Mediterráneo: la lavanda.

Cleopatra, que trataba el cuidado personal como una cuestión de Estado, observaba con horror cómo Marco Antonio intentaba usar un fajo de flores moradas.

—¡Antonio, por Isis! —exclamó la reina, arrebatándole el ramo—. Eso no es un espantamoscas. Si quieres que el ejército te respete, no puedes ir oliendo a sudor de centurión y cuero viejo.

—Es que los egipcios sois muy complicados, Cleo —gruñó Antonio, rascándose el cuello—. En Roma usamos la lavanda para lo que sirve: lavar. Lavare, ¿entiendes? La echamos al agua de las termas, lavamos la túnica y a otra cosa. Es una planta práctica, para gente con cáliga de cuero y pies en la tierra.

Cleopatra suspiró, frotando un poco de aceite esencial de lavanda en sus sienes. Para ella, la lavanda no era jabón: era diplomacia líquida.

—En Egipto —explicó ella con tono regio— la usamos para que los dioses nos miren bien y para que tú dejes de quejarte por el insomnio. Además, sirve para el embalsamamiento. Si te mueres mañana, quiero que al menos huelas como un jardín y no como un barril de salmuera.

—¿Embalsamarme? ¡Si estoy en la flor de la vida! —protestó Antonio, aunque aceptó que una esclava le ungiera los antebrazos con el ungüento aromático.

De repente, el rudo general romano se detuvo. Olisqueó el aire, notando cómo la tensión de las legiones y las guerras civiles parecía disiparse bajo el efecto sedante de la flor.

—Está bien, lo admito —dijo Antonio, relajando los hombros—. Huele mejor que el puerto de Ostia en agosto. Pero como se enteren en el Senado de que me pongo aceititos de flores antes de cenar, a Octavio no le va a gustar.

Cleopatra sonrió de lado, ajustándose su corona de oro.

—Tranquilo, Antonio. Si alguien te pregunta, diles que es un nuevo sistema defensivo egipcio: los enemigos se quedarán tan relajados que olvidarán dónde dejaron la espada.

Antonio soltó una carcajada y se echó un puñado de flores en la crin del casco, solo para fastidiar. Al final del día, los dos estaban de acuerdo en algo: los romanos la usaban para el cuerpo, los egipcios para el alma, pero ambos la necesitaban para soportarse el uno al otro en medio del desierto.


Lavanda cheesecake

tarta de queso de lavanda


Se dice de la lavanda que es una planta muy utilizada en el mediterráneo, yo eso no lo sé, lo que me recuerda a mi esta planta es a mi infancia, al olor tan especial que desprendía cuando paseaba por el jardín y lo mucho que me gustaba, siempre pensé que un día la tendría en casa y bueno esta ha sido una buena ocasión para comprarla y aprovechar su flor para decorar una cheesecake para celebrar el II aniversario de un blog muy especial: Cocinando con CatMan, que en esta ocasión lo celebra con recetas con flores. Felicidades Manu, espero y deseo que cumplas muchos más.

Esta receta ganó el primer premio en el concurso de recetas con flores de Cocinando con CatMan. 

Receta actualizada en 2026.


Cheesecake de lavanda sin horno — receta ganadora con flores


Ingredientes para 2 unidades
  • 4 flores frescas de lavanda (para decorar)
  • 1 hoja de acetato tamaño DIN A4 cortada por la mitad
  • 2 aros de emplatar de 4,5 x 10 cm con 4,5 de altura

Para la base de galleta:
  • 80 g de galletas María
  • 40 g de mantequilla a temperatura ambiente

Para la base de queso:
  • 150 g de queso crema
  • 30 g de azúcar
  • 75 g de chocolate blanco
  • 150 ml de nata 35 % de materia grasa
  • 1 cda. de agar-agar
  • 40 ml de agua caliente
  • 1 gota de extracto o aceite esencial de lavanda comestible (según intensidad)

Para la cobertura de gelatina:
  • 220 ml de agua
  • 10 g de azúcar
  • 3 hojas de gelatina neutra
  • 1 cda. de zumo de limón exprimido (opcional)
  • Un poco de colorante lila (la punta de un palillo de dientes es ideal, ya que solo queremos darle un ligero toque de color)

1. Preparación de las flores
Lava las flores frescas de lavanda en un bol con agua y un poco de zumo de limón. Reserva.

2. Preparación de los moldes
Coloca las mitades de acetato dentro de cada aro de emplatar y sitúalos sobre un plato o bandeja que quepa en el frigorífico.

3. Base de galleta
Tritura las galletas metiéndolas en una bolsa y pasando un rodillo por encima hasta obtener una miga fina. Viértelas en un bol, añade la mantequilla a temperatura ambiente y mezcla bien hasta conseguir una masa homogénea. Distribuye esta masa en el fondo de cada aro, presionando ligeramente con el dorso de una cuchara. Lleva al frigorífico para que endurezca.

4. Base de queso
En un cazo, calienta a fuego medio la nata, el queso crema, el azúcar y el chocolate blanco. Mientras tanto, disuelve bien la cucharada de agar-agar en los 40 ml de agua caliente.

Cuando la mezcla del cazo esté bien integrada y rompa a hervir, añade el agar-agar disuelto, remueve y deja que hierva un par de minutos sin dejar de remover. Retira del fuego, añade de inmediato la gota de lavanda comestible y mezcla enérgicamente. Vierte la mezcla caliente directamente sobre la base de galletas sin esperar a que se temple (así evitarás que el agar-agar cuaje en el cazo y haga grumos). Refrigera hasta que cuaje.

5. Cobertura de gelatina
Pon a hidratar las 3 hojas de gelatina en un bol con agua muy fría durante 5 o 10 minutos.

Mientras tanto, en otro cazo, calienta los 220 ml de agua con el azúcar y el colorante lila (usa muy poco; si te pasas y el color queda muy intenso, retira un poco de líquido y rebájalo con más agua). Cuando el agua esté bien caliente (no es necesario que hierva), retira el cazo del fuego. Escurre bien las hojas de gelatina con las manos, añádelas al cazo y remueve hasta que se disuelvan por completo. Si lo deseas, incorpora la cucharada de zumo de limón.

Deja que esta mezcla se temple por completo a temperatura ambiente (pero sin que llegue a cuajar). Una vez tibia tirando a fría, viértela con cuidado sobre la capa de queso ya cuajada. Coloca las flores frescas encima, hundiéndolas ligeramente para que la gelatina las cubra bien.

6. Reposo y presentación
Deja reposar en el frigorífico al menos 4 horas, o hasta el momento de servir. Cuando esté bien fría, desmolda con cuidado retirando el aro, retira el acetato... ¡y a disfrutar!

Nota:
  • Si no tienes acetato, te da pereza usarlo o no quieres comprarlo, no te preocupes: puedes saltarte ese paso por completo. En lugar de utilizar los aros de emplatar, monta la tarta directamente dentro de vasitos de cristal individuales, copas de postre o tarros pequeños. Sigue exactamente los mismos pasos montando las capas en el fondo del vaso (la galleta, la crema de queso y la gelatina con la flor) y sírvelos tal cual, directamente de la nevera y con una cucharilla. Queda una presentación preciosa, limpísima y te ahorras el momento del desmolde.
  • Hay personas que utilizan la esencia de lavanda en infusiones, galletas o limonadas, pero con esta planta ocurre un poco como con el cilantro: hay a quienes les sabe a jabón. Si por lo que sea no te convence la lavanda, no te preocupes; cambia el sabor añadiendo una gota de la esencia que más te guste (como vainilla, azahar o limón) y decora el postre a tu manera.

Cheesecake de lavanda

Preguntas frecuentes

¿Se puede comer la lavanda?

Sí, siempre que sea lavanda comestible o aceite esencial apto para uso alimentario. La lavanda culinaria tiene un sabor floral y ligeramente amargo. La clave es usar muy poca cantidad para que no resulte jabonosa.

¿Qué diferencia hay entre agar-agar y gelatina?

El agar-agar es de origen vegetal, apto para veganos, y cuaja a temperatura ambiente. La gelatina es de origen animal y necesita frío. En esta receta se usa agar-agar para la crema y gelatina neutra para la cobertura transparente.

¿Se puede hacer el cheesecake de lavanda sin molde de aro?

Sí. Puedes prepararlo directamente en vasitos de cristal individuales o copas de postre, montando las capas igual. Queda una presentación preciosa y te ahorras el desmolde.





Receta, relato y fotografías @catypol - Circus day.

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