Lola vivía subiendo la cuesta, en la casa rosada, en el primer piso, izquierda. No era la típica pitonisa que los famosos visitan; más bien, era del pueblo, con camisa a topos rojos y pantalón pitillo pirata, subida a sus tacones y los ojos pintados de verde esmeralda.
Cuando Javier, el vecinito universitario, le preguntaba por alguna novia, ella le ponía colorado: —Javier, cariño, si mi marío, que en paz descanse, hubiera tenido esos labios que tú tienes, la cola de mujeres que le habría rondao habría sido como de aquí al súper de la Remedios. Y Javier se iba más contento que unas castañuelas a poner morritos a las niñas.
Por la noche, una vez a la semana, la visitaba Carmen, mujerona buena donde las haya, pero con muchas bocas que alimentar. ¡Ay, con la Carmen! Quería saber el número ganador de la lotería, y ella le decía: —Carmen, mujé, primero hay que jugá pa' que te toque. Y Carmen pensaba que, si se echaba un novio lotero, igual le solucionaba lo de la papeleta.
María se iba a casar. Estaba nerviosa porque no había "catado" al novio. —¿Y si resulta que no me gusta? ¿Lo puedo devolver a su madre? —preguntó. Lola, muy seria, le decía: —¡Ay, mi niña! El novio no sé cómo será, aquí lo que importa es que sepa "tocá bien la guitarra". Que gusta, gusta. ¡Deseando que llegue el sabadete pa' celebrarlo, ea! ¡Qué te lo digo yo!
Y así Lola iba dando consejo a uno y otra, a este y a esa, sin bola, sin cartas ni letra, porque ella no era una pitonisa como las demás. Te subía el ánimo o te contaba un cuento. ¿Y si se enfadaba? ¡Aaayy!, si se enfadaba la Lola, lo veía "to" casi negro, negro, negro… como el chocolate.


- 250 mililitros de cerveza Guinness
- 250 gramos de mantequilla
- 75 gramos de cacao en polvo, puro sin azúcar
- 300 gramos de azúcar
- 140 mililitros de crème fraîche
- 2 huevos
- 1 cucharadita de esencia de vainilla
- 275 gramos de harina
- 2 ½ cucharaditas de bicarbonato
- 300 gramos de queso crema, frío
- 150 gramos de azúcar glas, tamizado
- 125 mililitros de nata para montar, fría
- Precalentar el horno a 180 ºC
- Unta un molde desmontable con mantequilla y espolvorea con harina o rocía spray para moldes.
- Pon la cerveza y la mantequilla en un cazo, y calienta hasta que se haya derretido.
- Echa el cacao y el azúcar en un cuenco, y vierte la cerveza con mantequilla.
- Mezcla con unas varillas la nata agria, los huevos y la vainilla y échalo a la mezcla de azúcar con mantequilla y cerveza.
- Añade la harina y el bicarbonato (previamente tamizados), y mezcla con una espátula o un robot de cocina.
- Echa la masa en el molde y hornea 45 minutos o hasta que al pinchar con un palillo salga limpio.
- Saca del horno y deja reposar unos minutos.
- Desmolda hasta que esté frío sobre una rejilla.
- En un bol tamiza el azúcar y bate con el queso crema hasta que el azúcar haya quedado totalmente disuelto.
- Añade la nata y bate hasta que te quede una mezcla aireada y esponjosa como de nata montada espesa.
- Cuando el bizcocho esté frío pon la cobertura en el centro del bizcocho y reparte del centro hacia afuera. Tiene que quedar como si fuera la espuma de la cerveza negra.