El hotel estaba en una pequeña cala de Mallorca donde todo olía a sal y protector solar. Claire Miller, profesora de instituto y organizadora profesional de crisis familiares, había reservado tres habitaciones.
—Es perfecto —dijo Claire.
Su marido, Oliver, llevaba una camisa de lino beige que lo hacía parecer un gurú financiero a punto de arruinarte la vida. Había prometido «desconectar del trabajo», aunque ya estaba respondiendo correos mientras fingía admirar un acebuche. Los hijos tampoco ayudaban. Nick, de diecinueve años, había decidido convertirse en DJ espiritual después de un retiro de fin de semana en Ibiza. Su hermana Mia, de dieciséis, estaba atravesando esa etapa donde cualquier interacción familiar le producía un dolor físico visible. Y luego estaba la abuela Abigail. Abigail tenía setenta y ocho años, fumaba a escondidas como una adolescente rebelde y había venido solo porque sospechaba que alguien quería meterla en una residencia.
—No pienso morir jugando al bingo —declaró mientras pedía un chupito a las once de la mañana.
La primera catástrofe llegó durante la cena bufé. Oliver confundió una fuente de gazpacho con salsa para nachos. Mia descubrió que su exnovio estaba alojado en el mismo hotel con una influencer sueca llamada Freja que parecía diseñada por inteligencia artificial. Nick intentó animar el ambiente pinchando música desde el móvil y provocó que un camarero tropezara con una bandeja de cervezas. Pero el verdadero desastre ocurrió al tercer día. Abigail desapareció. Solo dejaron una nota escrita en una servilleta: «Me he ido con un alemán. No dramaticéis». La familia entró inmediatamente en pánico.
Se cuenta que el Menjar Blanc tal y como lo conocemos (dulce y de Cuaresma) nació en la Cartuja de Scala Dei, en el Priorat (Tarragona). Los monjes necesitaban un postre que cumpliera con el ayuno de Semana Santa, por lo que sustituyeron los huevos y la leche de la crema catalana por leche de almendras y almidón de arroz. Al ser una institución tan poderosa, la receta se extendió por toda la región.
2. El "Menjablanc de Reus" como marca
Mientras que en Mallorca el Menjar Blanc se mantuvo más como una receta casera o de convento, en Reus se convirtió en un emblema comercial. Reus es históricamente una capital mundial de la almendra.
Desde el siglo XIX, confiterías icónicas de la ciudad empezaron a comercializarlo de forma masiva.
Incluso se inventaron preparados en polvo (similares al Flanín) para hacerlo en casa, lo que fijó el nombre de "Menjablanc de Reus" en el imaginario colectivo.
Un punto clave para la fama tarraconense/catalana es la literatura. Miguel de Cervantes menciona en "El Quijote" que Sancho Panza y Don Quijote comen "manjar blanco" durante su visita a Barcelona. Esto le dio un pedigrí histórico vinculado a la costa catalana.
La realidad es que el Menjar Blanc es un patrimonio compartido de la antigua Corona de Aragón. En Mallorca se mantuvo más fiel a la receta medieval de leche de almendras pura. De hecho, en las islas es muy común encontrarlo en los recetarios antiguos como un plato para convalecientes. En Tarragona/Reus evolucionó hacia un postre festivo más denso, a menudo usando harina de arroz en lugar de solo almidón.
En resumen: Nació en la cultura árabe, se perfeccionó en los monasterios medievales de toda la zona (incluida Mallorca) y Reus lo "adoptó" como hijo predilecto gracias a su gran industria de la almendra.
Aunque hoy lo vemos como un postre dulce similar a un flan o natilla, su origen es muy distinto: no siempre fue un postre: en la Edad Media era un plato "blanco" (por la pureza que representaba) que podía ser dulce o salado. Se consideraba un alimento de "dieta" para enfermos y gente delicada de las clases altas. Su gran éxito en Mallorca y Cataluña se debió a la Cuaresma. Al no llevar leche animal ni huevos (originalmente se espesaba con harina de arroz), era el sustituto perfecto para los días de ayuno religioso.
Menjar Blanc mallorquín — postre medieval de almendra sin gluten y sin lactosa
- 300 g de almendras crudas y peladas
- 1 litro de agua
- 150 g de azúcar
- 70 g de almidón de arroz
- Corteza de un limón
- Una pizca de sal
Opcional: Una cucharada de agua de rosas o de azahar.
Opcional: Decora con algunas almendras tostadas picadas, o con canela o con unos granos de granada como he hecho yo.
Elaboración:
- En lugar de usar leche de brik, tritura las almendras con el agua. Deja macerar la mezcla unas horas. Luego, fíltrala a través de un paño de lino o algodón fino, apretando con fuerza hasta extraer todo el jugo. Este líquido blanco y denso es la base real del postre.
- Pon la leche de almendras en una olla (preferiblemente de fondo grueso) junto con la piel de limón y la pizca de sal. Separa un vaso de esta leche en frío para disolver el almidón de arroz.
- Calienta la leche a fuego suave (añade el agua de rosas o azahar si lo has elegido). Cuando empiece a humear, añade el azúcar. Remueve con una cuchara de madera (tradicionalmente se decía que el metal podía alterar el sabor delicado).
- Retira la piel de limón. Incorpora el almidón disuelto. Ahora el secreto es la paciencia: remueve siempre hacia el mismo lado a fuego muy lento. El almidón de arroz tarda en "explotar", pero cuando lo hace, crea una crema brillante y mucho más ligera que la de otros cereales.
- Vierte la crema en cazuelas de barro o moldes de cerámica o el molde que más te guste. El barro ayuda a mantener la humedad justa. Deja que repose a temperatura ambiente hasta que cuaje por completo antes de llevarlo al frescor de la nevera.
Preguntas frecuentes
¿Qué diferencia hay entre el Menjar Blanc mallorquín y el Menjablanc de Reus?
El Menjar Blanc mallorquín sigue más fiel a la receta medieval original: leche de almendras pura hecha en casa triturando almendras con agua, espesada con almidón de arroz. El Menjablanc de Reus evolucionó hacia un postre más denso y comercial, usando a menudo harina de arroz en lugar de almidón puro. En Mallorca se mantuvo como receta casera y conventual; en Tarragona se convirtió en emblema comercial de la ciudad.
¿Se puede hacer con leche de almendras de brik?
Sí, aunque el resultado es notablemente diferente. La leche de almendras comercial suele estar muy diluida y endulzada. Para respetar la receta medieval auténtica, el proceso de triturar las almendras crudas con agua y filtrarlas produce una leche mucho más densa, cremosa y de sabor intenso. Si usas brik, reduce la cantidad de azúcar y ten en cuenta que la textura final será más líquida.
¿Cuánto tiempo aguanta el Menjar Blanc en la nevera?
Perfectamente 3-4 días bien tapado en la nevera. Al segundo día está aún más sabroso porque los sabores del limón y el agua de rosas se integran mejor. No se recomienda congelarlo — la textura del almidón de arroz no resiste bien la congelación y se vuelve granulosa al descongelar.








































