Señoras y Señores,

Bienvenidos a Circus Day

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Hola,

Soy Caty y dirijo este circo

Foodie, diseñadora gráfica, cuentacuentos y aficionada a la fotografía es un resumen de lo que encontrarás aquí, un circo lleno de recetas, historias y espectáculo. Señoras y señores, mesdames et messieurs, ladies and gentlemen, bienvenidos a Circus day, espero que te guste el show.

The Show

En el blog

Curry de sandía

En la corte de Agra, el príncipe Salim tenía un problema serio: se aburría.

Fue entonces cuando apareció Anarkali.

No entró por la puerta principal, como dictaba el protocolo, sino por una ventana, porque —según dijo— “las entradas oficiales tienen demasiada burocracia”. Era bailarina, cantante y, por lo visto, completamente inmune al miedo a los guardias reales.

Salim quedó inmediatamente fascinado. No tanto por su belleza, sino porque Anarkali era la única persona en todo el palacio que no se impresionaba cuando él decía “soy el príncipe”.

—Pues encantada —respondía ella—. ¿Sabes bailar o solo sabes mandar?

Eso, naturalmente, marcó el inicio del conflicto.

El emperador Akbar, padre de Salim, no veía con buenos ojos la presencia de Anarkali en palacio. Le resultaba inapropiada, disruptiva y, en términos de corte, excesivamente difícil de encajar en cualquier protocolo.

—¡Sacadla de aquí! —ordenaba el gran visir cada vez que la veía.

Sin embargo, Salim no solo ignoraba las advertencias: había comenzado a ausentarse de los asuntos de la corte con alarmante frecuencia. Mientras tanto, él y Anarkali habían desarrollado un sistema de comunicación secreto, basado en coreografías. Si ella giraba dos veces hacia la izquierda, significaba “escápate esta noche”. Si él respondía con un salto poco elegante, significaba “lo intentaré”.

El problema creció cuando el príncipe dejó de aparecer incluso en las reuniones más importantes. La corte, sin su heredero, empezó a perder estabilidad. Finalmente, el emperador Akbar decidió intervenir.

—Se acabó —dijo con firmeza—. Esta situación se ha vuelto insostenible.

Pero antes de que pudiera imponerse una solución definitiva, Anarkali hizo lo único que nadie esperaba: pidió bailar ante el emperador.

No fue una danza común. Fue una ejecución tan precisa y expresiva que la gran sala quedó en absoluto silencio. Incluso los consejeros más rígidos olvidaron por un momento su postura oficial. Salim, desde un lado, la observaba con una mezcla de orgullo y emoción contenida.

Cuando terminó, el silencio se prolongó unos segundos.

Luego, el emperador suspiró.

—Está bien —dijo finalmente—. Pero que conste en acta que esto no cambia mi opinión… aunque haya sido extraordinario.

Y así, entre tensiones de corte, música y decisiones imposibles, el reino aprendió una lección que nadie se atrevió a escribir en los registros oficiales: en la India de los cuentos, el arte y el amor a veces desordenan el mundo… pero también lo vuelven inolvidable.


Curry de sandía


Curry de sandía de la India

El curry de sandía (conocido localmente como tarbooz ki sabji) es uno de los platos más sorprendentes de la gastronomía de Rayastán, nacido de la pura necesidad de sobrevivir en el desierto de Thar.

Su origen se debe a la escasez y a la supervivencia en una geografía hostil, ya que Rayastán es una región árida con una carencia histórica de agua y vegetales verdes. Cuando las sandías estaban en temporada, los habitantes consumían la pulpa roja para hidratarse y usaban el resto para cocinar. Originalmente, era un plato humilde de pastores y agricultores en épocas de sequía extrema; con el tiempo, los chefs reales (khansamas) de los palacios de Jaipur y Jodhpur adoptaron la receta. Los palacios añadieron chiles de Mathania (un chile local muy costoso) y frutos secos, con lo que transformaron un plato de crisis en un manjar digno de la realeza rajput.

Cuando me encontré con este plato tradicional de Rayastán —el estado más grande de la India, ubicado en la esquina noroeste del país—, no sabía muy bien qué pensar. Pero funciona: este plato dulce y picante es una prueba de que la sandía es mucho más versátil de lo que jamás imaginé.

Receta actualizada en el 2026.





Curry de sandía


Ingredientes para 2

  • 220 g de sandía
  • 200 ml de sandía licuada
  • 1/2 cdta. de cayena
  • 1/2 cdta. de cúrcuma en polvo
  • 1/2 cdta. de cilantro en polvo
  • 1/4 cdta. de comino en polvo
  • 2 cdtas. de zumo de limón
  • 1 ajo prensado
  • 1 cdta. de jengibre rallado
  • 2 cdas. de aceite
  • 1 pizca de sal
* Cilantro fresco para servir (opcional)
* Pappadums (opcional)

Elaboración
  1. Corta y despepita la sandía. Con una parte, licúa hasta obtener el zumo; reserva la otra mitad en dados.
  2. En el zumo de sandía, mezcla la cayena, la cúrcuma, el cilantro, el comino, el ajo, el jengibre y la sal.
  3. Calienta el aceite en un wok o sartén y añade el zumo especiado de sandía. Baja la intensidad del fuego y cocina durante 3 minutos.
  4. Añade el zumo de limón y los dados de sandía. Remueve con cuidado para integrar y deja cocinar unos 3 minutos más.
Nota: 
Puedes servirlo como guarnición o acompañado de arroz, como en este caso, y añadir cilantro fresco picado si te gusta, junto con pan pappadum crujiente.

Collage de curry de sandía



Relato, fotografías y vídeo @catypol - Circus day.

Cóctel de pescado y marisco

Me acostumbré a llevar un lápiz en el bolso. Escribía en servilletas, tarjetas usadas, papeles varios y tiques de compra; escribía o dibujaba, dependía de lo que en aquel momento me tenía cautivada. Y así le conocí: sentada en una mesa de una terraza, tomando café y escribiendo en una servilleta, cuando noté que alguien me estaba observando por encima de mi hombro. «¡Cotilla!», dije yo en alto.

Y de pronto, ante mí, apareció una cara sonriente: pelirrojo con pecas y muy seguro de sí mismo. «¿Estás anotando tu número de teléfono para dármelo?», me preguntó. «No», dije yo, «estoy anotando las groserías que te diré si sigues con esa actitud insolente». No pude menos que sonreír. «¡Oh! Das de lleno en mi corazón», y se encogió, poniendo sus manos sobre su pecho. Y eso me hizo soltar una carcajada.

Se ofreció a llevarme de tour por la ciudad, como si yo fuera una turista, y me dejé llevar. Seguimos dando vueltas y llegamos a una librería. Pegué mi nariz al cristal de la ventana mientras veía que él entraba y hablaba con la dependenta.

Después nos detuvimos en un pequeño restaurante para tomar un cóctel marinero, y no pude dejar de sonreír durante todo el almuerzo. Allí fue cuando sacó un paquete, que me cabía en la mano, envuelto en un precioso papel, y dentro estaba la libreta más bonita que había visto en mi vida. «¿Es para que te anote mi número de teléfono?», pregunté yo. «No», dijo él esta vez, «es para que anotes las groserías que no me has dicho».

Cócteles de pescados y mariscos

Cóctel de pescado y marisco


No hace un año tuve la suerte de conocer a Carmen, nos conocimos en una reunión blogger que se hizo en Madrid, la primera impresión que me llevé de ella fue estupenda, agradable y muy abierta. Es una mujer simpática y muy cercana, sé que las que la conocéis pensáis si no igual; parecido. Pues esta guapa mujer que tiene un blog muy especial y que el pasado marzo hizo un añito, celebra esta semana su cumple blog, y yo quería estar presente en la celebración. ¡Muchas felicidades Tía Alia!

Nos pedías una receta de la cocina tradicional y familiar, además una historia que ligue con ella, y como es una fiesta, y vamos a celebrarlo, sacaremos las copas, pondremos cintas de colores, un mantel bonito y un poco de luz.

Mi historia.
Vengo de una familia grande, mi abuela materna tuvo 8 hijos y 20 nietos de los cuales 5 son de mi madre, por lo que nuestra casa siempre estaba llena de gente, ya nosotros somos muchos, pero como mi abuela vivía con nosotros pues los demás hijos y nietos también la visitaban así que imagínate. 
Cuando más se notaba que éramos una familia grande era en los bautizos, comuniones o bodas, sobre todo en las bodas. Toda la familia asistía, la ceremonia, las fotos, los achuchones, besos y el convite, por fin el convite, a veces tradicional, otras más atrevido, los entrantes casi siempre igual, pero había veces que nos servían un cóctel, yo preguntaba siempre por qué aquello nos lo servían en copa__para hacer bonito, cariño, por que la comida también entra por los ojos__pero por mis ojos entraban otras cosas, la mesa de los novios, nunca se tiene demasiado hambre, nunca se come mucho en esa mesa. 
Si el que inventó el que se besen cobrara derechos de autor, sería rico. 
Quién se había sentado al lado de quién, y quién lo había hecho porque había llegado tarde y tenía que sentarse donde había sitio, a veces no en el sitio correcto, ahora las mesas llevan el cartelito correspondiendo al invitado, nada de aventura. 
¿Y el ritual de cortar la liga y la corbata? la que se formaba para "vender" un trocito, sin palabras.

Los banquetes que yo recuerdo terminaban con un postre llamado pijama, por si alguien se había quedado con hambre claro, y ¿el puro?, fumaban puro hasta el que no fumaba tabaco, esas caras rollizas sacando humo como si un poblado indio hiciera señales. 
Se puede adivinar que yo no era muy fan de estas celebraciones, y sigo sin serlo, pero en estos eventos conocí algunos platos que no solíamos hacer en casa, el cóctel de pescado y marisco (o cóctel de gambas) fue uno de ellos, con el tiempo "acogimos" esta receta que nos gusta mucho y ahora hacemos, no puedo evitar recordar con una sonrisa como la conocí.

El mejor coctel de pescado y marisco


El origen y la evolución del cóctel de pescado y marisco en Europa están íntimamente ligados a la alta cocina de mediados del siglo XX y a la posterior democratización de la gastronomía festiva. Aunque la idea de servir mariscos fríos con salsas tiene raíces en los antiguos banquetes franceses, la fórmula europea moderna nació como una adaptación del estilo estadounidense que triunfaba en los años veinte y treinta del siglo pasado. Los chefs del viejo continente tomaron el concepto anglosajón y lo refinaron para adaptarlo a los paladares locales, sustituyendo las salsas americanas más picantes por una emulsión más suave y sofisticada que combinaba mayonesa con kétchup, rematada con licores tradicionales europeos como el brandy, el coñac o el whisky escocés.

A partir de la década de 1960, el plato se convirtió en un símbolo de estatus y modernidad culinaria en el Reino Unido gracias al impulso de la chef británica Fanny Cradock, quien popularizó el «prawn cocktail» como el entrante imprescindible de cualquier cena elegante. Esta moda se extendió rápidamente por los restaurantes y hoteles de toda Europa, llegando a España e Italia durante el auge turístico de los años setenta. En los hogares españoles, la preparación se consolidó bajo el nombre de cóctel de gambas, transformándose en el plato estrella de los banquetes de boda y, especialmente, de las cenas de Nochebuena y Fin de Año debido a su vistosidad y a la posibilidad de prepararlo con antelación.

Con el paso de las décadas, la receta original europea experimentó ligeras variaciones regionales según la disponibilidad del producto local. Mientras que en las costas del norte de Europa se priorizaban los camarones árticos de tamaño pequeño y el cangrejo, en los países mediterráneos se optó por piezas más grandes como los langostinos y las gambas, introduciendo a veces dados de pescado blanco firme cocido al vapor. A pesar de que durante los años noventa el plato sufrió cierto declive al ser considerado un cliché de la cocina «viejuna», hoy en día ha experimentado un resurgimiento nostálgico en los bistrós europeos, donde los chefs contemporáneos lo reivindican respetando su esencia original pero elevando la calidad del marisco fresco.

Receta actualizada en 2026.


Cóctel de pescado y marisco con salsa rosa 



Ingredientes para 4 personas
  • 1/2 lechuga
  • 450 g de merluza
  • 300 g de mejillones
  • 300 g de almejas
  • 500 g de gambas o langostinos

Para el court-buillón o caldo corto

  • 1 1/2 l agua
  • 1 rodaja de limón
  • 1 cebolla pequeña
  • 1 tomate
  • 1 puerro
  • 2 ramas de perejil
  • 1 diente de ajo
  • Unos granos de pimienta 
  • Sal
  • 1 copita de vino blanco seco

Para la salsa

  • 300 g de mayonesa
  • 6 cdas. de ketchup
  • 1 cda. de vinagre
  • 1 cda. de brandy o whisky
  • 1 cda. de zumo de limón
  • 1 cdta. de mostaza
  • Sal

Elaboración
  1. Para el court-buillon: Pon una olla al fuego con los ingredientes troceados, menos la rodaja de limón, que se pone entera.
  2. Lleva a ebullición y déjalo hervir unos 10 o 15 minutos.
  3. Filtra el caldo y déjalo en otra olla al fuego. Cuando hierva, pon dentro el pescado limpio y cocínalo durante 3 minutos.
  4. Añádele en el último minuto las gambas o langostinos, sin pelar, dejando que hiervan durante 1 minuto. Retira del fuego y tápalo.
  5. Limpia los mejillones y las almejas.
  6. Cuécelos en una olla, tapados, con un chorrito de vino y una hoja de laurel. Una vez abiertos, apártalos del fuego. Si alguno no se hubiera abierto, se tira.
  7. Escurre los mejillones y las almejas, desecha el caldo de la cocción y deja que los moluscos se enfríen por completo.
  8. Lava y seca la lechuga. Córtala en tiras finas, tipo juliana, y resérvala.
  9. Escurre el pescado y el marisco, y límpialo de piel y espinas. Trocea el pescado, pela las gambas o langostinos, y saca los mejillones y las almejas de las conchas. Reserva todo.

Para la salsa: 
  1. Mezcla la mayonesa con los demás ingredientes. Prueba de sal y rectifica si hiciera falta.

Montaje: 
  1. Monta el cóctel en copas. Una parte de lechuga. Encima colócale el pescado y el marisco. Finalmente napa con la salsa. 
  2. Sirve frío.

El cóctel marinero de restaurante

Preguntas frecuentes

¿Se puede preparar el cóctel de marisco con antelación?

Sí, es una de sus grandes ventajas para las celebraciones. Puedes cocinar el pescado y el marisco con hasta 24 horas de antelación y guardarlos tapados en la nevera. Monta las copas justo antes de servir para que la lechuga no se ablande.

¿Qué diferencia hay entre cóctel de gambas y cóctel de marisco?

El cóctel de gambas solo lleva gambas o langostinos. El cóctel de pescado y marisco es más completo: incluye merluza u otro pescado blanco, mejillones, almejas y gambas. La salsa rosa es la misma en ambos casos.

¿Qué es el court-bouillon o caldo corto?

Es un caldo aromático rápido hecho con verduras, hierbas y vino blanco en el que se cuece el pescado y el marisco. Da mucho más sabor que el agua sola y es el secreto de los restaurantes para conseguir un marisco jugoso y aromático.


Relato y fotografías @catypol - Circus day.

Canelones de berenjena sin gluten

El Código de Honor del Caballero Comensal

El dilema del yelmo: Queda terminantemente prohibido intentar sorber sopa con la visera bajada.

La barba, esa zona de guerra: Si tu barba es lo suficientemente larga como para que se confunda con la crin de tu caballo, utiliza una red de seda o, en su defecto, apártala con la mano izquierda mientras con la derecha blandes la cuchara. Nadie quiere encontrar restos de comida en tu vello facial durante el baile posterior.

Uso de la armadura:
Si el jubón de hierro te aprieta tras el tercer plato, está permitido aflojar un par de remaches de forma discreta. Sin embargo, si al hacerlo saltan los tornillos y golpean el ojo del emperador, ten un plan para escapar.

Las manos y el mantel: El mantel de hilo de Constantinopla NO es para limpiarse la grasa de las berenjenas asadas. Para eso están las cortinas, que cuelgan más alto y disimulan mejor las manchas de salsa.

El eructo de la victoria: En caso de que un gas inoportuno escape de tu real cuerpo tras un banquete pesado, levanta tu copa y grita: «¡Por San Jorge, cómo ruge el dragón en mis entrañas!». Todo el mundo aplaudirá tu devoción religiosa.

Nota de Carmesina: «Tirant, si vuelves a intentar usar tu daga de combate para coger una berenjena mientras miras fijamente a mi padre, dormiremos en torres separadas».

Este código del caballero comensal está inspirado en Tirant lo Blanc.
 
Canelones de berenjena sin gluten rellenos de ternera

Canelones de berenjena rellenos de carne picada de ternera.

La berenjena (Solanum melongena) es una hortaliza originaria del sudeste asiático, concretamente de la India y China, que llegó a Europa de la mano de los árabes. Estos la llamaban «al-bâdinjân» y, durante la Edad Media, la introdujeron en la Península Ibérica. Aunque inicialmente fue recibida con escepticismo, con el tiempo logró conquistar los paladares hasta convertirse en un ingrediente imprescindible.

Al igual que los caballeros defendían o conquistaban territorios, la berenjena se abrió paso en Europa a través de las incursiones árabes en el Mediterráneo. Nuestra historia siempre ha estado marcada por grandes viajeros; imperios como el Otomano, el Bizantino o el Mameluco, junto a la Corona de Aragón y las Repúblicas Italianas, tejieron una red de intercambios constantes.

Está claro que aquellos no eran viajes low cost, sino más bien todo lo contrario. Tampoco se viajaba por placer: conquistar era la etiqueta de la época. Caballeros, mesas redondas, emperadores y crónicas de ultramar... Señoras y señores, preparen el equipaje: viajemos, mezclémonos. 

Unamos el Mediterráneo. Si hablo de canelones, la mayoría de las personas que me rodean pensarían de inmediato en los de pasta. ¡Y claro que nos gustan! Seguramente son los más famosos y los que más se preparan en el mundo pero, si no puedes comer gluten o buscas algo diferente, existen alternativas igual de ricas. Hacerlos con láminas de verdura, como estos de berenjena (o incluso de calabacín), es una opción deliciosa que se presta perfectamente al juego de texturas, ¿no crees?


Receta actualizada en 2026.


Canelones de berenjena rellenos de ternera


Ingredientes

  • 2 berenjenas (de tamaño mediano o pequeño)
  • 350 g de carne picada de ternera
  • 3 dientes de ajo
  • ½ cebolla
  • Aceite de oliva
  • Tomate frito
  • Sal
  • Pimienta negra molida
  • Orégano seco
  • Queso mozarela rallado
  • Albahaca fresca (para servir)
Para el relleno:
  1. Pica el ajo y la cebolla.
  2. Póchalos en una sartén con aceite de oliva hasta que estén transparentes.
  3. Añade la carne picada y cocínala por completo.
  4. Incorpora cinco cucharadas de tomate frito.
  5. Salpimienta al gusto y añade una cucharadita de orégano.
  6. Cocina durante varios minutos para que los ingredientes y los sabores se integren bien.
  7. Deja enfriar la mezcla antes de usarla.
Para las berenjenas
  1. Corta las berenjenas longitudinalmente en láminas. 
  2. Dora las láminas de berenjena por cada lado en una plancha engrasada con aceite de oliva. Resérvalas.
Montaje y horneado: 
  1. Coloca una lámina de berenjena sobre una tabla. 
  2. Añade una cucharada de carne picada en el extremo ancho de la berenjena. 
  3. Enrolla la berenjena con cuidado, dejando la carne en el interior y el cierre hacia abajo para evitar que se abran los canelones. 
  4. Distribuye unas cucharadas de tomate frito en una fuente o bandeja para horno. 
  5. Coloca los canelones de berenjena encima. 
  6. Añade un poco de tomate frito sobre cada canelón. 
  7. Termina con el queso rallado por encima. 
  8. Hornea a 200 °C durante 20 minutos, hasta que el queso se derrita y se dore ligeramente. 
  9. Sirve y decora con la albahaca fresca.
Mira el paso a paso en el vídeo:


Preguntas frecuentes

¿Son aptos para celíacos los canelones de berenjena?

Sí, completamente. Al sustituir la pasta por láminas de berenjena a la plancha, la receta es naturalmente sin gluten. Solo hay que asegurarse de que el tomate frito y el queso utilizados no contengan trazas de gluten en su etiquetado.

¿Se puede hacer la receta con calabacín en lugar de berenjena?

Sí, el calabacín es la alternativa más habitual. Tiene un sabor más suave y absorbe menos aceite que la berenjena. El proceso es idéntico: cortar en láminas finas y dorar a la plancha antes de rellenar y enrollar.

¿Se pueden preparar los canelones de berenjena con antelación?

Sí, es uno de sus grandes ventajas. Puedes montar los canelones y dejarlos en la fuente con el tomate y el queso en la nevera hasta 24 horas antes. Solo hay que hornearlos justo antes de servir.


Receta, relato, fotografías y vídeo @catypol - Circus day.

Bizcocho zanahoria morada

Mi vecina Mari tiene un torrente de voz que ni un estadio entero gritando «¡gol!». Es una mezcla entre Iggy Pop, Janis Joplin, Édith Piaf y la Caballé. Pero todo eso en bata y con rulos. Al principio me costó acostumbrarme a su voz. Ella es simpática, aunque también una caja de sorpresas con mecha corta. Lo mismo llama a la puerta con una sonrisa:

—Vecina, ¿me das un poco de sal, guapa? —dice con voz aterciopelada—, que a los cinco minutos grita por la ventana: —¡Que te cargas mis plantas, loca! —. Y una ya no sabe si está recibiendo cariño o una amenaza.

Una noche, sin avisar, se puso a cantar en su terraza. El cielo se oscureció, los perros del barrio aullaron y la farola de la esquina explotó en chispas, como en un concierto de AC/DC. Te atraía, eso sí. Te tragaba como un vórtice emocional, te dejaba los pelos de punta... y luego te tiraba al suelo como un papel arrugado. Los plomos de mi casa se fundieron. Literalmente. Saltó el automático, el digital y hasta se apagó el horno. Me crucé con ella en el rellano.

—Mari, el otro día cantaste La vie en rose, ¿verdad? 
—¿Y? —me dijo alzando una ceja, como si preguntarle fuera arriesgar mi estabilidad vital. 
—Nada, nada... solo quería decirte que se me tostó el bizcocho en el congelador.

Ella solo me guiñó un ojo. Creo que fue un cumplido.

Bizcocho de zanahoria morada

Purple carrot cake


La zanahoria original que consumía la humanidad era de color morado y no naranja. Su origen doméstico se sitúa alrededor del año 3000 a.C. en la región que hoy ocupa Afganistán. En esa época, las raíces de esta planta presentaban tonos púrpuras, amarillos, blancos y negros debido a su alta concentración de antocianinas, unos pigmentos con potentes propiedades antioxidantes. Estos cultivos primitivos se expandieron gradualmente por Asia, Oriente Medio y el norte de África gracias a las rutas comerciales.

Durante la Edad Media, los comerciantes introdujeron la hortaliza en Europa meridional, donde se siguió cultivando principalmente la variedad púrpura y la amarilla. La transformación radical del vegetal ocurrió en los Países Bajos durante los siglos XVI y XVII. En ese periodo, los agricultores holandeses comenzaron a realizar cruces deliberados y selecciones genéticas a partir de semillas mutantes de zanahorias amarillas y rojas. El objetivo de este experimento agrícola era estabilizar una variedad que tuviera un alto contenido de carotenos, lo que daba como resultado un color naranja brillante.

La popularización de la versión naranja respondió a motivos puramente políticos y patrióticos. La sociedad holandesa impulsó este nuevo cultivo para honrar a Guillermo de Orange y a la dinastía de la Casa de Orange, que lideraba la independencia del país. Debido a que Holanda era la principal potencia agrícola y exportadora de Europa en ese momento, la variedad naranja desplazó rápidamente al resto de las opciones del mercado. La hortaliza naranja se impuso globalmente por su sabor más dulce, su menor amargor y el respaldo comercial de la época, relegando a la zanahoria morada al olvido casi absoluto.

Zanahoria morada · Safàrnaria · Purple carrot

Negra con alma blanca, así es ella: dulce, más dulce que la otra. Quedó olvidada, dejando a un lado que forma parte de una historia en un tiempo de hambre, de dificultad y desasosiego. Ella fue reina en muchas cocinas mallorquinas durante mucho tiempo; las cocineras la usaban en los guisos y en los fritos, y un buen día allí quedó. Fue sustituida por otra de color más parecido a un atardecer, a un ocaso. Hasta hace poco. Hace poco volvió, y hoy podemos volver a comerla, prepararla y saborearla como si no hubieran pasado los años; disfrutemos del espectáculo. Mi madre recuerda comer la zanahoria morada cuando era niña.

La zanahoria morada o safàrnaria es un producto tradicional de Mallorca, recuperado en los últimos años en los mercados de la isla.

Receta actualizada en 2026.

¡Ah! El carrot cake suele acompañarse de frosting, pero a mí no me entusiasma y siempre termino quitándoselo de encima, así que yo solo lo he decorado con azúcar glas.


Bizcocho de zanahoria morada mallorquina con nueces


Ingredientes:

  • 150 ml de aceite suave o neutro
  • 3 huevos a temperatura ambiente
  • 1 cda. de vinagre de manzana
  • 1 cdta. de canela
  • ½ cdta. de jengibre en polvo
  • ½ cdta. de clavo en polvo
  • ½ cdta. de bicarbonato
  • 200 g de harina de trigo
  • 10 g de levadura en polvo
  • ¾ cdta. de sal
  • 150 g de azúcar
  • 150 g de zanahorias moradas ralladas o picadas, bien exprimidas
  • 30 g de nueces picadas
  • Azúcar glas
Molde: redondo de 20 centímetros.

Elaboración:
  1. Precalienta el horno a 180 °C.
  2. Engrasa el molde con espray para moldes o con mantequilla y harina. Resérvalo.
  3. Tamiza en un bol la harina, la levadura, el bicarbonato, la sal, la canela, el jengibre y el clavo. Resérvalo.
  4. Mezcla el aceite, el azúcar, los huevos y el vinagre.
  5. Agrega los ingredientes secos y mezcla hasta que no queden grumos.
  6. Añade la zanahoria rallada y las nueces; mézclalas con la masa.
  7. Vierte la mezcla en el molde y dale unos golpecitos para que se «acomode» la masa.
  8. Hornea durante 45 minutos o hasta que, al pinchar con un palillo, este salga limpio.
  9. Deja enfriar unos 5 minutos en el molde y desmolda.
  10. Deja reposar sobre una rejilla de repostería hasta que se enfríe.
  11. Espolvorea con azúcar glas.
Nota: 
Sustituye la zanahoria morada por la zanahoria naranja si lo prefieres.


Coca de safarnaria

Preguntas frecuentes

¿Dónde comprar zanahoria morada en España?

La zanahoria morada se encuentra en mercados tradicionales de Mallorca, tiendas ecológicas y algunos supermercados. También se puede pedir online. Si no la encuentras, puedes sustituirla por zanahoria naranja en la misma cantidad.

¿Sabe diferente la zanahoria morada de la naranja?

Sí, la zanahoria morada es notablemente más dulce y tiene un sabor más suave.  Para un bizcocho, el resultado es más dulce y jugoso que con zanahoria naranja.

¿Se puede hacer este bizcocho sin glaseado?

Esta receta está pensada precisamente sin frosting. Solo lleva azúcar glas espolvoreado al final, lo que permite apreciar mejor el sabor de la zanahoria morada y las especias. Es más ligero y el sabor de la zanahoria protagoniza completamente el bizcocho.

Zanahoria morada

Receta, relato y fotografías @catypol - Circus day.

Cheesecake de patata

En el número 13 vive doña Tomasa, una mujer metomentodo que, por alquilar, alquila hasta la alcantarilla al pobre don Hurón.

Peculiar, este edificio. En general, hasta el ascensor —que siempre está estropeado— parece tener vida propia.
Y sus inquilinos son… bueno, no sé… ¿raros, raros? ¿Nunca has estado por allí?

Si es así, no conoces a la auténtica familia del Percebe. Y no creas que, por ser el 13 el número del edificio, tengan mala suerte. ¿O sí? Bueno, depende de cómo se mire… jeje.

Lo que sí sé es que, durante un tiempo, fueron casi como mi familia.
Tenía que tener cuidado con Ceferino: el pobre tenía la costumbre de “quedarse” con lo que quería, y eso tenía frita a su mujer. Nunca conseguía apropiarse de un diamante para ella.

¡Ah! Y me gustaba ver cómo se las ingeniaba Manolo para "espantar" a los acreedores. ¡Uff, si es que...!

Pero a mí, quien de verdad me fascinaba era don Senén, el de la tienda de ultramarinos en la planta baja.
Recuerdo sus mil y una maneras de sacarle las pesetas a la clientela con sus triquiñuelas. Todavía me pregunto cómo lograba que el saco de patatas pareciera tener vida propia.

¡En fin! Si alguna vez pasas por la Rue del Percebe, fíjate en el número 13.
¿Mi recomendación? No le compres las patatas a don Senén.


Creo que siguen siendo las mismas de la última vez que estuve… y de eso ya hace muuuucho tiempo. 


(Inspirada en: 13, Rue del Percebe es una serie de historieta de España creada por Francisco Ibáñez)

Cheesecake de patata

Tarta de queso con patata


Este mes Cocineros del mundo ha decidido que los ingredientes con los que teníamos que elaborar nuestras recetas fuera plátano y patata. No soy "amiga" del plátano he decidido que mi receta sea con patata, mi pregunta era, ¿puede ser plato dulce con patata? y sí, fue la respuesta. 

Después de buscar experimenté con la tarta de queso, y sí, ¿por qué no hacer una con patata?, para los que adoráis las tartas de queso, sé que existe una con batata que no patata, pues la batata es dulce (boniato), pero como yo experimentaba lo hice con patata. 

Llegó justo al límite del plazo, pero llegó, y con esta receta participo en el Reto de Agosto de Cocineros del Mundo en Google+ en el apartado dulce.

¡Listo! invitemos a los vecinos, espero no sean tan peculiares como los de la calle del Percebe, y si es así no pasa nada, será más divertido ¿no crees?.

Si crees que la patata no "casa" con la tarta de queso, puedes cambiarla por boniato.

Esta receta ganó el primer premio dulce del reto de agosto de Cocineros del Mundo. 


Receta actualizada en 2026.


Cheesecake de patata — tarta de queso dulce y salada, receta ganadora


La base
  • 85 g de almendras picadas 
  • 85 g de galletas integrales picadas 
  • 85 g de mantequilla en pomada
  • Molde redondo desmontable de 12 cm.
El relleno
  • 50 g de puré de patata cocida
  • 300 g de crema de queso 
  • 125 g de queso mascarpone
  • 3 huevos 
  • 80 g de azúcar
Decorar
  • Mermelada
  • Queso rallado de sabor fuerte
Precalentar el horno a 180º C

La base 
  1. Unta bien el molde con mantequilla o con spray para moldes. 
  2. Mezcla las avellanas, las galletas y la mantequilla picadas. 
  3. Extiende el preparado en la base del molde, aplanando presionando un poco. 
  4. Reserva el molde con la base en el frigorífico.

El relleno
  1. Pon los ingredientes en una batidora y bate hasta que estén bien mezclados. 
  2. Vierte la mezcla dentro del molde preparado y hornea durante 25 minutos.

Termina
  1. Deja enfriar dentro del molde. 
  2. Pon la mermelada que te guste por encima y lleva todo al frigorífico. 
  3. Deja hasta el momento de servir.
  4. Llegado el momento de servir; saca de el molde y coloca la tarta en una fuente. 
  5. Ralla el queso por encima.
Tarta de queso y patata

Preguntas frecuentes

¿Se nota el sabor de la patata en la tarta de queso?

Apenas. La patata cocida tiene un sabor muy neutro que se integra completamente con la crema de queso y el azúcar. Lo que aporta principalmente es una textura más densa y cremosa, similar a la del boniato en los postres anglosajones.

¿Se puede sustituir la patata por boniato?

Sí, y de hecho el boniato aporta un punto dulce extra que funciona muy bien. La propia receta lo sugiere como alternativa. La proporción es la misma: 50 g de puré de boniato cocido.

¿Con qué mermelada queda mejor el cheesecake de patata?

Las mermeladas de frutos rojos como fresa o frambuesa contrastan muy bien con el queso salado rallado por encima. La mermelada de tomate también funciona si quieres potenciar el contraste dulce-salado.



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Cheesecake de lavanda sin horno

El calor era tan sofocante que hasta las estatuas de mármol parecían sudar. En el palacio real, Cleopatra y Marco Antonio mantenían una discusión logística de alto nivel sobre una de las plantas más codiciadas del Mediterráneo: la lavanda.

Cleopatra, que trataba el cuidado personal como una cuestión de Estado, observaba con horror cómo Marco Antonio intentaba usar un fajo de flores moradas.

—¡Antonio, por Isis! —exclamó la reina, arrebatándole el ramo—. Eso no es un espantamoscas. Si quieres que el ejército te respete, no puedes ir oliendo a sudor de centurión y cuero viejo.

—Es que los egipcios sois muy complicados, Cleo —gruñó Antonio, rascándose el cuello—. En Roma usamos la lavanda para lo que sirve: lavar. Lavare, ¿entiendes? La echamos al agua de las termas, lavamos la túnica y a otra cosa. Es una planta práctica, para gente con cáliga de cuero y pies en la tierra.

Cleopatra suspiró, frotando un poco de aceite esencial de lavanda en sus sienes. Para ella, la lavanda no era jabón: era diplomacia líquida.

—En Egipto —explicó ella con tono regio— la usamos para que los dioses nos miren bien y para que tú dejes de quejarte por el insomnio. Además, sirve para el embalsamamiento. Si te mueres mañana, quiero que al menos huelas como un jardín y no como un barril de salmuera.

—¿Embalsamarme? ¡Si estoy en la flor de la vida! —protestó Antonio, aunque aceptó que una esclava le ungiera los antebrazos con el ungüento aromático.

De repente, el rudo general romano se detuvo. Olisqueó el aire, notando cómo la tensión de las legiones y las guerras civiles parecía disiparse bajo el efecto sedante de la flor.

—Está bien, lo admito —dijo Antonio, relajando los hombros—. Huele mejor que el puerto de Ostia en agosto. Pero como se enteren en el Senado de que me pongo aceititos de flores antes de cenar, a Octavio no le va a gustar.

Cleopatra sonrió de lado, ajustándose su corona de oro.

—Tranquilo, Antonio. Si alguien te pregunta, diles que es un nuevo sistema defensivo egipcio: los enemigos se quedarán tan relajados que olvidarán dónde dejaron la espada.

Antonio soltó una carcajada y se echó un puñado de flores en la crin del casco, solo para fastidiar. Al final del día, los dos estaban de acuerdo en algo: los romanos la usaban para el cuerpo, los egipcios para el alma, pero ambos la necesitaban para soportarse el uno al otro en medio del desierto.


Lavanda cheesecake

tarta de queso de lavanda


Se dice de la lavanda que es una planta muy utilizada en el mediterráneo, yo eso no lo sé, lo que me recuerda a mi esta planta es a mi infancia, al olor tan especial que desprendía cuando paseaba por el jardín y lo mucho que me gustaba, siempre pensé que un día la tendría en casa y bueno esta ha sido una buena ocasión para comprarla y aprovechar su flor para decorar una cheesecake para celebrar el II aniversario de un blog muy especial: Cocinando con CatMan, que en esta ocasión lo celebra con recetas con flores. Felicidades Manu, espero y deseo que cumplas muchos más.

Esta receta ganó el primer premio en el concurso de recetas con flores de Cocinando con CatMan. 

Receta actualizada en 2026.


Cheesecake de lavanda sin horno — receta ganadora con flores


Ingredientes para 2 unidades
  • 4 flores frescas de lavanda (para decorar)
  • 1 hoja de acetato tamaño DIN A4 cortada por la mitad
  • 2 aros de emplatar de 4,5 x 10 cm con 4,5 de altura

Para la base de galleta:
  • 80 g de galletas María
  • 40 g de mantequilla a temperatura ambiente

Para la base de queso:
  • 150 g de queso crema
  • 30 g de azúcar
  • 75 g de chocolate blanco
  • 150 ml de nata 35 % de materia grasa
  • 1 cda. de agar-agar
  • 40 ml de agua caliente
  • 1 gota de extracto o aceite esencial de lavanda comestible (según intensidad)

Para la cobertura de gelatina:
  • 220 ml de agua
  • 10 g de azúcar
  • 3 hojas de gelatina neutra
  • 1 cda. de zumo de limón exprimido (opcional)
  • Un poco de colorante lila (la punta de un palillo de dientes es ideal, ya que solo queremos darle un ligero toque de color)

1. Preparación de las flores
Lava las flores frescas de lavanda en un bol con agua y un poco de zumo de limón. Reserva.

2. Preparación de los moldes
Coloca las mitades de acetato dentro de cada aro de emplatar y sitúalos sobre un plato o bandeja que quepa en el frigorífico.

3. Base de galleta
Tritura las galletas metiéndolas en una bolsa y pasando un rodillo por encima hasta obtener una miga fina. Viértelas en un bol, añade la mantequilla a temperatura ambiente y mezcla bien hasta conseguir una masa homogénea. Distribuye esta masa en el fondo de cada aro, presionando ligeramente con el dorso de una cuchara. Lleva al frigorífico para que endurezca.

4. Base de queso
En un cazo, calienta a fuego medio la nata, el queso crema, el azúcar y el chocolate blanco. Mientras tanto, disuelve bien la cucharada de agar-agar en los 40 ml de agua caliente.

Cuando la mezcla del cazo esté bien integrada y rompa a hervir, añade el agar-agar disuelto, remueve y deja que hierva un par de minutos sin dejar de remover. Retira del fuego, añade de inmediato la gota de lavanda comestible y mezcla enérgicamente. Vierte la mezcla caliente directamente sobre la base de galletas sin esperar a que se temple (así evitarás que el agar-agar cuaje en el cazo y haga grumos). Refrigera hasta que cuaje.

5. Cobertura de gelatina
Pon a hidratar las 3 hojas de gelatina en un bol con agua muy fría durante 5 o 10 minutos.

Mientras tanto, en otro cazo, calienta los 220 ml de agua con el azúcar y el colorante lila (usa muy poco; si te pasas y el color queda muy intenso, retira un poco de líquido y rebájalo con más agua). Cuando el agua esté bien caliente (no es necesario que hierva), retira el cazo del fuego. Escurre bien las hojas de gelatina con las manos, añádelas al cazo y remueve hasta que se disuelvan por completo. Si lo deseas, incorpora la cucharada de zumo de limón.

Deja que esta mezcla se temple por completo a temperatura ambiente (pero sin que llegue a cuajar). Una vez tibia tirando a fría, viértela con cuidado sobre la capa de queso ya cuajada. Coloca las flores frescas encima, hundiéndolas ligeramente para que la gelatina las cubra bien.

6. Reposo y presentación
Deja reposar en el frigorífico al menos 4 horas, o hasta el momento de servir. Cuando esté bien fría, desmolda con cuidado retirando el aro, retira el acetato... ¡y a disfrutar!

Nota:
  • Si no tienes acetato, te da pereza usarlo o no quieres comprarlo, no te preocupes: puedes saltarte ese paso por completo. En lugar de utilizar los aros de emplatar, monta la tarta directamente dentro de vasitos de cristal individuales, copas de postre o tarros pequeños. Sigue exactamente los mismos pasos montando las capas en el fondo del vaso (la galleta, la crema de queso y la gelatina con la flor) y sírvelos tal cual, directamente de la nevera y con una cucharilla. Queda una presentación preciosa, limpísima y te ahorras el momento del desmolde.
  • Hay personas que utilizan la esencia de lavanda en infusiones, galletas o limonadas, pero con esta planta ocurre un poco como con el cilantro: hay a quienes les sabe a jabón. Si por lo que sea no te convence la lavanda, no te preocupes; cambia el sabor añadiendo una gota de la esencia que más te guste (como vainilla, azahar o limón) y decora el postre a tu manera.

Cheesecake de lavanda

Preguntas frecuentes

¿Se puede comer la lavanda?

Sí, siempre que sea lavanda comestible o aceite esencial apto para uso alimentario. La lavanda culinaria tiene un sabor floral y ligeramente amargo. La clave es usar muy poca cantidad para que no resulte jabonosa.

¿Qué diferencia hay entre agar-agar y gelatina?

El agar-agar es de origen vegetal, apto para veganos, y cuaja a temperatura ambiente. La gelatina es de origen animal y necesita frío. En esta receta se usa agar-agar para la crema y gelatina neutra para la cobertura transparente.

¿Se puede hacer el cheesecake de lavanda sin molde de aro?

Sí. Puedes prepararlo directamente en vasitos de cristal individuales o copas de postre, montando las capas igual. Queda una presentación preciosa y te ahorras el desmolde.





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Pollo al curry con pan roti

Iba la señora Rosario con unas mallas de colores brillantes a su clase de yoga. Ojiplático quedó su marido cuando le dijo adónde iba. Necesitaba meditación y estirar un poco su cuerpo serrano. Él pensó que estaba enferma y, casi llorando, le rogó que se lo explicara o iba a llamar a sus hijos. Pero no. Lo único que le dijo fue:

—Gerardo, una no está pa’ tanto bombo ni platillo... ¡Ea! ¡Me voy!

Y se fue.

Al llegar a clase, todo olía a incienso. Ella pensó que ni la catedral de Santiago, pero como nadie dijo nada, pues ella, donde fueres, haz lo que vieres. Esperaba que eso no fuera de rezar, porque ella hacía muuuucho que no rezaba. Swami, que así se llamaba la profesora de yoga (aunque todos sabían que ese nombre se lo puso después de volver de algún país de Asia donde, según ella, comió mucho curry), en realidad antes era Susana. Swami le dijo que debía coger un mat. La señora Rosario se paseó por la clase preguntando por Mat, y como había pocos hombres, terminó pronto. Decepcionada, le dijo a Susana:

—Sami, guapa, ¿va a tardar mucho en venir ese Mat? ¿No puede ser Antonio, que hablamos el mismo idioma?

Muerta se quedó cuando le dijeron que mat no era un hombre, sino la esterilla para ponerse encima.

Empezaron por sukhasana, una postura fácil. Después vinieron otras como adho mukha svanasana, o el perro boca abajo, que según Swami era una postura de descanso. ¡Venga ya! La señora Rosario ya no podía ni con su alma. Llegada la hora de la meditación, se la pasó calibrando si su cuerpo estaba lesionado después de tanto retorcerlo y apretarlo.

Cuando llegó a casa, su marido no sabía si preguntar o hacerse el loco. Pero cuando la vio tan roja, se atrevió:

—Rosarito, ¿te has estirao bien? —le preguntó bajito.

Ella suspiró y le dijo:

—¡Ay, Gerardo! Cuando ha dicho la Susana «vamo a hacé er saludo al sol», yo ya no sabía si habíamos vuerto a tiempos pasados. Entre el incienso y eso, pensé que de esta... nos arrestan.

Pollo al curry indio con pan roti

Pollo al curry con pan roti


El curry de pollo de Kerala con leche de coco es un plato tradicional, más conocido como curry Nadan Kozhi. Entre las características más destacadas de la cocina de Kerala se incluyen el uso de mezclas de especias aromáticas (enteras o molidas), el aceite de coco, las hojas frescas de curry y el propio coco, ya sea crudo o en forma de leche.

Mi versión del pollo al curry es particular: lleva especias molidas, leche de coco y curry Madras ya elaborado. Es una opción rápida y muy sabrosa que suelo acompañar con pan roti aunque sin pan también está delicioso. 
Decir que con este curry también probé el arroz negro y, aunque estaba rico, me quedo con el blanco: a mí me gustó más.

Receta actualizada en 2026.


Pollo al curry con leche de coco


Ingredientes para 4

  • 2 cdas. de aceite de oliva
  • 1 cebolla cortada en brunoise
  • 1 cda. de ajo recién picado
  • 1 cda. de jengibre recién rallado
  • 500 g contramuslos de pollo deshuesados y sin piel, cortados en trozos pequeños (se pueden sustituir por pechuga de pollo)
  • 2 cdas. de curry en polvo
  • 1 cdta. de cúrcuma molida
  • 1 cdta. de comino molido
  • 1/2 cdta. de pimienta negra molida
  • ½ cdta. de sal al gusto
  • 2 cdas. de pasta de tomate o tomate rallado
  • 1 lata de leche de coco
  • Para servir:
  • 2 cdas. de cilantro recién picado (opcional)
  • Arroz basmati 
  • Pan roti

Elaboración
  1. Calienta el aceite de oliva en una sartén grande, profunda y de fondo grueso a fuego medio/bajo. 
  2. Agrega la cebolla, el ajo y el jengibre y cocina de 2 a 3 minutos hasta que se ablanden.
  3. Agrega el pollo y cocina durante 3 a 4 minutos, revolviendo ocasionalmente, hasta que el pollo esté dorado por todos lados.
  4. Añade el curry en polvo, la cúrcuma, el comino y la sal. 
  5. Cocina, removiendo, durante 30 segundos.
  6. Añade la pasta de tomate, remueve.  
  7. Añade la leche de coco.
  8. Cocina la mezcla a fuego lento. 
  9. Cocina removiendo ocasionalmente, durante 10 a 12 minutos, o hasta que el pollo esté bien cocido y la salsa espese.
  10. Añade el cilantro y remueve.
  11. Sirve el curry con arroz basmati.


Si te gusta hacer pan puedes hacer un pan roti, es un pan plano fácil de hacer y sabe muy rico con el curry.


Pan roti indio casero


Ingredientes
  • 500 g de harina de fuerza
  • 10 g de sal
  • 250 g de agua
  • Un poco de aceite (para tostar el pan)

Elaboración
  1. Mezcla en un bol la harina con la sal.
  2. Incorpora poco a poco el agua sin dejar de remover hasta ligar bien los ingredientes y hasta que obtengas una textura de masa. 
  3. Añade el agua gradualmente para poder controlar el poder de absorción de la harina. Tienes que conseguir una masa no demasiado húmeda.
  4. Amasa con las manos, si se te pega puedes untarlas con un poco de aceite. 
  5. Amasa durante 5 minutos. 
  6. Forma una bola y deja reposar en la encimera durante 25 minutos.
  7. Pasado ese tiempo, coge trozos con los que vas formando bolas de unos 50 gramos.
  8. Una vez tengas formadas las bolas, enharina la superficie de trabajo, dispone las bolas y las aplanas ligeramente con ayuda de las yemas de los dedos. 
  9. Cuando la tienes ligeramente estirada termina con el rodillo hasta conseguir que tenga un grosor de medio centímetro máximo. 
  10. Reserva.
  11. Seguidamente, pon una sartén al fuego engrasada con un poco de aceite y marca los panes hasta que doren.

Pollo al curry

Preguntas frecuentes

¿Qué curry en polvo usar para el pollo al curry?

Cualquier curry en polvo comercial funciona bien. Si quieres más sabor, añade cúrcuma, comino y pimienta negra por separado como en esta receta. El curry Madras es el más aromático y fácil de encontrar, además es el que más me gusta.

¿Se puede hacer pollo al curry sin leche de coco?

Sí, puedes sustituirla por nata líquida o yogur natural. El sabor cambia ligeramente pero sigue siendo cremoso y sabroso. La leche de coco aporta un dulzor suave que equilibra las especias.

¿Con qué acompañar el pollo al curry?

El arroz basmati es el acompañamiento clásico. En esta receta se propone también el pan roti casero, perfecto para mojar en la salsa. Ambas opciones funcionan igual de bien.

Pan roti con pollo al curry de la India


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Patatas alioli sin huevo

Las cuatro habían quedado para tomar un aperitivo... y patatas... con alioli... y solucionar sus vidas.

A las dos horas no habían arreglado ninguna vida, pero habían destripado una ruptura, diagnosticado dos traumas familiares, descubierto una posible ciberestafa y observado un lunar sospechoso que resultó ser una lenteja.

—Creo que necesito un cambio radical —dijo Catalina. 
—Córtate el flequillo —respondió Rosa. 
—Eso no es un cambio radical. Aunque, bien pensado, según el peluquero que me toque, igual sí.

Mientras discutían, Núria abrió una aplicación de inversión porque había visto un vídeo de veinte segundos sobre libertad financiera. Veinte minutos después, había comprado acciones de una empresa que, según descubrieron más tarde, fabricaba piezas para máquinas de ordeño automáticas.

—Bueno, la gente seguirá bebiendo leche. 
—Eres intolerante a la lactosa. 
—Precisamente. Estoy diversificando riesgos.

La última en llegar fue Cris, sofocada.

—Perdón por el retraso. 
—¿Qué ha pasado? 
—He seguido a un perro durante tres calles porque estaba convencida de que lo reconocía. 
—¿Y lo reconocías? 
—No. Era un perro. No sé por qué esperaba otro desenlace.

Hubo un silencio.

—¿Os dais cuenta de que ninguna de nosotras está capacitada para aconsejar a las demás? 
—Sí. 
—¿Y de que llevamos tiempo haciéndolo? 
—También.

Pidieron otra ronda de patatas con aperitivo (ellas no bebían alcohol; igual eso debía cambiar).

Las cuatro estuvieron de acuerdo en una cosa: sus vidas eran un desastre. Lo que nunca lograron acordar fue de quién era el desastre más entretenido.

Patatas alioli mallorquinas

Patatas con alioli y palo con sifón

Las patatas alioli son una de las tapas más populares, tradicionales y económicas de la gastronomía española. Se sirven principalmente como aperitivo frío y, junto con las patatas bravas, constituyen un entrante imprescindible en la barra de cualquier bar o terraza. Son especialmente apreciadas durante los meses de verano por su carácter refrescante.

Para su elaboración suelen emplearse variedades de patata de carne firme, como la agria o la Monalisa, ya que absorben bien los sabores y mantienen una textura consistente tras la cocción, sin deshacerse.

Aunque el término all i oli significa literalmente «ajo y aceite» en catalán, en la hostelería popular suele prepararse una salsa emulsionada a base de ajo, aceite y leche, prescindiendo del huevo por motivos de seguridad alimentaria. A pesar de no corresponderse con la receta tradicional, esta preparación continúa denominándose alioli de forma generalizada.

El plato se corona habitualmente con perejil fresco picado, que aporta contraste visual y una nota de frescura que equilibra el conjunto. No obstante, para quienes no son aficionados a esta hierba, puede servirse perfectamente sin ella.

Mi versión es sencilla, como casi todas las variantes de esta receta, y está elaborada con alioli de leche. Me acostumbré a prepararla así durante mi etapa trabajando en un restaurante y, desde entonces, he seguido haciéndola de la misma manera. Y como forman parte de un aperitivo también las he acompañado de otro aperitivo mallorquín: Palo con sifón.


PATATAS ALIOLI SIN HUEVO - LA TAPA ESPAÑOLA CON ALIOLI DE RESTAURANTE 


Ingredientes para 4 tapas
  • 500 g de patatas (variedad Monalisa o Agria)
  • 60 ml de leche
  • 1 diente de ajo
  • 120 ml de aceite de girasol o de oliva suave
  • Sal
  • Perejil fresco picado

Elaboración
  1. Pela las patatas y córtalas en dados medianos, procurando que todos tengan un tamaño similar.
  2. Cuécelas en abundante agua con sal durante unos 18-20 minutos, o hasta que estén tiernas pero aún firmes.
  3. Escúrrelas bien y deja que se enfríen por completo.
  4. Prepara el alioli. Para ello, coloca en el vaso de la batidora la leche, los ajos pelados, una pizca de sal y el aceite.
  5. Tritura con la batidora hasta que la mezcla emulsione y adquiera una textura cremosa. Si lo deseas más espeso, añade un poco más de aceite y continúa batiendo hasta obtener la consistencia que prefieras.
  6. Mezcla las patatas frías con el alioli hasta que queden bien cubiertas.
  7. Guarda las patatas en la nevera durante al menos 30 minutos antes de servir para que los sabores se integren y el resultado sea más sabroso.
Nota:
Justo antes de servir, espolvorea perejil fresco picado por encima para aportar un toque de color y frescura.

Patatas alioli cremosas listas para servir versión rápida


Preguntas frecuentes


¿Qué llevan las patatas alioli?

Las patatas alioli llevan patatas cocidas y alioli. En la versión casera más segura y popular, el alioli se prepara con aceite, leche y ajo, sin huevo.

¿Cómo hacer salsa alioli para patatas?

Coloca en el vaso de la batidora 60 ml de leche, un diente de ajo, una pizca de sal y 120 ml de aceite de girasol o de oliva suave. Tritura hasta que emulsione y quede cremoso: sin huevo y sin riesgo. La «fórmula» consiste en una medida de leche por dos medidas de aceite, un diente de ajo (o más, al gusto del consumidor) y una pizca de sal.

¿Cuál es la diferencia entre patatas alioli y patatas bravas?

Las patatas bravas llevan salsa brava picante y se sirven fritas. Las patatas alioli llevan alioli cremoso y las patatas suelen cocerse. Son las dos tapas más populares de la gastronomía española.

¿Qué lleva la salsa alioli?

El alioli tradicional lleva solo ajo y aceite de oliva. Sin embargo, en bares y restaurantes es habitual utilizar una versión con leche en lugar de huevo, ya que resulta más fácil de emulsionar y evita el riesgo de salmonelosis. Además, en muchos establecimientos se recurre al alioli comercial por ser una opción más rápida.


Patatas alioli españolas con palo con sifón


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Cheesecake Tiramisú

En una pequeña cafetería de Roma llamada “Dolce Vita”, Tommaso Bartolomei seguía empeñado en convertirse en el italiano más americano del barrio. Había cambiado su peinado, llevaba gafas de sol incluso de noche y pronunciaba cualquier palabra inglesa con una confianza absoluta.

Aquella tarde entró en la cafetería.

Hello everybody!

Nadie respondió. La camarera, Lucía, levantó la vista.

—¿Qué quieres, Tommaso?

Él apoyó ambas manos en la barra y habló muy serio:

—Hoy quiero un auténtico dessert americano.

—Tenemos tiramisú.

Tommaso hizo una mueca de superioridad.

—No, no, no… yo hablo de sweet international culture. Algo tipo… cheesecake.

Lucía señaló la vitrina.

—También hay cheesecake.

Y entonces ocurrió. Tommaso se quedó inmóvil. A la izquierda: una cheesecake brillante, perfecta, cremosa. A la derecha: un tiramisú espolvoreado con cacao, suave, glorioso, con olor a café recién hecho. El silencio fue absoluto.

Madonna santa… —susurró.

Lucía cruzó los brazos.

—¿Entonces?

Tommaso empezó a caminar nervioso de un lado a otro.

—La cheesecake es moderna… americana… cosmopolitan…

Se giró hacia el tiramisú.

—Pero el tiramisú… mamma mia… el tiramisú te abraza el alma…

Un señor del fondo dejó el periódico para observar la escena. Los demás ya hacía rato que estaban pendientes de Tommaso. Tommaso sudaba.

—¡No puedo elegir! ¡Es como escoger entre Elvis Presley y mi nonna!

Lucía ya estaba perdiendo la paciencia.

—Tommaso, hay gente esperando.

Él cerró los ojos dramáticamente.

Okay… decisión final…

Todo el bar contuvo la respiración. Tommaso señaló con solemnidad…

…la cheesecake.

Hubo murmullos. Lucía sirvió la porción. Tommaso cogió el tenedor, dio un bocado… y asintió lentamente.

Very good

Pero en ese momento vio cómo servían un tiramisú en la mesa de al lado. El cacao cayó lentamente sobre la crema. El aroma del café llegó hasta él. Tommaso tembló.

—No… no debo mirar…

El señor del fondo sonrió. Tommaso aguantó exactamente siete segundos. Después se levantó de golpe y gritó:

—¡LUCÍA, TRÁEME TAMBIÉN EL TIRAMISÚ Y QUE DIOS DECIDA!

El bar entero rompió a reír. Y esa noche, derrotado pero feliz, Tommaso salió de la cafetería con la camisa manchada de cacao y queso crema murmurando:

—América inventó la cheesecake… pero Italia inventó la felicidad.


tarta de queso con sabor a tiramisú

tarta de queso de tiramisu

Existen pocos postres que definan tan bien la identidad de sus regiones como la cheesecake y el tiramisú. Mientras la primera es un legado de la Grecia Antigua que Nueva York elevó a la perfección, el segundo nació en los salones de Italia como el 'tentempié' definitivo. Al unirlos, creamos un puente gastronómico: la textura densa y cremosa del queso se rinde ante la intensidad del espresso y la suavidad del mascarpone, logrando un postre que no solo satisface el paladar, sino que despierta los sentidos.

Tarta de queso de tiramisú

Ingredientes
  • 320 g de queso crema.
  • 250 g de queso Mascarpone.
  • 4 huevos L
  • 200 g de azúcar.
  • 200 ml de nata líquida (35% MG).
  • 3 cucharadas colmadas de café soluble.
  • 2 cucharadas de Amaretto.
  • 1 cucharada de harina de trigo.
  • Bizcochos de soletilla.
  • Para el remojo: 1 taza de café expreso muy fuerte + 1 chorrito de amaretto.
  • Para decorar: Cacao puro en polvo.

1. Infusionar la base: 

Calienta la nata y disuelve en ella las 3-4 cucharadas de café soluble. Remueve hasta que sea un jarabe oscuro y deja que temple.

2. Crear la crema:

En la batidora o Thermomix, bate el queso crema y el mascarpone con el azúcar. Añade los huevos y 2 cucharadas de amaretto. Incorpora el "jarabe" de café que preparaste y la harina. Bate hasta que sea una crema homogénea y de un color café con leche intenso.

3. El montaje:

1. Forra el molde (18-20 cm) con papel de horno humedecido.

2. El baño: Pasa las soletillas por la taza de café fuerte con amaretto. Ojo: vuelta y vuelta rápida. No queremos que se deshagan, solo que se saturen de sabor.

3. Capas: Cubre el fondo del molde con una capa densa de soletillas mojadas, bien apretadas. Vierte la mitad de la mezcla. Pon otra capa de soletillas mojadas en medio y termina de verter el resto de la crema.

4. Horneado y Enfriado

• Hornea a 200°C durante 40 minutos. Si te han quedado las soletillas arriba y ves que se doran mucho tapa con un papel de aluminio.

• Apaga el horno, deja la puerta entreabierta 15 minutos. Luego sácala y, cuando esté a temperatura ambiente, métela en la nevera al menos 8-12 horas. El sabor del café y el licor se asientan y ganan potencia con el frío.

• Justo antes de servir, desmolda con cuidado y cubre la superficie con una capa generosa de cacao puro tamizado.



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Brochetas dulces

Al final de la comida, entre bocados de postre y el principio de la sobremesa, empiezan las grandes historias.

Primero son pequeñas, casi tímidas, como si se asomaran con cautela desde la memoria. Alguien menciona un verano lejano, otro corrige un detalle —«no fue en el 98, fue el año de la tormenta grande»— y, de pronto, la mesa entera se inclina un poco hacia el centro, como si el mantel guardara un secreto.

Las cucharillas tintinean dentro de las tazas de café. Afuera, la tarde se vuelve más lenta.

Entonces aparece la primera carcajada.

Es la señal. A partir de ahí, todo se desordena: los recuerdos se pisan unos a otros, las versiones cambian, los héroes crecen y las desgracias se vuelven casi cómicas. El tío que siempre habla poco levanta un dedo para aclarar algo importante que nadie recordaba; la abuela niega con la cabeza, pero sonríe, porque sabe que la historia verdadera ya no importa.

Lo que importa es el viaje. Pincelada a pincelada… o, mejor dicho, a brocheta de fresa y chocolate.

—Eso no fue así —dice alguien—. Lo que pasó de verdad fue…

Y la historia vuelve a empezar.

Mientras tanto, el café se enfría lentamente y el sol baja un poco más por la ventana. Nadie tiene prisa. Las migas sobre el mantel parecen un mapa diminuto de lugares que quizá existieron o quizá no.

En algún momento, alguien cuenta algo que nunca había contado antes.

Y entonces la mesa se queda en silencio.
Un silencio corto, atento.

Porque todos entienden que, sin darse cuenta, acaban de entrar en otra historia distinta.

Brochetas dulces

Brochestas dulces de brownie, crepes y fresas


La práctica de ensartar alimentos se remonta a la prehistoria. Está documentada desde el Homo erectus, que utilizaba esta técnica para asar carne, y que con el tiempo evolucionó en diversas culturas para asar también frutas y verduras. Se cree que los pinchos de fruta tienen raíces en Asia y en la antigua Grecia y Roma, donde la fruta fresca era un postre habitual. Aunque la técnica es muy antigua, la brocheta de postre, como concepto versátil, es una variante moderna de preparaciones saladas tradicionales como los shish kebabs árabes o los souvlakis griegos. 

Estas brochetas dulces de fresas son un postre perfecto para el verano o para sorprender en una sobremesa. En mi opinión, es una forma diferente y fresca de presentar un postre. Y, si combinas bien los ingredientes, puede incluso convertirse en el centro de la sobremesa. ¿No lo crees?


Brochets de fresas, crepes y bizcocho de chocolate

Ingredientes para 4 personas (8 - 12 brochetas)
  • Crepes: 4-6 unidades (puedes comprarlas listas o hacerlas con harina, leche y huevo).
  • Relleno: Mermelada de albaricoque o melocotón o dulce de leche.
  • Acompañamiento: Bizcocho de chocolate (cortado en unos 16-20 cubos medianos).
  • Fruta: 12-15 fresas frescas, lavadas y sin el tallo verde.
  • Decoración: Azúcar glass para espolvorear.
  • Utensilios: Palillos largos para brochetas.
Preparación: 
Organiza todos tus elementos en la mesa de trabajo: las crepes estiradas, los cubos de bizcocho ya cortados, las fresas limpias y la mermelada.

Relleno de Crepes: 
Extiende una capa fina y uniforme de mermelada sobre toda la superficie de cada crepe usando una espátula. En lugar de mermelada puedes usar otro tipo de relleno que te guste más.

Enrollado: 
Enrolla la crepe de forma apretada para que el relleno se mantenga en su lugar y el cilindro quede firme.

Corte: 
Corta los rollitos de crepe en rodajas de aproximadamente 2 cm de ancho (estilo "sushi").

Ensamblaje (Parte 1): 
Toma un palillo de brocheta y comienza a insertar los ingredientes.

Ensamblaje (Parte 2): 
Repite el proceso hasta llenar la brocheta o terminar con los ingredientes. Asegúrate de que queden bien sujetas.

Toque Final: 
Coloca las brochetas en un plato plano y, con ayuda de un colador pequeño, espolvorea azúcar glass por encima para darles ese acabado profesional.

Presentación: 
Sirve inmediatamente.


Paso a paso de las brochetas dulces

Si las haces mini pueden formar parte de una tabla dulce:

tabla dulce


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