Foodie, diseñadora gráfica, cuentacuentos y aficionada a la fotografía es un resumen de lo que encontrarás aquí, un circo lleno de recetas, historias y espectáculo. Señoras y señores, mesdames et messieurs, ladies and gentlemen, bienvenidos a Circus day, espero que te guste el show.
Em miro al mirall i no reconec la dona que hi veig. Quan va començar tot no em vaig adonar. Paraules que em ferien, però jo pensava que era degut a un mal dia i no vaig dir res. A poc a poc la tensió va anar més enllà. Una galtada, crits i empentes. El primer ull de vellut, les llàgrimes d'impotència, por i ignorància. Què havia fet jo per merèixer tot això? La por, aquella sensació d'angoixa quan sentia la porta, el cor em bategava de pressa i les ganes de fugir com fos, viva o no, però acabar amb aquella situació. Les galtades em feien mal però es curaven. Les seves paraules encara sonen dins el meu cap i dubt que es curin a pesar del temps. El menyspreu va arrelar dins mi i ara vull desfer-me'n i donar una passa endavant, lluitar per mi.
25/11 Dia internacional de l'eliminació de la violència contra la dona
Desde hace un tiempo una idea en mi cabeza iba dando vueltas. Se que el mundo editorial no se fijaría en mi blog, no me malinterpretes, no es una queja, no es lo que pretendo. Entiendo que tienes que tener muchos seguidores o ser alguien conocido para que te publiquen un libro de cocina. Pero, eso no quita que siendo diseñadora y cocinera no pueda tener uno. Me hacía ilusión ya que en mi blog/libro hay recetas, si, pero también relatosinventados por mi y fotografías que, aunque en esta edición también he usado un poco la IA las fotos siguen siendo muy @catypol y, sí, diseño también, la portada es diseñada por mi. Me hacía ilusión tener mi libro blog, hecho con la ayuda de Blurb y con toda la magia que en Circus day existe. Así tienes una copia escrita de Circus day y su magia
Señoras y señores, mesdames et messieurs, ladies and gentlemen, bienvenidos a Circus day, espero que te guste mi libro.
Aquí tienes un qr que te lleva a la página de venta por si te interesa:
El sonido de la lluvia El olor después de la lluvia
Abrazos inesperados Nada más que cielos azules
La luz de verano
Sonidos del mar
El cantar de los pájaros
Envolverse en una toalla suave y grande
Enamorarse de los detalles
Japón en primavera
Libros, té y una deliciosa crepe enrollada
Se considera una receta relativamente nueva, popularizada a través de plataformas como TikTok, con influencias de la repostería de estilo asiático. Se llama "Towel" (toalla) debido a la técnica de enrollado, que crea capas similares a una toalla enrollada. Se diferencia de la tarta milcreps (crepe cake) tradicional en que las creps se disponen en una fila, se rellenan y se enrollan juntas formando un tronco o rollo compacto. Para que sea más rápido de hacer y fácil, la versión con obleas de arroz es lo más top ahora y además sin gluten.
· TOWEL CREPE ROLLS ·
Ingredientes
Fresas
Nata montada
Azúcar o eritritol
Obleas de arroz
Cacao, fresas y menta (para decorar)
Elaboración
Moja las obleas de arroz en agua, no dejes que se ablanden demasiado.
Coloca encima de la mesa tres obleas superpuestas una encima de la otra por un lado.
Esparce por encima la nata montada y trozos de fresa.
Cierra las obleas enrollándolas de un lado y enrollándolas por un lado hacía el otro.
Espolvorea cacao en polvo por encima y decora con fresa y menta.
Deseo Deseo que al soplar todo vuelva a su estado normal. Deseo que al palmear mis manos sea porque acompañan una bonita melodía. Deseo vibrar por emoción y no por miedo. Deseo ser pequeña, pero con intención grande. Deseo ver a través y no dejar que la luz me ciegue. Deseo llegar tarde y entera antes que pronto y rota. Deseo correr sin ser perseguida. Deseo amar sin ser castigada. Deseo una mente clara, sin carpaccios de nada. Deseo un día de lluvia si limpia el ánimo. Deseo un día de sol si llena el alma. Deseo gritar si es de felicidad o quedarme muda, pero solo si hace falta.
Los higos son uno de los frutos más antiguos cultivados por la humanidad y su historia está entrelazada con el origen de la agricultura. Restos arqueológicos hallados en el valle del Jordán demuestran que el ser humano ya domesticaba la higuera hace más de once mil años, adelantándose incluso al cultivo del trigo y las legumbres. Esta fruta, originaria de Oriente Próximo, se expandió rápidamente por toda la cuenca del Mediterráneo gracias a los fenicios y a los navegantes de la Antigüedad.
En el Antiguo Egipto, los higos se convirtieron en un alimento básico y sagrado, utilizándose tanto en la dieta diaria como en ofrendas funerarias para los faraones. Posteriormente, en la Grecia clásica, el higo alcanzó un estatus de honor al ser considerado el manjar predilecto de los atletas olímpicos, quienes lo consumían como una fuente natural de energía rápida durante sus entrenamientos. El propio Platón era un devoto consumidor de esta fruta, lo que le valió el apodo de «filósofo filóhigo» debido a su creencia de que potenciaba la inteligencia.
La Antigua Roma heredó esta devoción culinaria y expandió el cultivo del higo por todo su imperio, integrándolo en recetas tanto dulces como saladas. Los romanos descubrieron que los higos secos eran el alimento perfecto para los soldados en campaña debido a su larga conservación y alto valor calórico. En esta época, el higo también poseía una fuerte carga simbólica de fertilidad y prosperidad, estando presente en los banquetes de las clases altas y en las celebraciones populares.
Durante la Edad Media, el cultivo del higo se consolidó en la península ibérica gracias a la influencia de la cultura andalusí. Los árabes perfeccionaron los sistemas de regadío y las técnicas de secado, convirtiendo al higo seco en un producto de exportación clave y en un pilar de la repostería medieval. Al ser un endulzante natural en una época donde el azúcar era un lujo prohibitivo, el higo se utilizaba para espesar salsas, endulzar guisos de carne y preparar panes energéticos que consumían tanto campesinos como viajeros.
Con la llegada de la Edad Moderna y los viajes de exploración, los misioneros españoles transportaron las primeras higueras al continente americano durante el siglo XVI. El clima de zonas como California y Perú resultó ideal para su desarrollo, dando lugar a variedades famosas como el higo «Misión». En la actualidad, el higo ha pasado de ser un recurso de supervivencia y un endulzante básico a ocupar un lugar de honor en la alta cocina global, donde se valora su versatilidad para contrastar con quesos maduros, carnes de caza y postres sofisticados.
Esta receta no es sofisticada ni de alta cocina; es una elaboración sencilla pero tan deliciosa que convertirá a todos sus ingredientes en auténticos protagonistas de tu mesa.
Carpaccio de higos
Ingredientes para 4:
8 higos o brevas
Queso de cabra, a trocitos
Jamón ibérico
Semillas de calabaza y girasol
Aceite de oliva virgen extra
Elaboración:
Pela los higos, ponlos entre dos hojas de film transparente y con un rodillo de cocina aplánalos hasta dejar una masa de higos fina.
Guarda en el congelador mínimo 1 hora.
Para prepararlo para servir deja atemperar unos 5 minutos sin papel film, encima del plato que quieras servirlo.
Esparce por encima unos trocitos de queso de cabra, un poco de jamón y unas semillas de calabaza y girasol.
Rocía con un poco de aceite de oliva virgen extra y sirve.
Mira cómo prepararlo paso a paso:
Preguntas frecuentes
¿Cuál es la diferencia entre higos y brevas?
Las brevas son el primer fruto de la higuera, más grandes y
que maduran en junio-julio. Los higos son el segundo fruto,
más pequeños y dulces, que maduran en agosto-septiembre.
Ambos funcionan igual de bien en esta receta.
¿Se puede hacer el carpaccio de higos sin congelar?
El paso del congelador es clave para conseguir la textura
característica del carpaccio. Sin él, los higos se aplastan
pero no mantienen la forma. Con una hora en el congelador
quedan perfectos y se pueden preparar con antelación.
¿Con qué más se puede acompañar el carpaccio de higos?
La miel de romero, los frutos secos tostados como nueces o
pistachos, el rúcula o el queso azul son combinaciones
excelentes. El jamón ibérico y el queso de cabra son los
clásicos que nunca fallan.
Relato, fotografías y vídeo @catypol - Circus day.
Eran tiempos modernos, me decía mi abuelo, y yo lo miraba con interrogantes. Eso le hacía sonreír.
Era un hombre alto —o eso pensaba yo—, pues cuando estaba al lado de mi abuela parecían la una y media, y eso me hacía sonreír a mí.
Cuando hacía un sol de justicia, como decía él, se sentaba bajo el parral, cigarro en boca, gorra campesina y la mirada perdida en el campo. Sus tierras estaban llenas de almendros: los cuidaba, los recogía y llevaba las almendras a la cooperativa para que las pelasen con aquellas grandes máquinas.
Cuando iba a recogerlas, siempre me llevaba con él. Me decía:
—Seguro que se quedan una buena parte de mis almendras.
Luego se encogía de hombros y me sonreía… o lo que yo pensaba que era una sonrisa, pues sus finos labios dibujaban una línea un poco más larga de lo habitual.
Nunca supe si era cierto lo que decía o si simplemente era su forma de quejarse por algo que no podía controlar. Gran parte de las almendras se vendían a la cooperativa, y una pequeñísima parte nos la llevábamos a casa, para el turrón o para el helado, según las ganas de trabajar de mi abuela. Porque de eso se encargaba ella; él decía que ya había hecho su parte.
Ahora sí que llegaron los tiempos modernos: en el campo del abuelo ya no hay almendros. Poco a poco fueron desapareciendo. Él tampoco está ya. No es nostalgia… o quizás sí, un poco.
Cada vez que como helado de almendra recuerdo su sonrisa —o lo que yo pensaba que era su sonrisa— y la imagen de verlo sentado bajo el parral, cigarro en boca y gorra campesina, atraviesa mi mente. Entonces sonrío.
El helado de almendra tiene su origen más antiguo en la China del año 2000 a. C., donde las clases nobles ya mezclaban nieve de las montañas con arroz, frutas y leche de almendra para crear un postre refrescante. Esta costumbre viajó a través de la Ruta de la Seda hacia el Imperio persa, donde refinaron la técnica combinando el hielo con jugos de frutas y frutos secos molidos. Los antiguos romanos, bajo el mandato del emperador Nerón, adoptaron métodos similares al triturar hielo alpino con miel y pastas de frutos secos locales.
Durante la Edad Media, el mundo árabe perfeccionó estas preparaciones introduciendo el azúcar de caña en lugar de la miel, dando vida al sharbât (el antepasado directo del sorbete). Los árabes introdujeron extensos cultivos de almendros en la cuenca del Mediterráneo, especialmente en Sicilia y el sur de España. En estas regiones, la leche de almendra se convirtió en un ingrediente fundamental para los postres helados, ya que permitía una textura cremosa ideal durante los periodos de ayuno religioso en los que no se podía consumir leche de origen animal.
El gran cambio hacia el helado moderno ocurrió en el siglo XVII en Europa, cuando el siciliano Francesco Procopio dei Coltelli inventó una máquina homogeneizadora que lograba mezclar de manera uniforme el azúcar, el hielo y los sabores culinarios. A partir de este momento, las recetas comenzaron a incorporar crema de leche y yemas de huevo. La combinación de esta nueva base láctea con la almendra tostada y molida se transformó rápidamente en un clásico de las cortes reales de Francia e Italia debido a su sutil equilibrio entre dulzor y textura.
Con la llegada de la refrigeración industrial en los siglos XIX y XX, el helado de almendra se democratizó a escala global. En regiones como la Comunidad Valenciana o las islas Baleares, se consolidó como uno de los sabores artesanales más tradicionales, vendiéndose inicialmente en carritos callejeros refrigerados con hielo y sal. Hoy en día, el helado de almendra mantiene su relevancia internacional tanto en su versión tradicional de crema de fruto seco como en las nuevas alternativas veganas elaboradas directamente con leche de almendra.
Recuerdo perfectamente las fiestas del pueblo en verano. San Bartolomé es el patrón y se celebra el 24 de agosto. Ese verano en concreto, siendo yo una niña pequeña, estaba sentada en la plaza del pueblo con mi madre y mi hermano menor. Habíamos ido a ver un concurso de helados hechos con la heladera tradicional, esa de manivela y hielo. No tanta gente tenía una, pero aun así participaron las familias suficientes como para que no se anulara el certamen. Me debió de impresionar muchísimo, porque es un recuerdo que conservo muy vivo: el helado que ganó fue uno de melón. Y sí, lo probé. Creo que nunca he vuelto a comer un helado de melón tan rico; de hecho, no he vuelto a probarlo porque jamás volví a verlo en ninguna parte.
Durante mis veranos infantiles, el postre de los domingos siempre era helado. Específicamente, helado de almendra que mi madre elaboraba a base de un preparado mallorquín de azúcar y almendra (o a veces de avellana). En invierno, el postre dominical cambiaba por el flan. Al llegar la adolescencia todo aquello se perdió; eran otros tiempos. Ahora, la nostalgia lo ha traído de nuevo. La nostalgia... o quizás el hecho de que los helados suelen ser para el verano, aunque se puedan disfrutar todo el año si a uno le apetece. Aquí te traigo mi versión para que salga cremoso y no un bloque duro.
Helado de almendra con leche fresca
Ingredientes
1 litro de leche entera y fresca
180 g de almendras peladas (o harina de almendras)
100 g de azúcar
100 g de miel o azúcar invertido
La piel de 1 limón (sin la parte blanca)
1 rama de canela
11 g de fécula de arroz
Paso 1: Infusionar y espesar
Pon en el vaso de la Thermomix el litro de leche entera, el azúcar y la miel, la piel de limón, la canela y la fécula.
Programa 8 minutos, 90°C, velocidad 2.
Retira la piel de limón. Vierte esta leche en cubiteras. Deja enfriar y métela al congelador hasta que esté congelada.
Paso 2: El día del helado
Pon las almendras en el vaso limpio y seco. Pica 25 segundos, velocidad progresiva 5-10 hasta que se hagan harina fina. O usa harina de almendra directamente.
Saca los cubitos de tu leche ya cocinada y congelada. Déjalos unos minutos sobre la encimera para que no estén como el granito.
Añade los cubitos al vaso junto con la harina de almendra. Programa 1 minuto y medio, velocidad 5-10, ayudándote con la espátula por el bocal si es necesario, hasta que veas que se forma una crema helada perfecta, sin un solo cristal de hielo.
Notas:
Si no tienes Thermomix hazlo con la túrmixo con un procesador de alimentos, pero que las almendras sean en harina y no enteras así será más fácil, si no usa harina de almendras directamente.
Preguntas:
¿Por qué leche entera fresca?
Porque es mucho mejor que la que se vende en tetrabrick para el helado. La leche fresca solo se pasteuriza (se calienta suavemente a unos 72º C). Al mantener sus proteínas intactas, estas tienen una capacidad mucho mayor para atrapar el aire y la grasa durante el batido en la Thermomix. El resultado es un helado notablemente más cremoso, con más cuerpo y que se derrite más lentamente. La grasa de la leche fresca emulsiona mejor con la grasa natural de la almendra que vas a triturar. Al unirse la grasa láctea de calidad con el almidón de arroz, la estructura del helado queda "blindada" contra los cristales de hielo. Usa el tetrabrik solo si te pilla de imprevisto y no tienes otra cosa a mano.
¿Dónde comprar la leche fresca?
En la sección frío (neveras) de lácteos de los supermercados.
¿Dónde puedes encontrar fécula de arroz?
En supermercados asiáticos o online. Quizás donde vives también puedes encontrarlo en grandes superficies. Yo suelo comprarlo en supermercados asiáticos así me aseguro encontrarlo.
Este es el helado para preparar (fotos abajo) que mi madre hacía cuando era pequeña, de la empresa Gelabert de Porreres (Mallorca).
Relato, receta y fotografías @catypol - Circus day.
A mi abuela le gustaba peinarme por la noche. Decía que mi negra cabellera la había heredado de su hija Olive, una mujer alta, exageradamente delgada y con un eterno novio marinero al que le gustaban mucho las espinacas. Aunque yo la recuerde con un casto moño —como el que lleva mi abuela— y con unos pies enormes (y eso que quede entre nosotros, pues nunca reconoceré haberlo dicho delante de ella).
Lo que me gustaba de que mi abuela estuviera en casa no era precisamente que me recordara a mi tía, sino más bien su granola. Mejor que las espinacas. Endulzada con algo que ella nunca revelaba, y a mí me daba igual, pues no iba para repostera ni cocinera. Con que me lo hiciera ella, me bastaba. Tendría que convencer a mi madre para que le dejara la receta, o un día esa maravilla desaparecería de mi vida.
Cuando la tía Olive vino una vez de visita, lo hizo sin su eterno novio. Yo todavía era pequeña y todo de ella me fascinaba. Su “Oh, dear!”, que solía decir tan frecuentemente, se me “pegó” y no paraba de repetirlo. Hasta la abuela me puso mala cara alguna vez:
—¡Qué cansino! —decía frunciendo el ceño.
Desde aquella visita que nos trastocó a todos un poco, a mamá no le hacía demasiada gracia la llegada de su cuñada. Pero si la abuela prometía que lo compensaría con su granola, la tía Olive era recibida con alfombra roja incluida.
La granola es un delicioso alimento que se ha vuelto muy popular en los últimos años. Se trata de una mezcla de ingredientes naturales, copos de avena u otros, frutos secos, semillas y miel, que se hornea para obtener una textura crujiente y un sabor delicioso.
El origen de la granola se remonta al siglo XIX, cuando el médico suizo Maximilian Bircher-Benner desarrolló una receta a base de avena cruda, frutas y nueces para alimentar a sus pacientes. Esta mezcla se convirtió en un alimento energético y nutritivo, y con el tiempo evolucionó hasta convertirse en la granola que conocemos hoy en día.
Se ha vuelto muy popular debido a sus numerosos beneficios para la salud. La avena es una excelente fuente de fibra y ayuda a mantener el sistema digestivo saludable, mientras que los frutos secos y las semillas proporcionan grasas saludables, proteínas y una gran variedad de nutrientes. Además, la miel utilizada en la granola le brinda un dulzor natural y también aporta beneficios antioxidantes.
Puede ser consumida sola como un snack saludable, pero también se utiliza como ingrediente en numerosas recetas. Se puede añadir a yogures, batidos, ensaladas de frutas o espolvorear sobre postres para darles un toque crujiente y nutritivo.
Y esta es mi versión, queda decir que si quieres puedes añadirle chocolate negro aunque yo lo añadiría después de la cocción para que no se derrita o también puedes añadir a la mezcla frutas deshidratadas si te gustan, si lo mezclas con chocolate puedes hacer barritas, personalizable según tus gustos.
· GRANOLA ·
Ingredientes
150 gramos de copos de avena o trigo sarraceno
75 gramos de semillas de calabaza
40 gramos de semillas de girasol
35 gramos de semillas de sésamo
40 gramos de almendras laminadas
40 gramos de avellanas troceadas
50 gramos de coco rallado
1 cucharada de sal y pimienta
1 cucharada de canela molida
1 cucharadita de cúrcuma
75 gramos de aceite de coco derretido
120 gramos de miel
1 cucharadita de vainilla líquida
Elaboración
Mezcla bien y extiende todos los ingredientes sobre una bandeja de horno.
Hornea a 170 ºC durante 30 minutos o hasta que esté dorado.
Deja enfriar y rompe en trozos.
Guardar en un recipiente hermético.
Relato, fotografías y vídeo @catypol - Circus day.
El Rey Hung estaba cansado. Tenía 18 hijos y solo un trono. Organizar una guerra civil le parecía un lío logístico, así que decidió resolverlo como cualquier monarca sensato: con un concurso de cocina.
—"El que me traiga el plato más delicioso y significativo antes del Año Nuevo, se queda con la corona", anunció el Rey.
Mientras sus hermanos mayores fletaban barcos hacia tierras exóticas para cazar unicornios o pescar tiburones con dentadura de oro, Lang Lieu estaba en su jardín, mirando una maceta de arroz. Era el hijo humilde.
"Genial", pensó Lang Lieu. "Mis hermanos vienen con sopa de nido de fénix y yo aquí, con este arroz".
Esa noche, mientras Lang Lieu se quedaba dormido sobre un saco de granos, un genio se le apareció en sueños: —"A ver, muchacho", dijo el espíritu. "En el mundo no hay nada más valioso que el arroz. Es el sustento de la gente. Deja de buscar trufas y usa lo que tienes frente a tu nariz".
El palacio olía a exceso. Los hermanos mayores presentaron platos que requerían la extinción de tres especies de peces y el uso de especias que costaban lo que un castillo.
Cuando llegó el turno de Lang Lieu, el silencio fue sepulcral.
Lang Lieu explicó su filosofía: la gratitud a la tierra, el respeto al cielo y la importancia de que el pueblo tenga algo rico que comer sin tener que vender un riñón. El Rey probó el BÁNH TRANG NU'Ó'NG.
El Rey se limpió la comisura de los labios con su túnica de seda y se puso de pie: — "Lang Lieu acaba de inventar el concepto de 'comida del pueblo'. ¡Tenemos nuevo Rey!"
¿Qué es bánh trang nướng?
A menudo llamada pizza vietnamita, bánh trang nướng es un refrigerio vietnamita que apareció hace unos 20 años. Bánh tráng es el nombre del papel de arroz y nướng significa asado, por lo que podríamos traducirlo como papel de arroz asado.
Es muy popular en Đà Lạt, una ciudad de Vietnam, donde se suele vender por la noche en la calle. Se pone papel de arroz en una parrilla, luego se le agregan cebolleta, se sazona, se rompe un huevo y se cubre con chorizo en rodajas. Luego, todo se rocía con salsa de chile y mayonesa antes de doblarlo, hay tantas versiones como vendedores.
A mi me parece un desayuno ideal, ¿por qué?, porque es salado (y dicen que es mejor que el desayuno sea salado a dulce, por eso de los picos de glucosa), puedes usar restos de ingredientes de otros platos, y es súper fácil de cocinar, empiezas el día con energía.
· BÁNH TRANG NU'Ó'NG ·
Ingredientes para 4
4 obleas de arroz
4 huevos (batidos)
Tiras de pollo asado o cerdo
4 cucharadas de maíz
Tiras de zanahoria
4 cucharadas de cebollino cortado
Salsa chili
Mayonesa
Aceite de oliva virgen extra
Elaboración
Pincela un poco de aceite en una sartén, pon una oblea de arroz dentro.
Echar el huevo batido y espárcelo con una cuchara dentro de la oblea.
Cuando empiece a cuajar añade los demás ingredientes
Por último echa un chorrito de salsa chili y otro de mayonesa.
Dobla la oblea y sirve.
NOTA:
Se puede hacer al gusto de cada uno, con cebolleta, pimiento, kimchi, arroz...