Joe y la princesa se sentaron en el borde de una fuente de mármol, con los pies colgando y el sonido del agua de fondo, intentando recuperar el aliento tras el último "atentado" con la Vespa.
Una pareja italiana, ella con un delantal lleno de harina y él con una gorra de cuadros y los brazos más velludos de todo el Lacio, estaban en mitad de lo que parecía el final de una tragedia.
—¡Ma che dici, Roberto! ¡No es un sacrilegio! —gritaba ella, agitando una cuchara de madera como si fuera el cetro de una reina guerrera.
Roberto no se quedaba atrás. Se echaba las manos a la cabeza, se golpeaba el pecho y luego abría los brazos al cielo, apelando directamente a la justicia divina.
—¡Por favor, Lucía! ¡La tradición es la tradición! ¡No me puedes pedir eso en mi propia casa!
Joe y Anna observaban fascinados. Ninguno de los dos hablaba suficiente italiano para seguir el hilo, pero la coreografía era hipnótica.
—¿De qué cree que hablan? —susurró la princesa, inclinándose hacia Joe con los ojos muy abiertos—. Él parece que le está pidiendo perdón por haber perdido toda su fortuna en el juego.
Joe negó con la cabeza, observando cómo Roberto ahora se ponía de rodillas sobre los adoquines mientras Lucía señalaba una ventana abierta en el segundo piso.
—No, no... es mucho más serio —respondió Joe con tono de experto—. Ella acaba de descubrir que él tiene otra familia en Nápoles. Mire cómo señala hacia el sur. Ese gesto de mano significa "vete con tus otros seis hijos y no vuelvas".
En ese momento, Lucía soltó un alarido que hizo que un gato saltara sobre una maceta y Roberto empezó a besar el aire, desesperado.
—¡Oh, pobre hombre! —exclamó Anna, conmovida—. Ella le está diciendo que su amor ha muerto y que se va a meter a un convento de clausura mañana mismo. ¡Mire cómo llora!
De repente, un vecino asomó la cabeza por la ventana de arriba y gritó: —¡Eh, basta! ¡Ponedle pescado o no le pongáis nada, pero dejadnos dormir la siesta!
Lucía y Roberto se detuvieron en seco. Se miraron. Lucía se encogió de hombros, le dio un beso sonoro a Roberto en la mejilla y dijo con total tranquilidad: —Venga, pues sin pescado.
Entraron en el portal del brazo, riendo y comentando el tiempo que hacía.
Joe y la princesa se quedaron en silencio absoluto. Joe se rascó la nuca y miró sus zapatos.
—Olvide lo de Nápoles —murmuró Joe—. Creo que estaban discutiendo sobre el menú de la cena.
La princesa soltó una carcajada limpia que resonó en toda la plaza. —Es maravilloso. En mi país, para decir que algo no tiene sal, hace falta un consejo de ministros y tres notas diplomáticas. Aquí... aquí es una ópera.


La princesa está triste, ¿qué tendrá la princesa?. Así que un día se escapó decidida a recorrer la ciudad sin sirvientes, y a su aire, igual que si estuviera de vacaciones, sin agendas, ni protocolo, ni horario marcado. Pero no contó con él, no contó que él la cautivaría con sus palabras, con aventuras, que de otra manera jamás habría vivido, y con su atractivo. Ninguno dijo la verdad hasta que llegado el momento eran los sentimientos los que sin decir nada hablaban, no tuvieron que decirse mucho para saber cuál era el lugar de ambos, una historia que no podía terminar de otra manera.
Vacaciones en Roma fue la primera película que hizo la actriz Audrey Hepburn en el cine, y con ella ganó un Oscar a la mejor actriz principal, y con ella se hizo famosa. Rodada en 1953, en la ciudad de Roma, con escenarios auténticos, nos enseña una ciudad llena de luz y bullicio tan característico de los países Mediterráneos.
Nuestra querida Mon del blog April's Kitch, celebra su tercer aniversario, y nos propone celebrarlo con ella con un particular concurso con el que he disfrutado de principio a fin. Primero eligiendo la película, que deben ser entre los años 50 y 65, y habiendo visto de pequeña en el ciclo de cine en blanco y negro peliculas de esos años me emocionó mucho. Elegí esta película por la protagonista, dijo en alguna ocasión que ésta era una película especial para ella, además fue el inicio de una bonita amistad con Gregory Peck, y se nota la complicidad de ello en el film. A mi me encanta subida en la famosa Vespa, con esa cara de alegría, también en esta película se corta el pelo y disfruta de las cosas simples de la vida.
Pero tengo que decir que en esta película comer comen poco, la verdad, ella come un helado en la plaza de España, o pide una copa de champán, en un bar, y él un café frío. Así que mi querida Mon, nos pedías creatividad para impresionar, y yo, siendo Roma (el municipio que no la capital) bañada por el mar Mediterráneo, decidí usar uno de los frutos de este mar para hacerlo, eligiendo un pescado delicioso y colorido para que la receta presentada sea no solo deliciosa al paladar si no que también fuera bella a los ojos de todos. Además, esta receta la acompaña la película (vídeo receta), que en este caso, como yo he tenido que grabarlo ha sido Tomás el que ha seguido mis directrices para realizar la receta.
Título: Pastel de pescado
Director y editor: @catypol
Música: Michael Chapman
Reparto: Tomás
Duración: 7:15 M
Sinopsis: Se trata de una receta sencilla, con ingredientes de buen precio para todos, que si el pescado es fresco mejor pero si no es así y es congelado también va bien. Y que es tan fácil y delicioso que puede hacerlo hasta los que no se atreven a cocinar. El final siempre es degustarlo en compañía y con amor.
· PASTEL DE PESCADO ·
Ingredientes
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16 Lomos de salmonete para este molde de 21,5x11cm
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230 gramos de merluza
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230 gramos de gambón
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Aceite de oliva
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150 gramos de cebolla, cortada en bruonise
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2 ajos, picados
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3 huevos grandes
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1 cucharada harina
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1 tacita caldo de pescado
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Manteca de cerdo
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Sal y pimienta
Mise en place:
- Limpia el pescado, en caso de que sea necesario o pídele al pescadero que lo haga por ti.
- Corta a trozos la merluza y el gambón.
- Reserva 3 gambones para decorar.
- Pica la cebolla y los ajos.
- Bate los huevos.
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Enmanteca el molde, con manteca de cerdo (la consistencia hará que se peguen con más facilidad los lomos al molde, cosa que con el aceite no pasará).
- Ve colocando/pegando los lomos de los salmonetes (sin espinas), a la pared del molde enmantecado, quedando la parte rosada (piel) hacía la pared del molde.
- Cuando los tengas todos colocados, en la base del molde coloca 3 gambones (si el molde fuera más grande se pondrá más cantidad, tanto de salmonetes como de gambones).
- Deja el molde preparado en el frigorífico mientras haces el relleno.
El relleno:
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Pon aceite de oliva en la sartén, a fuego bajo, cuando esté caliente sofríe la cebolla y los ajos.
- Cuando transparenten, añade la harina, remueve hasta que la harina se cocine y para que no se queme. Cuando la harina está tostada añade el caldo, y remueve hasta que espese.
- Saca de la sartén y ponla en un plato para que enfríe.
- Precalienta el horno a 180 ºC.
- Prepara una fuente para baño María, y calienta agua.
- Una vez fría añade el pescado cortado a trozos y el gambón.
- Remueve y salpimienta.
- Añade los huevos batidos y mezcla todo el preparado.
- Saca el molde del frigorífico.
- Vierte dentro la mezcla de pescado y huevos.
- Tapa con un poco de papel de aluminio.
- En la fuente (para el baño María) vierte el agua hirviendo, con cuidado.
- Coloca el molde dentro del agua.
- Hornea durante 1 hora, o hasta que el relleno esté cuajado.
Final.
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Sirve caliente, a temperatura ambiente o fría, eso ya depende del gusto de cada uno.
- A mi me gusta a temperatura ambiente, que no esté fría del frigorífico.
- Acompaña con verdura, o con ensalada, o con mayonesa, salsa rosa...
Nota: Esta es una receta mallorquina, solo que antiguamente se hacía con pescado que ahora no es tan asequible como lo era antes, y por supuesto hecha con producto totalmente Mediterráneo: cap roig (cabracho), langosta y salmonetes.

¡Ah! y con Champán o cava, para brindar por este maravilloso aniversario de April's Kitch.
¡Feliz cumple blog, qué cumplas muchos más!.
Con esta receta participo en el concurso cocina de cine
Fotografías y vídeo @catypol - Circus day.