Y de pronto, ante mí, apareció una cara sonriente: pelirrojo con pecas y muy seguro de sí mismo. «¿Estás anotando tu número de teléfono para dármelo?», me preguntó. «No», dije yo, «estoy anotando las groserías que te diré si sigues con esa actitud insolente». No pude menos que sonreír. «¡Oh! Das de lleno en mi corazón», y se encogió, poniendo sus manos sobre su pecho. Y eso me hizo soltar una carcajada.
Se ofreció a llevarme de tour por la ciudad, como si yo fuera una turista, y me dejé llevar. Seguimos dando vueltas y llegamos a una librería. Pegué mi nariz al cristal de la ventana mientras veía que él entraba y hablaba con la dependenta.
Después nos detuvimos en un pequeño restaurante para tomar un cóctel marinero, y no pude dejar de sonreír durante todo el almuerzo. Allí fue cuando sacó un paquete, que me cabía en la mano, envuelto en un precioso papel, y dentro estaba la libreta más bonita que había visto en mi vida. «¿Es para que te anote mi número de teléfono?», pregunté yo. «No», dijo él esta vez, «es para que anotes las groserías que no me has dicho».
El origen y la evolución del cóctel de pescado y marisco en Europa están íntimamente ligados a la alta cocina de mediados del siglo XX y a la posterior democratización de la gastronomía festiva. Aunque la idea de servir mariscos fríos con salsas tiene raíces en los antiguos banquetes franceses, la fórmula europea moderna nació como una adaptación del estilo estadounidense que triunfaba en los años veinte y treinta del siglo pasado. Los chefs del viejo continente tomaron el concepto anglosajón y lo refinaron para adaptarlo a los paladares locales, sustituyendo las salsas americanas más picantes por una emulsión más suave y sofisticada que combinaba mayonesa con kétchup, rematada con licores tradicionales europeos como el brandy, el coñac o el whisky escocés.
A partir de la década de 1960, el plato se convirtió en un símbolo de estatus y modernidad culinaria en el Reino Unido gracias al impulso de la chef británica Fanny Cradock, quien popularizó el «prawn cocktail» como el entrante imprescindible de cualquier cena elegante. Esta moda se extendió rápidamente por los restaurantes y hoteles de toda Europa, llegando a España e Italia durante el auge turístico de los años setenta. En los hogares españoles, la preparación se consolidó bajo el nombre de cóctel de gambas, transformándose en el plato estrella de los banquetes de boda y, especialmente, de las cenas de Nochebuena y Fin de Año debido a su vistosidad y a la posibilidad de prepararlo con antelación.
Con el paso de las décadas, la receta original europea experimentó ligeras variaciones regionales según la disponibilidad del producto local. Mientras que en las costas del norte de Europa se priorizaban los camarones árticos de tamaño pequeño y el cangrejo, en los países mediterráneos se optó por piezas más grandes como los langostinos y las gambas, introduciendo a veces dados de pescado blanco firme cocido al vapor. A pesar de que durante los años noventa el plato sufrió cierto declive al ser considerado un cliché de la cocina «viejuna», hoy en día ha experimentado un resurgimiento nostálgico en los bistrós europeos, donde los chefs contemporáneos lo reivindican respetando su esencia original pero elevando la calidad del marisco fresco.
Receta actualizada en 2026.
Cóctel de pescado y marisco con salsa rosa
- 1/2 lechuga
- 450 g de merluza
- 300 g de mejillones
- 300 g de almejas
- 500 g de gambas o langostinos
- 1 1/2 l agua
- 1 rodaja de limón
- 1 cebolla pequeña
- 1 tomate
- 1 puerro
- 2 ramas de perejil
- 1 diente de ajo
- Unos granos de pimienta
- Sal
- 1 copita de vino blanco seco
- 300 g de mayonesa
- 6 cdas. de ketchup
- 1 cda. de vinagre
- 1 cda. de brandy o whisky
- 1 cda. de zumo de limón
- 1 cdta. de mostaza
- Sal
- Para el court-buillon: Pon una olla al fuego con los ingredientes troceados, menos la rodaja de limón, que se pone entera.
- Lleva a ebullición y déjalo hervir unos 10 o 15 minutos.
- Filtra el caldo y déjalo en otra olla al fuego. Cuando hierva, pon dentro el pescado limpio y cocínalo durante 3 minutos.
- Añádele en el último minuto las gambas o langostinos, sin pelar, dejando que hiervan durante 1 minuto. Retira del fuego y tápalo.
- Limpia los mejillones y las almejas.
- Cuécelos en una olla, tapados, con un chorrito de vino y una hoja de laurel. Una vez abiertos, apártalos del fuego. Si alguno no se hubiera abierto, se tira.
- Escurre los mejillones y las almejas, desecha el caldo de la cocción y deja que los moluscos se enfríen por completo.
- Lava y seca la lechuga. Córtala en tiras finas, tipo juliana, y resérvala.
- Escurre el pescado y el marisco, y límpialo de piel y espinas. Trocea el pescado, pela las gambas o langostinos, y saca los mejillones y las almejas de las conchas. Reserva todo.
- Mezcla la mayonesa con los demás ingredientes. Prueba de sal y rectifica si hiciera falta.
- Monta el cóctel en copas. Una parte de lechuga. Encima colócale el pescado y el marisco. Finalmente napa con la salsa.
- Sirve frío.
Preguntas frecuentes
¿Se puede preparar el cóctel de marisco con antelación?
Sí, es una de sus grandes ventajas para las celebraciones. Puedes cocinar el pescado y el marisco con hasta 24 horas de antelación y guardarlos tapados en la nevera. Monta las copas justo antes de servir para que la lechuga no se ablande.
¿Qué diferencia hay entre cóctel de gambas y cóctel de marisco?
El cóctel de gambas solo lleva gambas o langostinos. El cóctel de pescado y marisco es más completo: incluye merluza u otro pescado blanco, mejillones, almejas y gambas. La salsa rosa es la misma en ambos casos.
¿Qué es el court-bouillon o caldo corto?
Es un caldo aromático rápido hecho con verduras, hierbas y vino blanco en el que se cuece el pescado y el marisco. Da mucho más sabor que el agua sola y es el secreto de los restaurantes para conseguir un marisco jugoso y aromático.








































