Señoras y Señores,

Bienvenidos a Circus Day

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Hola,

Soy Caty y dirijo este circo

Foodie, diseñadora gráfica, cuentacuentos y aficionada a la fotografía es un resumen de lo que encontrarás aquí, un circo lleno de recetas, historias y espectáculo. Señoras y señores, mesdames et messieurs, ladies and gentlemen, bienvenidos a Circus day, espero que te guste el show.

The Show

En el blog

Entre el cielo y el infierno

Aquí me tienes, sentada delante de un micro, intentando "arreglar" la vida amorosa de los oyentes… mientras la mía va cuesta abajo desde ayer.
¡Ayer! (suspiro) Un día en el que me levanté poderosa, ágil, guapa… vamos, feliz, para resumir. Llena de power of love.
Tenía mi brillante anillo en el dedo anular de la mano izquierda, la organización de la boda lista para ponerla en marcha y un novio de película. Así empezó mi día… antes de que se estropeara.

Cuando esa mujer entró por la puerta de la radio, pensé que era la organizadora de eventos. Hubiera jurado que ella era la mujer que iba a encargarse de mi boda. Y bueno, tampoco nadie me dijo lo contrario.
Así que la agarré por el brazo, casi volando la llevé a mi despacho y la llené de información sobre lo que sí quería y lo que no, sin que ella dijera ni mu en ningún momento.
Lo que sí noté fue que, en algún punto de mi parloteo, su boca se torció.

Desde luego, hablar de la futura suegra sin conocerla —aunque en mi cabeza ya me había hecho a MI IDEA— no ayudó mucho a que todo fuera bien. ¿Qué suegra que se precie no "puede" conocer a su nuera hasta el último momento, eh?

Ahora solo me recuerdo vagamente, de pie junto a la mesa, con ella sentada en la silla. Yo mirándola con seguridad y, por qué no decirlo, con cierto desprecio… y ella, torciéndosele la sonrisa.
Cuando mi prometido entró en la sala y soltó:
—Ah, veo que ya conoces a mi madre…
…me quise morir. (Imagina a un japonés practicándose el harakiri: pues así me vi yo.)

¡En fin! —y nunca mejor dicho—, después de que el niño de mamá se enfadara tanto, no quiso volver a verme. Se llevó mi anillo, y yo me pasé lo que quedaba del día bajando al infierno desde mi nube.

Y aquí me tienes, otra vez, sentada delante de un micro, intentando "arreglar" la vida amorosa de los oyentes…





Chocolates Valor me invitó a participar en el #chocolatechallenge2 que no gané pero mi propuesta es una tentación que no necesita mucha explicación, el algodón de azúcar es la nube de "el cielo" y las fresas de la tarta, las llamas del "infierno", y si lo pruebas ¿cuál de tus instintos "despertará" primero? 😉

· PASTEL DE CHOCOLATE 
ENTRE EL CIELO Y EL INFIERNO ·


La genovesa de cacao.
  • 3 huevos tamaño 
  • Una pizca de sal
  • 105 gramos de azúcar
  • 30 gramos de mantequilla
  • 80 gramos de harina 
  • 25 gramos de cacao puro sin azúcar



La crema diplomática de chocolate.
  • 2 hojas de gelatina 
  • 250 mililitros de leche
  • 1 vaina de vainilla
  • 2 yemas de huevo
  • 50 gramos de azúcar
  • 25 gramos de harina de trigo
  • 70 gramos de chocolate a trocitos pequeños
  • 200 gramos de nata para montar


La gelatina de fresas.
  • 200 gramos de fresas
  • 75 gramos de azúcar
  • 6 gramos de gelatina neutra (1 sobre)


Las avellanas caramelizadas.
  • 340 gramos de azúcar
  • 90 mililitros de agua
  • 1 cucharada de jarabe de maíz blanco
  • 15 avellanas tostadas sin piel
  • 15 palillos de madera
  • Celo
  • Hojas de periódico
  • Tijera


Otros ingredientes.
  • 10 fresas
  • Licor de Cointreau o almíbar de calar
  • Azúcar para hacer algodón de azúcar


Utensilios.
  • Molde 16 centímetros de diámetro
  • Film transparente
  • Manga pastelera desechable
  • Máquina para hacer algodón de azúcar

Plancha bizcocho Genovesa de cacao
  1. Funde la mantequilla y reserva. 
  2. Precalienta el horno a 180 ºC.
  3. Separa las claras de las yemas y reserva las yemas. 
  4. Pon las claras en la batidora y añadie una pizca de sal. 
  5. Comienza a batir hasta que empiecen a estar espumosas, en este momento añade el azúcar poco a poco y continua batiendo hasta que queden montadas a punto de nieve. 
  6. Añade las yemas y mezcla con suavidad para evitar que las claras pierdan aire. 
  7. Vierte poco a poco la mantequilla en el recipiente donde tienes la preparación y mezcla con mucha suavidad. 
  8. Tamiza la harina y el cacao sobre la preparación y mezcla con movimientos envolventes de abajo arriba hasta integrarlo por completo.
  9. Forra una bandeja de horno con papel de horno y vierte la preparación. 
  10. Extiende con una espátula y hornea durante 10 minutos. 
  11. Deja enfriar. 
  12. Reserva.

Crema diplomática de chocolate.
  1. Moja la gelatina en un recipiente con agua helada durante unos minutos hasta que se ablanden. 
  2. Escurre la gelatina para eliminar el exceso de agua. 
  3. Raspa la vaina de vainilla para extraer las semillas del interior y pon la leche en un cazo junto con las semillas. 
  4. Lleva a ebullición. 
  5. Pon en el cuenco de la batidora las yemas y el azúcar, bate hasta blanquear. 
  6. Tamiza la harina y añádela al cuenco. 
  7. Mezcla hasta que quede suave. 
  8. Vierte poco a poco la mitad de la leche en el cuenco y mezcla hasta que no queden grumos. 
  9. Pasa la mezcla por un colador y vuelve al cazo con la leche restante. 
  10. Lleva al fuego y remueve hasta que empiece a hervir, baja el fuego y cocina hasta que espese. 
  11. Añade los trozos de chocolate hasta que se fundan y seguidamente la gelatina. 
  12. Vierte en un cuenco y deja enfriar. 
  13. Remueve ocasionalmente. 
  14. Una vez frío, monta la nata y añádela a la mezcla. 
  15. Pon en la manga pastelera cerrada y guarda en el frigorífico hasta su utilización.

Gelatina de fresas.
  1. Hidrata la gelatina en un poco de agua fría.
  2. Tritura las fresas y el azúcar con la batidora. 
  3. Cuela para quitarle las semillas e impurezas y calienta el puré obtenido en un cazo. 
  4. Añade la gelatina al puré de frutas caliente. 
  5. Remueve hasta que la gelatina esté totalmente disuelta y retírala del fuego. 
  6. Deja enfriar.

Montaje de la tarta.
  1. Corta un disco de genovesa de 16 cm. 
  2. Forra los bordes y la tapadera de nuestro molde con film transparente. 
  3. Pon dentro y abajo el disco de genovesa de chocolate. 
  4. Pon en un cuenco un poco de licor de Cointreau o almíbar de calar y pincela la base de la genovesa. 
  5. Escudilla con la manga pastelera el lado del molde con la crema diplomática. 
  6. Corta las fresas reservadas por la mitad y colócalas, rodeando el molde, con la mitad plana en el borde del molde. 
  7. Rellena con el resto de crema y fresas el centro del molde hasta que queden tapadas completamente y la parte superior del molde totalmente plana. 
  8. Reserva en el frigorífico.
  9. Cuando la gelatina esté fría vierte sobre la crema diplomática. 
  10. Al haberse enfriado endurece un poco y no traspasa. 
  11. Mira que la gelatina quede plana y bien repartida sobre el molde. 
  12. Enfría. 
  13. Una vez solidificada tapa con film transparente y reserva en el frigorífico.

Avellanas caramelizadas.
  1. Introduce suavemente un palillo de madera en cada avellana girando suavemente con la punta. 
  2. Pon las hojas de periódico en el suelo, justo debajo de la encimera en donde colocarás las avellanas. 
  3. Corta trocitos de celo y sitúalo para cogerlo fácilmente. 
  4. En un cazo al fuego disuelve el azúcar, el jarabe y el agua, removiendo constantemente hasta que el azúcar se disuelva. 
  5. Baja el fuego y deja que el caramelo se vuelva de color ámbar oscuro. 
  6. Quita del fuego y pon sobre una fuente con hielo para que baje la temperatura y se espese un poco. 
  7. Enseguida que bañes en el caramelo una avellana y el goteo se desliza hacia abajo, corta y coloca con el celo en el filo de la encimera asegurándote que cae sobre las hojas de periódico. 
  8. Continua con todas las avellanas. 
  9. Si se endurece pronto, calienta un poco para terminar de bañar todas las avellanas. 
  10. Déjalas enfriar.  
  11. Una vez frías, corta un poco con un tijera, si hiciera falta, las hebras del caramelo. 
  12. Y con cuidado saca el palillo de madera. 

Algodón de azúcar.
  1. Pon una cucharada de azúcar en la máquina de algodón de azúcar y enciéndela. 
  2. Cuando la máquina esté caliente empieza a sacar las hebras de algodón que recogerás con un palo.

Montaje final.
  1. Saca la tarta del molde con cuidado. 
  2. Deposita las avellanas caramelizadas con las puntas hacía arriba en el centro de la tarta. 
  3. Y sobre las puntas el algodón de azúcar. 

Nota: Si no tienes máquina de algodón de azúcar, comprar el algodón hecho. 



Relato, fotos, vídeo y receta @catypol - Circus day.

Mejillones el Bulli

El Museo de Historia y Curiosidades no tenía presupuesto para cámaras de seguridad. A las doce en punto, el silencio se rompió con un bostezo metálico y el crujido de huesos milenarios. Todo iba bien hasta que Augusto, el emperador romano, decidió que no podía pasar una noche más sin probar la tecnología moderna. Se acercó a la máquina expendedora de la entrada, arrastrando sus pies de piedra con un ruido de lija.

—¡Por los dioses! —exclamó Augusto, señalando un paquete de colores—. ¿Qué clase de manjar es este que tiene tanto color?

El T-Rex, que pasaba por allí moviendo la cola y casi derribando jarrones de la dinastía Ming intentó ayudar.

—¡RAWWR!

—¡Ni se les ocurra! —chilló el Faraón Tut, saliendo de su sarcófago —. Si rompen el cristal, mañana el conservador nos pone a todos a la venta.

El Hombre de Neandertal, que era el único con pulgares funcionales y una mente curiosa, se acercó a la máquina. Miró la ranura de las monedas, miró su taparrabos de piel de bisonte y, con un suspiro, sacó una moneda que había encontrado en la sección de numismática y filatelia.

La introdujo en la ranura. La máquina emitió un pitido de pánico, una luz roja parpadeó y, de repente, expulsó una caja de colores de golpe.

—¿Mejillones? —preguntó Augusto con cara de asombro.

A las seis de la mañana, cuando el guarda de seguridad abrió la puerta, encontró al T-Rex en su pedestal, a la momia en su caja y a Augusto en su nicho. Lo único extraño era que el emperador romano tenía una mancha en la túnica de mármol y a los pies del dinosaurio había cáscaras de mejillones vacías.



[RETO COOKING THE CHEF]
"La gente piensa que soy extravagante, pero soy una persona normal", dice. "Estoy casado y sin hijos. Mi esposa es maravillosa, maravillosa. No separo mi trabajo de mi vida. Todo es uno. Pero hay aspectos de mi vida personal que no son públicos. Nunca he tomado una foto en mi casa para una publicación, voy al cine, al teatro, leo el periódico: soy normal siempre decimos que la gente que trabajó en el Bulli eran personas comunes que hicieron cosas extraordinarias". Ferrán Adrià para Epicorius.

Había una vez, el lenguaje gastronómico era francés. Si un chef quería subir los precios en su menú, todo lo que tenía que hacer era añadir un toque de "jus", un toque de "vin", tal vez un poco "petit". palabras en francés que forjaron una conexión entre lo que el chef estaba sirviendo y el hogar de "gastronomía": usted podría estar comiendo pescado y patatas fritas en un pub de Croydon, lo llaman "poisson-frites" y de repente estás en una brasserie de París , mirando profundamente en los ojos de un aspirante a actriz de teatro mientras se recita con ternura Rimbaud.

A continuación, Ferran Adrià llegó, y la jerga gastronómica dio un giro tecnocrático. Palabras como "deconstruir" y "esferificación" aparecieron en los menús. Adrià se llama a sí mismo un chef de "vanguardia", un "constructivista culinario" y un "modernista". Los alimentos dejaron de sonar poéticos y adquirieron una teoría más académica: en 10 años se pasó de Rimbaud a Roland Barthes, de ménage à trois a "pastinaca tres maneras". Alex Dymoke en City A.M. sobre Ferrán Adrià

Creo que has adivinado que estamos a día 5 y con esta receta participo en el reto Cooking The Chef . Este mes está dedicado a Ferrán Adrià, y yo no tengo mucho más que decir, para mi es un genio, un creativo gastronómico.

Por cierto; mi receta de pollo con cebolla (receta familiar) está incluida en el libreto que acompaña el libro de Ferrán Adrià: La comida de la familia. #menú4. Fue elegida entre muchas y forma parte de las únicas 15 recetas que componen este libreto 😍


Tapas fría - 1994 - Receta 239 

· MEJILLONES CON ESPUMA DE CILANTRO ·

Para 4

Para abrir los mejillones
4 mejillones (de roca) de 30 g/u.

Para los mejillones gelatinados
4 mejillones de roca (elaboración anterior) 
50 g de agua de mejillón (elaboración anterior)
1/4 de hoja de gelatina de 2 g (previamente rehidratada en agua fría)

Para el agua de cilantro 
150 g de cilantro fresco 
100 g de agua

Para la espuma de cilantro 
100 g de agua de cilantro (elaboración anterior)
1⁄4 de hoja de gelatina de 2 g (previamente rehidratada en agua fría)
1 sifón ISI de 1⁄2 l 
1 carga de N2O
sal

Para la juliana de naranja 
1 naranja

Otros 
sal gorda 


Mejillones.
  1. Sumerge en agua hirviendo los mejillones durante 10 segundos.
  2. Con la ayuda de una puntilla corta los pedúnculos que unen los mejillones con las valvas. 
  3. Saca los moluscos y huélelos uno a uno.
  4. Guárdalos en su propia agua pasada por una estameña.
  5. Guarda las valvas.

Mejillones gelatinados.
  1. Coloca los mejillones en una rejilla con una separación entre ellos de 1 cm. 
  2. Guarda en la nevera.
  3. Calienta 1/4 parte del agua del mejillón y disuelve la gelatina. 
  4. Retira del fuego y mezcla con el resto del agua de mejillón.
  5. Guarda la mitad del agua de mejillón en la nevera y ve removiéndola de vez en cuando hasta que adquiera densidad espesa.
  6. Napa cada mejillón con la gelatina comprobando la densidad, puesto que si está muy líquida no se adhiere al molusco y si está demasiado cuajada no lo cubrirá uniformemente.
  7. Guarda el mejillón en la nevera para que la gelatina se solidifique.
  8. Repite los puntos 4 y 5 dos veces más.

Agua de cilantro.
  1. Separa las hojas de los tallos. 
  2. Necesitas 100 gramos de hojas de cilantro.
  3. Escalda las hojas en agua hirviendo, durante 5 segundos.
  4. Refresca en agua y hielo y escurre.
  5. Tritura con 100 gramos de agua. 
  6. Cuela y pasa por una estameña.

Espuma de cilantro.
  1. Calienta 1/4 parte del agua de cilantro y disuelve la gelatina.
  2. Retira del fuego y mezcla con el resto del agua. 
  3. Pom punto de sal.
  4. Cuela y llena el sifón con la ayuda de un embudo.
  5. Carga el sifón y deja reposar 2 horas en la nevera.

Juliana de naranja.
  1. Pela la naranja y procura dejar el mínimo de parte blanca del interior de la piel.
  2. Haz una juliana de piel de naranja de 0,1 cm de grosor y de 3 cm de longitud.

Acabado y presentación.
Extiende en cuatro platos una capa de sal gorda. 
Deja las 8 valvas de los mejillones limpias de pedúnculos y disponlas encima de los platos con sal gorda.
Pon un mejillón, con la cara gelatinada hacia arriba, en una de las dos valvas de cada plato.
Llena la otra valva de cada plato con espuma de cilantro.
Acaba con tres tiras de juliana de naranja encima de la espuma de cilantro.



Relato y fotografías @catypol - Circus day.

Dumplings

Hace mucho, cuando Guangzhou era una aldea castigada por la sequía, los campos estaban agrietados y las ollas vacías.

El cielo, compadecido, envió a cinco inmortales montados en cinco cabras de distintos colores. Descendieron envueltos en nubes suaves, con espigas de arroz entre las manos. Al tocar la tierra, las espigas se multiplicaron en arrozales dorados que crecieron como si hubieran estado esperando una señal.

La gente celebró, rió y cocinó sin descanso. Entre el vapor de las nuevas cosechas, alguien preparó el primer gran banquete. Había arroz fragante, verduras salteadas… y, discretamente en una bandeja de bambú, jiaozis, como símbolo de prosperidad.

Los inmortales sonrieron, satisfechos. Antes de partir, las cinco cabras se transformaron en piedra para proteger la ciudad para siempre. Hoy pueden verse en el Yuexiu Park, firmes y orgullosas.

Desde entonces, Guangzhou es conocida como la Ciudad de las Cinco Cabras: un lugar donde el arroz nunca falta… 




Los dumplings o jiaozis son una tradición de Cantón, una región ubicada al sur de China, pero se acabó extendiendo por todo el continente asiático. Se clasifican de acuerdo a la masa, su forma y su manera de cocinado. Se cree que nacieron como una forma de aprovechamiento de sobras de carnes y vegetales. En muchas culturas asiáticas, se asocian con la riqueza y la buena suerte, especialmente durante las celebraciones del Año Nuevo Chino.

La verdad es que no recuerdo la primera vez que comí comida China, ni dónde ni con quién, pero me encanta, o al menos la que se come aquí, nunca he estado en China (me gustaría), supongo que como en todo han adaptado su cocina a los gustos occidentales. En este caso me he atrevido con unos dumplings  pero hechos con obleas de arroz, sin gluten y con mucho sabor. Aunque los tradicionales me gustan mucho también.


· DUMPLINGS ·

Ingredientes
300 gramos de carne picada mezclada de cerdo y ternera
1 zanahoria
1 cebolla pequeña
1 ajo
1 trocito de jengibre
2 hojas de col
2 cucharadas de salsa de soja (sin gluten) + para servir
1 cucharada de aceite de sésamo
Unas hojas de cilantro picadito
Obleas de arroz
Alga nori (opcional)
Aceite de oliva virgen extra

Elaboración
  1. Pela y pica la zanahoria, la cebolla, el ajo, el jengibre y la col. 
  2. Pon en una sartén una cucharada de aceite. 
  3. Cuando esté caliente sofríe la cebolla, que se rehogue. 
  4. Añade la carne picada y remueve para que se deshaga un poquito. 
  5. Añade el resto de verduras. 
  6. Cocina hasta que la carne esté lista. 
  7. Añade la soja, remueve bien. 
  8. Apaga el fogón. 
  9. Con el fuego apagado, añade el aceite de sésamo y el cilantro. 
  10. Remueve bien y deja reposar un poco.
  11. Mientras, mojas las obleas de arroz en agua, de una en una, y corta a trozos el alga nori. 
  12. Cuando la oblea esté blandita, haz dos montoncitos con el relleno sobre un trocito de alga nori y cierra. 
  13. Corta en 2 y cierra.
  14. Pon una sartén al fuego con una cucharada de aceite.
  15. Tuesta un poco los dumplings por ambos lados. 
  16. Para darles la vuelta y que no se peguen usa dos lenguas, se ve que con la silicona no se pega la oblea. 
  17. Sirve con salsa de soja o con la salsa que más te guste.





Relato, receta y fotografías @catypol - Circus day.

Espinagada

Para Jaime Mas (hijo)

Valldemossa, 14 de agosto de 1911, calle Chopin nº 4. En esa calle nace Jaime Mas Estrades, en una familia humilde, con huerto familiar, en tiempos de escasez y necesidad. Tuvo que espabilarse pronto y, como muchos niños, dejó la escuela a edad temprana. Cinco hijos eran muchas bocas que alimentar y se necesitaban manos en el huerto para sacar adelante la cosecha. Almendros, avellanos, olivos y alguna encina; plantaban trigo, verduras y legumbres, y criaban cerdos y gallinas.

Tenim llom de porc negre —chillaba uno en el mercado.
Verdura, verdura per fer espinagada —cantaba otro.

Era la jerga del bullicioso mercado de la capital. Allí llevaban lo que cosechaba la familia y compraban lo imprescindible, además de un poco de tabaco que luego liaba en cigarrillos finos para que le durara unos días más.

El molinero les molía el trigo y, con la harina, podían hacer pan para comer un poco cada día, pues hasta la próxima cosecha no había más. Con la aceituna desechada hacían aceite y, con las buenas, conservas en salmuera. La matanza del cerdo ayudaba en la alimentación familiar, pero aun así había noches en las que la necesidad apretaba. Cazar y las fiestas del pueblo eran la única diversión que tenían.

Lejana queda la aventura que vivieron él y Sebastián, su amigo entrañable: aquella en la que, sin permiso, se fueron con los pescadores a faenar. Su huerto daba al Mediterráneo y los pescadores pasaban por allí camino de la playa, donde tenían sus botes. A veces había trueque, sobre todo cuando querían comer pescado, y les guardaban en el galpón del huerto sus artes de pesca.

Esa aventura no la olvidaron jamás. Fue la experiencia de sus vidas, decía Jaime a los 75 años, aunque significara el enfado de sus padres y trabajo extra en el huerto. La pesca fue tan buena, muchísima, que los botes regresaron llenos de pescado.

Montevideo, 14 de febrero de 1928. Con 16 años llega Jaime Mas Estrades a Uruguay, con una maleta de cartón, recién bajado de un barco que lo llevó de Mallorca a Barcelona y, de allí, a su nuevo país. En tercera clase, por supuesto; ya se sabe: agua tibia y comida escasa. Pero tuvo suerte: una pareja catalana de primera clase, que se dirigía a Argentina, lo ayudó y lo alimentó durante el trayecto. Siempre lamentó la pérdida de su dirección; estén donde estén, gracias.

Los tres varones de la familia partieron hacia allí para ayudar a los que se quedaron en Valldemossa, que bajo la protección de don Vicente Colom, amigo de la familia: un hombre bajito, calvo, de hablar pausado y lleno de bondad, que regentaba una panadería que se convirtió en el primer refugio para los que llegaban desde Valldemossa a Montevideo.

Jaime creció y formó su familia en Montevideo. Es de mayor cuando se recuerda el pasado y se añoran aquellas experiencias y personas que quedaron atrás en el momento en que “cruzó el charco”. Allí probó a elaborar sobrasada; orgulloso estaba él y su familia del resultado. Aún hoy la siguen elaborando, ya no solo por la raíz de una tierra lejana, sino por el recuerdo y el amor a una familia, a un padre, a unos abuelos, a una historia que creció lejos de aquí.

Noventa y cinco años después de su nacimiento, su vida en la tierra terminó. Quizá volvió a cruzar el mar; quizá quiso vivir su última aventura pescando en la playita junto al huerto; quizá aquel día los pescadores regresaron con los botes llenos y celebró la hazaña con ellos.





No sé si llamarlo de Valldemossa a Montevideo. Mi historia con Jaime data de hace poco tiempo. Un día recibí un precioso correo electrónico en el que Jaime me decía lo mucho que le gustan mis historias; las recetas también, pero especialmente las historias que escribo con tanto cariño, medio reales, medio inventadas. Se ve que le gustan más. Sinceramente, mi corazón se ensanchó de agradecimiento, porque nacen desde mi memoria hasta mi alma y ya forman parte de Circus Day casi tanto como las recetas.

Quiero recalcar aquí que muchas otras personas también me hablan de lo mucho que les gustan mis historias, y no quiero dejarlas atrás, pues son igualmente seguidoras de ellas. Gracias a todos.

Ya digo que unir la gastronomía de Mallorca y Uruguay no es fácil, pero como país que recibió a tantos españoles en su momento, imagino que algo de parecido tendremos, ¿no crees? Agradecida por la carta que recibí de ti, Jaime, contándome la historia familiar de tu padre, decidí que la receta de unión entre nosotros sería la espinagada, con cerdo, por supuesto, que para la matanza es importante, y con verduras; no las que plantabais en vuestro huerto familiar, Sa Sini, pero podría ser. Además, en Mallorca ahora es tiempo de comerla.

Vosotros tenéis vuestra empanada, aunque diferentes, ambas quizá deriven de la misma raíz. Espero que te guste, pues la historia de este post ya la sabes: es la de tu padre y también la he escrito desde el corazón.


· ESPINAGADA DE LLOM AMB COL ·

La masa
250 mililitros de agua
25 gramos de levadura fresca
125 mililitros de aceite de oliva
1 cucharada de manteca (opcional)
La harina que necesite

El relleno.
500 gramos de carne de cerdo
1/2 col pequeña rizada (Borretxona mallorquina)
2 puerros
3 ajos
2 cebolletas
Pasas

Condimento.
1 cucharada de manteca colorada disuelta
Pimentón
Pimiento rojo picante
Sal
Aceite de oliva

Para la masa.
  1. Disuelve la levadura con el agua y mezcla con los demás ingredientes hasta formar una masa de la misma consistencia que el pan. 
  2. Déjala tapada reposando durante 1 hora. 
  3. Mientras prepara el relleno. 

Mise en place.
  1. Corta el lomo en dados pequeños. 
  2. Limpia y corta la verdura en brunoise. 
  3. Ponla en un bol y condiméntala. 
  4. Precalienta el horno a 175 ºC

Formar las espinagadas.
  1. Pon papel de hornear sobre la mesa y separa en dos la masa (o en tres o no separar, depende del tamaño que quiera cada uno). 
  2. Aplana la masa en forma de círculo. 
  3. Forma un rectángulo con el relleno en el centro del círculo y cierra la empanada o bien con repulgue o bien juntando la masa como si fuera un sobre.  
  4. Cuece al horno durante 1 hora. 


Relato y fotografías @catypol - Circus day.
(Carta de Jaime Mas de su padre)

Tarta Tatin

En el Hotel Tatin, el aire olía a la desesperación de Stéphanie Tatin, la hermana encargada de los fogones. Mientras su hermana Caroline recibía a marqueses y magnates del ferrocarril con una sonrisa perfecta, 

Aquella tarde de domingo, el comedor estaba a rebosar de gente esperando una suculenta cena como cada tarde.

—¡Stéphanie, los señores de París tienen prisa! —gritó Caroline desde la puerta.

Presa del pánico, Stéphanie se dio cuenta de un detalle fatal: se había olvidado de poner la masa en el fondo del molde. 

—¡Por todos los santos! —exclamó Stéphanie—. Ya no hay tiempo de empezar de nuevo.

En un acto de desesperación culinaria, agarró la masa y la lanzó encima del relleno. "Que se cocine al revés", pensó, "si preguntan, diré que es la última moda en Versalles".

Cuando sacó el sartén del horno, le dio la vuelta al invento con un movimiento digno de un acróbata de circo. El resultado era un desastre glorioso. Al llevarlo al comedor, un influyente senador de Orleáns clavó su tenedor en la tarta. El silencio fue absoluto.

El Senador: Se limpió el bigote y exclamó: —¡Sacrebleu! Stéphanie, esta tarta "del revés" es rara, ¡pero sabe a gloria!




[RETO COOKING THE CHEF]
La inspiración culinaria de Ottolenghi proviene de sus fuertes raíces mediterráneas y de su amor incondicional por los ingredientes. Aunque él no sea vegetariano, su enfoque para su cocina es completamente original e innovador, y se basa en sabores intensos y en combinaciones asombrosas y refrescantes. 

Chef de profesión, israelí de nacimiento y obsesionado con mejorar el mundo desde su cocina, Yotam Ottolenghi está llamado a cambiar la forma de comer de la clase media. A sus 44 años, la influencia que ejerce en los hábitos alimenticios de los británicos es enorme, aunque lo normal es que ni siquiera nos suene su nombre. Pero quizá por poco tiempo, ya que desde su viaje por diferentes islas mediterráneas la cultura culinaria de Mallorca lo engatusó y está dispuesto a convertirse en su mejor embajador.

“No conocía mucho las islas mediterráneas, pero tenía bastantes expectativas. Antes de llegar a Mallorca tenía el prejuicio de que todo sería demasiado turístico y de que me costaría encontrar la auténtica cocina local. Sin embargo, me sorprendí gratamente de la cocina local, que es realmente especial”, asegura el chef en una entrevista concedida al diario británico The Times. El confidencial.


Teniendo la oportunidad de hablar sobre Yotam Ottolenghi no iba a desperdiciar la ocasión de nombrar su opinión de cuando estuvo en Mallorca, y en honor a ello, he usado patató mallorquín, nuestras patatas baby, que usamos sobretodo en las comidas navideñas para acompañar diversas carnes o pescados.  Como bien habéis leído, hoy toca la receta del chef que nos propone Cooking The Chef y con esta receta participo en el reto, estoy muy feliz, es un cocinero que me gusta mucho. 
Esta ocasión he cocinado una tarta de su libro El Gourmet Vegetariano, ¡delicioso!


· TARTA TATIN ·

Para 4

Ingredientes 
  • Molde para pastel de 22 cm. diámetro
  • 200 gramos de tomates cherry
  • 2 cucharadas de aceite de oliva
  • 500 gramos de patatas baby con la piel (Patató mallorquí)
  • 1 cebolla grande cortada en rodajas finas
  • 40 gramos de azúcar
  • 10 gramos de mantequilla
  • 3 ramitas de orégano
  • 150 gramos de queso de cabra curado en lonchas
  • 1 lámina de masa de hojaldre
  • Sal y pimienta negra

Elaboración
  1. Precalienta el horno a 130 ºC 
  2. Corta los tomates por la mitad y colócalos sobre papel de horno con la parte de la piel hacia abajo. 
  3. Rocíalos con aceite de oliva y salpimienta. 
  4. Hornea durante 45 minutos.
  5. Cocina las patatas en agua hirviendo con sal durante 25 minutos. 
  6. Escurre y deja enfriar. 
  7. Corta la parte superior e inferior de cada patata y, a continuación, córtalas en rodajas de 2 centímetros de grueso.
  8. Pocha la cebolla con el aceite y un poco de sal durante 10 minutos, o hasta que empiece a estar dorada.
  9. Cuando tengas todas las verduras preparadas, unta un molde para pastel de 22 centímetros de diámetro con un poco de aceite y fórralo con papel de horno. 
  10. En un cazo pequeño, calienta a fuego vivo el azúcar y la mantequilla, sin dejar de remover con una cuchara de madera, hasta obtener un caramelo oscuro. 
  11. Con cuidado, vierte el caramelo en el molde e inclínalo para que se reparta por la base. 
  12. Esparce las hojas de orégano sobre el caramelo.
  13. Coloca en la base del mode las rodajas de patata muy juntas, con el lado cortado hacia abajo. 
  14. Entre los huecos que queden entre las patatas, reparte la cebolla y los tomates y salpimienta generosamente. 
  15. Dispone las lonchas de queso sobre las patatas hasta cubrirlas. 
  16. Corta un círculo de la masa que sea 3 centímetros más grande que el molde. 
  17. Dispone la masa sobre el relleno y mete el borde dentro del molde cubriendo completamente las patatas. 
  18. De este modo, puedes conservar la tarta en la nevera hasta 24 horas.
  19. Precalienta el horno a 200 ºC
  20. Hornea la tarta durante 25 minutos y entonces baja la temperatura a 180 ºC
  21. Hornea 15 minutos más o hasta que la masa esté cocinada. 
  22. Retira del horno y deja enfriar sólo 2 minutos. 
  23. Coloca un plato invertido sobre el molde y, con cuidado, dale la vuelta. 
  24. Retira el molde y sirve la tarta caliente o templada.


Fotografías @catypol - Circus day.

Canelones de gambas

En una cala escondida de la costa, donde la brisa marina olía a sal y a vino joven, se encontraba el pequeño pueblo de Sant Camil. Allí vivía Rosita, una señorona divertida, de voz ronca por los años y las carcajadas, que había decidido en su jubilación hacer lo que siempre quiso: abrir la primera bodega submarina del pueblo.

Si los vinos envejecen mejor bajo el mar… ¡pues yo también! —decía, hundiendo botellas y preocupaciones entre las rocas sumergidas.

Pero no todos compartían su entusiasmo. Un grupo de jubilados que se hacían llamar "La Cofradía del Bingo", empezaron a quejarse de que el vino submarino “molestaba a los peces” y que Rosita “quería hundir el pueblo como un Titanic de segunda”.

Rosita, lejos de amilanarse, organizó una comida al aire libre para calmar los ánimos. Preparó canelones de gambas y colocó la mesa bajo el árbol de la vida, un viejo olivo retorcido que, según la leyenda, crecía justo en el centro energético del pueblo.

Los jubilados llegaron con ceños fruncidos. Pero tras el primer bocado y una copa de tinto submarino, las quejas se diluyeron.

Este vino está raro… pero me gusta —admitió Manolo, el más cascarrabias.

Es como si el mar te diera un abrazo —dijo otra, con los ojos brillantes.

Rosita sonrió, orgullosa. Cuando el sol empezó a caer y la brisa se volvió más fresca, alguien sacó un acordeón. Bailaron, rieron y despejaron dudas.





· CANELONES DE GAMBAS ·

Ingredientes 
12 láminas de pasta para canelones
4 huevos 
1/2 piña
20 gambas cocidas 

Salsa rosa
150 gramos de mayonesa
3 cucharadas de ketchup
1/2 cucharada de vinagre
1/2 cucharada de brandy 
1/2 cucharada de zumo de limón
1/2 cucharada de mostaza
Sal

Mise en place.
  1. Hierve las láminas de pasta. 
  2. Deja enfriar. 
  3. Cuece los huevos durante 10 minutos y enfríalos con agua y hielo.
  4. Pélalos y abre dos huevos, reserva sus yemas. 
  5. Trocea la piña, los huevos y las gambas cocidas. 
  6. Reserva.

La salsa. 
  1. Mezcla la mayonesa con los demás ingredientes y prueba de sal.

Montaje.
  1. Mezcla la salsa con la piña, el cangrejo y los huevos. 
  2. Prueba de sal. 
  3. Extiende las láminas de pasta y rellénalas. 
  4. Forma los canelones. 
  5. Pica las yemas de huevo apartadas. 
  6. Pincela los canelones con salsa rosa y sobre ella espolvorea con yema de huevo. 


Relato, receta y fotografías @catypol - Circus day

Felices Fiestas

Cinco años contando historias, unas mías, mi vida, otras mías inventadas pero relacionadas de algún modo conmigo y algunas historias que inventaron otros. Un año le escribí a Papá Noel para que me trajera un Control + Z, no debía ser mi año de suerte pues ahí sigo, sin poder volver para atrás cuando lo necesite y esperando escuchar las campanillas encima de mi tejado. Hasta le puse luz, por si se había perdido, pero no, tampoco funcionó. Así que le escribí otra carta quizás más realista.

Pensé que igual el fantasma de la navidad futura me ayudarían a iluminarme mejor. Pero me dijo que me lo cocinara yo solita, como hizo un tal "Pane de toni", y ahí ando, volviendo al pasado a ver si se me arregla el presente,  aunque todos me dicen que con chocolate se arregla todo, y quizás sea así, quizás entre tanto batiburrillo de recetas encuentras la tuya,  si bien no la receta la historia que la acompaña te hace un poquito feliz, entonces ni Papá Noel, ni fantasmas ni ocho cuartos, entonces tú me darás el mejor regalo de Navidad.

Por mi parte desearte una feliz Navidad, disfruta con los tuyos, recibe salud y amor, lo demás vendrá solo. Vendré a saludarte para año nuevo, a desearte otro año mejor, mientras sé feliz... Ho Ho Ho.


Fotografía @catypol - Circus day.

Tambó d'ametlla

Mamá le dije al señor Gustavo que viniera a comer, su hija está de viaje y no quiero que coma solo._ me comentó mi hija justo cuando iba a repasar la vajilla para asegurarme que estuviera perfecta. Y yo le dije a la señora Adelaida que también viniera, ¡uy! lo siento mami, no te lo comenté, se me olvidó, ayer la vi sentada en el parque y parece tan triste desde que su marido se fue._ fue el siguiente comentario que recibí de mi hijo pequeño, el salvavidas del vecindario. Bueno, al menos esta vez conozco a los comensales, hubo un año que me trajeron a un vagabundo y el pobre estaba más avergonzado que nosotros.

Bien, estas fiestas pondremos dos platos más, por ahora, veremos a medida que pasa el día qué sucede, conociendo a mi familia pueda que hasta Papá Noel venga a comer después de haber pasado su noche "loca" por el Mundo, y alguno de mis hijos lo hay convencido para que se apunte al evento. ¡Huuummm! se me olvidaba, debo incluir a Lolo, el amigo invisible de Marta, o vamos a tener una comida llena de berridos y reproches, ¡uff!, vale, tres platos más.

Cariño_ me dice mi marido mientras me besa. Le he dicho a mi jefe que se venga a comer, ya sabes que los divorcios son duros y él tiene a su familia lejos, no te importa ¿verdad?_sigue hablando mientras me ayuda a poner la mesa. Y ¡bueno! se me olvidaba que el "grandullón" también tiene un gran corazón, así que no me quejo. De acuerdo, pero tendréis que ayudar todos, invitados incluidos_ dije yo intentando poner voz seria, aunque por dentro me siento feliz de formar parte de una familia como la nuestra.  



Recuerdo mi niñez, el día de Navidad es el cumpleaños de mi madre y todos nos reuníamos en casa, somos una familia muy grande por lo que la mesa era laaargaaa, los chillidos presentes y el olor a comida también. En esa comida no faltaba el tambó d'ametlla, es nuestro guirlache, casero, fácil y sí, muy calórico, jeje, pero bueno, es Navidad, no?. 

Ten cuidado a quemarte, pero es un turrón de almendra fácil y muy dulce con el que si no te atreves a elaborar otros con éste puedes empezar y en poco tiempo ya lo tienes en la mesa, recuerda en dejarlo enfriar.

· TAMBÓ D'AMETLLA ·

Ingredientes
  • 200 gramos de almendras peladas y tostadas
  • 200 gramos de azúcar
  • 1 limón
Elaboración
  1. Pon una sartén al fuego, vierte las almendras y seguidamente el azúcar, deja que el azúcar se funda y remueve para que no se queme. 
  2. Mientras pon un poco de aceite o bien en un mármol o sobre una bandeja de metal. 
  3. Cuando toda la mezcla está bien fundida pasarla, con cuidado a no quemarte, sobre la bandeja y con el limón partido aplana el turrón. 
  4. Deja enfriar. 
  5. Una vez frío trocea con las manos.





Relato, receta y fotografías @catypol - Circus day.

Crystal Snowball

Cuando llegaban las vacaciones de Navidad me gustaba visitar la tienda de antigüedades del señor Erwin, respiraba historia y polvo de años mejores pero a mi realmente me gustaba. Solía ir a ayudar a mi abuela mientras mis padres trabajaban y ella fue la que me llevó a descubrir este rincón de la calle Viena, y fue el mejor descubrimiento de mi corta vida.

Cada vez que cruzaba la puerta sonaba una campanilla pequeña, __tilín, y el señor Erwin miraba hacía mi y sonreía, nos gustamos desde la primera vez que nos vimos, era un señor rechoncho, calvo y con gafas minúsculas que le colgaban de su pequeña nariz, sus ojos guardaban secretos y eso hacía que yo tuviera curiosidad por todo.

Las antigüedades que allí se vendían eran verdaderas reliquias y todas tenían una historia relacionada con el señor Erwin, un espejito que perteneció a Hedy Lamarr, una batuta de Mozart, o unos binoculares de Friedrich Voigtländer, pero lo que me atraía con intensidad eran las bolas de nieve que reposaban en una vitrina justo en el centro de la tienda.

En ellas podía reconocer la Torre Eiffel, la Torre de Londres o la Estatua de la libertad, en otras había figuras y casas navideñas, Papá Noel o una bailarina a punto de girar sobre sí misma. Pero la que más me gustaba era la de un pequeño muñeco de nieve con la nariz de zanahoria, una bufanda a rayas y un gorro negro.

El señor Erwin me contaba que esa era especial. Había pertenecido a un rey del desierto que murió sin ver la nieve y que creía que mientras estuviera dentro de la bola nunca nevaría en su país, y guardaba la bola como el mayor tesoro, la volteaba todos los días y le hacía sonreír. A mi eso también me hacía sonreír, yo también vivía en un lugar sin nieve, seguramente, como pensaba el rey, debía estar toda en la bola.


Nota: Erwin Perzy, mientras experimentaba para crear una lámpara para un hospital, accidentalmente descubrió el efecto de la nieve en el agua dentro de una esfera de cristal. Inicialmente, su intención era mejorar la iluminación, pero el efecto de la nieve que caía en el agua dentro de la esfera lo fascinó. Su hijo, Erwin Perzy II, continuó con la tradición familiar y popularizó la bola de nieve como regalo navideño con motivos como Santa Claus, árboles de Navidad y muñecos de nieve.


    En diciembre de 2103 hice un taller de estas cupcakes en Snack Market, no sé por qué no las había publicado con anterioridad, y aunque lo bueno se hace esperar nunca pensé esperar tanto, jajajaja, en fin! ahora ya tenéis la receta que usé para hacer estas cupcakes, espero os guste. La gelatina se come, sí, pero no sabe a nada. Intenta al hinchar los globos que queden lo más redonditos posible o tendrás esferas alargadas en vez de redondas. ¡Espero te guste!

    · CUPCAKES BOLAS DE NIEVE ·

    Ingredientes para 6
    Bolas de "cristal"
    • 6 globos para agua
    • Brochetas de madera
    • Una base de corcho para poder pinchar las brochetas
    • 100 mililitros de agua
    • 50 gramos de gelatina neutra en polvo
    Cupcakes de vainilla
    • 100 gramos de mantequilla, a temperatura ambiente
    • 80 gramos de azúcar
    • 1 pizca de sal
    • Las semillas de 1/2 vaina de vainilla
    • 2 huevos M
    • 100 gramos de harina con levadura
    Decoración
    • Crema de chocolate y avellanas
    • Coco rallado para la nieve
    • Cápsulas de cupcakes doradas o rojas
    • Cupcake wrappers dorado o rojo
    • Muñequitos de nieve de chocolate o Papá Noel de chocolate
    Elaboración 
    1. 24 horas antes preparar las bolas de "cristal": Hincha los globos (con aire), al ser de agua no nos permitirá hinchar mucho pues explotan, no hace falta que sean bolas muy grandes, lo suficiente para poder llevar dentro una figurita. Intenta que queden redonditos para que se asemejen mejor a una bola de cristal.  Ata los globos a las brochetas de madera. Hidrata durante 5 minutos la gelatina con el agua, remueve y lleva 20 segundos al micro, remove y cuela la gelatina dentro de un cuenco. Moja los globos bien de gelatina y deja secar pinchados en el corcho durante 24 horas o hasta que estén bien secos. Para quitarle el globo a la bola de gelatina, sólo hay que pincharla y tirar poco a poco de ella. Tranquilos, si se rompe el globo, dejar reposar unas horas y saldrán solos. Recorta un poco la base de las bolas para hacer la boca un poco más grande y así poder poner bien encima las cupcakes.
    2. Cupcakes: Pon la mantequilla, el azúcar, la sal y las semillas de vainilla en el cuenco de la batidora. Bate hasta que la preparación esté pálida y esponjosa. Bate ligeramente los huevos en otro cuenco y agrégalos lentamente a la mezcla anterior, sin dejar de batir. Tamiza la harina y añade poco a poco a la mezcla. Utilizando una manga pastelera o cuchara rellena los moldes de los cupcakes a dos tercios de su capacidad. Hornea 15 minutos a 180 ºC o hasta que al insertar un palillo salga limpio. 
    3. Decoración: Si las cupcakes han hecho copete, cortárselo para que queden planas. Unta por encima de la cupcake la crema de chocolate, y sobre la crema esparcir coco rallado como si fuera nieve, y tiene que estar bien nevado. Pon la cupcake dentro de una cápsula de cupcake roja o dorada, y esta a la vez dentro del wrapper. Pon el muñequito de chocolate sobre la nieve, haciendo un poco de presión para que no se caiga, y termina con la bola de gelatina. 





     

    Con esta receta participo en el Reto de "Christmas Time" de la comunidad Cocineros del Mundo en G+ Reto ChristmasTime CdM 2016 



    Relato, receta y fotografías @catypol - Circus day.

    Moqueca

    Paco y Pepe son gemelos. Idénticos para desconcierto de sus vecinos. 

    —¡Buenos días, Paco! —le soltó la señora Engracia al encontrárselo en el rellano con una bolsa de pan. —Buenos días tendrá usted, Engracia —respondió él con una sonrisa pícara—, pero yo soy Pepe. Paco es el que acaba de bajar a por el periódico. —¡Ay, perdona hijo! Es que no doy una con vosotros.

    —¡Pepe! ¡Paco! —gritó el del cuarto, un hombre que siempre intentaba pillarlos—. ¡Ya sé quién es quién! Paco tiene la verruga en la izquierda y Pepe en la derecha.

    Los dos gemelos se miraron, fingiendo una sorpresa dramática. —¿Qué verruga? —preguntaron al unísono. —Esa de ahí... ¡espera! —el vecino se acercó—. Pero si ahora no la tiene ninguno de los dos.

    Pero con las esposas no se juega, y ellas sabían perfectamente quien era quien, aunque a veces lo intentaran ellas se avisaban por WhatsApp.

    Paco va hacia tu casa con mi jersey azul. Va a intentar pedirte dinero prestado haciéndose pasar por Pepe para que no se lo eches en cara."

    "Recibido. Le voy a decir que 'Pepe' ya me lo dio ayer. Que se raye un poco."

    Al final del día, Paco y Pepe se sentaban en el banco del parque, derrotados. —Pepe, creo que nos estamos haciendo viejos. Ya no colamos ni una. —Es el amor, Paco. El amor es un radar que detecta gemelos a kilómetros.




    [RETO COOKING THE CHEF]
    Apenas llevaban tres años en Brasil y su restaurante ya estaba considerado como uno de los mejores extranjeros del país. Los llamados "gemelos de oro" de la cocina española inauguraron Eñe en 2007 en la cosmopolita Sao Paulo, haciendo lo propio en 2009 en Río de Janeiro, y formando una marca que ha abanderado el desembarco nacional en Brasil.

    Son gemelos idénticos pero si quieres saber cómo diferenciar a los hermanos Torres, háblales. El que se extienda más en las respuestas, el que más hable, será Javier. El que sea más conciso y vaya directo al grano será Sergio. Y es que si bien estos dos cocineros que han conseguido la simpatía del público a través de su espontaneidad en la tele

    Los gemelos Torres descubrieron la pasión por la gastronomía a través de su abuela Catalina, quien desde un pequeño piso en el barcelonés barrio de Gracia cocinaba para las familias burguesas de la ciudad. Ella les enseñó los mercados y el amor por la cocina. Con 14 años entraron en una escuela de hostelería, después trabajaron con sus ídolos en los mejores restaurantes de Europa.

    Esta vez el reto Cooking The Chef nos ha llevado a cocinar recetas de los hermanos gemelos Torres, dos simpatiquísimos cocineros españoles que cocinan en su restaurante Dos cielos entre el cielo y la tierra. Quizás te preguntes por qué de todas sus recetas he elegido la moqueca, plato de Brasil y con un ingrediente difícil de encontrar aquí. Pues bien, viendo las recetas que nos enseñan en su programa Torres en la cocina, el 5 de diciembre del año pasado ellos nos cocinaron junto a la mujer de Sergio, Mariana una moqueca de camarón. 

    Mi dificultad o no tanta, es que este plato usa aceite de dendé que es aceite de palma, ingrediente muy típico en Brasil pero aquí de difícil acceso. Después de "investigar" vi que podía sustituirse por un aceite suave, por eso yo he usado aceite de oliva suave pues como leí en la red, lo importante es el sabor de la leche de coco. A mi me gustó mucho el resultado, con un suave sabor a coco y pimiento, no le puse el toque de picante que ellos dan al final pero si te gusta puedes usarlo.


    · MOQUECA ·

    Ingredientes para 4 personas
    • 1 kilo gamba blanca
    • 2 pimientos rojos
    • 2 pimientos verdes
    • 1 cebolla tierna
    • 4 dientes de ajo
    • Sal y pimienta
    • 100 ml. leche de coco
    • Cilantro
    • Aceite de oliva suave
    Arroz basmati, para acompañar

    El arroz.
    1. 2 tazas de arroz basmati: Limpia el arroz con agua hasta que transparente. 
    2. Pon en una cacerola las 2 tazas de arroz por 4 tazas de agua y cocina hasta que el agua queda absorbida por el arroz. 
    3. No hace falta remover. 

    Moqueca. 
    1. Limpia la gamba, desvena. 
    2. Corta en brunoise los pimientos y la cebolla. 
    3. Pica el ajo. 
    4. Calienta en una cacerola el aceite de oliva, rehoga los pimientos, la cebolla y el ajo. 
    5. Añade las gambas y remueve. 
    6. Salpimienta. 
    7. Añadela leche de coco y deja cocinar unos 5 minutos. 
    8. Mientras pica un poco de cilantro.
    9. Sirve la moqueca espolvoreando cilantro por encima y acompáñala con arroz basmati hervido.




    Fotografías @catypol - Circus day.

    Hamburguesa "Emilia"

    Giovanni, un romano que llevaba tres años en Manhattan y sostenía con ambas manos una hamburguesa que chorreaba salsa. A su lado, Mike, un neoyorquino que medía dos metros y llevaba una gorra de los Yankees incrustada en el cráneo, lo miraba mientras sostenía su porción de pizza de un dólar, doblada perfectamente en forma de "U".
    —¡Pero qué haces, Gio! —exclamó Mike, señalando la hamburguesa —. Eres italiano. Tienes el ADN hecho de pomodoro. ¡Estás a diez metros de la mejor pizza de la ciudad y te estás comiendo "burguer".
    —¿A esto lo llamas pizza? —dijo Gio con una sonrisa llena de salsa verde.
    —La pizza en Nueva York es lo mejor —se defendió Mike.
    —Estás perdido, Gio. Te has vuelto un yanki de manual. 
    —Puede ser —dijo Giovanni con la boca medio llena



    [RETO COOKING THE CHEF]
    Él es un genio, pero en casa cocino yo._ dice Lara Gilmore esposa de Massimo Bottura. El apoyo de ella ha sido decisivo, pues es la única persona capaz de descifrar los conceptos abstractos que luego su marido transforma en ideas comestibles. Pero lo que sin duda significa una aportación trascendente de ella a la cocina de Massimo, es su inquietud cultural, pues lo obliga a salir y visitar exposiciones de arte, lo que le ha permitido ampliar sus horizontes mentales y proponer platos cada vez más bellos y sazonados con una estética del sabor muy pleno.

    Nacida en Brooklyn, Estados Unidos, ella creció rodeada de arte y lo que comenzó como una afición heredada con los años se convirtió en una pasión. Para costear su pasión decidió tomar un segundo empleo: Caffe di Nonna, un restaurante italiano en Nueva York que recién abría sus puertas, buscaba personal. Al saber italiano y estar familiarizada con la cultura de aquel país, obtuvo fácilmente un empleo como camarera, ahí conoció al chef del lugar, Massimo Bottura.

    Para saber cuán grande es un artista debemos primero saber de su mujer, y creo que ella es ese 50% que hace que él sea 100% mejor.


    Este mes Cooking the chef tiene el honor de presentarnos al chef italiano Massimo Bottura, del que para muchos es un genio y para otros un loco, o quizás todo unido haga su descripción más simple, sea como sea, él estudia y trabaja cada plato que presenta a sus clientes, nada es de la casualidad. Y con esta receta participo en el reto. 

    A mi me ha costado mucho decidirme por alguno de sus platos, son obras de arte, por lo que cuando encontré esta receta tan mezcla de Italia y Norteamérica, como su familia, por ella me decidí. Vas a pensar, bah! una hamburguesa más, y te equivocarás, la mezcla de ingredientes está muy bien pensada, y si alguna vez te decides a probarla verás que tengo razón. Bottura la llama Emilia por ser su región de nacimiento (Emilia-Romaña), y usa los ingredientes propios de allí, el parmesano y el vinagre balsámico de Modena.

    · HAMBURGUESA "EMILIA" ·
     
    Ingredientes (para 4 hamburguesas)
    • 250 gramos de Parmigiano-Reggiano rallado
    • 800 gramos de de carne picada de ternera
    • Sal y pimienta negra, recién molida
    • 4 cucharadas de mayonesa
    • ¾ cucharada de vinagre balsámico
    • 2 cucharadas de agua
    • 1 rebanada de pan blanco crujiente, del día anterior
    • 6 cucharadas de aceite de oliva
    • 1 puñado de hojas de perejil
    • 1 cucharada de alcaparras, enjuagadas y secadas
    • 3 filetes de anchoa
    • ½ cucharadita de vinagre de vino blanco
    • ¼ diente de ajo
    • 4 panes de hamburguesa
    Hamburguesas.
    1. En un cuenco grande, mezcla el queso con la carne. 
    2. Sazona con sal y pimienta. 
    3. Divide la mezcla en 4 porciones iguales y forma las hamburguesas. 
    Para la mayonesa/balsámico.
    1. En un cuenco pequeño, mezcla la mayonesa y el balsámico. 
    Para la salsa verde. 
    1. Vierte el agua sobre el pan y deja que se absorba por completo. 
    2. En una licuadora o procesador de alimentos, pon el pan remojado pero sin agua, 5 cucharadas de aceite, perejil, alcaparras, anchoas, vinagre de vino blanco, ajo y sal.

    Terminar.
    1. Calienta el aceite restante en una sartén grande a fuego medio-alto. 
    2. Una vez caliente, añade las hamburguesas a la sartén y cocina hasta que esté bien sellado, 2-3 minutos por cada lado. 
    3. Para servir, extiende la base de cada pan con la mayonesa/balsámico.
    4. Cubre con la hamburguesa. 
    5. Vierte la salsa sobre la hamburguesa.
    6. Cubre con la otra mitad del pan.



    Fotografías @catypol - Circus day.

    Monster Eyes Cookies

    Esta noche los humanos celebran Halloween, como si entendieran que vestirse como nosotros y pasearse de casa en casa los hiciera iguales… ¡puaf! Al menos, a cambio, hoy tendremos vía libre para visitar su mundo. ¡Argggg! Saldremos del armario sin que nos vean y también recorreremos otras casas, ¡jajajaja! No podemos comer golosinas, pero el susto que damos no lo superan ni ellos. Jijijijiji.

    —Buggy, ¿estás preparado para asustar a los humanos esta noche? —pregunta Mike—. Cada año nos superamos, y este tiene que ser terrorífico —siguió diciendo.

    —No creo que este año puedas superarme, Mike —contestó Randy, sonriendo—. Las chicas ganamos cada año —se burló.

    Entonces Mike se puso rojo, rojo, rojo… y más rojo, y de su cabeza comenzaron a salir globos del mismo color.

    —Vaya, vaya, Mike… ¿te gusta Randy? —sonreía Buggy con picardía.

    —¿Y tú crees que, con esa cara y ese cuerpo lleno de ojos que tienes, ves tres en un burro? —contestó Mike, visiblemente enfadado.




    Yo había superado los cumpleaños infantiles, las fiestas en casa llena de niños, la pubertad, una parte de la adolescencia y de pronto llegó él, mi segundo hijo. Con mi hijo mayor compartimos paso a paso tradiciones más mallorquinas como "els bunyols de les verges", pero no Halloween, esa fiesta vino con mi hijo pequeño, y también para que negarlo, con el blog. Así empezó un día y así seguimos desde hace unos años, unas veces vamos a buscar golosinas a casa de los vecinos, otras elaboramos galletas monstruosas de chocolate y con muchos ojos para que queden terroríficas. 

    · MONSTER EYES COOKIES ·

    Ingredientes galletas de chocolate doble
    • 115 gramos de mantequilla sin sal a temperatura ambiente
    • 50 gramos de azúcar
    • 150 gramos de azúcar moreno o panela
    • 1 huevo grande
    • 1/2 cucharadita de extracto vainilla
    • 160 gramos de harina
    • 40 gramos de cacao en polvo sin azúcar
    • 1 cucharadita de levadura en polvo
    • 1/4 de cucharadita de sal
    • 225 gramos de chocolate picado o gotas de chocolate
    • Ojos de caramelo para decorar las galletas 
    Elaboración
    1. Precalienta el horno a 180 ºC
    2. Pon papel de horno, o Silpat, encima de la bandeja para hornear. 
    3. En un cuenco tamiza la harina, el cacao en polvo, la levadura y la sal.
    4. En la batidora, bate la mantequilla y el azúcar a velocidad media/alta. 
    5. Añade el huevo y sigue batiendo. 
    6. Agrega la vainilla. 
    7. Baja la velocidad de la batidora y añade poco a poco la mezcla de harina. 
    8. Bate. 
    9. Con la batidora parada añade los trozos de chocolate y mezcla con una espátula. 
    10. Con una cuchara de helado forma bolas y ponlas sobre la bandeja del horno.
    11. Hornea 10 minutos y deja enfriar sobre la bandeja unos 5 minutos. 
    12. Transfiere sobre una rejilla. 
    13. Con un poquito de chocolate derretido pega los ojos.


    Relato y  fotografías @catypol - Circus day

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