Señoras y Señores,

Bienvenidos a Circus Day

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Hola,

Soy Caty y dirijo este circo

Foodie, diseñadora gráfica, cuentacuentos y aficionada a la fotografía es un resumen de lo que encontrarás aquí, un circo lleno de recetas, historias y espectáculo. Señoras y señores, mesdames et messieurs, ladies and gentlemen, bienvenidos a Circus day, espero que te guste el show.

The Show

En el blog

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Irish soda bread

En un tranquilo convento irlandés, la Hermana Bridget, una monja de carácter firme y cejas siempre fruncidas, guardaba con recelo la receta secreta del mejor pan de soda del condado de Clare. Solo lo horneaba una vez al año, el día de San Patricio, y nadie sabía por qué. 
Un día apareció un joven pelirrojo llamado Seamus, con un loro que gritaba insultos en gaélico. Alegaban estar en una peregrinación espiritual, aunque lo único espiritual que parecía interesarles era el licor de uvas fermentadas que llevaban en la mochila. 
La Hermana Bridget, desconfiada pero hospitalaria, les ofreció refugio por una noche. Mientras dormían en la sacristía, el loro, llamado Sean O’Pluma, se escapó, atraído por el aroma celestial que salía de la cocina. Voló en círculos hasta posarse sobre una vieja alacena, chillando:

—¡¡TRAMPA DE DUENDE!! ¡PAN MÁGICO, TRAMPA DE DUENDE!

Al oír eso, la monja se quedó pálida. Seamus despertó sobresaltado, y entre plumas, harina y confusión, salió corriendo detrás del loro. Al abrir la alacena, encontraron un libro antiguo con letras doradas: La Leyenda del Pan de Soda Encantado. Según contaba, un duende llamado Finnegan había escondido su tesoro en forma de receta. Quien lo horneara con intención pura obtendría suerte eterna. Pero si alguien codicioso la usaba, su pan explotaría en la cara. Literalmente. La Hermana Bridget confesó que había estado horneando el pan para proteger la receta de quienes quisieran abusar de ella.

—Una vez lo intentó un obispo —dijo con una sonrisa enigmática—. Todavía tiene la ceja derecha chamuscada.

Seamus, que no era codicioso pero sí eternamente hambriento, propuso un trato, él y Sean O’Pluma guardarían el secreto si podían llevarse una hogaza cada año. Bridget aceptó, pero solo si ayudaban en la misa de San Patricio. 
Y así fue como se creó la más extraña procesión del condado, donde un loro bendice hogazas desde el púlpito, un pelirrojo reparte pan con reverencias torpes, y una monja sonríe como quien sabe que guarda magia entre harinas.



[BAKE THE WORLD]

El pan hecho con bicarbonato de sodio se convirtió en un elemento básico en Irlanda, donde el bicarbonato de sodio fue la única levadura que podría ser utilizada con harina molida del trigo blando cultivado en su clima templado. Otra razón para la popularidad del pan de soda era que podía cocinarse sin horno en una chimenea dentro de una olla tapada directamente sobre las brasas. 
Estamos a 16, día de publicar el pan del mes para Bake the World, y este mes el protagonista es un pan irlandés, fácil, sin levadura, y con una miga que sorprende, tampoco hay que amasarlo mucho ni esperar tiempo de levado. 

 · IRISH SODA BREAD ·

Ingredientes
  • 250 gramos de harina de trigo 
  • 250 gramos de harina integral
  • 2 cucharaditas de bicarbonato sódico
  • 1 cucharadita y media de sal
  • 375 mililitros de leche
  • 2 cucharadas del jugo de un limón
Elaboración
  1. Mezcla en un bol la leche con el zumo de limón, y deja reposar 15 minutos. 
  2. Mientras mezcla en un bol grande las harinas con la sal y el bicarbonato.
  3. Incorpora el buttermilk. 
  4. Mezcla todo bien con las manos hasta conseguir una masa homogénea, pero algo pegajosa.
  5. Coge la masa y dale forma de bola, coloca sobre la bandeja de horno forrada con papel vegetal.
  6. Haz unos cortes superficiales en forma de cruz. 
  7. Mete el pan al horno precalentado a 200 °C durante 25 min. Después baja la temperatura a 180° C y hornea otros 10 min. 
  8. Saca el pan del horno y comprueba que está bien cocinado dándole unos golpes en la base, debe sonar a hueco. 
  9. Finalmente deja enfriar el pan sobre una rejilla.
La mejor forma de disfrutar de este pan es la tradicional, untándolo con mantequilla y mermelada.

Nota: si te gustan las pasas puedes añadir un puñadito a la mezcla, incluso una cucharadita de miel si te gusta algo dulce.






Relato y fotografías @catypol - Circus day.

Ciabatta

Arnaldo era el aprendiz más joven de la panadería de Cavallari y tenía los nervios a flor de piel. Aquella mañana, el turno había sido un desastre: tres turistas franceses habían entrado pidiendo "baguette".

—¡Baguette, baguette! —refunfuñaba Arnaldo—. ¡Estamos en el Véneto, no debajo de la Torre Eiffel!

En un arrebato de orgullo, decidió preparar una masa nueva, pero se pasó de listo con el agua. La mezcla quedó tan líquida y pegajosa que, al intentar volcarla sobre la mesa, se le resbaló de las manos. Para colmo de males, la puerta del obrador se atascó por la humedad del verano, dejándolo encerrado a solas con aquel desastre elástico que se expandía por el mostrador como una mancha de aceite.

—Ma veramente? El jefe me mata —susurró.

Sin poder salir y con el tiempo en contra, Arnaldo no tuvo más remedio que meter esos "charcos" de masa en el horno, esperando que el calor hiciera algún milagro. Cuando por fin logró abrir la puerta y sacar las bandejas, se encontró con unos panes planos, deformes y de aspecto sospechosamente rústico.

Justo en ese momento, un grupo de clientes entró en la tienda. No había nada más que vender. Arnaldo, temblando, puso los panes extraños en el mostrador.

—Mamma mia! —dijo la vecina, asombrada—. Tiene una pinta... interesante. Cos'è?

Arnaldo estaba bloqueado. Sabía que si decía que era un error, su jefe lo despediría antes de que terminara la frase.  En la pared del fondo, vio un par de zapatillas viejas de tela que el dueño dejaba colgadas de una cuerda para cambiarse al terminar la jornada. Estaban aplastadas, anchas y tenían exactamente la misma forma que sus panes.

—Es... es una Ciabatta (una chapata/zapatilla) —soltó Arnaldo—. Es una nueva receta secreta para competir con los franceses. Muy rústica, muy nuestra.

Para su sorpresa, la vecina le dio un mordisco y le gustó. —Incredibile! —exclamó la mujer, llevándose tres.

Cuando Cavallari llegó media hora después, se encontró la caja registradora llena y las estanterías vacías. —¿Qué has vendido, Arnaldo? —preguntó el jefe arqueando una ceja. —Zapatillas, jefe —respondió el aprendiz, recuperando el color—. Hemos vendido zapatillas y los franceses ya no tienen nada que hacer aquí. 



[BAKE THE WORLD]

Hoy es el día elegido por la chicas de Bake The World para publicar nuestra aportación que este mes le hace honores a la Ciabatta o Chapata, además hoy es el día mundial del pan por lo que la blogosfera se llenará de deliciosos panes hechos con mimo habiendo dejado la casa llena de aromas y plasmado sonrisas de placer entre los afortunados en probarlos.

 · CIABATTA ·


Ingredientes

(para 2 panes medianos)

Para la biga (pre-fermento):

125 g de harina de fuerza
2 g de levadura seca de panadería (o 6 g de levadura fresca)
80 ml de agua (templada)

Para la masa final:

Toda la biga
375 g de harina de fuerza
300 ml de agua (templada)
10 g de sal
5 g de aceite de oliva virgen extra
2 g de levadura seca (o 6 g de fresca, si no usas la seca)


1. Prepara la biga (el día anterior)
En un bol, mezcla la harina, la levadura y el agua hasta obtener una masa compacta y pegajosa. Cubre con film o tapa hermética y deja fermentar a temperatura ambiente durante 12 a 16 horas.

2. Masa principal
En un bol grande (o en amasadora), mezcla la biga con el agua. Añade la harina, la sal, la levadura y el aceite. La masa será muy pegajosa y húmeda. Mezcla durante unos 10 minutos hasta que se vuelva elástica (puedes usar el método de estirado y plegado si es a mano, o el gancho de la amasadora).
Es normal que la masa sea muy blanda y difícil de manejar, no añadas más harina.

3. Fermentación y plegados
Coloca la masa en un bol grande ligeramente engrasado. Cubre con un paño húmedo y deja fermentar 2 horas, haciendo 3 pliegues cada 30 minutos: estira un lado de la masa y dóblalo sobre sí misma (como un sobre).

4. Formado
Vuelca la masa sobre una superficie bien enharinada. Con mucho cuidado (sin desgasificar), divide la masa en 2 rectángulos. Espolvorea harina por encima y deja reposar otros 30-40 minutos, cubiertos con un paño.

5. Horneado
Precalienta el horno a 230 ºC con calor arriba y abajo, y una bandeja metálica en la base.
Coloca las ciabattas en la bandeja de horno (con papel sulfurizado o piedra). Echa un vaso de agua en la bandeja metálica inferior para crear vapor.
Hornea durante 20–25 minutos hasta que estén doradas y suenen huecas al golpear la base.

6. Enfriado
Deja enfriar completamente sobre una rejilla antes de cortar. 

El aroma es espectacular, ¡pero la miga se forma al reposar!
 

Fotografías @catypol - Circus day.

Broa de Milho

Fernando de Magallanes caminaba por el puerto de Santa Maria de Belém con un nudo en el estómago que no se curaba ni con un buen bacalao. Su problema no era el mar, sino que en Portugal nadie le hacía caso. El rey Manuel I lo miraba como quien mira a un pariente pesado que siempre pide dinero prestado.

—Señor, que el mundo es redondo, ¡se lo juro por mis calzas! —decía Magallanes, señalando un mapa que parecía más un dibujo de un niño que una carta de navegación.

El problema real era que Fernando no tenía ni idea de dónde estaba el dichoso paso hacia el otro lado. En su cabeza, América era como una pared de adobe que alguien, en algún lugar, se había olvidado de terminar.

—Tiene que haber un agujero, Juan —le decía a su fiel amigo Faleiro mientras revisaban facturas de broa de Milho—. Si no hay un paso al sur, me voy a quedar dando vueltas por el Brasil como un tonto.

Su mayor preocupación antes de cruzar la frontera hacia España para "cambiar de equipo" era la logística del desastre. Magallanes repasaba la lista de suministros con una ansiedad casi cómica:
  • ¿Pan? Sí, mucho, para que los marineros no se mueran de hambre.
  • ¿Vino? Suficiente para bautizar a una ballena.
  • ¿Mapas? con un poco de fe llegamos a las Molucas.
—¿Y si el mundo se acaba en una cascada gigante? —preguntó un grumete que pasaba por allí. —Entonces, muchacho, al menos seremos los primeros en caer con elegancia —respondió Fernando, ajustándose la capa y mirando hacia el horizonte con pose de héroe, mientras rezaba en silencio para que el "paso" no fuera solo un invento de su imaginación para salir de casa.

Al final, se marchó a ver a Carlos I de España con un plan que era 10% geografía y 90% "confía en mí, que soy portugués".




[BAKE THE WORLD]
Una propuesta, para mi un reto, un pan, del país vecino, harina de maíz, para mi de maíz integral y unas semanas de descubrimiento, sí, sigo hablando de pan, en este caso como habéis leído bien es la Broa de Milho o pan de maíz portugués. Para mi un reto porque estoy experimentando en esta materia, los levados son lo que no llevo tan bien, el año pasado era la masa madre y a saber en el futuro. 
Yo he hecho 2 intentos, por mi experiencia creo que es un pan que no sube mucho, o al menos a mi es lo que me pasó pero la miga me sorprendió, y el sabor; también. Con que creo que no conjuga bien?, con el dulce, una vez que lo probé para desayuno con mermelada y queso y no me convenció. Pero con salado me gustó y mucho.

· BROA DE MILHO ·


Ingredientes (para 1 pan grande o 2 medianos)
  • 250 g de harina de maíz amarilla (fina o media)
  • 250 g de harina de trigo (o centeno para una versión más rústica)
  • 300 ml de agua hirviendo
  • 100 ml de agua templada
  • 15 g de levadura fresca o 5 g de levadura seca de panadería
  • 1 cucharadita de sal
  • 1 cucharadita de azúcar o miel (opcional, ayuda a activar la levadura)

Escaldado de la harina de maíz (paso clave)
Coloca la harina de maíz en un bol grande y vierte encima el agua hirviendo. Mezcla bien con una cuchara de madera hasta obtener una masa espesa y húmeda.
Deja reposar 15–20 minutos para que la harina se hidrate y enfríe un poco.

Activar la levadura
En un bol pequeño, disuelve la levadura en el agua templada junto con el azúcar o la miel. Deja reposar 5–10 minutos hasta que burbujee.

Amasado
Añade la harina de trigo (o centeno) y la sal al bol con el maíz escaldado. Incorpora la mezcla de levadura y amasa durante 10 minutos, hasta obtener una masa algo pegajosa pero cohesionada. Puedes hacerlo a mano o con amasadora.

Primer levado
Cubre el bol con un paño húmedo o film y deja fermentar en un lugar cálido durante 1–2 horas, o hasta que la masa duplique su volumen.

Formado y segundo levado
Enharina bien la superficie de trabajo (el maíz hace que la masa sea pegajosa) y forma una bola o dos hogazas pequeñas.
Coloca sobre una bandeja con papel de horno y espolvorea con más harina de maíz.
Cubre y deja reposar 30–45 minutos mientras precalientas el horno a 220 °C (calor arriba y abajo, sin ventilador).

Horneado
Haz un corte en cruz o rústico en la parte superior y hornea durante 40–45 minutos, hasta que el pan esté dorado, con una corteza firme y al golpear la base suene hueco.
Si quieres una corteza más crujiente, puedes introducir una bandeja con agua en la base del horno para generar vapor los primeros 15 minutos.

Reposo
Deja enfriar completamente sobre una rejilla antes de cortar.

Consejos
El escaldado del maíz no se debe omitir: es lo que da la textura densa y húmeda característica.
Se conserva muy bien envuelto en un paño o bolsa de tela hasta 3 días. También puedes congelarlo.
Para un sabor más profundo, prueba a añadir semillas de anís, hinojo o una pizca de comino.





Relato y fotografías @catypol - Circus day.

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