Señoras y Señores,

Bienvenidos a Circus Day

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Hola,

Soy Caty y dirijo este circo

Foodie, diseñadora gráfica, cuentacuentos y aficionada a la fotografía es un resumen de lo que encontrarás aquí, un circo lleno de recetas, historias y espectáculo. Señoras y señores, mesdames et messieurs, ladies and gentlemen, bienvenidos a Circus day, espero que te guste el show.

The Show

En el blog

Ensalada de fideos

Kenji sostenía con firmeza un paraguas de seda negra con protección UV 50+. A su lado, Hiro sostenía otro paraguas, sintiéndose un poco intimidado de la belleza de Florida.

—Abuelo, la gente nos mira —susurró Hiro—. Aquí nadie usa paraguas si no está lloviendo a cántaros. 

—Que miren, Hiro-kun —respondió Kenji. — El sol es un dragón de fuego que devora la piel. 

Llegaron a una ventanita de café en la Calle Ocho. El calor rebotaba en el pavimento, pero Kenji no cerraba su paraguas.

Next! —gritó una señora detrás del mostrador, con el pelo teñido de un rubio platino cegador—. ¿Qué les pongo, honey?

Kenji se acercó, manteniendo el paraguas lo suficientemente bajo para no golpear a la señora, pero lo suficientemente alto para proteger su frente.

Konnichiwa—dijo Kenji, haciendo una venia —. Quiero... black coffee

—¿Un colada, señor? —preguntó la señora, mirándolo con curiosidad—. ¿Y por qué el paraguas, cielo? Si hay un sol bellísimo para coger color.

Kenji la miró con profunda seriedad —La piel es como el tofu, señora. Si se cocina mucho, se pone dura y fea. Keep it white, keep it light. ¿Tú me entiende', bro?

La señora soltó una carcajada y le sirvió el café en los vasitos pequeños de plástico. —¡Ay, qué cómico el chino! —exclamó ella.

—Es japonés, please —corrigió Hiro tímidamente.

¡SUGOI! —exclamó, con una energía renovada—. ¡Esto no es café ! ¡Siento que puedo correr hasta Orlando y volver! Quizás era mejor tomar una ensalada fresca.

En ese momento, un grupo de modelos esbeltas en patines pasó rozando los paraguas de los Matsuhisa. Una de ellas, con la piel bronceada color canela brillante, se detuvo.

Hey, guys! Me encanta el vibe victoriano de sus umbrellas —dijo ella, secándose el sudor

Kenji la miró por debajo del borde de su paraguas negro, como un ninja observando desde las sombras. —Es por la dignidad, señorita. — Usted es muy pretty, pero debe cuidarse del sol.

Kenji le guiñó un ojo, abrió su abanico con un golpe seco de muñeca y siguió caminando por la acera, bajo su sombra privada, mientras Hiro corría tras él intentando que sus paraguas no chocaran como espadas de samurái.



[RETO COOKING THE CHEF]
El chef nacido en Japón comenzó aprendiendo el arte de hacer sushi, y cuando a la edad de 22 años uno de sus clientes habituales en Tokio lo invitó a abrir un restaurante en Lima, Perú, aprovechó la oportunidad. "Nunca había salido de Japón, y mi sueño era viajar por el mundo", recuerda el Sr. Matsuhisa. "Cuando fui a Perú, me di cuenta de que las diferentes culturas significaban diferentes comidas: estaba tan emocionado de probar su comida y aprender sobre su cultura".

Admite que no recuerda haber querido ser chef. "Tomé la decisión yo mismo. Ahora la generación más joven quiere ser jugador de fútbol, o formar parte de una banda de rock, o cantante o actor, los niños tienen sueños", dice Matsuhisa. "Cuando era niño, mi hermano me llevó a un restaurante de sushi, uno muy tradicional con puertas correderas. Cuando entramos al restaurante, el chef dijo, "Irasshai", que significa bienvenido en japonés. Sentí que había mucha energía e inmediatamente quería ser chef. Por una fracción de segundo, ese fue mi sueño y me comprometí con él".

Estoy muy fuera de plazo para presentar la receta del chef del mes del reto. El chef de este mes el japonés Nobu Matsuhisa y mi amor a su cocina hace que me rinda a su cocina. Con esta receta participo en el reto Cooking the Chef.

He tenido que adaptarlo, la verdad, el miso blanco seco no es fácil de conseguir, en lugar de Yuzu he usado lima y no he usado aceite de trufa ni de semilla de uva porque no tenía, pero me gusta la idea de que llame ensalada a este plato, y si lees la receta sabrás porqué.

· ENSALADA DE FIDEOS CON ALCACHOFAS GREGORIO ·

Ingredientes
  • 150 gramos de fideos
  • 40 gramos de puerros en rodajas
  • Aceite para freír
  • 24 alcachofas baby
  • 1/2 manojo de perejil o rodajas de limón
  • 1/2 cucharada aceite de oliva
  • 1/2 cucharadita aceite de trufa (yo no he usado)
  • Gotas jugo de yuzu (he usado lima)
  • 1 pizca de pimienta recién molida
  • 1/2 cucharada miso blanco seco (yo no he usado)
  • 1/2 cucharada queso parmesano rallado
  • Pizca de sal
  • 1 cucharada de aderezo de Yuzu

Salsa de Yuzu
  1. 3 cucharadas Jugo Yuzu (he usado lima)
  2. 1/2 cucharadita pimienta recién molida negro
  3. 1/2 cucharadita puré de ajo
  4. 90 mililitros de aceite de semilla de uva (yo he usado de oliva)

Elaboración salsa de yuzu.
Bate todos los ingredientes juntos.

Elaboración
  1. Cocina los fideos en agua hirviendo durante aproximadamente 3 minutos, escurre y enjuaga con agua fría para eliminar el exceso de almidón. 
  2. Escurre y reserva.
  3. Fríe los puerros a 160 °C, hasta que estén crujientes. 
  4. Reserva.
  5. Corta las alcachofas tan delgadas como el papel. 
  6. Coloca en agua con perejil o limón para evitar la decoloración. 
  7. Seca las alcachofas apretando suavemente en una toalla. 
  8. Mezcla el aceite de oliva, el aceite de trufa, el jugo de yuzu, la pimienta molida, el Miso blanco seco y el queso parmesano. 
  9. Sazona con una pizca de sal al gusto. 
  10. Mezcla con la mitad de los puerros fritos.
  11. Mezcla los fideos en el aderezo Yuzu y cubre con la ensalada de alcachofas. 
  12. Adorna con los puerros restantes.



Relato y fotografías @catypol - Circus day.

Buñuelos de las vírgenes

Los chicos salían del colegio con una rosa en la mano regalada por la chica "enamorada" y ellos, a cambio, se apresuraban para el último ensayo de la canción que le cantarían debajo de su ventana, aunque pensándolo bien solo lo hacían los más atrevidos y querían comer buñuelos.

Para los padres no sé si era un honor o un sacrificio tener al "maromo" cantándole a su hija, que por un lado significaba que era virgen, pero por otro así le vería bien la cara al pretendiente. Para las madres era un orgullo y satisfacción, y cocinaban los buñuelos que después invitarían a los chicos.

Margarita espantaba a los chicos así que sus padres sabían seguro que ningún chico se atrevería a cantarle a su hija, y eso a la señora Juana no le gustaba nada, intentaba instruir a su hija, quería que suavizara maneras pero a menudo la daba como caso perdido. Al padre le daba igual, su hija era única para él y que le cantaran o no, no era importante, a pesar de los sermones que le daba su mujer para que, también él, intentara instruirla.

El día que Margarita escuchó cantar una canción debajo de su ventana casi se cae de la cama, alguien se había atrevido a cantarle y de poco se emocionó pero recordó que no le había dado rosa a ningún chico así que salió a la ventana a cantarle ella al chico, pero la señora Juana fue más rápida, llorando había salido a buscar al chico y le hizo entrar. Cuando Margarita bajó y lo vio se puso colorada y decidió quedarse callada por la cara de felicidad que tenía su madre, mientras se limitó a sonreír al chico, el chico comió todos los buñuelos que la madre le puso y reía contento.

Papá, creo que el próximo año deberías cantarle tú a mamá—dijo Margarita. 
Tarde querida—le contestó su padre—tu madre probablemente no me abriría ni la puerta y los buñuelos ni los olería.



En Mallorca, los rosaris ensucrats de Tots Sants y los buñuelos de patata y boniato son tradición, de la noche del 20 al 21 de octubre, los llamamos los buñuelos de la vírgenes, y si, hace mucho tiempo los chicos les cantaban a las chicas, debajo de su ventana, las canciones que se sabían o aprendían, si no tocaban la guitarra se hacían acompañar por algún amigo que si supiera y a veces para darle valor, lo acompañaban toda la pandilla, creo que el top one del repertorio musical era la tan conocida canción, clavelitos, clavelitos, clavelitos de mi corazón...sí, se lo que estás pensando, esa también la canta la tuna ;)

· BUNYOLS DE LES VERGES ·


Ingredientes
  • 150 gramos patata 
  • 150 gramos boniato
  • 175 gramos harina 
  • 15 gramos levadura fresca
  • 1 huevo
  • 125 gramos agua de hervir la patata y el boniato
  • Aceite de oliva para freír
  • Azúcar para acompañar

Elaboración
  1. Hierve la patata y el boniato hasta que estén blanditos.
  2. Pásalos por el pasapurés y deja que se enfríe. 
  3. Disuelve la levadura fresca con el agua. 
  4. En un cuenco grande mezcla la harina, la levadura con el agua, la patata, el boniato y el huevo, mezcla hasta que la masa quede homogénea. 
  5. Deja leudar hasta que doble el tamaño. 
  6. Pon abundante aceite en una sartén, cuando esté bien caliente, coge la masa con una mano como apretando el puño y con la otra mano mojada en agua, coge un poco de la masa agujereándola con el dedo al mismo tiempo y déjala dentro del aceite para que se fría. 
  7. Repítelo con toda la masa. 
  8. Sirve con azúcar.





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Pomadas cupcakes

Felipe estaba sentado detrás de su mesa de escritorio, había pasado gran parte de la mañana resolviendo los pequeños problemas que surgieron mientras estaba de viaje, dejar al cargo a su secretaria Emma mientras tanto al parecer no fue una gran idea pero el abuelo le convenció para que lo hiciera y no podía negarse a él, Emma tampoco estaba convencida de ello, se lo explicó pero al final aceptó.

Menorca fue como esperaba, los proveedores le abrieron un mundo de posibilidades y había aprendido mucho sobre el nuevo producto, esperaba que el mercado también lo viera de esa manera o el tiempo invertido habría sido en vano, bueno, no del todo, conocer a Rosa le añadió un plus al viaje, le había gustado todo de ella y le había prometido visitarle temprano, eso le hizo sonreír.

Al levantar la cabeza del escritorio se percató que no había tocado la merienda que Emma tan cuidadosamente le había preparado para disculparse, de pronto tenía hambre y aunque hacía horas que había pasado la hora de merendar no le importaba comérselo enseguida. El que pareciera un cóctel le llamó la atención, Emma sabía que a esas horas no bebía alcohol, entonces, ¿qué era aquello?.

En ese momento entró su secretaria para ver si ya había acabado y lo encontró con el ceño fruncido mirando el cupcake como si quisiera amonestarlo, y no pudo evitar reír, cosa que molestó a Felipe que pasó de mirar ceñudo el plato a mirarla ceñudo a ella, ¿todavía estaría enfadado por la fiesta que hizo en casa cuando él no estaba?, ¿de verdad?, pensó que él lo entendería, solo eran unos pocos vecinos y el abuelo estaba también.

__Emma, se supone que debo pensar que me quieres enfermo haciendo que tome alcohol__le dijo prestando atención al plato otra vez. __¿Por que piensas eso?, __¿por la pomada?___le contestó ella, __¿el qué?__dijo él mirándola, __sí, la pomada, es menorquina__dijo ella, __¿pomada?__preguntó él, _-¡mmm! Felipe, ¿piensas que te intoxicaría con alcohol?, ¿de verdad?__contestó sonriendo, __a veces no hace falta irse lejos para descubrir algo nuevo, a veces "jefe" está todo más cerca de lo que crees y también sabe a triunfo, ¡es genial!.





La pomada es el típico gin-lemon menorquín, la ginebra que se hace en Menorca se llama Gin Xoriguer y se complementa muy bien con refresco de limón, una deliciosa bebida muy refrescante que he convertido en pequeños cupcakes. No te vas a emborrachar y podrás comértela entre horas como Felipe. ¿Te apetece?


· POMADAS CUPCAKES ·


12 Cápsulas de magdalenas de unos 4.5 cm. de diámetro
Gominolas de limón (decorar)
Sombrillitas (decorar)

Para las magdalenas
  • 2 huevos 
  • 150 gramos de azúcar
  • 5 cucharadas de Gin Xoriguer (ginebra)
  • Unas gotas de esencia de limón
  • 180 gramos de aceite 
  • Una pizca de sal
  • 200 gramos de harina 
  • 1 sobre de levadura en polvo
Para crema
  • 50 gramos de queso mascarpone
  • 90 gramos mantequilla pomada
  • 2 cucharada de Gin Xoriguer (ginebra)
  • 150 gramos de azúcar glasé

Elaboración
  1. Precalienta el horno a 180º C.
  2. Bate los huevos con el azúcar hasta que forme una crema blanquecina. 
  3. Seguidamente añade la ginebra y la esencia, después el aceite. 
  4. Bate. 
  5. Añade la pizca de sal. 
  6. Y mientras sigue batiendo ves añadiendo la harina tamizada con la levadura. 
  7. Bate hasta que la mezcle quede bien integrada. 
  8. Rellena las cápsulas de magdalenas y llévalas al horno. 
  9. Hornea 15 minutos o hasta que al pinchar con un palillo salga limpio. 
  10. Saca y deja enfriar.

Preparación de la crema
  1. Bate el queso, la mantequilla y la ginebra, poco a poco añade el azúcar, al estar bien mezclado ponlo
  2. en una manga para decorar. 
  3. Deja un poco en el frigorífico para que se enfríe la crema y quede más solida.

Decora las magdalenas con la crema y encima poner las sombrillitas con la gominola de limón.




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Bullabesa de espinacas

Sentarse cerca de la chimenea encendida, al lado de María, me hacía olvidarme de mi día a día, mis preguntas sobre como fue su juventud, como luchó por tantos hijos, lo que opinaba sobre eso y lo otro, me desconectaba de mis inquietudes. Siempre vi en ella un referente de lucha, ella decía porque no le quedaba otra, si hubiera podido elegir seguramente no estaríamos hablando ella y yo en ese momento.

No fui muy buena alumna suya, quizás sus ganas de lucha se me quedaron tan dentro que cuando deberían haber salido se quedaron en humo, aunque siempre he pensando en ella cuando he sacado la pancarta, las uñas y mi alma para seguir adelante.

Esa olla en el fuego, ese receta de fuera pero con sabores de dentro, era inconfundible cuando hablábamos juntas mientras cocinábamos. Un plato caliente, un vaso de vino y una compañía inmejorable que sabía hablarme del tiempo, de la fuerza y de la esperanza. 



Una receta del programa de tv de las recetas de Julie, en este caso me enamoró por lo sencillez y sabores suaves, es tradicional en Marsella y aunque es una ciudad pesquera, es en este caso la excepción, quizás por ser una receta antigua, quizás para variar en la gastronomía, quizás por ser así. 
En el vídeo de Julie usan badiana fresca e hinojo seco, yo no tenía así que usé semillas en un difusor. También nombra el pimiento de espelette pero en el vídeo no lo refleja así que no lo he añadido. También se cocina en una olla de barro que si no fuera por que en casa tenemos inducción también lo haría.
El resultado fue muy un guiso muy suave y muy rico. Acompañado de pan frito, aunque yo prefiero sin, es un guiso para tener en cuenta. ¡Verdad, verdadera!.

· BULLABESA DE ESPINACAS · 
(La bouillabaisse d'épinards de Jeannine)

Para 2

Ingredientes 
  • 2 cucharadas soperas de aceite de oliva virgen extra
  • 1/2 cebolla
  • 1 diente de ajo
  • 1 puerro
  • 1 tomate rallado
  • 1 patata grande o 2 medianas, cortadas en rodajas de unos 0,5 cm. más o menos.
  • Azafrán
  • 500 mililitros de agua
  • 1/4 de cucharadita de semillas de hinojo (o hinojo seco)
  • 1/4 de cucharadita de semillas de anís estrellado ( o badiana)
  • Un trocito de piel de naranja seca
  • 1 hoja de laurel
  • Sal
  • 100 gramos de espinacas
  • 2 huevos 

Para acompañar:
Pan frito (puede ser con ajo fregado)

Elaboración
  1. Limpia y pica la cebolla, el puerro y el ajo. 
  2. En una olla/cacerola (si puede ser de barro mejor), verter el aceite y rehogar en él la cebolla, puerro y ajo. A fuego medio, que no se queme. 
  3. Seguidamente añade el tomate rallado, rehoga.
  4. Añade las patatas, removiendo para que se mezcle con el sofrito. 
  5. Del agua que tienes, aparta un vaso y en él diluye el azafrán.
  6. Añade este vaso de agua con azafrán a la olla, además del resto de agua. 
  7. Añade sal, la piel de la naranja, las semillas (en un difusor de infusiones) y deja cocinar durante 1/2 hora. 
  8. Corta las espinacas, en este caso yo usé espinacas baby, y agrégalas al guiso. 
  9. Remueve y tapa la olla. 
  10. Cocina 5 minutos más. 
  11. Parte los huevos de uno en uno y añádelos encima del guiso. 
  12. Tapa y deja cocinar hasta que la clara del huevo esté cocinada. 
  13. Apaga el fuego y sirve.

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Gazpacho de higos

Cuando terminaba la jornada me sentaba debajo de la higuera, me gustaba admirar sus frutos en verano y respirar tranquila bajo su sombra. De pequeña me subía al árbol y podía llegar a las ramas más altas y disfrutar del fruto medio escondido de los pájaros, ahora ya necesito escalera y tiempo si quiero gozar de ellos.

Creo que ha sido la única fuerza de la naturaleza agarrada a la tierra que ha perdurado en casa, su tronco grueso y lleno de nudos, sus ramas a veces llenas, otras esqueléticas, sus frutos rojos y dulces que llenan los platos en verano y su sombra que ha dado cobijo a charlas sobre la vanidad y la seriedad.

Esos cañizos al aire llenos de higos que una vez secos daban continuidad al verano aunque se hubiera acabado hacía ya tiempo. Al final el verano es considerado y nos regala una joya para terminarlo como se merece y volver a la rutina con buen sabor.




De las sopas frías de verano, del gazpacho tan socorrido cuando hace calor, de esas variaciones que nos hemos atrevido con remolacha, fresa o melón, de le quito este ingrediente y lo cambio por este otro, y bueno, yo me he atrevido a llamarlo gazpacho, quizás para unos también sea así y para otros sólo sea una sopa más, lo que sea para que lo pruebes y descubras que realmente es una delicia.

· GAZPACHO DE HIGOS ·

Ingredientes
800 gramos tomate maduro
50 gramos de cebolla
50 gramos de pimiento verde 
1 ajo
10 higos 
500 mililitros de agua
50 mililitros de aceite de oliva virgen extra
20 mililitros de vinagre
Sal

Mise en place.
Pela los tomates y córtalos a cuartos. Pela y corta la cebolla también a cuartos. Quita el germen del ajo de su interior. Pela los higos y córtalos por la mitad.

Pon todos los ingredientes en la Thermomix o en una túrmix. Bate todo y prueba de sal. Pasa por un colador chino para quitar las semillas de los higos y el tomate. ¿La consistencia? a mi me gusta más líquido que crema, así que si es necesario le pongo un poco más de agua, pero sin pasarse, se tiene que poder comer con cuchara.

Guardar en el frigorífico hasta la hora de servir. 



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Mini bizcochos carpa

La culpa siempre es del mayordomo, así lo dicen en el mundillo de la novela negra pero yo me resisto a creerlo, ese hombre no podía haber matado ni a una mosca, mi abuela confiaba ciegamente en él y a mi no me quedaba otra que creerlo, no por ella, sino por el aspecto que tenía el sujeto.

Un hombre muy mayor no lo exculpa de haber envenenado a la sra. Reiko, pero su poca habilidad para recordar al personal de servicio así lo dicen, le temblaban las manos, no recordaba que había hecho al levantarse y aunque iba vestido impoluto llevaba los zapatos al revés. Mi abuela no podía despedirlo, el día que iba hacerlo él lo adivinó y se puso a llorar, no quería dejar de trabajar ¿qué haría él sin esa rutina?, y mi abuela decidió que podía seguir en casa.

Cuando invitamos a la sra. Reiko a tomar el té nunca pensamos que sería la última vez, habíamos preparado unos mini bizcochos y mi abuela se preparaba para pasar una hermosa tarde en compañía de su amiga. Todo iba bien, escuchábamos sus risas desde la sala y su parloteo absurdo hasta que de repente, la abuela chilló, eso no era buena señal.

Y allí estaba la sra. Reiko, tendida en el suelo, mi abuela desmayada en su silla y el mayordomo gritando __la culpa no ha sido mía, la culpa no ha sido mía__.




La idea viene de Japón, una mamá hizo estos “mini bizcochos carpa” y me encantó. Adoro a los Japan Koi por su significado y por su belleza. La leyenda dice que los peces que conseguían nadar río arriba hasta la cascada y remontarla se transformaban en dragones como recompensa al esfuerzo. Estos bizcochos no tienen mucho esfuerzo así que no nos convertirán en dragones pero nos sacarán una sonrisa.

· MINI BIZCOCHOS CARPA ·


Ingredientes
  • 3 huevos L
  • 1 yogur griego natural
  • 1/2 vasito (del yogur que he usado) de aceite de oliva
  • El zumo de 1 limón
  • La ralladura del limón
  • 3/4 del vasito de yogur de eritritol o 1 vasito de yogur de azúcar
  • 1 sobre de levadura en polvo
  • 2 vasos y medio de harina 

Elaboración
Precalienta el horno a 180º C.
Mezcla con batidora los huevos, el yogur, el aceite y el limón, o mezcla con varillas. 
Añade el resto de ingredientes y bate hasta tener una masa homogénea. 
Vierte la mezcla en los moldes "Koi". 
Hornea 25 minutos o hasta que la masa esté dorada. 
Decora con glasa y chocolate como se ve en las fotos o vídeo.



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Llonguet

Abrir una pequeña panadería es, en estos tiempos, como diría María, una locura. Irme del pueblo con ese poco dinero ahorrado, que tanto me costó conseguir, para continuar mis andanzas en la capital, no fue fácil, ni aventurero, ni apreciado por parte de la familia. Lo sé: las raíces son importantes, siempre que no te detengan.

Y ahí estaba yo, fregando el suelo de lo que sería para mí una nueva etapa: muchísimo trabajo y apretarme el cinturón, segurísimo. Pero hacer pan se me daba bien. En la capital todos hablaban del llonguet, el panecillo más consumido por la mayoría. Nada de pan de pueblo, tosco y poco sabroso… Bueno, los tiempos cambian, los gustos también, y yo tendría que amoldarme a mi nueva situación.

Vivir encima de la panadería me permitía no perder tiempo entre caminos, idas y venidas. María, al final, había venido a verme. Pensé que estaba alucinando cuando se presentó de repente. Me entraron ganas de llorar, pero sabía que, si lo hacía, era como darle una pequeña victoria, y no quería concedérsela. Así que levanté el mentón, miré a mi alrededor, como enseñándole lo conseguido, y le guiñé el ojo para que viera que podía estar tranquila. Ella. Porque mi interior estaba como un flan.

María me sonrió, se acercó sigilosa hasta mí, como si supiera lo que sucedía dentro de mí, y me abrazó con fuerza. Me confesó que estaba orgullosa y que no importaba si me quedaba toda la vida: eso significaría que todo estaba bien. Pero que, si quería volver, ella nunca me preguntaría, ni dejaría de estar orgullosa, ni me juzgaría.

Después de su partida me sentí feliz. Quizá por su aprobación, quizá por su visita, quizá porque me sentía capaz… o porque sabía que, aunque estuviera lejos, ella luchaba por mí.





En Mallorca hay un panecillo que guarda en su sencillez toda una historia: el llonguet. A primera vista puede parecer un pan humilde, ovalado, con corteza crujiente y una hendidura en el centro que lo hace inconfundible. Pero detrás de esa apariencia discreta se esconde un símbolo de identidad para los palmesanos.

Mientras que en los pueblos lo más habitual era el rústico pa pagès, en Palma el llonguet se convirtió en el pan de cada día entre los siglos XIV y XX. Tanto fue así que los habitantes de fuera de la ciudad empezaron a llamar a los palmesanos, con cierta sorna, llonguets. Lo curioso es que aquel apodo burlón acabó quedándose, y aún hoy sigue siendo parte del lenguaje popular.

El Archiduque Luis Salvador, gran observador de las costumbres mallorquinas, describió el llonguet como un pan “pequeño, alargado, muy blanco y con un corte en medio”. Y aunque durante un tiempo cayó en desuso, en los últimos años ha resurgido con fuerza, recuperando su lugar en mesas, panaderías y cafeterías.

Lo maravilloso del llonguet es que se presta a todo: relleno de sobrasada, de queso y tomate, de embutidos o incluso de preparaciones más modernas. Para mí, evoca recuerdos de infancia: era la merienda que mi madre me preparaba para el colegio, sencilla y deliciosa. Hoy cualquiera puede vivir esa experiencia, ya sea probando las propuestas más creativas en los bares de Palma o llevándose unos cuantos llonguets recién horneados para rellenarlos en casa al gusto.

Hoy en día ya existe la Fira del llonguet, en la que, además de consumir llonguets, multiples actividades dan paso a homenajear este panecillo palmesano. También la Ruta del llonguet, donde los establecimientos participantes elaboran variedad de panecillos rellenos, y que puedes seguir la ruta a través del mapa de Google.


· LLONGUET ·

Prefermento 
100 gramos de harina de fuerza
50 gramos de agua
1 gramo de levadura fresca.

Masa
500 gramos de harina de fuerza
285 gramos de agua
10 gramos de sal
2 gramos de levadura fresca
El prefermento

El prefermento (la noche anterior). 
Diluye la levadura en el agua y añade la harina, remueve hasta que se forme una masa sin grumos y deja fermentar hasta doblar su tamaño, toda la noche a temperatura ambiente.

Mezcla el prefermento (cortado en pequeños trozos) con el resto de ingredientes. No añadas toda el agua de golpe sino poco a poco. Amasa hasta formar una bola lisa. Deja fermentar unos 45 minutos tapado a temperatura ambiente. Pasado este tiempo desgasifica la masa con un rodillo si no puedes con las manos. Una vez desgasificado bien vas a empezar a plegar la masa, cuantos más plegados hagas mejor. Forma un rulo y córtalo en trozos iguales, verás que en la masa interior se ve los plegados. Usa un trapo enharinado y coloca los trozos en el trapo haciendo pliegues a los lados y tapando todos los trozos de masa para que fermente aproximadamente una hora y media a temperatura ambiente. Verás que se hinchan bastante. Ahora tienes que hacerle un corte por la mitad bastante profundo. Llévalos al horno a 220 ºC unos 20 - 30 minutos. Sácalos y deja enfriar.



Relato y fotografías @catypol - Circus day.

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