Señoras y Señores,

Bienvenidos a Circus Day

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Hola,

Soy Caty y dirijo este circo

Foodie, diseñadora gráfica, cuentacuentos y aficionada a la fotografía es un resumen de lo que encontrarás aquí, un circo lleno de recetas, historias y espectáculo. Señoras y señores, mesdames et messieurs, ladies and gentlemen, bienvenidos a Circus day, espero que te guste el show.

The Show

En el blog

Espagueti al limón

Si alguna vez contara que tuve la suerte de conocerte, nadie me creería. Nos sentábamos cerca del limonero que teníamos en el jardín, y tú me contabas las historias que vivías y que veías por el mundo. Mis ojos, llenos de admiración, brillaban de envidia y soñaban que algún día me tocaría a mí vivirlo.

No pensé que mis historias serían diferentes. Ignorante de mí, tanto soñaba con las tuyas que olvidé vivir las mías propias. Entre enfadada por no ser iguales y decepcionada por la diferencia, dejé pasar un tiempo valioso que nunca más volvió.

A veces es tan simple como dejarse fascinar por los aromas de un simple limonero y quedarse en silencio escuchando madurar los limones; ese punto de acidez ya se encarga la vida de ponerlo.



El toque ácido del limón en el aliño de las ensaladas, el aroma de la piel rallada en los bizcochos, esa frase tan popular: «si la vida te da limones...», o esa limonada fresquita en verano que tanto nos gusta... ¿Verdad que es un fruto que puede contarnos historias? ¿Qué forma parte de nuestro equipaje culinario? ¿Qué es básico y muy apreciado? Esta vez es uno de nuestros ingredientes principales, y lo he convertido en un plato muy sabroso, fresco y sorprendentemente suave al paladar.

Esta es mi aportación salada al nuevo recetario de primavera verano de Cocina Prêt à porter by Kuki Square, de recetas con frutas.

· ESPAGUETIS AL LIMÓN ·

Ingredientes

  • 350 gramos de espaguetis integrales
  • 2 limones
  • 250 gramos de Parmesano rallado
  • 60 gramos de rúcula
  • 200 gramos de crème fraîche
  • Sal y pimienta negra al gusto

Elaboración
  1. En una olla con abundante agua hirviendo con sal, cocina la pasta según las indicaciones de la marca.
  2. Mientras la pasta se cocina ralla la cáscara de los limones y mezcla con el parmesano rallado. 
  3. Limpia la rúcula y pícala en trozos más o menos grandes, añade la rúcula al parmesano y al limón. 
  4. Exprime el zumo de un limón y añade a la mezcla anterior. 
  5. Cuando la pasta esté cocida, cuela y mezcla rápidamente con la rúcula, el parmesano y el limón. 
  6. Remueve para que se impregne la pasta y el queso se derrita.
  7. Añade la crème fraîche. 
  8. Remueve bien y añade un poco de pimienta negra y sal. 
  9. Sirve inmediatamente.


Relato y fotografías @catypol - Circus day.

Trifle cake

En una fiesta clandestina de los locos años 20, bajo luces parpadeantes y jazz en la gramola, se servía un delicioso trifle cake que todos miraban con sospecha… y apetito. Al fondo, una figura envuelta en humo lanzaba un cigarrillo largo con elegancia, mientras hojeaba un libro de Agatha Christie: la invitada misteriosa del evento.

—¿Quién se atreve a probar el trifle? —susurró, mientras desplegaba un surtido de copitas de licor muy mono sobre la mesa, cada una con un color más intrigante que el anterior.

Un invitado valiente dio el primer bocado… y justo entonces se apagaron las luces. Cuando volvieron, la copa de licor había desaparecido, el trifle tenía un mordisco menos… y la invitada misteriosa sonreía, segura de que el verdadero asesinato esa noche sería… ¡el aburrimiento!



Nacida en época victoriana, nos hizo tomar té a todos los que en su momento la hemos leído. Si esa época es conocida por los cambios extraordinarios que marcaron el país, ella lo fue por su vida, se alistó en el ejército y aprendió sobre venenos y pócimas que después nos descubriría en sus textos. Describía las escenas y nos hacía involucrarnos en ellas, todos veíamos en nuestras mentes, mientras leíamos, a una señora mayor que veía todo tan claro que aún sin acabar el libro ya sabía quien era el asesino. O ese Belga y su bigotillo peculiar. Y esa pareja joven, que se conocieron en una guerra, corrieron aventuras siempre juntos y tan enamorados.

Sentémonos en una cómoda butaca, junto una taza de té inglés, un trocito de este rico pastel y disfrutemos de la intriga de un suceso que página a página nos hará olvidar en la época en que vivimos, y nos llevará a la época en que este pastel era servido en esas mesas con viandas a veces escasas, tanta guerra nos hará pasar algo de hambre, por lo que los restos de algo de fruta, de bizcocho, nata, crema, creará unos de los mejores postres que se hace en los países anglosajones y que en Circus day hemos decidido presentarlo así. 


· TRIFLE CAKE ·

Ingredientes
  • 1 naranja de zumo limpia y cortada a trocitos
  • 180 gramos de azúcar
  • 3 huevos
  • 100 gramos de AOVE Señorios de Relleu
  • 1 yogur
  • 250 gramos de harina
  • 1 sobre de levadura en polvo
  • 1 pellizco de sal
  • Flan o crema pastelera
  • Nata montada azucarada
  • Frambuesas
  • Grosellas
  • Mango crujiente

Elaboración
  1. Engrasa un molde de 20 centímetros de diámetro. 
  2. Precalienta el horno a 180º C.
  3. En un cuenco pon los trozos de naranja, el azúcar y los huevos y tritura hasta que la masa blanquee y la naranja sea completamente puré. 
  4. Añádele el aceite y el yogur. 
  5. Mezcla con la batidora durante unos segundos. 
  6. Añade la harina cernida, la levadura y la sal.
  7. Remueve con una espátula hasta que toda la mezcla quedé sin grumos y esté bien integrada.
  8. Rellena el molde con la masa y hornea durante 30 minutos o hasta que al insertarle un palillo salga limpio.
  9. Cuando esté frío desmolda. 
  10. Con un cuchillo haz un círculo en el centro del bizcocho sin llegar al fondo (ver dibujo de arriba), solo le sacarás una parte del centro, lo justo para rellenarlo con el flan. 
  11. Primero rellena con unas cuantas frambuesas. 
  12. Sobre las frambuesas, vierte el flan
  13. Sobre el flan, más frambuesas.
  14. Si el flan estuviera todavía caliente, deja el bizcocho relleno dentro del frigorífico para que se enfríe todo bien. Antes de rellenar con nata, el flan debe estar frío.
  15. Sobre las frambuesas, añade la nata montada haciendo que corone el bizcocho. 
  16. Encima de la nata montada esparce a tu gusto grosellas y mango crujiente. 
  17. Deja en el frigorífico hasta la hora de servir.


Si en lugar de flan te decides por crema pastelera puede pasar que se hunda con el peso, el flan queda más firme, o haz lo que yo no hice, dejar más base para que aguante el peso. Y por supuesto no hace falta que diga que la fruta puede ser cambiada por la que más te guste o la que tengas en casa. 

Nota de Agatha: no hace falta que le pongas veneno, todos caerán "muertos" de gusto una vez que lo hayan probado. ¡Y recuerda! no siempre la culpa es del mayordomo, en este caso la cocinera tiene mucho que ver.

Esta es mi aportación dulce al nuevo recetario de primavera verano de Cocina Prêt à porter by Kuki Square, de recetas con frutas.


Receta y fotografías @catypol - Circus day.

Canelón de rabanitos relleno

Isabella encontró en el desván de la casa de su abuelo un antiguo libro lleno de secretos sobre las criaturas mágicas y los métodos ancestrales para volar. Con ojos brillantes y una determinación inquebrantable, comenzó a estudiar el arte de volar con la ayuda de las antiguas enseñanzas.

En un pequeño pueblo rodeado de campos verdes y un vasto cielo azul, vivía Isabella que soñaba con volar. Desde que era una niña, miraba maravillada a las aves que surcaban el cielo, deseando poder unirse a ellas algún día. Sin embargo, su familia estaba preocupada por la seguridad de sus sueños y la instaban a abandonar esas ideas fantasiosas. Pero Isabella tenía un aliado incondicional: su querido abuelo, Don Emilio. Vivía en una acogedora casa cerca del campo de rabanitos que cultivaba con amor. 

Don Emilio, al enterarse de la búsqueda de su nieta, decidió unirse a ella en su aventura. Recordando las historias que le contaban de su propia juventud, conocía algunos secretos que podrían ayudarla a cumplir su sueño. Juntos, comenzaron a experimentar con diferentes métodos, desde cometas hasta planeadores improvisados hechos con tela y palos.

La familia seguía preocupada, pero cada día Isabella y su abuelo se sumergían más en su búsqueda compartida. Pasaban horas entre risas y desafíos, explorando las maravillas del campo de rabanitos mientras perfeccionaban sus creaciones. Los días se convirtieron en una mezcla de magia y aprendizaje, con el abuelo alentándola a seguir sus instintos y a no tener miedo de caer.

Finalmente, después de muchas pruebas y errores, llegó el día en que Isabella sintió que estaba lista para volar. Con un artefacto peculiar, una mezcla de ingenio y magia, se elevó en el cielo junto a las aves que tanto admiraba. El abuelo, desde abajo, aplaudió con lágrimas en los ojos al ver el éxito de su nieta.

A partir de ese día, Isabella se convirtió en la leyenda del pueblo, una joven que desafió la gravedad y encontró la libertad en el cielo. La familia, inicialmente preocupada, comenzó a comprender la importancia de seguir los sueños y permitir que cada individuo experimente la vida a su manera.

La historia de Isabella se convirtió en un cuento que los abuelos del pueblo contaban a sus nietos antes de dormir, recordándoles la importancia de la determinación, el amor y la libertad para perseguir sus sueños, incluso cuando parecían imposibles. Y en el campo de rabanitos, donde Isabella aprendió a volar, las risas y el amor perduraron en cada rincón, contagiando la magia de un sueño que se hizo realidad.




Descubrimientos simples que me hacen vibrar de emoción tanto como las recetas antiguas, experimentando después en mi cocina para ver si el descubrimiento es posible en las cocinas de todos, o solamente es posible en las cocinas de algunos, y es evidente que en este caso vale la pena, el resultado me gustó mucho, y el descubrimiento viene de la mano del chef Wylie Dufresne y funciona. 

Uno de mis platos preferido es"s'arròs sec", y bueno, recuerdo que los domingos (todos) eran día de arroz, y en tiempo de rabanitos lo acompañábamos con los mismos. Pues bien, cuando descubrí que fácilmente podía hacer una plancha de rabanitos gracias a la gelatina, ¡ya ves qué fácil! no tuve duda de que los rellenaría. Pero en esta entrada la importancia no la tiene el arroz, en esta entrada lo que de verdad importa es la simplicidad de unos ingredientes para llegar a un sorprendente resultado. 

· CANELONES DE RABANITOS RELLENOS ·

Plancha de rabanitos
  • Rabanitos
  • 2 gramos de Agar agar
  • 150 mililitros de agua

Utensilios
  • Mandolina
  • Pinzas o palillos
  • Papel de horno

Para el relleno
  • "Arròs sec" de verduras

Elaboración
  1. Corta con una mandolina en rodajas muy muy finas los rabanitos, si no las cortas tan finas la gelatina no nos hará de pegamento. 
  2. Diluye el Agar agar en el agua, en frío, y lleva a ebullición, cuando hierva saca del fuego.
  3. Con unas pinzas, introduce rodajas de rabanitos dentro de la gelatina, remójalas bien. 
  4. Sácalas y colócalas superpuestas sobre papel de hornear formando un rectángulo. 
  5. Trabaja rápido con la gelatina, a medida que se enfría no podrás usarla. 
  6. Además de todo esto yo he terminado pincelando un poco de gelatina sobre la plancha de rabanitos una vez colocados.
  7. Una vez que la plancha de rabanitos se ha solidificado bien, puedes cortar a medida para hacer el canelón que quieras para rellenar.




Ahora podré experimentar con otros vegetales, imagino con esa remolacha tan linda o con zanahorias, o también con frutas, por qué no? ya que estamos se abren muchas variantes deliciosas y muy sanas. En esta para darle más sabor, le puse unas gotas de limón al agua del Agar agar, para darle el toque que le solemos dar al arroz, así hacer el plato completo.

¿Y qué haces con los rabanitos que nos queden?, ¿esos trocitos que nos sobren?. A mi me gustan mucho en ensaladas, encurtidos o naturales, no me importa, son deliciosos. Yo lo puse en vinagre para la ensaladas, solo tuve que hervir un poco de vinagre de manzana, unos 100 ml, 200 ml de agua, no le puse bolitas de pimienta negra ya que no tenía y después lo añadí junto con los trocitos de rabanito en un bote esterilizado.


























Relato y fotografías @catypol - Circus day.

Mattentaart

Habían decidido conocerse en un concierto de Tomorrowland, a ambos les gustaban los DJs y eso les unió, así que después de muchos mensajes creían firmemente que esa era su oportunidad de verse y ver si las fotos que se habían enviado eran ciertas. Habían quedado que cada uno llevaría una pancarta con el título de la canción que más les gustaba, a ella le gustaba Sunset, el atardecer rojo, los últimos rayos de sol, la despedida del día y ahora su canción favorita, no podría asegurar qué canción habría elegido él pero ella creía que sería The End, él le había dicho que a veces el final de algo puede ser el principio de otro algo.

Mi pancarta estaba pintada con un bonito atardecer, yo iba vestida con unos vaqueros un poco rotos con mi camiseta de la suerte verde esperanza y mis zapatillas blancas gastadas de tanto llevarlas, una mariposa en mi pelo y un chicle sabor sandía, ¡qué ilusión!. Él iba vestido con unos vaqueros negros y una camiseta blanca, deportivas rojas y un pendiente en la oreja, además del pelo cortísimo negro como el Betún. Su pancarta era negra, con una tipografía roja que ponía Demon, me hizo reír, y él rió conmigo, ¡qué ilusión!.

Fue una noche inolvidable, una pareja maravillosa y un concierto lleno hasta los topes, nos gustamos, nos besamos, bailamos juntos y separados, reímos y nos llenamos de Mattentaart, a tope, ¡qué ilusión!.



Con motivo del concurso bloganiversario de Aurélie descubrí un postre que por lo visto está protegido legalmente y etiquetado con la indicación geográfica de la Comisión Europea. La Mattentaart de Geraardsbergen. ¡Sorpresa!, para mi claro, después de estar barajando que receta flamenca podría presentar al concurso, me apetecía algo dulce pues las últimas entradas son saladas, y encontrarme esta referencia me decantó por ella.

Mattentaart es un pastel pequeño, aunque por la red he visto muchas versiones, y muchas recetas. Lo que saqué en claro, es que se usa leche cuajada, almendra, hojaldre y huevos, así que al final lo hice a mi manera, creo que el resultado te lo puedo presentar sin ningún tipo de problema ya que es una delicia. 
La receta está sacada de una página de turismo de Bélgica, pero yo lo cambié un poco pues no se entiende muy bien, hay ingredientes que en la elaboración no aparecen y es algo caótica, a rehacer la versión, bueno no tanto solo un poquito, y así fue, la mía es fácil, fácil y muy rica. 
Espero un día llegar a visitar esa ciudad y probarlas allí.

· MATTENTAART ·

Ingredientes 
  • 2 masas de hojaldre 
  • 200 gramos de cuajada (de buena calidad o preparada en casa)
  • 25 gramos de azúcar (si te gusta muy dulce recomiendo los 50 gramos)
  • 2 huevos 
  • 45 gramos de almendras molidas
  • 5 mililitros de ron o unas gotas de extracto de almendra
La masa.
  1. Si eliges hacer la cuajada en casa debes prepararla un día antes, seguir las instrucciones del fabricante, si la has comprado salta este paso. 
  2. Precalienta el horno a 225 ºC. 
  3. Prepara los moldes untando manteca y espolvorea harina. 
  4. Corta y adapta la masa de hojaldre al molde que hayas elegido, piensa que estas tartaletas van cerradas por lo que también hay que hacer lo mismo para la tapa.

Para el relleno.
  1. Separa las claras de las yemas, de los huevos, y monta las claras a punto de nieve. 
  2. Vierte las yemas en el vaso de la batidora junto con el azúcar, la cuajada, el ron o el extracto de almendra y la almendra molida. 
  3. Bate. 
  4. La crema resultante mézclala con las claras, remueve bien para que quede bien integrada. 
  5. Reparte la masa entre los cuatro moldes y con la tapa que has recortado antes, tápalos, debes presionar bien los bordes para que al hornear no se abran. 
  6. Haz un pequeño agujerito en las tapas. 
  7. Hornea durante 30 minutos. 
  8. Saca del horno, y con cuidado saca las Mattentaart de los moldes. 
  9. Deja enfriar. 

A mi me gustaron más al día siguiente que recién hechas.






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Pastel de pescado

Joe y la princesa se sentaron en el borde de una fuente de mármol, con los pies colgando y el sonido del agua de fondo, intentando recuperar el aliento tras el último "atentado" con la Vespa. 

Una pareja italiana, ella con un delantal lleno de harina y él con una gorra de cuadros y los brazos más velludos de todo el Lacio, estaban en mitad de lo que parecía el final de una tragedia.

—¡Ma che dici, Roberto! ¡No es un sacrilegio! —gritaba ella, agitando una cuchara de madera como si fuera el cetro de una reina guerrera.

Roberto no se quedaba atrás. Se echaba las manos a la cabeza, se golpeaba el pecho y luego abría los brazos al cielo, apelando directamente a la justicia divina.

—¡Por favor, Lucía! ¡La tradición es la tradición! ¡No me puedes pedir eso en mi propia casa!

Joe y Anna observaban fascinados. Ninguno de los dos hablaba suficiente italiano para seguir el hilo, pero la coreografía era hipnótica.

—¿De qué cree que hablan? —susurró la princesa, inclinándose hacia Joe con los ojos muy abiertos—. Él parece que le está pidiendo perdón por haber perdido toda su fortuna en el juego.

Joe negó con la cabeza, observando cómo Roberto ahora se ponía de rodillas sobre los adoquines mientras Lucía señalaba una ventana abierta en el segundo piso.

—No, no... es mucho más serio —respondió Joe con tono de experto—. Ella acaba de descubrir que él tiene otra familia en Nápoles. Mire cómo señala hacia el sur. Ese gesto de mano significa "vete con tus otros seis hijos y no vuelvas".

En ese momento, Lucía soltó un alarido que hizo que un gato saltara sobre una maceta y Roberto empezó a besar el aire, desesperado.

—¡Oh, pobre hombre! —exclamó Anna, conmovida—. Ella le está diciendo que su amor ha muerto y que se va a meter a un convento de clausura mañana mismo. ¡Mire cómo llora!

De repente, un vecino asomó la cabeza por la ventana de arriba y gritó: —¡Eh, basta! ¡Ponedle pescado o no le pongáis nada, pero dejadnos dormir la siesta!

Lucía y Roberto se detuvieron en seco. Se miraron. Lucía se encogió de hombros, le dio un beso sonoro a Roberto en la mejilla y dijo con total tranquilidad: —Venga, pues sin pescado. 

Entraron en el portal del brazo, riendo y comentando el tiempo que hacía.

Joe y la princesa se quedaron en silencio absoluto. Joe se rascó la nuca y miró sus zapatos.

—Olvide lo de Nápoles —murmuró Joe—. Creo que estaban discutiendo sobre el menú de la cena.

La princesa soltó una carcajada limpia que resonó en toda la plaza. —Es maravilloso. En mi país, para decir que algo no tiene sal, hace falta un consejo de ministros y tres notas diplomáticas. Aquí... aquí es una ópera.




La princesa está triste, ¿qué tendrá la princesa?. Así que un día se escapó decidida a recorrer la ciudad sin sirvientes, y a su aire, igual que si estuviera de vacaciones, sin agendas, ni protocolo, ni horario marcado. Pero no contó con él, no contó que él la cautivaría con sus palabras, con aventuras, que de otra manera jamás habría vivido, y con su atractivo. Ninguno dijo la verdad hasta que llegado el momento eran los sentimientos los que sin decir nada hablaban, no tuvieron que decirse mucho para saber cuál era el lugar de ambos, una historia que no podía terminar de otra manera.

Vacaciones en Roma fue la primera película que hizo la actriz Audrey Hepburn en el cine, y con ella ganó un Oscar a la mejor actriz principal, y con ella se hizo famosa. Rodada en 1953, en la ciudad de Roma, con escenarios auténticos, nos enseña una ciudad llena de luz y bullicio tan característico de los países Mediterráneos.

Nuestra querida Mon del blog April's Kitch, celebra su tercer aniversario, y nos propone celebrarlo con ella con un particular concurso con el que he disfrutado de principio a fin. Primero eligiendo la película, que deben ser entre los años 50 y 65, y habiendo visto de pequeña en el ciclo de cine en blanco y negro peliculas de esos años me emocionó mucho. Elegí esta película por la protagonista, dijo en alguna ocasión que ésta era una película especial para ella, además fue el inicio de una bonita amistad con Gregory Peck, y se nota la complicidad de ello en el film. A mi me encanta subida en la famosa Vespa, con esa cara de alegría, también en esta película se corta el pelo y disfruta de las cosas simples de la vida.

Pero tengo que decir que en esta película comer comen poco, la verdad, ella come un helado en la plaza de España, o pide una copa de champán, en un bar, y él un café frío. Así que mi querida Mon, nos pedías creatividad para impresionar, y yo, siendo Roma (el municipio que no la capital) bañada por el mar Mediterráneo, decidí usar uno de los frutos de este mar para hacerlo, eligiendo un pescado delicioso y colorido para que la receta presentada sea no solo deliciosa al paladar si no que también fuera bella a los ojos de todos. Además, esta receta la acompaña la película (vídeo receta), que en este caso, como yo he tenido que grabarlo ha sido Tomás el que ha seguido mis directrices para realizar la receta.



Título: Pastel de pescado

Director y editor: @catypol
Música: Michael Chapman
Reparto: Tomás
Duración: 7:15 M
Sinopsis: Se trata de una receta sencilla, con ingredientes de buen precio para todos, que si el pescado es fresco mejor pero si no es así y es congelado también va bien. Y que es tan fácil y delicioso que puede hacerlo hasta los que no se atreven a cocinar.  El final siempre es degustarlo en compañía y con amor.



 · PASTEL DE PESCADO ·

Ingredientes

  • 16 Lomos de salmonete para este molde de 21,5x11cm
  • 230 gramos de merluza 
  • 230 gramos de gambón
  • Aceite de oliva
  • 150 gramos de cebolla, cortada en bruonise
  • 2 ajos, picados
  • 3 huevos grandes
  • 1 cucharada harina
  • 1 tacita caldo de pescado 
  • Manteca de cerdo
  • Sal y pimienta

Mise en place: 
  1. Limpia el pescado, en caso de que sea necesario o pídele al pescadero que lo haga por ti.
  2. Corta a trozos la merluza y el gambón. 
  3. Reserva 3 gambones para decorar. 
  4. Pica la cebolla y los ajos. 
  5. Bate los huevos.
  6. Enmanteca el molde, con manteca de cerdo (la consistencia hará que se peguen con más facilidad los lomos al molde, cosa que con el aceite no pasará). 
  7. Ve colocando/pegando los lomos de los salmonetes (sin espinas), a la pared del molde enmantecado, quedando la parte rosada (piel) hacía la pared del molde. 
  8. Cuando los tengas todos colocados, en la base del molde coloca 3 gambones (si el molde fuera más grande se pondrá más cantidad, tanto de salmonetes como de gambones). 
  9. Deja el molde preparado en el frigorífico mientras haces el relleno.

El relleno:
  1. Pon aceite de oliva en la sartén, a fuego bajo, cuando esté caliente sofríe la cebolla y los ajos. 
  2. Cuando transparenten, añade la harina, remueve hasta que la harina se cocine y para que no se queme. Cuando la harina está tostada añade el caldo, y remueve hasta que espese. 
  3. Saca de la sartén y ponla en un plato para que enfríe. 
  4. Precalienta el horno a 180 ºC. 
  5. Prepara una fuente para baño María, y calienta agua.
  6. Una vez fría añade el pescado cortado a trozos y el gambón. 
  7. Remueve y salpimienta. 
  8. Añade los huevos batidos y mezcla todo el preparado. 
  9. Saca el molde del frigorífico. 
  10. Vierte dentro la mezcla de pescado y huevos. 
  11. Tapa con un poco de papel de aluminio. 
  12. En la fuente (para el baño María) vierte el agua hirviendo, con cuidado.
  13. Coloca el molde dentro del agua. 
  14. Hornea durante 1 hora, o hasta que el relleno esté cuajado.
Final.
  1. Sirve caliente, a temperatura ambiente o fría, eso ya depende del gusto de cada uno. 
  2. A mi me gusta a temperatura ambiente, que no esté fría del frigorífico. 
  3. Acompaña con verdura, o con ensalada, o con mayonesa, salsa rosa...

Nota: Esta es una receta mallorquina, solo que antiguamente se hacía con pescado que ahora no es tan asequible como lo era antes, y por supuesto hecha con producto totalmente Mediterráneo: cap roig (cabracho), langosta y salmonetes.


¡Ah! y con Champán o cava, para brindar por este maravilloso aniversario de April's Kitch.
¡Feliz cumple blog, qué cumplas muchos más!. 

Con esta receta participo en el concurso cocina de cine


Fotografías y vídeo @catypol - Circus day.

Pancuit

Sentada junto la puerta de su casa, María miraba al horizonte, después de haber hecho todas las tareas que solía hacer cada día, le gustaba salir, respirar y observar el ir y venir de los vecinos, aunque cualquiera que la contemplara diría que no les prestaba atención, pero yo sabía que si le preguntaba me diría hasta el color de los ojos de cada uno que pasaba por allí, se fijaba hasta en el más mínimo detalle.

Nunca había fumado, decía que su marido lo había hecho por los dos, tampoco era una gran comensal, para ella, una sopa de ajo, le era suficiente. Le gustaba tomar una copita de vino para comer, comiera lo que comiera, aunque fueran dos galletas. Y le encantaba usar perfume de patchouli, cosa que nos sacaba un poco de quicio a los demás, pues el olor era muy fuerte para nuestras narices, pero ella nos decía que en su momento fue un artículo de lujo, y así zanjaba cualquier discusión.

Bajita, delgada, arrugada y con muy mala leche si se lo proponía, y te aseguro que se lo proponía muy a menudo, era el centro de atención de los vecinos, unos decían que por ser vieja, otros por su carácter luchador, otros por no hacerle la contraria, nosotros por quererla tanto, y Ramón por ser la mujer de su vida, sea por lo que sea, ella destacaba siempre, verla sentada junto a la puerta de casa parecía que estuviera vigilando sus dominios y eso me hacía sonreír.



Los lunes siempre son algo duros, aunque a veces no es así y pueden llegar a ser maravillosos. Eso me pasó el lunes de la semana pasada cuando fuimos convocados para visitar la fábrica Quely, esa misma de donde salen las deliciosas galletas de aceite (galetes d'oli), conocidas mejor por Quelitas (de tamaño pequeño) o Quelis. Para muchos no necesitan presentación, crecimos con ellas, forman parte de nuestra vida y también de nuestras generaciones futuras. Aunque, igual que todos crecemos, la marca también ha crecido y con ella.

Eramos un buen número de personas interesadas en conocer las "entrañas" de este corazón tan grande, así que convocados a buena hora, allí estábamos todos dispuestos. El equipo de Quely nos recibió con los brazos abiertos, y mientras nos enseñaba las instalaciones nos fue explicando el proceso de elaboración, empaquetado, distribución, y alguna que otra observación sobre la "aceptación" de estas galletas en otras religiones, no olvidemos que hay religiones que prohíben ciertos alimentos según el producto o cómo estén cocinados.

Y si, comimos también, por si alguien se lo estaba preguntando, el chef Tomeu Torrens del celler de Can Amer, se encargó de prepararnos unas tapas que hizo las delicias de todos, no sabría decir cuál era más rica.




También nos propusieron elaborar una receta con alguno de sus productos, a elección libre, y aunque yo tengo una receta en el blog con sus galletas dulces, tiramisú, no era esa la que quería presentar. Yo quería presentar una receta que forma parte de mi familia, es una receta mallorquina que antes se comía en muchas casas, y que el tiempo y otros platos ha dejado atrás, pero a la que yo le tengo especial cariño pues recuerdo que era muy pequeña y ya me gustaba mucho, y en casa, mi madre, siempre me la preparaba con galletas Quely y sin tomate. 

Es una sopa que conoces como sopa de ajo, pero que en Mallorca se conoce como Pancuit. Se elaboraba con pan de otros días, pero a mi me gusta con galletas, es tan simple y deliciosa, que me ha parecido una buena idea para rendir homenaje a Quely y a todas las madres, abuelas o cocineras que tan gustosamente aún hoy elaboran este plato.

· PANCUIT · 
Ingredientes para 4 personas 
  • 8 ajos picados 
  • Aceite de oliva
  • 4 tomates rallados*
  • 1 litro de agua
  • 8 galletas Quely o 4 rebanadas de pan duro  
  • Sal
  • Pimienta negra
  • 1/2 cucharadita de pimentón*
  • 4 huevos, 1 por persona
Elaboración 
  1. En una cacerola con 2 cucharadas de aceite sofrie, a fuego muy lento, los ajos picados (a mi me gustan así, pero se pueden poner enteros chafados).
  2. Cuando cojan un poco de color añade el tomate y sofríe. 
  3. Al sofrito añádele el agua y deja que hierva. 
  4. Al romper a hervir añadir las galletas, trocéalas con las manos, "groseramente". 
  5. Deja que las galletas absorban el caldo, y cocina unos minutos. 
  6. Salpimienta y añade el pimentón, remueve. 
  7. Baja el fuego. 
  8. Casca los huevos, y añade de uno a uno al caldo. 
  9. Deja cocinar hasta que la clara esté blanca. 
  10. Servir la sopa en cuencos y pon un huevo a cada comensal.



Nota: *Esta sopa austera y sana no lleva tomate, fruto que llegó a Europa después de la conquista de América y que no empezó a utilizarse en gastronomía mucho tiempo después. Por lo que las recetas antiguas que yo he consultado de 1638 derivadas de otras de 1431, no llevan este ingrediente. Fue mucho después que se le introdujo a la receta para darle más sabor, y no todo el que la cocina se lo pone. El pimentón también vino de allí como el tomate y lo ponemos en la sopa mucho después, como el tomate, así que la versión de arriba podría decirse que es "moderna".

"Sovint la gent benestant, però molt més sovint encara la gent pobra, menja pancuit, que és una sopa feta de pa bullit amb aigua, oli, sal i un poc d'all; de vegades s'hi posen també ous batuts". Les Balears descrites per la paraula i la imatge, de l'Arxiduc Lluís Salvador d'Àustria, 1871.

Relato, receta y fotografías @catypol - Circus day

Croissants aux Amandes

Era un día nublado en París, de esos que huelen a café. En la terraza de la boulangerie “Le Petit”, Justine degustaba un croissant aux amandes poco a poco. Llevaba un collar de perlas heredado de su abuela y una mirada de cine francés en blanco y negro. De repente, apareció un perro callejero, desgarbado y sucio. Se sentó frente a ella, cruzó las patas delanteras y la miró fijamente, como diciendo: “Ese croissant tiene mi nombre”. 
Justine, que creía en señales del universo (y en compartir la comida), le dio un trozo. En ese momento irrumpió Marcel, su vecino raro, autoproclamado cazador de hormigas, con una lupa colgando del cuello y una red ridículamente pequeña. —¡Las hormigas planean algo! ¡Lo he visto en sus túneles! —gritó, sin saludar ni mirar por dónde iba. 
Tropezó con el perro, cayó de bruces en la mesa y aterrizó de nariz en el croissant restante. El perro ladró, Justine se rio y las hormigas, en alguna parte bajo tierra, probablemente aplaudieron. Desde entonces, los tres desayunaban juntos: Justine, el perro (ahora llamado Croissant) y Marcel, que seguía cazando hormigas… pero solo los martes y con el perro como asistente.



La primera vez que hice cruasán sentí que esa no era mi masa preferida, me pareció difícil, y aunque el resultado fue delicioso pensé que ni loca volvía a hacerlo. Pero cosas de la vida y de las redes sociales, un día apareció un mini reto que hizo que me lo pensara.

Laura de Because (el blog), empezó mostrándonos unos deliciosos Croissants aux Amandes, que ella había adquirido en la conocida pastelería "La Suiza" en Bilbao. Eso bastó para "maquinarse" lo que un mes después, con muchos tweets divertidos y whatsapps con interrogantes ha salido a la luz. Los maestros de orquesta fueron Raúl y Virginia.

Es una exquisitez que hiere la sensibilidad para los que estamos a dieta, pero que si no es así puedes disfrutar tan ricamente, repitiendo si hace falta pues uno solo, y si es pequeño como los míos, te sabe a poco. A mi que me gusta compartir, decidí que era buen momento que los vecinos participaran del espectáculo, así que regalé unos cuantos, y la felicidad llegó a más gente #sindolor.

Ésta es una receta de aprovechamiento, pues se usan los cruasán duros o de días pasados, rellenándolos de la crema de almendras y horneándolos otra vez, para que el resultado sea espectacular. Si no dispones de tiempo para hacer el hojaldre, o no te apetece, puedes usar el hojaldre elaborado de venta en comercios, o el cruasán que compres en la panadería. Es fácil, pero ¡cuidado! no podrás parar de comerlos. Mi receta elegida para conseguir la masa del cruasán es la del conocido Richard Bertinet, que tiene su libro Crujientes. Y la crema de almendras pertenece a Michel Roux.


Relato y fotografías @catypol - Circus day.

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