Señoras y Señores,

Bienvenidos a Circus Day

image
Hola,

Soy Caty y dirijo este circo

Foodie, diseñadora gráfica, cuentacuentos y aficionada a la fotografía es un resumen de lo que encontrarás aquí, un circo lleno de recetas, historias y espectáculo. Señoras y señores, mesdames et messieurs, ladies and gentlemen, bienvenidos a Circus day, espero que te guste el show.

The Show

En el blog

Bizcocho de aguacate

—Hay un monstruo debajo de mi cama —le dije a mi padre.

Mi padre, que se toma muy en serio su cargo de protector oficial de la familia, se agachó, inspeccionó los bajos de la cama como si fuera un agente secreto y sentenció:

—Hija, aquí no hay ningún monstruo. Pero si lo hubiera, tendría una conversación muy seria con él. Y, dependiendo de cómo respondiera, saldría de esta casa de una patada.

Me quedé más tranquila... durante unos tres minutos.

Entonces fui a ver a mi madre.

—Hay un monstruo debajo de mi cama.

Ella me acarició el pelo y sonrió.

—Cariño, los monstruos no existen. Y si no existen, no merece la pena preocuparse por ellos. Tú duerme tranquila que yo vigilaré.

Aquello sonaba muy bien, pero el supuesto monstruo no parecía haberse enterado.

Probé con mi hermano.

—Hay un monstruo debajo de mi cama.

Me miró unos segundos y preguntó:

—¿Cuántos cafés llevas hoy?

—Ninguno.

—Pues entonces es preocupante.

Y se fue riendo por el pasillo.

Cuando ya empezaba a pensar que era la única persona del planeta con problemas de convivencia monstruosa, apareció mi mejor amiga.

—Hay un monstruo debajo de mi cama.

Ella no se rió. No puso cara rara. No llamó a un exorcista. Simplemente dijo:

—Te creo.

Aquello me sorprendió tanto que casi me olvido del monstruo.

—¿En serio?

—Claro. A mí me pasó lo mismo.

—¿Y qué hiciste?

—Lo saqué de debajo de la cama.

—¿Así, sin más?

—Bueno, no exactamente. Primero negocié.

Resultó que mi amiga había sentado a su monstruo frente a una mesa, le había puesto una baraja de cartas delante y le había propuesto un trato:

—Si ganas tú, me llevas a tu mundo. Pero si gano yo, dejarás de darme sustos, no te esconderás debajo de muebles y solo podrás visitarme de vez en cuando. Nada de quedarte a vivir.

—¿Y quién ganó? —pregunté.

—Yo. Los monstruos son malísimos jugando a las cartas. Se ponen muy nerviosos cuando les salen los ases.

Aquello me convenció.

Entre las dos movimos la cama, la giramos, la empujamos, la levantamos y la zarandeamos tanto que, si había un monstruo debajo, seguramente acabó mareado.

No encontramos ninguno.

Pero sí encontramos algo mucho mejor: motivos para reírnos durante horas.

Después nos sentamos a merendar un bizcocho que había preparado aquella mañana. Era esponjoso, delicioso y tenía un sospechoso tono verde monstruo.

Aún no sabemos si fue casualidad.

¿Quieres probar un trozo?





Cada persona ve los miedos de distinta manera; cada una reacciona según su experiencia, saber, personalidad o perspectiva. Y sí, aunque el miedo es una angustia que todo ser humano experimenta alguna vez en su vida, a veces no es fácil reconocerlo, hablarlo o manifestarlo.

Imaginamos que el monstruo que hay debajo de nuestra cama puede ser verde, como Mike o Sulley (Monstruos, S.A.); quizá de pequeños sea así, pero ¿y de grandes? ¡Mmm! De grandes podemos seguir creyendo en ellos o comérnoslos, ¿no crees?

· BIZCOCHO DE AGUACATE ·

Ingredientes
  • 3 huevos
  • 150 g de azúcar 
  • 50 g de aceite oliva suave
  • 2 aguacates pequeños maduros o 1 aguacate grande maduro
  • El zumo de 1/2 limón
  • 1 pizca de sal
  • 250 g de harina 
  • 1 sobre de levadura en polvo
  • Unas gotas de colorante alimentario verde (opcional)
Elaboración
Precalienta el horno a 180 °C.
  1. Bate los huevos, el azúcar y el aceite hasta que quede todo bien integrado.
  2. Extrae la pulpa del aguacate y colócala en un cuenco con el zumo de medio limón. Tritura hasta obtener una pasta suave.
  3. Tamiza la harina, sal y la levadura. Agrégalo a la mezcla de los huevos.
  4. Bate hasta que todos los ingredientes sean una masa sin grumos.
  5. Añade, si lo has elegido, unas gotas de colorante verde hasta que la masa quede verde monstruo. Si decides no ponérselo, está bien, el verde puede que "desaparezca" o que quede ligeramente verdoso.
  6. Vierte la masa en un molde previamente engrasado (con spray desmoldante o aceite y harina).
  7. Hornea durante unos 45 minutos o hasta que, al pinchar con un palillo, este salga limpio.
  8. Retira del horno, deja reposar 5 minutos en el molde y desmolda sobre una rejilla para que enfríe por completo.





Relato, dibujo y fotografías @catypol - Circus day.

¿Estás buscando algo en especial?

Contacta conmigo