Señoras y Señores,

Bienvenidos a Circus Day

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Hola,

Soy Caty y dirijo este circo

Foodie, diseñadora gráfica, cuentacuentos y aficionada a la fotografía es un resumen de lo que encontrarás aquí, un circo lleno de recetas, historias y espectáculo. Señoras y señores, mesdames et messieurs, ladies and gentlemen, bienvenidos a Circus day, espero que te guste el show.

The Show

En el blog

Hummus de remolacha

El lunes decidí empezar una vida sana. Hice hummus de remolacha. Desayuné un bol. En la vida sana casi todo se come en bol. Mi bol llevaba semillas, fruta cortada y una cucharada de hummus de remolacha, por lo del equilibrio.

Luego tocaba ejercicio.
Puse una clase de “Yoga para principiantes”.
La profesora dijo:
—Conecta con tu cuerpo
A mi cuerpo le costó la "conexión".

A media mañana me entró hambre. Pero como ahora soy una persona consciente, no comí pan. Me comí palitos de zanahoria con hummus de remolacha. A la hora de comer: pollo plancha. Lo acompañé con verduras asadas y otra cucharada de hummus de remolacha, porque ya estaba hecho y no se iba a perder.

Durante el día bebí agua. Mucha. Tanta que empecé a sospechar que la vida sana consiste en vivir cerca de un baño. A las seis, crisis existencial leve. Respiré hondo. Me repetí: “No todo tiene que ser perfecto”. Y me tomé un café descafeinado, una ya no está para dormir poco. Por la noche, cena ligera: crema detox. Lo que sea que signifique esa palabra en la vida. Pero la serví con un topping elegante de hummus de remolacha, porque el color rosa y verde "casan".

Antes de dormir escribí en mi diario de gratitud:
—Estoy agradecida por mi compromiso.
—Por mi tránsito intestinal.
—Y por el pan, que no he olvidado.

Me acosté sintiéndome muy sana. Un poco vacía. Y con la firme sospecha de que mañana volveré a comprar pan.


Hummus de remolacha y tahini

Hummus de remolacha


La historia de la remolacha comenzó en las costas del Mediterráneo y el norte de África, donde su ancestro silvestre, la acelga marina, era recolectada por civilizaciones antiguas como los egipcios, los griegos y los romanos. Durante la Antigüedad, estas culturas consumían únicamente las hojas verdes de la planta como alimento, mientras que la raíz, que entonces era delgada, dura y de color pálido, se reservaba casi exclusivamente para usos medicinales orientados a tratar dolores o problemas sanguíneos.

El aprovechamiento culinario de la raíz cambió gradualmente durante la Edad Media y el Renacimiento, periodo en el que la selección agrícola en monasterios y campos europeos dio origen a variedades más carnosas y nutritivas, las cuales se integraron formalmente en la dieta de países como Francia y España hacia el siglo XV.

El gran giro en el destino de la planta ocurrió en el siglo XVIII, específicamente en 1747, cuando el químico alemán Andreas Marggraf descubrió que las raíces contenían cristales de azúcar idénticos a los de la caña procedentes de las colonias tropicales. Décadas más tarde, su discípulo Franz Karl Achard logró seleccionar genéticamente las variedades con mayor concentración de sacarosa y fundó la primera fábrica de procesamiento.

Finalmente, el siglo XIX consolidó a la remolacha como un recurso geopolítico estratégico debido a las guerras napoleónicas. Ante el bloqueo marítimo impuesto por Gran Bretaña que impedía la llegada de azúcar caribeño a la Europa continental, Napoleón Bonaparte impulsó de forma masiva el cultivo de la remolacha azucarera en 1811, financiando escuelas de procesamiento y fábricas. Este empuje político transformó la industria mundial, logró que Europa fuera autosuficiente y convirtió a la remolacha en un pilar de la economía agrícola que perdura hasta el día de hoy.

En cuanto a sus propiedades, la remolacha ayuda a mejorar la circulación y a relajar los vasos sanguíneos, aporta un extra de energía al aumentar el suministro de oxígeno a los músculos, combate los radicales libres, mejora el estado de la piel, favorece el tránsito intestinal y ayuda a potenciar la concentración y la memoria. Aunque es una verdura que suele generar amores u odios, en hummus resulta una excelente opción para disfrutarla.

Hummus de remolacha


Ingredientes para 2/3 comensales
  • 60 gramos de remolacha cocida
  • 115 gramos de garbanzos cocidos
  • 1 cucharada sopera de tahini
  • 1 Ajo
  • 1/2 cucharadita de comino molido
  • El zumo de medio limón pequeño
  • Sal al gusto
  • Aceite de oliva virgen extra (para decorar)
  • Semillas de sésamo tostado o garbanzos (para decorar)

Elaboración
  1. Pon todos los ingredientes en el vaso y programa 1-2 minutos en velocidad progresiva 5-6. 
  2. Prueba de sal y si necesitas más añádele.
  3. Si no tienes Thermomix, usa la túrmix o vaso americano.
  4. Pon en un cuenco y decora con semillas de sésamo tostado o garbanzos y aceite o al gusto. 

¿Te gusta el hummus?:

Hummus con remolacha

Relato y fotografías @catypol - Circus day.

Pudín de roscón

Había tres Reyes Magos convencidos de que lo tenían todo bajo control. Melchor había revisado las estrellas, Gaspar había hecho los cálculos y Baltasar… bueno, Baltasar llevaba el camello con el mejor sentido de orientación, o eso creía.

La estrella brillaba con fuerza, sí, pero nadie se dio cuenta de un pequeño detalle.

—¿No sienten que hace un poco más de frío de lo normal? —preguntó Gaspar, ajustándose la capa mientras soplaba un viento helado.
—Es el aire puro del desierto nocturno —respondió Melchor con seguridad, mientras el camello resbalaba sobre algo sospechosamente blanco.

Al amanecer, en lugar de palmeras encontraron pinos, sin un roscón debajo, esos estaban bien plantados. En vez de arena, nieve. Y en lugar de pastores… un grupo de renos los observaba con evidente desconcierto.

—Melchor —dijo Baltasar—, ¿desde cuándo Belén tiene auroras boreales?
Melchor miró al cielo verdoso, luego al mapa, y finalmente a la estrella, que parecía parpadear como riéndose de ellos.
—Bueno… técnicamente seguimos una estrella. Nunca especificó cuál Belén.

El oro se congeló, el incienso no encendía y la mirra fue confundida con un nuevo sabor de jarabe medicinal. Un anciano barbudo, vestido de rojo, los saludó amablemente y les sugirió que quizás habían pasado “un poquito” de largo.

Horas después, ya de regreso y con los camellos usando bufandas, los tres Reyes llegaron por fin al sur correcto.

—Para el próximo año —dijo Gaspar— llevamos GPS.
—Mejor Google Maps —añadió Baltasar.
Melchor suspiró mirando la estrella.




Quizás pienses que es difícil que sobre roscón, pero, en casa somos pocos y sí sobro. Como el roscón era casero y grande y, no estaba relleno aproveché para elaborar el pudín, que es lo que se suele hacer si en casa eres cocinillas y te gusta usar las "sobras" de lo que sea. También decirte que si no tienes roscón puedes hacerlo con ensaimada, croissant o pan. Así es la cocina de aprovechamiento. 
¡Feliz día de Reyes!

· PUDÍN DE ROSCÓN ·


Ingredientes

Pudín
  • 400 mililitros de leche 
  • 4 huevos M
  • 50 gramos de azúcar
  • 1 chorrito de agua de azahar
  • Sobras de roscón

Caramelo (también puedes comprarlo hecho)
  • 80 gramos de azúcar
  • 1 cucharada de agua

Elaboración

Precalienta el horno a 150º C.

Caramelo
  1. Pon el azúcar en un cazo con el agua, remueve que se mezcle bien y calienta a fuego fuerte sin remover.
  2. Cuando empiece a coger color ámbar, saca del fuego y vierte en el molde o moldes elegidos. Cuidado que quema mucho. Deja enfriar por completo.

Pudín
  1. Corta a trozos el roscón. Puede añadirle las frutas y almendras (si lleva). Es mejor hacerlo cuando el roscón está más seco que tierno.
  2. Mezcla los huevos con la leche, el azúcar y el agua de azahar.
  3. Mezcla una parte del roscón dentro de la mezcla de leche y dale unos "golpes" de Túrmix. También puedes hacerlo con la Thermomix si tienes.
  4. Unos cuantos trozos del roscón déjalos dentro el molde.
  5. Vierte la mezcla en el molde o moldes con el caramelo.
  6. Lleva agua a ebullición para el baño maría; coloca el molde dentro de la fuente, vierte el agua hirviendo, cierra el horno y cuece tapado 35-40 minutos.
  7. Prueba con un palillo que el pudín esté cuajado por el centro. 
  8. Sácalo y deja enfriar por completo a temperatura ambiente; después enfría en la nevera.
  9. Si el caramelo se queda en el molde puedes calentarlo un poco para echarlo por encima.


Relato y fotografías @catypol - Circus day blog.

Chocolate a la taza

Por fin había llegado su época favorita. La casa de los abuelos la recibió justo cuando los primeros copos de nieve empezaban a caer, silenciosos, como si no quisieran despertar a nadie. Sus padres la dejaban ir unos días antes de Navidad para que pudiera contarles, sin prisas, todo lo que había vivido en el colegio y con sus amigos. A los abuelos les encantaba tenerla para ellos solos, antes de que la Nochebuena llenara la casa de voces y risas alrededor de la gran mesa del comedor.

Al abrir la maleta, entre la ropa apareció un reno de peluche con la nariz roja… y encendida. La luz palpitaba suavemente, como un pequeño corazón. Casi gritó del susto. No recordaba haberlo visto nunca, y estaba segura de que su madre no lo había puesto allí. Iba a preguntarse cómo había llegado hasta ese lugar cuando un movimiento reclamó su atención.

La almohada de la cama se movía despacio, como si respirara. Se quedó muy quieta. Miró a su abuela preguntándose si ella también lo había notado, pero ella seguía doblando la ropa, ajena a todo. Luego dijo que iba a ordenar el baño y salió de la habitación.

Con el corazón latiéndole en los oídos, se acercó a la cama. Estiró la mano con cuidado y levantó la almohada. De debajo asomó una diminuta cabeza peluda, dos ojos brillantes y una nariz húmeda.

Guau —susurró el cachorro.

Ella abrió la boca, ahogando un chillido, maravillada. Los abuelos aparecieron en la puerta y se miraron sonriendo. Poco después, la cocina se llenó del aroma del chocolate caliente, ese que deja un bigote dulce en los labios. Eran días de magia y las sonrisas duraban todo el día.




Para mí, el chocolate a la taza en Navidad significa Nochebuena, después de la misa del Gallo, el 24 de diciembre. Recuerdo que los niños que hacíamos la catequesis formábamos parte de esa misa; tarde, sí, pero después nos invitaban a tomar chocolate con ensaimadas. Después de la comunión, el chocolate lo tomábamos en casa, también tarde y después de la misa del Gallo pero en casa. Ya hace tiempo que no voy a la misa del Gallo, pero sigo bebiendo chocolate, a veces con ensaimada, otras con churros y otras sin acompañamiento. 

Recuerdo a mi madre hacernos chocolate a la taza con una pastilla grande de chocolate. Ahora, hay muchas versiones en el mercado para hacerlo. Yo quería probar una versión fácil, rápida y con pocos ingredientes. Uso arrurruz para espesar, suele usarse en repostería vegana y hoy en día se encuentra fácil en herbolarios. El kuzu, también, aunque es un poco más caro. 

Lo hago de esta manera porqué los chocolates a la taza en polvo comerciales suelen llevar mucho azúcar, y espesantes como almidón de maíz o arroz, aditivos, gomas (xantana o tara) y aglomerantes que le da la textura cremosa al calentarse.

El arrurruz es un tubérculo similar en apariencia a la patata (Maranta arundinacea). Pertenece a la misma familia que el jengibre y la cúrcuma. Es fácil de digerir y no presenta molestias ni inflamación, También es sin gluten. Se usa como espesante o gelificante natural en la cocina, especialmente en repostería. Para mi, como alternativa a la fécula de maíz me parece mejor, tiene más proteínas y menos calorías.

🎄 Chocolate a la taza, fácil y rápido 🎄

Ingredientes
  • 1/2 l de leche almendras (o la que te guste más)
  • 2 cdas. soperas de azúcar (o cualquier endulzante que te guste)
  • 2 cdas. de arrurruz o kuzu*
  • 2 cdas. de cacao natural sin azúcar en polvo

Elaboración
Disuelve el arrurruz en dos o tres cucharadas de leche. Reserva. Pon los ingredientes restantes en un cazo al fuego. Remueve para que los ingredientes se disuelvan bien. Añade el arrurruz disuelto y sigue removiendo hasta que espese. Sirve.

*El Kuzu suele se venderse en formato granulado o trozos pequeños, que se disuelven en líquidos, en cambio el arrurruz ya se vende molido.


Relato, fotografías, vídeo y receta @catypol - Circus day.

Em miro al mirall

Em miro al mirall i no reconec la dona que hi veig. Quan va començar tot no em vaig adonar. Paraules que em ferien, però jo pensava que era degut a un mal dia i no vaig dir res. A poc a poc la tensió va anar més enllà. Una galtada, crits i empentes. El primer ull de vellut, les llàgrimes d'impotència, por i ignorància. Què havia fet jo per merèixer tot això? La por, aquella sensació d'angoixa quan sentia la porta, el cor em bategava de pressa i les ganes de fugir com fos, viva o no, però acabar amb aquella situació. Les galtades em feien mal però es curaven. Les seves paraules encara sonen dins el meu cap i dubt que es curin a pesar del temps. El menyspreu va arrelar dins mi i ara vull desfer-me'n i donar una passa endavant, lluitar per mi.


25/11 Dia internacional de l'eliminació de la violència contra la dona



Texto e imagen @catypol - Circus day.

El libro

Desde hace un tiempo una idea en mi cabeza iba dando vueltas. Se que el mundo editorial no se fijaría en mi blog, no me malinterpretes, no es una queja, no es lo que pretendo. Entiendo que tienes que tener muchos seguidores o ser alguien conocido para que te publiquen un libro de cocina. Pero, eso no quita que siendo diseñadora y cocinera no pueda tener uno. Me hacía ilusión ya que en mi blog/libro hay recetas, si, pero también relatos inventados por mi y fotografías que, aunque en esta edición también he usado un poco la IA las fotos siguen siendo muy @catypol y, sí, diseño también, la portada es diseñada por mi. Me hacía ilusión tener mi libro blog, hecho con la ayuda de Blurb y con toda la magia que en Circus day existe. Así tienes una copia escrita de Circus day y su magia 

Señoras y señores, mesdames et messieurs, ladies and gentlemen, bienvenidos a Circus day, espero que te guste mi libro.





Aquí tienes un qr que te lleva a la página de venta por si te interesa:

https://www.blurb.es/b/12546935-circus-day



@catypol

Towel crepe rolls

[DESEOS]
Besos en la frente
El sonido de la lluvia
El olor después de la lluvia
Abrazos inesperados
Nada más que cielos azules
La luz de verano
Sonidos del mar
El cantar de los pájaros
Envolverse en una toalla suave y grande
Enamorarse de los detalles
Japón en primavera
Libros, té y una deliciosa crepe enrollada





Se considera una receta relativamente nueva, popularizada a través de plataformas como TikTok, con influencias de la repostería de estilo asiático. Se llama "Towel" (toalla) debido a la técnica de enrollado, que crea capas similares a una toalla enrollada. Se diferencia de la tarta milcreps (crepe cake) tradicional en que las creps se disponen en una fila, se rellenan y se enrollan juntas formando un tronco o rollo compacto. Para que sea más rápido de hacer y fácil, la versión con obleas de arroz es lo más top ahora y además sin gluten.



· TOWEL CREPE ROLLS ·


Ingredientes
  • Fresas
  • Nata montada
  • Azúcar o eritritol
  • Obleas de arroz
  • Cacao, fresas y menta (para decorar)
Elaboración
  1. Moja las obleas de arroz en agua, no dejes que se ablanden demasiado. 
  2. Coloca encima de la mesa tres obleas superpuestas una encima de la otra por un lado. 
  3. Esparce por encima la nata montada y trozos de fresa. 
  4. Cierra las obleas enrollándolas de un lado y enrollándolas por un lado hacía el otro. 
  5. Espolvorea cacao en polvo por encima y decora con fresa y menta.


Texto, vídeo y fotografías @catypol - Circus day.

Carpaccio de higos con jamón

Deseo
Deseo que al soplar todo vuelva a su estado normal.
Deseo que al palmear mis manos sea porque acompañan una bonita melodía.
Deseo vibrar por emoción y no por miedo.
Deseo ser pequeña, pero con intención grande.
Deseo ver a través y no dejar que la luz me ciegue.
Deseo llegar tarde y entera antes que pronto y rota.
Deseo correr sin ser perseguida.
Deseo amar sin ser castigada.
Deseo una mente clara, sin carpaccios de nada.
Deseo un día de lluvia si limpia el ánimo.
Deseo un día de sol si llena el alma.
Deseo gritar si es de felicidad
o quedarme muda, pero solo si hace falta.

Carpaccio de higos, jamón y queso

Higos, jamón y queso de cabra


Los higos son uno de los frutos más antiguos cultivados por la humanidad y su historia está entrelazada con el origen de la agricultura. Restos arqueológicos hallados en el valle del Jordán demuestran que el ser humano ya domesticaba la higuera hace más de once mil años, adelantándose incluso al cultivo del trigo y las legumbres. Esta fruta, originaria de Oriente Próximo, se expandió rápidamente por toda la cuenca del Mediterráneo gracias a los fenicios y a los navegantes de la Antigüedad.

En el Antiguo Egipto, los higos se convirtieron en un alimento básico y sagrado, utilizándose tanto en la dieta diaria como en ofrendas funerarias para los faraones. Posteriormente, en la Grecia clásica, el higo alcanzó un estatus de honor al ser considerado el manjar predilecto de los atletas olímpicos, quienes lo consumían como una fuente natural de energía rápida durante sus entrenamientos. El propio Platón era un devoto consumidor de esta fruta, lo que le valió el apodo de «filósofo filóhigo» debido a su creencia de que potenciaba la inteligencia.

La Antigua Roma heredó esta devoción culinaria y expandió el cultivo del higo por todo su imperio, integrándolo en recetas tanto dulces como saladas. Los romanos descubrieron que los higos secos eran el alimento perfecto para los soldados en campaña debido a su larga conservación y alto valor calórico. En esta época, el higo también poseía una fuerte carga simbólica de fertilidad y prosperidad, estando presente en los banquetes de las clases altas y en las celebraciones populares.

Durante la Edad Media, el cultivo del higo se consolidó en la península ibérica gracias a la influencia de la cultura andalusí. Los árabes perfeccionaron los sistemas de regadío y las técnicas de secado, convirtiendo al higo seco en un producto de exportación clave y en un pilar de la repostería medieval. Al ser un endulzante natural en una época donde el azúcar era un lujo prohibitivo, el higo se utilizaba para espesar salsas, endulzar guisos de carne y preparar panes energéticos que consumían tanto campesinos como viajeros.

Con la llegada de la Edad Moderna y los viajes de exploración, los misioneros españoles transportaron las primeras higueras al continente americano durante el siglo XVI. El clima de zonas como California y Perú resultó ideal para su desarrollo, dando lugar a variedades famosas como el higo «Misión». En la actualidad, el higo ha pasado de ser un recurso de supervivencia y un endulzante básico a ocupar un lugar de honor en la alta cocina global, donde se valora su versatilidad para contrastar con quesos maduros, carnes de caza y postres sofisticados.

Esta receta no es sofisticada ni de alta cocina; es una elaboración sencilla pero tan deliciosa que convertirá a todos sus ingredientes en auténticos protagonistas de tu mesa.

Carpaccio de higos


Ingredientes para 4:
  • 8 higos o brevas
  • Queso de cabra, a trocitos
  • Jamón ibérico
  • Semillas de calabaza y girasol
  • Aceite de oliva virgen extra
Elaboración:
  1. Pela los higos, ponlos entre dos hojas de film transparente y con un rodillo de cocina aplánalos hasta dejar una masa de higos fina. 
  2. Guarda en el congelador mínimo 1 hora. 
  3. Para prepararlo para servir deja atemperar unos 5 minutos sin papel film, encima del plato que quieras servirlo. 
  4. Esparce por encima unos trocitos de queso de cabra, un poco de jamón y unas semillas de calabaza y girasol. 
  5. Rocía con un poco de aceite de oliva virgen extra y sirve.

Mira cómo prepararlo paso a paso:




Preguntas frecuentes

¿Cuál es la diferencia entre higos y brevas?

Las brevas son el primer fruto de la higuera, más grandes y que maduran en junio-julio. Los higos son el segundo fruto, más pequeños y dulces, que maduran en agosto-septiembre. Ambos funcionan igual de bien en esta receta.

¿Se puede hacer el carpaccio de higos sin congelar?

El paso del congelador es clave para conseguir la textura característica del carpaccio. Sin él, los higos se aplastan pero no mantienen la forma. Con una hora en el congelador quedan perfectos y se pueden preparar con antelación.

¿Con qué más se puede acompañar el carpaccio de higos?

La miel de romero, los frutos secos tostados como nueces o pistachos, el rúcula o el queso azul son combinaciones excelentes. El jamón ibérico y el queso de cabra son los clásicos que nunca fallan.


Relato, fotografías y vídeo @catypol - Circus day.

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