Señoras y Señores,

Bienvenidos a Circus Day

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Hola,

Soy Caty y dirijo este circo

Foodie, diseñadora gráfica, cuentacuentos y aficionada a la fotografía es un resumen de lo que encontrarás aquí, un circo lleno de recetas, historias y espectáculo. Señoras y señores, mesdames et messieurs, ladies and gentlemen, bienvenidos a Circus day, espero que te guste el show.

The Show

En el blog

Barcos de gelatina

Hacía tres meses que la flota de Marco Polo estaba anclada en las costas de Sumatra, y el joven veneciano empezaba a perder la paciencia. No era por falta de lujos —viajaban con la protección del Gran Khan— sino por los vientos monzónicos, que soplaban tercamente en la dirección equivocada.

—¿Cinco meses aquí atrapados, Marco? —preguntó su padre, Niccolò, mientras observaba cómo los marineros construían empalizadas—. A este paso, la princesa Kököchin llegará a su boda en Persia con canas. Y lo peor no es el tiempo, sino las provisiones. El calor de esta isla pudre el agua y ablanda los alimentos de la tripulación en cuestión de días.

Marco, sin embargo, estaba demasiado ocupado examinando un cargamento que acababa de llegar al puerto. Los cocineros locales extraían de las ollas una sustancia temblorosa, translúcida y extrañamente firme.

—Padre, olvida los lamentos —dijo Marco, tocando el alimento con fascinación—. Los lugareños han dominado las propiedades físicas del colágeno. Crean un bloque sólido a partir del líquido, atrapando los jugos de frutas en una estructura que el calor no destruye fácilmente. Es el colmo de la eficiencia logística: un alimento portátil, ligero, que no se derrama y que sacia la sed de los marineros.

Para levantar el ánimo de la tripulación, cansada de ver los barcos varados, Marco pidió a los cocineros que moldearan aquella gelatina mágica con la forma de sus propias galeras venecianas, usando cáscaras de fruta como casco. Los marineros, divertidos, devoraban los pequeños "barquitos" flotantes mientras esperaban el cambio de clima.

Un día, mientras recolectaba frutas para dar color a sus nuevas creaciones, Marco llegó al campamento afirmando haber visto un "unicornio" (que en realidad era un rinoceronte de Sumatra).

—Es un poco más bajo que un caballo —explicó Marco a los caballeros de la escolta—, tiene pelo de búfalo, patas de elefante y un cuerno negro en medio de la frente. Pero no os hagáis ilusiones: es bastante feo y prefiere revolcarse en el lodo que salvar a damiselas en apuros. Aunque he de admitir que su piel es tan dura como la estructura de nuestros barquitos de postre.

Al final, los vientos cambiaron y la flota pudo zarpar hacia la India. Marco se despidió de la isla con los bolsillos llenos de ingredientes y la mente llena de historias.




En 1682, el chef francés François Massialot incluyó en sus recetarios el uso de la gelatina para la creación de postres dulces y refinados en banquetes. Más tarde, en 1747, la cocinera británica Hannah Glasse popularizó recetas de gelatinas dulces endulzadas y coloreadas en su famoso libro The Art of Cookery.

La gelatina dejó de ser un artículo de lujo en 1845, cuando el inventor estadounidense Peter Cooper patentó y comenzó a comercializar la gelatina en polvo insípida. A finales de ese mismo siglo, en 1897, Pearle Bixby Wait adaptó este invento añadiéndole azúcares y sabores a frutas, creando la famosa marca Jell-O, lo que convirtió a la gelatina en el postre accesible, rápido y popular que conocemos hoy en día.

Si vas a usar fruta fresca, evita las siguientes crudas, ya que contienen enzimas que rompen las proteínas de la gelatina y evitan que solidifique:
  • Piña
  • Kiwi
  • Papaya
  • Higo
Nota: Si usas estas frutas en almíbar o cocidas, sí cuajarán porque el calor destruye esa enzima. Si no, usa directamente las que se comercializan, si buscas un sabor en concreto.

· BARCOS DE GELATINA ·

Ingredientes y materiales:
  • Frutas para los cascos del barco (naranjas, limones o limas).
  • Tus sobres de gelatina favoritos (¡cuantos más colores, más vistosa la flota!).
  • Palillos y papel para las velas (de piratas, dragones, pulpos...).

Paso a paso:
  1. Prepara los cascos: Tómate el zumo de las frutas y limpia bien las cáscaras, dejándolas vacías y listas para usar como moldes.
  2. Cozas la carga: Haz la gelatina que más te guste siguiendo las instrucciones del paquete.
  3. Zarpa al frío: Rellena las cáscaras con la gelatina que más te guste y déjalas en el frigorífico hasta que estén completamente firmes.
  4. Corta la flota: Una vez frías y cuajadas, córtalas con un cuchillo bien afilado en cuñas (en forma de gajos).
  5. ¡A armar los barcos!: Ponles unas velas de verano, de piratas, de pulpos o de dragones —las que te pidan los niños—.
Es una actividad superdivertida y a ellos les gusta mucho ver cómo sus barquitos de fruta y gelatina cobran vida antes de comérselos. ¡Buen viaje y buen provecho!

Aquí la versión adultos.




Relato, receta y fotografías @catypol - Circus day.

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