Coca de cuarto
Con la mediana tenía más contacto. Ambas se quedaron en el pueblo, ambas se casaron con civiles y ambas tenían mal genio. María intentaba no acercarse demasiado a su casa y, si lo hacía, el corazón se le paraba durante el tiempo que duraba la visita.
—¡Ya ves! —me dijo un día—. A veces lo único que compartimos con la familia es la sangre, aunque nos eduquen los mismos padres.
Yo adoraba a María. Me preguntaba cómo alguien no podía hacerlo. Su marido, al que nunca conocí, era campesino.
—Pobre, pero honrado —me repetía siempre que hablaba de él.
Nunca supe exactamente qué quería decir con eso. Yo estaba más pendiente de que me contara su amor por él, pero esa parte nunca llegó. Y esas palabras llanas, campesinas, limpias y sin florituras románticas me hacían imaginar a un hombre recto, justo… y feo.
Cuando mis pensamientos salieron una vez a la luz, cansada de escuchar su «pobre, pero honrado», estuvo riéndose de mí un rato.
—¿Qué te ha hecho pensar que él era así? —me preguntó sonriendo.
Y yo, llena de valor, se lo conté.
—Es un cliché —me explicó—. Cuando somos pobres parece que tengamos que justificarlo, como si la gente pensara que por serlo ya somos ladrones. Por eso, muchos añadimos lo de «pobre, pero honrado», para dejar claro desde el principio que no es así.
Suspiré aliviada. Ahora sí podía imaginármelo dulce, bueno y guapo. Pero eso sí: pobre, pero honrado.


La coca de cuarto mallorquina es uno de los bizcochos más emblemáticos de la repostería tradicional de Mallorca, cuyos orígenes se remontan al siglo XVIII dentro de la gastronomía conventual de la isla. Nació como una evolución del bizcocho genovés clásico, adaptado por los pasteleros y monjas locales para conseguir una ligereza extrema que emulara la textura de una nube.
Su peculiar nombre, «de cuarto», proviene históricamente de la proporción original de sus ingredientes, ya que tradicionalmente se empleaba un cuarto de libra de azúcar y un cuarto de libra de harina o almidón por cada medida fija de huevos. Con el paso del tiempo, la receta popular sustituyó la harina de trigo por fécula de patata o almidón de maíz (maicena), un cambio que eliminó el gluten por completo y potenció de forma definitiva su esponjosidad característica, permitiendo que el bizcocho retuviera una enorme cantidad de aire sin necesidad de usar levadura química u otros gasificantes.
Este dulce ha estado profundamente ligado a las costumbres sociales y a los rituales familiares de los mallorquines a lo largo de los siglos. Su consumo se consolidó siguiendo un estricto calendario estacional: durante los meses de invierno se convirtió en el acompañamiento indispensable de una taza de chocolate caliente, mientras que en la época estival pasó a servirse junto a una bola de helado artesanal de almendra.
Además de su fórmula minimalista de solo tres ingredientes (huevos, azúcar y fécula), la historia de la coca de cuarto arrastra consigo un curioso mito técnico transmitido de generación en generación. Debido a la extrema delicadeza de su estructura aireada, los pasteleros de la isla popularizaron la costumbre de dejar caer el molde al suelo o golpearlo firmemente contra la mesa justo al sacarlo del horno. Este repentino choque térmico y mecánico «asusta» al bizcocho, liberando el vapor condensado en su interior de golpe para evitar que el centro de la masa se hunda y garantizando que mantenga su volumen intacto una vez frío.
En casa es el bizcocho preferido de mi hijo pequeño: atrás quedaron los tiempos del bizcocho de chocolate; ahora nada iguala a una coca de cuarto para él. ¿Y tú, ya la has probado?
Coca de cuarto mallorquina sin gluten
- 8 huevos
- 230 g azúcar glas
- 165 g fécula de patata
- Azúcar glas para decorar
- Molde redondo 21 cm. diámetro
- Prepara un molde redondo forrándolo en el fondo con papel de hornear y lados con papel de folio. (pero el de hornear también va bien y engrasando el molde también va bien)
- Separa las yemas de las claras.
- Bate y sube las claras a punto de nieve fuerte.
- Mezcla las yemas con el azúcar y la fécula, bate hasta que doblen el volumen.
- Mezcla las yemas montadas junto con las claras hasta que quede una masa homogénea.
- Vierte la masa en el molde y hornea durante 30 - 35 minutos.
- Al sacar el molde del horno necesitas "asustarlo" tirándolo al suelo, literalmente pero con cuidado y que caiga plano, esto hará que no baje el bizcocho.
- Deja enfriar en el molde.
- Una vez frío y desmoldado, espolvorea azúcar glas por encima.
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| Ilustración del paso de asustar la coca de cuarto tirando el molde al suelo |

Preguntas frecuentes
¿La fécula de patata es lo mismo que el puré de patata?
No. La fécula de patata es un almidón puro extraído de la patata, parecida a la maicena pero de patata. No tiene nada que ver con el puré de patata instantáneo. Se encuentra en supermercados asiáticos, tiendas especializadas en repostería y en algunos herbolarios. También se puede pedir online.
¿Por qué hay que tirar el molde al suelo?
Porque la estructura aireada de la coca de cuarto es muy delicada. Al sacarla del horno, el vapor interior sigue activo y puede hacer que el bizcocho se hunda al enfriarse. El golpe brusco "asusta" la masa y libera ese vapor de golpe, fijando la estructura antes de que colapse. Es una técnica tradicional mallorquina transmitida de generación en generación. Puedes hacer lo mismo sobre una mesa.
¿Cómo sé si la coca de cuarto está bien cocida antes de tirarla al suelo?
Comprueba con un palillo antes de sacarla del horno — debe salir limpio. Con 25 minutos a 170°C suele estar lista, pero cada horno es diferente. Si el centro está crudo al sacarlo y ya lo has tirado al suelo, es difícil recuperarlo, así que mejor asegurarte primero.














Caty,, que coincidimos casi, casi... diferentes pero iguales de ricos!! Como me gustan estos bizcochos tradicionales. Bss.
ResponderEliminarGuauuuuuuuuu tiene que ser un bocado delicioso y muuuuuy esponjoso
ResponderEliminarOooohhhh!!!! Me encanta!! Tengo que hacerlo!!! Me lo apunto!!! Sensacional, preciosa!! Besitos
ResponderEliminarquerida Caty, que maravilla, que esponjosidad, que fotaza con esa gota de chocolate cayendo por la taza y esta coca... no veo el momento de ponerme manos a la obra, impacientita me dejas. Besitossss
ResponderEliminarA mi me ha encantado, con fécula de patata en lugar de harina!!!. La foto es un espectáculo digno del Circus y me ha sorprendido el papel de folio, mira que a veces me quedo sin vegetal y no se me había ocurrido, lo dicho un espectáculo, besazos mi querida Caty
ResponderEliminarNunca he probado la coca de cuarto, pero te aseguro que tras ver tu receta me dejas con las ganas de probarlo y de prepararlo. Me encanta leer tus relatos siempre!
ResponderEliminarBs
Tengo vaias recetas de esta coca de algunos blog, pero me decanto por esta tuya, me parece la mas fieble, Caty dime si puedes, si la fecula de patatas es el pure de patata que utilizamos para los niños en las comidas, o es comprado en herboristeria, un beso reina
ResponderEliminarNo Mamen, no es lo mismo, la fécula de patata es parecida a la maicena pero ésta es de maíz, yo la compré en un supermercado chino, pero también venden en tiendas especializadas en pastelería, quizás en un herbolario también tengan, beso guapa
EliminarAl cumplir el tiempo de horneado, no se ha de comprobar con el palillo si esta hecho o no? O directamente cuando pasa el tiempo se saca del horno y se tira al suelo? A mi se me bajo y me quedo un poco crudo. Gracias
ResponderEliminarHola Viajero, la verdad es que a mi me quedó bien en ese tiempo, pero entiendo lo que dices, y sí, mejor hacer la prueba del palillo antes y así te aseguras, no lo he especificado, igual es que tengo tan acostumbrado mi horno que no lo puse, fallo mío, lo siento. Lo de bajo, depende del tamaño del molde, este molde que yo usé es de 18 cm. y quedó tal cual la foto, pero decirte que en Mallorca las cocas de cuarto se hace con un molde más bajo y ancho, por lo que no quedan tan altas. Gracias a ti por opinar, un saludo
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