04 junio 2017

Baumkuchen

Fogg estaba de pie, rígido como una estatua de mármol, en medio de la plaza del mercado de Salzwedel, rodeado de casas con entramados de madera que parecían inclinarse sobre él con curiosidad medieval.

—Passepartout —dijo Fogg, sin mover un solo músculo facial—, ¿podría explicarme por qué estamos aquí y no en Berlín?

Passepartout, que todavía sostenía una maleta en cada mano y un mapa arrugado, sudaba profusamente.

—¡Ah, mon Dieu, Monsieur! Fue el transbordo en Uelzen. El caballero del bigote puntiagudo me aseguró que el tren a la derecha era el expreso a Berlín, pero no sé qué pasó

—Hemos perdido la conexión principal. Tenemos un retraso de tres horas y doce minutos. El honor del Reform Club está en juego, Passepartout. Necesitamos un transporte inmediato.

—¡Lo encontraré, Monsieur! —gritó el criado, saliendo disparado calle abajo.

Minutos después, Passepartout regresó con un extraño cilindro de bizcocho.

—¿Es ese nuestro nuevo vehículo, Passepartout? —preguntó Fogg, enarcando una ceja.

—No, Monsieur, es un Baumkuchen. La señora de la tienda dice que es la especialidad local desde 1800. 

De repente, un estruendo de cascos y ruedas metálicas resonó en los adoquines. Un carruaje cargado de barriles de cerveza local apareció por una esquina. El conductor, un alemán de hombros anchos llamado Klaus, silbaba una canción popular.

—¡Eh, Monsieur Klaus! —gritó Passepartout, saltando en medio de la calle con los brazos en alto—. ¡Necesitamos llegar a Berlín!

Fogg se acercó al carruaje con paso calmado y sacó un fajo de billetes del Banco de Inglaterra. —Buen hombre, le daré cincuenta libras si logra que este cargamento de cebada corra como si lo persiguiera el mismísimo Bismarck hacia la estación más cercana con conexión ferroviaria directa.

Klaus miró el dinero, miró a Fogg y luego miró el Baumkuchen que Passepartout aún sostenía. 
—Jawohl —asintió Klaus—
Y subieron al carro de cerveza.

—Passepartout —dijo Fogg, mientras su reloj volvía a sincronizarse con el ritmo de los cascos—. Si volvemos a perdernos, le aseguro que su próxima recomendación la leeré desde la lista de desempleados.

—¡Sí, Monsieur! —respondió Passepartout.

Baumkuchen


El Baumkuchen, conocido como "pastel de árbol" alemán, es un bizcocho tradicional del siglo XIX (con raíces desde 1426) famoso por sus anillos concéntricos que simulan el tronco de un árbol, al que los japoneses adoran. Aunque se menciona una receta en 1426, la forma actual se popularizó en el siglo XIX, específicamente en la ciudad de Salzwedel, Sajonia-Anhalt.
Se necesita un horno giratorio para la elaboración por lo que es difícil hacerlo en casa. A nivel casero suele tener la forma cuadrada de pastel o redonda pero sin agujero en el centro. Su elaboración es laboriosa además pues tienes que estar pendiente en todo momento de él. Y bueno, ahora en versión más pequeña podemos elaborarlo sin dificultad y usando una sartén o sartén para crêpes, en el vídeo puedes hacerte una idea de cómo.

· BAUMKUCHEN ·

Ingredientes
  • 200 gramos de harina de trigo
  • 2 cucharadas levadura en polvo
  • 6 huevos
  • 150 gramos azúcar glass
  • 140 ml de leche
  • 60 gramos de mantequilla sin sal
  • Aceite de oliva

Sartén para crepes o simplemente una sartén
Cilindro de madera
Guantes (para calor tipo los que se usan para modelar Isomalt)

Elaboración
  1. Separa las yemas de las claras. Tamiza la harina y la levadura en polvo. Funde la mantequilla y la leche. Bate las claras con 75 gramos de azúcar. Añade otros 75 gramos de azúcar y bate a punto de nieve. 
  2. Añade las yemas de huevo todas a la vez y mezcla bien. Añade la harina tamizada en tres veces y mezcla hasta integrar completamente. Añade la mezcla de leche y mantequilla poco a poco. Mezcla bien para que todos los ingredientes se unan sin grumos.
  3. Calienta la sartén para crepes con un poco de aceite y empieza con una crepe. Cuando se forme las burbujas, coloca el cilindro en el borde de la masa y rueda hasta que la crepe quede redonda en el cilindro. Repite el proceso para la masa restante. 
  4. Enfria la tarta en el frigorífico, saca el tubo y corta los extremos de la tarta para ver las capas de la misma. Cortar aproximadamente 2 cm de espesor para servir.
Notas: El cilindro de madera, al que al principio coloqué con papel de hornear pero se deshizo, así que usé el cilindro sin papel de hornear y al final salió sin dificultad. Al principio usé una sartén para crepes pero al ser más grande que el diámetro de mi vitro terminé usando una sartén normal.


GUANTES: NO USAR GUANTES DE VINILO O NITRILO, los guantes que usé son de un taller que hice con isomalt y adecuados para el calor.



Relato y fotografías @catypol - Circus day.

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14 comentarios. ¿te animas?:

  1. Se ve súper original :-)
    Un saludito

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  2. Es un postre que no conocía, me ha gustado mucho, que pena no poder incar el diente, jajaja

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  3. Que rico y original, desconocia el postre pero me ha gustado!
    Bs!

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  4. ¡Qué original y seguro que rico, Caty!
    Por mucho que digan los alemanes y nórdicos en general, la isla es nuestra, mejor dicho vuestra, faltaría más ;-)

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  5. Ay que buena pinta!!! No lo conocía y me encantaría probarlo!! Un saludo

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  6. Hola Caty!!
    Conozco bien este dulce ya que vivo en Alemania. Está muy rico y se suele consumir más en fechas navideñas.
    Sobre la visita a la isla este verano caigo por ahí. Será por lo menos la décima vez si no son más. Y cada vez que voy descubro un rincón nuevo. Me encanta la Isla, aunque aveces me da la impresión que no he salido de casa por los alemanes. Está minado jaja

    Un besote!!

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    Respuestas
    1. Genial! entonces sabes de lo que hablo, pronto será difícil encontrar un mallorquín en verano, jajajaja. Besos guapa

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  7. catalinaaaaa aqui tambe esteim a full per tot ve sant joan i sa se sap veeeenga gent , m'encantat la recepta no el coneixia o al menys no record menjar-lo i m'encantat . besades

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    1. oh! també a Menorca, si es que aquest guiris hi son per tot, hahahah, besades

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