15 septiembre 2026

Flan de ajo
Margarita Coloma era una mujer de pueblo auténtica. Toda su vida había vivido allí: conocía a todo el mundo y sabía perfectamente qué pasaba en cada momento. Era un tanto peculiar, y quienes la trataban sospechaban que era un poco bruja, o que algún antepasado suyo lo había sido. Por eso, no dudaban en acudir a ella si necesitaban un consejo o algún remedio «mágico» para resolver cualquier problema.

Pero una noche al mes, Margarita no estaba para nadie. Los vecinos pensaban que tenía una cita con «otras como ella», y por eso no brillaba luz alguna en sus ventanas. Alguien contó que una vez la vio regresar de madrugada completamente manchada: las manos, la cara, la ropa... parecía salida de un auténtico aquelarre. Y claro, el rumor no hizo más que alimentar su fama.

Margarita Coloma tenía una vecina muy querida, Pánfila, una anciana que se había quedado un poco sorda con los años, pero que era divertida y entrañable. Vivía con su hija, Amelia, y esta a veces la dejaba a su cuidado porque sabía que Margarita era buena persona y congeniaba con su madre. Aunque, en el fondo, la hija guardaba la secreta esperanza de que algún conjuro le devolviera el oído… pero, hasta ese momento, nada de nada.

Un día en que se quedó con la señora Pánfila, notó que la anciana andaba algo inquieta.

—Pánfila, ¿se encuentra bien hoy? —le preguntó, alzando bastante la voz.

—Te vieron la otra noche llena de manchas; la noche de luna llena —soltó Pánfila.

—¡Sí! —le gritó Margarita Coloma al oído—. Salí a plantar ajos —respondió sincera y a viva voz.

—¿Tropezar refajos? —dijo Pánfila con los ojos como platos—. Pues córtatelos, mujer, que tenemos modista en el pueblo —se rio ella sola.

—¡No! —insistió Margarita—. ¡Ajos! ¡A plantar ajos! —repitió a pleno pulmón.

—¿Ajos? —se extrañó la anciana.

Y entonces le dio tal ataque de risa que Margarita pensó que le iba a dar un pasmo. Pánfila no paraba de reír y de repetir «¡ajos, ajos!», mientras le caían lagrimones por las mejillas.

Cuando por fin logró serenarse, le dijo a Margarita con una sonrisa pícara:

—Mejor no le digamos nada a nadie, o todo ese cuento de la bruja se te va a ir al garete.



Flan de ajo para acompañar con patatas fritas

Flan de ajo cuajado al baño maría


Dicen que «los ajos no se pueden plantar con luna llena porque, si no, la tierra los expulsa»; será por eso que es mejor no sembrarlos bajo esa luna. Tendremos que decírselo a Margarita Coloma, a ver si deja de insistir.

En la antigua Roma y durante la Edad Media, las preparaciones cuajadas a base de huevo y leche solían ser saladas: se sazonaban con pimienta, pescados o verduras mucho antes de que el azúcar y el caramelo ganaran popularidad y dieran paso al flan dulce que conocemos hoy.

Esta receta es una auténtica delicia. Quizás pienses que el sabor a ajo resultará demasiado potente por la cantidad que lleva, pero te aseguro que no: se suaviza por completo durante la cocción y funciona como una guarnición insuperable. Yo lo he acompañado con patatas y romero, pero seguro que a ti se te ocurre otra combinación fantástica. ¡Espero que te guste!

Actualizada 2026.

 

Flan de ajo


Ingredientes para 4: 

  • 250 ml de nata para cocinar
  • 250 ml de leche
  • 4 huevos
  • 6 – 8 dientes de ajo asado (según el tamaño y tu gusto)
  • Sal y pimienta al gusto
  • Un poco de mantequilla para enmantecar los moldes

Precalienta el horno a 150 ºC

Elaboración:
  1. En una cacerola, calienta la leche con los dientes de ajo asado.
  2. Lleva a ebullición, baja el fuego y deja hervir suavemente durante 5 minutos.
  3. En un bol, bate los huevos junto con la nata, la sal y la pimienta.
  4. Añade la leche caliente con los ajos al batido anterior.
  5. Tritura con túrmix hasta que quede una mezcla fina.
  6. Enmanteca 4 moldes individuales (tipo flanera o ramequín) y vierte la mezcla.
  7. Coloca los moldes en una fuente con agua caliente (baño María), cúbrelos con papel aluminio y hornea durante 25–30 minutos, o hasta que estén cuajados (puedes comprobar con un palillo).
  8. Deja templar y sirve, calientes o fríos según la ocasión.


Elaboración al baño maría del flan de ajo


Preguntas frecuentes

¿Por qué es indispensable emplear ajo previamente asado en lugar de ajo crudo o rehogado?

El ajo crudo contiene alicina y otros compuestos azufrados picantes que resultarían excesivamente agresivos y amargos en un flan salado. Al asar la cabeza de ajo entera y lentamente (al horno o entre brasas), sus azúcares naturales se caramelizan mediante las reacciones de Maillard y la fructosa se concentra, perdiendo la acritud y adquiriendo una pasta cremosa, dulce y con sutiles notas a fruto seco. Esta pulpa confitada aromatiza la leche y la nata sin saturar el paladar, logrando un fondo suave y elegante que complementa la base de huevo.

¿Qué función cumple hornear los flanes al baño María tapados con papel de aluminio y a solo 150 °C?

Las proteínas del huevo (en particular la albúmina de la clara) cuajan a baja temperatura; si superan los 85 °C de forma violenta, expulsan el agua retenida por sinéresis, creando un flan acuoso, poroso y con sabor sulfuroso. El baño María amortigua la transmisión térmica directa y distribuye el calor de forma progresiva. A su vez, cubrir los ramequines con papel de aluminio retiene el vapor e impide que la superficie se reseque formando una costra dura antes de que el interior se coagule, garantizando una textura homogénea, aterciopelada y sin ojos ni burbujas.

¿Cómo debe integrarse la leche caliente aromatizada sobre los huevos batidos para evitar que cuajen antes de tiempo?

La mezcla de leche y nata caliente nunca debe verterse de golpe sobre los huevos batidos, ya que la temperatura elevada coagularía las yemas y claras al instante, arruinando la emulsión en forma de tortilla rota. Es necesario atemperar vertiendo la leche caliente en hilo fino y muy despacio mientras se remueve con varillas de manera continua. De este modo, la temperatura de los huevos sube gradualmente sin superar el punto de coagulación previo al horneado, asegurando que el triturado final resulte en una crema perfectamente lisa y fluida.



Flan de ajo acompañado de patatas fritas


Relato y fotografía @catypol - Circus day.

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20 comentarios. ¿te animas?:

  1. Pero qué recetas tan originales nos haces siempre !!! me parece fantástico este flan.
    besos,

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  2. Una receta muy original¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡

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  3. Me encanta venir un lunes mañanero a que me alegres un rato :)
    No sabía yo ese dicho de los ajos! Cómo me gustan esas tradiciones :D
    El ajo me apasiona aunque me suele sentar regular dependiendo de la preparación, este flan tiene una pintaza... Me pregunto si podría hacerlo también asando primero el ajo (es que me chifla sacar la pulpa del ajo asado metiendo una cabeza entera tal cual). Bueno bueno, me guardo la idea :)

    Un abrazo

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    1. Sí, puedes asar primero los ajos y después hacer la mezcla igual...un abrazo guapa

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  4. se ve delicioso! totalmente inesperado y me encanta la historia claro!

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  5. Hola guapísima !!!
    Me he reído con tu Margarita y tu Panfila, lo que no te imaginas Caty. Has hecho un relato grandioso y un resumen estupendo de cómo unas habladurías repercuten en la fama de una persona. De plantar ajos a ser medio bruja, hay un viaje de diferencia jaja
    No creo que vaya a plantarlos, pero me ha gustado saber que cuando haya luna nueva, es mejor estarse quieta.
    Y el flan, absolutamente fantástico. Muy bien no lo digiero, también es cierto, pero me gusta tanto que lo utilizo mucho en la cocina.
    . . . Y esa puesta en escena, para recoger el mantel en cuatro picos cual hatillo y llevarme todo el contenido.
    Besotes mi niña, feliz semana.

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    1. Es que a veces no es lo que parece y las brujas tienen mala fama pero el ajo también, jajajajaja, me alegra que te guste la receta y el relato, un beso grande

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  6. Jajjjaaa qué gran relato !
    El flan también me ha encantado, en casa, salvo uno, los demás somos de ajo, de queee ??? De ajoooooo jaja...
    Besinos, feliz comienzo de semana !

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    1. Gracias guapísima, me alegra que te guste, un beso

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  7. una lindura se ve en esas geniales fotos :-)))
    Un saludito

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  8. ¡Qué historias las tuyas!, con esos nombres tan de maricastaña, jajaja....oye, yo no sabía que los ajos no se pueden plantar con luna llena.....anda....
    Qué flanes tan espectaculares, los tengo que hacer...
    Besos guapa
    Marialuisa

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    1. Esos nombres de maricastaña son los que le da vidilla, jajajajaja...gracias guapa

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  9. Interesante y original. Me gusta mucho el sabor del ajo, sguro que para mí no es demasiado. Y seguiré tu consejo, los plantaré sin luna llena!

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  10. Mi querida amiga, cuanto me gusta leer esas historias que las cuentas tan bien, que las vivo totalmente, la verdad que seguro Margarita si viera estos flanes los intentaria hacer pero jamas a nadie le pueden quedar como a ti, que maravilla y que bonitos te han quedado, eres unica. Mil besicos cielo de tu amiga que te quiere

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    1. María, siempre tan linda, tengo pendiente venir a verte, ains!!!! pronto, lo prometo...Besos mil

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