—Vecina, ¿me das un poco de sal, guapa? —dice con voz aterciopelada—, que a los cinco minutos grita por la ventana: —¡Que te cargas mis plantas, loca! —. Y una ya no sabe si está recibiendo cariño o una amenaza.
Una noche, sin avisar, se puso a cantar en su terraza. El cielo se oscureció, los perros del barrio aullaron y la farola de la esquina explotó en chispas, como en un concierto de AC/DC. Te atraía, eso sí. Te tragaba como un vórtice emocional, te dejaba los pelos de punta... y luego te tiraba al suelo como un papel arrugado. Los plomos de mi casa se fundieron. Literalmente. Saltó el automático, el digital y hasta se apagó el horno. Me crucé con ella en el rellano.
—Mari, el otro día cantaste La vie en rose, ¿verdad?
Ella solo me guiñó un ojo. Creo que fue un cumplido.
Durante la Edad Media, los comerciantes introdujeron la hortaliza en Europa meridional, donde se siguió cultivando principalmente la variedad púrpura y la amarilla. La transformación radical del vegetal ocurrió en los Países Bajos durante los siglos XVI y XVII. En ese periodo, los agricultores holandeses comenzaron a realizar cruces deliberados y selecciones genéticas a partir de semillas mutantes de zanahorias amarillas y rojas. El objetivo de este experimento agrícola era estabilizar una variedad que tuviera un alto contenido de carotenos, lo que daba como resultado un color naranja brillante.
La popularización de la versión naranja respondió a motivos puramente políticos y patrióticos. La sociedad holandesa impulsó este nuevo cultivo para honrar a Guillermo de Orange y a la dinastía de la Casa de Orange, que lideraba la independencia del país. Debido a que Holanda era la principal potencia agrícola y exportadora de Europa en ese momento, la variedad naranja desplazó rápidamente al resto de las opciones del mercado. La hortaliza naranja se impuso globalmente por su sabor más dulce, su menor amargor y el respaldo comercial de la época, relegando a la zanahoria morada al olvido casi absoluto.
Negra con alma blanca, así es ella: dulce, más dulce que la otra. Quedó olvidada, dejando a un lado que forma parte de una historia en un tiempo de hambre, de dificultad y desasosiego. Ella fue reina en muchas cocinas mallorquinas durante mucho tiempo; las cocineras la usaban en los guisos y en los fritos, y un buen día allí quedó. Fue sustituida por otra de color más parecido a un atardecer, a un ocaso. Hasta hace poco. Hace poco volvió, y hoy podemos volver a comerla, prepararla y saborearla como si no hubieran pasado los años; disfrutemos del espectáculo. Mi madre recuerda comer la zanahoria morada cuando era niña.
La zanahoria morada o safàrnaria es un producto tradicional de Mallorca, recuperado en los últimos años en los mercados de la isla.
Receta actualizada en 2026.Bizcocho de zanahoria morada mallorquina con nueces
- 150 ml de aceite suave o neutro
- 3 huevos a temperatura ambiente
- 1 cda. de vinagre de manzana
- 1 cdta. de canela
- ½ cdta. de jengibre en polvo
- ½ cdta. de clavo en polvo
- ½ cdta. de bicarbonato
- 200 g de harina de trigo
- 10 g de levadura en polvo
- ¾ cdta. de sal
- 150 g de azúcar
- 150 g de zanahorias moradas ralladas o picadas, bien exprimidas
- 30 g de nueces picadas
- Azúcar glas
- Precalienta el horno a 180 °C.
- Engrasa el molde con espray para moldes o con mantequilla y harina. Resérvalo.
- Tamiza en un bol la harina, la levadura, el bicarbonato, la sal, la canela, el jengibre y el clavo. Resérvalo.
- Mezcla el aceite, el azúcar, los huevos y el vinagre.
- Agrega los ingredientes secos y mezcla hasta que no queden grumos.
- Añade la zanahoria rallada y las nueces; mézclalas con la masa.
- Vierte la mezcla en el molde y dale unos golpecitos para que se «acomode» la masa.
- Hornea durante 45 minutos o hasta que, al pinchar con un palillo, este salga limpio.
- Deja enfriar unos 5 minutos en el molde y desmolda.
- Deja reposar sobre una rejilla de repostería hasta que se enfríe.
- Espolvorea con azúcar glas.
Preguntas frecuentes
¿Dónde comprar zanahoria morada en España?
La zanahoria morada se encuentra en mercados tradicionales de Mallorca, tiendas ecológicas y algunos supermercados. También se puede pedir online. Si no la encuentras, puedes sustituirla por zanahoria naranja en la misma cantidad.
¿Sabe diferente la zanahoria morada de la naranja?
Sí, la zanahoria morada es notablemente más dulce y tiene un sabor más suave. Para un bizcocho, el resultado es más dulce y jugoso que con zanahoria naranja.
¿Se puede hacer este bizcocho sin glaseado?
Esta receta está pensada precisamente sin frosting. Solo lleva azúcar glas espolvoreado al final, lo que permite apreciar mejor el sabor de la zanahoria morada y las especias. Es más ligero y el sabor de la zanahoria protagoniza completamente el bizcocho.










































