Señoras y Señores,

Bienvenidos a Circus Day

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Hola,

Soy Caty y dirijo este circo

Foodie, diseñadora gráfica, cuentacuentos y aficionada a la fotografía es un resumen de lo que encontrarás aquí, un circo lleno de recetas, historias y espectáculo. Señoras y señores, mesdames et messieurs, ladies and gentlemen, bienvenidos a Circus day, espero que te guste el show.

The Show

En el blog

Bizcocho de yogur

Era agosto de 1968, el asfalto hervía y las fiestas del barrio de San Martín estaban en su apogeo: luces de colores, banderines torcidos y altavoces que escupían música a todo volumen, como si se acabara el mundo. Toñi, con 19 años y pantalones de campana, iba muy a la moda de la época. Se ajustó el flequillo de cortina, se subió al SEAT 124 de su primo Dani y gritó:

—¡Pon a Serrat, que esta noche lo petamos!

Dani, que conducía como si estuviera esquivando ovnis, aparcó en la calle principal del barrio justo cuando los altavoces lanzaban el «La, la, la» de Massiel.

—¡Perfecto! ¡Entrada triunfal! —dijo Toñi, bajándose del coche como si llegara a Eurovisión.

La fiesta ya estaba hasta arriba de gente: niños jugando a las canicas, parejas arrimándose al bailar y abuelas comiendo bizcocho y despotricando a diestro y siniestro. No todas, claro. La estrella indiscutible de la noche era la señora Encarnita: viuda desde hacía 22 años, con 83 bien llevados y un moño tan firme que le quitaba las arrugas de la cara. Llevaba un vestido de lunares, unos tacones del 62 —el año, no el número de zapato— y una energía que desafiaba la ley de la gravedad.

A las diez, cuando la orquesta Maravella empezó con un disco-pop popular, Encarnita se plantó en el centro de la pista, levantó los brazos y empezó a girar como una peonza.

—¡Abuela, para! —le gritó su nieto, avergonzado—. ¡Que eso, más que un baile, parece un exorcismo!

Y Toñi, al volver a casa, solo pudo decir:

—Tía, qué noche. Flipé con Encarnita. Pensaba que yo era chachi... ¡A cucharadas nos la dio la vieja!



Hoy es un día especial para nosotros: es el cumpleaños de Tomás, mi marido. Así que todo lo que salga de aquí para él estará lleno de amor, sin ser empalagoso (porque no le gusta), ni dulce (él es más bien de salado), ni rimbombante (no va con su estilo). Tiene que ser divertido, porque aunque es informático (y dicen que los informáticos tienen fama de serios), le encanta la broma. Por eso, algunos bloggers y yo hoy le dedicamos una entrada especial… de la que él no sabe nada.

La historia del bizcocho de yogur, sí, tiene historia. Resulta que Tomás quería comer bizcocho de yogur, y como yo estaba ocupada con otras cosas, decidió hacerlo él. Le dejé la receta apuntada, que él siguió a su manera. Después de una hora de horno, el bizcocho no había subido. ¡Qué raro! Le pregunté qué ingredientes había usado y me los fue enumerando… hasta que llegó a la levadura.
—¿La levadura? ¿La que tenemos en el frigorífico, no?
Bueno, pues ahí estaba el porqué. No, no era levadura fresca de pan… era levadura en polvo. 
¡La próxima será mejor! 

Sí, querido, sí: ese bizcocho de yogur que te comiste esta semana, que tanto te gustó y que además te llevaste para compartir en la oficina, lo hice para esta entrada. Para ti, por supuesto, pero también para felicitarte el día de hoy.
¡Bienvenido a tu Circus day!

Estimat, només pensa a canviar el llevat 😜



 · BIZCOCHO DE YOGUR · 

  • 3 huevos
  • 1 yogur natural o de limón
  • 1 medida (del yogur) de aceite de girasol
  • 2 medidas (del yogur) de azúcar
  • 3 medidas (del yogur) de harina
  • La ralladura de un limón y su zumo
  • Un sobre de levadura química
Precalienta el horno a 180º C.

  1. Bate los huevos.
    En un cuenco amplio, bate los huevos con unas varillas hasta que espumen ligeramente.

  2. Añade el aceite y el yogur.
    Incorpóralos a los huevos y sigue batiendo hasta que la mezcla sea homogénea.

  3. Incorpora el limón y el azúcar.
    Agrega el zumo y la ralladura de limón junto con el azúcar, y mezcla bien hasta que todos los ingredientes estén completamente integrados.

  4. Tamiza y añade la harina con la levadura.
    Tamiza ambos ingredientes y añádelos a la mezcla anterior. Bate con suavidad hasta obtener una masa lisa y sin grumos.

  5. Prepara el molde.
    Engrasa y enharina el molde (o fórralo con papel de horno) para evitar que el bizcocho se pegue.

  6. Vierte la masa.
    Vuelca la mezcla en el molde y alisa ligeramente la superficie con una espátula.

  7. Hornea.
    Lleva al horno precalentado a 180 °C durante 40-45 minutos, o hasta que al pinchar el centro con un palillo, este salga limpio.

  8. Deja enfriar.
    Saca del horno y deja enfriar sobre una rejilla antes de desmoldar.




Feliç aniversari amor!



Relato y fotografías @catypol - Circus day.

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