Hummus de remolacha
El lunes decidí empezar una vida sana. Hice hummus de remolacha. Desayuné un bol. En la vida sana casi todo se come en bol. Mi bol llevaba semillas, fruta cortada y una cucharada de hummus de remolacha, por lo del equilibrio.
Luego tocaba ejercicio.
Puse una clase de “Yoga para principiantes”.
La profesora dijo:
—Conecta con tu cuerpo
A mi cuerpo le costó la "conexión".
A media mañana me entró hambre. Pero como ahora soy una persona consciente, no comí pan. Me comí palitos de zanahoria con hummus de remolacha. A la hora de comer: pollo plancha. Lo acompañé con verduras asadas y otra cucharada de hummus de remolacha, porque ya estaba hecho y no se iba a perder.
Durante el día bebí agua. Mucha. Tanta que empecé a sospechar que la vida sana consiste en vivir cerca de un baño. A las seis, crisis existencial leve. Respiré hondo. Me repetí: “No todo tiene que ser perfecto”. Y me tomé un café descafeinado, una ya no está para dormir poco. Por la noche, cena ligera: crema detox. Lo que sea que signifique esa palabra en la vida. Pero la serví con un topping elegante de hummus de remolacha, porque el color rosa y verde "casan".
Antes de dormir escribí en mi diario de gratitud:
—Estoy agradecida por mi compromiso.
—Por mi tránsito intestinal.
—Y por el pan, que no he olvidado.
Me acosté sintiéndome muy sana. Un poco vacía. Y con la firme sospecha de que mañana volveré a comprar pan.
La historia de la remolacha comenzó en las costas del Mediterráneo y el norte de África, donde su ancestro silvestre, la acelga marina, era recolectada por civilizaciones antiguas como los egipcios, los griegos y los romanos. Durante la Antigüedad, estas culturas consumían únicamente las hojas verdes de la planta como alimento, mientras que la raíz, que entonces era delgada, dura y de color pálido, se reservaba casi exclusivamente para usos medicinales orientados a tratar dolores o problemas sanguíneos.
El aprovechamiento culinario de la raíz cambió gradualmente durante la Edad Media y el Renacimiento, periodo en el que la selección agrícola en monasterios y campos europeos dio origen a variedades más carnosas y nutritivas, las cuales se integraron formalmente en la dieta de países como Francia y España hacia el siglo XV.
El gran giro en el destino de la planta ocurrió en el siglo XVIII, específicamente en 1747, cuando el químico alemán Andreas Marggraf descubrió que las raíces contenían cristales de azúcar idénticos a los de la caña procedentes de las colonias tropicales. Décadas más tarde, su discípulo Franz Karl Achard logró seleccionar genéticamente las variedades con mayor concentración de sacarosa y fundó la primera fábrica de procesamiento.
Finalmente, el siglo XIX consolidó a la remolacha como un recurso geopolítico estratégico debido a las guerras napoleónicas. Ante el bloqueo marítimo impuesto por Gran Bretaña que impedía la llegada de azúcar caribeño a la Europa continental, Napoleón Bonaparte impulsó de forma masiva el cultivo de la remolacha azucarera en 1811, financiando escuelas de procesamiento y fábricas. Este empuje político transformó la industria mundial, logró que Europa fuera autosuficiente y convirtió a la remolacha en un pilar de la economía agrícola que perdura hasta el día de hoy.
En cuanto a sus propiedades, la remolacha ayuda a mejorar la circulación y a relajar los vasos sanguíneos, aporta un extra de energía al aumentar el suministro de oxígeno a los músculos, combate los radicales libres, mejora el estado de la piel, favorece el tránsito intestinal y ayuda a potenciar la concentración y la memoria. Aunque es una verdura que suele generar amores u odios, en hummus resulta una excelente opción para disfrutarla.
Hummus de remolacha
Ingredientes para 2/3 comensales
- 60 gramos de remolacha cocida
- 115 gramos de garbanzos cocidos
- 1 cucharada sopera de tahini
- 1 Ajo
- 1/2 cucharadita de comino molido
- El zumo de medio limón pequeño
- Sal al gusto
- Aceite de oliva virgen extra (para decorar)
- Semillas de sésamo tostado o garbanzos (para decorar)
- Pon todos los ingredientes en el vaso y programa 1-2 minutos en velocidad progresiva 5-6.
- Prueba de sal y si necesitas más añádele.
- Si no tienes Thermomix, usa la túrmix o vaso americano.
- Pon en un cuenco y decora con semillas de sésamo tostado o garbanzos y aceite o al gusto.
¿Te gusta el hummus?:
Relato y fotografías @catypol - Circus day.














Nunca dejas de sorprender con tus recetas, siempre originales pero muy bien pensadas en sabor, textura, en todo! Nunca habia visto un humus de remolacha y voy a tener que ponerlo en mi lista de pendientes porque creo que vale la pena, se ve buenisimo!
ResponderEliminarBesos
De verdad que está rico, entiendo que la remolacha o te gusta o la odias, a mi me gusta y por eso el hummus, el tahini le suaviza el sabor a "tierra". Un besito guapa
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