Wontons navideños
Nuestra familia vivía encima de la familia rusa, y nuestros vecinos eran de un principado africano al que ya no pertenecían porque les habían quitado la corona. Encima de nosotros, la familia era portuguesa, y sus vecinos, italianos. Todo el ático era una gran terraza que, cuando se podía —y se podía poco—, nos reunía a todos para festejar en todos los idiomas.
Nuestros padres trabajaban duro, así que nos cuidaba el padre o la madre que en esos momentos tuviera libre. Hablábamos todos los idiomas, y cuando nos juntábamos parecíamos realmente una familia de Babel. Cuando llegaba la Navidad, aquello sí que era una fiesta por todo lo alto: platos de todos los países, tradiciones, cuentos y recuerdos salían de todos los rincones de las familias.
Fuera nevaba en silencio, el color predominante era el gris y se podían hacer figuritas en el vaho que salía de nuestras bocas; pero dentro —dentro todo era diferente—, había luces de calor, ruido a familia, platos con historia y mucho amor. Al fin y al cabo, todas las familias habían tenido que abandonar su país para seguir adelante; todas tenían eso en común y sabían que los vecinos la llamaban la «casa de Babel». Por eso, el brindis oficial de todos los años se lo dedicaban a eso: «¡Por Babel!».
El wonton (o wantán) cuenta con más de dos mil años de historia. En sus inicios, durante la dinastía Han, las masas rellenas no se diferenciaban claramente entre sí. El filósofo Yang Xiong acuñó términos primitivos para referirse a estos alimentos envueltos. Sin embargo, fue durante la próspera dinastía Tang (618-907 d. C.) cuando el wonton se consolidó con una identidad propia, separándose de otros tipos de dumplings, como el jiaozi.
La palabra wonton proviene del término clásico húntún (馄饨), pero su salto al cantonés como yúntūn derivó en una hermosa metáfora: «tragar nubes» o «nubes rebosantes». Este nombre se debe a que, al hervirse dentro del caldo, la finura de su masa de trigo flota y se despliega, emulando la ligereza de una nube dentro del plato.
Tras la Segunda Guerra Mundial, el plato dejó de ser un privilegio de pocos y se transformó en una comida cotidiana accesible para todas las familias en Hong Kong y el resto de China. Durante el siglo XIX, la migración de ciudadanos chinos llevó el wonton hacia América Latina y Occidente. En lugares como Perú, se integró profundamente en la gastronomía chifa, donde pasó a ser conocido como wantán, consumiéndose tanto en sopas como frito y acompañado de salsa de tamarindo.
En las celebraciones del Año Nuevo Chino, se mantiene la tradición de introducir monedas de plata limpias en su interior como un augurio directo de buena suerte y prosperidad para el año entrante. Durante los festejos, el wonton que esconde la moneda se cocina junto a los demás y se sirve de manera aleatoria entre los comensales. Al comer, las familias rompen la masa con cuidado utilizando los palillos o la cuchara para buscar el premio en su interior. La persona que encuentra la moneda en su plato es coronada de manera simbólica como el miembro de la familia que gozará de la mayor riqueza, éxito financiero y buena suerte durante todo el año que comienza. Obviamente, por motivos de seguridad y salud, la moneda se retira antes de ingerir el alimento, quedando como un amuleto de la suerte que el ganador conserva.
A mi hijo le gusta ayudarme en la cocina —nada complicado—, y nos divertimos mucho. Estos wontones decorados, aunque deben hacerse rápido pues la masa no puede secarse, fueron la excusa perfecta para pasar un rato juntos cocinando. No quise freírlos y probé haciéndolos en el horno; y sí, nos gustaron, crujen igual. Quizás te guste acompañarlos con alguna salsa; nosotros no le pusimos, con el relleno nos bastó.
- 1 paquete de Won Ton
- 1 zanahoria, pelada y rallada
- 1 hoja de col, picada
- 5 tiras de pimiento rojo asado, picado
- 3 champiñones, picados
- 1 florete pequeño de coliflor, picado
- 1 cda. de jengibre fresco, picado
- 1 cda. de salsa de soja
- 1 cda. de salsa Hoisin
- 1 yema de huevo
- La clara del huevo
- Sellos navideños
- Colorante alimentario en gel
- Rotuladores de colores alimentarios
- Si te es más fácil, usa la Thermomix para picar todo, a excepción de la masa wonton y la clara de huevo. Si lo prefieres, puedes hacerlo con una picadora tradicional o a cuchillo; lo importante es que quede finamente picado.
- Para estampar los diseños navideños, puedes usar colorante alimentario en gel con sellos de goma, o bien dibujar a mano con rotuladores de tinta comestible.
- Sobre una oblea de wonton, marca el dibujo que quieras con el sello o a mano. En otra oblea aparte, coloca una pequeña porción de relleno; pincela los bordes con la clara de huevo y cubre con la oblea decorada. Sella bien los bordes, da un ligero toque con la clara de huevo sobre la superficie decorada y colócala en una bandeja de horno. Mientras preparas el resto, cúbrelos con un paño húmedo para evitar que la masa se reseque.
- Hornea durante 10 minutos o hasta que la masa se dore ligeramente por los bordes. Si lo prefieres, también puedes freírlos en abundante aceite caliente.
Preguntas frecuentes (FAQ):
¿Por qué se utiliza yema y clara de huevo en la elaboración de estos wontons decorados?
La clara actúa como un adhesivo natural e impermeable al pincelar los bordes, permitiendo sellar herméticamente las dos obleas sin que el relleno se escape durante el horneado. La yema, por su parte, se emplea en la mezcla de los ingredientes vegetales para aportar textura y cohesión al conjunto.
¿Qué precauciones hay que tener al estampar la masa de wonton con los sellos navideños?
La masa de wonton es extremadamente fina y porosa. Es fundamental utilizar una cantidad mínima de colorante en gel o tinta comestible y presionar con suavidad sobre la superficie para evitar que el líquido se desborde o rompa la delicada oblea de pasta.
¿Se pueden congelar estos wontons navideños antes de hornearlos?
Sí, se pueden congelar perfectamente una vez montados y decorados. Solo es necesario colocarlos sobre una bandeja separados entre sí hasta que se endurezcan y luego pasarlos a una bolsa de congelación; pueden hornearse directamente sin necesidad de descongelar previamente.















Ho Ho ho! qué inspirador y divertido. Fundamental recurrir a la sencillez para dar rienda suelta a la creatividad. Ideal :-) un besazo
ResponderEliminarPD: por cierto, aquí ya nevó y ahora mismo amenaza con volver al ataque. Se sabe porque el gris del cielo se aclara, la luz se vuelve brillante y las máquinas no paran de pasar echando sal por todas partes... como te dije al principo: Ho ho ho :-P Por Babel!
Bien por tu creatividad en la cocina.
ResponderEliminarY si es sin sufrimiento animal, ni te cuento!!!!!
Preciosas tus felicitaciones.
Un saludito
Tragarse una nube! Me ha encantado. Tus wonton, una preciosidad.
ResponderEliminarNo los conocia porque no suelo ir a los chinos a comer, llamame antigua pero no me fio de la cocina china, pero hacerlo en casa ya es otra cosa, y tenias que existir tu para que me dieran ganas de comer algo de la comida china jajaja, tremendo trabajo y precioso resultado, feliz navidad tesoro, por si no puedo entrar, ya me adelanto, besos
ResponderEliminar¡Me encanta! Eres la bomba. El relato es precioso y atrayente.Imposible no ponerse en situación. Las fotos son geniales, Caty. La receta, simple y deliciosa. ¡También me gustan al horno!
ResponderEliminarMuacccccccccccccccccccccccccc
Oh Caty!!
ResponderEliminarM'encanten!!! Els vaig veure ahir i vaig flipar :-) Que bonics. L'altre dia vaig fer una interpretació de wontong que es va convertir en un paisatge i tu ara els has convertit en deliciosos christmes. Ho saps que t'ho copiaré, oi?
Quan els tornis a fer prova a fer tu la massa. No és difícil i surt deliciosa :-) https://acalablanca.blogspot.com.es/2017/11/wontong-ternera-salsa-maiz.html
Petons nadalencs
Blanca
Solo tu haces de una receta una obra de arte...y nunca mejor dicho bonita....son preciosas!!!.
ResponderEliminarUn besazo
Marialuisa