Berenjenas rellenas
Las tres se llamaban María: María Antonia, María José y María del Carmen. Siempre bromeaban diciendo que en su época debía de estar de moda la Virgen María, y que sus madres se habían limitado a añadir detrás el nombre del pariente que «tocaba» por puro compromiso. En la intimidad se llamaban MariAn, MariJo y Mamen, pero para el resto eran, sin discusión, «las tres Marías», porque iban juntas a todas partes.
Las tres habían estado casadas con marineros —preferían ese término al de pescadores porque les sonaba más a la jet set—, aunque la verdad es que sentían tal orgullo por sus maridos que acababan confesando, entre carcajadas, la vez que uno pescó un pulpo con un calcetín blanco.
Durante el primer año de estancia, llegaron a la conclusión de que el personal de cocina carecía de la cualificación necesaria para tratar el pescado. Para disgusto de la directora, tomaron el mando: se colocaron sus delantales de recuerdo de la Cofradía de Pescadores de San Pedro y empezaron a dar órdenes a diestro y siniestro sobre qué, cómo y cuándo intervenir en los fogones.
Tras un par de horas de trajín entre ollas y sartenes, salieron al comedor por la puerta grande. Los residentes, puestos en pie, las ovacionaban. Ellas, más frescas que una merluza recién sacada del agua, sonreían triunfantes. Mientras tanto, el jefe de cocina le presentaba su ultimátum a la directora:
—¡Si vuelven a pisar mi cocina, yo me largo!
El origen geográfico de la berenjena se sitúa en el sudeste asiático, concretamente en las regiones montañosas y tropicales del noreste de la India, Birmania y China, donde se domesticó hace más de 4000 años a partir de variedades silvestres espinosas. En sus inicios, las berenjenas eran pequeñas, de color blanco o amarillento y con una forma ovalada que recordaba notablemente a la de un huevo. En los primeros tratados de medicina ayurvédica de la India ya se recogía su uso: no solo como alimento, sino también por sus virtudes terapéuticas y ornamentales.
La expansión de la berenjena hacia el oeste se debió sobre todo a los comerciantes árabes, quienes la descubrieron en sus rutas marítimas y caravaneras por Asia hacia el siglo VI, integrándola de lleno en su gastronomía y difundiéndola por todo el norte de África y Oriente Medio. Los árabes adaptaron su nombre al vocablo al-bâdinŷân, término derivado del persa antiguo. Durante la Alta Edad Media, la llegada de este fruto a la península ibérica y a Sicilia marcó el primer contacto de la berenjena con la Europa continental.
A pesar de su éxito en el mundo islámico, la Europa cristiana medieval la recibió con profundo recelo y temores supersticiosos. Al pertenecer a la familia de las solanáceas —emparentada con plantas tóxicas como la belladona—, los médicos y botánicos europeos de la época sostenían que su ingesta desataba fiebres, epilepsia, dolencias hepáticas, melancolía e incluso locura. En Italia se la llegó a bautizar como mela insana («manzana de la demencia»), denominación de la que deriva su nombre actual en italiano: melanzana. Además, en la España de la Inquisición, el consumo habitual de berenjenas estaba estrechamente vinculado a las comunidades judía y morisca; tanto es así que cocinarlas a la vista de todos podía servir de indicio delator para procesar a alguien por judaizante.
El prejuicio empezó a disiparse a medida que los cocineros mediterráneos afinaron las técnicas frente al fuego. Comprobaron que, sometida a una cocción prolongada y adecuada, el regusto amargo de la pulpa desaparecía por completo para dar paso a una textura extraordinariamente cremosa y sedosa, idónea para impregnarse de los sabores. A partir del siglo XVIII, el fruto logró despojarse por fin de su leyenda negra. Hoy en día se cultiva y se aprecia en medio mundo como un ingrediente imprescindible, versátil y muy sano.
A lo largo de sus vidas, seguro que las tres Marías prepararon más de una vez estas berenjenas rellenas de pescado y marisco; y si nunca llegaron a probarlas así, ¡es momento de que tomes el relevo! ¿La presentación? Es distinta y muy vistosa, ideal para lucirte en una comida especial. ¡Pruébala!
Actualizada 2026.
Berenjenas rellenas de gambas y rape
- 4 berenjenas medianas
- 75 g de cebolla
- 1/2 puerro
- 160 g de rape (limpio, sin piel ni espinas)
- 160 g de gambas
- Sal al gusto
- Pimienta negra molida
- 3 cdas. de aceite de oliva virgen extra
- 4 cdas. de salsa de tomate casera
- 2 cdas. de harina
- 75 ml de caldo de pescado o leche
- Corta la cebolla en brunoise.
- Lava el puerro, córtalo por la mitad y luego en láminas finas.
- Corta el rape en dados pequeños.
- Pela y desvena las gambas, pícalas en trozos.
- Corta las berenjenas por la mitad longitudinalmente.
- Pon a hervir una olla con agua y sal.
- Introduce las mitades de berenjena y cuece durante unos 20 minutos, hasta que estén tiernas pero firmes.
- Retira, escurre y deja enfriar.
- Vacia con cuidado la pulpa sin romper la piel.
- Reserva las pieles para usar como moldes.
- Trocea la pulpa.
- En una sartén amplia, calienta el aceite de oliva.
- Sofríe la cebolla hasta que esté transparente.
- Añade el puerro y cocina unos minutos más.
- Incorpora la pulpa de berenjena y remueve.
- Añade el rape y las gambas.
- Cocina a fuego medio hasta que el marisco esté hecho.
- Salpimienta al gusto.
- Añade la salsa de tomate y mezcla bien.
- Espolvorea la harina sobre el relleno, remueve bien y añade el caldo de pescado o la leche poco a poco.
- Cocina hasta que espese, removiendo para evitar grumos.
- Retira del fuego.
- Pincela ligeramente con aceite moldes individuales tipo flanera.
- Forra cada molde con la piel de berenjena, colocando la parte oscura hacia fuera.
- Rellena con el preparado de marisco.
- Hornea a 200 ºC (horno precalentado) durante 20 minutos.
- Sirve desmoldando las berenjenas rellenas sobre una base de salsa de tomate casera caliente.
- El relleno que me sobró (poco) lo refrigeré y a los dos días lo usé con unos tartaletas pequeñas para canapés.
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| Si prefieres también puedes hacer la versión clásica, colocando una gamba encima cuando horneas como decoración. |
Preguntas frecuentes
¿Por qué se hornean dentro de moldes tipo flanera en lugar de hacerlo directamente sobre la bandeja?
Al haber hervido las berenjenas para ablandar la pulpa, la piel pierde su rigidez vegetal y queda sumamente flexible y frágil. Utilizar flaneras individuales actúa como un soporte estructural que mantiene la forma semiesférica compacta durante la cocción, evitando que la piel se abra o se desparrame por el peso del relleno húmedo. Además, esta técnica permite desmoldar piezas limpias y uniformes, logrando una presentación vertical muy elegante sobre el espejo de salsa de tomate.
¿Qué aporta el rape a este relleno y cómo evitar que quede seco o gomoso?
El rape destaca por su textura firme, tersa y cartilaginosa, que no se deshace ni se vuelve puré al integrarse con el sofrito y la pulpa de la berenjena, aportando una mordida limpia que contrasta con la cremosidad de la farsa. Para evitar que sus proteínas se sobrecocinen y endurezcan, el pescado y las gambas se cocinan apenas un par de minutos en la sartén; de este modo, completan su cocción justa dentro del horno protegidos por la salsa ligada y el envoltorio de la verdura.
¿Qué diferencia aporta ligar el relleno con caldo de pescado frente a utilizar leche?
La elección define el perfil aromático final del plato. Si se opta por un fumet o caldo de pescado concentrado (elaborado preferiblemente con la espina central del rape y las cabezas de las gambas), se intensifican las notas yodadas y marineras del sofrito sin añadir pesadez láctea. Por el contrario, emplear leche crea una ligera velouté o bechamel marina que aporta mayor untuosidad, redondea la acidez del tomate y suaviza los matices del marisco.














¡HOLA CATY!..qué maravilla de receta, yo que soy una friki de las berenjenas total, jaja.....me ha encantado...ME LA LLEVO y ese video que se ve tan bien.....
ResponderEliminarUn besazo guapa
Marialuisa
Gracias María Luisa, me gusta que te guste, ya me contarás. Besos
EliminarHola guapísima !!!
ResponderEliminarAquí otra fan de las berenjenas Caty, pero que mucho. Una receta riquísima, y la forma de presentación, no podía ser más original.
La entrada muy buena, pero el vídeo... para pasar por la alfombra roja :)
Besotes mi niña.
Las berenjenas son una delicia y rellenas yaaaaa, lo más, jajajaja, me gusta que te guste, lo del vídeo, jajajajajaja... un beso
EliminarQué rico¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡ me gusta mucho la presentación
ResponderEliminarGracias Montse
EliminarQue sabe tu cuerpo serrano hija, ese relleno es una maravilla y seguro que con carne estaran ricas, pero asi es una receta de fiesta, buenisima idea, un beso de oso para mi niña favorita
ResponderEliminarJajajaja, gracias mi niña linda, un besazo
EliminarMuy original, muy bonito presentado y no me cabe duda que son unas berenjenas deliciosas!
ResponderEliminarBs
Gracias guapa
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