Brocomole
En la misma planta vivían otros estudiantes y una señorona caribeña que, cuando cantaba, hacía temblar los finos cristales de las ventanas al son de su voz.
—Mijita, yo iba pa soprano, pero se me crusó en la vida un caballero inglés y no solo bebí los vientos por él, también todito el ron que había en el bar donde trabajaba por aquel entonse —me decía cuando la veía alicaída.
Persea Laura, que así se llamaba la doña, despachaba en la sección de frutas y verduras de la grocery más alegre del barrio. Cuando íbamos a por género, ella siempre me regalaba un aguacate y me soltaba:
—Pa que te dé enelgía, mijita, que estás muy sola.
Aquello me desconcertaba, y debía de notárseme a leguas porque ella remataba a voz en grito:
—¡Que es afrodisiaco, mijita! —y me guiñaba el ojo, dejándome a cuadros.
El resto de clientes se reía por lo bajini y yo acababa saliendo casi a la carrera de la tienda.
No sé si me hacía falta esa «enelgía», pero me zampaba el aguacate como si fuera el mayor manjar de la semana. Quizás influenciada por la sensual Betty Boop o por la vecina caribeña que vivía a dos puertas de la mía; el caso es que fue la etapa más feliz de mi vida universitaria.
Con la llegada de los conquistadores españoles en el siglo XVI, el plato experimentó un profundo mestizaje culinario. Los europeos quedaron fascinados con la salsa por su textura cremosa y su sabor, pero al resultarles compleja la pronunciación nativa, adaptaron el término fonéticamente hasta alumbrar la voz «guacamole». Como el aguacate no resistía la travesía transatlántica y su cultivo no cuajó de inmediato en Europa, la receta se enriqueció sobre el propio terreno novohispano incorporando ingredientes traídos del Viejo Mundo, como la cebolla, el ajo, el cilantro y la lima.
Esta evolución transformó el preparado prehispánico en la versión que hoy triunfa a escala internacional, consolidando al guacamole como un pilar indiscutible de la gastronomía mexicana.
El brocomole —o guacamole con brócoli— es una vuelta de tuerca vegetal que no te puedes perder: fresco, suave y comodísimo. El sabor del brócoli queda completamente integrado y pasa inadvertido, por lo que resulta un truco perfecto para sumar nutrientes a la mesa. Sírvelo con nachos crujientes, bastones de zanahoria o cómelo directamente a cucharadas; ya verás qué delicia.
Actualizada 2026.
Brocomole
- 400 g de floretes de brócoli
- 2 aguacates maduros grandes
- El jugo de un limón mediano
- 2 dientes de ajo
- 300 g de tomate maduro
- 20 g de cilantro, al gusto
- 150 g de cebolla roja o blanca
- Sal al gusto
- 20 ml de aceite de oliva
- Hierve durante 3 minutos las ramitas de brócoli.
- Cuela y deja enfriar.
- Corta el brócoli, el tomate y el cilantro en trocitos muy pequeños.
- Pica el ajo y corta la cebolla en brunoise.
- Pela y quita el hueso al aguacate.
- En un bol, chafa el aguacate con un tenedor hasta hacerlo puré.
- Vierte el jugo del limón sobre el aguacate y remueve.
- Incorpora el ajo, el tomate y el cilantro, integrándolos bien.
- Añade los trocitos de brócoli y la cebolla, y combina el conjunto.
- Por último, incorpora la sal y el aceite de oliva.
- Remueve bien todos los ingredientes.
- Sirve.
Si te gustan los untables saludables para aperitivo, también te encantarán el untable de alcachofa y el resto de untables del blog.
Preguntas frecuentes
¿Se nota el sabor del brócoli en el brocomole?
Prácticamente no. El aguacate, el tomate, el cilantro y el limón dominan completamente el sabor del conjunto. El brócoli aporta textura, nutrientes y volumen sin imponer su sabor característico. Es el truco perfecto para añadir verdura extra a la dieta sin que nadie — especialmente los niños — lo detecte.
¿Cuánto brócoli se puede añadir sin que cambie el sabor?
La proporción de esta receta — 400 g de brócoli por 2 aguacates — es la que mejor equilibra nutrición y sabor. Si añades más brócoli que aguacate el sabor empieza a notarse. Si quieres reducir el aguacate por precio o disponibilidad, no superes una proporción de 2:1 brócoli respecto al aguacate.
¿Cómo evitar que el brocomole se oxide y ennegrezca?
El jugo de limón de la receta ya actúa como antioxidante natural. Para conservarlo en la nevera, cubre la superficie directamente con film transparente pegado al brocomole — sin dejar aire entre el film y la salsa. También ayuda dejar el hueso del aguacate dentro del cuenco. Aguanta perfectamente 24 horas sin ennegrecerse con estos trucos.















Es que no me encanta...me re-encanta!! Es una pasada, esta tengo que probar a hacerla, y más con esa historia maravillosa!
ResponderEliminarUn abrazote.
Merece un aplauso esa receta, la sencillez y la belleza no estan reñidas, y aqui esta la prueba, y quien sino tu serias la artista, un besito reina mora
ResponderEliminarQuina menjera, Caty, és una recepta que m'encanta per la senzillesa i la combinació d'ingredients. T'ha quedat espectacular. Besades
ResponderEliminarMaravillosos los años de estudiantes! Que tiempos, y que recuerdos, que experiencias... me encanta leer estas cosas!
ResponderEliminaracabamos de conocer tu cocina y nos ha encantado, te esperamo en la nuestra.
ResponderEliminarla receta estupenda, me quedo con ella que la utilizare en una cenita que tengo ests dias.
besos crisylaura