Bolas de berenjena
Susumu, dios menor de las cosas innecesarias, recibió aquella mañana el encargo de vigilar la bóveda celeste. Era una divinidad de escasa reputación pero con un negociado imprescindible, responsable directo de fenómenos tan esquivos como la pérdida del último calcetín, el olvido instantáneo al cruzar el marco de una puerta y, por supuesto, la provocación de los sueños premonitorios con berenjenas en la noche de Año Nuevo.
A Susumu le apasionaba su trabajo: no exigía grandes esfuerzos físicos y, sobre todo, nadie lo molestaba con auditorías. El verdadero problema comenzó cuando le entró un ataque de celo profesional y decidió ordenar el universo.
Encontró el sol reposando tras la montaña, lo confundió con una vulgar lámpara de papel de fiesta y lo guardó en un armario para despejar el paisaje. Acto seguido, encajó la luna en una caja de madera porque le parecía excesivamente chillona para esa hora y archivó las estrellas una a una por estricto orden alfabético.
Cuando los habitantes del Japón feudal despertaron bajo un firmamento completamente negro, cundió el pánico y dieron por sentado que había llegado el fin de los tiempos.
Amaterasu se despertó finalmente a las doce y cuarto. Al descubrir que el mundo había quedado sumergido en una noche prematura y absurda, salió de su palacio celestial con el cabello revuelto, la túnica del revés y una expresión muy poco digna de una deidad venerada durante milenios.
Susumu estaba plácidamente sentado sobre una nube mullida, contemplando con orgullo su obra. Para evitar dudas, había colgado un pequeño cartel colgado entre dos constelaciones: «Cerrado por inventario».
La diosa tardó varios minutos en procesar la magnitud del caos. Acto seguido, abrió el armario de un manotazo, rescató el sol y lo alzó triunfal sobre su cabeza. El día regresó de golpe: las flores se abrieron con tanta brusquedad que algunas sufrieron un mareo repentino y los gallos, totalmente desubicados, volvieron a cantar a pleno pulmón.
Amaterasu decidió que Susumu merecía un castigo ejemplar. Lo nombró oficialmente Gran Administrador Celestial de las Desgracias Domésticas, un puesto de libre designación que implicaba trabajar a turno completo, sin vacaciones ni trienios, hasta el fin de los tiempos.
Susumu encajó la sentencia con sorprendente serenidad. Incluso solicitó formalmente una mesa con cajones, un sello de caucho y una taza de cerámica con su nombre grabado.
Desde entonces, cada vez que se te pierden las llaves justo cuando vas a salir de casa, se te quema el arroz al fondo de la olla o descubres que el mando de la televisión reposa plácidamente dentro de la nevera, sabes que Susumu está en su oficina haciendo horas extra.
Y Amaterasu, que aprendió bien la lección, no ha vuelto a dejar el sol al alcance de ningún funcionario con iniciativa.
Aunque, según cuentan en las comarcas más antiguas, la luna sigue sin aparecer algunos martes alternos. Susumu insiste solemnemente en que solo está pasando el plumero.
Según el folclore japonés, soñar con el monte Fuji, con halcones o con berenjenas es señal de que vas a tener un año lleno de fortuna. El monte Fuji es el más alto de Japón, por lo que soñar con él significa que alcanzarás tus metas más elevadas. El halcón es considerado un ave inteligente y fuerte: soñar con él augura que poseerás esas mismas virtudes.
¿Y las berenjenas? Existen tres teorías principales sobre su significado:
- La teoría económica: En el Japón antiguo eran verduras de gran valor y fuera de temporada, por lo que soñar con ellas auguraba riqueza y prosperidad económica.
- La teoría del shōgun: Se dice que al shōgun Tokugawa Ieyasu le apasionaban las berenjenas, de modo que soñar con ellas simboliza grandes conquistas y éxitos en todo lo que te propongas.
- La teoría lingüística: En japonés, berenjena se dice nasu, que es un homófono del verbo nasu (成す, 'alcanzar', 'lograr' o 'producir'). Soñar con ellas es, por tanto, una señal de que este año lograrás tus metas.
Bolas de berenjenas rellenas de arroz
- 1 berenjena
- 1 taza arroz para sushi (cocinado)
- 15 g de salsa de soja Kikkoman
- 10 g de sake
- 5 g de azúcar
- 10 g de agua
- Aceite de sésamo
- Corta la berenjena en bastones de unos 2 mm. de ancho y hierve durante 3 minutos en agua.
- Cuela y refresca con agua fría.
- Sobre un cuenco no muy hondo coloca un cuadrado de film transparente.
- Ve colocando sobre el film las tiras de berenjenas, entrelazándolas.
- Sobre el trenzado coloca una bolita de arroz y usa el film para cerrar quedando como una bola.
- Pincha con un palillo para que el agua de las berenjenas salga.
- mientras apretar bien pero con cuidado.
- Reserva.
- Mezcla en un cuenco el azúcar, la soja, el sake y el agua.
- En una sartén con aceite de sésamo rehoga las bolitas de berenjena (sin el film).
- Primero por la base abierta del arroz y después el lado contrario.
- Termina echando la mezcla de soja por encima y remueve para que todo se integre y el azúcar se diluya bien.
- Sirve.
Preguntas frecuentes (FAQ)
¿Por qué es necesario blanquear las tiras de berenjena en agua hirviendo antes de moldearlas?
La berenjena cruda es rígida e impenetrable. Al hervirla durante solo 3 minutos se vuelve maleable y flexible, permitiendo entrelazar las tiras sobre el film sin que se rompan y adaptándose perfectamente a la forma esférica del arroz.
¿Qué función cumple pinchar el film transparente durante el formado de la bola?
La berenjena retiene bastante humedad tras el blanqueado. Al pinchar la envoltura de film con un palillo y presionar con las manos, expulsas el agua sobrante retenida, evitando que el arroz se encharque y logrando que la bola mantenga una estructura compacta al cocinarla.
¿Se puede sustituir el sake o el aceite de sésamo en la salsa glaseada?
El sake aporta acidez y aroma a la reducción teriyaki, pero se puede sustituir por mirin (reduciendo un poco el azúcar) o un vino blanco seco. El aceite de sésamo aporta el toque tostado característico de la cocina asiática, por lo que no se recomienda omitirlo.
Con esta receta participé y gané en el concurso de Kikkoman 2015.
Relato, receta y fotografías @catypol - Circus day.














Caty se ven preciosas!!!
ResponderEliminarUn saludito
gracias!!
EliminarCaty que bonitas las bolas de berenjenas ¡¡¡¡¡¡ el video fantástico y las fotos magnificas. ¡¡como no¡¡¡ me gusta el concepto de la berenjena rellena, lo que no sé, es si tendré paciencia para hacerlas jjjjjjjjjjj.
ResponderEliminarMe han encantado ¡¡¡¡.
bssss desde Almeria
Ay mi niña! si es que la verdura es sana y está rica aunque no sea popular, solo queremos que se sepa, jajajajaja.
EliminarUn beso preciosa
Deseando comprar berenjenas para probar este plato... qué rico! y qué bonito queda :)
ResponderEliminarbesos
Pues ya me contarás, besos
EliminarImpresionante. Tanto la historia de las berenjenas (me decanto por la homofonía...) como la elaboración de las pelotas. Me ha encantado.
ResponderEliminarYo también creo que las tres hacen buen conjunto ;)
EliminarPues seguro que vas a ganar en concurso, querida.
ResponderEliminarMe ha encantado esta receta. Tremendo onigiris te has montado.
¿Usaste berenjena japonesa?
Muchos besos,
Vero
Sí, lo gané, gané una GoPro, y me encantaaaaa. No, no usé berenjena japonesa pues aquí no encuentro, usé la común.
EliminarBesos bella
Muy original, vistoso e imagino que buenísima receta. Me encanta la berenjena!!
ResponderEliminarBesos
Gracias guapa
EliminarUna sencilla y a la vez deliciosa receta. Me encantan las berenjenas y me ha parecido un bocado riquísimo.
ResponderEliminarUn besito enorme querida Caty
gracias preciosa, uno grande para ti también.
EliminarCaty querida, me has transportado de nuevo a Japón, estuve hace un par de años y me enamoré para siempre de él. Además acabo de terminar Ni de Eva ni de Adam de Amelie Nothomb y me lo he pasado genial con su historia en el monte Fuji que la posée jeje, así que tus bolas de berenjena, como bien te estas imaginando, me parecen lo más!!! Besitos
ResponderEliminarAy, qué envidia! yo quiero ir a Japón, pero bueno un día se hará realidad, jeje. Besos guapa
EliminarMe encanta Japón, su cultura y sus tradiciones. Y su comida! Mmm, yo sueño con las berenjenas al miso :D. Y es una hortaliza que jamás falta en mi despensa, me encanta desde pequeña en millones de platos. Ahora en esta época cocino mucho la "morcilla de verano" murciana, que de morcilla no tiene nada pero sí mucho de berenjena, jajaja.
ResponderEliminarImpresionantes tus bolitas berenjeniles, qué bonitas y qué ricas deben estar! Me apunto la idea.
Un abrazo
Lo de la morcilla de verano me encantó, la vi en la red y aluciné, qué buenas ideas tenéis en Murcia, jeje, Besos guapa
EliminarA mi me ENCANTAN las berenjenas pero me aburro de hacerlas siempre igual, así que esta receta me cae de maravilla! y que talento para contarnos cosas! (para mi cuentos y comida iban juntos cuando era pequeña) un placer pasar por aquí! besos hermosa!
ResponderEliminarMuchas gracias guapísima, un beso
EliminarCuando he empezado a leerte, digo ¿Qué le ha pasado a Caty? ¿se le ha estropeado el teclado? jajajaja que escribe raro , ainss que cosas jajajaja
ResponderEliminarA ver si este año llegado el 1 de enero cierro mucho los ojos y sueño con berenjenas, a ver si hay más suerte y tenemos un año maravilloso.
Estas bolitas se ven deliciosas, además de kukísimas ehhh, me encanta la berenjena, mira precisamente esta mañana asé una para preparar melitzanosalata para mañana.
Besos mi reina.
Loviu
jajajajajajajaja, el teclado no, jajajaja, creo que yo ;)
EliminarAy, qué rica la melitzanosalata!!!!! me encanta!
Un beso guapa
Madre mía no me quiero imaginar haciendo esos entrelazados... Eso sí qie me haría soñar! Te han quedado de fábula!
ResponderEliminarParece enredoso pero es fácil, de verdad! Saludos
Eliminar¡PERO QUÉ IMPRESIONANTE ESTA RECETA!...no la había vistoooo...madre mía, me ha encantado...y qué bonitas.
ResponderEliminarBesos Caty, eres una artista.
Marialuisa