Ensalada de la huerta
Mi primera noche en la casona de mis abuelos fue un poco movida. No estoy acostumbrada al silencio, y allí había mucho. Cuando por fin logré dormirme, debía de ser muy tarde… tanto que pensé que acababa de cerrar los ojos cuando mi abuela me llamó para desayunar. ¡Por Dios, qué pronto amanece en el campo!
Los primeros días fueron un tanto deprimentes para mí. La vaca se negó a que la ordeñara —cosa normal, porque yo no sabía—; el burro decidió que le gustaba mi vestido de señorita y me siguió todo el día; y las ovejas preñadas se pusieron de parto nada más verme. Así que mi abuelo estuvo muy ocupado durante esas jornadas, y no me quedó más remedio que ayudar a mi abuela con el huerto.
¿Huerto? ¿He dicho huerto? ¡Ni por asomo! A mí se me convirtió en huerta nada más verlo.
Así que me puse las katiuskas, me arremangué las faldas, me coloqué el sombrero y allá que fui… yo, y el burro, por supuesto. Me decidí por la zona de las zanahorias. Gran error. Grande. Muy grande.
Yo iba recogiéndolas y el burro decidió, por un momento, dejar de adorar mi vestimenta para prestarle toda su atención a las apiáceas. ¡¡Grrr!! Cuando lo descubrí, intenté quitárselas de la boca.
¡Hum! Sí, lo sé. ¿De verdad? ¿Has intentado quitarle un hueso a un perro?
Terminé llena de barro, el sombrero a modo de bufanda y las zanahorias… en el huerto, sin recoger.
¡En fin! ¿Había dicho ya que soy chica de ciudad?
La historia de la ensalada de la huerta o «jardín comestible» de Blumenthal constituye uno de los hitos más emblemáticos de la cocina de vanguardia y el ilusionismo culinario desarrollado en su célebre restaurante The Fat Duck, en Bray (Inglaterra). La propuesta nació a mediados de la década de 2000 como fruto del empeño del chef por desafiar las expectativas y los sentidos del comensal a través del trampantojo o trompe-l'œil.
La inspiración surgió del afán por transformar el consumo de vegetales en una experiencia estimulante, lejos del estereotipo aburrido o meramente saludable. Fiel a su enfoque multisensorial, Blumenthal concibió un bocado interactivo en el que el comensal sintiese que cosechaba directamente de la tierra. El gran reto radicaba en conseguir que ese sustrato y el césped no solo resultasen verosímiles a la vista, sino que ofrecieran un perfil sabroso, umami y equilibrado en boca.
Para modelar la célebre tierra comestible, el equipo de The Fat Duck ensayó múltiples fórmulas hasta descubrir que las aceitunas negras deshidratadas y trituradas, combinadas con almendra tostada molida, maltodextrina, cacao amargo y semillas de sésamo negro, replicaban con fidelidad milimétrica la textura granulada y el color de la tierra fértil. La base oculta bajo este sustrato se articuló como una untuosa emulsión a base de mayonesa, huevo y encurtidos que hacía las veces de «abono» cremoso, ligando el conjunto.
En la superficie, la composición se coronaba plantando brotes frescos para recrear la hierba, junto a una primorosa selección de hortalizas baby (zanahorias enanas, rabanitos, yemas de espárrago y nabos). Cada pieza se sometía a un escaldado milimétrico y a un choque térmico en agua con hielo para ensalzar su verdor y garantizar una mordida crujiente antes de quedar «plantada» de pie en la tierra de aceituna.
Con el tiempo, el concepto dio la vuelta al mundo y el propio Blumenthal diseñó versiones divulgativas para obras como Heston's Fantastical Feasts. La receta demostró que un plato de huerta puede albergar tanta teatralidad, ingenio y rigor técnico como la elaboración de alta cocina más sofisticada.
Ensalada de la huerta con salsa gribiche
- 220 g de aceitunas negras sin hueso y cortadas en aros
- 25 g de crutones de pan, horneados
- 6 zanahorias baby
- 6 pepinos baby
- 6 puntas de espárragos, hervidas en su punto
- (o la mini verdura que uno quiera, rabanitos, rúcula...incluso fruta como la carambola o el physalis)
- 1 huevo M cocido
- 130 g de mayonesa
- 35 g de pepinillos, finamente picados
- 30 g de alcaparras, escurridas, secadas con papel de cocina y finamente picadas
- 15 g de vinagre blanco
- 30 g de nata montada
- Sal y pimienta negra al gusto
- 2 ramitas de estragón, picado
- 10 g de perejil, picado
- 10 g de cebollino, picado
- Para secar las aceitunas, extiéndelas sobre una bandeja forrada con papel de horno y hornear durante 2 horas.
- Retira las aceitunas del horno y deja enfriar antes de picar, (NO tengas la tentación de picar las aceitunas en un procesador de alimentos, ya que se convertirá en una pasta).
- Reserva
- Hornea los crutones de pan a 190º C durante 15 minutos o hasta que estén dorados. Cuando estén fríos. Machaca los crutones de pan con un mortero hasta obtener un polvo grueso.
- Mezcla con las aceitunas secas.
- Reserva.
- Para construir la ensalada, pon una capa de salsa en la parte inferior de cuencos individuales o un cuenco grande.
- Vierte la mezcla de aceitunas y crutones en una capa en la parte superior.
- Y "planta" las verduras en filas ordenadas en el suelo.
Preguntas frecuentes
¿Qué es la salsa gribiche y en qué se diferencia de la tártara?
La salsa gribiche es una salsa francesa clásica a base de mayonesa con huevo cocido picado, alcaparras, pepinillos y hierbas frescas — estragón, perejil y cebollino. Se diferencia de la salsa tártara en que usa el huevo cocido completo — yema tamizada y clara picada por separado — y el estragón como hierba protagonista. La tártara es más sencilla y directa; la gribiche es más elegante y aromática.
¿Por qué las aceitunas se secan 2 horas en el horno?
Porque el objetivo es eliminar toda la humedad de la aceituna para convertirla en polvo — la "tierra". Si no se secan completamente, al picarlas se convierten en pasta en lugar de en polvo granulado. Las 2 horas a 110°C es el tiempo mínimo para conseguir una aceituna completamente seca y crujiente que se pueda picar a cuchillo sin perder su textura granular.
¿Se puede preparar la ensalada con antelación?
Los tres elementos por separado — tierra de aceitunas, salsa gribiche y verduras — se pueden preparar con hasta 24 horas de antelación y guardar por separado en la nevera. El montaje final siempre justo antes de servir — si montas la ensalada con antelación la salsa humedece la tierra de aceitunas y pierde la textura característica que imita la tierra real.
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| No necesitáis Katiuskas para esta huerta, pero cuidado si tenéis un burro cerca |
















Qué original!!! Me encanta!! Mira, ahora ya sabemos que la ensalada del Sublimotion no es tan original como podríamos pensar.
ResponderEliminarBesos guapa
Jaja genial la historia Caty! como siempre, no, mejor!!! Me encanta tu burrito y tu peque (que grande está) en la huerta. Y la receta ¡circus total!!!
ResponderEliminarUn besazo!!!
Que genialidad ¡¡ los de master chef mas bien me parecen al que seguía a la niña de ciudad por el huerto jeeeeee. Me encanta la presentación y la salsa, que poco caso le prestamos a las vinagretas y que poco las practicamos. Mira que cambia una verdurita con una gran salsa o vinagreta. Fantástica, la presentación ideal, divina de la muerte. Siempre sorprendiendo, siempre poniendo el listón ,muy alto. Altísimo¡¡¡¡¡
ResponderEliminarNo se cuantas veces te lo habré comentado pero no me cansaré de decirlo, eres la mas imaginativa de la red. Admiración absoluta.Creo que sorprenderé a mis invitados, si encuentro todo baby en Almeria que ese es otro cantar, jeeeeee.
Bssss llenos de sol para otro Sol de mujer. No descanses en tu empeño, sigue asi, eres mi inspiración. Tomas muy en su salsa con el azadón jaaaaaaaa
mas bssss desde Almeria
ay, Lola! tú qué me ves con buenos ojos! la verdad es que tengo mucho que aprender, pero me divierto mientras tanto ;)
EliminarSi no encuentras verduras baby usa otra verdura, por ejemplo puedes plantar brotes tiernos, quizás te guste con fruta y puede ponerle uva o peras pequeñitas, o reduce las zanahorias hasta convertirlas en baby, los espárragos es fácil, usa coles de Bruselas...
Un besazo desde Mallorca
La historia es genial y me he imaginado un libro infantil con bonitas ilustraciones narrándola como si fuera un cuento! :)
ResponderEliminarMe chiflan las ensaladas-huerto-jardín pero no me animo a hacer una porque seguro que me queda un churro; la tuya da pena comérsela!
Inténtalo con macetas pequeñas y usa brotes tiernos, o que la verdura se convierta en la "tierra" y de ella salgan más verdura, pon una base de salsa, encima verdura cortada en cuadritos (mirepoix) y le plantas espárragos, o zanahorias o según la ensalada ramitas de menta, o tomillo para después añadirlo al resto...no sé son ideas ;)
EliminarBesitos
No conocía esta salsa. Tengo que probarla.
ResponderEliminarGeniales y únicos como siempre el post y las fotos.
Muchos besos,
Vero
La cocina de Vero
Igual que el huerto que hicieron ayer en Masterchef.....es una chulada. Un besote muy fuerte
ResponderEliminarHolaaaa, que maravilla Caty! sabes a que me recuerda tu ensalada? a un jardín de cactus, que bonito. Me ha encantado tu historia, venir y leer una crónica a la par que ver una magnífica receta es todo un lujo. Visto lo visto, la creatividad no tiene límites.
ResponderEliminarUn besoooo
jajajaja tot d'una en sonaba a heidi con sus abuelos jajajajaja m'encantat la ensalada la salsa no la coneixia jajaja segur que els matins al camp son millors que mai al estiu
ResponderEliminarque fa una caloraaaaaada besades grans !
M'encanta!!! La teva cuina també inspira, eh? Tu cultives idees i jo aquesta te l'agafo... Alguna cosa sortirà ;-)
ResponderEliminarUn petó!
Blanca
Cómo me relaja leer tus historias, pero me ha encantado la salsa que no la conocía. Yo hago mucho ensaladas así en macetas cuando hay invitados, esta tuya un espectáculo de Circus precioso. Un beso Caty!
ResponderEliminarMonie
Como siempre me ha encantado la historia y si el huerto de Ma..Ch.. me parecio un poco exagerado el tuyo es una cucada por no hablar de tu fantástica vinagreta. Besos.
ResponderEliminarQue linda ensalada es super original, ademas de que es un placer leer tus entradas!
ResponderEliminarBs!
Siempre nos sorprendes agradablemente y esta ensalada con esta presentación es de 10. Ademas acompañanada de esta salsa gribiche que no he probado nunca , pero que se me antoja sublime, queda una ensalada de la huerta única y genuina.
ResponderEliminarBss
Esas historias de infancia son super bonitas!!! Vaya ensalada espectacular!! Me encanta la presentación y la salsa... la tengo que probar! Besos
ResponderEliminarPero bueno... esto es para darte la estrella Michelín, madre mía que presentación. Te lo has currado bien eh!!
ResponderEliminarLa salsa es nueva para mí y está de lujo, como toda la receta.
Besos
Ay...chica de ciudad!
ResponderEliminarQuitarle una zanahoria a un burro... con la mala leche que gastan! pero no te culpo a ti, culpo a Juan Ramón Jiménez que hizo creer a todas las chicas de ciudad que los burros son seres entrañables y amorosos. Solo las chicas de campo sabemos que eso NO-ES-ASÍ.
La ensalada, me encanta. La presentación es preciosa y la salsa promete.
qué gracioso lo del burro, me acabas de recordar una burra que teníamos en Bélgica y que era loca, cómo no, con las zanahorias! la verdad que así da gusto tener una huertita en casa, lista para comer y tan rica que debe estar! los pepinos baby me tienen enamorada, me los compro a veces para merendar, habrá que probarlos con esta salsita que tiene que ser un acompañante perfecto ;)
ResponderEliminargracias por poner esta colorida y requetebonita ensalada en el recetario de verano!
un beso y un feliz finde, guapa!!
Gracias por tus palabras, un placer participar en el reto.
EliminarUn beso guapa
Dos días esperando en en el correo con las newsletter a tener tiempo de degustarla como se merece: espectacular puesta en escena de esta ensalada de la huerta hecha huerta ;-)
ResponderEliminarBesazos y feliz fin de semana
Jajaja....demasiado verde.....¡a mí también me pasa!, me gusta pero a las 48 horas como que necesito alguna "luz de neón"...
ResponderEliminarBesos guapa, la fuente espectacular.....
Es que he estado fuera y me estoy poniendo al día.
Marialuisa
Hola!!! Esta receta la tuve en mente porque me parecía super original!!! Me recordaba mucho al huerto que Paco Roncero diseñó para Sublimotion y pudimos ver en Master Chef! Un beso!
ResponderEliminarCaty que maravilla y como siempre que fotazo! Que pena no tenerte cerca para aprender un poquito. Besitos de Fácil con Bela
ResponderEliminarTú pregunta lo que quieras, si puedo ayudarte aquí estoy.
EliminarBesos guapa
Qué pinta tiene esa ensalada! se ve deliciosa! un beso!!
ResponderEliminarGuapa, ya la hemos incluído en el recopilatorio de Heston :)
ResponderEliminarBesos!
Gracias, es un honor!!!!
EliminarBesos
Aparte de delicioso, es que queda precioso
ResponderEliminarBss
De verdad que esta presentación es sensacional, me encanta! Y si encima esta bueno.... Besos
ResponderEliminarCaty vi tu receta como referenci y quería hacerla, te quedo muy bonita!!!!
ResponderEliminarun saludote!!!
Uaaala, que maceto-huerto más chulo... tan comestible esa tierra, esa salsa tan maja. Que bonico!
ResponderEliminarY los burritos son taan monos... así de lejos!
Que gracioso por favor!!! Te ha quedado muy cuqui!!!
ResponderEliminarPreciosa receta y bonita historia, ya te había leído cuando la publicaste pero no te había comentado, lo hago ahora con motivo del reto, no conocía a este chef y desde ya digo que voy a ser fiel seguidor suyo, la receta que has escogido queda en el libro de recetas pendientes por hacer ;)
ResponderEliminarAbrazos
http://mirecetario.es
Jajajaja muy buena la historia, poooobre burro, le querías quitar su caramelo ;). Te ha quedado un plato precioso y mmmuy apetecible :D Besos!!
ResponderEliminarUna ensalada alucinante, con esa salsa gribiche que no conocía me dan ganas de ponerme a montarla ya. Preciosa.
ResponderEliminarBesos