Pa amb oli
A las diez de la mañana había misa. A las once, pasacalles. A las doce, vermut. A la una, concurso de pa amb oli. Y a partir de ahí, según el programa, «actividades diversas».
Las actividades diversas eran peligrosas.
El año anterior habían organizado una carrera de sacos que terminó con tres vecinos dentro de un huerto y el párroco con un esguince. Por eso, aquel año el alcalde había prometido algo más tranquilo: el primer Campeonato Internacional de Lanzamiento de Almohada.
—¿Internacional? —preguntó Catalina.
—Por si los residentes extranjeros se animan —respondió el alcalde.
El campeonato comenzó a las cinco de la tarde y terminó rápidamente cuando una almohada aterrizó sobre la cabeza del juez, quien decidió descalificar a todo el mundo.
A las siete llegó el momento más esperado: el concurso de decoración de balcones. El ganador fue, por tercer año consecutivo, el balcón de Antònia Moliner.
—No res.
—¿Nada?
—He colgado todos los calcetines desparejados, bragas y calzoncillos, organizados por colores, que me ha traído la Tramontana, con un letrero que pone: «Si quieres que te lo devuelva, ya sabes lo que tienes que hacer».
Ganó por unanimidad.
La noche terminó con baile en la plaza. La orquesta tocaba pasodobles, los jóvenes intentaban bailar reguetón y los mayores discutían por la incomodidad de las sillas.
A medianoche, el alcalde subió al escenario:
—¡Vecinos! ¡Un año más hemos demostrado que Galilea de la Serra sabe divertirse!
En ese momento se apagaron todas las luces.
Hubo un silencio.
Después, alguien gritó:
—¿Habéis pagado la factura de la luz?
Y otro:
—¿Es parte del espectáculo?
Durante veinte minutos nadie supo qué hacer, así que continuaron bailando a oscuras.
Al día siguiente, el alcalde anunció que aquello había sido un rotundo éxito y que, para el próximo año, incorporaría «un espectáculo de luz y sonido».
La gente empezó a echarse a temblar. Porque en Galilea de la Serra todos sabían una cosa: cuando el alcalde decía que algo había sido un éxito, lo peor todavía estaba por llegar.
La primera referencia escrita del plato aparece documentada a mediados del siglo XVIII de la mano del fraile franciscano Jaume Oliver. En su recetario titulado Modo de cuynar a la mallorquina, el fraile describe una receta llamada panboli bo ('pan con aceite bueno'). En este documento histórico, la preparación consistía únicamente en rebanadas de pan payés aliñadas con aceite de oliva virgen extra y sal.
Este origen demuestra que la tradición insular de untar el pan con aceite ya estaba plenamente consolidada antes de que el tomate se convirtiera en un ingrediente cotidiano de la cocina popular.
El plato experimentó su mayor revolución con la integración del tomate, un fruto que llegó de América pero que tardó siglos en consumirse crudo y untado en el pan de forma masiva. En Mallorca, este emparejamiento alcanzó la perfección gracias al desarrollo del tomate de ramillete (tomàtiga de ramellet).
Esta variedad autóctona se caracteriza por su piel dura, su acidez marcada y su alta concentración de jugo. Los agricultores cosían los tomates en ramilletes y los colgaban en lugares secos y ventilados, lo que permitía conservarlos frescos durante todo el año, incluso en los meses de invierno. Al restregar este tomate específico sobre el pan moreno, la miga absorbía perfectamente la pulpa sin ablandar la corteza.
Hoy en día, un pa amb oli tradicional se sirve junto a embutidos locales como el camaiot (un embutido cocido de cerdo muy denso) y la sobrasada, quesos artesanos de Mahón, aceitunas mallorquinas aliñadas con hinojo, alcaparras o hinojo marino en vinagre (fonoll marí).
Aunque parezca una receta sencilla, la forma de prepararlo sigue levantando pasiones e intensos debates entre los puristas de la isla: ¿primero el tomate o el aceite? La ortodoxia mallorquina dicta que el orden de los factores sí altera el producto: primero se tuesta ligeramente el pan si no es del día (opcional), después se frota enérgicamente la tomàtiga de ramellet, a continuación se vierte el aceite de oliva virgen extra en hilo continuo y, finalmente, se corona con unos granos de sal marina.
Y sí, es nuestro fast food. ¿Fácil, verdad?
¿Y para acompañarlo? Boquerones en vinagre, jamón, queso, fuet, aceitunas, hinojo marino... En esta ocasión también hubo tortilla de flores de calabacín, porque tenía en la huerta y porque, cuando os pregunté cómo podía cocinarlas, la mayoría me recomendasteis hacer una tortilla. Así que, ¡muchísimas gracias!
Así de auténtico sabe mi verano.
En ese momento se apagaron todas las luces.
Hubo un silencio.
Después, alguien gritó:
—¿Habéis pagado la factura de la luz?
Y otro:
—¿Es parte del espectáculo?
Durante veinte minutos nadie supo qué hacer, así que continuaron bailando a oscuras.
Al día siguiente, el alcalde anunció que aquello había sido un rotundo éxito y que, para el próximo año, incorporaría «un espectáculo de luz y sonido».
La gente empezó a echarse a temblar. Porque en Galilea de la Serra todos sabían una cosa: cuando el alcalde decía que algo había sido un éxito, lo peor todavía estaba por llegar.
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Este mes, el evento «Hecho en mi cocina» en su edición número 63 (HEMC #63), organizado por Cristina del blog LeBonVivant, nos propone descubrir los sabores de nuestro verano. ¿A qué sabe? En Circus Day sabe a montaña, a mar; sabe al huerto de mis vecinos Manolo y Mari; sabe a vino y a la piña que han traído Biel y Esperanza, también vecinos. Y a fiestas de pueblo.
El pa amb oli (o pamboli) es uno de los pilares gastronómicos más identitarios de Mallorca. Una combinación humilde de pan moreno —tostado o no, según el gusto de cada uno—, tomàtiga de ramellet, aceite de oliva virgen extra y sal, que forma parte de la vida cotidiana en la isla, tanto en las casas como en las pamboleries.
El pa amb oli (o pamboli) es uno de los pilares gastronómicos más identitarios de Mallorca. Una combinación humilde de pan moreno —tostado o no, según el gusto de cada uno—, tomàtiga de ramellet, aceite de oliva virgen extra y sal, que forma parte de la vida cotidiana en la isla, tanto en las casas como en las pamboleries.
Este origen demuestra que la tradición insular de untar el pan con aceite ya estaba plenamente consolidada antes de que el tomate se convirtiera en un ingrediente cotidiano de la cocina popular.
El plato experimentó su mayor revolución con la integración del tomate, un fruto que llegó de América pero que tardó siglos en consumirse crudo y untado en el pan de forma masiva. En Mallorca, este emparejamiento alcanzó la perfección gracias al desarrollo del tomate de ramillete (tomàtiga de ramellet).
Esta variedad autóctona se caracteriza por su piel dura, su acidez marcada y su alta concentración de jugo. Los agricultores cosían los tomates en ramilletes y los colgaban en lugares secos y ventilados, lo que permitía conservarlos frescos durante todo el año, incluso en los meses de invierno. Al restregar este tomate específico sobre el pan moreno, la miga absorbía perfectamente la pulpa sin ablandar la corteza.
Hoy en día, un pa amb oli tradicional se sirve junto a embutidos locales como el camaiot (un embutido cocido de cerdo muy denso) y la sobrasada, quesos artesanos de Mahón, aceitunas mallorquinas aliñadas con hinojo, alcaparras o hinojo marino en vinagre (fonoll marí).
Aunque parezca una receta sencilla, la forma de prepararlo sigue levantando pasiones e intensos debates entre los puristas de la isla: ¿primero el tomate o el aceite? La ortodoxia mallorquina dicta que el orden de los factores sí altera el producto: primero se tuesta ligeramente el pan si no es del día (opcional), después se frota enérgicamente la tomàtiga de ramellet, a continuación se vierte el aceite de oliva virgen extra en hilo continuo y, finalmente, se corona con unos granos de sal marina.
Y sí, es nuestro fast food. ¿Fácil, verdad?
¿Y para acompañarlo? Boquerones en vinagre, jamón, queso, fuet, aceitunas, hinojo marino... En esta ocasión también hubo tortilla de flores de calabacín, porque tenía en la huerta y porque, cuando os pregunté cómo podía cocinarlas, la mayoría me recomendasteis hacer una tortilla. Así que, ¡muchísimas gracias!
Así de auténtico sabe mi verano.
Actualizada 2026.
Pa amb oli mallorquí
Ingredientes
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Pa moreno (pa moreno es un pan que se hace en Mallorca, que puedes sustituir por cualquier pan que te guste a ti)
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Aceite de oliva virgen extra
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Sal
Para acompañar (opcional)
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Boquerones en vinagre
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Escalivada
Jamón
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Queso
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Fuet
Tortilla
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Aceitunas
Hinojo marino
Elaboración
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Corta el pan moreno en rebanadas.
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Parte la tomàtiga de ramellet por la mitad y frótala sobre el pan.
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Añade aceite de oliva virgen extra.
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Incorpora sal al gusto.
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Sirve acompañado de embutidos, quesos, verduras, encurtidos o lo que más te apetezca.
Y si le añadimos el IKAT no puede ser más mallorquín:
Muy mallorquín, presente en las casas de aquí, en cortinas sobretodo pero también en cojines, bolsas, etc. y como no, manteles de mesa. Yo lo recuerdo en las cortinas de casa de mi madre, puertas abiertas y cortinas ondeando por la brisa de verano. O el mantel en la mesa puesta debajo de una parra para darnos un poco de sombra.
Aunque el ikat se ha desarrollado de forma independiente en varias regiones del mundo —India, Japón, Perú, Uzbekistán o Indonesia—, en cada lugar ha tomado una forma distinta, adaptada a sus materiales, colores y culturas. En Mallorca, el ikat encontró su voz en la tela de llengües, que debe su nombre a los característicos motivos alargados que recuerdan a llamas o lenguas.

















Hola mi dulce Caty !!!
ResponderEliminarEl verano es una estación esencial para dar rienda suelta a esas comidas al aire libre , en buena compañía y con esos productos de la huerta que son un privilegio ..........Por ahi tenéis la suerte de que el buen tiempo acompaña y aún podéis alargarlo un poco mas ......... En definitiva me encantaaaaaaaa tu verano, sigue disfrutando de él que aún quedan unos dias :)
Muchos besinos.
A mi tu verano me parece espectacular, que sabe maravillosamente sano, soberbiamente sano y excelsamente vivido. No se puede decir más. Las fotos hablan por si solas y las palabras pura melancolía bella.
ResponderEliminarEl pan con tomate es lo más... uno no necesita nada más...Yo podría vivir solo con pan y aceite, o con pan, ajo, sal y aceite, pero si tenemos tomates...de esos buenos de sabor, la vida es hermosa.
Me ha encantado tu participación. Besos!
quería decir: maravillosamente sano, soberbiamente bello y excelsamente vivido"
ResponderEliminarQué tiempo delicioso de verano nos traes con tus recuerdos, y con tus fotos.
ResponderEliminarEs un privilegio, sin duda, vivir en un lugar asi. Aunque el invierno llegue cada año, después trae el verano, las comidas en la calle, las cervezas compartidas y ese increíble pan.
Yo soy una de las visitantes que llegó a Galilea de la mano de Caty. Descubrí un lugar imponente desde las alturas, privilegiado por toda su riqueza natural.
ResponderEliminarPero aún más enamorada me quedé de su gente, cálida y entrañable. Sueño con disfrutar de las fiestas alguno de tus veranos
Siempre serás bienvenida, vuelve pronto guapa!
EliminarOhhhh, quina entrada més bonica i quines fotos més espectaculars!!! Fan ganes de Mallorca i d'aquest poble teu tan alt i tan preciòs!
ResponderEliminarUn petó guapa i gaudeix-lo tant com puguis!!
Que buen verano lleno de paz,paisaje, buena compañia y estupendas propuestas,que con el humilde pan con tomate aceite y sal, le va genial con estas propuestas.Me ha guatado la tortilla de flores de calabacin.
ResponderEliminarpeto
Querida Caty, me encanta como sabe, tu verano!!!, es una preciosidad! qué bonitas fotos, que maravilloso lugar, uffff me apunto, bsss
ResponderEliminarPues yo quiero mi próximo verano así. ¿Podemos permutar?
ResponderEliminarBesitos,
Vero
La cocina de Vero
sí, podemos, Miami tiene que ser espectacular, jajaja
EliminarBesitos
Jo qué preciosidad de verano, genial tu post y riquísimo lo que nos enseñas, recetas fáciles pero perfectas para disfrutar de lo sencillo. Paisaje inigualable. Un beso guapa!
ResponderEliminarMonie
Mi querida amiga, donde hay que firmar para tener un verano de estos, maravilloso, y de lo mas natural que son las cosas que tanto adoro, y todos estos platos junto con el ambiente saben a eso a sencillez, a rico, a buena gente, total a gloria bendita. Mil besicos cielo y sigue veraneando de esta manera tan magica
ResponderEliminarCaty ¡Qué mania de hacerlo todo bien! siempre es un gran espectáculo visitarte, ¡qué ganas de compartir una fiesta con ustedes!
ResponderEliminarBren eres un sol, tenéis que venir a visitarnos, sería maravilloso! Muaks!
EliminarMi linda Caty, no se que me ha gustado más, si la tortilla que hiciste con las flores de calabacín, si ese Pa amb oli, que no puede ser más fácil y más rico, si tu precioso verano y su forma de vivirlo o las preciosas fotos que haces siempre.
ResponderEliminarSea como sea, lo meto todo en la batidora, lo mezclo bien, y me quedo con todo, ¿te parece?
Que bonito tiene que ser vivir en tu pueblo, algún día tengo que ir a visitarte y que me enseñes todos esos preciosos rincones
Besazos mi reina, y feliz día
Qué maravilla de sitio!!! Yo, si no fuese por la peque, me iría a vivir a un pueblo, cincluso aquí en Holanda. No me importaría vivir en un sitio pequeño y con poca gente. Aunque si pudiera elegir de verdad, cogería un pueblo con encanto en España... eso sí, que sea verde, y con no excesivo calor jajajajaja
ResponderEliminarEl pa amb oli es fantástico, pero todo lo que pusiste para acompañar también... qué rico todo!!! Por cierto, me ha encantado el bote de mermelado con tu logo :)
besos
Qué sitio tan bonito Caty, ideal, yo no iría a vivir para siempre, pero para estar unos días te da paz.......y esa comida, tan mediterráneo todo...es fantástico...Me ha encantado tu post.
ResponderEliminarBesos guapa.
Marialuisa
Tu verano sabe a cosas estupendas. Sobre todo sabe a compartir.
ResponderEliminarMe hubiera apuntado sin pensarlo.
Por cierto, esa totilla de flores de calabacín tiene una pinta estupenda.
Besitos.
Hola preciosaaaa, ummmmm tu verano sabe de rechupete. Aunque el mío también sabe parecido, a huerta sobre todo, a montaña, olor a fresco, sabe a manga larga a los atardeceres. Que maravilla Caty, gracias mil por regalarnos estas imágenes para disfrute de todos nuestros sentidos.
ResponderEliminarUn besooo
Tu verano me sabe a recuerdos de la infancia, productos de la tierra, amigos y muchos juegos, realmente precioso. Un beso.
ResponderEliminarSeguro que debe seguir siendo un privilegio vivir por ahí ,me encanta la foto.
ResponderEliminarEsa tortilla de flores de calabacín es muy sorprendente para mi ,por aquí no es fácil encontrarlas.
Que te voy a decir del pa amb olí , que es manjar de Dioses , lo haré con pan moreno porque por aquí es más frecuente con pan blanco, el tomate que utilizamos aquí es el de colgar ( que viene también en ramellet ) no se sí es la misma variedad que el de tu zona.
Bueno Caty que hay que ver como lo pasáis por ahí .
Un beso de las chicas y mío of course.
Lourdes
Un verano fantástico¡¡
ResponderEliminarCómo me ha gustado esta tortilla de flores de calabacin, habrá que probarla¡
Un beso grande, Teresa
¡Qué bonito, Cati! Es un lujo. Preciosas fotos. Me ha encantado la primera, donde se ve un pueblo blanco que me encantaría visitar, rodeado de bosque. ¡Qué afortunada eres!
ResponderEliminarUn saludo.
Que preciosidad Caty! Una entrada preciosa que nos transporta sin duda a este lugar tan acogedor y festivo! Podemos oler y saborear cada uno de estos platos y este verano que nos explicas. Me ha encantado :)
ResponderEliminarUn besito!
Estimada Caty, no saps quantes coses han passat pes meu cap llegin-te. Es meus estius també saben a moltes de ses coses que tu menciones, serà perque ses dos som balears? No ho sé però he disfrutat moltíssim vent aquestes fotos tan polides i aquestes paraules tan ben escrites. I visca es pa amb oli!!! Muaks!
ResponderEliminarMi Caty, que bien sabe tu verano...a pan con tomates de ramillet y sobretodo buenos amigos y lugares hermosos!!!!
ResponderEliminarA mi también me sabe a cosas parecidas..será la suerte de compartir isla y que esta sea tan especial!!!
Me encanta la primera foto!!!..mucho, mucho!!!!...no conozco Galilea, pero ahora tendré que ir un día a tomar cafe!! ;)
mil besos y cariños reina meva!!!! <3
Te espero mi linda Juanilla Guindilla, muaks!
EliminarOOOOhhhhhh, me ha encantado tu verano. No hace falta complicarse mucho para preparar una mesa estupenda. Me recuerda mucho a las comidas con mis herman@s. Felicidades!!!
ResponderEliminarPrecioso todo!
ResponderEliminarHUMMMM, com m'agrada el teu estiu els tomaticsi galilea tendrem que venir he? es respira pau al menys desde les vistes . m'agrada el teu istiu l'hortet que ara ja acabe el meu ara ja el posem a punt per l'hivern aviam si feim les pastanagues de una vegada que no hi ha manera aaaaaay .. jaja besades polida
ResponderEliminarVaya fotos Caty!! y vaya platos ... Que verano más bonito .
ResponderEliminarBesossss!!!
Unas fotos preciosas,,, me siento una privilegiada de vivir en Mallorca, me encanta mi isla y sus comidas. Con tu permiso te cojo una foto de paisaje para poder pintarla. saludos.
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