Funnel cakes
—¡A ver si alguien ha visto mi sombrero! ¡O a una monja, que también la he perdido! —bramó, mientras el resto de los clientes dejaba caer los tenedores sobre el plato.
Al fondo de la sala se levantó una religiosa desorientada, aferrando un funnel cake como si fuera una reliquia sagrada.
—¡Esta masa frita es obra del demonio! —exclamó sor Enriqueta—. ¡Y ese jamelgo tuyo me ha dejado tirada en mitad del desierto para ponerse a cortejar a una yegua!
—¡No me eche la culpa a mí si el caballo se cree Casanova! —protestó el vaquero, dejándose caer sobre una silla con el dramatismo propio de una novela barata.
En esas entró un buscador de oro hecho una furia, con la pala al hombro y polvo del camino hasta detrás de las orejas.
—¡¿Quién ha cambiado el letrero del viejo saloon?! ¡Aquí se jugaban partidas de póquer por pepitas, no se servían remolinos de masa con azúcar glas!
El disparate no tardó en descontrolarse: la monja revoleó el dulce por los aires como si fuera un frisbee, el minero exigía batirse en duelo por «la dignidad del oro perdido» y el vaquero gateaba debajo del mobiliario buscando su sombrero entre rezongos y amenazas. Hasta que el patrón del local —un antiguo cuatrero reciclado en maestro pastelero— se encaramó al mostrador y, blandiendo una espátula grasienta, rugió:
—¡Aquí no se desenfunda, no se reza a voces y no se blasfema! ¡O coméis, o charláis, o ahuecáis el ala!
Cayó un silencio espeso. Acto seguido, con pasmosa naturalidad, cada uno volvió a tomar asiento. Sor Enriqueta pidió otra ración («por si acaso el maligno adopta otra forma»), el buscador de oro preguntó por los cursos de pastelería y el vaquero rescató al fin su sombrero. A partir de aquel mediodía, El Cactus Crujiente se hizo célebre no solo por sus frituras, sino por el insólito temple de su forajido repostero.
La historia de los funnel cakes hunde sus raíces mucho más atrás de lo que sugiere su condición actual como la comida callejera por antonomasia de las ferias estadounidenses. La técnica de verter masa semilíquida en círculos sobre aceite bien caliente se remonta al mundo árabe y persa medieval, donde se elaboraba una fritura similar conocida como zalabiyeh. A través de las rutas comerciales y las migraciones, esta costumbre de freír cordones de masa entrelazados se propagó con rapidez por Europa, adoptando distintos nombres según la región.
La versión que conocemos hoy recaló en Norteamérica durante los siglos XVII y XVIII de la mano de los Pennsylvania Dutch, una comunidad de colonos germánicos asentada en Pensilvania. Aquellos pioneros preparaban en fechas señaladas un dulce tradicional llamado drechter kuche, que en su dialecto alemán significa literalmente «pastel de embudo». En origen empleaban levadura o masa madre, pero hacia 1879 incorporaron el impulsor químico o polvo de hornear; este cambio aceleró el proceso de fritura y consolidó su denominación definitiva en inglés: funnel cake.
El salto definitivo de este bocado doméstico a fenómeno de masas llegó a mediados del siglo XX. Se dio a conocer al gran público en la Feria Estatal de Texas de 1947, y poco después, en 1950, se coronó como la gran estrella del Festival Folclórico de Kutztown (Pensilvania). En estas celebraciones los feriantes descubrieron el filón: la rapidez del embudo y el reclamo de la masa recién frita atraían a riadas de visitantes. Hoy, coronados por una copiosa nevada de azúcar glas y frutas o mermelada, los funnel cakes constituyen un emblema imprescindible en parques temáticos, paseos marítimos y carnavales de todo el país.
La masa guarda bastante parecido con la del clásico pancake, aunque la magia radica en el método: se emplea literalmente un embudo para dejar caer los hilos en el aceite caliente. En mi caso he recurrido a un biberón de cocina con la boquilla ancha, y el invento da un resultado fantástico. Además, emparenta de cerca con otras joyas reposteras europeas, como los flancati eslovenos, el tippaleipä finlandés o los célebres strauben tiroleses y austriacos.
Funnel cakes
- 230 g de harina
- 50 g de azúcar
- Una pizca de sal
- 2 huevos grandes
- 230 ml de leche
- 2 cdas. de aceite
- 1 cdta. de extracto de vainilla
- Aceite para freír
- Azúcar glas para espolvorear por encima
- Fresas
- Nata montada
- Tamiza la harina junto con el azúcar y la sal en un bol.
- En otro recipiente, bate los huevos con la leche, el aceite y el extracto de vainilla.
- Incorpora poco a poco los ingredientes líquidos a los secos, mezclando con varillas hasta obtener una masa homogénea y sin grumos.
- Vierte la mezcla en un biberón de cocina con agujero grande. Si no tienes, puedes usar un embudo.
- Calienta abundante aceite para freír en una sartén pequeña. Cuando esté bien caliente, forma los funnel cakes vertiendo la masa en el aceite con movimientos irregulares, creando una forma libre (como se ve en la fotografía).
- Fríe hasta que estén dorados, luego da la vuelta con cuidado para dorar el otro lado.
- Retira y coloca sobre papel de cocina para eliminar el exceso de aceite.
- Espolvorea con azúcar glas al estilo tradicional, o sírvelos con nata montada y fresas para una versión más fresca y cremosa.
Preguntas frecuentes
¿Por qué es indispensable usar un biberón de cocina o un embudo para verter la masa?
El nombre anglosajón del dulce (funnel significa «embudo») delata su técnica original. La masa tiene una consistencia semilíquida, similar a la de los crepes; al dejarla caer en hilo continuo a través de una boquilla estrecha directamente sobre el aceite caliente, los cordones de masa se cruzan, se hinchan y se entrelazan de inmediato. Esto crea esa celosía crujiente, porosa y ligera tan característica, imposible de lograr si se vierte la masa con un cucharón tradicional.
¿Cuál es la temperatura ideal del aceite para que no queden grasientos ni crudos por dentro?
El aceite debe mantenerse en un rango constante de 180–190 °C. Si la temperatura es inferior, la masa actuará como una esponja absorbiendo un exceso de grasa y perdiendo su textura crujiente; si está demasiado caliente, la superficie exterior se tostará en pocos segundos mientras el centro de los filamentos permanece crudo. Mantener un fuego medio-alto y freír en tandas individuales evita que el aceite baje bruscamente de temperatura.
¿Cuál es el origen histórico y cultural de los funnel cakes?
Aunque hoy son el dulce estrella de las ferias, parques de atracciones y carnavales de Estados Unidos, su origen se remonta a los inmigrantes germánicos que se asentaron en Pensilvania en los siglos XVII y XVIII (conocidos como los Pennsylvania Dutch). Estos colonos introdujeron la tradición del Drechterkuche (literalmente «pastel de embudo»), una fruta de sartén derivada de las masas fritas medievales europeas que se popularizó masivamente a mediados del siglo XX en los festivales populares norteamericanos.














Que casualidad yo nunca había visto este tipo de cake y también lo descubrí el viernes en google buscando una foto de un embudo, me pareció muy original.
ResponderEliminarTe ha quedado genial.
Un abrazo
querida Caty me tenías intrigada con tu cortador y la fresa, preciosas fotos, genial tu receta bssss
ResponderEliminarQue postre más curioso Caty, me encanta tu innovación, tu decisión y tu valentía a preparar cosas "desconocidas" jajajaja. Eres genial !!!
ResponderEliminarQue forma más curiosa la de este postre (ahora voy un poco a la carrera, pero .... luego vendré otra vez para ver el video al que nos has enlazado)
Besotes guapa
Me estoy imaginando una mezcla entre churro y tortitas y se me está haciendo la boca agua!!
ResponderEliminarpor cierto, comodísimo ese aparatito para cortar las fresas!!!
un saludo
Ohhhh Caty, ya sabía que me ibas a sorprender!! Me encanta este postre y su historia, no lo conocía!!! Cómo maneja el embudo la señora y sí que la forma de freírlos recuerdan a los churros!!!
ResponderEliminarYa te digo que fijo que lo hago, me encanta y ese cortador de fresas es un pocholada!!!
Mil gracias guapa por tu magnífica aportación!!!
Besotesss
Gracias guapa, te lo mereces, un aniversario se tiene que celebrar por todo lo alto y los invitados estar a la altura del evento, no? jajaja
EliminarBesitos
Creo que no voy a ser la única sorprendida por esta receta, porque me resulta muy curiosa y no creo haberla visto nunca. Claro que si este comentario lo leyera algún norteamericano, seguro que se estaría echando unas risas a costa de mi comentario, pero también se le estaría haciendo la boca agua.
ResponderEliminarQué laminador de fresas más "cuqui". Me gusta!
Suerte en el concurso.
Un beso y feliz semana.
Que receta más interesante , me gustaaaaa!!
ResponderEliminarY ese cortador para fresas , aix, me he enamoradooooo.....
Besos!!
La receta me la apunto, pero el cortador me ha encantado, donde lo conseguiste? es chulo chulo
ResponderEliminarUn besito preciosa
Mamen, el cortador de fresas me lo regalaron las chicas del blog Coc-Korikó.
EliminarBesitos guapa
Me ponen estos funnel delante y nadie me detiene a devorarlos!! Que buenos Caty y que rico conocer más costumbres...una delicia.
ResponderEliminarBeso.
No los conocía. Soy una vergüenza de gringa nacionalizada, jajaja. Pero already fall in love con esta receta ;-)
ResponderEliminarVoy a ver el blog de Tesa.
Besitos,
Vero
Los he visto y jamas los he probado....pero se nota te quedaron maravillosos.......suerte en el concurso!....Abrazotes, Marcela
ResponderEliminarLos había visto alguna que otra vez por blogs americanos, me llaman mucho la atención! No conocía su origen exacto, así que gracias por ilustrarnos :D.
ResponderEliminarNo soy muy amante de las masas fritas, pero tengo que reconoces que a ti te han quedado fantásticos y tienen que estar buenísimos.
Un abrazo
que chulisimo este plato!!
ResponderEliminarMe ha encantado la idea de hacerlo con el embudo o biberón, es graciosísimo, y le da un toque artesano perfecto.
Con las fresitas debe estar de muerte.
besos !
Vamos a pasar un mes de lo mas americano, gracias a Teresa. Suerte en el concurso.
ResponderEliminarBss
Virginia "sweet and sour"
Me encanta la receta Caty y ese cortador tan mono de fresas ¿de donde ha salido? Porque lo quiero ya.
ResponderEliminarBesos.
desconocia este postrre Caty, y me ha encantado, se me estupendo cn la nta y la fresas, ademas de vsatil, porque lo podemos acmpañar de lo que mas nos guste..un beso
ResponderEliminarSi que es un postre circus sí!
ResponderEliminarTotalmente chulísima la presentación en sí, sin los "adorno" y original.
Esto para tomarlo moderadamente los domingos jajjajajaj
Besazos.
¡Caty, me has matao con este super postre fantástico!. Me lo llevo con todo, con su crema y con sus fresas. Muy buen postre para el concurso. Besotes,
ResponderEliminarwww.cocinaamiga.com
Caty, preciosa, una vez más me abres los ojos y me das a conocer una receta totalmente desconocida para mí. Ni idea de lo que son estos funnel cakes, no los he visto jamás. Ni en libros, ni en blogs, ni en pastelerías...nada chica...menos mal que te tengo a tí para que me saques de la ignorancia más profunda y despiertes mi conocimiento.
ResponderEliminarUn pastel fabuloso por lo que se ve. De forma caprichosa y divertido.
Mucha suerte en el concurso de Tesa.
Bss
Asolutamente maravillosa!!!
ResponderEliminary esas fresas que llegarán pronto...
Fab Darling...
ya sabes te quiero 17!ª!!
Qué receta más original y apetecible, Caty!!
ResponderEliminarNo conocía estos dulces, Caty! Con esa guarnición se ven irresistibles :)
ResponderEliminarSuerte en el concurso, guapa!
MUY CIRCUS EL POSTRE REALMENTE QUERIDA CATY. QUÉ FOTOS MÁS LINDAS Y LAS FRESAS Y ESE CORTADOR ME HAN ENAMORADO. HAY QUE PREPARARLO A LO LEJOS ES CIERTO, DELICIOSO, PERO CALÓRICO. UN BESITO GUAPA
ResponderEliminarNo lo conocía y gracias a ese estupendo concurso estoy viendo cosas que me encantan, como esta delicia. Me tienta!!! habrá que probarlo!!!
ResponderEliminarEs un pastel divertidísimo!, me encantó y no lo conocía.
ResponderEliminarBesos Caty.
quina recepta més xula! és el primer cop que veig alguna cosa similar. moltíssima sort guapa!!! petonets
ResponderEliminarCaty estos "churros" me recuerdan a los que hacia mi madre cuando le quedaba masa depues de hacer los buñuelos de bacalao ... lo echaba con la cuchara y esperábamos con desesperación que salieran, estaban riquísimos. Mi abuela le ponía miel por encima ¡¡ que recuerdos ¡¡¡ y mi madre se enfadaba " se les quita el hambre a las niñas".
ResponderEliminarMe gussta el cortador de resas, muy cuco.
Bsss desde Almeria.
Nunca los he probado. Parecen como buñuelos estirados.
ResponderEliminarAbrazos.
No tenía ni idea de que existia esta tarta, es una pasada!!
ResponderEliminarhoysonrioalespejo.blogspot.com
Yo tampoco conocía este postre de ferias , pero ya es seguro que debe estar riquísimo Caty! un besito
ResponderEliminarHi, Que interesante...estos Americanos...como nos vamos a poner!!! un beso
ResponderEliminarUfff que pinta tiene esto Caty!!!! Yo quieroooo!!! Es rara la masa, está entre churros y porras no? Pero dios con esa nata, y esas fresitas me estoy quedando bizca!!! Voy a ver el video guapa, y ya me contarás el efecto ensaimada que me quedé con la duda!!! Bicos linda!!! Muaccckkk
ResponderEliminarCuriosisimo, y si se parece a nuestros churros, a mi ya me han ganado, mira que me gustan las masas fritas, pero Caty engondan tanto!. Me encanta tu cortador de fresas, chulisimo.
ResponderEliminarUn beso
Mira que me conozco la gastronomía norteamericana, pero este "pancake-churro" nunca lo había ni visto ni comido. Pero me ha gustado mucho. Te ha quedado genial.
ResponderEliminarLos probé y me enamore......gracias por la receta dsd venezuela
ResponderEliminarGracias a ti por contármelo!!!
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