Coca de nueces
Y yo, con los ojos bien abiertos, trataba de que mis oídos se llenaran de esa música y no del bullicio de las idas y venidas. Me fui acercando paso a paso, sintiendo cada vez más cerca el ritmo, hasta que, sin darme cuenta, el rumor del entorno se disipó y solo quedamos tú y yo.
Cuando desperté del trance, ya estabas de pie con la maleta en la mano y sonriéndome. Mi reacción fue aplaudir; resultaba extraño ser la única en hacerlo, pero te lo merecías. Descubrir que íbamos a viajar en el mismo vuelo fue pura casualidad: los billetes asomaban por el bolsillo de tu chaqueta y los míos descansaban en mi mano. Así entrelazamos nuestros caminos.
—¿Conoces algo de California? —me preguntaste.
—No, solo las nueces —respondí entre risas.
—Pues te gustará: nuestros amaneceres, las playas… y nuestras nueces, claro —aseguraste.
Y así despegó mi viaje, con el corazón en un puño y la ilusión de descubrir un nuevo mundo.
A finales del siglo XVIII, los sacerdotes franciscanos españoles —la mayoría de origen andaluz y extremeño— introdujeron los primeros nogales en California. Estos árboles, originarios de Europa y Asia, prosperaron de manera excepcional gracias a las similitudes climáticas y al fértil suelo del Valle Central estadounidense. A partir de 1867 se inició la producción comercial a gran escala en los Estados Unidos, dando origen a una de las industrias agrícolas más tecnificadas del mundo, regulada posteriormente por organismos sectoriales como la California Walnut Commission.
La llegada masiva de la nuez de California a España comenzó a fraguarse en el último tercio del siglo XX. Tradicionalmente, el mercado español consumía nuez local, pero el volumen de producción nacional era bajo y los métodos de secado y homogeneización no estaban lo bastante estandarizados. Con la apertura comercial y la globalización, las distribuidoras españolas encontraron en la nuez de California un producto sumamente atractivo por su calibre regular, su cáscara fina fácil de quebrar y una apariencia clara y limpia que conquistó con rapidez los lineales de los supermercados.
A partir de la década de 1980, el auge de las nueces norteamericanas fue tan notable en el país que impulsó una profunda transformación en el propio campo español. Agricultores y empresas nacionales observaron el éxito del producto importado y decidieron aclimatar esas mismas variedades en suelo peninsular. Entre 1985 y 1992 comenzaron a introducirse patrones y variedades desarrollados por la Universidad de California, como la célebre Chandler o la Vina. Grandes firmas del sector establecieron extensas plantaciones en zonas de Extremadura, Andalucía o Castilla-La Mancha utilizando técnicas de regadío inspiradas directamente en los noguerales californianos.
En la actualidad, España se mantiene como uno de los principales compradores mundiales de este fruto seco, importando miles de toneladas anuales desde los valles de California para cubrir más del 80 % de la demanda interna. Su presencia ha transformado los hábitos alimentarios españoles, pasando de ser un bocado reservado casi exclusivamente a la Navidad a consolidarse como un básico diario de la dieta mediterránea gracias a la difusión científica de sus propiedades cardiosaludables.
No sé cuándo llegaron las nueces a mi vida; era pequeña, seguro. Quizá las comíamos más en Navidad, pero sí que forman parte de mí: los frutos secos en general, y las nueces en particular, me fascinan tanto que me declaro una auténtica #NuezLover. Por eso son las protagonistas de esta tapa tan mediterránea, como yo.
Esta vez me he atrevido a triturarlas ligeramente —sin pasarme, para evitar que suelten su aceite y formen una pasta o mantequilla— y las he integrado en la masa de coca, tan típica del Mediterráneo. Hornear la masa en blanco, sin el relleno, consigue que quede crujiente y contraste a la perfección con la suavidad de la berenjena asada y el langostino. ¿Un secreto? Si la dejas reposar unas horas, sabe aún mucho mejor.
Actualizada 2026.
Coca de nueces con berenjena y langostinos
La coca de nueces:
- 100 ml agua
- 100 ml aceite suave
- 50 g de nueces molidas
- Harina (la que necesite)
- 2 berenjenas asadas
- 1 cebolla
- 2 ajos
- 20 langostinos
- Nueces
- Aceite de oliva virgen extra
- Sal en escamas
Para la coca:
- Precalienta el horno a 200 ºC
- Pon en un bol el agua, el aceite y las nueces molidas, añade harina y amasa, dejará de necesitar harina cuando la masa no se pegue a las manos.
- Deja reposar la masa unos minutos.
- Mientras, prepara un cuchillo, una regla y papel de hornear.
- Sobre el papel de hornear estira la masa, 1/2 cm más o menos de grosor, con la regla y el cuchillo mide y corta rectángulos de 5x10 cm.
- Hornea 20 minutos o hasta que la masa se dore.
- Pela y corta en cuadraditos la berenjena asada.
- Corta en brunoise la cebolla y pica el ajo.
- En una sartén con 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra, a fuego lento, confita la cebolla y el ajo, con cuidado no quemarlo.
- Añade la berenjena y cocina hasta que se confite con la cebolla y el ajo pero a fuego un poco más fuerte. Saca de la sartén.
- Usa esa misma sartén con un poco más de aceite para cocinar a fuego suave los langostinos.
- Reservar.
- Sobre una bandeja coloca las cocas de nueces y sobre cada coca unas cucharadas de berenjena.
- Para finalizar con dos langostinos sobre cada una.
- Pon una nuez a mitad de la coca y riega sobre ella un poco de aceite y unas escamas de sal.
Preguntas frecuentes
¿Por qué se hornea la coca sin el relleno?
Hornear la masa en blanco — sin el relleno — es el secreto para conseguir una coca completamente crujiente. Si pones el relleno desde el principio, la humedad de la berenjena y los langostinos impediría que la masa se seque y quedara blanda. Con el horneado en blanco primero obtienes esa textura crujiente que contrasta perfectamente con la suavidad del relleno.
¿Se puede cambiar el relleno por otro?
Sí — la masa de nueces es tan versátil que admite cualquier relleno mediterráneo. Una lectora en los comentarios la usó de base para una coca de sardinas con excelentes resultados. Cualquier combinación de verduras asadas, embutidos, queso o pescado funciona bien. La clave es que el relleno no sea demasiado líquido para no reblandecer la base crujiente.
¿Se puede preparar la coca de nueces con antelación?
La masa horneada en blanco se puede preparar con horas de antelación y guardar a temperatura ambiente. El relleno también se puede tener preparado por separado en la nevera. El montaje final — relleno sobre la coca — conviene hacerlo justo antes de servir para que la base no absorba la humedad del relleno y mantenga el crujiente.

















Que relato tan romantico y hermoso. Y pasando al plato, que completo y delicioso, esa combinacion de berenjena y nuez tiene que esta de lujo!
ResponderEliminarBs
Gracias Diana, un besito
EliminarMe gusta esta masa de coca, las nueces deben darle un toque muy rico.
ResponderEliminarBss
Y crujiente ;)
EliminarUn besito
Mi querida amiga, como siempre una historia preciosa que me ha encantado leer, y por supuesto una coca fantastica, que solo tus manos la hacen quedar a si de divina, a mi tambien me encantan las nueces y desde luego son un recuerdo de mi niñez que siempre como tu cuando ,as las comia era en navidad. Mil besicos princesa te quiero
ResponderEliminarMil besicos, María, yo también te quiero
EliminarCaty, me parece muy original esta coca de nueces, me ha encantado !!!
ResponderEliminarbesos,
Gracias guapa!!
EliminarBueno, la ví en IG pero ahora que la veo en tu blog, aún me parece mejor.
ResponderEliminarQué buena pinta Caty....
Besos guapa
Marialuisa
Gracias preciosa! Besos
EliminarQue belleza de coca, es preciosa la presentacion y seguro que es un bocado divino, un besito mi niña
ResponderEliminarGracias linda!!! Besitos
EliminarHola guapísima !!!
ResponderEliminar...mi corazón en una nuez...Me ha encantado Caty, todo todito todo.
El relato pámorirse de tierno y bonito, pero la coca, si es que los langostinos están hasta contentos de coronar tanta sabrosura.
Desde luego las cocas por tu tierra, son impresionantes y con un poco de imaginación como la tuya, el no da más.
Enamoradita me voy, que lo sepas.
Besotes mi niña, feliz semana.
Hoy no me pillas en hora de comida pero con ese aspecto de tapa daría lo que sea por probarla en estos momentos.
ResponderEliminarRomántica historia y magníficas fotos (me repito siempre pero es que es tan cierto)
En mi caso, el mundo se acaba de parar y aquí estamos tu coca y yo. Una verdadera delicia y una combinación de sabores creo que muy equilibrada. Yo he tenido la suerte de que mi abuelo materno tubiera nogales y las nueces han formado parte de mi dieta desde siempre, mi madre solía meterlas en la bandeja del horno, después de haberlo utilizado para un asado,y el calor residual tostaba las nueces ligeramente aportándoles un sabor de lo más agradable. Felicidades por tu delicada y estupenda receta.
ResponderEliminarMuy buena pinta! Estos días quiero hacer una coca de sardinas, nunca he preparado una así que me guiaré por esta para hacer la masa. Saludos!
ResponderEliminar