Poke
Los ancianos decían que Nalu era una kupua, un ser capaz de cruzar los límites entre lo humano y lo divino. Algunos afirmaban que podía convertirse en una tortuga marina; otros, que su padre era un espíritu del océano. Ella nunca lo confirmó.
Una mañana, el mar amaneció inmóvil. Ni una brisa, ni una corriente, ni una sola ola rompía contra la orilla. Los pescadores temieron que el océano estuviera enfermo, y los surfistas regresaron a sus casas con las tablas bajo el brazo.
Nalu, en cambio, se adentró en el agua.
Remó hasta que la costa se convirtió en una línea verde y dorada. Allí dejó la tabla flotando y cerró los ojos.
Entonces lo escuchó.
Un latido profundo, antiguo, que ascendía desde las entrañas del océano.
—¿Por qué has dejado de bailar? —susurró.
El agua se oscureció a su alrededor. Una enorme sombra pasó bajo sus pies y emergió convertida en una tortuga de caparazón negro. Sus ojos parecían contener todas las tormentas que habían azotado las islas.
—Los humanos solo me buscan cuando quieren conquistarme —respondió una voz desde las profundidades—. Quieren la ola perfecta, la fotografía perfecta, la historia que los haga inmortales. Ya nadie viene a escuchar.
Nalu comprendió que aquella criatura no era un animal corriente. Era el espíritu que guardaba el ritmo del mar, y su tristeza había detenido las olas.
—Yo no quiero conquistarte —dijo—. Solo quiero aprender a cabalgar contigo.
La tortuga la observó durante largo rato.
—Entonces tendrás que aceptar que no todas las olas serán tuyas.
Nalu asintió.
El océano se elevó de pronto. Una pared de agua azul se alzó ante ella, más alta que cualquier ola que hubiera visto. La joven subió a su tabla, sintió la fuerza bajo sus pies y se dejó llevar.
No intentó dominar la ola. No trató de vencerla. Se inclinó cuando el agua giró, esperó cuando perdió velocidad y confió cuando la espuma la envolvió.
Por un instante, su cuerpo se volvió translúcido. Sus brazos adquirieron el brillo de las aletas y su cabello se extendió como una corriente oscura. Era humana y criatura marina al mismo tiempo.
Cuando llegó a la orilla, el mar volvió a respirar. Las olas regresaron, una tras otra, y los pescadores salieron de sus casas para contemplar el milagro.
Pero Nalu no contó lo que había sucedido. Se limitó a dejar su tabla sobre la arena, se sentó a comer un sencillo poke fresco frente al mar y se quedó mirando el horizonte.
Desde entonces, algunos surfistas aseguran haber visto una tortuga negra nadando junto a una joven que aparece en las olas más difíciles y desaparece antes de tocar la orilla.
Dicen que nunca busca la ola más grande, sino aquella que está dispuesta a recibirla.
Y que, si alguna vez el océano permanece en silencio, quizá no sea porque haya olvidado cómo crear olas.
Quizá esté esperando que alguien vuelva a escucharlo.
Poke sushi de atún
- 1 lomo de atún (de unos 350 g previamente congelado y descongelado).
- Arroz para sushi (preparado y ya frío).
- 1 aguacate maduro pero firme.
- Zanahoria (al gusto).
- Rabanitos frescos.
- Alga nori tostada en trocitos o tiras (kizami nori).
- Semillas de sésamo tostado.
- 3 cdas. de salsa de soja.
- 1 cda. de aceite de sésamo
- 1 cda. de vinagre de arroz.
- Cebollino fresco picado.
- 2 cdas. de salsa de soja.
- 1 cdta. de azúcar.
- 1 cda. de salsa de chile dulce (chili) o pasta picante.
- 1 cda. de aceite de sésamo.
- Marina el atún: En un bol, mezcla las 3 cucharadas de salsa de soja, la cucharada de aceite de sésamo, la de vinagre de arroz y el cebollino picado. Corta el lomo de atún en dados limpios y homogéneos, agrégalos al bol y remueve suavemente. Tapa el recipiente y déjalo reposar en el frigorífico entre 15 y 30 minutos (lo justo para que coja sabor sin que el ácido pase de cocinar el pescado).
- Prepara la base: Cocina y condimenta el arroz para sushi siguiendo el método tradicional, y deja que se temple o enfríe por completo antes de montar el plato.
- Prepara los vegetales: Pela y corta el aguacate en finas tiras. Corta la zanahoria y los rabanitos en rodajas muy finas (puedes darles forma decorativa o cortarlos en bastoncitos finos o juliana, según prefieras).
- Haz la salsa poke: En un cazo pequeño o recipiente apto, mezcla los ingredientes de la salsa poke (soja, azúcar, chile y aceite de sésamo). Calienta ligeramente durante unos segundos para disolver el azúcar por completo y deja enfriar.
- Monta los boles (poke bowls): Reparte el arroz ya frío como base en dos cuencos amplios. Coloca encima el atún macerado (escurrido del exceso de líquido), y dispón de forma ordenada los trozos de aguacate, la zanahoria y los rabanitos alrededor.
- Decora y sirve: Remata el plato esparciendo los trocitos de alga nori y las semillas de sésamo sobre el aguacate y el atún. Riega con una cucharada de la salsa poke preparada justo antes de llevar a la mesa.
- Puedes cambiar el atún por salmón fresco (también previamente congelado) si te gusta más.
- Recuerda que el pescado utilizado debe haber estado congelado a -20 ºC durante al menos 48 horas para prevenir el anisakis, tal como exige la normativa sanitaria para consumirlo en crudo.
Preguntas frecuentes (FAQ):
¿Es obligatorio congelar el atún antes de prepararlo en crudo?
Sí, de forma absoluta. Para consumir pescado crudo en casa con total seguridad sanitaria y evitar problemas relacionados con el anisakis, el lomo de atún debe haber estado congelado a una temperatura de -20 ºC durante al menos 48 horas antes de su descongelación y consumo.
¿Cuánto tiempo se debe dejar marinando el atún en la soja y el aceite de sésamo?
Al tratarse de dados de pescado fresco, el tiempo de marinado debe ser muy breve, entre 15 y 30 minutos en el frigorífico. Un tiempo excesivo (como varias horas) haría que la sal y los ácidos de los aderezos desnaturalizaran y cocieran en exceso la superficie del atún, alterando su textura melosa original.
¿Qué tipo de arroz es el más adecuado para preparar un poke casero?
Aunque la base tradicional hawaiana admitía ensaladas sin arroz o con vegetales, la adaptación moderna suele utilizar arroz para sushi (corto y avinagrado), ya que aporta una textura compacta y un contrapunto ligeramente acidulado ideal.















Para mi vegano ya sabes :-))
ResponderEliminarTe quedo precioso!!!
Un saludito
Gracias, saluditos
Eliminarque buena pinta!! yo hice el mío con quinoa!!
ResponderEliminarTambién estará delicioso!
EliminarPrecioso de ver, seguro que riquísimo y además saludable ¿Qué además está de moda? Pues habrá que probarlo <3
ResponderEliminarClaro qué si! Besos
EliminarYo lo suelo hacer en casa. Nos encanta, especialmente a mí. Subí una receta el año pasado al blog, tal y como en casa nos gusta. Muchas verduritas crudas, arroz basmati y bonito. También lo he hecho con salmón. ¡Me encanta!
ResponderEliminarTu presentación es superzen! Preciosa.
Besitosssssssssssss
A mi también me gusta especialmente, Tomás no tiene pasión por el sushi pero igual lo come, jeje. Besitos guapa
EliminarQue delicioso plato de sushi, pero me fascina como lo presentaste, de restaurante!
ResponderEliminarBs
Me ha encantado esta receta de sushi deconstruido...y más me ha gustado esa historia tan hawaiana que me ha traído a la mente esas viejas películas de Elvis Presley.
ResponderEliminarBesos preciosa! lo probaré y ....lo colgaré en Insta...jajajaja
Atún, aguacate y arroz blanco, tres ingredientes maravillosos. Un bowl para coger los palillos y no parar!!
ResponderEliminarUn saludo