17 septiembre 2026

Granada con queso y chocolate
Lo último que recuerdo fue que me apeé del coche justo en el momento en que pasaba otro vehículo. De la autopista al cielo fue un rápido ascenso… y aquí estoy yo, esperando en la puerta, sin maletas y… ¿desnudo? No sé si llamarlo así: no me veo el cuerpo cuando miro hacia abajo.

Delante de mí había un señor muy atareado con un gran libro. Escribía de derecha a izquierda y apenas levantó la cabeza cuando me acerqué.

—Hola… ¿señor? —dije alzando la voz.

—¡Hum! —exclamó, mirándome de reojo.

—¿Habla mi idioma? —ya puestos, pregunté.

—Aquí hablamos todos los idiomas, ¡zoquete! —soltó, levantando por fin la vista del libro.

—Ah… pues no sé muy bien qué hago aquí. Señor, ¿es esto el cielo?

—¡Hum! Bueno, si quieres llamarlo así. Cada uno lo llama a su manera. Aquí se acepta de todo —contestó él.

No parecía un hombre muy hablador, y yo ya me estaba cansando de sonsacarle. ¡Que me devuelvan al coche y santas pascuas!

—Esto… ¿y ahora qué hago? —volví a preguntar.

—¡Pues mira! —me dijo él, de pronto muy resuelto—. Hoy te encargarás del huerto. ¡Chist! Ni rechistes —me cortó tapándome la boca con un gesto—. Tienes un saco justo en la entrada. Vas a ir a recoger granadas, todas las de los granados que hay al fondo del huerto. Después las abrirás, sacarás los arilos y los guardarás en bolsas —concluyó.

—Pero… ¿y eso cuánto durará? —me atreví a preguntar.

—Toda la eternidad, hijo mío. Toda la eternidad —contestó sonriendo.

 
Bola dulce de chocolate y queso con granada fresca

Bola de queso y chocolate recubierta de granada fresca


El nombre de la granada procede del latín medieval granatum, que significa «manzana con muchas semillas». Ha sido citada en numerosos textos antiguos, desde el Libro del Éxodo en la Torá hasta el Corán, pasando por los himnos homéricos y las tablillas mesopotámicas, por citar solo unos pocos.

Los antiguos egipcios elaboraban con su zumo un vino ligero con notas de frambuesa y solían incluir granadas en sus ajuares funerarios. En Grecia, Hipócrates recomendaba su zumo para aplacar la fiebre, mientras que los babilonios masticaban sus granos antes del combate convencidos de que los volvía invencibles.

Los romanos descubrieron el fruto a través de los fenicios, que lo llevaron hasta Roma desde las costas de Oriente Próximo. La Biblia, por su parte, alude en incontables pasajes a esta fruta, siempre como símbolo de prosperidad y bendición.

Más que una fuente de nutrientes, la granada formaba parte indisoluble de muchas civilizaciones. Pocas frutas condensan a la vez tanta carga de esperanza y de tragedia mítica. Lo que a simple vista parece un mero deleite para el paladar es, en realidad, un puente histórico entre culturas de la Antigüedad.

Y aquí entro yo: como la granada y el cacao hacen una pareja fantástica, he decidido unirlos. Para esta ocasión preparé una crema de chocolate casera (estilo Nutella o Nocilla) que coge cuerpo al enfriarse; así, combinada con queso crema y reposada en la nevera, queda con una textura firme y perfecta.

No le he añadido azúcar extra —a mi juicio no la necesita en absoluto— ni frutos secos picados, ya que la propia crema de chocolate lleva avellanas. Después solo hace falta un poco de paciencia para incrustar los arilos alrededor de la bola; y tranquilo/a, que no tardarás una eternidad. Una vez lista ya puedes hincarle el diente: los granos le aportan un contraste crujiente, fresco y delicioso.

Actualizado 2026.


 

Bola de granada con queso y chocolate


Ingredientes:
  • 100 g de queso para untar
  • 100 g crema de chocolate para untar 
  • 1 granada
Para servir: palitos de hojaldre, galletitas, pan...

Elaboración:
  1. Mezcla el queso con la crema de chocolate. 
  2. En un film transparente forma una bola y deja en el frigorífico hasta que se solidifique un poco. 
  3. Mientras, abre la granada y extrae los arilos o semillas. 
  4. Cuando haya pasado 1 hora, saca la bola de frigorífico y quita el film.
  5. Pon en un plato y cubre toda ella con los arilos de la granada. 
  6. Es laborioso pero fácil.
  7. Sirve con palitos de hojaldre, o con galletitas, pan...

Paso a paso de cómo formar una bola de queso y chocolate


Preguntas frecuentes

¿Por qué es indispensable enfriar la mezcla de queso y crema de chocolate en film antes de adherir la granada?

Al combinar el queso de untar con la crema de chocolate a temperatura ambiente, las grasas lácteas y los aceites vegetales se ablandan, dando como resultado una masa tierna y pegajosa. Si se intentasen incrustar los granos de granada en ese momento, la presión deformaría la esfera y el jugo de la fruta resbalaría sobre la superficie grasa. La refrigeración dentro del film transparente permite que las grasas cristalicen y adquieran la firmeza necesaria para manipular la pieza como un bloque estable, ofreciendo la resistencia justa para que los arilos queden anclados sin hundirse ni aplastar la forma redondeada.

¿Qué función gastronómica cumplen los arilos de granada frente a la combinación de queso y chocolate?

La crema de queso y chocolate aporta un perfil denso, graso y marcadamente dulce. En boca, esta textura puede saturar con rapidez el paladar si no cuenta con un elemento de contraste. Los arilos de granada aportan dos recursos esenciales: una acidez tánica fresca que limpia la untuosidad de las grasas lácteas y un estallido crujiente y jugoso (crunch) que rompe la monotonía cremosa del relleno, logrando un bocado equilibrado que funciona tanto de postre como de aperitivo dulce.

¿Cómo conviene preparar los granos de la granada para evitar que la humedad arruine la cobertura?

Al desgranar la fruta es habitual que algunos arilos se rompan y liberen jugo, o que queden adheridos fragmentos de las membranas blanquecinas internas (el albedo). Es fundamental retirar con cuidado todas esas pieles amargas y colocar las semillas limpias sobre papel absorbente unos minutos antes de rebozar la esfera. Si los granos estuviesen mojados en su propio zumo, crearían una película acuosa resbaladiza que impediría que se adhieran con firmeza al queso, además de teñir la crema de cacao con un exceso de líquido que aflojaría la estructura en el plato de presentación.


Relato, receta y fotografías @catypol - Circus day.

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7 comentarios. ¿te animas?:

  1. ¡Qué original! y qué bonita presentación y acompañamiento para esta deliciosa bola. No he probado nunca la granada con chocolate y ahora que veo tu receta no me explico cómo no se me ha ocurrido antes

    ¡Besos mil!

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  2. Caty como siempre tan original :-)))))
    Me encanta verte!!!
    Un saludito

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  3. Toda una eternidad estaría entrando a leer tus entradas y contemplar tus recetas, esta es súper fácil y preciosa y rica me la imagino.
    Me encanta.
    Un besote

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  4. Qué bonito Caty, se te fué el "santo al cielo", jajajaja estarías peleando con el antipático del principio, sisisii con el de la eternidad, jajajja, qué pena a VIctoria le hubiese encantado. Me chifla esta receta, me parece muy original, bsss guapisima

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  5. No conocía yo esta relación furtiva entre chocolate y granada... cuestión de probar... espero no acabar con mi alma condenada eternamente a sacar arilos de granada, pero mira, bien mirado, hay cosas mucho peores :)

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  6. Gracias por la información histórica que desconocía y por esta receta dulce tan original de una fruta a la que tengo especial aprecio porque adoro estéticamente el árbol que, además, es el único que daba frutos en el jardín de mi anterior vivienda, tantos que me permitía salir y repartir entre los vecinos con una gran cesta de mimbre (cursi que es una hasta para agasajar ;-)

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  7. Ay, mi madre, qué cosa más bonita, original, sencilla y riquísima!!!! Tengo que resistirmeeeeee!!!!
    Besitos Caty.

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