29 enero 2016

Trufas de chocolate
—Por favor, mamá, deja de mojarme el pelo con saliva —protestaba yo, enfurruñado.

—Mi niño, ese remolino que se te levanta en la coronilla queda fatal —respondía ella, mirándome con devoción.

No me entraba en la cabeza que, a pesar de mis pelos en la barba, siguiera tratándome como a un párvulo. Creí ingenuamente que echar las tardes en el obrador de doña Luisa serviría, además de para costearme mis caprichos, para que asumiera de una vez que ya era un hombre hecho y derecho. Vano intento: ella andaba bastante más pendiente de sus propios años que de los míos.

Mi madre es una mujer de armas tomar. Hasta el director del banco se echaba a temblar cada vez que la veía asomar por la puerta si un solo céntimo bailaba en la cartilla. Y mi padre… bueno, él ponía pies en polvorosa en cuanto la descubría pintándose los labios de carmín encendido. Sostenía que aquello presagiaba tormenta, y que si se había librado de la mili y de cualquier conflicto bélico, no pensaba estrenarse en casa; de modo que enfilaba calle abajo a guarecerse en la taberna de don Antón.

Una vez al mes, mi madre se esfumaba. Religiosamente. Mi padre, aliviado y risueño, aprovechaba la tregua para atrincherarse entre fogones y deleitarnos con nuestros manjares favoritos. Yo, carcomido por la intriga de crío, la acorralaba antes de cruzar el umbral:

—Mamá, ¿adónde vas?

—¡A comer trufas, tesoro! —soltaba siempre, enigmática.

Nunca tuve claro si aquello era una contraseña secreta o si de veras se daba semejante homenaje clandestino: jamás regresaba con una triste cajita en las manos.

Años después, ya adulto, quise desvelar el misterio:

—¿De verdad era tan crucial escaparse a comer trufas, mamá?

—No, mi vida —susurró con infinita ternura—. El bocado en sí es lo de menos. Lo sagrado del ritual es cómo te hace sentir por dentro… y la pizca de felicidad que te rescata del mundo.


Trufas de chocolate con nata y licor

Trufas con chocolate negro y cacao puro sin azúcar



La historia de las trufas de chocolate es la crónica de un afortunado accidente de obrador ocurrido en las vísperas navideñas de 1895 en la localidad francesa de Chambéry. Este bocado, hoy indiscutible emblema de elegancia y alta chocolatería en todo el mundo, nació del ingenio apresurado del maestro pastelero Louis Dufour al verse contra las cuerdas ante la inminencia de las fiestas.

Aquel diciembre, Dufour comprobó con inquietud que sus vitrinas se habían quedado desabastecidas de bombones y que carecía de género suficiente para acometer una remesa tradicional. Guiado por el orgullo gremial y negándose en redondo a pedir auxilio a los obradores vecinos, decidió improvisar en su taller con lo que guardaba en la alacena. Mezcló nata fresca caliente, chocolate negro fundido y una pizca de vainilla, logrando una emulsión espesa y brillante: lo que hoy la pastelería técnica denomina ganache.

En cuanto la pasta tomó cuerpo y enfrió lo justo para ser maleable, Dufour boleó pequeñas porciones irregulares a mano alzada. Con el fin de vestirlas para la venta y evitar que el calor de los dedos fundiera la masa, las bañó en una película ligera de cobertura y las rebozó en cacao puro en polvo. Al contemplar el acabado, advirtió al instante que aquellas bolitas oscuras, rugosas y de aspecto terroso guardaban un asombroso parecido con las trufas negras del Périgord, los cotizados hongos silvestres que los cerdos y perros rastreaban bajo el suelo del bosque. Sin dudarlo, bautizó el invento como truffe en chocolat.

El furor desatado en Chambéry no tardó en cruzar fronteras. En 1902, Antoine Dufour, pariente del pastelero, desembarcó en Londres para fundar la mítica bombonería Prestat, introduciendo la receta en los salones de la alta sociedad eduardiana. La exquisitez causó tal devoción entre la nobleza que Prestat acabó recibiendo la Real Cédula de Proveedor de la Casa Real británica (Royal Warrant), encumbrando la trufa al rango de capricho aristocrático internacional.

Con el transcurrir de las décadas surgieron diversas variantes geográficas, como la trufa belga —más próxima al praliné por su encamisado crujiente y rellenos de frutos secos— o la versión estadounidense de mediados del siglo XX, formulada con mantecas vegetales y chocolate con leche. No obstante, el corazón de la verdadera trufa sigue anclado en aquel desliz navideño de Louis Dufour: el encuentro untuoso y fundente de nata y cacao que se rinde por entero al calor del paladar.

Trufas de chocolate


Ingredientes:
  • 200 g de chocolate 
  • 100 ml de nata para montar (35% de materia grasa)
  • 25 g de mantequilla
  • 25 g de cacao puro en polvo sin azúcar (para rebozar)
  • 1 cda. de licor (el que prefieras: ron, brandy, Cointreau...) opcional

Calienta la nata:
  1. Coloca la nata en un cazo pequeño y caliéntala a fuego medio. 
  2. Mientras tanto, trocea el chocolate en pedacitos pequeños con un cuchillo afilado: así se fundirá más fácilmente.
Funde el chocolate:
  1. Cuando la nata esté caliente (sin que llegue a hervir), añade el chocolate y remueve lentamente. 
  2. Una vez que casi todo el chocolate se haya derretido, retira el cazo del fuego.
Añade la mantequilla y el licor:
  1. Incorpora la mantequilla cortada en trocitos junto con el licor (si lo usas). 
  2. Mezcla bien hasta que la crema esté suave, brillante y totalmente integrada.
Deja enfriar:
  1. Vierte la mezcla en un bol o déjala en el mismo cazo. 
  2. Espera a que pierda el calor, tápala con film transparente y refrigera durante al menos 2 horas, o hasta que esté firme y manejable.
Forma las trufas:
  1. Saca la mezcla del frigorífico y, con una cucharita, toma porciones de unos 10 gramos (puedes pesar la primera para guiarte o hazlo a tu aire). 
  2. Con las manos limpias o guantes de un solo uso, forma bolitas girándolas entre las palmas.

Rebózalas en cacao:
  1. Prepara un plato hondo con cacao puro sin azúcar. 
  2. A medida que formes las trufas, pásalas por el cacao para cubrirlas por completo. 
  3. Puedes ayudarte de una cuchara o hacerlas rodar directamente con las manos limpias (el cacao se adhiere mejor si las trufas están bien frías).

Guarda y disfruta:
Coloca las trufas ya rebozadas en un recipiente hermético y consérvalas en la nevera. 


Trufas con chocolate y cacao puro sin azúcar


Relato y fotografías @catypol - Circus day.

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34 comentarios. ¿te animas?:

  1. Mi preciosa amiga, eres unica contando historias, son un precioso espectaculo todas ellas, en las que me gustaria adentrarme, en cada una de ellas, como tambien me gustaria comerme unas cuantas trufas de estas , por que estan para desaparecer, pero con todas ellas jejeje. Mil besicos amiga del alma te quiero

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    1. María, qué guapa eres!!! gracias por tus palabras siempre.
      Yo también te quiero.

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  2. Las trufas me vuelven loca, como loca del chocolate que soy, pero en su versión vegana también las disfruto! Las preparé por primera vez hace unas cuantas navidades (http://albahacaycanela.blogspot.com.es/2013/12/trufas-de-cacao-veganas-sin-azucar-menu.html) con una receta muy parecida a la tuya, añadiendo unas avellanas para darles más energía :D

    Riquísimas!
    Un abrazo

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    1. Ahora compartiremos locura por las trufas, deliciosas de verdad!

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  3. Ya te lo contaré porque las pienso probar!!! :)
    besos

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  4. Me encanta la intro, me encantan las fotos y me encantan las trufas! Besos

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  5. ¡Qué interesantes!...no sabía que se podían hacer así...
    Las fotos maravillosas como siempre.
    Besos guapa
    Marialuisa

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  6. Caty se ve un buen bocado :-)
    Un saludito

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  7. Una pinta deliciosa! Me la apunto para probar en casa! Saludos!

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  8. Adoro este tipo de recetas ;) Me la apunto.
    Besos

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  9. Hola mi Caty !
    Leerte es un placer , atrapas con tus historias y me sumerjo en lo que cuentas cómo si fuera yo la protagonista y eso no es fácil de conseguir y encima , por si eso fuera moco de pavo , vas y sin despeinarte nos preparas unas trufas veganas que están para enmarcar !!!
    Qué gustoooo .....Por cierto , el pimentón picante es para acentúar más el sabor a chocolate ? .....
    Un abrazo linda .

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    1. En realidad yo no lo noto, siempre que pongo picante al chocolate quiero pensar que es para acentuar el sabor por qué picar no pica, jeje
      Besos

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  10. Madre mía!! Son toda una tentación...imposible resistirse!! Un abrazo, Clara

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  11. Ostras Caty!! que maravilla de receta, esto es una joya que me llevo conmigo y cualquier día sorprendo a mi familia. Nunca las he probado ni hecho con dátiles, pimentón y canela.
    Buff, aun estoy alucinando y por cierto pienso lo mismo que la señora del relato, lo importante es lo que sentimos y como lo sentimos.
    Un besazo preciosa.

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  12. Mi niña me dejas anonadada, madre mía ... impresionante estas trufas, tienen que saber a gloria bendita, me super encantan.

    No conozco esos dátiles (ya sabes mi cultura gastronómica no es muy extensa) así que ... venir a verte es aprender siempre algo nuevo.

    Tengo que probar esta maravilla, ya te contaré

    Besazos reina !!! Loviu

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    1. De verdad que están muy ricas, tienes que probarlas, ni notas el sabor a dátil, ya me contarás si las haces. Un besazo mi reina. Loviu

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  13. Impactantes y desde luego me tengo que poner a hacerlas, me gusta un montón la combinación de ingredientes, voy a dejar de pensar que comer vegano es comer soso.

    Bss

    Elena

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    1. Gracias Elena, de verdad te gustaran, un besito

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  14. Lo primero de todo le paso el enlace a una sobrina mía que es vegana y todas las nuevas recetas que le envío le gustan. Esta no va a ser menos, seguro-seguro.
    Ahora voy a leerla despacio porque desde luego las fotos son de cine.
    Un besote.

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    1. ooh! pues ya me dirás que dice tú sobrina, seguro que le gustan.
      Besos

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  15. Pues sí! rituales que nos hacen felices para vivir como perdices sin perder ni una pluma, plumilla o trufilla. Todo lo que nos hace felices hay que transformarlo en bondades para el cuerpo y el alma. Y así, sin azúcar, pues para endulzarte mejor. Y colorin colorado, estas trufas me han gustado:-) un besazoooooo

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  16. Vaya pinta más buena! Me las comería todas jeje. Encima tan sanitas..

    Yo acabo de hacer un blog y soy una novata, pero te lo dejo por si quieres echarle un vistazo o darme algún consejito.
    https://justfoodlovers.wordpress.com/

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  17. El chocolate negro es mi perdición y en esas trufas está diciendo cómeme o vete a la cocina y prepara estas trufas... Pero por ahora no puedo porque estoy a dieta blanda por una gastroenteritis... En unos días... en unos días...

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  18. Muy buena la introducción y unas originales y versátiles trufas que mas te uno te va a agradecer, porque son de puro vicio también así.
    peto

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  19. Ayyyy pobre de mi, yo pensaba que te había comentado esta receta!! ¿En qué loco mundo vivo? Ya no sé si he hablado por fb, por instagram, google o por twitter, esto me va a matar, tendré que poner pos-it por todas partes para acordarme, jajaaa!!!
    En cuanto a las trufas, conque sean de chocolate me lanzo, sean veganas o no, lo mío no es amor, es pasión, es frenesí, jajaaa, que me comería todas las que aparecen en las fotos que como siempre son divinas!!
    Mil gracias por la función mi bella Caty, siempre disfruto visitándote!!!
    Besotes

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