Halloween Blood
Mi amor de madre no podía con tanto. Iban los tres tan bien vestidos que daban ganas de hacerles un reportaje fotográfico… y casi lo hago, si no fuera porque el mayor se estaba impacientando y la niña quería salir corriendo para enseñarle a sus amigas que, este año, la había dejado disfrazarse de novia cadáver. Me costó asimilarlo, no por lo de «cadáver» —que bueno, vale, está bien—, sino por lo de «novia». ¡Es que ella no está en edad todavía! Y ya anda buscando novio como loca. ¡Es lo que hay!
Mi bebé todavía me dejaba ponerle lo que yo quisiera, así que lo vestí de calabacita. ¡Ains! Mi hijo y mi hija mayores no pudieron evitar poner cara de asquito cuando lo vieron.
—¡Mamá! ¿De verdad? —me dijo mi hija, avergonzada.
—¡Mamá! ¿Tengo que salir con él? —mi hijo se lo estaba pensando.
—¡Je, je, síii! ¡Pero si va monísimo! —exclamé yo, feliz, mientras mi bebé caminaba decidido hacia la puerta.
Y ahí van los tres, con sus bolsitas recoge-chuches, listos para el truco o trato. Esperaré a que sean más grandes para enseñarles a convertirse en murciélagos. Mientras tanto, me tomaré un chupito de sangre a su salud.
¡Feliz Halloween!
Mira si es fácil que solo tienes que comprar los zumos que más te gusten con algún refresco o agua con gas, hacer la mezcla y rellenar estas bolsitas para «sangre». Refrigerar y servir cuando vengan los monstruitos, vampiros o seres de ultratumba.
Si quieres que sea para adultos, siempre puedes añadir un poco del alcohol que más te guste. Las bolsitas para sangre las encuentras fácilmente en internet: pon en tu buscador «bolsitas para sangre de Halloween» y podrás elegir la opción que prefieras.
Si quieres acompañarlo con galletas terroríficas, haz clic aquí.
¡Mira el vídeo!
Preguntas frecuentes
¿Qué combinaciones de zumos e ingredientes rojos consiguen la densidad y el tono visual de la «sangre fresca» sin resultar empalagosos?
Para lograr ese color rojo rubí intenso y aterciopelado tan fetiche de la noche de difuntos, la base idónea es mezclar zumo de granada o grosella con néctar de arándanos rojos y un toque de sirope de cereza o granadina. El zumo de granada aporta un matiz opaco y rojizo oscuro hiperrealista, mientras que las burbujas de un agua tónica o agua con gas añaden frescura y rompen el exceso de dulzor de los zumos densos. Para un efecto aún más viscoso y dramático, se puede disolver una pizca de gelatina neutra o jarabe de maíz coloreado con unas gotas de colorante alimentario rojo.
¿Qué procedimiento de higiene y llenado se debe seguir para manipular de forma segura las bolsas de transfusión aptas para alimentos?
Es fundamental asegurarse de adquirir en internet bolsas que especifiquen de forma clara la certificación PET/PE libre de BPA y de grado alimentario. Antes del llenado, conviene lavar el interior con agua tibia filtrada y esterilizar la boquilla. El método más rápido y limpio para rellenarlas sin generar burbujas de aire es emplear una jeringa gastronómica grande (de 60 a 100 ml) conectada al tubo flexible o un embudo de cuello fino. Una vez llenas y selladas con la pinza o tapón hermético, deben refrigerarse tumbadas durante un par de horas sobre papel vegetal para evitar fricciones.
¿Cómo adaptar este cóctel en versión «solo para vampiros adultos» sin romper la emulsión ni el color característico?
Al añadir graduación alcohólica a la mezcla, es preferible utilizar destilados incoloros o de tonos rojizos intensos como el vodka, el ginebra de frutos rojos (sloe gin) o el ron blanco, ya que no alteran la viveza del pigmento rojo. Los licores oscuros como el whisky o el brandy tienden a empañar el líquido hacia tonos marrones opacos poco vistosos. Una proporción equilibrada para adultos es de tres partes de combinación de zumos rojos por una parte de licor, añadiendo el alcohol directamente en la jarra de mezcla antes de cargar las bolsas con la jeringa.













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