Pesto de remolacha
Lucía había estado a dieta estricta durante más de un año: prohibido el alcohol, la pasta o los dulces. Por lo demás, no había mayor peligro: nunca fue de buen comer y se pasaba el día corriendo de un lado a otro. Marisa acababa de aterrizar. Tenía el tiempo justo para pasar por casa, cambiarse de ropa y plantarse en la reunión. Le apetecía mucho más meterse en la cama, pero había empeñado su palabra, y ella jamás rompía una promesa, por mucho que la tentaran las sábanas de algodón egipcio que vestían su colchón.
La señora Bermúdez ultimaba los detalles de la fiesta esperando que, esta vez, acudieran las cuatro. Tras la muerte de su marido, necesitaba rodearse de energía y un poco de alegría. Sus hijas, en cambio, no lo veían igual: demasiado ocupadas, demasiado melancólicas, demasiado lejos. Pero ella se había asegurado su asistencia… al menos si querían heredar lo que les correspondía por testamento. Y sabía de sobra que, a pesar de todo, acudirían.
Una modelo, una madre soltera, una deportista y una mujer de negocios. Esa era su prole. Juntas en una misma habitación eran capaces de desatar una auténtica revolución, y ella ya no tenía paciencia para sofocar motines. Así que se limitaba a izar bandera blanca, servir una buena fuente de pasta con remolacha y plantar su mejor sonrisa de circunstancias. Siempre funcionaba. Lástima no haberlo aprendido antes; habría sido una estratega insuperable. Aunque, bien pensado, en aquella casa el único emperador con derecho a mandar había sido su difunto marido: Napoleón.
Durante la época romana la planta ganó arraigo en todo el imperio y se expandió con fuerza hacia el resto del continente europeo. A partir del siglo XV, la remolacha de mesa se consolidó en los fogones de países como España y Francia. Fue precisamente en este periodo bajomedieval cuando los hortelanos europeos iniciaron una rigurosa selección artificial: al sembrar sistemáticamente las semillas de las plantas con raíces más gruesas, jugosas y dulces, transformaron la fisonomía de la especie hasta fijar los bulbos redondeados y de intenso tono púrpura que disfrutamos en la actualidad.
El gran punto de inflexión histórico se produjo a mediados del siglo XVIII. El químico prusiano Andreas Marggraf descubrió en 1747 que las raíces de ciertas variedades contenían cristales de sacarosa idénticos a los de la caña de azúcar tropical. Décadas después, su discípulo Franz Karl Achard continuó las investigaciones, seleccionó ejemplares de alto rendimiento y construyó en Silesia la primera refinería industrial del mundo para extraer el endulzante. Este hito motivó el nacimiento de la remolacha azucarera moderna. Con el paso del tiempo, la remolacha afianzó su producción global por su extraordinaria resistencia a los climas fríos, aprovechándose hoy no solo como ingrediente de mesa, sino como colorante natural en la industria alimentaria y textil, y como fuente indiscutible del azúcar mundial.
Si hubiera entrado en los fogones con el mismo ardor que en el campo de batalla, habríamos descubierto el ratatouille un par de siglos antes; y, conociendo su obsesión logística, en tiempos de crisis nos habría untado el pan con margarina. Las célebres conservas de las que tanto se habla —y que prometían solucionar el racionamiento de su ejército— eran en sus inicios tan costosas de producir que solo los bolsillos adinerados podían costearlas. Por algo se decía entonces que el mejor recluta napoleónico debía lucir «piernas de liebre, corazón de león y estómago de hormiga». Ahora bien, cuando el bloqueo marítimo cortó el suministro de un bien tan codiciado como el azúcar de caña, el emperador ordenó encontrar una alternativa con urgencia. Y la hallaron, convirtiéndose en el gran hito azucarero de Europa: ¿a que adivináis cuál? ¡Pues claro! La remolacha.
Que nadie se alarme: no he cocinado un pesto dulce. Aunque haya evocado el azúcar, te traigo una salsa salada, vibrante y con ese fondo terroso tan característico de este tubérculo que, tras dudar si me convencería al paladar, terminó por enamorarme desde la primera cucharada. ¿Creéis que le habría hecho gracia al mismísimo Bonaparte?
Se emplea exactamente igual que el pesto tradicional genovés, con el aliciente de que tiñe los platos de pasta con un rubí espectacular que entra directo por los ojos. En lugar de albahaca le he añadido eneldo, porque combina a la perfección con la remolacha y con las avellanas (que he puesto en vez de piñones). Ya me dirás si te animas a prepararlo: sabes que me hace inmensamente feliz leerte y conocer tus impresiones.
Actualizada 2026.
Pesto de remolacha con avellanas — pasta rosa con sabor
- 400 g de remolacha pelada y cocida
- 1 diente de ajo
- 75 g de avellanas tostadas (o almendras o piñones)
- 100 g de Parmesano rallado
- Sal, al gusto
- 60 ml de aceite de oliva
- 10 g de eneldo fresco (solo las hojas, sin los tallos gruesos)
- 350 g de pasta (espagueti, macarrones, fusilli, linguine...)
Cuece la pasta al dente. Cuando esté lista, pásala a un bol grande o a la olla (ya fuera del fuego), añade el pesto y un chorrito del agua de cocción caliente.
El almidón del agua es clave para ligar la salsa a la pasta, y la acidez del limón corta la pesadez terrosa y dulce natural de la remolacha.
Si te gusta la remolacha como base de salsas y untables, también te encantará el hummus de remolacha.
Preguntas frecuentes
¿Se puede sustituir el eneldo por otra hierba aromática?
Sí, pero para esta combinación exacta de avellanas tostadas y queso Parmesano, la mejor hierba aromática es el eneldo fresco, seguido muy de cerca por la albahaca. La avellana aporta un perfil graso, dulce y tostado que requiere de una hierba que aporte un contraste limpio o que potencie los lácteos del queso. También le va bien el tomillo limón si buscas un toque sofisticado. Su nota cítrica ayuda a "aligerar" el aceite de oliva y el diente de ajo. También puedes quitarle la hierba aromática y hacerlo sin ellas.
¿Se puede sustituir las avellanas por otros frutos secos?
Sí. Varios lectores lo han probado con piñones, nueces y almendras con excelentes resultados. Los piñones dan el resultado más similar al pesto genovés clásico. Las nueces aportan un amargor suave que contrasta bien con el dulzor de la remolacha. Las almendras dan una textura más granulada y un sabor más neutro.
¿Para qué más se puede usar el pesto de remolacha además de la pasta?
Es extraordinariamente versátil. En tostadas con queso de cabra o roquefort, como base de pizza en lugar del tomate, en risotto para un color espectacular, como dip con crudités, mezclado con yogur griego para una salsa rápida o untado en sándwiches con pollo y rúcula. El color rubí que aporta a cualquier plato lo convierte en el ingrediente más fotogénico de la despensa.
Relato y fotografías @catypol - Circus day.















Pues yo este pesto de remolacha me lo untaba en una tostada y me lo comía con un buen roquefort... ¡ñam!
ResponderEliminarsiiiii, también me va bien, jajaja
EliminarBesitos
Es chulísimo Caty!! y creo que debe estar bueno!
ResponderEliminarSabía que te gustaría, y sí, está muy rico!
EliminarEl pesto me ha encantado pero eso de que el Sr. Bonaparte solucionó el problema de la fata de azúcar con la remolacha... seguro que fue otro y se colgó el la medalla... jajaja
ResponderEliminarEsto hay que probarlo o SI o SI....
Un beso grande
jajajaja, seguro que sí, este Sr. solo pagaba, o bueno, decía que pagaba, a saber...
EliminarBesos
HEEEEEEEEEY m'encanta la remolacha queda apuntada ñam
ResponderEliminarFacil y con este buen color que tiene entra nada mas verlo.Me gusta los pestos con avellanas.
ResponderEliminarBuen finde
Bss
Una propuesta genial, le da un color precioso a varios platos.Bssss y buenas tardes.
ResponderEliminarMe chifla el color Caty, todo un acierto, muy original como siempre tu receta Caty, bssss
ResponderEliminarQué idea tan creativa, usar la remolacha como pesto! Caty, adoro tu creatividad!!!! Eres tan imaginativa!
ResponderEliminarEstoy segura que este pesto es delicioso... y no voy a tardar en probarlo. Y esos spaguettis rosas me parecen lo más!
Bravo!
Lo he hecho de zanahoria, pero no de remolacha. También h visto uno por ahí de aguacate; habrá que probar ;) Besos
ResponderEliminarSe ve riquísimo y seguro sabe mejor. Tremendo colorido.
ResponderEliminarBuen fin de semana y muchos besos,
Vero
La cocina de Vero
Tan simple y tan bonito, para sorprender a propios y extraños, un besito cielo
ResponderEliminarQué original! El color de los platos con este pesto enamora ya con el color... Qué maravilla!
ResponderEliminarQue cosa tan original y que color tan bonito, además que tiene que estar buenisimo!! besos
ResponderEliminarEl sabor profundo a tierra de las remolachas es algo que se me queda pegado al paladar, que me acompaña, y me encanta. Es como un sabor de lo auténtico, de lo natural, de lo agrícola. Y el pesto, me encanta también, claro. Además pronto llegarán las remolachas del productor ecológico y tendré que darles salida, que las trae por medias docenas (por cierto las hojas tiernas son deliciosas en ensalada, si alguna vez las compras frescas).
ResponderEliminarY sobre la nariz de la efigie... ¿en serio fue cosa del francés chiquitín? No tenía ni idea. Que cosas hizo Napoleón!
¡Qué color tan ideal para "teñir" una pasta!...me encanta...
ResponderEliminarBuenísima receta Caty.
Mil besos princesa
Marialuisa
Hasta hace poco nunca había probado la remolacha y su sabor me fascinó. Un pesto con un color delicioso!
ResponderEliminarBesos
Mmmmm, se ve delicioso. Cambiaré las avellanas que no puedo con ellas, pero el pesto con nueces o piñones me encanta o sea que no será problema. Y este regusto a tierra húmeda que tiene la remolacha también me gusta mucho... Yo lo probaré y te cuento
ResponderEliminarUn petó
Blanca
Qué mágica eres , a mi paladar de momento no lo ha conquistado pero .... porque no lo ha probado, pero ... estéticamente, visualmente me atrae un montón, así que ... viniendo de ti que me fío al 100% pues tendré que darle una oportunidad, aunque ... en menor cantidad, porque en casa la remolacha sólo me gusta a mí, y claro ... no es plan de hacer pesto de remolacha para el bloque entero, jejeje. Aunque ... por otro lado, puedo hacerla y guardar el secreto de lo que es hasta que se lo hayan comido, jajaja, porque en casa hay un "problema" cuando algo que conocen no les gusta no le dan oportunidad de probarlo, pero .... cuando es algo nuevo no saben decir que NO, así que ... Shhh ¿me guardas el secreto?
ResponderEliminarNunca he comprado remolacha "en crudo" siempre de esta que viene ne tiras para ensalada, pero ... buscaré, porque verla la he visto.
Besos y feliz semana !!!
Pd. Por cierto .... ¿tú no eras la reina de corazones? jejejeje
Como le gustaba a Napoleón rodearse de gente lista, azúcar y margarina. Que hubiese sido de él. Ains Caty, como echaba de menos las presentaciones de tus platos. Sabes que ya mismo te copio este pesto, porque desde que descubrí la remolacha (yo no tenía cerca a Delessert para traérmela) me encanta utilizarla en mil platos. En cuanto lo pruebe te comento el resultado.
ResponderEliminarUn besazo!
¡Hola, Caty!! Me gusta mucho cómo nos has contado "lo de la remolacha"... con ese toque tuyo tan personal.
ResponderEliminarTe cuento que hoy empieza en mi blog un sorteo para celebrar su segundo aniversario. Te aviso porque tal vez te apetezca pasarte...
Un abrazo,
Marta ("Sweet & Home/ la Vida es Dulce")
Que color más bonito.
ResponderEliminarCaty un pesto alternativo estupendo.
ResponderEliminarUn saludito
Qué original!! El aspecto es un tanto raro, porque no estamos acostumbrados a comer cosas rosas... pero con esos ingredientes, debe de estar buenísimo!! Me lo apunto!
ResponderEliminarQue estupenda alternativa a los pestos de siempre Caty!!!..ese color rojo profundo incita a pecar con él!!
ResponderEliminarYo sin duda tendré que convencer a David de que lo pruebe..es una de las pocas cosas que no me pide nunca...pero te aseguro que lo tentaré con ese bello color y seguro que sabor ;)
Feliz, feliz semana mi bella contadora de cuentos :)
Estoy segura de que me va a encantar. Desde que probé la mayonesa de remolacha me quedé enganchada por su sabor y ese color que quita el sentido de rebonito. Estoy deseando hacer un plato de pasta con tu pesto. Viva el rosa!!!!
ResponderEliminarBesitos princesa.
Wooow!! impresionante este pesto con un color cautivador. Besos!
ResponderEliminarAna
Nuestros paladares y nuestra imaginación, Caty, porque tus textos, siempre originales e inquietantes, me han hecho pensar, evocar, viajar...
ResponderEliminarY tus fotografías... ¡ah, tus fotografías!!!!!
El toque de avellana añadido al especial sabor de la remolacha debe ser único y como parece fácil de hacer seguro que lo hago ^-^
Me encanta la remolacha, el color que le aporta a todo me resulta taaaaan apetecible que no puedo resistirme a comprar cada vez que la veo, siempre la preparo como dip, y la verdad es que estos spaghettis rosas me han conquistado por completo, que ricosssss y que bonitos que quedan, y lo mejor, sin duda, tiene que ser su sabor, así que me la voy a quedar con tu permiso, que seguro que me va a encantar!!!
ResponderEliminarMuchos besicos!!
Mira que es bonita la remolacha, a mi me encanta fría, y me llama la atención su uso dulce, a ver si pruebo. Tu pesto es súper original para unos invitados, la mezcla tiene una textura genial. Un beso guapa
ResponderEliminarPues sí querida Caty, si que deja un color muy especial a todo lo que se le acerca. Y me encanta.
ResponderEliminarYo hasta ahora solo la he tomado en ensalada, me parece ideal, pero a partir de ahora la tendré en cuenta para otras muchas cosas.
Besos.
Esto me lo guardo, qué rico tiene que estar para untar en una tostadita y en muchos platos. Un abrazo, Clara.
ResponderEliminarNo hay color que pegue mas a Circus Day que el color de la remolacha, alegre, dulce, brillante!!. Un pesto que estoy segurísima está buenísimo, y que ya me hacen los ojos chirivitas pensando en meterlo en una masa de pan, es que lo mio no tiene remedio. Buenísimo, de verdad, me a gustado pero mucho, mucho. un besazo.
ResponderEliminarCaty ¡sin palabras me has dejado y mira que yo tengo cuerda para rato!
ResponderEliminarChica esta pasta rosa es el sueño de cualquier niña, y aunque yo estoy un poco crecidita, confesaré que me ha hecho ilusión. La idea de acompañar el risotto con este pesto te la robo
¡Besos mil!
http://losdulcessecretosdecuca.blogspot.com.es
A mi si que me conquistaste hace mucho tiempo preciosa Caty, vaya pesto que te has marcao ¡¡¡¡ la vida ademas de ser Bella, es rosa. No creo que tare n hacerlo, y voy a quedar como las reinas ¡¡¡ que te digo ¡¡¡ voy a conquistar a mi familia que es lo que mas me gusta. No dejas de sorprenderme cuando he pensado ya esta todo mas que inventado ¡¡ pues ... noooo ¡¡¡ Caty lo reinventa ¡¡¡ genial, eres genial¡¡¡¡ (espera voy a cerrar la boca, literalmente¡¡¡¡
ResponderEliminarMuchos bsss guapísima, desde Almeria
Que bueno me ha encantado y leerte mas.
ResponderEliminarBesicos sorianos ^_^
uala Caty! això si que és aprofitar bé una remolatxa. Apuntadíssima la recepta, m'encanta el color que té. Petonets i bon cap de setmana
ResponderEliminarEsto tiene muy, muy buena pinta...Entre tu y las berenjenas de Manu y las de pescado me teneis "aflatao" ;)
ResponderEliminarFelicidades compañera!!! Muy buen dia
ResponderEliminarqué síper idea!!! me encanta. besitossss
ResponderEliminarPerdona que haya tardado tanto en darme cuenta de tu receta , pero entre el trabajo que estamos en pleno comienzo de temporada y un catarro que llevo arrastrando desde hace 35 días no puedo , ni tengo ganas de llegar a casa y ponerme al ordenador . Perdóname :(
ResponderEliminarCuando he visto pesto de remolacha me ha dado un subido!! tu ya sabes que soy una fan del pesto , pero encima de remolacha ..... esto es una pasada !!! Y ese color . Que preciosidad!! Me voy a quedar con mi hija cuando le haga los espaguettis rosas jajajaja!!. Un besote enorme guapaaa!!
Segurisimo Caty, con lo que me gusta su colorcito ;) Fíjaté que la he puesto en casi todo y en pesto no ¡habrá que remediarlo!!!
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