10 agosto 2012

Barcos de gelatina
Hacía tres meses que la flota de Marco Polo estaba fondeada en las costas de Sumatra, y el joven veneciano empezaba a perder la paciencia. No era por falta de comodidades —viajaban bajo la protección del Gran Khan—, sino por los vientos monzónicos, que soplaban tercamente en la dirección equivocada.

—¿Cinco meses aquí atrapados, Marco? —inquirió su padre, Niccolò, mientras observaba cómo los marineros levantaban empalizadas—. A este paso, la princesa Kököchin llegará a su boda en Persia con canas. Y lo peor no es la espera, sino las provisiones: el bochorno de esta isla pudre el agua y echa a perder los víveres de la tripulación en cuestión de días.

Marco, sin embargo, estaba demasiado ocupado examinando un cargamento recién desembarcado en la orilla. Los cocineros locales extraían de sus calderos una sustancia trémula, translúcida y de insólita firmeza.

—Padre, olvida los lamentos —le atajó Marco, palpando aquel manjar con fascinación—. Los lugareños dominan el secreto del colágeno: logran cuajar el líquido hasta volverlo sólido, atrapando el zumo de las frutas en una textura que el calor no desmorona. Es el colmo de la practicidad: un alimento ligero y portátil que no se derrama y calma la sed de los marineros.

Para levantar el ánimo de la marinería, hastiada de ver las naves varadas, Marco pidió a los cocineros que moldearan aquella gelatina singular con la silueta de sus propias galeras venecianas, valiéndose de cáscaras de fruta a modo de casco. La tripulación, divertida, devoraba aquellos «barquitos» flotantes mientras aguardaba el cambio de monzón.

Una tarde, mientras recolectaba frutos para dar color a sus nuevas creaciones, Marco regresó al campamento jurando haber avistado un «unicornio» —que no era sino un rinoceronte de Sumatra—.

—Es algo más bajo que un corcel —explicó a los caballeros de la escolta—, tiene pelo de búfalo, pezuñas de elefante y un cuerno renegrido en mitad de la frente. Pero no os hagáis ilusiones: es bastante feo y prefiere revolcarse en el fango antes que socorrer a damiselas en apuros. Aunque he de admitir que su pellejo es tan recio como el armazón de nuestros barquitos de postre.

Al final, los vientos viraron y la escuadra pudo poner rumbo a la India. Marco se despidió de la isla con los fardos repletos de especias y la memoria rebosante de historias.


Barcos de gelatina de frutas en sobre favoritas

Barquitos de gelatina de frutas dentro de cáscara de limón


La evolución de la gelatina aúna la alta cocina aristocrática, la innovación industrial del siglo XIX y la bioquímica de los alimentos aplicada al hogar. El periplo de este ingrediente comenzó formalmente en las cortes europeas de finales del siglo XVII, cuando el célebre cocinero francés François Massialot introdujo en 1682 el uso de la gelatina para crear postres dulces y refinados destinados a grandes banquetes. En aquella época, extraerla exigía un proceso largo y laborioso de cocción de huesos y cartílagos de animales, lo que convertía estas elaboraciones en un símbolo de opulencia reservado en exclusiva a la nobleza, que disponía de personal dedicado a tales menesteres. Décadas más tarde, en 1747, la cocinera británica Hannah Glasse dio un paso decisivo hacia la democratización culinaria al popularizar recetas de gelatinas aromatizadas y coloreadas en su célebre libro The Art of Cookery Made Plain and Easy. Aquella obra permitió a la incipiente clase media británica replicar en sus casas los vistosos postres cortesanos, si bien el procedimiento doméstico seguía resultando sumamente engorroso.

El auténtico cambio de paradigma llegó a mediados del siglo XIX al calor de la Revolución Industrial. La gelatina dejó de ser un artículo de lujo en 1845, año en que el inventor estadounidense Peter Cooper patentó y comercializó la primera gelatina en polvo insípida. Cooper —conocido también por diseñar la primera locomotora de vapor de Estados Unidos— simplificó el proceso al ofrecer un preparado deshidratado de larga conservación que cualquiera podía almacenar en su despensa. A finales de esa misma centuria, en 1897, un fabricante de jarabes contra la tos llamado Pearle Bixby Wait perfeccionó el invento al incorporarle azúcar y aromas frutales. Bautizó su creación como Jell-O, marca ideada por su esposa May que revolucionó el panorama culinario, convirtiendo la gelatina en el postre accesible, rápido y popular que hoy se conoce en todo el mundo.

Más allá de su crónica histórica, cuajar gelatina es un proceso químico delicado que exige entender cómo interactúan sus proteínas con el resto de los ingredientes. Si vas a utilizar fruta fresca, debes evitar variedades crudas como la piña, el kiwi, la papaya o el higo. La explicación científica reside en que estas frutas contienen enzimas proteolíticas naturales —como la bromelina en la piña o la papaína en la papaya— que rompen los enlaces proteicos de la gelatina e impiden que solidifique, dejándola irremediablemente líquida. No obstante, si se emplean estas mismas frutas cocidas o en almíbar, la mezcla cuajará sin problema, ya que el calor destruye la estructura de dichas enzimas. Si prefieres no cocinarlas y buscas un sabor determinado, la alternativa más práctica y segura es recurrir a las gelatinas aromatizadas del supermercado, las cuales emulan los matices frutales mediante esencias que no interfieren en el cuajado.

Barcos de gelatina


Ingredientes y materiales:
  • Frutas para los cascos del barco (naranjas, limones o limas).
  • Tus sobres de gelatina favoritos (¡cuantos más colores, más vistosa la flota!).
  • Palillos y papel para las velas (de piratas, dragones, pulpos...).

Paso a paso:
  1. Tómate el zumo de las frutas y limpia bien las cáscaras, dejándolas vacías y listas para usar como moldes.
  2. Haz la gelatina que más te guste siguiendo las instrucciones del paquete.
  3. Rellena las cáscaras con la gelatina que más te guste y déjalas en el frigorífico hasta que estén completamente firmes.
  4. Una vez frías y cuajadas, córtalas con un cuchillo bien afilado en cuñas (en forma de gajos).
  5. ¡A armar los barcos!: Ponles unas velas de verano, de piratas, de pulpos o de dragones —las que te pidan los niños—.
Es una actividad super divertida y a ellos les gusta mucho ver cómo sus barquitos de fruta y gelatina cobran vida antes de comérselos. ¡Buen viaje y buen provecho!

Aquí la versión adultos.


Collage de la elaboración de barcos de gelantina


Preguntas frecuentes

¿Cómo vaciar las cáscaras de los cítricos sin romperlas para que no tengan fugas?

Lo más eficaz es cortar las frutas exactamente por la mitad ecuatorial y exprimirlas en un exprimidor manual de cono con suavidad moderada, evitando desgarrar la piel exterior. Para retirar los restos de pulpa y albedo blanco adheridos por dentro, raspa con cuidado los bordes usando una cuchara sopera desde el centro hacia los extremos; dejar el interior liso garantiza que la gelatina se adhiera de forma limpia a las paredes y no se filtre ningún líquido.

¿Qué truco asegura un corte limpio en cuñas sin que la gelatina se desgarre o se despegue?

El secreto radica en la temperatura y el filo: la gelatina debe reposar al menos 4 o 5 horas en la nevera para alcanzar su firmeza máxima antes de meter el cuchillo. Utiliza un cuchillo cebollero grande, muy afilado y sin sierra, templando ligeramente la hoja bajo el chorro de agua caliente y secándola antes de cada incisión. Un corte descendente firme y continuo —sin movimientos de vaivén de sierra— mantendrá los gajos pulidos y perfectamente pegados a la cáscara.

¿Se puede usar cualquier tipo de gelatina o fruta fresca para esta técnica?

Las gelatinas comerciales de sabores (a base de colágeno animal) funcionan a la perfección con zumos y cáscaras de cítricos porque admiten bien la acidez una vez disueltas en caliente. No obstante, si decides enriquecer el líquido interior con trozos de fruta fresca, evita piña, kiwi o papaya crudos, ya que contienen enzimas proteolíticas (como la bromelina) que descomponen las proteínas de la gelatina e impiden que cuaje; si quieres incluir esas frutas, deben ser previamente cocidas o en conserva.



Relato, receta y fotografías @catypol - Circus day.

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30 comentarios. ¿te animas?:

  1. Hola Caty, están lindos los barquitos pero cómo hago para que no se chorree la gelatina hasta que cuaje? gracias!

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    Respuestas
    1. Cortas las naranjas por la mitad y las exprimes, las limpias bien por dentro, tienes una bandeja de magdalenas?, colocas la mitades de la naranja en la bandeja para que haga de base y no se muevan, rellenas las mitades de naranja de gelatina, pones la bandeja en el frigo y cuando esté bien cuajado, las sacas. Con un cuchillo bien afilado, cortas la mitades con la mitad y te quedan en forma de cuña, después solo es ponerle la vela.
      Un besito

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  2. que no podía navegar!! Estos barquitos navegarán bien lejos.
    Bs

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  3. Pero que bonitos quedan!, ya me imagino la carita de mis sobrinos que estan ahora mismo en la fase de piratas en todo y a todas horas!
    Se lo hare, mejor aún lo haré con ellos.
    Un beso y buen finde

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  4. Cómo me gusta venir a verte, eres un estímulo constante, me han encantado estos barcos, genia.Besos.

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  5. Una idea genial, como siempre! Me han encantado!
    Besitos,
    Aurélie

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  6. Caty, quiero un barquito chiquititoooo o dos barquitos, qué buenos y qué fresquitos!!!
    Cualquier tarde de éstas me animo yo a preparárselos a mis niñas, quedan preciosos y refrescaaantes!!!

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  7. Que bonito!......esto me recuerda muchos cumpleanos cuando yo era chica......me encanta!.....sobre todo tus velas.....te pasaste.......Abrazotes, Marcela

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  8. Holaaaa, claro que si! a veces el espéctaculo no tiene por que ser rimbombante, lo más sencillo puede resultar espectacular, y lo que cuenta aquí es la imaginación y creatividad. Son preciosos estos barquitos que para los más chiquitines será una delicia.
    Un besoooo

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  9. Que no podía que no podía que no podia navegar¡
    Pasaron un dos tres, cuatro cinco seis semanas
    Pasaron un dos tres, cuatro cinco seis semanas
    y aquel barquito, y aquel barquito, y aquel barquito navegó
    y si esta historia os ha gustado
    volveremos a empezar¡

    Me has trasladado a mis canciones de pequeñita y recordado lo bonitas que quedan estas gelatinas¡¡ Besos preciosa¡

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  10. Caty una preciosidad de barquitos, con un bonito colorido, una tentacion para peques y grandes, me ha encantado. Mil besicos

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  11. Son geniales Caty! Mi mejor plato... mas que plato es acompanyamiento..pan de molde..rápido, sencillo y delicioso. Cada tres o cuatro días hago :-) . Besosssss

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  12. Serán sencillos pero encantadores, habrá que probar, si quieres que te diga la verdad nunca he hecho ni comido gelatina !! Un besote.

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  13. ¡Son muy monos ambientados así con sus olitas y decorados con sus velas veraniegas! Mi mejor plato? no sé cuál es... pero últimamente se me da muy bien un pollo con champiñones que me piden en casa casi interdiario...y es muy muy sencillón y facilito, tanto que ya hice que Fred lo aprendiera a hacer para no ponerme a los fogones :)
    Casi nos vemos, eh?
    Besitos!!!

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  14. Un plato toalmente circense. No conocía esta manera de presentar las gelatinas y me ha encantado. Un beso

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  15. Me encantan tus barquito son una autentica monada y la edición fotográfica con olas son de lo "mas cuco".
    Mi plato rico de este verano y más sencillo imposible: "Gazpachito pero esta vez.....espesito".

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  16. Los barquitos son supergraciosos y las fotos una maravilla. BS

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  17. Realmente sencillo, divertido, y con una presetación preciosa...los peqes deben dsfrutar de lo lindo! un besote

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  18. Una belleza. Me guardo la idea.
    Buen domingo,
    Vero

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  19. Vaya pinta tan bonita! Es una idea genial, y con estos calores seguro que de lo más refrescante!!

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  20. Caty que monos y originales!!! Me encanta :O)

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  21. Lo conviertes todo en precioso, tienes algo de maga.
    Y además te invitamos al tercer aniversario de conpanypostre. Hacemos un sorteo y te esperamos.
    Un besote, maga.

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  22. ¡Yo quiero, qué cosa más bonita y divertida!. Un besote,

    www.cocinaamiga.com

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  23. De pequeña en los cumpleaños nunca faltaban las naranjas rellenas de jalea. Sin embargo, nunca las hicieron barquitos. ¡Que buena idea!

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  24. Jo, me parecen unos barquitos la mar de chulos. Esto en mi casa no se ha hecho nunca, no tengo la suerte de Fran. Todo será implantar una nueva moda, no? Besotes reina

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  25. Que barquitos tan bonitos Caty, yo creo que están muuuuy a la altura Circus day :)
    Un besote!!!

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  26. Caty, me ha encantado !! muy original, y además muy fácil.
    Una pena no tener hijos pequeños, pero seguro que a los grandes tambien les gustará.
    besos,

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  27. Que genial Caty!! Con esta receta tenemos a los peques de la casa entretenidos todo el dia
    besos :D
    hoysonrioalespejo.blogspot.com

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  28. Impresionante, sin mas.
    Besinos

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