Cocas de albaricoque
—Demà plourà —sentenció Biel, mirando un cielo completamente despejado.
Nadie discutió. En el pueblo, las predicciones meteorológicas funcionaban igual que los rumores: no importaba si eran ciertas, sino quién las decía.
Clara acababa de llegar de Palma para vender la casa de su tía Margalida, fallecida hacía dos meses. Una casa antigua, cerrada desde entonces, con persianas verdes, un gran albaricoquero en el jardín y vistas al mar. Aquella tarde encontró algo extraño: dentro de un ejemplar amarillento de una guía inglesa de senderismo había una nota doblada cuatro veces. Solo contenía una frase:
«No vuelvas al faro después del 14 de octubre».
Sin firma. Sin fecha.
Clara preguntó con discreción en el café de la plaza.
—¿El faro? —dijo el camarero mientras secaba un vaso—. Hace años que nadie sube allí.
—¿Nadie?
—Bueno… nadie que quiera que lo vean.
La respuesta provocó algunas sonrisas alrededor. Sonrisas de esas que en Mallorca significan que la conversación ha terminado y que nadie piensa ayudarte.
Al anochecer, Clara subió hasta el faro. La puerta parecía cerrada con un candado oxidado; sin embargo, al empujarla suavemente, descubrió que solo estaba encajado. Y alguien había encendido una luz en el interior.
Clara permaneció inmóvil unos segundos. Desde el acantilado, el mar golpeaba las rocas. Entonces oyó pasos. No detrás de ella, sino dentro del faro. Y una voz que pronunció su nombre con absoluta claridad: la misma voz que había escuchado en el funeral de su tía.
Aunque, según todo el pueblo, aquella persona llevaba veinte años muerta.
La coca de albaricoque (o coca d'albercoc) es uno de los tesoros más antiguos y queridos de la repostería tradicional de Mallorca. El origen de este dulce está ligado a la necesidad histórica de aprovechar los recursos locales. La masa madre o masa fermentada (massa tovada) es la base de otras cocas dulces en las islas Baleares, como la tradicional coca de sobrasada.
El albaricoque llegó a Mallorca de la mano de los musulmanes durante la Edad Media, quienes perfeccionaron los sistemas de regadío en la isla. La fruta encontró un microclima perfecto en las tierras de Porreres, un municipio del centro de Mallorca que se convirtió en la capital de este cultivo. La variedad local, especialmente el albaricoque de galta vermella ('mejilla roja'), destaca por su equilibrio insuperable entre el dulzor y una acidez intensa.
Dado que la temporada del albaricoque fresco en Mallorca es muy corta y concentrada —limitada al final de la primavera y el principio del verano—, la coca de albaricoque nació como el dulce festivo por excelencia de las fiestas de San Juan (Sant Joan) y San Pedro (Sant Pere) en el mes de junio. En los pueblos, cuando los árboles se llenaban de fruta, las mujeres preparaban las bandejas de coca en sus casas y las llevaban a cocer a los hornos de leña de los panaderos locales, ya que las casas particulares no solían disponer de hornos. El calor residual tras cocer las hornadas de pan diario era perfecto para estas masas levadas.
La genialidad de la coca de albaricoque reside en su contraste. Al hornearse, los albaricoques frescos colocados sobre la masa pierden agua, se hunden ligeramente y concentran su acidez natural. Para compensarla, tradicionalmente se espolvorea abundante azúcar y un toque de canela sobre la fruta antes de entrar al horno. El resultado es un bocado donde la esponjosidad de la masa, el toque dulce del azúcar caramelizado y la explosión ácida de la fruta madura crean una armonía perfecta.
Mallorca también se descubre a través de las historias. Entre recetas heredadas, tardes de verano y conversaciones de plaza, la isla ha inspirado a escritores que han encontrado aquí escenarios ideales para el misterio. El breve relato que acompaña a esta receta es una invitación a disfrutar de esa otra Mallorca: la de los secretos apenas susurrados, las casas cerradas frente al mar y las preguntas que quizá nunca encuentran respuesta. Porque pocas combinaciones resultan tan mallorquinas como una buena coca de albaricoque y una historia que nos invite a pasar la página.
Nuestra isla ha sido, y sigue siendo, escenario de películas, series y novelas. Autores locales y extranjeros la han descrito como un lugar de amor, drama y misterio. Sentarse a leer, a la sombra en verano o junto al fuego en invierno, acompañando a los protagonistas mientras buscan —o no— la solución a un enigma, también forma parte de la vida en la isla, aunque sea una de sus tradiciones menos conocidas.
Dos versiones, dos recetas: elige la que más te guste según el tiempo del que dispongas. La versión rápida también puedes hornearla en un molde grande convencional o prepararla en porciones individuales.
Sea como sea, ¡disfrútalas!
Actualizada 2026.
Cocas de albaricoque y sobrasada versión rápida
- 200 ml de leche
- 200 ml de aceite
- 150 g de azúcar
- 4 huevos
- 500 g harina de repostería 1 sobre (15 g) de levadura en polvo (impulsor químico)
- Albaricoques frescos
- Azúcar y canela para macerar
- Sobrasada mallorquina (opcional)
- Azúcar glas (opcional, para espolvorear)
- Lava los albaricoques, córtalos por la mitad y retira el hueso.
- Colócalos en un recipiente y espolvoréalos con un poco de azúcar y canela para que vayan macerando.
- En un bol amplio, mezcla la leche, el aceite, el azúcar y los huevos.
- Tamiza la harina junto con la levadura en polvo e incorpóralas a los ingredientes líquidos hasta obtener una masa homogénea y sin grumos.
- Vierte la mezcla en cápsulas o moldes individuales (aptos para freidora de aire o para horno), o bien en un molde grande convencional previamente engrasado.
- Deja reposar la masa en la nevera durante 30 minutos.
- Saca la masa del frío y coloca sobre cada porción medio albaricoque, presionando suavemente sin llegar a hundirlo del todo.
- Añade al lado una cucharadita de sobrasada si deseas preparar la versión combinada.
- Si te apetece, espolvorea un poco de azúcar por encima antes de hornear.
En freidora de aire:
En horno convencional:
Deja enfriar sobre una rejilla y, si lo deseas, espolvorea con azúcar glas antes de servir.
Coca de albaricoque mallorquina versión lenta
- 50 ml agua del tiempo (o templada si hace frío)
- 25 g de levadura fresca de panadero
- 500 g harina de fuerza
- 4 huevos
- 150 g azúcar
- 150 g manteca fundida
- Albaricoques frescos
- Azúcar y canela para macerar
- Azúcar glas para espolvorear
- Sobrasada (opcional)
- Lava los albaricoques, córtalos por la mitad y retira el hueso.
- Colócalos en un recipiente y espolvoréalos con un poco de azúcar y canela para que vayan macerando.
- Disuelve la levadura fresca en el agua.
- En un bol amplio, integra la levadura disuelta con la harina de fuerza, los huevos, el azúcar y la manteca fundida hasta obtener una masa homogénea.
- Vuelca y extiende la masa directamente sobre el molde engrasado o forrado con papel de horno.
- Tápala y déjala levar a temperatura ambiente durante toda la noche.
- Al día siguiente, distribuye las mitades de albaricoque sobre la masa con el hueco del hueso hacia arriba.
- Hornea a 180 °C durante unos 40 minutos, o hasta que al pinchar el centro con un palillo este salga limpio.
- Si deseas añadirle sobrasada, colócala sobre los albaricoques únicamente en los últimos minutos de cocción, porque si la pones desde el principio se quemará.
- Saca la coca del horno, déjala enfriar y, justo antes de servir, espolvorea la superficie con azúcar glas.
Preguntas frecuentes
¿Cuál es la diferencia entre la versión rápida y la lenta?
La versión rápida usa levadura química y está lista en menos de una hora — perfecta para cuando tienes prisa o albaricoques maduros que no pueden esperar. La versión lenta usa levadura de panadero y levado nocturno, lo que le da una miga más esponjosa, aireada y con más sabor. La de mi madre es la lenta — y la mía es la rápida.
¿Cuándo se añade la sobrasada para que no se queme?
En la coca de sobrasada mallorquina tradicional — sin fruta — la sobrasada va desde el principio de la cocción y queda perfectamente integrada en la masa. En esta receta, al añadirse sobre los albaricoques en pequeña cantidad y quedando más expuesta al calor directo, conviene ponerla en los últimos minutos de cocción. La pequeña cantidad de sobrasada sobre la fruta se quemaría si la expones demasiado tiempo al calor.
¿Se puede hacer con otra fruta si no hay albaricoques?
Sí. Las ciruelas, las higos frescos, los melocotones o las nectarinas funcionan perfectamente con la misma masa y la misma técnica. El albaricoque mallorquín — l'albercoc — tiene un sabor más intenso y aromático que las variedades continentales, pero fuera de temporada cualquier fruta de hueso da un resultado delicioso.


















Hola Caty! estoy escribiendo una entrada con enlaces y fotos de blogs que me gustan mucho, como el tuyo, para que más gente los pueda conocer, pero por si acaso te pido permiso.
ResponderEliminarPor supuesto las fotos van atribuidas! un beso
Nunca se me habría ocurrido una receta así, y menos mezclar albaricoques con sobrasada! Pero tendré que fiarme de ti y probarlos :P
ResponderEliminarUn beso!
Anita, por supuesto que puedes usar mis blog, y si necesitas mis fotos tienes mi permiso, gracias por todo. Un beso.
ResponderEliminarya estás puesta en la entrada de "blogs que chupetearía de principio a fin"
ResponderEliminar:)
hola gracias a biscayenne te he conocido desde luego tiene buen gusto eligiendo blogs jeje me kedo para no perderme nada,se ve delicioso nunca prove nada asi tu blog esta genial felicidades un saludo
ResponderEliminarBueno, bueno.... buenísimos...
ResponderEliminarAhora Caty tengo tiempo, así que esta receta cae seguro. La mezcla tiene una pinta sensacional, ummm
Besos
Hola te he conocido por el blog de Tito y me encanta tu blog, asi que me quedo por aqui. Por cierto me he tomado nota de la receta y probaré porque tienen una pinta estupenda. Muchos besos
ResponderEliminarSin palabras! solo aplaudo...
ResponderEliminarQue rico el bizcochito y qué bonitas fotografías!
ResponderEliminarSaludos
Caty, tienes un blog precioso que acabo de descubrir gracias a biscayenne. Ya me tienes de seguidora. Un abrazo.
ResponderEliminarCatyyy!!! quina cosa més fina!!! m´encanta!! com t´han quedat! tenen molta bona pinta i a més les fotos son una passada!
ResponderEliminarFelicitats!!
Ala que buenoooooo
ResponderEliminarCatyyyy que bonitos te han quedado, muy Chic, que gustito ese horno nuevo, ya veo que está en marcha¡ Un fuerte abrazo, Teresa
ResponderEliminarHola Caty!
ResponderEliminarUn placer conocer tu blog.
Ya soy tu seguidora y espero que estemos en contacto por mucho tiempo como también poder compratir dulces recetas!!!
Besos
No me puedo creer la buenísima pinta que tienen!
ResponderEliminarUn dulce-salado que sé que no me debo de perder por nada del mundo.
ResponderEliminarEn cuanto lo prepare te cuento.
Besos.
Que rico se ve todo eso! Muy bellas las fotos por lo demás. Felicitaciones
ResponderEliminarSaluditos!
me encantan esos pastelitos! te quedaron preciosos!
ResponderEliminarHola, Caty.
ResponderEliminarYo tambien te he conocido a través de Biscayenne y, con tu permiso, me quedo aquí para seguir deleitándome con las maravillas de recetas que preparas. Me hago seguidora para no perderme detalle y te enlazo en mi blog... si te parece bien, claro está. Espero tu respuesta para hacerlo.
Un besazo desde Hoy cocina Vivi
Pero qué monada por Dios! me han encantado los moldecitos...y la combinacion de albaricoques y sobrasada...ni hablar!
ResponderEliminarun beso!
Quedan preciosos estos bizcochitos, y la masa parece muy esponjosa, y no veas la mezcla de albaricoque con sobrasada, es deliciosa.. con tu permiso te copio la receta para hacerla. un abrazo.
ResponderEliminarMe gusta esta mezcla de dulce con la sobrasada, tengo que probarlo! A ver si consigo una buena sobrasada. Un beso guapa
ResponderEliminarQué bonitos! Nunca me habría imaginado esta combinación pero viniendo de ti, no hay más que hablar ;) Suerte, suerte, suerte!! Besos,
ResponderEliminarOlga
Qué pecado! Me encanta la sobrasada acompañada por dulce...
ResponderEliminarBesos
Que pinta Caty!, con sobrasada, me estoy imaginando el sabor fundido en el bizcocho, ummmm. Bss.
ResponderEliminarPor fin te tengo localizada...cuanto me alegro.
ResponderEliminarEsta receta es un recetón, mil besos Caty
te ha quedado genial estos bizcohitos. QUe combinación. Bss.
ResponderEliminarenserio????????? aubercocs i sobrasada? quina mescla mes original , aquí tambe tenim uns albercocs magnífics , ostres queda apuntada caty . la teng que probar de fer !!!!!
ResponderEliminarBESADES MENORQUINES ..^^
ay Caty!!!! no me digas que también tenemos que conseguir albaricoque mallorquín rojo!! jajaj primero Embajadora de la Zanahoria Morada y ahora del Albaricoque Rojo, jejejeje eres la bomba, la receta es una maravilla con sobrasada "mallorquina" of course, jejej, me ha encantado bsss Ahhhh! probé la sobrasada con miel y te doy la razón una delicia, bsss guapetona!!
ResponderEliminarMadre mia!! Vaya lujazo de bizcochitos!! Este año los probaré así.
ResponderEliminarBesitos guapaaaa!!!
Que buena combinacion, como deben estar esos bizcochitos hija, ademas de bonitos presentados muy chulos, besito linda
ResponderEliminarNo hay nada mejor que encontrarse con personas sencillamente grandes, que comparten, que nutren, que van por la vida así, viviendo y disfrutando de lo que hacen, como tú, con estas delicias que hacen que se me salgan los ojos de la pantalla y el antojo me brote sin notarlo, que ricura, ese toque de la sobrasada en lo dulce, debe ser algo incomparable, rico, nada sigo desmayada.
ResponderEliminarUn abrazo linda!!
Caty, me he tropezado con esta receta y me parece magnifica y muy rica. Bsssss preciosa,desde Almeria
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